20 feb 2026

Activación del Centro Luminoso. Encuentro con Michel Darracq

Presentación introducida en el marco de un trabajo conjunto con maestros de Escuela

Parque de estudio y reflexion Navas del Rey, septiembre 6 de 2024


Contexto general

La activación del centro luminoso se produjo en Parque Toledo, en ocasión de un retiro de Ascesis con 30 maestros, en febrero de 2018. El proceso llega hoy a un ámbito de trabajo conjunto con maestros de todos los parques.

Esta presentación es un testimonio, un relato de experiencia, y es un ejemplo de cambio esencial. El contexto general de la activación del centro luminoso son los cambios esenciales: sabemos que hay una carta, un escrito mayor sobre eso —la carta de David Rober— que dice que hasta ahora hemos hecho muchos cambios, pero cambios periféricos, e invita a apuntar a cambios esenciales. La activación del centro luminoso la ubico en esa dirección.

Es una línea que sube desde la fuerza, pasando por el centro luminoso, el doble, en dirección del espíritu. Me parece que es un buen ejemplo de cambio esencial; hay muchos otros cambios esenciales posibles, pero de este tengo experiencia hasta este punto. La flecha que va del doble al espíritu: aquí estoy. Hay comentarios sobre lo que pasa cuando se configura el espíritu; como todos, tengo intuiciones pero no experiencia. Claro que es un salto evolutivo configurar el espíritu, pero sí hay experiencia de un primer salto evolutivo: la activación del centro superior.

Las dos líneas del proceso

Hay dos líneas que son de mi experiencia. Una línea consiste en, desde actos unitivos, hacer que se despierta la fuerza, y de aquí —más o menos— el manejo de cargas de todo tipo en los centros, manejo de cargas, circulación de energía en general. Esto pasa por una acumulación energética, que es un punto central: la acumulación energética para llegar a una ruptura de activación del centro superior.

Al mismo tiempo, de modo simultáneo, hay una línea que se podría llamar mística o de sentido, que también conocemos. En base al propósito o a contactos trascendentes que todos tenemos un día u otro, se puede apoyar en la oración gnóstica —que algunos practican— o en la irrupción de la fuerza. De esta línea llega, en mi caso, la mayor parte del caudal energético. La otra línea apoya: es una suerte de procedimiento, se puede decir, pero si no hay esta línea de la mística, es difícil producir esta ruptura positiva.

El centro luminoso según Silo

¿Qué es este centro superior? Silo escribió en 1972, en el libro Siloismo: "Los fenómenos del centro superior, por su enorme complejidad, velocidad y efectos externos, aparecen como la manifestación más viva de la luz en el hombre." Es interesante: esa maravilla evolutiva. No es incorrecto designarlo como centro luminoso. Es decir, cuando hablamos de centro superior o centro luminoso, es lo mismo; "centro luminoso" es una forma más poética y alegórica. Así que vale la pena activar este centro luminoso.

La línea energética: fuerza, manejo de cargas y acumulación

En mi caso, la irrupción de la fuerza —recibir la fuerza— se da y sigue siendo en base a actos unitivos, no cualquier acto: actos unitivos. Y hay un trabajo psicofísico con la estructura psicofísica, que es un trabajo de manejo de las cargas que complementa la fuerza. En mi caso, la fuerza la ubico y la experimento como irrupción de otro plano en el plano psicológico, y se puede complementar con la energía del cuerpo, del psiquismo, de la estructura psicofísica. Eso es lo que llamo manejo de las cargas, que puede tomar cargas de las emociones, claro, o cargas de otro procedimiento, como los mantras.

Por ejemplo, utilicé mucho la última frase de la elaboración gnóstica: "Tú que eres lo uno y lo todo, siempre quieto y activo, muéstrame el misterio de aquello que no puedo comprender por hipnosis, que estás por encima de la luz y también de lo oscuro, en unidad eterna." Es un ejemplo de mantra que se puede repetir y que, en alguna situación, tiene una carga enorme. También se puede cotejar y colectar esas cargas desde la música, o desde la evocación de una experiencia gratificante: la agradeces, la grabas, y después con la evocación llega de nuevo la carga. Eso contribuye al manejo de la carga.

Hay un momento en que se da cuenta de que hay circulación de esa fuerza dentro de la estructura psicofísica. No es cualquier cosa: como lo dice La Mirada Interna, es un descubrimiento; habla de tres descubrimientos y dice que no son descubrimientos menores. Eso ocurrió en 2017 para mí: darme cuenta de la circulación de la fuerza dentro de la estructura psicofísica. Pero eso se puede desarrollar en dirección de acumulación.

Extracto del testimonio escrito: la acumulación

Cito mi escrito: "Llevando la fuerza al centro de la cabeza, estamos trazando un camino desde el corazón a la cabeza. Este camino se estaba volviendo cada vez más sentido, fácil, habitual, energético. En este acto de acumulación, ya que no se manifestaba ningún cambio, aprovechaba para realizar una especie de turismo en este espacio, una exploración sinestésica —mejor dicho, energética— de este espacio-cabeza, sin preocuparme por el punto exacto en el que debería ocurrir la acumulación de energía. Producía una expansión hasta los límites de la cabeza y luego una concentración en el centro, varias veces. El registro se hizo cada vez más sutil y puro. Este espacio se hizo cada vez más transparente. Gradualmente, un punto preciso se manifestó por experiencia acumulada, más o menos dentro de la cabeza, detrás de los ojos. Esta fase duró varios meses."

Esta fase de trabajo con la fuerza —manejo de las cargas, circulación, acumulación energética— me llevó a entender que la confianza en la ley de los procesos evolutivos actúa permanentemente. Esa ley dice, más o menos, que los procesos evolutivos —y solo esos— funcionan con acumulación. En nuestro caso, acumulación energética. Hay un momento en que el vaso está lleno y falta la última gota para producir la ruptura. La ley dice que al final de la acumulación hay una ruptura. Esa ruptura es una gran oportunidad para dar un salto evolutivo. En eso estamos en este momento histórico. Y a nivel individual, pasa por mucha acumulación de energía y un momento en que se produce la ruptura, aunque siempre hay que considerar también la línea adicional de la mística.

La activación: extracto del testimonio

"Nace una intuición, sin duda hay un procedimiento para este paso, un impulso para producir la ruptura positiva. Entonces aparece el procedimiento de activación de los centros, un procedimiento que se difundió en YouTube y que se hacía en los inicios del siloísmo. Lo interesante es que ese procedimiento lo utilicé media hora, no meses. Es solo para dar la última gota, para activar. Es casi secundario todo lo del procedimiento para activar."

"La carga energética aumenta de forma fluida porque toda la operación ha sido progresiva, por lo tanto no hay riesgo de desborde o de descenso. Cuando llegamos al centro superior, todo el cuerpo está activo, cada célula del cuerpo vibra como una ecencia general sin tensión. Una carga estática llena la cabeza. Es entonces cuando un ligero impulso de soltar desencadena la activación del superior. Una intensa energía se manifiesta en el centro superior, pero gracias a todos los preparativos en proceso, estoy en condición de cabalgar el tigre sin desborde. Es un momento central de toda la existencia."

"Hay un punto de control del estar despierto verdadero, y hay una forma de llevar la fuerza hasta él. La mirada interna se asienta en el centro de la cabeza con control sobre los otros centros, que se alteran. La torre de control, curiosamente, no está alterada; lo que le permite ver la alteración de los otros. En el centro vegetativo: el cuerpo está invadido por un calor total, una transpiración total, y verdaderas oleadas de frío en el plexo solar. La vibración es física, acumulativa. En el centro emotivo: una fuerte iteración acompañada de una respiración desbordante. La activación del punto de control del centro superior se produce con todos los indicadores descritos en la Vía Interna."

"Esas alteraciones se calman. Un silencio total se instala sin intervención intencional, sin esfuerzo. Una energía transparente llena la cabeza. Sucesivas oleadas de fuerza surgen del centro superior, puntuadas por momentos de silencio interno. Es un fenómeno totalmente nuevo. Dirijo la fuerza sin esfuerzo hacia todos los participantes y luego hacia adentro. El nivel de conciencia de sí es perfecto y se mantiene durante varias horas con una nitidez nunca antes conocida."

"Al entender esto y lanzar la fuerza a este punto superior, todo mi cuerpo sintió el impacto de una energía enorme, y el día golpeó fuertemente en mi conciencia, y ascendí de comprensión en comprensión. El resto del día la atención se mantiene fácilmente, hay un gran control sobre las emociones. El registro correspondiente al control de la fuerza es la libertad. Nace una nueva responsabilidad, aún más comprometida. La alegría me invade. Se ha alcanzado una nueva etapa; no es insignificante, es uno de los acrecentamientos más importantes de la existencia. Desde esta explanada se abren nuevas posibilidades."

El mantenimiento: lo que ocurre después

Después de la activación, durante más de un año, con una frecuencia mensual, pude volver a voluntad al punto de control, con como indicador principal un alto nivel de conciencia de sí logrado sin esfuerzo. Este es un cambio esencial. Conozco el camino para volver a esta región de la mente, pero es un camino distinto al de la primera activación: solo basta conectarme conmigo mismo y se reactiva.

Mi mirada ha cambiado. Los demás son el centro de gravedad de la imagen del mundo, y la conexión con los otros toma una nueva forma, cada vez más intensa y trascendental. Se trata de un proceso de la especie humana, no de mi proceso personal. La individualidad pasa a ser secundaria. El yo se hace más pequeño, se vuelve cada vez más flexible; puedo jugar con este buen amigo que me acompaña.

Cuando se ha activado el centro superior, hay un trasfondo de emoción superior, un trasfondo de conmociones. Todas las manifestaciones de la conciencia inspirada —el arrebato y el reconocimiento— son el transfondo emotivo. Por eso algunos han llamado a este centro el "centro emotivo superior", aunque Silo lo llamaba simplemente centro superior.

 

 

El doble energético

En mi experiencia, el trabajo con el doble energético ocurre solo después de la activación del centro superior. Al activar el centro superior, la mirada se instala en un punto central de la cabeza —más o menos detrás de los ojos— en la profundidad del registro. Muy importante: no es solo un punto geográfico, es en la profundidad del registro. Es decir, es un punto dentro del espacio de representación.

Cuando se trabaja desde este punto se ve que se abren un abanico de posibilidades, pero no antes de la activación del centro luminoso. Una de esas posibilidades es nutrir el doble. No se trata de crearlo: el doble ya existe, está "en la mochila" en modo de funcionamiento, pero casi siempre sin cohesión. Si no tiene cohesión, en el momento de la muerte el doble tampoco tiene suficiente cohesión para seguir. Es una cuestión de unidad interna, de actos, de unidad

.Para nutrir el doble se añade un caudal energético concentrado en este punto de mirada, y ese punto toma cada vez más autonomía. Con esa autonomía se puede observar la estructura psicofísica: el cuerpo está acá y la mirada está allá, separada del cuerpo. No se trata de externalización en sentido paranormal —eso no es nuestra vía— sino que desde el punto de mirada se ve a la estructura psicofísica como viva, con todas las células vibrando en conjunto. Lo que se experimenta en ese momento es exactamente la configuración del primer momento de la muerte. Morir antes de morir. Eso es.

Pureza, actos unitivos y el Recinto de la Pureza

Cuando se entra en esta franja del centro luminoso activado —que llamo el Recinto de la Pureza— solo entran cosas purificadas. El centro superior es una síntesis purificada de los centros psicológicos. Un año antes de activar el centro superior me puse a purificar muchas cosas sin saber exactamente por qué lo hacía. Pero lo hacía. Hay una necesidad, porque en este Recinto de la Pureza solo entra lo purificado.

Los actos unitivos son la gasolina de la energía. La primera pregunta para quien no cree en la revolución de los actos unitivos es: ¿cuándo fue mi último acto unitivo con registro de crecimiento interno? Un acto sin atención difícilmente produce ese registro. Se necesita un cierto nivel atencional y conexión consigo mismo.

¿Cómo se purifica un acto? Por ejemplo: imagina que amas a tu padre, a tu madre, a tu hijo, a tu pareja, a tus amigos. Lo que es común a todos esos sentimientos es tu registro. Pero hay matices de un sentimiento a otro. Para encontrar la esencia de todos esos registros hay que entrar en cada uno, experimentarlo, y separar el registro del ser querido. A continuación, mantén ese conjunto de registros separados de su objeto y concéntrate en la esencia de esa síntesis de sentimientos. Es un acto casi sin objeto: a eso lo llamé, con mayúscula, el Amor. Es un sentimiento purificado.

Los tres componentes de la pureza, tal como los expresa el Cuaderno de Escuela, son: no sobresalto, no ensueño, paz consigo mismo.

El momento histórico y el trabajo en conjunto

Hay datos de ámbitos de escuela que muestran que hay momentos —las últimas semanas, por ejemplo— en que hay una aceleración tremenda en lo que hacemos, y cada uno lo ve también en su propia vida. A nivel individual también se observa una actividad cada vez más selectiva, que va a lo esencial.

Lo mejor que puedes hacer en esta vida para la activación del superior es crear un ámbito de copresencia que trabaje en conjunto. Lo curioso es que funciona muy bien incluso con grupos de 15 a 25 personas, porque hay una fuerte copresencia del ámbito. Cuando imaginas que 20 personas llegan a producir cambios esenciales —por ejemplo, activar el centro superior— el impacto sobre el proceso humano no se queda en ese punto. En tus manos hay algo muy interesante, no solo para tu futuro sino para el futuro de la humanidad. Eso es real.

Viajando en enero y febrero por parques y centros de estudio de América Latina, encontré amigos interesados en este tema, y al crear un grupo de WhatsApp sobre el tema, entraron 110 maestros. Es un indicador de que hay algo en dirección evolutiva que actúa en este ámbito. La escuela está despertándose de nuevo, como ha ocurrido en toda su historia en los momentos en que se necesitaba.

La activación del centro superior a los 71 años es también un dato: si tienes 60 años, hay tiempo, el futuro se abre. Cuando te conectas al sentido, lo que importa son los intentos. Sabes que puedes fracasar, pero hay una gran alegría con los intentos.

Fuerza y alegría a todos.

14 ago 2025

Michael Hudson. La economía de un choque de civilizaciones

 https://youtu.be/0O8T2JHm97A

Resumen Amplio: La Economía de un Choque de Civilizaciones. Manus IA

Video: Michael Hudson: La economía de un choque de civilizacionesFuente: Glenn Diesen EspañolDuración: 53:28Ponente: Prof. Michael Hudson, economista clásico de renombre mundial

I. Introducción: El Conflicto Civilizacional Contemporáneo

El análisis de Michael Hudson presenta la tesis central de que el mundo contemporáneo está experimentando un choque fundamental entre dos modelos civilizacionales de capitalismo: el capitalismo financiero occidental, caracterizado por la extracción de rentas, y el capitalismo industrial de los BRICS, orientado hacia la producción y el desarrollo. Este conflicto no es meramente económico, sino que representa una confrontación entre dos visiones completamente diferentes sobre cómo debe organizarse la sociedad y la economía global.

Hudson argumenta que esta competencia entre sistemas económicos constituye el núcleo de las tensiones geopolíticas actuales, donde el Sur Global, liderado por China y los países BRICS, busca liberarse del sistema de dependencia impuesto por Occidente durante las últimas décadas. Esta lucha representa una batalla por la soberanía económica y el derecho al desarrollo autónomo que ha sido sistemáticamente negado a la mayoría de las naciones del mundo.


II. Los Fundamentos Históricos del Capitalismo Industrial

A. Los Principios Originales del Capitalismo Clásico

El capitalismo industrial original, según Hudson, tenía como objetivo fundamental la reducción de los costos de producción para aumentar la competitividad económica. Este modelo se basaba en los principios de la economía clásica, que buscaba liberar a las economías de las rentas económicas improductivas. Las rentas económicas, definidas como ingresos obtenidos sin contribuir a la producción, incluían principalmente las rentas de la tierra, los monopolios y las rentas financieras especulativas.


Los economistas clásicos como Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill entendían que estas rentas constituían un obstáculo para el desarrollo económico, ya que desviaban recursos de la inversión productiva hacia la especulación y la extracción parasitaria. El objetivo era crear economías donde la competencia y la eficiencia productiva fueran los motores del crecimiento, no la extracción de valor de sectores improductivos.

B. La Implementación Exitosa en las Naciones Occidentales

Los países que hoy constituyen el núcleo desarrollado del sistema mundial - Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y otros países europeos - lograron su desarrollo precisamente aplicando estos principios del capitalismo industrial. Implementaron políticas proteccionistas para sus industrias nacientes, invirtieron masivamente en infraestructura pública, subsidiaron el desarrollo tecnológico y mantuvieron control estatal sobre sectores estratégicos de la economía.

Estados Unidos, por ejemplo, fue durante el siglo XIX uno de los países más proteccionistas del mundo, utilizando aranceles altos para proteger su industria manufacturera de la competencia británica. Alemania siguió un camino similar bajo la influencia de Friedrich List y su teoría del proteccionismo educador. Estos países entendían que el libre comercio solo beneficia a quien ya tiene ventajas competitivas establecidas, por lo que utilizaron el poder del Estado para crear las condiciones necesarias para su desarrollo industrial.


III. La Imposición de un Modelo Diferente al Sur Global

A. La División Internacional del Trabajo

Mientras las potencias occidentales se desarrollaban siguiendo los principios del capitalismo industrial, impusieron al resto del mundo un modelo completamente diferente. A los países del Sur Global se les asignó el papel de productores de materias primas y consumidores de productos manufacturados, creando una división internacional del trabajo que perpetuaba su dependencia económica.

Esta división no fue el resultado de ventajas comparativas naturales, como sugiere la teoría económica neoclásica, sino el producto de políticas deliberadas impuestas a través del colonialismo primero, y luego a través de instituciones económicas internacionales. Los países colonizados fueron forzados a especializarse en la producción de materias primas para las metrópolis, destruyendo sus industrias artesanales tradicionales y creando economías monoexportadoras vulnerables a los shocks externos.


B. La Perpetuación de la Dependencia en la Era Poscolonial

Con el fin del colonialismo formal, se esperaba que los países recién independizados pudieran seguir el mismo camino de desarrollo que habían seguido las potencias occidentales. Sin embargo, el orden económico internacional de la posguerra, diseñado principalmente por Estados Unidos, institucionalizó mecanismos que perpetuaron la dependencia económica bajo nuevas formas.

El sistema de Bretton Woods, establecido en 1944, creó instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial que, aunque oficialmente destinadas a promover el desarrollo, en la práctica funcionaron como instrumentos para mantener el control económico occidental sobre los países en desarrollo. Estas instituciones impusieron condiciones que impedían a los países del Sur seguir las mismas políticas de desarrollo que habían utilizado exitosamente los países desarrollados.


IV. El Papel del FMI y el Banco Mundial en la Perpetuación del Subdesarrollo

A. Las Políticas de Ajuste Estructural

Las políticas implementadas por el FMI y el Banco Mundial, conocidas como programas de ajuste estructural, constituyeron el mecanismo principal a través del cual se impidió el desarrollo autónomo del Sur Global. Estas políticas, presentadas como necesarias para la estabilización macroeconómica y el crecimiento, en realidad funcionaron como obstáculos sistemáticos para el desarrollo.

Los programas de ajuste estructural típicamente incluían: la liberalización del comercio exterior, que exponía las industrias nacientes a la competencia desleal; la privatización de empresas estatales, que transfería activos públicos a manos privadas, frecuentemente extranjeras; la desregulación financiera, que facilitaba la fuga de capitales; y la reducción del gasto público, que limitaba la capacidad del Estado para invertir en infraestructura y servicios sociales.

B. La Negación del Derecho al Desarrollo

Estas políticas representaron una negación sistemática del derecho de los países del Sur a seguir las mismas estrategias de desarrollo que habían utilizado exitosamente los países desarrollados. Se les prohibió proteger su agricultura local a través de aranceles o subsidios, se les impidió desarrollar industrias estratégicas a través de políticas industriales activas, y se les negó la posibilidad de mantener control público sobre recursos naturales y servicios básicos.

La ironía histórica es evidente: los mismos países que habían utilizado extensivamente el proteccionismo, los subsidios estatales y la intervención gubernamental para desarrollarse, ahora predicaban las virtudes del libre mercado y exigían a los países en desarrollo que adoptaran políticas que ellos mismos nunca habían seguido durante sus propios procesos de desarrollo.


V. La Transformación hacia el Capitalismo Financiero

A. El Abandono de la Producción por la Extracción de Rentas

Hudson argumenta que el capitalismo occidental experimentó una transformación fundamental durante las últimas décadas del siglo XX, abandonando gradualmente su orientación productiva para convertirse en un sistema centrado en la extracción de rentas financieras. Esta transformación marcó el paso del capitalismo industrial al capitalismo financiero, donde la generación de valor a través de la producción fue reemplazada por la extracción de valor a través de mecanismos financieros.

El sector financiero, que tradicionalalmente había cumplido la función de intermediar entre ahorradores e inversores para facilitar la inversión productiva, se convirtió en un fin en sí mismo. La financiarización de la economía significó que una proporción creciente de las ganancias corporativas provenía no de la producción de bienes y servicios, sino de actividades financieras especulativas y de la extracción de rentas de diversos tipos.

B. La Extracción Sistemática de Valor del Sur Global

Este capitalismo financiero desarrolló mecanismos sofisticados para extraer valor sistemáticamente del Sur Global. El endeudamiento externo se convirtió en el principal instrumento de esta extracción, creando flujos de recursos desde las economías periféricas hacia los centros financieros occidentales que superaban con creces los flujos de inversión en dirección contraria.

Los países del Sur quedaron atrapados en ciclos de endeudamiento donde se veían obligados a destinar una proporción creciente de sus recursos a servir la deuda externa, limitando su capacidad para invertir en desarrollo interno. Las crisis de deuda recurrentes proporcionaban oportunidades para imponer nuevas rondas de políticas de ajuste estructural que profundizaban la dependencia y facilitaban la apropiación de activos nacionales por parte de intereses extranjeros.


VI. Los Mecanismos de Control Económico

A. El Ciclo de Deuda y Austeridad

Hudson describe cómo se estableció un ciclo vicioso donde los países del Sur Global se veían forzados a endeudarse para financiar sus importaciones y luego se veían obligados a implementar políticas de austeridad para servir esa deuda. Este ciclo funcionaba de la siguiente manera: primero, las políticas de liberalización comercial exponían las economías locales a la competencia desleal, destruyendo industrias locales y creando déficits comerciales; segundo, estos déficits tenían que ser financiados a través de endeudamiento externo; tercero, cuando los países tenían dificultades para servir la deuda, el FMI intervenía imponiendo programas de ajuste que profundizaban la dependencia.

Las políticas de austeridad típicamente incluían recortes en el gasto social, aumentos de impuestos, devaluaciones monetarias y nuevas rondas de privatizaciones. Estas medidas, presentadas como temporales y necesarias para restaurar la estabilidad macroeconómica, en la práctica se convertían en permanentes y servían para facilitar la extracción de recursos hacia el exterior.

B. La Privatización como Mecanismo de Apropiación

La privatización de empresas estatales y servicios públicos constituyó uno de los mecanismos más efectivos para transferir activos de los países del Sur hacia manos privadas, frecuentemente extranjeras. Estas privatizaciones raramente resultaron en mejoras de eficiencia o reducción de costos para los consumidores, pero sí facilitaron la extracción de rentas por parte de los nuevos propietarios privados.

Los servicios básicos como agua, electricidad, telecomunicaciones y transporte, que habían sido desarrollados con inversión pública, fueron transferidos a empresas privadas que podían extraer rentas monopolísticas de poblaciones cautivas. Los recursos naturales, incluyendo petróleo, gas, minerales y tierras agrícolas, fueron también objeto de privatización, permitiendo su explotación por parte de corporaciones transnacionales bajo términos que favorecían la exportación de ganancias más que el desarrollo local.


VII. La Respuesta del Sur Global: Los BRICS y las Alternativas

A. El Modelo Chino de Desarrollo

China representa el ejemplo más exitoso de un país que ha logrado liberarse parcialmente del sistema de dependencia occidental y seguir un modelo de desarrollo basado en los principios del capitalismo industrial clásico. El éxito chino se basó en mantener el control estatal sobre los sectores estratégicos de la economía, implementar políticas industriales activas, proteger su mercado interno durante las etapas iniciales de desarrollo, y mantener el control sobre su sistema financiero.

China rechazó las prescripciones del Consenso de Washington y mantuvo un papel activo del Estado en la economía, utilizando empresas estatales para desarrollar industrias estratégicas y construir infraestructura. El país también mantuvo controles de capital que le permitieron evitar las crisis financieras que afectaron a otros países en desarrollo que habían liberalizado prematuramente sus mercados financieros.

B. La Iniciativa de los BRICS

Los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), junto con otros países del Sur Global, están desarrollando instituciones alternativas al sistema financiero occidental. Estas iniciativas incluyen el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, y diversos mecanismos de intercambio comercial que evitan el uso del dólar estadounidense.

Estas alternativas buscan proporcionar financiamiento para el desarrollo sin las condiciones políticas que tradicionalmente han impuesto el FMI y el Banco Mundial. El objetivo es crear un sistema financiero internacional multipolar que permita a los países del Sur Global seguir estrategias de desarrollo autónomas sin estar sujetos a la supervisión y control de las instituciones occidentales.


VIII. La Lucha por la Soberanía Económica

A. El Derecho al Desarrollo Autónomo

La lucha contemporánea del Sur Global representa fundamentalmente una batalla por el derecho al desarrollo autónomo. Los países buscan recuperar la capacidad de implementar políticas económicas que respondan a sus necesidades internas más que a los intereses de los centros financieros occidentales. Esto incluye el derecho a proteger industrias nacientes, subsidiar sectores estratégicos, mantener control público sobre recursos naturales, y dirigir el crédito hacia inversiones productivas.

Esta lucha por la soberanía económica implica también el derecho a rechazar las políticas de austeridad impuestas desde el exterior y a priorizar el bienestar de sus poblaciones por encima del servicio de la deuda externa. Los países buscan liberarse de la camisa de fuerza de las políticas neoliberales que han impedido su desarrollo durante décadas.

B. La Construcción de un Orden Multipolar

El objetivo final de esta lucha es la construcción de un orden económico internacional multipolar donde ningún país o grupo de países pueda imponer unilateralmente sus políticas económicas al resto del mundo. Esto requiere no solo el desarrollo de instituciones financieras alternativas, sino también la creación de nuevos marcos conceptuales que legitimen diferentes modelos de desarrollo económico.

El orden multipolar que buscan construir los BRICS se basaría en principios de respeto mutuo, no interferencia en asuntos internos, y cooperación mutuamente beneficiosa. Este orden permitiría que diferentes países siguieran diferentes modelos de desarrollo según sus circunstancias específicas, sin estar sujetos a un modelo único impuesto desde el exterior.


IX. Las Implicaciones Geopolíticas del Conflicto

A. La Resistencia del Sistema Occidental

El sistema occidental no está dispuesto a aceptar pasivamente la pérdida de su hegemonía económica y está utilizando diversos mecanismos para mantener su control. Estos incluyen sanciones económicas, presión política, intervenciones militares, y la utilización del sistema financiero internacional como arma geopolítica.

La respuesta occidental al desafío de los BRICS ha incluido intentos de aislar económicamente a países que buscan alternativas al sistema dominante, la imposición de sanciones que buscan forzar el cumplimiento de las reglas occidentales, y la utilización del control sobre el sistema financiero internacional para castigar a países que desafían el orden establecido.

B. La Escalada del Conflicto

Hudson sugiere que este conflicto económico tiene el potencial de escalarse hacia confrontaciones más amplias, incluyendo conflictos militares. La resistencia occidental a perder su hegemonía económica puede llevar a intentos de mantener el control a través de medios no económicos, incluyendo la fuerza militar.

La guerra en Ucrania, según esta perspectiva, puede entenderse como parte de este conflicto más amplio entre sistemas económicos, donde Occidente busca mantener su control geopolítico para preservar su hegemonía económica. La expansión de la OTAN hacia el este puede interpretarse como un intento de mantener el control occidental sobre Europa del Este y prevenir su integración en el sistema económico euroasiático liderado por China y Rusia.


X. Conclusiones: Hacia un Nuevo Paradigma Económico

A. La Obsolescencia del Modelo Occidental

Hudson concluye que el modelo económico occidental, basado en la extracción de rentas financieras y el mantenimiento de la dependencia del Sur Global, se ha vuelto obsoleto e insostenible. Este modelo no solo ha fallado en promover el desarrollo global, sino que ha creado niveles insostenibles de desigualdad y inestabilidad que amenazan la estabilidad del sistema mundial.

La financiarización excesiva de las economías occidentales ha creado burbujas especulativas recurrentes, mientras que la extracción sistemática de recursos del Sur Global ha generado resistencia creciente que amenaza la viabilidad a largo plazo del sistema. El modelo occidental se enfrenta a contradicciones internas que lo hacen cada vez menos capaz de mantener su hegemonía.

B. La Emergencia de un Nuevo Orden Económico

El nuevo orden económico que está emergiendo, liderado por China y los BRICS, representa un retorno a los principios del capitalismo industrial clásico, pero aplicados a escala global y con características del siglo XXI. Este nuevo orden se basa en la cooperación mutuamente beneficiosa, el desarrollo de infraestructura, la inversión productiva, y el respeto por la soberanía económica nacional.

Este nuevo paradigma económico tiene el potencial de generar un desarrollo más equilibrado y sostenible a nivel global, donde el crecimiento económico se base en la mejora de la productividad y el bienestar humano más que en la extracción financiera y la especulación. Sin embargo, la transición hacia este nuevo orden no será pacífica, ya que implica una redistribución fundamental del poder económico mundial.

C. Los Desafíos del Futuro

El éxito de esta transición hacia un orden económico multipolar dependerá de la capacidad de los países del Sur Global para desarrollar instituciones efectivas, mantener la cohesión frente a la resistencia occidental, y crear modelos de desarrollo que sean tanto económicamente exitosos como socialmente inclusivos.

Los desafíos incluyen la necesidad de desarrollar tecnologías avanzadas, crear sistemas educativos que produzcan la fuerza laboral necesaria para economías modernas, establecer marcos regulatorios que prevengan la corrupción y la captura regulatoria, y mantener la estabilidad política necesaria para implementar estrategias de desarrollo a largo plazo.

El análisis de Hudson sugiere que estamos viviendo un momento histórico de transición comparable a otros grandes cambios en el sistema económico mundial, y que el resultado de esta transición determinará las características fundamentales del orden económico global durante las próximas décadas

26 may 2025

Las Condiciones, el mensaje y el destinatario. Silo, España, 1980

 Hoy vamos a hablar de algo un poco diferente a lo que se ha venido conversando en los seminarios, esto tiene que ver más bien con una actividad nuestra más que con nuestros estudios, tiene que ver con una actividad hacia el mundo, hacia la gente, y esta actividad que ya hemos empezado a desarrollar y que vamos a seguir desarrollando con más fuerza, esta actividad para que pueda desarrollarse adecuadamente, requiere de algunas condiciones mínimas. La primera condición es la de nosotros mismos.

¿Qué condiciones necesitamos para poder poner esto en marcha?

No necesitamos, por cierto, grandes conocimientos, no necesitamos extraordinarias virtudes para poner esto en marcha. Esto que vamos a poner en marcha, que estamos poniendo en marcha, tiene que ver con nuestro trabajo y con la orientación de nuestro trabajo y esta orientación que tenemos desde siempre, es de conexión con otras personas, de conexión con el ser humano en general; nuestro trabajo no es un trabajo aislado.

Esta actividad que ahora vamos a desplegar con más fuerza, tiene el mismo signo de nuestro trabajo, sólo que, exteriorizada con más fuerza aún de lo que ha venido siendo hasta ahora.

Las condiciones que necesitamos entonces, tienen que ver con esta exteriorización, no tienen que ver, como les decía, con grandes conocimientos.

¿Necesitamos acaso plantear nosotros posiciones políticas? No, en absoluto.

Se supone que ya hay políticos, se supone que hay gente que sabe mucho de esas cosas, son especialistas en eso, saben como hacerlo, infinitamente mejor que nosotros, tienen conocimientos, tienen capacidad, unos en un bando, otros en otro bando.

¿Se supone en cambio que nosotros debiéramos dar un mensaje de tipo religioso? No, en absoluto.

Hay gentes que tienen que ver con eso, y que están allí en el mundo para orientar en esos caminos, de acuerdo a la fe religiosa que tengan unos u otros, aunque a veces estas distintas fe religiosas se opongan entre sí. En sus distintos bandos, ellos pueden orientar infinitamente mejor que nosotros.

¿Se supone, acaso, que debemos dar respuestas como para solucionar problemas que la gente tenga?

¿Se supone que debiéramos solucionar tal vez, problemas de tipo terapéutico?

No, seguramente que no. Nuestro mensaje no puede llenar esas lagunas.

Existen miles y miles de personas en el mundo, infinitamente más capacitadas que nosotros, con gran cantidad de equipos y de medios como para solucionar esos problemas. De manera que ese es el oficio de ellos.

Así pues, nuestro mensaje nada tiene que ver con estos problemas de tipo político, religioso, terapéutico, por cuanto se supone que esos vacíos y esas lagunas a llenar, ya pueden ser solucionadas por otros especialistas, otros conocedores, otras gentes con grandes conocimientos y grandes recursos.

De manera que nuestro mensaje es mucho más humilde, mucho más simple, tendrá que ser un mensaje cotidiano, que no tenga que ver ni con lo político, ni lo religioso, ni lo terapéutico.

Nosotros no estamos capacitados para dar respuestas de esa naturaleza.

Nosotros no tenemos conocimiento, ni nivel suficiente como para solucionar los grandes problemas.

Nosotros simplemente podemos lanzar un mensaje tal vez útil para otros, como puede ser útil para nosotros mismos.

Así es que ¿cuál es nuestro campo?

Es el campo de la existencia cotidiana, es el campo de la vida cotidiana, en el que no hay especialistas.

Es el campo que le toca vivir al político personalmente, que le toca vivir al hombre religioso personalmente, que le toca vivir al científico personalmente.

De modo que ellos en sus bandos hacen sus cosas, pero claro, ellos viven, ellos existen, ellos tienen sus problemas de conciencia, ellos tienen sus frustraciones, sus resentimientos, sus búsquedas, sus placeres, sus defectos.

Todos ellos son seres humanos ¿no?

Todos ellos tienen un campo de existencia cotidiana, para los cuales también sirve nuestro mensaje, independientemente de los bandos en los cuales ellos estén inclusos.

Ese es nuestro campo. El campo de lo cotidiano, el campo de lo inmediato, el campo de la existencia, el campo del sufrimiento humano, el campo de las esperanzas humanas, el campo del sentido de la vida.

Ya ven ustedes qué poco pretenciosa es nuestra postura, con qué poco recursos cuenta y con qué poco conocimiento.

Pero hablábamos de las condiciones necesarias en nosotros mismos para poder llevar adelante este mensaje.

Cuando alguien nos pregunta por ahí: ¿y por qué ustedes dan ese mensaje?, nos parece sorprendente tal pregunta.

Nosotros inversamente nos decimos :¿por qué no habríamos de dar este mensaje? Esto es bueno para nosotros, es bueno para otros, para nuestro prójimo. Al parecer es bueno para todos, ¿por qué no habríamos de dar este mensaje?, ¿es que se supone que no debe darse ningún mensaje?, ¿es que se supone que ya todos los caminos están cerrados? Esto tal vez no sea exacto. ¿Cuál es la condición necesaria para que demos este mensaje? Querer al ser humano.

Aquél que de entre nosotros no sienta amor, o como mínimo, no quiera al ser humano, no debe afrontar estos trabajos. Puede quererse mucho a sí mismo; puede querer mucho a sus problemas. Cosa paradójica, querer a los propios problemas. Tal vez esté muy preocupado porque si come esto le hará mejor que si come lo otro, si respira este aire o respira el otro, si se queda en la ciudad o se va al campo, si toma este objeto o toma el otro, ¿no es cierto?, tal vez esté muy preocupado centrípetamente, pero claro éste no es el sentido de nuestro mensaje.

No parece ser buena condición para los demás, mi preocupación continua por el aire que respiro, la digestión que hago, ¿eh? Son cosas necesarias para la vida… Pero estamos hablando de una condición que pone fuerte primacía en los demás.

Es importante la condición básica de querer a otros. Estas no son actividades para egoístas. Estas no son actividades para personas que interpretan al mundo al servicio de ellas. Estas no son actividades que responden a los esquemas que hoy existen y que han trabajado sobre nosotros sin que nosotros lo advirtamos, esquemas tales como: «Yo soy un consumidor, por lo tanto, mi función es la de ser un tanto…, aparato digestivo del cuerpo social». Es decir, yo estoy interpretando al mundo, según que el mundo me dé cosas.

Es cierto que yo también doy. Invierto mi fuerza de trabajo y de acuerdo a la fuerza de trabajo que invierto, recibo en cambio bienes de consumo y eso está bien, pero… ¿es que doy algo de mí, o es que produzco un intercambio, tal vez necesario o no tan necesario para mi subsistencia? ¿Pongo algo de mí en la actividad hacia el mundo, o recibo bienes a cambio de trabajo, un tanto mecánicamente, como una fuerza de acción y reacción? ¿Qué pongo de mí en el mundo?

Al parecer no pongo mucho, por cuanto pongo para recibir y ahí quedamos, en ese circuito cerrado. ¡Y quedamos en ese circuito cerrado! Al parecer, todo lo que sucede en el mundo es para mí, si puedo conseguirlo. Primer problema. Segundo problema, trato de conseguirlo y aunque lo consiga siempre queda un sabor de que algo faltó.

De todos modo, voy tratando de que todo se refiera a mí.

Esa es la ideología consumista que ha trabajado sobre nosotros y que trabaja sobre nosotros, aunque nosotros no lo percibamos.

Puede ser que esté en el campo, puede ser que esté en la ciudad, puede ser que me afecte el smog o no me afecte, puede ser que tenga un tipo de dieta u otro tipo de dieta, pero es la misma forma mental de esta preocupación, de esta preocupación individual, personalísima, cerrada, donde no aparece en el horizonte la posibilidad de comunicar con el otro.

Se dice, por ejemplo: «lo que está faltando en el mundo es comunicación entre la gente». Se dice, pero ¿es esto verdadero?

Hoy más que nunca los medios de comunicación están desarrollados, hoy más que nunca las ciudades están hacinadas; hoy más que nunca me encuentro con gente a cada paso que doy; hoy más que nunca me comunico telefónicamente y me comunico radialmente, y me comunico por miles de medios y el mensaje de la difusión y de la propaganda llega hasta mi. ¿Qué es esto de que estamos incomunicados?, ¿o será tal vez la sensación de incomunicación lo que registro? Porque al parecer y según nos muestra la realidad, (risas), estoy más comunicado que nunca.

Será que estoy comunicado pero que siento la incomunicación. Esto es otra cosa.

¿No será que experimento, aunque esté rodeado de gente, que estoy como cercado por un cuerpo transparente?, ¿no será que me encuentro en situación de no poder conectar en un nivel emotivo profundo con las otras personas?, ¿no será que me hablan y hablo y en ese hablar, de todos modos, se pierde lo más importante?

¿Qué es este registro de incomunicación, de soledad, de aislamiento? Esta cosa paradojal que sucede en las ciudades, donde la conexión es cada día más y más intensa. ¿Qué significa este fenómeno?

Nuestro mensaje se basa en una necesidad existencial, en una necesidad del ser humano. Este es un punto de gran importancia.

Si usted no da, nunca va a recibir. Si usted cree que se trata sólo de recibir objetos, afectos, personas, dietas, paisajes, etc., si usted cree eso, va a tener problemas.

El ser humano tiene una cantidad de receptores, ojos, oídos, boca, etc., tiene un circuito muy complejo. Pero también tiene efectores, salidas hacia el mundo.

Si ustedes cierran la válvula de salida, hay explosión. La gentes se andan preocupando por la válvulas de entrada y es muy lógico. La preocupación está en si recibí hoy más que ayer y así siguiendo. El punto está en, ¿qué pasa con las válvulas de salida? ¡Qué interesante! Así es que nos hemos estado preocupando de ésta recepción continua y no de la salida. ¿Y si hubiera un bloqueo en la salida? ¿Qué pasaría?

Podrían pasar muchas cosas. Además depende en qué válvula sea el bloqueo, (risas). Pero si hubiera un bloqueo en la salida ¿qué podría pasar? Podría pasar, por ejemplo, que me intoxicara internamente; podría pasar que empezara a sentir el mundo y a las personas y a las cosas como que están lejos de mi, como que no me comunico, como que estoy aislado. Claro que sí, parece que eso es lo que sucede.

Estoy aislado y no me comunico, y no hay verdaderos mensajes porque no tengo cómo comunicar desde mí hacia el otro, porque para eso es necesario que pueda ¡dar!

Y en tanto no dé, en tanto no dé, la incomunicación será fatal.

De manera que estos planteos que se vienen haciendo desde antiguo, de que hay que amar al prójimo, de que hay que dar, de que es muy bueno comunicarse con la gente, todo esto que se “dice” habrá que ver cómo se “hace”.

Ustedes saben que hay una gran diferencia entre el decir y el hacer. Parece ser que hay poco que dar. ¿Será así? ¿O habrá muchas posibilidades de dar?, ¿estaremos dispuestos a dar?, ¿y qué cosas estaremos dispuestos a dar? Esas preguntas nos interesan mucho.

Estamos seguros que en la medida en que se cierre la válvula del dar, las poblaciones, poblaciones enteras en el mundo van a aumentar en su tensión interna, van a aumentar peligrosamente en su aislamiento y se van a producir disloques cada vez más grandes, porque se está cerrando esa válvula del dar. Esto está claro, esto se verifica cada día.

No es un planteo tan original. Mucha gente, empíricamente lo sabe. Como de costumbre no descubrimos ninguna cosa nueva, simplemente observamos lo que sucede.

¿Se acuerdan ustedes de la experiencia de ayer, el mejor momento de su vida? Allí estaban ustedes tal vez con fe en ustedes mismos, con fe en otros, ahí había un futuro abierto, y ahí se podían hacer cosas y podían ustedes comunicarse haciendo cosas, eran capaces de dar sin esperar retribución. Y eso de poder dar sin retribución es un alivio interesante, ustedes se sentían como más luminoso, como más liviano. Podían dar sin recibir.

Recuerden esa interesante situación y van a ver que tiene todas esas características.

Recuerden algún enamoramiento, si es que alguna vez lo tuvieron, y van a ver cómo podían dar, sin preocuparse por el recibir, y van a ver que cuando daban se encontraban comunicados, no se encontraban aislados por cierto.

Pero algo pasó y la válvula se cerró.

Nuestro mensaje y nuestro trabajo tienen que ver con el dar. Y les digo que ¡el egoísmo no es útil!, les digo que ¡el dar es de gran utilidad! El dar equilibra mucho más que el recibir, el dar permite progresar, el dar permite abrir la línea en una dirección a futuro.

Es claro, estas cosas no se suelen decir tan así como así por la calle; dé porque es útil; imagínense, es una paradoja. ¡Qué planteos! Estúdienlo… entúdienlo internamente, estúdienlo en otras personas y vean qué bien estaba aquello de dar en aquél momento, y vean cómo se comunicaban cuando daban. Si la palabra «utilidad» es un poco fuerte. Digan que «eso de dar» es bueno.

Nuestro mensaje tiene que ver con esa apertura, en tanto las gentes no reivindiquen esta capacidad obturada del dar; en tanto eso no suceda, los problemas van a aumentar. En tanto, en cambio, podamos inducir a esta capacidad del dar, las cosas irán cambiando individualmente y grupalmente. ¡Pero esto no podrá iniciarlo aquél que no quiera a los otros seres humanos, no podrá!

Aquél que quiera a sus padres, a su hijo, a su familia, a sus amigos, a su pueblo; aquél tendrá posibilidades de comunicarse. Pero aquel que esté preocupado por lo que come, por el aire que respira, por si se va al campo o se queda en la ciudad, aquél que esté tan preocupado por él mismo, no tendrá capacidad de dar y aumentará su aislamiento. Este es un punto de gran importancia y ésta es una diferencia radical y tajante que tenemos con esas ideologías que circulan.

Está bien, todos tenemos nuestros problemas. ¿Pero dónde ponemos nuestra dirección?, ¿en los problemas?, ¿o más allá de nosotros mismos?

Ahí hay una pregunta interesante para contestarse cada cual.

Buena disposición la de aquellos que quieren a la gente. Buena disposición la de aquellos que cuando ven alguna dificultad, tratan de poner el hombro, buena disposición. Tal vez con esa disposición básica, esa disposición que está repartida entre miles y miles de seres humanos, esa capacidad, en cuanto se oriente habrá un gran río de comunicación.

En realidad, en todo ser humano existe esta aptitud para dar. Las circunstancias han ido cerrando esta válvula, pero en todo ser humano existe esta válvula.

¿Han visto ustedes lo que sucede con estas gentes a las que se llama voluntarios? En general voluntarios, el bombero voluntario, bueno hay distintas formas de ser voluntario.

Este voluntario, que a las cuatro de la mañana, suena una alarma, y se levanta rápidamente, sale, se mete en un incendio, rescata un niño que está por morir entre las llamas, sale magullado, lleno de hollín…, vuelve a su casa rápidamente para mojarse un poco y salir a su trabajo cotidiano, nuestro hombre llega agotado para cambiarse de ropa y alguien le pregunta: ¿y dime y tú que ganas con eso? Y claro, este buen hombre no sabe cómo explicar qué gana él con eso, porque en realidad no gana nada. Al contrario llega fatigado a su trabajo, puede hacer mal las cosas en su oficina, puede llegar a perder el trabajo y poner en peligro la estabilidad de su núcleo familiar. ¿Qué ganas tú con eso? Y él con toda seguridad que no va a poder responder cabalmente «que gana él con eso». Y él se va a sentir desalentado, y se va a sentir incomprendido Y al ir a su trabajo apuradamente, verá a dos vecinos que se codean y se dicen: «ese es un voluntario…» Ese es un voluntario, alguien un poco extravagante, del cual no se entiende para qué esas actividades, de qué modo le sirven en términos de consumo. En términos de consumo, ¿qué gana ese voluntario?

Hay miles y miles, millones de voluntarios en el mundo que se encuentran en situaciones como esas. También hay voluntarios en distintas líneas políticas, religiosas, en distintas actividades del ser humano, y que no ganan nada con eso. Y es tan extraordinario eso, que el voluntario no puede responder cuando se le formula la pregunta: ¿qué gana usted con eso? Y claro, no puede sostener su posición y nuestro hombre o mujer se va desalentando poco a poco. El no puede explicar lo que hace. Se va desalentando, y llegará un tiempo en que diga: «sí, seguramente soy un poco estúpido, porque esto que hago, para qué me sirve?»

Y así se van desalentando los voluntarios, éstos que pueden llevar la comunicación a otros. Todo está armado como para desalentar esas actividades voluntarias. Y así se van arrinconando los seres humanos capaces de dar.

¡Nosotros vamos a reivindicar la capacidad de dar, y vamos a poner como un valor social la capacidad de dar, y vamos a poner al voluntario como el mejor ejemplo a seguir, y vamos a explicar por todos los medios que tengamos a mano, qué cosa le pasa a usted que está escuchando! ¡Usted, que sabe que sí, que quiere dar y que necesita dar, pero que no se explica muy bien qué es lo que siente, y que según parece los que están a su alrededor dicen que está mal lo que usted siente! Nosotros vamos a poner en primera plana al voluntario y vamos a explicar que no es una cosa extravagante, que no es una cosa injustificada, que es exactamente lo mejor que puede hacer el ser humano. Y vamos a explicar las distintas razones, incluso las utilitarias del dar, y vamos a crear entonces otras condiciones, y a través de esas condiciones, nuestro mensaje va a llegar cada vez a más distancia. Sobre esto trata esta llamada «Misión del 80».

Hay un mensaje, hay un destinatario y hay objetivos. Y hay una forma de implementar todo esto. Y como tiene carácter anecdótico la cosa baja un tanto de nivel. Pero es que con las implementaciones y las anécdotas, es como podemos llevar adelante nuestras actividades. Pero será muy importante tener en claro qué tipo de ser humano va a poner esto en marcha.

Quedará en claro cuál va a ser el objetivo de esta Misión, cómo va a ser el tipo de mensaje, quién va a ser el destinatario, todo eso podrá quedar en claro, podrá quedar en claro la implementación de estas actividades, pero lo más importante de todo es ¿quién va a producir este mensaje? Por eso es que, antes de hacer ninguna cosa, será muy bueno que cada cuál se examine y se diga: «¿es que quiero yo a la gente?, ¿verdaderamente quiero yo a la gente, o digo que quiero a la gente?» Si no quiero a la gente, más vale que busque otro tipo de actividades, porque éstas no son buenas. Ese es el punto.

– Bien, vamos a ver entonces, los distintos puntos a desarrollar para explicar mejor lo que sería, lo que llamamos la misión del 80.

Objetivos: Hacer público el mensaje de La Comunidad y engrandecer la obra común en todo lugar en el que haya miembros.

Negro: Ese es el objetivo, pero aún, que si simplemente hacemos público el mensaje, pero todo aquello no redunda en el crecimiento de la obra común, algo va a fallar. No va a valer hacer mensajes si no redunda en el crecimiento estructural. Dar simplemente información, va a ser insustancial, así que el objetivo es hacer público el mensaje de La Comunidad y engrandecer la obra común en todo lugar donde haya miembros, ¿eh? ¿Qué más?

– Mensaje: El sentido de la vida, con referencia a la trascendencia, como dirección individual y social. Se trata de una posición frente a la vida. No de política o religión.

Destinatario: El mensaje será una convocatoria explícita a todos aquellos, que experimenten la necesidad de dar y quieran sumarse como voluntarios para difundir el mensaje y orientar a otros, en un nuevo sentido de la vida.

Negro: Este es un punto importante, el destinatario. También nos vamos a dirigir a esa persona, de la que hemos estado conversando. ¿Han mirado ustedes un poco la historia? ¿Han visto cómo se han puesto en marcha los grandes procesos de la historia? ¿Se han fijado ustedes, en quienes lo han protagonizado y que características tenían? No importa cuál haya sido el bando, fíjense en todos ellos. Unos en un bando, otros en otro bando; incluso se han matado, en los distintos bandos. Es increíble pero así es.

¿Han observado ustedes los protagonistas de los grandes procesos históricos? ¿Qué características han tenido todos ellos? Tal vez todos ellos hayan desmejorado su posición cotidiana. Han sufrido persecuciones y reveses de toda naturaleza. Estudien esas biografías y vean. Qué de común había en esos grandes motores, de los procesos históricos. Esa cosa incomprensible que hacían de comienzo y que provocaba una cierta alarma en la gente cotidiana que los rodeaban. Eso que no podían explicar. Podían explicar a lo mejor una teoría o una cosa, pero no explicar, por qué lo hacían. Todos ellos tienen de común esa «voluntariedad». ¡Qué parecidos son! ¡Qué enemigos han llegado a ser en ocasiones! Porque estas fuerzas, estas enormes fuerzas del dar, son capaces de mover verdaderamente montañas; estas fuerzas del dar están siempre relacionadas estrechamente con la fe y con el futuro. Y estas fuerzas del dar, pueden a veces encaminarse en una buena dirección, o pueden destructivamente encaminarse como una catarsis, a veces social, a veces colectiva. Y como estas gentes, con esta gran fuerza, están en bandos diferentes, y no comprenden todo esto de los bandos, muchas veces ha sucedido que gentes de un valor interno excelente, han terminado provocando destrucción y enfrentamiento con otros como ellos. Pero estas son grandes fuerzas, y echen una mirada aunque sea somera en la historia y van a ver como, a veces uno, dos o tres o cinco voluntarios, ponen en marcha un proceso de milenios.

Este destinatario de nuestro mensaje, es un ser humano de importancia. A él nos vamos a dirigir, y él va a sentir que estamos hablando de él. No sabremos como se llama, donde vive, qué características externas tiene; pero cuando describamos la naturaleza de este voluntario, él va a decir: ¡están hablando de mí! De manera que habrá que fijarse muy bien, en cómo se implementa este mensaje y cómo el destinatario acude al llamado que podamos hacer.

16 may 2025

Contacto o no contacto: la experiencia humana y la cuestión de Dios - Nestor Tato

 Contacto o no contacto: la experiencia humana y la cuestión de Dios



Carl Sagan no sólo fue genial en su difusión de la cosmología sino que pudo sintetizar en su novela “Contacto” las claves de la experiencia humana y la cuestión acerca de la existencia de Dios.

Si hay un film que trasciende su tiempo, ése es “Contacto”. No sólo es hermoso por las imágenes, interesante por el argumento, sino tierno por su tratamiento de las relaciones y algo que nunca ví en cine: la graficación de la intimidad de la experiencia humana y de la discusión acerca de la existencia de Dios. Graficación dije, no discusión argumentada.

¿A qué viene esto ahora? Ya en notas anteriores vengo arrimándome desde distintos ángulos al intento de sintetizar una respuesta al dilema cognitivo que planteé ayer (“Sabemos tanto pero tan poco”). Si insisto es porque el recuerdo del film de Sagan me dio el pie para darle el remate al asunto y ver si puedo pasar a otros temas.

Lo que parecen ser anécdotas en el film que sólo servirían para delinear el personaje de la protagonista (una deliciosa Jodie Foster), ya desde el comienzo crean el trasfondo del tema. Después de un impactante paneo que se aleja de la Tierra, aparece una niña que trata de comunicarse por radio con otra estación. Huérfana, vive con su padre, y queda flotando en copresencia el intento de comunicación con su madre muerta. También muere el padre y se vuelca a su pasión por la astrofísica. De entrada se ha introducido la cuestión de los planos por que transita lo humano, entrelazados: la protagonista tiene una copresencia de necesidad de contacto con sus padres muertos que concreta en su búsqueda de señales de vida provenientes de más alla del sistema solar. Su paciente escucha de las señales de radio nos remonta de inmediato a su infancia.

En Arecibo conoce a un pastor con el que tiene relaciones pero cada uno está en lo suyo, sólo que él encontró: accede a Dios orando. Para ella, Dios no existe y se separan. En una sola escena queda planteada una discusión existencial antiquísima: ella necesita pruebas perceptuales, a él le basta con su experiencia para confirmar a Dios. Nótese que dije “confirmar a Dios”, no su existencia.

Ella pasa a ser voluntaria para un viaje interestelar en una cápsula de último diseño y le ajustan una cámara portátil para que grabe todo. Viaja por lo que parece ser un agujero de gusano, un concepto einsteniano que implica un atajo en el espacio-tiempo para recorrer enormes distancias espaciales (valga la redundancia). Va a parar a lo que parece ser una playa, fuera de la cápsula. Pero allí parece estar dentro de una suerte de burbuja gelatinosa en cuya superficie interna trasluce el paisaje y una figura se acerca: es su padre. Vuelve en la cápsula sin que jamás se explique cómo entró ni cómo salió y cuando la recogen resulta que nunca abandonó el planeta. Su “viaje” duró aproximadamente 10 segundos.

Tiene que rendir cuentas de su historia en una comisión del Congreso, sin que, por supuesto, le crean. Es un increíble contrapunto del diálogo con el pastor y ella sólo puede decir: “pero yo lo viví”.

Sí, efectivamente, está la cámara, que cierra la película. En la última escena el diputado inquisidor recibe el informe de la grabación: 16 horas de ruido. La cámara congela la cara de asombro y “the end”.

¿Cachai? En unas dos horas el film nos pasea por todas las dimensiones de la experiencia humana (etaria, familiar, amorosa, política, científica, teológica) con imágenes. No hay ninguna perorata justificadora de las posiciones que se juegan: la patencia, o sea la prueba perceptual de lo que se afirma, y la evidencia, esto es, la certeza de experiencia por la intuición o vivencia interna. (Sí, eso es la evidencia en su sentido puro).

Vistas desde afuera, las experiencias del pastor y la protagonista caen en la disyuntiva “creer o no creer”, pero claro, el espectador ha sido testigo de la vivencia de ella. Licencias tramposas del cine que le permiten hacer patente lo no manifiesto. Que se agradecen, claro.

La charla con el padre dentro de la burbuja sintetiza lo transparente, porque no es manifiesto a nuestro esquema de percepción corporal: estamos inmersos en un espacio de percepción que habilita el mundo como lo configuramos, hecho de materia imaginaria (sí, materia, así la nombró un materialista como Castoriadis). Transparente, intangible, insípida, inodora e incolora. Estaba por decir inaudible pero la naturaleza de los sonidos es tal en esa materia perceptual que es la menos perceptible de esas configuraciones. (El mismo film inaugura con el sonido de señales de radio que se expanden al espacio exterior y son el tema omnipresente.)

Allí se sintetiza el espacio de percepción, desgranado de las prefiguraciones que derivan de las ciencias cognitivas en cuanto a que lo que vemos no es lo que es ahí afuera. Ya Jean Chateau habla del espacio imaginario en su Las fuentes de lo imaginario, y contemporáneamente Octave y Maud Mannoni hablaban de lo mismo desde el contexto psicoanalítico. Sartre, Lacan y otros (sí, Castoriadis entre ellos) se ocuparon de la imaginación. Así que la imagen de la burbuja sintetiza algo más que un recurso cinematográfico. Mucho más. Eso que quizá podría graficar lo que Silo expresó con la idea del espacio de representación.

Síntesis: el mundo es como lo veo. No es sólo que la imaginación modula lo que veo del mundo sino que soporta su misma existencia. Ni yo ni nadie puede afirmar cómo es el mundo que ve, ni si es. ¿Acaso no hablamos de estrellas que hace millones de años pueden haber desaparecido?

Las horas de ruido que grabó la cámara en el film, semejante a las señales de radio con las que ella había trabajado toda su vida y al ruido en la radio que se oye al comienzo del film, evocan el ruido de fondo del Universo, la radiación universal del origen. Pero son una prueba concreta, audible. Muestran un desfasaje enorme entre los pocos segundos percibidos por el personal de Cabo Cañaveral y las horas de ruido grabado. Son la prueba concreta de la divergencia entre la experiencia externa e interna. Y esto me hace acordar la teoría del desfasaje temporal cuántico de Garnier Malet.

El viaje no existió para todos los que presenciaron su frustración, pero sí para ella. Dios existía para el pastor en sus oraciones, pero no para ella.

Este dilema parecido al “ser o no ser” shakesperiano, en términos humanos normales, se reduce al estar o no estar. Si está ahí, creo; si no, no creo. Ese creer se da dentro de la burbuja, nos dice Sagan. Otra traspolación astrofísica: en un nivel, el planeta es una burbuja que condiciona nuestra percepción, pero lo dejo para otro día. Sabemos cómo son las cosas bajo nuestro cielo. Pero ese cielo cambia cuando transita el Sol por él y después, queda al descubierto. ¿Al descubierto? Si lo que vemos está a millones de años-luz ¿está ahí?

La imagen del mismo Universo es una burbuja que se contrae si aplicamos esa noción de distancia medida con tiempo, y todo eso, lo que se supone que es, se desvanece entonces, y este aquí se reduce a este ahora.

No es casualidad que Dios haya habitado los cielos hasta que los astrónomos lo desalojaron. Y bien que hicieron, porque no era más que una imagen. Ya antes del principio de nuestra era, el Buda corrió el telón y mostró los otros mundos (es bueno leer el Majjima Nikkaya). Después, Cristo pateó los íconos, algo para recordar porque los curas lo iconoficaron a él. Mahoma los barrió de los templos. O sea que nuestra era, pese a ser cristiana y teísta, destronó a Dios en imagen. Lo sacó de su trono celestial. Sin embargo, allí se mantuvo. Hasta que apareció Galileo que hizo cría y la existencia de Dios fue negada rotundamente. Porque no lo vemos. Tuvieron razón en abolir los íconos, porque no son lo que representan. Y confunden.

El alma, en consecuencia, tampoco existe ¿recuerdan el joven cirujano que en las tertulias de Villa Crespo afirmaba que el alma no existe porque después de abrir cientos de cuerpos nunca encontró una? (Vale la pena leer el Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal, otra novela pluridimensional atemporal). Bueno, allí está el alma con su “materia”, graficada en la escena comentada.

Es que la discusión pivotea en torno de la existencia (mejor no meterme con la esencia), que sí, sólo se prueba perceptualmente. O sea, si algo está ahí, es; si no, no es. Pero lo que define la cosa es el estar, el percibir externo.

En este punto Sagan pone el dedo en la crisis de nuestro tiempo, cuya clave está en el destronamiento de Dios y la entronización del inconciente por Freud. Esto, es, en la experiencia interna. Todo el siglo XX es un largo tránsito que aparentemente se corona en el subjetivismo posmoderno. No por nada entre las guerras mundiales el arte se libera con el cubismo de las ataduras de las formas perceptuales, que tímidamente había adelantado el impresionismo.

Como no es posible probar contra la experiencia personal y hay enorme cantidad de testimonios de experiencia interna a favor, no vale negar a Dios. Sí es posible negar su existencia porque no es posible afirmarla. Porque no está ahí. Está aquí.

¿Dónde es ese aquí? Adentro, en el corazón. Un Corazón que es mío y puede ser tuyo, que es lo mismo y no es igual, diverso para cada uno. Esto, claro está, podría ser una chicana de autor para saldar la discusión a favor diciendo que sí existe. NO. No lo es. Reitero: Dios no existe y es un error teológico. Toda la teología es una enorme construcción sin fundamento lógico porque no se puede convertir en objeto de la Lógica lo que no está sujeto a categorías, por su propia definición. Y ésta es una vieja discusión entre teólogos y místicos.

Es más, confirmo que Dios tampoco es, ni Uno (por más mayúscula que le pongan) ni Todo (cosa que se dice en el vano intento de abarcar el Universo en ese concepto).

Si algo puedo conceptualizar es que la vivencia de lo divino está en el centro de mi experiencia, tan adentro que se han perdido las referencias. Es un punto cuyo encuadre es el vacío que lo rodea, por eso no baila como cuando dibujo un punto en una hoja en blanco. Porque no es experiencia externa sino (una vez más) interna. El centro no tiene, desde sí, otra referencia que sí mismo, así que no compara, no mide, no se piensa. Nosotros, pobres humanos, podemos pensarlo y calcular. Pero ése no es el centro de la experiencia de cada uno. Porque al estar adentro no es perceptible más que en la vivencia del que lo siente. Y ese sentir es interno. De modo que tampoco puede nadie calcular nada sobre el centro de la experiencia. Ni siquiera el propio.

Esto de reducir al centro de la experiencia todas las discusiones sobre las existencias, no sólo la de Dios (lo escribo con mayúscula por una convención epocal, nada más), no sólo tiene utilidad en esta cuestión sino que es aplicable a toda experiencia humana. La presencia o ausencia de un centro en cada uno es lo que define cada destino. Porque, como dije, el centro es referencia. Porque cuando estoy emplazado en mi centro, no juzgo, simplemente observo. Todo baila a mi rededor y yo, no. Las cosas se mueven en torno a mí mientras estoy emplazado allí, en el centro. Cuando me corro del centro, bailo con ellas. Ellas son mi referencia, y no el centro. Sin embargo hablo de mí. Pues bien, hablo de la imagen o idea de mí que me formo a partir de la experiencia con las cosas. Por eso bailo con ellas. Ellas marcan con su ritmo, el mío; su tiempo es el mío. Cuando me emplazo como centro, eso cesa.

Desde el centro no hay diferencias humanas, esas que solemos hacer basados en la piel, creencias, etc. Porque para llegar al centro he tenido que reconocerme humano y en consecuencia, reconozco lo humano en el resto. Y ese centro no tiene porqué ser Dios, porque si es Dios no es el centro. Si pretendo que Dios sea el centro, hablo de su imagen, la idea que de Dios tengo. Por tanto, ni es dios ni es centro. Como toda imagen, se emplaza en la periferia perceptual, como en la burbuja del film.

Sí importa que lo humano sea mi centro porque está más acá de toda diferencia y eso lo habilita como centro. Carece de figura, color, cualidad perceptual. Se distingue por un registro interno, de ahí que siempre esté o pueda estar presente frente a cualquier variación externa. Por supuesto que esto coincide con las cosas que se han comentado de la experiencia de lo divino. Sí, bueno, cuestión de nombres. Más acá de mi piel está eso que comento, eso que llamo humano porque me define existencialmente, me pone en una región de los fenómenos que es distinta a la habitual. No es fenómeno por sí misma, no es perceptual. Pero cuando lo percibo en mí, lo alumbro en otros. Es otra dimensión, ajena a las diferencias perceptuales, reitero.

Por eso el centro es referencia sólo de sí mismo, porque cuando creo ver o percibir el centro, eso no es, (no está de más reiterar) es una imagen del centro que se ha corrido del registro y no puede ser referencia válida.

Ésto que afirmo es mi experiencia, que no puede valer más que la tuya porque sólo vale para mí. De modo que no puedo avanzar sobre tu experiencia pretendiendo justificar esa agresión en que la experiencia profunda es “superior” a nada. En tanto Centro y sólo punto de registro, no es más que referencia para mí. Tú tendrás la tuya, te lo deseo, y no tiene que ser lo divino. Simplemente, vivir sin referencia interna te convierte en un punto sin encuadre: bailas al ritmo del tiempo.

Y sí, ésa es la clave profunda del drama humano: tener referencia o no tenerla, esa es la cuestión. Y no importa cuál, alguna basta, que sea lo más interna y duradera posible. Si te intriga la región de lo profundo que Castoriadis llamó lo “Sin Fondo” y otros lo Sagrado, bienvenido. Pero no hacerlo no es condición para vivir una vida digna.

Digna quiere decir, compartiendo la dignidad de lo humano. Que sería respetar la experiencia ajena. Allí radica el principio de la no-violencia.

Bueno, no creo haberte estropeado (eso de espoilear es un anglicismo que no me gusta) el film y, si no lo viste, te aseguro que vale la pena aunque ya tengas una idea del argumento. Impacta y conmueve por sí mismo. No importa cuántas veces lo veas. Lo afirmo por experiencia.