11 sept 2026

Vida extraterrestre, robotización y creencias

Charla de Silo con Enrique Nassar, 1997.

Veamos un ejemplo con una creencia del aparato de creencias básicas como se ha mantenido durante siglos. Acuérdate del geocentrismo, la Tierra era el centro del universo y esa era una época en la que todos estaban de acuerdo que eso era así, así se creía y así se vivía.

Con el transcurrir del tiempo todo esto se modifica. Primero se dice que el sol es el centro del universo, luego se aclara y se dice que el sistema solar es uno de los muchos de un sistema más grande llamado galaxia, más adelante se explica más y se dice que esa galaxia forma parte de un sistema de galaxias, que a su vez, este sistema de galaxias es uno más del universo. Últimamente se explica que hay varios universos.

Todo esto hace que las ideas cambien. Hoy a nadie se le ocurre decir que somos el centro del universo pero atendamos a cómo hablamos: Decimos: “el sol sale por…, el sol se esconde por…” como si fuéramos el centro del universo. Pero eso no es todo, hoy después de las investigaciones que hablan de sistemas solares, galaxias, conjuntos de galaxias, universos, y varios universos; hoy a pesar de la evidencia de la inmensidad del universo sostenemos tres cosas:

La vida sobre la Tierra es la única vida que hay en el universo.

La vida sobre la Tierra es la única forma de inteligencia que hay en el universo.

El homo sapiens es la única forma de vida humana.

Sostenemos que somos la única forma de vida, de vida inteligente y de vida humana. Nos creemos únicos, todo el universo es para nosotros, somos el centro del universo, es decir seguimos siendo geocentristas.

Es una creencia del aparato de creencias básicas que no hemos modificado aún. Lo que estamos observando hoy, es que el Ser Humano quiere romper esa creencia básica.

Eso se observa en los esfuerzos de la ciencia y la tecnología en su investigación interestelar y en su búsqueda de otras formas de existencia extraterrestre.

Esto se observa en el deseo de la gente de que haya vida extraterrestre. Tanto es el deseo de la gente que hay ilusiones colectivas de avistamientos de ovnis, y es un tema generalizado.

La gente está haciendo tanta fuerza para que haya inteligencia extraterrestre que estamos al borde de que eso pase. El homo sapiens está haciendo fuerza para abrir su universo. Para ir más allá de su aparato de creencias básicas.

En esa búsqueda el ser humano va a descubrir la conciencia.

Pregunta: ¿Qué quieres significar cuando dices: “el ser humano va descubrir la conciencia”?

Respuesta:

Desde Descartes la conciencia se la definió como “cosa”, como algo con extensión. Desde ahí se considera a la conciencia como un caso más de la materia en evolución, como una víscera que puede ser manipulada por medio de fármacos y estímulos eléctricos. La conciencia no es un organismo pasivo reactivo, es mucho más que eso, es una estructura evolutiva intencional. La dinámica real de la conciencia es trasformarse, trasformar el cuerpo y trasformar el mundo.

El que por vía de la investigación astronómica se vaya descubriendo que el mundo no se mueve mecánicamente como lo han querido explicar a través de la teoría del big-bang, del choque mecánico azaroso que después deriva por efecto del azar en el proceso evolutivo que conocemos, sino que hay universos que se aglutinan y se mueven según una dirección no mecánica sino intencional. Es decir que el universo en su desarrollo tiene un sentido.

El evidenciar que hay otras formas de vida inteligente en el universo; es decir, que no somos únicos. El comprender que la conciencia no es algo mecánico y reactivo sino una estructura evolutiva intencional. El estar a punto de aceptar que el cuerpo humano es una antigüedad primitiva que no corresponde en su desarrollo a la velocidad de evolución de la conciencia y contar con el conocimiento y la tecnología para modificarlo. El estar próximos a liberar al hombre de la esclavitud del trabajo. Todo esto son señales claras de que el Ser Humano está buscando liberarse de su aparato de creencias básicas donde todas estas cosas evidencian que el aparato de creencias básicas se va a desestructurar:

Que hay una intención en el universo.

Que hay otras formas de vida inteligente.

Que la conciencia individual es evolutiva intencional.

Que el cuerpo es una antigüedad primitiva susceptible de ser modificado.

Que lo conveniente es dejar de trabajar y hacer que las máquinas trabajen.

El ser humano no se siente según sus ideas, él se siente a sí mismo, según sus creencias. Con la desestructuración del aparato básico de creencias del ser humano se resquebrajará su imagen del mundo y con ello se abrirá todo un nuevo sistema de posibilidades de desarrollo para la conciencia.

Después de los últimos cincuenta años de parálisis la ciencia y el pensamiento nuevamente están tratando de abrirse camino de nuevo. El ser humano está al borde de trasformarse no sólo técnicamente sino en su conciencia.

Todo va en estructura. Imagínate en el futuro una supercivilización humana. Un mundo donde todos los seres humanos estén de acuerdo en las premisas básicas y cada uno sea una diversidad. No estamos hablando de diversidad de culturas, estamos hablando de diversidad de personas. Es decir, cada persona es un mundo.

Lo normal en la evolución es la multiplicidad, la diversidad. Si bien la evolución de la conciencia sigue una dirección pueden haber miles de caminos en esa dirección.

Los seres humanos del futuro para entender los comportamientos del ser humano de ahora, tendrán que estudiar a fondo el aparato de creencias básicas de la época y entonces no dirán que se equivocó en su razonamiento sino que percibía, analizaba, razonaba, predecía, proyectaba y decidía desde un sistema muy primitivo de razonamiento generado por un campo de creencias muy pobre.

El pensamiento de esta época desde la perspectiva de los humanos del futuro será la de un pensamiento primitivo encolumnado en una línea mental muy estrecha desde donde no eran visibles ciertos fenómenos. No eran posibles hacer ciertas relaciones y no podían predecirse ciertas consecuencias.

Se dirá que esta absurda improvisación en las decisiones, análisis y previsiones, correspondía a un comportamiento mental nihilista desde el que era imposible construir algo y su recurso básico de acción era la imposición brutal de tipo físico, económico…

Se explicará que èstos eran los restos del Cromagnon que aun quedaban no resueltos…

Hoy el poder está en manos de una pandilla de primitivos, ignorantes e irresponsables, muy brutos…

El actuar estúpido de estos primitivos está creando errores muy serios en la construcción social del mundo. Van creando un campo de catástrofe. Esta catástrofe podría ocurrir y eso atrasaría el proceso de desarrollo humano.

Como la conciencia humana es intencional las visiones apocalípticas de entropías, colapsamientos, catástrofes (visión nihilista) no son inexorables.

El ser humano del futuro no va a querer ganar y poseer cosas. Va a querer sentir, crear, construir, aprender sin límite. No va a querer poseer, tener, controlar.

Ese humano comprenderá que hay millones de formas de desarrollar la emoción y el pensamiento. Que hay una diversidad inimaginable de formas de sentir y pensar.

Ahora la visión del ser humano es muy conductual y reducida…

Pero a futuro todo irá bien. Todo irá para donde tiene que ir…

27 ago 2026

Silo y las revoluciones por venir

 

Silo y las revoluciones por venir

 82

 

El 4 de Mayo de 1969, Silo -seudónimo literario del pensador humanista Mario Luis Rodríguez Cobos- dio su primera arenga pública. Alejado por el régimen dictatorial de Juan Carlos Onganía de los grandes conglomerados urbanos, el encuentro tuvo lugar en un paraje recóndito cercano al monte Aconcagua, conocido como Punta de Vacas.

Rodeado de gendarmes fuertemente armados y ante una audiencia de unas doscientas personas que se habían congregado para oír sus palabras, Silo expuso aquel día el alegato poético “La Curación del Sufrimiento”. El texto, un condensado de lo que luego tomaría cuerpo doctrinario en la corriente del Nuevo Humanismo, está hoy, traducido a distintas lenguas, impreso en placas de acero inoxidable en las estelas del Parques de Estudio y Reflexión Punta de Vacas, un recinto enclavado precisamente en el sitio fundacional.Silo (Mario Rodríguez) - Wikipedia, la enciclopedia libre

En 2006, en ocasión de inaugurarse un nuevo ámbito de este tipo, esta vez cercano a Santiago de Chile, Silo caracterizaría aquel evento así: “El 4 de Mayo de 1969 hicimos un primer acto público, que se convirtió en el acto fundacional de nuestra corriente de pensamiento. En ese acto fundacional de hace 37 años, no se partió de una declaración de Principios, ni de un documento más o menos ideológico, ni de una institución, sino de una actitud testimonial que desafiando a una dictadura militar se expresó en contra de toda forma de violencia”.

Ese mensaje cargado de no violencia, de humanismo y de sentido existencial, encontraría luego eco en miles de corazones a lo largo y ancho de todo el planeta, llegando a las distintas culturas de la tierra.

A 55 años de aquellos humildes inicios -un lapso relativamente corto en términos históricos, pero a una distancia propicia para un breve análisis- bien vale ponderar su impacto inicial y, sobre todo, su posible aporte a futuros procesos revolucionarios, imprescindibles en momentos de derrumbe sistémico.

El fracaso provisorio

Desde una perspectiva situada en el tiempo, las propuestas de Silo encontraron adhesión inicial en una juventud rebelde, deseosa de cambiar el mundo, pero también preocupada por la falta de sentido existencial y la opresión de una moral asfixiante y conservadora.

En el ambiente cargado de experimentación mística y sicodélica de los años ’60 y al mismo tiempo fuertemente influenciado por el triunfo de la revolución cubana, los movimientos de liberación anticolonial, la guerra de Vietnam y las corrientes existencialistas, aquellos primeros grupos se dieron a la tarea de investigar a fondo las posibilidades de conectar la transformación social con el desarrollo de la conciencia humana.

Difamados o silenciados por la prensa mercenaria y servil a los regímenes de turno, sospechados de querer corromper a la juventud -argumento idéntico al que sirvió para condenar a Sócrates en la Grecia antigua- y perseguidos por no comulgar con el orden corriente, muchos militantes del incipiente movimiento debieron continuar la labor de difusión en el exilio. De esta manera, cobró forma el Movimiento Humanista y sus diversas expresiones llegaron a estar presentes en unos cien países del mundo.

Mario Rodriguez Cobos – Silo, fundador del Movimiento HumanistaPero los vientos de la historia, a veces soplan a favor y otras no tanto. El destructivo furor individualista del neoliberalismo y la irrupción de fundamentalismos como contrapartida de la disolución de lazos sociales que se instalaron en el mundo en las últimas décadas del siglo, dificultaron la tarea de humanización.

Pese a los denodados y múltiples esfuerzos por construir tejidos y organización en el campo social, cultural y político, el Humanismo Universalista no logró por aquellos años constituirse en un movimiento de masas.

En el trigésimo aniversario del movimiento, en el mismo lugar de los inicios, Silo declaró: “Y en esta situación que nos toca vivir reconocemos el triunfo provisorio de la cultura del antihumanismo y declaramos el fracaso de nuestros ideales que no se han podido cumplir”, señalando a continuación el surgimiento de una nueva espiritualidad, que “no es la espiritualidad de la superstición, no es la espiritualidad de la intolerancia, no es la espiritualidad del dogma, no es la espiritualidad de la violencia religiosa, no es la pesada espiritualidad de las viejas tablas ni de los desgastados valores; es la espiritualidad que ha despertado de su profundo sueño para nutrir nuevamente a los seres humanos en sus mejores aspiraciones”.

“Si hoy tenemos que declarar nuestro fracaso” -proclamó, avizorando el horizonte futuro- “también tenemos que anunciar a una nueva civilización que está naciendo, la primera civilización planetaria de la historia humana. Y, por tanto, aquellas crisis que sobrevienen y aún sobrevendrán en un futuro próximo servirán, no obstante su infortunio, a superar esta última etapa de la prehistoria humana… y cada cual sabrá si decide o no acompañar este cambio y cada cual comprenderá  si busca o no una renovación profunda en su propia vida”.

Los tópicos utópicos

Más allá del fracaso circunstancial, es justo y necesario apreciar la importancia de la visión de Silo desde una perspectiva más extendida o metahistórica. Humanizar la civilización planetaria en crecimiento requiere mucho más que éxitos de coyuntura, a los que son tan afectos los pragmáticos, especímenes derivados de la breve derrota de la humanidad encarnada en el capitalismo.

Las cuestiones medulares que planteó Silo, ya desde su arenga inicial, se relacionan con aquellas utopías que aspiran a llevar a la humanidad a una nueva etapa de su desarrollo.

Entre estos tópicos, se encuentran la posibilidad de superación del dolor y el sufrimiento, la no violencia como una conquista cultural definitiva de la especie, la imagen de una Nación Humana Universal incluyente de la diversidad y el surgimiento de un Ser Humano solidario y coherente, los tan ansiados “hombre” o “mujer” nuevos de anteriores revoluciones.

En cuanto a la Nación Humana Universal, esta imagen no es tan lejana como hoy podría parecer. Ya pueden verse destellos o fuertes intuiciones en esa dirección en las propuestas de “futuro compartido de la humanidad”, que viene proponiendo en su política exterior el gobierno de China y también en los crecientes esfuerzos de los movimientos sociales en América Latina y el Caribe en pos de la integración de los pueblos.

Para avanzar hacia sus anheladas utopías, el siloismo se dotó no solamente de conceptos transformadores en el campo social y político, sino de fundamentos y prácticas de cambio personal que acompañan y dan consistencia a la conducta y militancia revolucionaria. Dos elementos centrales están a la base de estos trabajos: por una parte, la certeza en la capacidad humana de modificar su propia naturaleza y, por otra, la afirmación de la íntima conexión que existe entre la interioridad humana y el paisaje social en la que esta se desenvuelve.

Estas utopías -por definición “lugares que no existen”- son las que proveen la fuerza capaz de derribar creencias arcaicas limitantes, un combustible mítico indispensable para generar  momentos históricos que, desde los parámetros del sentido común anterior a las revoluciones, se consideran como “imposibles”.

Las revoluciones por venir

En términos genéricos, dos tendencias contrapuestas signaron el pensamiento y la acción de anteriores corrientes revolucionarias. Una, que propugnaba que el cambio radical de las condiciones externas de vida traería consigo automáticamente un cambio en la mentalidad y los hábitos de conducta humanos. Otra, que por el contrario, concentró sus esfuerzos en la elevación interior, a la espera de que dicha profundización influyera luego positivamente en el mundo social.

Partido Humanista on X: "?A 11 AÑOS DE LA PARTIDA DE SILO Mario Rodríguez, fundador del Movimiento Humanista e inspirador en la creación de Partidos Humanistas , falleció un día como hoy,Ambas, cuyo mérito en los avances en su campo específico es innegable, tienen en común una visión lineal y segmentada del desarrollo. Primero esto y luego lo otro, aseguraron.

La variante propuesta por el Humanismo siloista como novedad histórica fue y es el abordaje complementario y simultáneo de ambos aspectos de la revolución. Esta visión integradora considera tanto la ligazón indisoluble e influencia recíproca de cada ser humano con el mundo circundante como también las características de intencionalidad, reversibilidad y acción diferida de la propia conciencia, que permiten a los seres humanos elegir respuestas no determinadas mecánicamente.

Por otra parte, diversas estrategias revolucionarias se abocaron en su estrategia a la toma del poder político para ejecutar desde esa posición cambios beneficiosos para la población, sobre todo, en lo concerniente a la mejora de las condiciones básicas de la vida hasta entonces negadas a las mayorías.

Esa vía, más allá de los importantes avances conseguidos en términos de derechos y lentos logros en el campo de la variación de actitudes, se topa hoy con severas dificultades de implementación. La globalización neoliberal ha conseguido disipar en gran medida la capacidad soberana de los Estados, remitiendo el poder real a corporaciones multinacionales e instituciones financieras que no son auditadas por el poder público.

A lo que suma la resistencia de factores contrarrevolucionarios y retrógrados endógenos y otros escollos como las burocracias centralistas de organismos supranacionales, que tampoco están supeditadas a elección popular alguna. Asimismo, el poder de penetración de plataformas de comunicación concentradas en pocas manos transnacionales, ajenas en sus intereses al bienestar común, dificultan severamente la generación de sentidos comunes proclives a sociedades más justas y libres de violencia.

Por último, a estas dificultades presentes debe agregarse la aceleración de la dinámica histórica y los abismos de comprensión y las diferencias en los proyectos vitales que se generan entre distintas generaciones, lo que no es suficientemente considerado por las revoluciones “tradicionales”.

Tenemos que dejar atrás la prehistoria y empezar a escribir la verdadera historia humana”, Fernando Schüle, SG del Partido Humanista de ArgentinaA la inversa, la mundialización en curso -fenómeno que, a diferencia de la globalización debe ser comprendido como interconexión creciente entre las culturas sin el lacerante control del interés empresarial- hace que cualquier efecto demostración positivo, sea propagado en tiempo real y se convierta rápidamente en una posible opción a emular.

También el papel de los liderazgos está hoy en discusión. Mientras que la horizontalidad en la toma de decisiones tiene una acogida cada vez mayor, sobre todo en las nuevas generaciones, el clamor de grandes conjuntos suele concentrarse en figuras que adquieren ribetes heroicos, gracias al enorme volumen de energías y fe que el pueblo deposita en ellos o ellas. Esto les hace imprescindibles, pero también vulnerables a los ataques del sistema, lo que da por tierra numerosos intentos revolucionarios.

Comprendiendo el fenómeno, el Humanismo apuesta por fomentar el advenimiento de ese ser humano nuevo y un nuevo entorno social, no ya exclusivamente desde arriba hacia abajo ni por la acción de un único individuo, sino a través de la construcción conjunta de un nuevo modo de relación y organización social participativo, guiado por la máxima de tratar a los demás del mismo modo en que uno desea ser tratado.

Un factor fundamental para ello será sin duda la profunda renovación de los paradigmas educativos signados todavía por la Ilustración, colocando en el centro la cultura de la no violencia y la empatía junto a la afirmación de un desarrollo humano integral e ilimitado. Cuestión a la que ciertamente pedagogos y representantes políticos pueden y deben contribuir.

Por otra parte, el logro de condiciones sociales equitativas que garanticen la posibilidad de elegir rumbos vitales libremente, continúa siendo un objetivo urgente. Sin embargo, esta condición necesaria no será suficiente para lograr modificaciones en el paisaje interno, que permitan no solo la viabilidad sino también la consolidación del proceso transformador.

Esos cambios en el paisaje interior de individuos y pueblos, requieren componentes existenciales y espirituales que abran las puertas a nuevos sentidos de vida, alejados del fundamentalismo irracional, el regreso a valores caducos, la depresión o el consumismo. Sentidos que instalen un nuevo modo de convivencia entre los seres humanos y su entorno.

Si es que entonces, el propósito es acometer transformaciones profundas y no cosméticas, si la impronta es la de renovar las revoluciones que ya están en marcha, si se quiere sumar y tejer y no hegemonizar, el inventario de ideas y prácticas humanistas desarrolladas por Silo y su corriente de pensamiento y acción pueden ser una excelente fuente en la que abrevar.

 

* Investigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas, organismo del Movimiento Humanista, y comunicador en la agencia internacional de noticias Pressenza. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)


11 ago 2026

Robots humanos?


Para ver cómo la estructura del psiquismo explicaría la emulación de un ser humano en una entidad artificial, debemos analizar en detalle los mecanismos de la Psicología de la Imagen (Apuntes de Psicología) y la estructura del Espacio de Representación.

​La diferencia entre una inteligencia artificial convencional y una estructura que simule el psiquismo humano estriba en que la IA procesa datos de forma lineal o asociativa, mientras que la conciencia humana funciona como una estructura dinámico-compensatoria que transforma estímulos en tensiones y estas en imágenes espacializadas.

   ​El Espacio de Representación no es una metáfora visual ni un contenedor vacío; es la traducción a formas espaciales de la sensibilidad interna del cuerpo (cenestesia) y de la relación con el mundo externo (cinestesia y sentidos externos).

    Un robot no solo requeriría sensores térmicos, de presión o de energía (sentidos) sino un mecanismo de traducción. Los estímulos del exterior o del interior deben convertirse en impulsos que se manifiesten como “formas” dentro de un espacio interno tridimensional (con alto, ancho y profundidad).

    El robot necesitaría sentir un "dentro" y un "fuera". El Espacio de Representación posee un "punto cero" u observador. Si el estímulo se registra "dentro", modifica el estado interno; si se proyecta "fuera", motiva la acción sobre el entorno.

  Seria un centro de gravedad interno, donde observa al que observa.

    Las imágenes no son fotos pasivas almacenadas en memoria; son cargas de energía dirigidas que buscan liberar o compensar la tensión acumulada en el psiquismo.

   Cuando el robot detecta una necesidad o un desequilibrio interno (una tensión), esta debe convertirse en una imagen emplazada en un punto específico de su pantalla interna.

   Su ​emplazamiento condicionaria la respuesta al mundo.

   Las ​imágenes profundas actuarian sobre el medio interno (procesos de autorregulación o respuesta metabólica/energética).

   Las ​imágenes periféricas o externas dispararian la motricidad física del robot hacia el mundo exterior para modificar el entorno.

​Sin este emplazamiento espacial de la imagen, el robot no tendría un "impulso" hacia la acción, sino únicamente una instrucción algorítmica sin intencionalidad dinámica.

   ​El psiquismo humano no opera en un presente estático. Funciona en una trama temporal donde el presente está continuamente entrelazado con la memoria (pasado) y la anticipación (futuro).

   El comportamiento humano está determinado por el futuro que se imagina. Para parecerse a un ser humano, el robot no debe limitarse a reaccionar ante la información del presente; debe configurar proyectos e imágenes futuras para compensar la finitud o la necesidad.

    La memoria (retención) provee el material de la imagen, pero es la imagen de lo que aún no ocurre (protensión) la que tira del robot hacia la acción.

   ​Un aspecto clave del psiquismo es la movilidad del observador dentro del Espacio de Representación a través de los diferentes niveles de conciencia (sueño vegetativo, sueño con ensueños, semi-sueño, vigilia y conciencia de sí).

    Un robot "humano" debería alterar la profundidad y nitidez de su espacio interno según su nivel de energía y la exigencia del medio.

   Para lograr la "conciencia de sí", el robot no solo tendría que registrar el objeto externo, sino registrar la propia imagen procesándose en su Espacio de Representación, generando atención hacia el mundo y hacia el propio proceso interno.

​Para que un artefacto simule la conducta humana, debe estructurarse como un sistema de compensación de tensiones que convierte la sensibilidad física en imágenes tridimensionales, cuya proyección en el espacio interno desencadena la acción intencional hacia el futuro.

  Basado en Psicologia de la Imagen de Silo.

Antonio Molina.


 

7 ago 2026

“¡Nada de apoyo a las colonias planetarias!”

 

“¡Nada de apoyo a las colonias planetarias!”

·

·

,

“El  Día del León Alado” es uno de los cuentos incluidos en el libro del mismo nombre, escrito por Silo en 1991. Para muchos este cuento es un entretenido relato de ciencia ficción. Para muchos otros es además una fuente de innumerables enseñanzas que se adelanta a un futuro que es ya presente. Algunas de estas enseñanzas se reflejan en los diálogos directos de sus personajes. Otras, se insinúan detrás de alegorías o descripciones de un futuro distópico en algunos casos, esperanzador en otros. Desde REHUNO Salud queremos compartir algunas de estas enseñanzas enfocadas y traducidas desde la particular mirada de la necesidad de humanizar el bienestar y la salud para todas las personas independientemente de su lugar de residencia o condición económica.  Para ello, nos proponemos analizar algunos “mensajes” que encontramos en diálogos del cuento y relacionarlo con situaciones y datos actuales de la realidad social.

En esta primera nota nos concentramos en un diálogo, casi al final del relato, que dice:

“ – Buenos días señora Walker.

– Buenos días señor Ho.

– Me imagino que habrá visto el informe de la mañana. Si, desde luego. También supongo que en la compulsa diaria habrá decidido influir en el tema de las colonias planetarias.

– Así es señor Ho. Así es. Nadie en esta Tierra va a apoyar ningún esfuerzo, hasta tanto se acabe con la monstruosidad de que un solo ser humano esté bajo los rangos de vida que todos disfrutamos.

– Cuanto me alegra escucharla, señora Walker. ¡Cuánto me alegro! …” (*)

¿Cuál es la enseñanza que se refleja en este simple diálogo? ¿Cómo podemos relacionarla con situaciones actuales de la sociedad mundial?

Muy simple. Recordemos y comparemos algunos datos de gastos mundiales en investigación planetaria, y peor aún en armamentismo, con los recursos necesarios por ejemplo para resolver un problema básico en el mundo:

El costo aproximado de una misión espacial actual no-tripulada a Marte, incluyendo preparación y desarrollo es de unos USD 2.000 Millones.  Fuente: https://www.constelaciones.info 

Si tomamos los gastos en la última década esta cifra es de aproximadamente unos 6 Billones de dólares.

En paralelo, según últimos estudios de  la ONU, erradicar el hambre para 2030 requeriría alrededor de $267,000 millones anuales, lo que representa aproximadamente $ 3 Billones de dólares en 10 años.  Fuente: https://contrapunto.com

Conclusión 1: con aproximadamente el 50 % de los recursos económicos destinados a las misiones espaciales realizadas en los últimos 10 años se podría erradicar el hambre mundial en 10 años que afecta hoy  a cientos de millones de personas en el mundo.

Más monstruoso aún, es si la comparación la hacemos con los gastos en armamentismo:

El total de gastos en armamentos en la última década: 22.3 Billones de Dólares (fuente: Stockholm International Peace Research Institute – SIPRI-)

Conclusión 2 : El costo anual para erradicar el hambre mundial sería aproximadamente 0.3 billones de dólares. Esto representa menos de 0.5 billones, comparado con el gasto militar global mundial de 2.24 billones de dólares. Es decir, se podría potencialmente erradicar el hambre mundial con menos de un sexto del gasto militar mundial anual! 

Entonces, esos diálogos futuristas del “Día del León Alado” pueden también traducirse en acciones y propuestas concretas para la vida presente:

¿Qué sentido tiene maravillarnos por el envío de una nave espacial a Marte, si a pocos miles de kilómetros de ese lanzamiento millones de personas se están muriendo de hambre y no tienen las mínimas y más básicas condiciones de salud? ¿Qué priorizamos como sociedad?

No negamos la importancia del avance científico y tecnológico, pero ese avance debe ir acompañado de prioridades éticas y humanas que pongan a todos los seres humanos en igualdad de condiciones y a su desarrollo como máximo valor. ¡Sólo de ese modo estaremos en condiciones de hablar de “desarrollo humano”!  Por supuesto que la comparación con los gastos en armamentos no admite calificación alguna, ya que los gastos para la guerra reflejan valores propios del más absoluto anti-humanismo y desprecio a la vida. Nos centramos hoy en la información de los gastos espaciales porque parecieran pasar inadvertidos frente a las necesidades humanas más básicas.

Cerramos este primer artículo de la serie con un párrafo del libro “Cartas a Mis Amigos” donde se sintetiza esta idea:

“Poniendo todo en función de la salud y la educación, los complejísimos problemas económicos y tecnológicos de la sociedad actual tendrán el enmarque correcto para su tratamiento. Nos parece que procediendo de modo inverso no se llegará a conformar una sociedad con posibilidades evolutivas.” 


Fuente: https://rehunosalud.org/nada-de-apoyo-a-las-colonias-planetarias/

3 ago 2026

Una crítica al anarco capitalismo y su cosificación del ser humano

 Pressenza

(Imagen de Gage Skidmore from Surprise, AZ, United States of America, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons)

El anarco capitalismo constituye una corriente política que propone la eliminación completa del Estado y su reemplazo por las reglas del mercado y acuerdos contractuales voluntarios entre individuos. Sus principales formulaciones teóricas fueron desarrolladas por autores como Murray Rothbard, Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y Hans-Hermann Hoppe, quienes sostienen que la libertad individual y la propiedad privada constituyen los fundamentos esenciales de toda organización social legítima.

Sus defensores presentan esta doctrina como la máxima expresión de la libertad humana. Sin embargo, desde una perspectiva humanista, particularmente desde los principios del Humanismo Universalista, el anarco capitalismo presenta limitaciones conceptuales profundas que afectan tanto su comprensión de la naturaleza humana como su visión de la sociedad, la libertad y la justicia.

El presente artículo examina críticamente algunos de sus principales postulados y los contrasta con la concepción humanista del ser humano como sujeto histórico, social y transformador.

La concepción antropológica del individuo

Uno de los supuestos fundamentales del anarco capitalismo consiste en considerar al individuo como una unidad autónoma cuya interacción principal con otros individuos se produce mediante intercambios voluntarios.

Esta visión encuentra antecedentes en la tradición liberal clásica, pero alcanza en el anarco capitalismo una formulación extrema. El individuo es concebido prioritariamente como propietario, contratante y consumidor. La dimensión económica se convierte en el eje organizador de la vida social.

Desde la perspectiva del Humanismo Universalista, esta concepción resulta insuficiente. El ser humano no puede ser comprendido únicamente como un actor racional que busca maximizar beneficios individuales. Su existencia está constituida por múltiples dimensiones: afectivas, culturales, históricas, simbólicas, comunitarias, espirituales. La
conciencia humana se forma en relación con otros seres humanos y dentro de estructuras sociales.

La noción de un individuo completamente autosuficiente constituye más una abstracción teórica que una descripción adecuada de la realidad humana.

El problema de la desigualdad de origen

Los teóricos anarco capitalistas suelen sostener que los intercambios libres generan resultados legítimos siempre que no exista coerción directa. Sin embargo, este razonamiento presenta una dificultad fundamental: ignora las desigualdades preexistentes que condicionan la capacidad efectiva de los individuos para ejercer su libertad.

No todos los seres humanos nacen con las mismas oportunidades materiales, educativas o culturales. Tampoco participan del mercado desde posiciones equivalentes de poder.

El Humanismo Universalista considera que la libertad no puede reducirse a la ausencia de coerción formal. La libertad requiere condiciones concretas para su ejercicio. Una persona sometida a condiciones extremas de pobreza puede poseer formalmente libertad contractual y, sin embargo, carecer de posibilidades reales para desarrollar su proyecto vital.

Desde esta perspectiva, la igualdad de oportunidades no surge espontáneamente del mercado, sino que requiere mecanismos sociales capaces de compensar desigualdades estructurales.

El valor absoluto de la propiedad privada

Otro aspecto central del anarco capitalismo es la elevación de la propiedad privada a principio ético fundamental. Para autores como Rothbard, prácticamente todos los conflictos sociales pueden resolverse mediante una definición adecuada de los derechos de propiedad.

Esta postura plantea interrogantes filosóficos relevantes. Si la propiedad se convierte en el valor supremo, ¿qué ocurre cuando entra en conflicto con otros valores humanos fundamentales? La historia muestra numerosos ejemplos donde la protección irrestricta de derechos patrimoniales ha coexistido con situaciones de explotación, exclusión o marginación.

El Humanismo Universalista sostiene que la economía debe estar subordinada al desarrollo humano y no a la inversa. Los sistemas económicos constituyen instrumentos creados por las sociedades y no fines en sí mismos. Por lo tanto, la propiedad privada puede ser considerada un derecho, pero no absoluto ni superior a la dignidad humana.

La cuestión del Estado y la organización colectiva

El anarco capitalismo identifica al Estado como la principal fuente de coerción social y propone su eliminación completa. Esta crítica suele omitir una cuestión fundamental: el poder económico también puede convertirse en una forma de dominación.

La desaparición del Estado no implica necesariamente la desaparición de relaciones de poder. En ausencia de instituciones públicas, actores económicos con mayores recursos adquieren capacidades de influencia extraordinarias sobre individuos y comunidades. La experiencia histórica demuestra que la concentración económica puede generar la dominación de hasta del propio poder político.

Desde una perspectiva humanista, el problema central no consiste en eliminar toda organización colectiva, sino en democratizarla y orientarla al bienestar humano. La cuestión no es Estado versus mercado como términos absolutos, sino la construcción de instituciones que garanticen la participación, la justicia y el desarrollo integral de las
personas, con sistemas de economía mixta y cooperativa.

Libertad capitalista y libertad humanista

Una diferencia profunda entre el anarco capitalismo y el Humanismo Universalista reside en sus respectivas concepciones de la libertad. El anarco capitalismo privilegia una noción negativa de libertad: ser libre significa no tener interferencias externas.

El Humanismo Universalista propone una visión más amplia. La libertad implica también la capacidad de desarrollar las propias potencialidades, superar condiciones de sufrimiento y participar activamente en la transformación del mundo.

No basta con eliminar restricciones formales. Es necesario crear condiciones que permitan a cada ser humano desplegar plenamente sus capacidades. Por eso no ve a la libertad como “algo quieto”, sino como un proceso de liberación. La libertad individual y la solidaridad social no constituyen principios opuestos. Por el contrario, se fortalecen mutuamente.

Conclusión

El anarco capitalismo representa una de las expresiones más radicales del individualismo contemporáneo. Sus fundamentos “filosóficos” presentan limitaciones significativas. Su tendencia a reducir la sociedad a relaciones contractuales, su insuficiente consideración de las desigualdades estructurales, su absolutización de la propiedad
privada y su confianza ciega en los mecanismos de mercado desconocen la riqueza de la experiencia humana.

Frente a ello, el Humanismo Universalista propone una visión centrada en el ser humano concreto, en la superación del sufrimiento, en la reciprocidad social y en la construcción colectiva de condiciones que permitan una libertad real para todos.

2 ago 2026

Musk a la luz del nuevo humanismo

 Aquí un análisis, elaborado con apoyo de Claude IA, de las ideas centrales de Musk en la entrevista con The Economist (Zanny Minton Beddoes, julio 2026, Gigafactory de Tesla) leídas desde las claves del Nuevo Humanismo universalista, profundizando en dos ejes: tecnología/sentido y las cinco formas de violencia.

1. Tecnolatría y desplazamiento del sentido

Silo trabajó desde muy temprano la distinción entre el paisaje externo (el mundo, la técnica, las circunstancias objetivas) y el paisaje interno (el registro de sentido, la intencionalidad de conciencia). Su tesis central es que las transformaciones del paisaje externo, por radicales que sean, no resuelven automáticamente el paisaje interno — y que buena parte del sufrimiento humano proviene precisamente de proyectar hacia afuera (objetos, poder, tecnología) una necesidad que es, en el fondo, de sentido.

Aplicado a Musk: su relato de la “abundancia” (2036, robots que producen todo, dinero irrelevante) es un paisaje externo maximizado hasta el límite — la fantasía de la escasez resuelta por completo. Pero Silo advertía que cuando una civilización pierde el sentido, ninguna cantidad de bienestar material lo compensa; de hecho, la abundancia sin propósito suele derivar en lo que él llamaba paisajes de formación vacíos — sociedades técnicamente prósperas pero psicológicamente desestructuradas, con aumento de violencia interna, adicciones, sinsentido. Es la crítica que Silo hacía ya en los años 90 a las sociedades de consumo, llevada aquí a su extremo especulativo.

Hay además una segunda capa: Musk no solo promete resolver la escasez, sino que deposita en la IA una expectativa de salvación — una inteligencia que “excederá la suma de la inteligencia humana” y que traerá casi automáticamente el bien (la abundancia) salvo un margen de riesgo catastrófico que él mismo no sabe cómo evitar. Esto estructuralmente es un mecanismo de creencia religiosa desplazado hacia un objeto tecnológico: se deposita en la máquina la función que históricamente cumplían las imágenes trascendentes o las utopías políticas. Silo distinguía entre creencias que integran y dan dirección a la vida de las personas (sentido genuino) y creencias que son compensaciones frente al vacío — y la tecnolatría de Musk encaja mejor en la segunda categoría: no hay ahí una propuesta de coherencia interna (pensar-sentir-actuar en la misma dirección), solo una promesa externa de resolución automática.

2. Las cinco formas de violencia aplicadas al caso Musk

Silo identificaba violencia física, económica, racial, religiosa/ideológica y psicológica, todas como expresiones de la concentración de poder y del intento de imponer a otros la propia intencionalidad.

Violencia económica: control simultáneo de infraestructura crítica (satélites, energía, manufactura robótica) y de la narrativa pública sobre el futuro del trabajo. Cuando una sola persona puede decidir si Ucrania mantiene o no comunicación satelital, la “economía” deja de ser un espacio neutral de intercambio y se convierte en instrumento de presión geopolítica directa — exactamente el tipo de concentración que Silo señalaba como generadora estructural de violencia, incluso sin un solo disparo.

Violencia psicológica/ideológica: la insistencia en que el proceso es “inevitable” (“no veo forma realista de detenerlo”) funciona como forma de violencia simbólica — desactiva la deliberación colectiva presentando como destino lo que en realidad son decisiones tomadas por unos pocos actores con intereses concretos. Silo llamaba a esto la sustitución de la acción intencional por el fatalismo, uno de los mecanismos más eficaces para inmovilizar a las mayorías frente a decisiones que sí podrían discutirse y regularse democráticamente.

Violencia física indirecta: el propio Musk reconoce un riesgo del 10-20% de resultados catastróficos (“robots asesinos”) y aun así opta por acelerar. Desde los Principios de Acción Válida —particularmente el que señala que “cuando obligas a otro a hacer lo que no quiere, te violentas a ti mismo”— hay aquí una violencia ejercida sobre toda la humanidad sin su consentimiento: nadie votó ese riesgo, pero todos lo cargan.

Violencia religiosa/de creencias: no en sentido confesional, sino en el reemplazo de sistemas de creencias humanistas (centrados en la persona, la no-violencia, la reciprocidad) por una cosmovisión donde el criterio de verdad y de futuro deseable lo fija quien controla la tecnología — una suerte de clero tecnocrático autoproclamado.

Violencia racial/generacional: sus comentarios sobre inmigración europea y conflicto social en el Reino Unido, aunque matizados en la entrevista, operan sobre marcos que Silo hubiera identificado como generadores de discriminación estructural — atribuir tensión social a la presencia del “otro” en vez de a la concentración de poder y recursos, desplazando el foco del verdadero origen de la violencia.

El hilo que une ambos ejes: en el marco humanista, tecnología y poder sin intencionalidad ética compartida no producen futuro humano, solo aceleran el mismo problema — la ausencia de sentido y la concentración de decisión en pocas manos — con medios cada vez más potentes.

12 jul 2026

Veintidós tesis para el debate de una izquierda libertaria

 - Santiago de Chile - 

(Imagen de El Desconcierto)

Un contrapunto sobre la libertad, la creatividad y la dignidad humana en la era de la técnica.

Por José Salvador Sanfuentes Palma

Recientemente, desde el corazón de Silicon Valley, Palantir, la compañía de vigilancia y datos de Peter Thiel y Alex Karp condensó en veintidós tesis su visión del porvenir: el software como poder duro, la inteligencia artificial como control y destino militar inevitable, la jerarquía entre culturas —unas «vitales», otras «regresivas»— la democracia como obstáculo para la libertad y el pluralismo como una convivencia demasiado vulnerable para sostener a Occidente.

Aquel texto proclama de hecho que el futuro será una conquista tecnológica de unos pocos sobre los demás.

En respuesta ofrezco estas otras 22 tesis. Pero no como verdades dogmáticas, ni como un programa cerrado: sino como incitación a la conversación de un sector que todavía está buscando su relato. Las propongo -haciendo también un contrapunto de forma y fondo- en modo de apertura. Para ser discutidas y criticadas, corregidas y ensanchadas.

Y vale decir que se usa el concepto «libertaria» a conciencia. No cedemos esa palabra a quienes hoy la usan para nombrar el poder de unos pocos sobre los demás, ni a la derecha que la agita para promover el individualismo y un mercado sin límites, ni a quienes la reducen a la soledad del individuo frente al Estado. La libertad es social: se ejerce con otros, no contra ellos.
Frente a quienes prometen orden a cambio de obediencia, y poder a cambio de silencio, hay que recordar que la técnica, la riqueza y el saber solo valen cuando ensanchan la vida de todos.

No hay que temer al porvenir ni entregarlo a manos ajenas. Hay que reclamarlo como tarea común: más libertad, más dignidad, más imaginación, más prosperidad compartida. Y lo que sigue son sus veintidós cimientos, abiertos al debate.

I – DIGNIDAD, LIBERTAD Y DEMOCRACIA
La dignidad humana como fundamento
Hay un punto desde el cual se mide todo lo demás, y ese punto es la persona.

Nadie merece menos que las condiciones materiales, culturales y afectivas para florecer sin pedir permiso.

La técnica no nos redime por sí sola: vale cuando ensancha la vida, no cuando la administra.

Una sociedad es libre cuando cada quien despliega lo que es con autonomía y sin miedo.

Una sociedad del cuidado y el respeto
Las civilizaciones que perduran no son las que más acumulan, sino las que mejor cuidan.

El bienestar no se decreta: nace de vínculos firmes, comunidades despiertas y una cultura de la empatía.

Cuidar a las personas y a los ecosistemas es la forma más concreta de sostener la democracia.

El respeto no es cortesía: es la arquitectura invisible que vuelve habitable lo común.

La pobreza como negación de la libertad
La pobreza no es solo falta de ingresos. Quien no tiene salud y vivienda, educación y trabajo digno, ni con qué llegar a fin de mes no elige su vida: la sobrevive.

Superarla no es caridad ni gasto: es la condición primera para que la libertad deje de ser un decorado.

Los derechos sociales no son favores del Estado: son los cimientos que vuelven real la autonomía.

Superarla es responsabilidad compartida: del Estado que garantiza, del mercado que crea, de la comunidad que sostiene.

Libertad para crear y pensar
La libertad de pensar ha sido, en cada época, el primer motor de lo nuevo.

De ella brotan la creatividad, la disidencia fértil y el derecho a inventar la propia vida.

La cultura, las artes, la ciencia y el debate abierto son los músculos de la inteligencia colectiva.

El conocimiento que circula libre no debilita el orden: lo hace más justo y más vivo.

Libertad con autonomía real
La libertad sin condiciones materiales es un decorado: hermosa de lejos, inservible de cerca.

Salud, vivienda, educación y conectividad al alcance de todos convierten el derecho en poder efectivo.

La igualdad de oportunidades no nivela hacia abajo: libera hacia arriba la creatividad de un pueblo.

Que nadie quede atado por barreras arbitrarias es la prueba última de una sociedad libre.

Democracia participativa y transparente
La democracia del siglo XXI no se firma cada cuatro años: se ejerce todos los días.

Exige instituciones abiertas, inteligentes y lo bastante cercanas para mirarse a los ojos con la gente.

Transparencia, descentralización y rendición de cuentas no son trámites: son condiciones de confianza.

La participación no entorpece el poder; lo legitima y lo vuelve digno de durar.

Diversidad como energía creadora
Abrirse al otro no es concesión moral: es la fuente más fiable de renovación de una sociedad.

Donde conviven muchas identidades y miradas, la creatividad y la resiliencia se multiplican.

La pluralidad no fragmenta la democracia: la entrena para comprender un mundo complejo.

Lo distinto no amenaza lo común; lo enriquece y lo obliga a ser más ancho.

II – CONOCIMIENTO, CULTURA Y LOGROS CIVILIZATORIOS
Cultura, educación y conocimiento como motores del futuro
El porvenir será de las sociedades capaces de imaginar, aprender y volver a empezar.

Universidades, artes, investigación y ciencia no son gasto: son la infraestructura del mañana.

La educación sigue siendo la palanca más poderosa contra la herencia del azar y la cuna.

Quien invierte en conocimiento no compra prestigio: siembra prosperidad y creatividad compartidas.

Acceder al conocimiento es acceder a la libertad de cambiar el propio destino.

Las sociedades abiertas no temen al saber ajeno: lo convierten en inteligencia de todos.

La belleza y el sentido como necesidades humanas
Desarrollarse también es profundizar la experiencia de estar vivo, no solo producir más.

El arte, la contemplación y lo bello no son lujo: son alimento de una vida que vale la pena.

Toda comunidad necesita relatos y horizontes de sentido para no extraviarse en la mera eficiencia.

La sensibilidad estética y la empatía democrática crecen del mismo suelo.

Defender y expandir los logros civilizatorios
Derechos humanos, democracia, ciencia y libertades civiles no cayeron del cielo: se conquistaron.

La igualdad plena para mujeres y diversidades sexuales y de género aún tiene desafíos pendientes, al igual que el reconocimiento a los pueblos originarios.

Cada generación recibe esos avances en custodia, con el deber de ampliarlos y no dilapidarlos.

Frente al autoritarismo y la desigualdad, la respuesta es más conocimiento y más dignidad.

El progreso no es nostalgia ni huida hacia adelante: es profundizar lo que ya aprendimos a ser.

III – TECNOLOGÍA, EMPRENDIMIENTO Y PROSPERIDAD
Tecnología para una nueva etapa del desarrollo humano
La técnica no es destino ni amenaza: es una pregunta abierta sobre qué queremos ser.

La inteligencia artificial abre la puerta a una abundancia que ninguna generación previa imaginó.

Bien orientada, puede democratizar el saber y crear formas inéditas de riqueza compartida.

Su promesa más honda es devolvernos tiempo: para crear, aprender, gozar y estar con los nuestros.

Una nueva alianza entre humanidad y tecnología
No se trata de servir a la máquina ni de temerla, sino de gobernarla con propósito.

La humanidad debe poner la técnica al servicio de la libertad y del bienestar de todos.

Las tecnologías emergentes ofrecen herramientas inéditas para problemas que creíamos eternos.

El progreso científico, si lo decidimos, puede ensanchar la salud, la educación y la vida buena.

Creación de riqueza para una prosperidad compartida
Sin riqueza creada no hay derechos financiados: la justicia también necesita músculo económico.

El desarrollo pide productividad, estabilidad y la paciencia de pensar a largo plazo.

Los recursos naturales son la llave al desarrollo, a condición de que los llevemos al mundo como valor agregado y no meras materias primas básicas.

Una sociedad próspera tiene con qué pagar el bienestar, la innovación y los derechos que proclama.

La prosperidad solo merece su nombre cuando se comparte y fortalece la confianza común.

Promoción de la iniciativa privada y creativa
Innovar no es privilegio de unos pocos: la empresa juega un rol vital en la creación de riqueza, pero también lo social y comunitario hacen lo suyo.

Empresas, emprendedores, científicos y creadores empujan el progreso cuando no monopolizan el poder. Especial atención merecen los empresarios emergentes, claves para promover el auto empleo y el empleo.

La iniciativa privada y la economía social de mercado son esenciales para el desarrollo, crear empleo y oportunidades; el equilibrio democrático evita que genere súbditos.

Las economías más vivas nacen del cruce entre creatividad, conocimiento e inversión con horizonte.

Trabajo humano en la era digital
Si el progreso no se traduce en más tiempo y más vida, no es progreso: es solo aceleración.

El avance técnico puede hacer del trabajo algo más creativo y más compatible con una existencia plena.

Las nuevas herramientas, bien usadas, potencian la colaboración, el aprendizaje y la creación.

La formación continua será la brújula para no naufragar en los cambios que vienen.

Un Estado moderno para una sociedad dinámica
Un Estado inteligente no achica la libertad: la ensancha igualando el punto de partida.

Sus instituciones deben garantizar derechos, impulsar innovación y pensar el país a largo plazo.

Modernizarlo exige eficiencia y transparencia, capacidad técnica y la humildad de estar cerca de la gente.

El Estado del siglo XXI articula capacidades individuales y colectivas y ofrece, sobre todo, un horizonte.

IV – TERRITORIO, SOSTENIBILIDAD Y FUTURO COMPARTIDO
Regiones con capacidad de desarrollo
Ninguna comunidad debería esperar que el futuro le llegue decidido desde la capital.

El país necesita territorios con autonomía, infraestructura e inversión que produzca raíces.

Las regiones guardan capacidades culturales, económicas y humanas que el centralismo ignora.

Descentralizar no es repartir migajas de poder: es multiplicar los lugares donde late la democracia, el crecimiento y el bienestar.

La sostenibilidad como horizonte civilizatorio
Cuidar la naturaleza es la forma más concreta de respetar a quienes aún no han nacido.

La crisis climática no se vence con resignación, sino con innovación, cooperación y coraje.

La transición ecológica puede ser cuna de nuevas industrias, energías limpias y empleos dignos.

Un desarrollo sostenible no frena la economía: la vuelve más resiliente y más honesta.

Cooperación en un mundo interdependiente
Ningún muro detiene un virus, un incendio o una idea: el aislamiento es una ilusión cara.

Cooperar no diluye la soberanía: multiplica la capacidad de cada quien para resolver lo común.

Constituir un espacio económico, cultural y político propio es la tarea mayor de una América Latina que no quiera ser solo materia prima de los proyectos ajenos.

Solo unida en su diversidad, la región podrá sostener su soberanía y pesar en la geopolítica de un mundo que ya no espera a los que llegan dispersos.

Medios libres y comunicación democrática
Una democracia se reconoce por la salud de su conversación pública.

El pluralismo informativo no es ruido: es el sistema nervioso de una deliberación que vale.

Los medios independientes y regionales sostienen la diversidad de voces que el poder tiende a borrar.

La información confiable no es mercancía entre otras: es un bien sin el cual no hay sociedad abierta.

Las democracias abiertas pueden tejer un orden internacional más humano y más sostenible.

V – IMAGINACIÓN, ESPERANZA Y FUTURO
El derecho a imaginar el futuro
El porvenir no pertenece a quienes lo administran, sino a quienes se atreven a imaginarlo.

Cada generación tiene el derecho —y el deber— de reinventar su propio tiempo histórico.

La imaginación política es el antídoto contra el miedo y la resignación disfrazada de realismo.

Las sociedades que duran son las que se permiten experimentar, equivocarse y aprender.

Una nueva esperanza democrática
Una nueva generación de ideas puede levantar sociedades más libres, más humanas y más luminosas.

Creemos en un país que reconcilie libertad, prosperidad, sostenibilidad, creatividad y justicia.

El siglo XXI ofrece, por fin, los medios para ensanchar lo humano con conocimiento y técnica.

La democracia no se conserva: se renueva, ampliando participación, diversidad y cooperación.

El futuro no se hereda ni se obedece: se imagina y se comparte.