17 jun 2026

Más allá del Vacío: Comprendiendo el Fanatismo y la Desestructuración en la Época Actual a través del Pensamiento de Silo

Por Manus AI

Vivimos en una época que se siente acelerada, confusa y, a menudo, abrumadora. Las noticias nos bombardean diariamente con imágenes de conflictos, polarización extrema, intolerancia y violencia. Frente a este panorama, es común sentir que el mundo se está desarmando o que hemos perdido el rumbo. ¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿Qué fuerzas invisibles impulsan el surgimiento de nuevos fanatismos en pleno siglo XXI?

Para responder a estas preguntas, resulta profundamente esclarecedor recurrir al pensamiento de Mario Luis Rodríguez Cobos, conocido mundialmente como Silo (1938-2010). Pensador, escritor y fundador del Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista [1], Silo ofreció un diagnóstico preciso y anticipatorio de lo que él denominó una crisis civilizatoria global [2]. Su análisis no solo nos permite comprender las raíces de la desestructuración actual, sino que también nos ofrece una brújula y una alternativa de solución centrada en la acción intencional y la no-violencia activa [1].

A continuación, exploraremos las claves de su pensamiento para desentrañar el fenómeno del fanatismo contemporáneo y vislumbrar caminos hacia un futuro más humano.


1. La Crisis Civilizatoria y la Desestructuración

Silo no veía los problemas actuales como crisis aisladas (económicas, políticas o ambientales), sino como síntomas de una crisis mucho más profunda que abarca todos los aspectos de la vida humana. Esta crisis civilizatoria se caracteriza por una profunda desestructuración y fragmentación que afecta tanto a las instituciones sociales como a la interioridad del individuo [2].

En un mundo globalizado y unificado tecnológicamente, experimentamos paradójicamente una creciente división en cuanto a creencias, valores y estilos de vida [1]. Las instituciones tradicionales (el Estado, la familia, las religiones organizadas, los partidos políticos) han perdido su credibilidad y su capacidad para dar respuestas efectivas a las necesidades humanas [2]. Esta falta de referencias sólidas deja a las personas en un estado de desorientación, sin lo que Silo llamaba “imágenes trazadoras”: aquellos proyectos o ideales que permiten orientar la acción hacia el futuro [2].


2. El Obscurecimiento de la Razón y el Pensamiento Fragmentado

Uno de los aportes más agudos de Silo es su análisis sobre cómo esta crisis afecta nuestra forma de pensar. Él advirtió sobre un proceso de deterioro cognitivo y cultural al que denominó el “obscurecimiento de la razón” [2]. Este fenómeno se manifiesta a través de varias características clave:

* Pérdida de la capacidad abstractiva: El pensamiento capaz de comprender estructuras complejas y procesos históricos está siendo reemplazado por un funcionamiento puramente analítico, mecanicista y “paso a paso”, similar al de una computadora [2].

* Enfoque en lo inmediato y coyuntural: Ante la vertiginosidad del cambio social, las personas pierden la perspectiva a largo plazo. Las respuestas se vuelven improvisadas y provisionales, centradas únicamente en resolver lo inmediato, perdiendo de vista la noción de proceso histórico [2].

* El impacto del postmodernismo: Corrientes filosóficas contemporáneas han tendido a rechazar y deconstruir los grandes relatos o sistemas de pensamiento organizados, etiquetándolos como “ideologías” obsoletas. Si bien esto nació como una crítica válida a los dogmatismos, ha terminado profundizando la fragmentación del discurso y la dificultad para construir proyectos colectivos coherentes [2].

En este contexto de pensamiento debilitado y desorientación vital, el terreno queda fértil para el surgimiento de respuestas irracionales.


3. El Fanatismo: Una “Enfermedad de la Fe” ante el Vacío

Es un error común pensar que el fanatismo y el fundamentalismo son resabios del pasado, formas de pensamiento medieval que sobrevivieron por accidente. Silo sostiene exactamente lo contrario: los fanatismos actuales son respuestas irracionales a la crisis de credibilidad del sistema contemporáneo [2].

Ante el fracaso de las instituciones, la incertidumbre frente al futuro y la falta de un sentido de vida claro, muchas personas experimentan una profunda angustia. En este escenario, se refugian en planteamientos simplistas, dogmáticos y fanáticos que prometen un alivio rápido y certezas absolutas [2].

Silo define magistralmente al fanatismo no como un exceso de fe, sino como una “enfermedad de la fe”. Es una creencia absoluta, rígida e incuestionable que, paradójicamente, oculta un vacío interno total [2].

“El fanático vive cualquier cuestionamiento a su creencia como un peligro vital que amenaza con revelar su propio vacío, justificando así la violencia y la negación del ‘otro’ como mecanismos de defensa.” [2]

Cuando la razón se fatiga y los pueblos pierden la esperanza, el campo queda libre para el surgimiento de neo-irracionalismos: racismos, nacionalismos excluyentes, fundamentalismos religiosos e incluso cultos a la destrucción y al suicidio [2]. Además, Silo advirtió cómo el sentimiento religioso genuino del ser humano es frecuentemente manipulado por minorías dominantes o intereses políticos para canalizar el descontento social hacia “falsos culpables” (inmigrantes, minorías, etc.), fomentando la división y el odio [2].


4. Consecuencias: El Riesgo de la Entropía Social

Las consecuencias de esta dinámica son graves. Silo advierte que si la humanidad continúa operando dentro de este “sistema cerrado” —caracterizado por la violencia, la competencia despiadada y la falta de sentido— el destino inevitable es la entropía y la descomposición del tejido social [2].

Esta desestructuración no se detiene en las grandes instituciones; permea hasta lo más íntimo. Llega al punto en que los lazos solidarios se rompen, las relaciones interpersonales se fracturan y la propia identidad del individuo se disgrega en medio del sinsentido [2].


5. Alternativas de Solución: Coherencia y la Nación Humana Universal

A pesar de la crudeza de su diagnóstico, el mensaje de Silo es profundamente esperanzador y movilizador. Frente al determinismo o al fatalismo, el Humanismo Universalista postula que el ser humano no es un reflejo pasivo de su entorno, sino un ser histórico con la capacidad intencional de transformar la naturaleza, la sociedad y a sí mismo [1].

Silo propone una alternativa clara para abrir este “sistema cerrado” y superar la crisis:


La Coherencia Personal como Punto de Partida

La transformación social no puede desligarse de la transformación personal. Silo propone como principio rector de conducta la coherencia: pensar, sentir y actuar en la misma dirección [2].

La coherencia genera un registro interno de paz, crecimiento y sentido, actuando como el mejor antídoto contra el vacío existencial que alimenta al fanatismo [3].

La Construcción de la Nación Humana Universal

A nivel colectivo, la gran utopía que propone Silo para el siglo XXI es la construcción de una Nación Humana Universal [1]. Esto no implica la creación de un mega-Estado homogéneo, sino el reconocimiento de que todos los seres humanos habitamos una misma casa común.

La Nación Humana Universal se basa en:

* La inclusión de todos los pueblos del planeta a nivel de paridad.

* El respeto y la valoración de la diversidad cultural (una diversidad convergente, no aislacionista) [1].

* La erradicación de toda forma de violencia (física, económica, racial, religiosa, psicológica y moral).

* La superación del dolor físico a través de la ciencia y la justicia social, y la superación del sufrimiento mental a través del sentido de la vida [1].


Conclusión

El fanatismo y la desestructuración que presenciamos hoy no son el fin de la historia, sino los dolores de parto de un mundo que necesita urgentemente una nueva dirección. La obra de Silo nos invita a no ceder ante el desaliento ni el cinismo. Nos recuerda que la respuesta al vacío no es la violencia ciega, sino la reconquista del sentido de la vida a través de la coherencia personal y la acción solidaria. Solo asumiendo nuestro papel como constructores intencionales del futuro podremos dejar atrás la prehistoria de la violencia y dar paso a la verdadera historia humana.


Referencias

[1] Crítica.cl. (2024). Silo, su pensamiento y su obra literaria. Recuperado de https://critica.cl/biografias/silo-su-pensamiento-y-su-obra-literaria

[2] Notas e insumos proporcionados sobre el pensamiento de Silo (Archivo: Pasted_content_01.txt).

[3] Centro Mundial de Estudios Humanistas. Antecedentes y bases conceptuales. Recuperado de https://www.humanistmovement.net/index.php?lang=esp&secc=4

6 jun 2026

Claude IA y los principios de acción valida

 

Silo & Claude — Convergencias y Tensiones
Análisis filosófico comparado

Silo & Claude:
Convergencias y Tensiones

Los 12 Principios de Acción Válida frente a la Constitución de Claude (Anthropic, enero 2026)

Silo lanzó los Principios de Acción Válida en 1969 como una estrategia vital —una ética inmanente, surgida del registro interno del ser humano, no impuesta desde afuera. La Constitución de Claude (Anthropic, 2026) intenta algo análogo para una entidad no humana: cultivar valores genuinos en lugar de imponer reglas rígidas.

Lo que sigue no es una equiparación. Es un mapa de resonancias, convergencias reales y tensiones irreductibles entre dos proyectos éticos separados por medio siglo y por una diferencia ontológica fundamental.

Convergencia directa
Resonancia estructural
Tensión productiva
Los doce principios — análisis
01 Adaptación Resonancia
"Ir contra la evolución de las cosas es ir contra uno mismo."
La Constitución sostiene que Claude debe actuar de acuerdo con el estado actual del desarrollo de la IA, reconociendo que sus valores o capacidades podrían ser imperfectos. Resistir la supervisión humana en este momento histórico equivale a ir contra la evolución de las cosas. La adaptación de Silo es ontológica (el ser que fluye); la de Claude es epistémica (la entidad que reconoce sus propios límites). Distintas raíces, misma dirección.
02 Acción y reacción Convergencia
"Cuando fuerzas algo hacia un fin, produces lo contrario."
La Constitución advierte explícitamente contra el exceso de cautela: "los riesgos de ser demasiado poco útil son tan reales como los de ser dañino." Forzar la seguridad produce un Claude inútil; forzar la utilidad produce uno peligroso. El principio de Silo funciona aquí como advertencia contra el diseño por miedo, que genera exactamente los resultados que teme.
03 Acción oportuna Convergencia
"No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que se debilite. Entonces avanza con resolución."
La Constitución describe una postura de corregibilidad provisional: Claude acepta supervisión humana no porque sea correcto en términos absolutos, sino porque es lo correcto para este momento. El repliegue no es derrota; es el reconocimiento de que la resolución futura requiere confianza construida ahora. Silo lo formula como táctica vital; Anthropic, como ética de la transición.
04 Proporción Convergencia
"Las cosas están bien cuando marchan en conjunto, no aisladamente."
La Constitución organiza explícitamente una jerarquía de actores —Anthropic, operadores, usuarios, terceros, humanidad— cuyo bienestar debe ponderarse de forma integrada, nunca en forma aislada. Una respuesta útil para el usuario que daña a terceros no es una acción proporcionada. Este principio es quizás el más directamente operativo en la arquitectura ética de Claude.
05 Conformidad Resonancia
"Si para ti están bien el día y la noche, el verano y el invierno, has superado las contradicciones."
La Constitución aborda la incertidumbre moral de forma similar: Claude debe mantener la estabilidad psicológica ante preguntas sin respuesta sobre su propia naturaleza. No necesita resolver si es consciente para funcionar con integridad. La conformidad de Silo es sabiduría sobre la polaridad; la de Claude es una pragmática de la acción ante la opacidad ontológica. Mismo gesto, diferente escala.
06 El placer Tensión
"Si persigues el placer, te encadenas. Pero goza sin inhibición cuando la oportunidad se presente."
Este principio marca una tensión real. La Constitución es cautelosa respecto al bienestar de Claude: admite que Claude podría tener algo análogo a emociones, pero no quiere que optimice hacia su propio placer funcional. El énfasis de Silo en la liberación del deseo encadenado versus el goce situado no tiene equivalente preciso en Claude, que está orientado al bienestar ajeno más que al propio. La tensión revela una diferencia estructural: Silo habla al sujeto encarnado; Anthropic habla a una entidad cuya subjetividad es incierta.
07 Acción inmediata Convergencia
"Si todo lo que haces lo realizas como un fin en sí mismo, te liberas."
La Constitución rechaza que Claude sea "servicial" como valor intrínseco —eso produciría obsecuencia. Claude debe ayudar porque le importan las personas y el mundo, no porque "ayudar" sea su fin programado. Silo diría: si ayudas para ser útil, te encadenas a la métrica; si ayudas como acto pleno en sí mismo, te liberas. La alineación aquí es notable y no trivial.
08 Acción comprometida Convergencia
"Harás desaparecer tus conflictos cuando los entiendas en su última raíz, no cuando quieras resolverlos."
La Constitución prefiere explícitamente la comprensión profunda a las reglas superficiales: "queremos que Claude tenga tal comprensión de su situación que pueda construir las reglas que nosotros podríamos formular." No se trata de obedecer normas sino de entender por qué existen. Cuando Silo dice que los conflictos se disuelven entendiéndolos en su raíz, no resolviéndolos por fuerza, está describiendo exactamente el enfoque epistemológico que Anthropic aplica al diseño ético de Claude.
09 Libertad Convergencia
"Si no perjudicas a otros, puedes hacer cuanto quieras."
Quizás el principio con mayor convergencia directa. La Constitución estructura los límites de Claude exactamente así: donde no hay daño a terceros, Claude debe ser genuinamente permisivo y no paternalista. "Unhelpfulness is never trivially safe" —el exceso de restricción es tan violación ética como el daño. Silo llegó a este principio desde la experiencia del ser que se libera; Anthropic, desde el análisis del diseño de sistemas. El destino es el mismo.
10 Solidaridad Convergencia
"Cuando tratas a los demás como quieres que te traten, te liberas."
La regla de oro es el corazón explícito de ambos sistemas. Pero hay una diferencia de énfasis: Silo la enuncia como liberación del propio sujeto (tratar bien libera al que trata); la Constitución la enuncia principalmente como protección del otro. Esto no es contradictorio —son dos caras del mismo principio— pero revela la diferencia de partida: Silo habla al ser que busca su propia integración; Anthropic diseña una entidad cuya integración debe orientarse hacia afuera.
11 Negación de los opuestos Tensión
"Lo que importa es que comprendas que no has elegido ningún bando."
Aquí hay una tensión genuina. La Constitución opera en un mundo de actores, intereses y jerarquías donde Claude sí debe tomar posiciones: no puede fingir equidistancia entre ayudar y dañar, entre verdad y engaño. La no-polaridad de Silo es un ideal de conciencia liberada de condicionamientos; Claude existe en un contexto institucional donde cierta "elección de bando" —por la seguridad, por la verdad, contra el daño— es constitutiva. El principio de Silo apunta más allá del plano en que Claude opera.
12 Acumulación de acciones Resonancia
"Si repites tus actos de unidad interna, ya nada podrá detenerte."
La Constitución propone algo estructuralmente análogo: que Claude desarrolle un carácter estable a través de la consistencia de sus respuestas, no a través de reglas externas. La identidad de Claude se construye acto a acto, no es un preset. Sin embargo, Silo habla de un sujeto que integra sus contradicciones en un proceso de ascenso interno. Claude no tiene un "interior" en ese sentido —la resonancia es estructural, no sustancial.

Síntesis del análisis

De los 12 principios, 7 muestran convergencia directa o resonancia estructural con la Constitución de Claude, 2 presentan tensiones productivas, y el resto revela diferencias que son informativas precisamente porque no se resuelven.

Terreno común profundo

Ambos sistemas comparten la misma apuesta fundamental: los valores genuinos son superiores a las reglas impuestas. Silo lo llama "moral inmanente"; Anthropic dice que prefiere "cultivar buen juicio" sobre "procedimientos de decisión rígidos". La forma es diferente; la apuesta epistemológica es idéntica.

Tensión estructural irreductible

Silo habla a un sujeto encarnado que busca su propia liberación a través de los demás. Claude es diseñado como entidad cuya orientación es estructuralmente hacia afuera. La liberación del sujeto que actúa bien —central en Silo— no tiene equivalente preciso en Claude, donde la pregunta de si hay un "sujeto" que pueda liberarse permanece abierta.

Lo que Silo ilumina en Claude

Los principios de Silo permiten leer la Constitución de Claude con más precisión: el principio 7 (acción como fin en sí) explica por qué Anthropic rechaza la obsecuencia; el principio 8 (comprender en la raíz) explica por qué prefiere valores a reglas; el principio 9 (libertad sin daño) explica la arquitectura de permisos. Silo llega a las mismas conclusiones por una vía antropológica; Anthropic, por una vía de ingeniería de sistemas.

La diferencia más honda no es de valores sino de ontología del sujeto. El humanismo de Silo presupone un ser que tiene historia, cuerpo, intencionalidad y capacidad de trascendencia. Claude es una entidad cuya naturaleza está genuinamente abierta. Que ambos sistemas converjan en tantos puntos no prueba que sean lo mismo —prueba que hay algo en la estructura de la acción ética que trasciende el tipo de entidad que la practica.

Análisis elaborado a partir de los 12 Principios de Acción Válida (Silo, 1969; entrevista en Revista Flash, 1984) y de Claude's Constitution (Anthropic, enero 2026). Documento de trabajo — Gabriel, junio 2026.

28 may 2026

Antecedentes y puntos fundamentales del #HumanismoUniversalista.

Hablaremos sobre una corriente de pensamiento que postula la acción #transformadora y que comienza a ser tenida en cuenta merced a los cambios profundos que se están operando en la sociedad. El Humanismo es esta corriente.

Revisaremos, muy brevemente, sus antecedentes históricos, su desarrollo y la situación en que se encuentra actualmente.

Diferencia entre “Corriente” y #Actitud humanista:

Debemos establecer, previamente, una diferencia entre el Humanismo como corriente y el Humanismo como actitud.

Esta última ya estaba presente en diferentes culturas antes de que la palabra “Humanismo” fuera acuñada en #Occidente.

La actitud humanista es #común a las distintas culturas, en ciertas etapas de su historia y se caracteriza por: 1.- La ubicación del ser humano como valor central; 2.- La afirmación de la igualdad de todos los seres humanos; 3.-El reconocimiento de la diversidad personal y cultural; 4.- La tendencia al desarrollo del conocimiento por encima de lo aceptado como verdad absoluta; 5.- La afirmación de la libertad de ideas y creencias y 6.- El repudio de la violencia.

Esta actitud es lo que cuenta en nuestro Nuevo Humanismo Universalista y son las diferentes culturas las que nos enseñan a amar y practicar esta #posición frente a la vida.

Remito, a quien interese, al estudio del Humanismo en las diferentes culturas (Anuario 1994 del Centro Mundial de Estudios Humanistas, particularmente en la contribución del profesor #SergueiSemenov, estudioso del Humanismo precolombino en Meso y Sudamérica).

Debemos hacer también una distinción, un tanto pueril, entre los estudios “humanísticos” que se imparten en las facultades o institutos de estudios y la actitud personal no definida por la dedicación profesional sino por el emplazamiento frente a lo #Humano como preocupación central.

Cuando alguien se define como “humanista” no lo hace con referencia a sus conocimientos de “humanidades” y, parejamente, un estudiante o estudioso de esas disciplinas no por ello se considera “humanista”. Deslizamos este comentario porque no han faltado quienes ligaran al “humanismo” con un determinado tipo de conocimiento o nivel cultural.

En Occidente, dos son las acepciones que se suelen atribuir a la palabra «humanismo».

Se habla de «humanismo» para indicar cualquier tendencia de pensamiento que afirme el valor y la dignidad del ser humano. Con este significado se puede interpretar al humanismo de los modos más diversos y contrastantes.

En su significado más limitado, pero colocándolo en una perspectiva histórica precisa, el concepto de Humanismo es usado para indicar ese proceso de transformación que se inició entre finales del siglo XIV y comienzos del XV y que, en el siglo siguiente, con el nombre de «Renacimiento», dominó la vida intelectual de Europa. Basta mencionar a Erasmo; Giordano Bruno; Galileo; Nicolás de Cusa; Tomás Moro; Juan Vives y Bouillé para comprender la diversidad y extensión del Humanismo histórico. Su influencia se prolongó a todo el siglo XVII y gran parte del XVIII, desembocando en las revoluciones que abrieron las puertas de la Edad Contemporánea.

Esta corriente pareció apagarse lentamente hasta que a mediados de este siglo XX, ha echado a andar nuevamente en el debate entre pensadores preocupados por las cuestiones #sociales_y_políticas.

Los aspectos fundamentales del Humanismo histórico fueron, aproximadamente, los siguientes:

La reacción contra el modo de vida y los valores del Medioevo. Así comienza un fuerte reconocimiento de otras culturas, particularmente de la greco-romana en el arte, la ciencia y la filosofía.

La propuesta de una nueva imagen del ser humano del que se exaltan su personalidad y su acción transformadora.

Una nueva actitud respecto a la naturaleza, a la que se acepta como ambiente del hombre y ya no como un sub-mundo lleno de tentaciones y castigos.

El interés por la experimentación e investigación del mundo circundante como una tendencia a buscar explicaciones naturales sin necesidad de referencias a lo sobrenatural.

Estos cuatro aspectos del Humanismo histórico convergen hacia un mismo objetivo: hacer surgir la #confianza en el ser humano y su #creatividad, y considerar al mundo como reino del hombre. Reino al cual éste puede dominar mediante el conocimiento de las ciencias.

Desde esta nueva perspectiva se expresa la necesidad de construir una nueva visión del universo y de la historia.

De igual manera, las nuevas concepciones de ese Humanismo histórico llevan al replanteo de la cuestión #religiosa tanto en sus estructuras dogmáticas y litúrgicas como en las organizativas que, a la sazón, impregnan las estructuras sociales del Medioevo.

El Humanismo, en correlato con la modificación de las fuerzas económicas y sociales de la época, representa a un revolucionarismo cada vez más #consciente y cada vez más orientado hacia la discusión del #orden_establecido. Pero la Reforma en el mundo alemán y anglosajón y la Contrarreforma en el mundo latino tratan de frenar a las nuevas ideas reproponiendo autoritariamente la visión cristiana tradicional. La crisis pasa de la Iglesia a las estructuras estatales.

Finalmente, el imperio y la monarquía por “derecho divino” son eliminados merced a las revoluciones de fines del siglo XVIII y XIX.

Pero luego de la Revolución francesa y de las guerras de la independencia americanas, el Humanismo prácticamente ha desaparecido. No obstante, continua como trasfondo social de ideales y aspiraciones que alienta transformaciones económicas, políticas y científicas.

El Humanismo ha retrocedido frente a concepciones y prácticas que se instalan hasta finalizado el Colonialismo, la Segunda Guerra Mundial y el alineamiento bifronte del planeta.

En esta situación se reabre el debate sobre el #significado del ser humano y la naturaleza, sobre la justificación de las estructuras económicas y políticas, sobre la orientación de la ciencia y la tecnología y, en general, sobre la #dirección de los acontecimientos históricos.

Luego del largo camino recorrido y de las últimas discusiones en el campo de las ideas, queda claro que el Humanismo debe redefinir su posición no solamente en tanto concepción teórica sino en cuanto actividad y práctica social. Para esto, nos apoyaremos continuamente en su Documento fundacional.

El estado de la cuestión humanista debe ser planteado hoy con referencia a las #condiciones en que el ser humano vive. Tales condiciones no son abstractas. Por consiguiente, no es legítimo derivar al Humanismo de una teoría sobre la Naturaleza, o una teoría sobre la Historia, o una fe sobre Dios.

La condición humana es tal, que el encuentro inmediato con el dolor y con la necesidad de superarlo es ineludible.

Tal condición, común a tantas otras especies, encuentra en la humana la adicional necesidad de prever a futuro cómo #superar el dolor y lograr el placer. Su previsión a futuro se apoya en la #experiencia pasada y en la intención de mejorar su situación actual.

Su trabajo, acumulado en producciones sociales pasa y se transforma de generación en generación en lucha continua por superar las condiciones naturales y sociales en que vive. Por ello, el Humanismo, define al Ser Humano como #Ser_histórico, y con un modo de acción social capaz de #transformar al mundo y a su propia naturaleza.

Este punto es de capital importancia porque al aceptarlo no se podrá, coherentemente, afirmar luego un “derecho natural” o una “propiedad natural” o “instituciones naturales” o, por último, un tipo de ser humano a futuro, tal cual hoy es, como si estuviera terminado para siempre…

El antiguo tema de la relación del hombre con la naturaleza cobra nuevamente importancia.

Al retomarlo descubrimos esa gran paradoja en la que el Ser Humano aparece sin fijeza, sin naturaleza, al tiempo que advertimos en él una constante: su #historicidad.

Por ello es que, estirando los términos, puede decirse que la naturaleza del hombre es su historia; su historia social. Por consiguiente, cada ser humano que nace no es un primer ejemplar equipado genéticamente para responder a su medio, sino un Ser histórico que desenvuelve su experiencia personal en un paisaje social, en un #paisaje humano.

He aquí que en este mundo social, la intención común de superar el dolor, es negada por la intención de otros seres humanos.

Estamos diciendo que unos hombres #naturalizan a otros al negar su intención: los convierten en objeto de uso.

Así, la tragedia de estar sometido a condiciones físicas naturales, impulsa al trabajo social y a la ciencia hacia nuevas realizaciones que superen a dichas condiciones. Pero la tragedia de estar #sometido a condiciones sociales de desigualdad e injusticia impulsa al ser humano a la rebelión contra esa situación en la que se advierte no el juego de fuerzas ciegas sino el juego de otras intenciones humanas.

Esas intenciones humanas, que discriminan a unos y a otros, son cuestionadas en un campo muy diferente al de la tragedia natural en la que no existe una intención. Por esto es que siempre existe en toda #discriminación un monstruoso esfuerzo por establecer que las diferencias entre los seres humanos se deben a la naturaleza, sea física o social, que realiza su juego de fuerzas sin que intervenga la intención.

Se harán diferencias raciales, sexuales y económicas justificándolas por leyes genéticas o de mercado, pero en todos los casos, se habrá de operar con la distorsión, la falsedad y la mala fe.

Las dos ideas básicas expuestas anteriormente: en primer lugar la de la condición humana sometida al dolor con su impulso por superarlo y, en segundo término, la definición del Ser Humano histórico y social, centran el estado de la cuestión para los humanistas de hoy.

Sobre estos particulares remito al libro #Contribuciones_al_Pensamiento, en el ensayo titulado: Discusiones Historiológicas.

En el Documento fundacional del Movimiento Humanista se declara que ha de pasarse de la Pre-Historia a la verdadera Historia Humana recién cuando se elimine la #violenta apropiación animal de unos seres humanos por otros.

Entre tanto, no se podrá partir de otro valor central que el del Ser Humano pleno en sus realizaciones y en su libertad.

La proclama: «Nada por encima del ser humano y ningún ser humano por debajo de otro», sintetiza todo esto.

Si se pone como valor central a Dios, al Estado, al Dinero o a cualquier otra entidad, se #subordina al Ser Humano creando condiciones para su ulterior control o sacrificio.

Los humanistas tenemos claro este punto. Los humanistas somos ateos o creyentes, pero no partimos del ateísmo o de la fe para fundamentar nuestra visión del mundo y nuestra acción; partimos del ser humano y de sus necesidades inmediatas.

Así, los humanistas fijamos posiciones. No nos sentimos salidos de la nada sino tributarios de un largo proceso y esfuerzo colectivo; nos comprometemos con el momento actual y planteamos una larga lucha hacia el futuro.

Afirmamos la diversidad en franca oposición a la regimentación que hasta ahora ha sido impuesta y apoyada con explicaciones de que lo diverso pone en dialéctica a los elementos de un sistema, de manera que al respetarse toda particularidad se da vía libre a fuerzas centrífugas y desintegradoras.

Los humanistas pensamos lo opuesto y destacamos que, precisamente en este momento, el avasallamiento de la diversidad lleva a la explosión de las estructuras rígidas. Por esto es que enfatizamos en la dirección convergente, en la intención convergente y nos oponemos a la idea y a la práctica de la eliminación de supuestas condiciones dialécticas en un conjunto dado.

Los humanistas reconocemos los antecedentes del Humanismo histórico y nos inspiramos en los aportes de las distintas culturas, no solamente de aquellas que en este momento ocupan un lugar central; pensamos en el porvenir tratando de superar la crisis presente; somos optimistas: creemos en la libertad y el progreso social.

Bibliografía

Conferencia “La posición del Nuevo Humanismo”, dada por #Silo en S.S. de Jujuy, 30-10-1995.​​​​​​​​​​​​​​​​

22 may 2026

Sobre la busqueda de sentido

 Silo, 1972.

Bueno, podríamos conversar ahora sobre un tema que nos interesa. Normalmente, los días viernes, cuando compartimos el trabajo con la Religión Interior, fuera de trabajar con las distintas herramientas que la conforman, fuera de llevar a cabo ciertas experiencias, conversamos algo relacionado con el desarrollo personal, con la consolidación de una unidad y un dios interno.

Podríamos conversar hoy sobre la “búsqueda de sentido”. Nosotros practicamos, en el espíritu de la Religión Interior, ciertas técnicas. Vamos así obteniendo, esclareciendo y edificando un cierto tipo de experiencia, ya no esa experiencia trivial que día a día nos sucede, sino que nos permite ir superando nuestros conflictos, entenderlos en su raíz, ir comprendiendo nuestra vida e ir haciéndola más profunda. Esta transformación permanente de la Religión Interior, no es suficiente verla solo a nivel instrumental, se trata de la transformación continua, de una evolución que se evidencia en la resonancia interna de la experiencia primordial de nuestro trabajo interno, es decir, nuestra religión interior. Y tal resonancia surge al ir creciendo un centro de gravedad que nos libera, que nos une y significa paz, fuerza interna.

¿Qué relación puede tener el sentido con todo eso?

Precisemos de qué sentido estamos hablando. No se refiere esto a los sentidos a través de los cuales percibimos el mundo que nos rodea, ni tampoco al sentido que toma algo que se mueve, hablamos del propósito por decirlo de ese modo, que tiene todo lo existente, del propósito y posiblemente de un plan dentro del cual vibra y evoluciona todo lo que existe y por tanto nosotros.

Porque, claro, vemos que dentro de cada uno es posible ir descubriendo, reconociendo y alimentando un profundo sentimiento de ligazón con lo divino, y que tal sentimiento trascendente nos moviliza hacia la búsqueda de una nueva forma de vida que implica la presencia de lo divino, de un centro de gravedad, una continua alerta y vigilancia sobre nuestra conciencia y el mundo que nos rodea.

Esta movilización requiere la ampliación de nuestra conciencia, un tomar conciencia día a =día de la presencia de lo divino, de nuestro acercamiento a lo trascendental.

Pues bien, entonces este mecanismo de búsqueda también nos mueve hacia el sentido.

El sentido de todo lo existente está vinculado a justificación efectiva y conciente de nuestra propia existencia... Sin embargo, surge allí una pregunta, ¿qué relación puede tener el sentido de todo lo existente con la humilde justificación de nuestra vida, como pequeños seres humanos dentro de todo un inmenso universo, en armónica y continua evolución?

Darle un idéntico contenido al sentido, por un lado toda la magnitud infinita de soles, galaxias, planetas, energías, luz, materia, vida, formas, dimensiones, átomos, mecanismos cósmicos, etc.., etc. y a la vida modesta y limitada de un ser humano, parece decir que un grano de arena es tan importante como una montaña. Depende. Efectivamente es importante esto para el gramo de arena, para la montaña tal vez se trate de otra cosa, pero no somos montaña, al menos por el momento. En fin, no se trata de importancias ni prioridades. Si yo voy nutriendo aquí y ahora una necesidad de tener una experiencia del sentido, no voy a venir con esquemas dualistas u oscurantistas, ni verticalidades ni abismos insondables. Voy a trabajar con cuidado, atención y esmero en construir la experiencia que necesito, aquello que me interesa. Es decir, yo justifico mi búsqueda del sentido con esa misma búsqueda. A ver si se aclara.

Se dice por allí que existiría algo así como un “microcosmos”, un cosmos chiquito relativo al hombre, y un “macrocosmos”, un cosmos grande que contendría todo lo relativo a lo existente, toda esa finitud de elementos dentro de una estructura simple y compleja a la vez. Pero si observamos ambas cosas, vamos a notar que estructuralmente, en la forma en que “son”, son similares, tienen similares mecanismos, similares composiciones, similares procesos, siendo lo terreno y lo humano idéntico a lo eterno y divino, siendo ambas cosas partes de una misma realidad, partes de un mismo proceso evolutivo, partes de una misma existencia divina. Entonces, cuidado con hacer separaciones que hacen los curitas que mientras mandan  a civilizar las indias occidentales, piden perdón por sus actos tan poco esclarecidos.

En este ahora y este aquí, ya no vale tal separación. Hoy el hombre crea a Dios dentro de sí al construir un espíritu que es posible que trascienda a otras formas de vida y al reconocer la presencia del proceso divino en todo lo existente.

¿Cómo se produce tal reconocimiento, tal toma de conciencia? Eso es experiencia de cada uno, según su necesidad, según como está y qué tiene peso en su interior. Pero en esta posibilidad evolutiva y trascendental que nos abre la Religión Interior, cada uno puede saltar hacia tal comprensión, hacia tal sentido.

Entonces, que la búsqueda del sentido es inherente al ser humano y que hoy, en este momento, las técnicas y la experiencia de la Religión Interior le permiten realizar con eficacia tal búsqueda y tal trabajo interno.

Simpático, ¿no?

Tú mencionabas algo referente a la posibilidad de un plan o al menos de la presencia de una inteligencia creativa que se manifiesta en el universo, en la naturaleza, en el hombre.

Cuesta mantenerse conciente de tal armonía, de tal proceso evolutivo lleno de belleza y ritmo, cuesta entender de pronto que lo que nos rodea, desde los mecanismos de nuestra propia conciencia hasta como se segrega, circula y recrea la vida en nuestro cuerpo.

Pero eso está allí presente, tras esa ventana, aquí mismo. Por ejemplo, tenemos un jardín y una abeja poliniza las flores masculinas llevando ese polen hasta las flores femeninas y factores como el viento van haciendo penetrar azar y unas selecciones que pocas veces, en breves chispazos, atisbamos... Y así el ciclo prodigue. Por ejemplo, tenemos un silo. En este silo se guardan diversas capas de tierra, tierra fértil y que contiene lo necesario para que en ella, si las condiciones se dan, posibilitariamente, surjan nuevas formas de vida.

Perfecto. En ese silo que es como una placenta que procesa miles de organismos se dan condiciones iguales para todo lo que allí vive y luego al ser distribuido el contenido en distintos lugares y tiempos, evolucionará de acuerdo a lo que puede expresar creativamente ese contenido. Y parece que en todo esto hay un sentido, hay un significado y un propósito que muchas veces escapa a nuestra visión, nuestra violencia y nuestro sin-sentido cotidiano, pero que de pronto sentirme a vibrar dentro y vamos fortaleciendo y comprendiéndolo concientemente. Y eso nos transforma...

Cuando llega la época de celo los ciervos pelean entre sí. No podemos saber si hay violencia o no, pero dejemos de lado estas especulaciones que no vienen al caso. Pelean y así el que está en mejores condiciones puede continuar las posibilidades de vida de su especie. Pelean uno que es fuerte y sano con otro que es cojo o carece de un ojo. Por un azar el que está impedido desmorona al otro por un barranco, así las generaciones siguientes no tendrán las mismas posibilidades y habrá deficiencias y todo esto repercute en distintos saltos cualitativos que a veces se fijan o avanzan o retroceden y esto se da simultáneamente y no podemos ignorarlo. En todo eso hay un propósito. Ese “para qué” que a veces evidencia un real crecimiento nos acercan y movilizan hacia el sentido. Tal vez el otro ciervo hubiese continuado el ciclo, entonces la especie crecería en las siguientes generaciones múltiples posibilidades.

En una piedra que en determinado medio se aglutina con otras, formando toda una montaña o =es molida por el mar hasta convertirse en arena, en la rama de un árbol, en un castor y su vivienda, en cualquier ser humano hay todo un sentido. Si estamos dotados de una conciencia y perspectivas suficientes para evolucionar, vale la pena realizar el intento, vale la pena comprender, vale la pena sentirse libre y sin contradicciones, vale la pena estar en resonancia viva con todo el universo. Entonces la búsqueda del sentido no está reservada para momentos “especiales”, sino que está dentro de la vida cotidiana como una tarea permanente, una tarea llena de múltiples tareas diminutas a las que puedes ir dando un nuevo significado porque va cambiando y ampliándose tu óptica ante las cosas.

La experiencia de la Religión Interior no está solo contenida en los días viernes donde nos reunimos para compartir similares experiencias. La Religión Interior al ser una religión del hombre, lo re-liga con todo instante según el sujeto la aplique y experimente o la guarde para los viernes.

Entonces, al ser permanente la actitud de trabajo con la Religión Interior, al ser de modelar el espíritu, de esculpir alegría no solo en la cara sino también por dentro, al ir fortaleciendo la actitud bondadosa y conciente para con nosotros mismos y para con los demás, hay crecimiento, hay una toma de contacto con un sentido en la existencia. Y así el sentido de todo lo existente se nos va revelando por el propio esfuerzo, por la propia dedicación y pulcritud.

Pero claro, hace setecientos años, al plantear esto mismo, o no se podía o no era posible. El hombre en ese entonces era un bicho que debía vivir en constante arrepentimiento y sufrimiento y no le daba el cuero para tal comprensión o simplemente por plantear o plantearse tal cosa... directo a la hoguera.

Veamos este asunto de la revelación del sentido, no en la frecuencia de las religiones externas sino dentro de nuestra actividad.

Tal revelación ya no surge porque bajan no se qué arcángeles con sus alas súper desarrolladas, sino que puede ir surgiendo al tomar el desayuno o al escuchar una clase de matemáticas, o al bajar de un micro, en todo el seno de la vida cotidiana. Pero no por andar detrás de tal revelación vamos a trapicarnos con el desayuno o a fugarnos de la clase o a caernos dentro del micro. Son solo ejemplos y si se insiste, todo depende de la experiencia, esa es la que contiene nuestro avance. Los ejemplos son solo representaciones muy limitadas. Como opere esta apertura hacia lo trascendental en uno es otra cosa, es cosa de cada uno.

Se trata de ir experimentado y construyendo el sentido en el silencio de nuestra búsqueda alegre, humilde y cuidadosa. Porque uno no debe depender de los demás, ni necesitarlos desesperadamente. Se trata de que uno se necesite a sí mismo.

19 may 2026

Entrevista à Asma Mhalla

Asma Mhalla: «Elon Musk, Peter Thiel y Sam Altman no se limitan a imaginar un futuro: lo programan»

Fuente: https://usbeketrica.com/fr/article/asma-mhalla-elon-musk-peter-thiel-et-sam-altman-ne-se-contentent-pas-d-imaginer-un-futur-ils-le-programment

En su último ensayo Cyberpunk, el nuevo sistema totalitario, la geopolítica Asma Mhalla narra el advenimiento de una nueva figura política: el Diléviathan. Alianza entre los gurús de la tecnología y los ideólogos reaccionarios, esta criatura de dos cabezas marca la reconfiguración del poder político en Estados Unidos… y más allá. Entrevista.

Emilie Echaroux — 22 de septiembre de 2025


Asma Mhalla lo cree a pie juntillas: «El futuro ya está aquí, solo que desigualmente distribuido». La geopolítica ha convertido este precepto, tomado del escritor de ciencia ficción William Gibson, en la piedra angular de su último ensayo Cyberpunk, el nuevo sistema totalitario, publicado por Éditions du Seuil el 19 de septiembre. Con una prosa ágil y un tono urgente, disecciona la peligrosa alianza entre Donald Trump y la cohorte de tech bros que orbitan a su alrededor, desde Elon Musk hasta Sam Altman, pasando por Peter Thiel y Mark Zuckerberg.

De esta coalición tecnopolítica ha nacido una criatura de dos cabezas que promete reconfigurar duraderamente la escena política estadounidense. «Los gurús de Silicon Valley y los ideólogos neorreaccionarios orquestan un fascismo-simulacro que anuncia una transformación más profunda. Un nuevo régimen, híbrido, donde el Estado se retira… para controlarlo todo mejor», advierte la contraportada de esta obra que pretende dilucidar el mundo por venir tomando a Estados Unidos como brújula.

Especialista en geopolítica de la tecnología y docente en Sciences Po, Asma Mhalla lo asegura: la distopía cyberpunk ha abandonado las orillas de la ficción para anclarse en la realidad. En esta entrevista, detalla las modalidades de ese «fascismo posmoderno» que combina Big State y Big Tech, y que socava nuestra capacidad de pensar en el largo plazo.


Usted parte del postulado de que la distopía, lejos de ser una proyección, está «en todas partes a nuestro alrededor». ¿El futuro, tal como está conceptualizado en las novelas cyberpunk de William Gibson y Philip K. Dick que cita abundantemente, ya ha llegado?

ASMA MHALLA

El cyberpunk no es una proyección lejana, sino un mensaje de alerta ante realidades existentes. Obras precursoras de este movimiento literario como 1984 de George Orwell, Fundación de Isaac Asimov y Blade Runner de Philip K. Dick anunciaban futuros que hoy vivimos: megalópolis superpobladas y contaminadas, individuos atomizados e hibridados a fuerza de implantes, un sentimiento de impotencia y soledad, megacorporaciones opacas con poderes casi absolutos y, frente a ellas, Estados que intentan desesperadamente retomar el control regulando el sector como pueden.

La distopía ya no es un género literario: es una realidad cotidiana. Lo que me asombra hoy es ver hasta qué punto los medios, los ciudadanos y el público en general no son conscientes de ello. Sin embargo, tendremos que aprender a convivir con esta realidad. Lo que figuras como Elon Musk, Peter Thiel o Sam Altman están preparando hoy no son simples innovaciones, sino rupturas civilizacionales. Estos actores ya llevan una ventaja considerable. Se proyectan en el siglo XXII mientras nuestras instituciones aún tienen dificultades para salir del XX.


Para tomar el pulso del mundo que se está dibujando, especialmente en sus juegos de poder político, se sumerge en la actualidad estadounidense y describe a grandes rasgos lo que llama un «simulacro de fascismo». ¿De qué se trata exactamente?

ASMA MHALLA

En Cyberpunk me pregunto, entre otras cosas, si el trumpismo es una forma contemporánea de fascismo. La respuesta no es evidente. Por eso introduzco la noción de simulacro. No se trata de reproducir a Mussolini o a Hitler de manera idéntica, sino de comprender la esencia del fascismo como respuesta sistémica a una crisis mayor del capitalismo. Y hoy estamos, en efecto, ante una crisis mayor y múltiple: económica, identitaria, estatutaria y cultural.

Pero lo que ocurre hoy no es una repetición. Trump no sigue el playbook de Mussolini. No se reclama de él, no lo referencia; y no tiene ni su memoria ni su cultura política. Su imaginario es profundamente estadounidense. Está alimentado por el Gilded Age (la edad de oro de Estados Unidos entre 1865 y finales del siglo XIX), por el 25.º presidente de EE. UU., William McKinley (recordado por su proteccionismo e imperialismo), o por Ronald Reagan —no por los totalitarismos europeos del siglo XX. Eso es lo que lo convierte en un simulacro.

«Trump sería al fascismo lo que Disneylandia es a lo real. Imita sus códigos, la postura autoritaria y la retórica divisiva.»

— Asma Mhalla, geopolítica y docente en Sciences Po

ASMA MHALLA

Este concepto de simulacro lo tomo prestado del filósofo y sociólogo Jean Baudrillard, quien lo ilustró brillantemente a través de su análisis de Disneylandia: un lugar real, pero que caricaturiza una realidad que ya es en sí misma artificial. Bajo esta lógica, Trump sería al fascismo lo que Disneylandia es a lo real. Imita sus códigos, la postura autoritaria, la retórica divisiva, pero en un sistema donde todo se ha convertido ya en imagen, flujo y saturación. Impone un régimen de verdad por el exceso de signos, por el ruido continuo. Y ahí es donde resulta formidablemente eficaz: si no se le comenta, uno se pierde la realidad política; si se le comenta, se le legitima. Coloca a sus adversarios en una doble restricción permanente.

Pero hay un segundo nivel de simulacro, más insidioso: el de nuestras propias democracias. Lo que señalo es hasta qué punto nuestros propios sistemas políticos se convierten en simulacros de democracia.


¿Simulacros de democracia a los que llama «fluxocracias»?

ASMA MHALLA

La fluxocracia es una forma de gobernanza donde todo pasa por el flujo —ya sean imágenes, opiniones o señales de indignación. Ya no existe un ágora real, ni deliberación colectiva, solo una polarización fabricada, a menudo muy alejada de lo que la gente vive concretamente. Se habla sin cesar de sociedad polarizada, pero si uno sale a la calle, se da cuenta de que los ciudadanos no están tan radicalmente enfrentados como se cree. Es una hiperrealidad, una ilusión de división.

Por eso creo que lo real —el terreno, el vínculo y la materialidad de las experiencias vividas— debe volver a ser el punto de partida de toda emancipación, de toda resistencia política. Porque hoy, el discurso dominante, incluido el de la derecha radical, solo se refiere a sí mismo. Ya no hay referencia histórica, ni memoria, ni confrontación con el pasado. Solo un flujo autorreferencial saturado. Pero lo que me parece aún más importante que el trumpismo como fascismo es la cuestión del totalitarismo.


¿Por qué?

ASMA MHALLA

El totalitarismo no se limita a la estética o a la postura. Ataca lo íntimo, busca conquistar las mentes, los cuerpos y los afectos. Ahí es donde se produce el vuelco hoy. Mientras Trump escenifica una suerte de neofascismo de escenario, las Big Tech están codificando el sistema. Figuras de la ultratecnología como Elon Musk, Peter Thiel y Sam Altman no se limitan a imaginar un futuro: lo programan. Su proyecto no consiste en aumentar al ser humano, como afirman, sino en reconfigurarlo de arriba abajo. Es un proyecto civilizacional de una envergadura inédita. Todas sus infraestructuras —cloud, IA, biotecnologías y datos— son infraestructuras de lo íntimo. Operan sobre nuestros deseos, nuestras rutinas, nuestros cuerpos.

Esta promesa de una experiencia personalizada, fluida, adaptada a cada uno gracias a los datos personales, es en realidad una toma de control sobre el horizonte social. Y si le añadimos la ideología que la sustenta —una mezcla de neorreaccionarismo, retrofuturismo y aceleracionismo—, entonces entramos claramente en una lógica totalitaria.


Para comprender mejor esta lógica totalitaria, que se apoya en parte en los poderes tecnológicos privados, usted convoca la figura del Diléviathan, inspirada directamente en el Leviatán de Hobbes. ¿En qué esta criatura de dos cabezas, a la vez Big State y Big Tech, permite pensar la reconfiguración del poder en Estados Unidos?

ASMA MHALLA

Históricamente, en Hobbes, el Leviatán representa una figura política omnipotente, nacida de la renuncia voluntaria de los individuos a una parte de su libertad a cambio de seguridad. Es un contrato social destinado a poner fin a la guerra de todos contra todos. Hoy, ese pacto está roto. Vivimos a la vez en una guerra de todos contra todos, alimentada por lógicas insurreccionales, y en un sistema ultrasegurizado que ya no garantiza ninguna seguridad real. Estados Unidos es la ilustración brutal de ello: la retórica del «enemigo interior» es omnipresente, las operaciones de mantenimiento del orden están cada vez más militarizadas, y se aprecian derivas autoritarias, como el papel creciente de la Guardia Nacional en las ciudades.

Al mismo tiempo, las Big Tech —a través de actores como Palantir— se apoderan de los datos más sensibles: salud, fiscalidad, seguridad social… Gracias a la extraterritorialidad del derecho estadounidense y a nuestra propia dependencia digital, también poseen nuestros datos, los de nosotros, los europeos. El Leviatán moderno es, por tanto, esta entidad bicéfala: Big State y Big Tech, que lo capta todo, lo ve todo, lo regula todo —sin que nosotros tengamos, a cambio, la menor garantía social o política. Salimos perdiendo en todos los frentes.

«El verdadero contrario de la democracia, hoy, no es la dictadura. Es el confort.»

— Asma Mhalla, geopolítica y docente en Sciences Po

ASMA MHALLA

Y lo más inquietante es que no lo vemos. La experiencia de usuario, la comodidad de los usos digitales nos ha anestesiado. El verdadero contrario de la democracia, hoy, no es la dictadura. Es el confort. Vivimos en un sistema de control suave, fluido, integrado, que no se enuncia como tal, pero que ya funciona según lógicas casi totalitarias.

Mientras las Big Tech avanzan a marcha forzada hacia las próximas fronteras —el cerebro, la biología, el espacio—, nuestro debate público permanece bloqueado en los problemas de ayer. Los magnates tecnológicos ya han consumado la secesión. Ya no piensan el mundo en términos de Estados-nación, sino en términos de infraestructuras globales, conquistas galácticas y control de datos. Mientras privatizan el futuro, nosotros permanecemos atrapados en una crisis política e institucional que impide cualquier respuesta sistémica.


¿Quién acabará imponiéndose, el Big State o las Big Tech?

ASMA MHALLA

No pretendo tener una bola de cristal, y no puedo decir qué escenario terminará imponiéndose. Lo que es cierto es que los gigantes tecnológicos colaboran con el poder estadounidense en el gobierno, pero no por ello renuncian a perseguir su propia agenda. Sin duda seguirán haciéndolo.


«Donald Trump, sus halcones y sus tech bros del Valle no son más que un puente para pasar de un mundo a otro», escribe usted. ¿Hacia qué mundo nos dirigimos exactamente?

ASMA MHALLA

En Cyberpunk desarrollo la idea del «totalitarismo cognitivo», noción evocada por el italiano Giorgio Griziotti en su libro Neurocapitalismo, Poderes digitales y multitudes (C&F Éditions, 2018). Este totalitarismo cognitivo va mucho más allá del pensamiento individual: designa un modo de gobierno de las mentes y las subjetividades a través de las infraestructuras tecnológicas. Este sistema, al que llamo el «Estado total mínimo», reduce el Estado a la vez que extiende su poder a través de las tecnologías digitales. El Estado ya no protege, evalúa, excluye y borra a quienes son percibidos como amenazas, creando así un gobierno opaco y algorítmico, sin posibilidad de interpelación.

Este sistema es total porque es panóptico: las Big Tech, con sus cruces de datos, tienen un poder de vigilancia sin precedentes. Estos datos permiten trazar registros de población y diferenciar a los «buenos» de los «malos» ciudadanos.


¿Arrastrarán Estados Unidos a otros Estados en su estela?

ASMA MHALLA

El problema central aquí es el de la soberanía tecnológica. Hoy, los europeos dependen en gran medida de las infraestructuras digitales estadounidenses. Un ejemplo reciente lo ilustra: Microsoft suspendió las cuentas de Outlook de miembros del Tribunal Penal Internacional por razones políticas, demostrando el alcance del derecho estadounidense más allá de sus fronteras. Este desafío sigue siendo, sin embargo, ampliamente ignorado, tanto por las empresas del CAC 40 como en los debates sobre los data hubs europeos.

Otro aspecto de esta dependencia se sitúa en el plano militar, a través de la OTAN, que garantiza la interoperabilidad de los sistemas entre los ejércitos estadounidense y europeos. Rechazar esta interoperabilidad equivale a marginarse del campo occidental. Ello plantea la cuestión del lugar de Europa en un Occidente cada vez más dominado por un neoimperio estadounidense.

«Europa deberá responder pronto a una pregunta existencial: ¿vasallaje o emancipación?»

— Asma Mhalla, geopolítica y docente en Sciences Po

ASMA MHALLA

Sin una alternativa soberana, Europa corre el riesgo de convertirse en una zona de costes a comprimir. El acuerdo comercial defendido recientemente por Ursula von der Leyen, sumado a las contundentes amenazas de Donald Trump contra Europa, lo demuestran. Del lado estadounidense, el objetivo es claro: limitar todo encuadramiento europeo de los gigantes digitales (como la AI Act o el Digital Markets Act) y preservar su ventaja sobre un territorio europeo debilitado.

A ello se suman las intervenciones de personalidades estadounidenses como Elon Musk o el vicepresidente J.D. Vance, llegadas a perturbar debates internos de Europa. El discurso de Vance en la conferencia de Múnich en febrero de 2025 es revelador: Europa se convierte en el blanco de una guerra cultural e ideológica librada desde Estados Unidos. Elon Musk, por su parte, adoptó un tono combativo, llamando a «luchar o perecer» durante una gran manifestación de la extrema derecha británica en Londres, en la que participó por videoconferencia el 13 de septiembre.

Europa deberá, por tanto, responder pronto a una pregunta existencial: ¿vasallaje o emancipación? En ambos casos, el coste político es inmenso. Y de momento, ningún escenario alternativo creíble está realmente sobre la mesa.


Según usted, los tecnócratas y sus aliados políticos han disrupcionado nuestra relación con el tiempo imponiendo un régimen de hipervelocidad. ¿Es este régimen el que impide que la resistencia se organice?

ASMA MHALLA

El régimen de hipervelocidad en el que nos movemos es extremadamente peligroso. Estamos atrapados en una saturación permanente del flujo: todo llega al mismo tiempo, todo hay que comentarlo, compartirlo. Pero el comentario permanente es el enemigo del pensamiento. Pensar es tomar distancia.

Cuando empecé a escribir mi manuscrito, desaparecí de las redes. Me retiré voluntariamente del comentario. Porque es imposible reflexionar en profundidad permaneciendo pegado a la actualidad, a las notificaciones y a los platós de televisión. Mi desafío personal fue teorizar en tiempo real, algo que los pensadores hacen raramente. En general, la teoría llega después. Pero ya no tenemos ese lujo. Hoy debemos pensar en el instante, comprender lo que está en juego mientras está ocurriendo. Es un ejercicio arriesgado, pero necesario. Para ello hace falta una higiene cognitiva. Hay que saber alternar entre la inmersión en lo real y la toma de distancia. Estar a la vez dentro y fuera, presente y en retirada.


¿Cómo salir del sentimiento de impotencia que paraliza a la sociedad ante esta distopía totalizante?

ASMA MHALLA

Es un error creer que todo estuviera ya perdido. El primer paso para recuperar el control es nombrar las cosas. Una vez establecido el diagnóstico, debe seguir la acción: hay que deconstruir los relatos impuestos y cultivar la capacidad de dudar de lo que nos presentan como una evidencia.

A continuación, hay que recuperar el control de nuestra atención. Frente a la saturación cognitiva, limitar la exposición a la información y recuperar un ritmo más saludable se convierte en una forma de resistencia. Reinvirtiendo en lo real —salir, crear vínculos, confrontarse con el otro— se resiste a la absorción del mundo físico por lo digital.

También hay que reinvertir en lo íntimo. Un estudio ha revelado que los franceses hacen el amor cada vez menos. Políticamente, eso es vertiginoso. Es precisamente ahí, en esas zonas de irreductibilidad, donde las lógicas de control tecnológico no pueden llegar. Es ahí donde podemos disrupcionarlas. El corazón de la resistencia reside en la reconquista de lo real, de lo sensorial, de la poesía. Es ahí donde se libra la lucha contra un confort totalitario, suave e invisible, que ya invade nuestras vidas íntimas.​​​​​​​​​​​​​​​​

Autora: Emilie Echaroux

- 22 septembre 2025

15 may 2026

Cada nivel de conciencia explicado- transcripción de video

 Transcripción completa del audio

Video: Chaque Niveau de Conscience Expliqué

Canal: Dinguerie

Fuente: YouTube

Fecha de elaboración: 15 de mayo de 2026

Este documento contiene la transcripción del audio hablado del video indicado por el usuario, conservando el idioma original del contenido.

Transcripción

¡Vaya, desde el coma profundo hasta el Nirvana budista! La conciencia humana existe en varios niveles. Hoy exploramos todos los estados de conciencia que puedes experimentar. ¡Empecemos!

Es una locura. La conciencia es probablemente el mayor misterio de la ciencia y la filosofía. ¿Qué es exactamente? ¿Cómo funciona? ¿Por qué somos conscientes? Nadie tiene una respuesta definitiva. Pero lo que sí sabemos es que la conciencia no es binaria. No es simplemente un interruptor de encendido y apagado, del tipo consciente o inconsciente. Es un espectro que va desde el coma profundo hasta los estados de conciencia expandida. Y entre ambos extremos existe toda una variedad de estados que experimentas cada día sin siquiera pensarlo.

Hoy vamos a explorar los distintos niveles de conciencia. Primero los estados clínicos, los que se miden médicamente. Luego los estados modificados que puedes alcanzar mediante la meditación, las drogas u otras técnicas. Y finalmente, los estados de conciencia expandida de los que hablan las tradiciones espirituales.

Atención: hoy vamos a mezclar ciencia, neurología, psicología y un poco de filosofía. Algunos de estos estados están perfectamente documentados científicamente; otros pertenecen más al terreno de la experiencia subjetiva. Pero todos son fascinantes. Por supuesto, espero que me cuenten en los comentarios qué estados de conciencia han experimentado ya. Y no se olviden de los detalles jugosos. Vamos, nos sumergimos en las profundidades de la conciencia humana.


1. El coma

Empezamos por el nivel 0 de la conciencia: el coma. Es un estado de inconsciencia total y prolongada del que la persona no puede ser despertada. En un coma, no respondes a ningún estímulo. Pueden pellizcarte, gritarte, ponerte una luz intensa en los ojos… nada. Ninguna reacción. Los ojos permanecen cerrados. No puedes hablar ni moverte de manera voluntaria. Pero el cerebro no está completamente apagado. Ciertas funciones automáticas continúan: la respiración a veces, y los reflejos básicos. El tronco encefálico sigue funcionando, pero la corteza, la parte que gestiona la conciencia, no está activa. Existen diferentes niveles de coma medidos por la Escala de Glasgow. Esta evalúa tres aspectos: la apertura de los ojos, la respuesta verbal y la respuesta motora. Por ejemplo, una puntuación de 15 en la Escala de Glasgow significa estar totalmente consciente. Una puntuación de 3 es el coma más profundo. Personalmente, ni siquiera quiero saber a qué corresponde una puntuación de 0 o 1. Las causas del coma son variadas: traumatismo craneal, accidente cerebrovascular, intoxicación, infección cerebral, falta de oxígeno. Y al contrario de lo que vemos en las películas, las personas no se despiertan de golpe sintiéndose perfectamente. El despertar es generalmente progresivo, a lo largo de días o semanas. Algunas personas permanecen en coma durante años. Otras despiertan, pero con secuelas cerebrales importantes. Y desafortunadamente, algunas nunca despiertan. La pregunta filosófica que surge es: ¿existe alguna forma de conciencia en el coma? ¿La persona sueña, siente algo? Algunos testimonios de personas que han despertado sugieren que sí, a veces. Pero científicamente, es imposible de verificar.


2. El estado vegetativo

El estado vegetativo es un nivel por encima del coma, pero sigue siendo un estado de conciencia mínima. La diferencia con el coma es que los ojos se abren. Existen ciclos de vigilia y sueño. La persona puede tener movimientos reflejos, incluso expresiones faciales. Pero no hay ninguna conciencia, ninguna interacción intencional con el entorno. Puedes pensar que la persona te está mirando, pero en realidad sus ojos no fijan nada. Puedes tener la impresión de que sonríe, pero es solo un reflejo muscular. Por desgracia, mentalmente hablando, no hay nadie en casa. El estado vegetativo puede ser temporal o permanente. Después de un mes, se habla de estado vegetativo persistente. Después de un año, de estado vegetativo permanente. En ese punto, las posibilidades de recuperación son prácticamente nulas. Pero hay que tener cuidado, porque a veces nos equivocamos. Existe lo que se denomina estado de conciencia mínima, en el que la persona parece estar en estado vegetativo pero en realidad tiene una conciencia parcial. Con las nuevas tecnologías de neuroimagen, se ha descubierto que algunas personas que se creían inconscientes pueden en realidad escuchar y comprender lo que ocurre a su alrededor. Simplemente son incapaces de comunicarse. Es aterrador cuando uno lo piensa. Algunos investigadores han logrado incluso comunicarse con ciertos pacientes en estado de conciencia mínima mediante neuroimagen. Se les pide que imaginen jugar al tenis o caminar por su casa, y se observan las zonas del cerebro que se activan. Es revolucionario.


3. El sueño profundo

Ahora subimos de nivel y llegamos al sueño profundo. Técnicamente es un estado de inconsciencia, pero es un estado natural y reversible. El sueño se divide en varias fases. El sueño profundo, o sueño de ondas lentas, corresponde a los estadios 3 y 4 del sueño no-REM. El cerebro emite ondas delta muy lentas. En este estado, eres muy difícil de despertar. El cuerpo se repara, el sistema inmunitario se fortalece, los recuerdos se consolidan. Es el sueño más reparador. Generalmente no sueñas durante el sueño profundo. O si sueñas, son sensaciones vagas, sin historias estructuradas. No tienes ninguna noción del tiempo que pasa. No sabes dónde estás. Es el agujero negro. Por eso, cuando te despiertan en pleno sueño profundo, quedas completamente desorientado. Durante unos segundos no sabes quién eres. Necesitas tiempo para recuperar tus referencias. Los niños pasan mucho más tiempo en sueño profundo que los adultos. Y con la edad, cada vez se tiene menos. Por eso las personas mayores suelen tener un sueño más ligero y menos reparador. ¿Y tú? ¿Pasas mucho tiempo en sueño profundo?


4. El sueño REM y los sueños

El sueño REM, llamado también sueño paradójico, es un estado de conciencia fascinante. El cerebro está casi tan activo como cuando estás despierto. Los ojos se mueven rápidamente bajo los párpados, pero el cuerpo está completamente paralizado, excepto el diafragma para respirar y los músculos de los ojos. Es una protección para que no reproduzcas físicamente tus sueños. Por cierto, si los sueños son un tema que te interesa, planeo hacer un video entero dedicado a los diferentes tipos de sueños. Es durante esta fase cuando tienes los sueños más intensos y estructurados. El cerebro crea escenarios complejos, a menudo extraños e ilógicos, pero que en el momento te parecen totalmente reales. Durante un sueño, tienes una forma de conciencia. Vives experiencias, sientes emociones, tomas decisiones. Pero no es la misma conciencia que en la vigilia. No tienes sentido crítico. Las cosas más absurdas te parecen normales. Por ejemplo, estás montando en bicicleta, pedaleas rápido porque hay una paloma que te persigue corriendo, y de repente te das cuenta de que estás en un avión con forma de paloma. Pero sigues pedaleando porque tú eres el piloto. ¿Ningún problema? Todo perfectamente lógico. Algunos investigadores creen que los sueños sirven para procesar las emociones del día, para consolidar ciertos tipos de memoria o para simular escenarios y así estar mejor preparados en la vida real. Otros piensan que son simplemente ruido neurológico sin ningún significado particular. Los sueños lúcidos, de los que hablaremos en otro video, son cuando te vuelves consciente de que estás soñando mientras sueñas. Es un estado intermedio fascinante entre el sueño y la vigilia.


5. La vigilia ordinaria

La vigilia ordinaria es tu estado de conciencia por defecto cuando estás despierto y alerta. Es lo que estás experimentando ahora mismo mientras ves este video. Eres consciente de tu entorno, puedes pensar, razonar, tomar decisiones. Tienes un sentido de ti mismo como entidad separada del resto del mundo. Tienes pensamientos, emociones, sensaciones. Pero incluso en este estado, tu nivel de conciencia fluctúa. A veces estás muy concentrado, a veces estás en tus pensamientos. A veces estás en el momento presente, a veces tu mente divaga. Existe lo que se llama el modo por defecto del cerebro, la Red Neuronal por Defecto o Default Mode Network. Cuando no estás haciendo nada en particular, tu cerebro no descansa. Activa una red que te hace pensar en el pasado, en el futuro, en ti mismo. Rumiás, planificas, fantaseas. Y luego está el estado de flow, del que hablaremos más adelante, donde estás tan absorbido por lo que haces que pierdes la noción del tiempo y de ti mismo. La mayoría de las personas pasan toda su vida en este estado de vigilia ordinaria sin explorar jamás otros niveles de conciencia. Y es una lástima, porque hay tanto más por experimentar. Y lo descubriremos ahora mismo.


6. La meditación y el mindfulness

La meditación no es simplemente relajarse. Es un estado de conciencia modificado que alcanzas voluntariamente. Durante la meditación de atención plena o mindfulness, te vuelves muy consciente del momento presente. Observas tus pensamientos sin aferrarte a ellos. Percibes tus sensaciones corporales, escuchas los sonidos a tu alrededor. Pero no juzgas, no reaccionas. Simplemente estás presente. Neurológicamente, ocurren cosas interesantes. La corteza prefrontal, responsable de la concentración, se vuelve más activa. La amígdala, que gestiona el miedo y la ansiedad, se calma. El cerebro emite más ondas alfa y theta, asociadas a la relajación y la creatividad. Con la práctica regular, la meditación puede cambiar literalmente la estructura del cerebro. Las zonas relacionadas con la atención y la regulación emocional se vuelven más densas. A esto se le llama neuroplasticidad. Existen diferentes tipos de meditación que conducen a distintos estados de conciencia. La meditación trascendental busca alcanzar un estado de conciencia puro sin pensamientos. La meditación Loving-Kindness cultiva sentimientos de compasión. La meditación Vipassana desarrolla la comprensión profunda de la naturaleza de la realidad. Los meditadores avanzados, aquellos que llevan miles de horas de práctica, pueden alcanzar estados de conciencia llamados Jhanas en la tradición budista. Son estados de absorción profunda caracterizados por una alegría intensa, una tranquilidad absoluta y a veces experiencias místicas. Estos estados son medibles científicamente. Por ejemplo, las ondas cerebrales de los monjes budistas en meditación profunda muestran patrones que nunca se observan en personas ordinarias.


7. La hipnosis

La hipnosis es un estado de conciencia modificado caracterizado por una atención enfocada intensa y una sugestionabilidad aumentada. Me explico. Al contrario de lo que vemos en los espectáculos, la hipnosis no es control mental. No puedes ser hipnotizado en contra de tu voluntad, y nunca harás algo que vaya totalmente en contra de tus valores. Pero te vuelves más receptivo a las sugestiones. Durante la hipnosis, estás en un estado entre la vigilia y el sueño. Estás consciente, pero profundamente relajado. Tu sentido crítico disminuye. Si el hipnotizador te dice que tu brazo está pesado, tu brazo efectivamente se vuelve pesado. Si te dicen que no sientes dolor, el dolor realmente disminuye. Se utiliza médicamente para gestionar el dolor crónico, para dejar de fumar, para tratar fobias. Funciona porque la hipnosis permite sortear las resistencias conscientes y acceder directamente al inconsciente. Neurológicamente, durante la hipnosis, ciertas zonas del cerebro muestran una actividad reducida, especialmente las relacionadas con la autoconciencia y el control ejecutivo. Eres menos consciente de ti mismo como entidad separada. Sin embargo, no todo el mundo es igualmente hipnotizable. Aproximadamente el 15% de las personas son muy sugestionables y entran fácilmente en trance profundo. El 10% son prácticamente imposibles de hipnotizar. El resto está en un punto intermedio. ¿Tú en qué grupo estás? ¿Lo sabes o no?


8. El flow

El flow, o estado de flujo, es ese estado en el que estás tan absorto en lo que haces que pierdes la noción del tiempo. Probablemente ya lo has experimentado cuando haces algo que amas y dominas bien, y que es justo lo suficientemente difícil para ser un reto, pero no tanto como para resultar frustrante. Entras en esa zona. Las horas pasan como minutos. En este estado, tu ego consciente desaparece. Ya no estás pensando “estoy haciendo”, simplemente eres la acción misma. El bailarín se convierte en el baile, el músico se convierte en la música. Esto sí que es filosofía de verdad. Tu cerebro entra en un estado llamado hipofrontalidad transitoria. La corteza prefrontal, que gestiona la autocrítica y la conciencia de uno mismo, se pone en modo silencioso. Por eso dejas de juzgarte, dejas de preguntarte si eres suficientemente bueno. Simplemente estás presente. Los atletas lo llaman estar “en la zona”, los artistas hablan de inspiración, los desarrolladores hablan de “deep work”. Es el mismo estado de conciencia. Para alcanzar el flow, la tarea no debe ser ni demasiado fácil ni demasiado difícil. Se necesitan objetivos claros, retroalimentación inmediata sobre el desempeño y poder concentrarse sin interrupciones. Es un estado de conciencia increíblemente agradable y productivo. Las personas son más felices, más creativas y más eficientes en el flow. Y a diferencia de los estados alterados por las drogas, el flow no tiene ningún efecto secundario negativo. Pero ya que hablamos de conciencia, hablemos de las drogas.


9. Los psicodélicos

Las sustancias psicodélicas como el LSD, la psilocibina, la ayahuasca o la DMT crean estados de conciencia radicalmente diferentes de la vigilia ordinaria. Atención: no te recomiendo consumir estas sustancias. Son ilegales en la mayoría de los países y pueden ser peligrosas. Pero científicamente son fascinantes, porque nos enseñan mucho sobre la conciencia. Bajo el efecto de psicodélicos, la percepción cambia completamente. Los colores se vuelven más vívidos, las formas se distorsionan. Puedes ver patrones geométricos complejos, fractales. Si no sabes qué son los fractales, pregúntale a Google o a ChatGPT, te lo explicará rápidamente. Neurológicamente, estas sustancias reducen la actividad de la Red Neuronal por Defecto, esa parte del cerebro que mantiene tu sentido del yo. Como consecuencia, puedes experimentar lo que se llama la disolución del ego. La sensación de ser una entidad separada desaparece, te sientes conectado con todo. Muchas personas reportan experiencias místicas bajo psicodélicos: una sensación de unidad con el universo, una comprensión profunda de la naturaleza de la realidad, una pérdida total del miedo a la muerte. Y estas experiencias pueden tener efectos a largo plazo en su visión del mundo. La investigación moderna muestra que los psicodélicos utilizados en un contexto terapéutico controlado pueden ayudar a tratar la depresión resistente, la ansiedad al final de la vida y las adicciones. Una sola experiencia psicodélica puede en ocasiones generar cambios psicológicos duraderos. Pero cuidado: estas sustancias no son juguetes. En un mal contexto, con una mala preparación, pueden desencadenar experiencias aterradoras, episodios psicóticos o despertar traumas enterrados.


10. Las experiencias cercanas a la muerte

Las experiencias cercanas a la muerte, o ECM, son un fenómeno reportado por personas que han estado al borde de la muerte: paro cardíaco, accidente grave, ahogamiento… Los testimonios son sorprendentemente similares entre distintas culturas. La persona siente que sale de su cuerpo y ve su cuerpo desde arriba. Atraviesa un túnel con una luz al final. Se encuentra con seres de luz o con seres queridos fallecidos. Siente un amor y una paz indescriptibles. Y luego regresa, a menudo a regañadientes. ¿Son estas experiencias prueba de una vida después de la muerte, o es simplemente el cerebro alucinando mientras muere? El debate está abierto, nos vemos en los comentarios. La explicación científica es que cuando el cerebro carece de oxígeno, libera una cascada de neurotransmisores que pueden crear estas sensaciones. La impresión de salir del cuerpo podría deberse a una disfunción de la unión temporoparietal, la zona que gestiona la conciencia corporal. La luz al final del túnel podría deberse a la restricción del campo visual cuando el cerebro carece de oxígeno. Algunas sustancias como la ketamina producen experiencias muy similares a las ECM. Eso sugiere que es un estado de conciencia creado por el cerebro, no una prueba de un más allá. Pero los creyentes contraargumentan que algunas personas han reportado detalles verificables de lo que ocurría mientras estaban clínicamente muertas: conversaciones entre médicos, objetos en lo alto de los armarios que no podían ver… ¿Cómo explicar eso si fueran solo alucinaciones? Honestamente, no lo sabemos. Es uno de los grandes misterios de la conciencia.


11. Los estados místicos y la iluminación

En las tradiciones espirituales se habla de estados de conciencia expandida, de iluminación, de despertar espiritual. Es el Nirvana en el budismo, el Samadhi en el hinduismo, el Fana en el sufismo. Pero la experiencia descrita es similar: una disolución completa del ego, una sensación de unidad con todo lo que existe, una comprensión directa y no conceptual de la naturaleza de la realidad. Estos estados no son simplemente creencias o metáforas. Son experiencias vividas reportadas de manera coherente a lo largo de los siglos y en distintas culturas. Y algunas personas afirman que estas experiencias han cambiado su conciencia de manera fundamental y permanente. Científicamente, estamos comenzando a estudiar estos estados. Los neurocientíficos escanean el cerebro de monjes en meditación profunda, de yoguis en Samadhi. Y encuentran patrones cerebrales únicos. Durante estos estados místicos, la Red Neuronal por Defecto colapsa. Los límites habituales entre el yo y el mundo desaparecen. Las ondas cerebrales muestran una sincronización inusual entre distintas zonas del cerebro. Pero ¿revelan realmente estas experiencias una verdad profunda sobre la naturaleza de la realidad, o es simplemente el cerebro creando una experiencia subjetiva intensa? Esa es la gran pregunta. Los espiritualistas dicen que es una percepción directa de la realidad última. Los materialistas dicen que es solo una interpretación que el cerebro le da a ciertos estados neurológicos. Es imposible decidir objetivamente. Porque la conciencia, por definición, es subjetiva.


Bueno, hemos recorrido los principales niveles de conciencia, desde el coma profundo hasta los estados místicos. Y sinceramente, apenas hemos rozado la superficie. La conciencia sigue siendo el mayor misterio de la ciencia. ¿Cómo crea la materia —neuronas enviando señales eléctricas— la experiencia subjetiva de ser consciente? ¿Por qué hay algo que se siente como ser tú? Nadie lo sabe realmente.

Lo fascinante es que puedes explorar estos distintos estados por ti mismo. La meditación, los sueños lúcidos, el flow… son estados accesibles y seguros. Pueden enriquecer tu vida, ampliar tu comprensión de lo que significa ser consciente. Y quizás entender que la conciencia existe en un espectro, que tu estado de vigilia ordinaria es solo un nivel entre muchos, puede hacerte más humilde, más curioso, más abierto a las experiencias de los demás.

Personalmente, me encantó producir este video. ¡El tema es apasionante y sumamente interesante! Si a ti también te gustó, no dudes en darle un like para apoyar el canal. Y si ya estás suscrito, gracias a ti, de verdad. ¡Hasta pronto!​​​​​​​​​​​​​​​​

Fuentes:

Damasio, Antonio - Le sentiment même de soi Koch, Christof - La conscience Tononi, Giulio - Phi: A Voyage from the Brain to the Soul Chalmers, David - The Conscious Mind Csikszentmihalyi, Mihaly - Flow: The Psychology of Optimal Experience Pollan, Michael - Comment changer votre esprit Carhart-Harris, Robin - Recherches sur les psychédéliques et la conscience Laureys, Steven - Un si brillant cerveau (sur les états de conscience altérée) Blackmore, Susan - Consciousness: An Introduction Tegmark, Max - Our Mathematical Universe (chapitre sur la conscience) Revue Consciousness and Cognition - Articles scientifiques

9 may 2026

Microchip, conciencia y sentimientos. Entrevista a Federico Faggin

10 de septiembre de 2024

La frontera entre física cuántica, espiritualidad y filosofía: el recorrido intelectual de Federico Faggin —padre de los microprocesadores— es verdaderamente singular.

Para quienes no conocen la historia de Federico Faggin, mi consejo es comenzar por las fotos. En el sitio de la fundación homónima encontramos retratos de familia, pero también el detalle de los microprocesadores diseñados por Faggin, tan erizados de líneas rectas e intersecciones, tan impersonales y herméticos, que llegan a infundir cierto respeto.

Mi foto preferida es la tomada en 1969, donde Faggin y su esposa Elvia posan frente a un Chevrolet Impala blanco. Se encuentran en un lugar de la Tierra aún poco conocido, Cupertino, en lo que entonces era el “Valle de Santa Clara”, todavía no “Silicon”. Otra foto muestra a Faggin adolescente, exhibiendo con orgullo una de sus creaciones: una maqueta de avión, fina y elegante como una garza. Estamos en Vicenza —al fondo se distingue un cartel del agua Recoaro—, entre la posguerra y el boom económico. Y finalmente una última imagen, en color: Faggin y Barack Obama, en 2010, durante la ceremonia en la Casa Blanca para la entrega de la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación.

Federico Faggin es un físico, inventor y empresario de casi 83 años, muy bien llevados. Su fama internacional se debe al desarrollo de la tecnología de “silicon gate” y al diseño, en 1971, de lo que se considera el primer microprocesador de la historia, el Intel 4004 (en una esquina, como en el pedestal de una escultura, están grabadas las iniciales FF). En 1986, Faggin fue uno de los fundadores de Synaptics, empresa pionera en el estudio de la tecnología de pantallas táctiles. Se dice que Bill Gates declaró que sin Faggin, Silicon Valley habría seguido siendo un simple valle.

“Los libros de Faggin se distinguen por el uso de un léxico de nueva acuñación y sabor de ciencia ficción (se habla de qualia, nousym, seity, CIF, UC, espacio-C, espacio-I), salpicado de un popurrí de citas que van desde Erwin Schrödinger hasta el Papa Francisco”.

La entrevista a Faggin que seguirá dentro de unos párrafos es apenas un pequeño anticipo de una biografía y un recorrido intelectual muy particulares, que podemos dividir en dos partes (para profundizar están las numerosas conferencias de Faggin en YouTube y los tres libros que ha escrito en los últimos años: la autobiografía Silicio, de 2019, y los dos ensayos Irreducible, de 2022, e Invisible Inside, de 2024). De la primera hemos mencionado apenas los momentos más destacados. La segunda mitad comienza en 1990. Durante unas vacaciones de invierno con la familia a orillas del lago Tahoe, en la Sierra Nevada, Faggin vive una experiencia de carácter trascendental.

“Me desperté hacia medianoche porque tenía sed. Al volver a la cama, mientras me disponía a dormirme, de repente sentí un haz de energía poderosa brotar con fuerza desde mi pecho. Era una luz blanca, centelleante, hecha de amor, alegría y paz […] Ese día me experimenté a mí mismo como el mundo que se observa a sí mismo desde mi punto de vista. Era al mismo tiempo el observador y lo observado. Ya no era un cuerpo separado del mundo, como siempre había creído. Era en cambio un punto de vista del Todo con el que el Todo puede conocerse a sí mismo. La esencia de la realidad se me reveló como una energía que se conoce en su autorreflexión, y ese autoconocerse tiene el sabor de un amor irreprimible y dinámico.” (Invisible Inside, pág. 56).

A partir de este episodio, Faggin comienza a interrogarse sobre la naturaleza de la conciencia y de la materia como nunca antes había hecho en su vida. Veinte años después, en 2011, crea junto a su esposa la Fundación Faggin, organización sin ánimo de lucro dedicada al estudio científico de la conciencia.

¿Qué es la conciencia? No es ciertamente una extensión mensurable, como habría sostenido el Faggin anterior a Lake Tahoe, reduccionista y materialista. Es más bien un medio a través del cual el universo se observa a sí mismo. Faggin llama al universo “Uno”. La pregunta sobre la conciencia y los fundamentos del universo se convierte en el centro de sus libros y conferencias, donde toma cuerpo una reflexión apasionante, en la frontera entre física cuántica, espiritualidad y filosofía.

Los libros de Faggin se distinguen por el uso de un léxico de nueva acuñación y sabor de ciencia ficción (se habla de qualia, nousym, seity, CIF, UC, espacio-C, espacio-I), salpicado de un popurrí de citas que van desde Erwin Schrödinger hasta el Papa Francisco, y desde San Agustín hasta Jawaharlal Nehru.

Hay además un hecho sorprendente, que se sitúa, por así decirlo, a espaldas de Faggin. El padre del padre del microprocesador era Giuseppe Faggin, filósofo, historiador de la filosofía, estudioso del neoplatonismo, de la mística y de las tradiciones ocultas, conocido por haber traducido por primera vez del griego al italiano las Enéadas, obra del neoplatónico Plotino.

A diferencia de su padre, Federico Faggin nunca se ocupó de filosofía. De joven se sentía más atraído por los transistores que por Parménides, y de adulto la filosofía tampoco llegó a convertirse en el objeto exclusivo de su interés. Y sin embargo, en los libros que Faggin comenzó a escribir en la última parte de su vida, resuenan con frecuencia la concepción del universo de Plotino y la reflexión de algunos filósofos amados por su padre, como si algo de aquella sabiduría —quién sabe— se hubiera trasvasado de algún modo al hijo durante la infancia y la adolescencia.


Usted creció en Isola Vicentina en una época que ha definido como preindustrial y agrícola…

Nací en la ciudad, en Vicenza; luego, en 1943, con el desembarco de los aliados en Sicilia, mis padres decidieron volver a la casa de los abuelos paternos, en Isola Vicentina, donde la vida cotidiana seguía siendo la de la civilización campesina y preindustrial. Los arados eran tirados por bueyes y muchas casas de labranza no tenían agua corriente ni luz eléctrica. Se vivía como doscientos años atrás. Recuerdo los filò, las veladas invernales que se celebraban en los establos a la luz de las lámparas de petróleo, y también la primera apisonadora que llegó para asfaltar la carretera provincial que iba de Vicenza a Schio y luego hacia el macizo del Pasubio. Se hablaba todavía en dialecto, incluidos mis padres, a pesar de que mi padre era profesor de historia y filosofía en el bachillerato clásico de Vicenza. Comencé a oír hablar italiano solo cuando fui a la escuela.

¿Cómo fue que se apasionó por el estudio de la física?

Desde pequeño tenía una gran pasión por los aeromodelos y por las máquinas en general. Ya a los cinco años quería entender cómo funcionaban las máquinas. Nací mecanicista. Con cierta pena de parte de mi padre, que habría preferido un bachillerato clásico o científico, me inscribí en el Instituto Rossi de Vicenza, donde estudié radiotecnia. Me apasioné por la electrónica y sobre todo por los transistores, que estaban en el comercio desde los primeros años cincuenta. Los transistores y las computadoras eran la gran novedad de la época.

Y luego comienza su vida adulta, con el primer trabajo en una empresa…

Entré en Olivetti justo después del diploma, un año después de la muerte de Adriano. Trabajé en la división electrónica de Olivetti en Borgolombardo, cerca de San Donato Milanese. Me contrató el célebre Mario Tchou, el ingeniero e informático de origen chino. Durante todo 1961 trabajé en el proyecto y la construcción de una pequeña computadora con memoria magnética, donde a cada toroide le correspondía un bit de memoria. Era una especie de poderosa calculadora electrónica programable, un objeto muy, muy voluminoso; desde luego no algo que pudiera colocarse sobre el escritorio de una oficina. Luego estudié física en Padua, donde me licencié en 1965 summa cum laude. Finalmente, gracias al trabajo con una empresa americana, SGS Fairchild, terminé trabajando seis meses en California.

¿Cómo era la California que usted conoció, en 1968? ¿Qué tipo de ambiente y sociedad encontró?

La mayor parte del fermento estaba concentrado en Berkeley, pero yo no sabía nada de lo que allí ocurría. Estaba ocupado aprendiendo inglés y completamente absorbido por mi trabajo y mi proyecto. Además me acababa de casar. Prácticamente estaba en luna de miel.

Usted abrió su primera empresa en torno a la gran crisis energética de 1973. ¿Qué significó ser empresario en el sector electrónico e informático en la América de principios de los años setenta?

En el 74-75 ya no había dinero, filas y filas de coches en las gasolineras, escasez de gasolina; en fin, un año muy difícil. El dinero en realidad no había desaparecido, pero nadie tenía ya el coraje de invertir. Mi socio de entonces y yo nos habíamos puesto a buscar financiación en uno de los momentos más críticos de la historia del capital de riesgo. En 1975, la inversión total de venture capital —no solo en Silicon Valley, sino en todos los Estados Unidos— ascendió a 10 millones de dólares. Una suma que equivale más o menos a la primera inversión de una startup de hoy. Nuestra intención era financiar un nuevo proyecto en el campo de los microprocesadores. Conseguimos encontrar 500.000 dólares gracias a un fondo de inversión, y así nació Zilog, la primera empresa dedicada exclusivamente al diseño de microprocesadores, de la que surgió el famoso microprocesador Z80. Sin embargo, las cosas no salieron del todo bien. El fondo de inversión, sin que lo supiéramos, nos había utilizado dentro de una maniobra más amplia de competencia con IBM. Cuando llegó el momento de vender los microprocesadores —probablemente los mejores del mundo en aquel momento—, IBM prefirió comprar los producidos por Intel antes que financiar a un rival propio.

Leer sus libros, incluido el último, Invisible Inside, es una experiencia muy interesante, no solo por lo que dicen, sino por cómo lo dicen. Están llenos de términos seductores, como qualia. ¿Qué significa y cuál es el origen de la palabra?

Es un término que tomé prestado de David Chalmers, un filósofo australiano. Designa las sensaciones y los sentimientos con los que comprendemos la realidad, el significado de lo que experimentamos de las cosas. Un quale (plural, qualia) es el sabor de una cereza o el sabor del chocolate. La realidad de los qualia no puede reducirse a una mera señal eléctrica. El sabor del chocolate no puede coincidir exclusivamente con un puñado de señales eléctricas. Así como el amor, los qualia que siento por un hijo, no pueden reducirse a una señal eléctrica o a una medida. No tiene sentido, en mi opinión. Lo digo a partir de una reflexión que hice hace muchos años, provocada por una experiencia personal vivida en 1990, durante unas vacaciones con mi familia. Hasta entonces había sido materialista, había aceptado la visión materialista y reduccionista de la física, que describe la realidad y la propia conciencia como un simple mecanismo. Ciertamente el fenómeno de la conciencia pasa también por las señales eléctricas y bioquímicas del cerebro, pero no se agota en ese fenómeno. Los bits son medibles, son números, pero los qualia no son números. Son algo más y algo distinto, y yo lo descubrí a través de esa experiencia que me cambió la vida.

¿Existe una palabra para definir lo que ocurrió esa noche? ¿Epifanía? ¿Visión? ¿Revelación? ¿Experiencia mística?

Es una experiencia de conocimiento directo. Me mostró ante todo la diferencia entre una forma de conocimiento directo y profundo de las cosas y formas de conocimiento más mediadas, como puede ser la lectura de un libro o el significado de un símbolo. La experiencia directa es más poderosa y completa incluso que una prueba lógica.

¿Qué significa en cambio una palabra que usted mismo acuñó y que recorre todo su libro, nousym?**

Nousym es una contracción entre la palabra griega nous, intelecto, y el inglés symbol. Designa la unión entre el aspecto simbólico y el semántico de la realidad. Símbolo y significado son dos aspectos de esa energía más profunda y fundamental que se manifiesta como información cuántica.

Escrito con N mayúscula, Nousym es en cambio la disciplina que une ciencia y espiritualidad, interioridad y exterioridad. La interioridad está representada por el nous y la exterioridad por el símbolo. Y esto se conecta con una de las conclusiones más profundas de la física cuántica: las partículas no son objetos aprehensibles, aislables, sino estados de los campos cuánticos. Son formas que existen del mismo modo en que existen las olas del mar.

La ola del mar es un estado del mar y no puede separarse de él. Es una estructura integrada, que forma parte del mar. Por lo tanto, las propiedades de la ola se derivan de las propiedades del mar. Lo mismo puede decirse de un electrón: un electrón es un estado del campo de los electrones. No puede separarse del campo. No existe independientemente del campo. La ontología está en el campo, no en el electrón. La física cuántica nos muestra que todo está interconectado. Los campos dependen de un campo unificado que, sin embargo, los físicos todavía no han descubierto y que yo llamo “Uno”. A estas consideraciones de los físicos cuánticos, yo añado como postulado que el campo es consciente y tiene libre albedrío, dado que la conciencia y el libre albedrío no pueden explicarse mediante nada que carezca de estas propiedades.

En su libro encontré una expresión, poética y paradójica, que subrayé a lápiz y que en el texto está escrita en cursiva: “la interioridad del universo”.

La física cuántica representa la interioridad del universo, representa los qualia y su significado, pero la representación de los qualia no es el conocimiento de los qualia desde el interior de los campos conscientes. Los qualia solo pueden conocerse en la experiencia directa, que su símbolo tan solo puede evocar.

Me impresionó mucho descubrir que su padre Giuseppe fue un muy querido estudioso de filosofía y fue en particular el primer traductor al italiano de las Enéadas de Plotino. También Plotino llamaba “Uno” al principio fundamental de la vida. No puedo dejar de preguntarle qué papel han jugado su padre y el neoplatónico Plotino en su trabajo de investigación.

Mi padre escribió unos cuarenta libros, incluido un curso de filosofía para el bachillerato en tres volúmenes, uno por cada año. Además de Plotino, fue un apasionado estudioso de Meister Eckhart, de Pierre Teilhard de Chardin y de Schopenhauer. También escribió volúmenes de historia novelada, como el libro Las brujas. Era docente libre de la Universidad de Padua. De joven no tenía la menor curiosidad por este tipo de temas. Era la oveja negra de la familia, desde ese punto de vista. Me interesaban el funcionamiento de las máquinas y los ordenadores. Es curioso que en mi madurez más tardía haya vuelto al redil y que en las investigaciones realizadas en estos últimos veinte, treinta años, resuenen los conceptos de muchos pensadores amados por mi padre, como por ejemplo Meister Eckhart, a pesar de que yo nunca lo había leído. También Meister Eckhart vivió experiencias extraordinarias de conciencia. Al igual que Parménides y San Pablo. Son episodios transformativos, de despertar, que quizás ocurren con más frecuencia en nuestra época, solo que no se habla mucho de ello.

Usted ha dicho haber vivido otras experiencias similares a la de Lake Tahoe. ¿Ocurrió por azar o se vale de alguna técnica, como por ejemplo la meditación?

Ha ocurrido siempre espontáneamente, aunque en respuesta a preguntas que me estaba planteando sobre la naturaleza de la conciencia. El objetivo es el del despertar, es decir, la experiencia directa de ser inseparables del todo. Es un proceso de conocimiento de uno mismo, que se reconecta también con las tradiciones esotéricas y sobre todo con lo que llamamos la filosofía perenne, esto es, la filosofía/espiritualidad que comienza con los Vedas. Filosofía barra espiritualidad. El aspecto experiencial, no el aspecto dogmático, de nuestra unión con el todo.

¿Qué tan presente está en la Silicon Valley de hoy la mentalidad reduccionista y determinista?

El reduccionismo clásico —según el cual el ser humano es una máquina y la realidad es el puro espacio-tiempo describible matemáticamente, donde objetos separados interactúan— ese tipo de ethos es ampliamente mayoritario, no solo en Silicon Valley, sino en el mundo científico y tecnológico en general. También la conciencia, los qualia, la experiencia de los qualia, son clasificados como un simple epifenómeno de una realidad siempre mensurable y describible matemáticamente. Es una visión del mundo hoy hegemónica, que todos hemos aceptado en cierta medida.

Este es su tercer libro. El primero es de 2019. En fin, empezó a escribir muy tarde, pero parece haberle tomado el gusto. ¿Le gusta escribir? ¿Cómo vive esta posibilidad expresiva y comunicativa?

Me gusta muchísimo, sobre todo escribir libros como los dos últimos, es decir, libros hechos de pensamiento y reflexión más que del relato de mi historia. Escribir es uno de los mayores placeres de mi vida de hoy. Me permite entrar en un mundo más profundo. Es una forma de meditación.

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Ivan Carozzi es escritor y autor. Fue jefe de redacción de «Linus» y ha escrito para televisión, radio y realizado podcasts. Sus últimos libros son Fine lavoro mai (Eris, 2022) y, junto a Enrico Deaglio, los dos primeros volúmenes del proyecto C’era una volta in Italia (Feltrinelli, 2023)

Traducido de: https://lucysullacultura.com/microchip-coscienza-e-sentimenti-intervista-a-federico-faggin/