5 may 2020

Reflexiones sobre la pandemia del COVID-19

Por Angélica Soler  C.E.H Noesis (Madrid) 

En esta pandemia, me llama la atención el aspecto cultural y el mental, ya que comienzan a aparecer nuevas visiones, paradigmas y sobre todo, prioridades, que al multiplicarse incluyendo a una buena parte de la especie humana, pueden conducir a verdaderos y profundos cambios sociales. 
En primer lugar, el confinamiento ha dado tiempo para reflexionar sobre lo que verdaderamente importa a cada cual.  Aparecen distintas respuestas, pero curiosamente, no es la libertad lo que se pone en primer lugar sino la salud.  Hay verdadera preocupación por la propia salud y la de los otros, ya que se entiende que la salud individual depende en una enorme medida de la salud y enfermedad de los que nos rodean.  
Tengamos en cuenta que estamos hablando de una sociedad que hasta hace muy poco tiempo, consideraba tabú la muerte.  Existían multitud de conductas que permitían huir del tema; más aún, hablar o proponer actitudes sensatas al respecto, eran consideradas de “mal agüero” y se pretendía que la muerte era algo que siempre pasaba a otros, que no era un tema a tratar; actitud que inevitablemente aumentaba el temor a la muerte.   Con enorme rapidez, nos encontramos contabilizando muertes todos los días.  Los medios de difusión se encargan de exponer el tema, comparar estadísticas y presentar los sitios donde se acumulan los cadáveres.  No son imágenes de una guerra lejana, sino cercanas, quizás de nuestro vecindario; de manera que la huida de la muerte ya no es posible. No solo es necesario enfrentarse a la muerte personal, sino también a la probable muerte de gente querida, en particular los mayores. 
Otra “nueva” prioridad que aparece con menos frecuencia es la vida, la simple vida humana por encima del enorme valor dado al dinero y al trabajo.  El hecho de estar vivo y festejarlo, comienza a proclamarse, sobre todo cuando se antepone la economía a la lucha por estar vivos.  Súbitamente, porque la vida se encuentra en peligro, mucha gente se pregunta si quiere vivir, y en qué condiciones.   Frases como “no quiero morir por salvar Wall Street” dan mucho que pensar.   
De manera que la salud y la propia vida comienzan a aparecer con frecuencia y van acompañadas de un tercer valor: el nosotros.  Como enunciado más arriba, caemos en cuenta que la propia salud depende en gran medida de la salud de los que nos rodean.  Los “otros” ahora importan, no es posible la propia curación sin la curación del conjunto.  Por lo tanto, el registro del “nosotros”, que antes solo incluía la familia y algunos amigos o colegas, ahora se ha extendido al propio edificio, vecindario, provincia, comunidad y quizás en algunos casos al país.  Pero, gracias a las comunicaciones, comienza a hacerse evidente que el planeta entero está sufriendo la pandemia y algunos visionarios pregonan que necesitamos superarla como especie, no simplemente como nación o estado.  De hecho, ahora se habla de la posibilidad “europea” de salir en conjunto (o quebrar la supuesta unión), algunos van más allá al plantear que si no ayudamos a África en conjunto, todos sufriremos las consecuencias.  
De manera que, aunque no existan indicadores de un “nosotros-especie-humana” existe la posibilidad de fortalecer esa ligazón. 
En conexión con la pertenencia a un conjunto, aparece con mucha frecuencia la solidaridad.  El interés y el cuidado de otros, surge en nuevos contextos.  Por ejemplo, vecinos que solo se saludaban, ahora se preocupan unos por otros, ofrecen ayuda y en ocasiones, para los enfermos recluidos en casa, sus vecinos les cocinan, hacen compras, etc.  Este es un paso enorme, superador del individualismo darwiniano al que habíamos llegado a acostumbrarnos, el famoso “sálvese quien pueda” ya no tiene cabida en un conjunto que ahora valora e implementa la solidaridad. 
El cuidado de otros ha dejado de ser el trabajo más degradado en la escala social, ahora cobra un nuevo valor, ahora es una importante y valiosa tarea.  De hecho, si los héroes del momento son los que trabajan en Sanidad (sin importar su rango), inmediatamente detrás están los que cuidan de enfermos y mayores. 
Así es como advertimos la valorización de ciertos valores como la salud, la vida, el “nosotros”, la solidaridad y la valorización de los cuidadores; también advertimos que ciertos valores, hasta ahora priorizados, van perdiendo fuerza o son rechazados.  Un claro ejemplo son las conductas individualistas, que ahora son criticadas a viva voz (ejemplo de un pueblo muy turístico que rechaza a visitantes bajo el grito de “¿Acaso queréis matar a nuestros mayores?”).  No estamos hablando simplemente de quien se rebela frente al confinamiento y sale a pasear a la calle (poniendo en riesgo a quien se cruce), sino también el hecho de salir sin mascarilla, ya que cualquiera aparentemente sano, puede ser un asintomático y por lo tanto, puede estar contagiando a los demás.  Más aún, salen artículos criticando la conducta individualista de cierta deportista que decidió correr en la montaña aisladamente, consiguiendo atención de fuerzas del orden y que se montase un operativo por su decisión (aunque no estuviera en peligro ni hubiese estado en contacto con alguien). 
Al estar confinados en un espacio reducido, simplemente por el hecho de recibir menos percepciones, se agrandan las sensaciones del intracuerpo y por lo tanto, caemos en cuenta que nos agradan ciertas cosas, nos disgustan otras y ponemos atención a las nuevas sensaciones.  Desde el hambre o la sed, que estaban amortiguados por las prisas cotidianas, a la esperanza y la calma que sobrevienen por momentos, percibimos con mucha claridad lo que nos pasa.  Pero no solo advertimos los nuevos estados de ánimo, sino también los comparamos con nuestra anterior cotidianeidad.  Es bastante frecuente que advirtamos lo mucho que nos gusta hablar con alguien, jugar con alguien o echar bromas con alguien.  Hay todo un abanico de gustos, conductas e intereses que se abren y que teníamos ignoradas. 
No hay ingenuidad en esta apreciación.  Sabemos perfectamente que el confinamiento de personas con grandes contradicciones, puede aumentar su nivel de violencia interna.  Cualquiera sea la forma de violencia, ya sea contra uno mismo, en la depresión, el sin-sentido o bien, hacia otros, tenemos que estar alerta, comprender, alertar o avisar sobre cualquiera de estas expresiones. 
Pero, viendo la situación positivamente, están apareciendo muchas creatividades y la gama es enorme.  Desde la creatividad para con la familia, hasta los hobbies que estaban aparcados por mucho tiempo.  De hecho, están floreciendo vocaciones que pueden dar lugar a nuevos trabajos o expresiones artísticas.

Consecuencias : 
¿Qué puede pasar si estas conductas se fortalecen e implican al gran conjunto social? 
En primer lugar, veamos el caso de la salud como prioridad.  Personas de muy distintas ideologías, incluyendo a los propulsores del desmantelamiento del estado de bienestar, coinciden ahora en la necesidad de una salud pública poderosa.  Inclusive en sitios donde la salud privada era un ícono social (como es el caso de Nueva York con 160 hospitales privados y 11 públicos), ahora súbitamente reconocen que deben “luchar juntos” como un solo ente ante la pandemia. 
A nivel local, español, es evidente que hay y habrá una fuerte tendencia a fortalecer la salud pública. 
La vida humana cobra un valor que no tenía antes.  Por primera vez, desde la aparición del “mito del dinero”, comienza a hablarse del tema fundamental de la vida.  Socialmente hablando, esto puede ser la antesala de un despertar conjunto.  Pero, aunque tal situación demore en su proceso, el solo hecho de la irrupción de la vida como valor por encima de la economía es un acto válido social. 
Vinculado a la vida aparece el nosotros.  La pertenencia a la especie humana viene fortalecida por la nueva sensibilidad ecológica.  Defender el planeta significa sentir que, sin nuestra casa común, ninguno de nosotros tiene posibilidades, pero socialmente hablando, si todos pertenecemos a la misma especie y eso nos importa, más aún, nos conviene, necesitamos que toda la especie disfrute de condiciones saludables, lo cual superaría las actuales injusticias. 
Por todo lo anterior, las posibilidades de un salto, de un cambio de paradigmas gracias a este susto, son enormes.  El solo hecho del debilitamiento de la “dictadura del dinero”, llamémosla economía, ley del mercado, o con cualquier otro nombre, es un paso de gigante para destapar el anhelo de una vida mejor para millones de personas

Documento del Centro Mundial de Estudios Humanistas sobre la pandemia COVID-19

“A primera vista da la impresión de que, cuando el ser humano o incluso sus antepasados, llegaron a un callejón sin salida, sucedió como si del cielo hubiera bajado un aura de iluminación... y de repente se encontraron salidas inesperadas.”
Akop Nazaretián

"...por lo demás, este es un momento de alguna perturbación, pero, desde luego, no por lo que comenten los diarios, la T.V., o los "opinadores" sino que los destinos se juegan en los cielos. ¿En qué Cielos? Poco a poco lo iremos entendiendo y poco a poco iremos llamando a las puertas que hay que llamar. Para terminar, no se vaya a creer que el mundo está en peligro. Es una desproporción creer que unos petarditos infantiles y otras delicias pueden detener la vida y la inteligencia de este planeta. Son, simplemente, sarampiones de crecimiento de una especie infantil, sin manejo de sí misma."
Silo: "Sursum corda", elevad vuestros corazones...


Introducción:

Al final de 2019 aparece un nuevo coronavirus, el SARS-CoV-2, de letalidad estimada inferior a otros virus recientes, pero de alta transmisibilidad en una larga fase asintomática inicial. A principio de 2020 se califica ya a esta enfermedad, llamada COVID-19, como pandemia, lo cual hace prever un colapso de las estructuras sanitarias a nivel mundial. No hay inicialmente un tratamiento eficaz conocido y el posible desarrollo de alguna vacuna tomará previsiblemente más de un año aún, de modo que solamente el distanciamiento físico y las medidas de restricción al movimiento humano permiten atenuar el impacto sobre los recursos de salud de los estados. Esto implica el cese o la disminución significativa de las actividades sociales y económicas, no consideradas como esenciales para la supervivencia del conjunto social. Hasta que aparezca un tratamiento eficaz o una vacuna, el camino biológico hasta la adquisición de una inmunidad de grupo puede tomar largo tiempo, a costa de un altísimo número de víctimas directas e indirectas. Se plantea el dilema entre el necesario cuidado de la salud, tal como era entendida hasta el momento, o el mantenimiento de la economía. Este dilema tensiona a la sociedad fuertemente en el momento de este análisis, cuando aún gran cantidad de la población se encuentra confinada en sus domicilios, pero las consecuencias materiales previsibles amenazan con ser devastadoras. En este momento de grandes incertidumbres, en que no hay previsiones fiables y en que la Ciencia está aún buscando soluciones, hacemos este intento colectivo de extraer algunas conclusiones, desde el punto de vista del Nuevo Humanismo.

1. La situación actual

1.1 Vivencias personales

Debido al confinamiento y al silencio físico que hoy rodea a gran parte de la población, las percepciones internas ocupan mayor espacio mental y caemos en cuenta de anhelos y deseos postergados, apareciendo a veces mucha creatividad y también a veces, contradicción y violencia.

Ante la proximidad de la muerte, emergen como prioridades la vida y la salud individual, así como la de otros. Se hace evidente la importancia del conjunto, a través del cuidado y la solidaridad, y todo esto está haciendo retroceder al individualismo.

Es en presencia de la finitud cuando se derrumban las creencias. Suceden cosas que nunca creímos que podían suceder, y aparece cierto vacío que hace que podamos ver la realidad de otra manera.
Por otra parte, ya no podemos vivir como si la muerte no existiera. Se ha roto esa ilusión que solía acompañarnos permanentemente. Y si bien esto incorpora una sensación de inestabilidad, de gran incertidumbre y temor frente al futuro, por otro lado nos ayuda a vivir con mas intensidad el momento presente.

El futuro, que se ha tornado imprevisible, nos invita a elaborar nuevas respuestas, abandonando la perspectiva lineal del pasado.
Las imágenes oscuras sobre el futuro se suceden a diario, pero aparece la oportunidad de producir cambios significativos en la propia vida.

La conciencia del ser humano, que se ha desestructurado parcialmente, que no encuentra datos de memoria que podrían ofrecer soluciones, obliga a imaginar nuevas alternativas, abre la posibilidad de una nueva configuración en un nivel superior.

Muchos experimentan una fuerte necesidad de orientación, pero este vacío podría ser llenado por más irracionalidad y oscurantismo.

No obstante, la bandera por la preservación de la vida se levanta por vez primera en todo el mundo de manera simultánea. Hay un anhelo de rebelión contra la muerte y contra el absurdo nihilismo que ella representa.

Lo que nos da cierta esperanza, es que hoy la Humanidad se percibe más unida. Ha aumentado la cohesión entre las conciencias individuales y esto acrecienta la conciencia de unidad del conjunto. Podría decirse que la Humanidad se ha dado cuenta de su propia identidad.

La anterior visión de corto alcance ha dado paso a una representación Universal, donde todo encaja. De repente, cada uno existe y es importante para los demás. “Nos salvamos juntos o no se salva nadie”. El tiempo de confinamiento ha demostrado que otro tipo de vida es posible, abriendo paso a la reflexión. La necesidad de un mundo mejor se ha instalado en el conjunto humano.


1.2 La situación social

En el plano social nos encontramos con un paisaje nunca visto, que hoy es visto por todos.

La máquina infernal que era este sistema, aparentemente invencible, comienza a resquebrajarse. Los engranajes de la economía se atascan, y se ve amenazado el sistema de relaciones sociales y económicas. Se abre la oportunidad de un cambio, una ventana hacia un nuevo amanecer.

Como antes, pero ahora más fuertemente, se evidencian dos direcciones mentales: una es solidaria y pone al ser humano como valor central; la otra sigue siendo individualista y pone a la economía - la ganancia - como primario.

Avanzan nuevos patrones en las relaciones diplomáticas, y la OMS se convierte en referencia mundial. Se observa una tregua en conflictos armados en diferentes áreas del planeta, así como la suspensión y revisión de importantes maniobras militares.

En países gobernados por la derecha, se propuso inicialmente evitar medidas de aislamiento social, para no detener la economía, y “que cada uno decida qué hacer frente a la epidemia”. Se propuso esta “salida” de neto corte individualista, pero la avalancha subsiguiente de contagios y muertes dejó en claro que no cabían salidas individuales. Tuvieron que retroceder y regresar al viejo estado que hace muy poco pretendían desmantelar.
La pandemia ha puesto en evidencia que ese desmantelamiento estatal tuvo como resultado el deterioro de los sistemas públicos de salud. La población quedó indefensa, cosa que no deberíamos olvidar cuando logremos salir de esta crisis.

Analizando el amplio período de tiempo durante el cual se produjo el desarrollo de la vida en el planeta, diversos investigadores han llegado a la conclusión de que precisamente en este siglo estamos llegando a una “singularidad” , luego de la cual nada volverá a ser como antes. Los cuatro mil millones de años de evolución de la vida han de resolverse en los próximos decenios, para bien o para mal, y la respuesta de la especie ya no depende de la biología sino del desarrollo de su conciencia. A lo largo de la evolución de la vida se advierte una tendencia a ganar cada vez más autonomía, expresada en la autoorganización distintiva de los seres vivos. Es una tendencia hacia la libertad, que alcanza en la humanidad su forma más desarrollada, abandonando el mecanicismo de la naturaleza y haciendo de la intencionalidad su “flecha evolutiva”.

Un cambio es posible, pero ¿Queremos volver a la normalidad de antes? ¿Podremos distinguir entre evolución e involución?

2. Mirando hacia el futuro

¿Qué sucederá después que se detenga la pandemia?

Seguramente, habrá una pugna entre quienes quieren lograr un cambio de sistema y las élites que tratarán de mantener sus privilegios. Los humanistas estamos entre los primeros. Aspiramos a una Nación Humana Universal.

El proyecto de la Nación Humana Universal podrá concretarse en la medida en que el ser humano se constituya como valor central. Este es un cambio que debe producirse en la conciencia de amplias capas de la población, de manera que las diferencias étnicas, nacionales, ideológicas, confesionales, de clase social, etc., se conviertan en factores secundarios frente a la esencial igualdad que supone el pertenecer a la especie humana.

Creemos que los eventos que están ocurriendo en estos días favorecen el proceso de cambio mencionado, pues por una parte paralizan las urgencias de todos los días, posibilitando un estado de reflexión, y por otra parte ponen en evidencia que se trata de una experiencia y una amenaza común para todos los seres humanos, independientemente de las diferencias que pueden existir entre unos y otros.

Se abre la posibilidad de un cambio con dirección humanizadora. Es la posibilidad de reconocernos como especie y producir un salto en el nivel de conciencia. Si consideramos a "la humanidad" como un "ser en desarrollo", veremos que se trata de un ser emergente y en etapa de integración, en etapa de complementación creciente. Para alcanzar la belleza de la Nación Humana Universal necesita "despertar" y eliminar sus contradicciones internas, es decir, las guerras, las hambrunas, las migraciones masivas, la increíble desigualdad económica y en general todas las formas de la violencia. Esto será únicamente posible con un salto masivo en el nivel de conciencia.

La situación actual ayuda en ese sentido, pues además de acrecentar la percepción de la humanidad sobre sí misma, ha producido un fuerte crecimiento del valor de la solidaridad. Recordemos que la solidaridad ha venido retrocediendo constantemente durante el ascenso del neoliberalismo. Súbitamente, ha comenzado a revertirse esa tendencia, y muchos han comprendido que “dar es mejor que recibir”. El momento exige esa mirada integral y comunitaria. Hay que favorecer el intercambio, los apoyos mutuos, los espacios convergentes. Lo mejor del ser humano saldrá a la luz cuando se extienda la Regla de Oro como referencia: “Trata a los demás como quieres que te traten a ti”.

Mientras tanto, podemos señalar algunas propuestas concretas que pueden servir como pasos intermedios para avanzar hacia la Nación Humana Universal: salud y educación públicas y gratuitas, renta básica universal, reducción del armamentismo y redefinición del rol de las fuerzas armadas, reducción drástica de gases de efecto invernadero, desarrollo de energías renovables no convencionales (eólica, solar, etc.), respeto creciente por los Derechos Humanos, mayor protagonismo de los organismos de coordinación mundial y transformación del Consejo de Seguridad de la ONU. En general, tendremos que priorizar el "crecimiento" de la gente (salud, educación, calidad de vida) por sobre el crecimiento de las "cosas".

Como principios orientadores de la transformación social, a mediano y largo plazo, proponemos: 1- replanteo de la relación capital-trabajo, 2- transformación de la actual democracia formal en democracia real, 3- descentralización del poder político, económico y administrativo, 4- recuperación de una relación no destructiva con la naturaleza.

Tratemos de ver un poco más allá del momento actual… abriendo el futuro. Como ya hemos comentado, múltiples evidencias señalan que el proceso evolutivo que nos ha traído hasta aquí, está llegando a su fin. Como resultado de este proceso, un nuevo ser humano debe emerger, con otros valores, otra sensibilidad y otro nivel de conciencia.

Es este nuevo ser humano el que habrá de dirigirse a las estrellas. Llevará dentro de sí los esfuerzos, anhelos, temores y esperanzas de miles de millones de precursores, que elevaron su mirada al cielo desde los lejanos albores de la prehistoria. Cuando esto suceda, habremos cumplido nuestra parte. Una nueva especie se abrirá al Cosmos, en resonancia viva con la insondable intención evolutiva universal.

25 abr 2020

Conferencia Mitos Raices Universales (extracto): el mito del dinero

"...cuando hablamos de fuertes creencias sobre las que montamos nuestra interpretación global de las cosas, nuestros gustos y rechazos más generales, nuestra irracional escala de valores, estamos tocando la estructura del mito que no estamos dispuestos a discutir en profundidad porque nos compromete totalmente. Es más, cuando uno de estos mitos cae, sobreviene una profunda crisis en la que nos sentimos como hojas arrastradas por el viento. Estos mitos privados o colectivos orientan nuestra conducta y de su acción profunda solo podemos advertir ciertas imágenes que nos guían en una determinada dirección.

Cada momento histórico cuenta con creencias básicas fuertes, con una estructura mítica colectiva, sacralizada o no, que sirve a la cohesión de los conjuntos humanos, que les da identidad y participación en un ámbito común. Discutir los mitos básicos de época significa exponerse a una reacción irracional de diferente intensidad conforme sea la potencia de la crítica y el arraigo de la creencia afectada. Pero, lógicamente, las generaciones se suceden y los momentos históricos cambian y así, lo que en un tiempo anterior era repelido, comienza a ser aceptado con naturalidad como si fuera la verdad más plena.

Discutir en el momento actual el gran mito del dinero implica suscitar una reacción que impide el diálogo.Rápidamente nuestro interlocutor se defiende afirmando, por ejemplo: “¡cómo que el dinero es un mito, si es necesario para vivir!”; o bien: “un mito es algo falso, algo que no se ve; en cambio el dinero es una realidad tangible mediante la cual se mueven las cosas”, etcétera. De nada valdrá que expliquemos la diferencia entre lo tangible del dinero y lo intangible que se cree puede lograr el dinero; no servirá que observemos la distancia entre un signo representativo del valor que se atribuye a las cosas y la carga psicológica que ese signo tiene. Ya nos habremos convertido en sospechosos. Inmediatamente nuestro oponente comienza a observarnos con una mirada fría que pasea por nuestra vestimenta, exorcizando la herejía mientras calcula los precios de nuestra ropa que, indudablemente, ha costado dinero... reflexiona en torno a nuestro peso y las calorías diarias que consumimos, piensa en el lugar en que vivimos y así siguiendo. En ese momento podríamos ablandar nuestro discurso diciendo algo así: “En verdad hay que distinguir entre el dinero que se necesita para vivir y el dinero innecesario” ...pero esa concesión ha llegado a destiempo. Después de todo, allí están los bancos, las instituciones de crédito, la moneda en sus diferentes formas. Es decir, distintas “realidades” que atestiguan una eficacia que aparentemente nosotros negamos. Bien vistas las cosas, en esta ficción pintoresca, no hemos negando la eficacia instrumental del dinero, es más, lo hemos dotando de un gran poder psicológico al comprender que a ese objeto se le atribuye más magia que la que realmente tiene. Él nos dará la felicidad y de alguna manera la inmortalidad, en la medida que impida que nos preocupemos por el problema de la muerte.

El dinero como fetiche ha sufrido transformaciones. Por lo menos en Occidente, durante mucho tiempo tuvo como respaldo al oro, ese metal misterioso, escaso y atractivo por sus especiales cualidades. La Alquimia Medieval se ocupó en producirlo artificialmente. Era un oro todavía sacralizado al que se atribuía el poder de multiplicarse sin límite, que servía como medicamento universal y que daba la longevidad además de la riqueza. También ese oro movió afanosas búsquedas en las tierras de América. No me refiero solamente a la llamada “fiebre del oro” que impulsó a aventureros y colonizadores en Estados Unidos, más bien hablo de Eldorado que buscaban algunos conquistadores y que también estuvo asociado con mitos menores como la fuente de juventud.

Pero un mito de fuerte arraigo, hace girar en torno a su núcleo a los mitos menores. Así, en el ejemplo que nos ocupa, numerosos objetos están nimbados por cargas transferidas del núcleo central. El automóvil que nos presta utilidad, es también un símbolo del dinero, del “status” que nos abre las puertas a más dinero.

Sobre este particular, Greeley dice: “Basta con visitar el salón anual del automóvil para reconocer una manifestación religiosa profundamente ritualizada. Los colores, las luces, la música, la reverencia de los adoradores, la presencia de las sacerdotisas del templo (las modelos), la pompa y el lujo, el derroche de dinero, la masa compacta (todo esto constituiría en otra civilización un oficio auténticamente litúrgico). El culto del automóvil sagrado tiene sus fieles y sus iniciados. El gnóstico no esperaba con más impaciencia la revelación oracular que el adorador del automóvil los primeros rumores sobre los nuevos modelos. Es en ese momento del ciclo periódico anual cuando los pontífices del culto (los vendedores de automóviles), cobran una importancia nueva, al mismo tiempo que una multitud ansiosa espera impacientemente el advenimiento de una nueva forma de salvación”.
Por supuesto no estoy de acuerdo con la dimensión que ese autor atribuye a la devoción hacia el fetiche-automóvil. Pero de todas maneras tiene la virtud de acercarse a la comprensión del tema mítico en un objeto contemporáneo. En verdad se trata de un mito desacralizado y, por tanto, tal vez pueda verse en él una estructura similar a la del mito sagrado, pero justamente sin su característica fundamental de fuerza autónoma, pensante e independiente. Si el autor tiene en cuenta los ritos de la periodicidad anual, también vale su descripción para las celebraciones de los cumpleaños, Año Nuevo, entrega del Oscar o ritos civiles semejantes que no implican una atmósfera religiosa como ocurre en los mitos sacralizados. Establecer las diferencias entre mito y ceremonial hubiera sido de importancia, aunque tal cosa escaparía de nuestros objetivos inmediatos. También hubiera sido de interés establecer separaciones entre el universo de las voluntades míticas y el de las fuerzas mágicas en los que la oración es reemplazada por el rito de encantamiento, pero también este tema está más allá del presente estudio.

Cuando consideramos uno de los mitos desacralizados centrales de esta época (me refiero al dinero), lo tuvimos en cuenta como núcleo de un sistema de ideación. Me imagino que los oyentes no habrán imaginado una figura semejante a la que propone el modelo atómico de Bohr en la que el núcleo es la masa central alrededor del cual giran los electrones. En verdad el núcleo de un sistema de ideación tiñe con sus peculiares características a gran parte de la vida de las personas. La conducta, las aspiraciones y los principales temores están relacionados con ese tema. La cosa va más lejos aún: toda una interpretación del mundo y de los hechos conectan con el núcleo. En nuestro ejemplo, la historia de la humanidad tomará un carácter económico y esta historia se detendrá paradisíacamente cuando cesen los conflictos que discuten la supremacía del dinero.

Sea como fuere, las cosas están cambiando a gran velocidad en el mundo de hoy y así, me parece ver que se ha cerrado un momento histórico y se está abriendo otro. Un momento en el que una nueva escala de valores y una nueva sensibilidad parecen asomar..."

"...Si se me preguntara cabalmente si espero el surgimiento de nuevos mitos diría que eso, precisamente, está ocurriendo. Sólo pido que esas fuerzas tremendas que desencadena la Historia sean para generar una civilización planetaria y verdaderamente humana, en la que la desigualdad y la intolerancia sean abolidas para siempre. Entonces, como dice un viejo libro, “las armas serán convertidas en herramientas de labranza”.

CENTRO CULTURAL SAN MARTÍN. BUENOS AIRES, ARGENTINA.
18 DE ABRIL DE 1991
Link al Video Conferencia Mitos Raices Universales - Silo (Extracto)
verson corta: el gran mito del dinero

20 mar 2020

MONÓLOGO DEL VIRUS

« He venido a parar la máquina 
cuyo freno de emergencia no encontrabais »

paru dans lundimatin#, le 19 mars 2020

"Dejad de proferir, queridos humanos, vuestros ridículos llamamientos a la guerra. Dejad de dirigirme esas miradas de venganza. Apagad el halo de terror con que envolvéis mi nombre. Nosotros, los virus, desde el origen bacteriano del mundo, somos el verdadero continuum de la vida en la tierra. Sin nosotros, jamás habríais visto la luz del día, ni siquiera la habría visto la primera célula."
..
ver texto completo en diferentes idiomas: 
https://lundi.am/Monologo-del-Virus-2853

El Día del León Alado

Es un conjunto de cuentos y relatos del género fantástico que en lugar de retenernos en los mundos del ensueño, sutilmente nos remite a las cosas importantes de la vida.




¿Estamos ante el posible ‘despertar’ del ser humano?



Una puerta se ha abierto y merece la pena trabajar en un nuevo impulso por la humanización del mundo. Si podemos silenciarnos en este aislamiento, tal vez avancemos hacia el despertar del ser humano, hacia la llegada del León Alado.
Hoy se hacen evidentes los grandes temores que han acompañado al ser humano a lo largo de su existencia: el temor a la soledad, a la vejez, a la enfermedad y a la muerte, temores que han movido en gran medida nuestra acción compensatoria en el mundo.
Estos miedos han dejado de actuar en la copresencia individual y colectiva para hacerse presentes por las circunstancias excepcionales que vivimos. Un virus hace que nos aislemos físicamente y la soledad sicológica se acreciente para tratar de evitar el contagio y, como consecuencia, la enfermedad y la muerte. Para qué hablar del temor a la vejez cuando vemos que los ancianos son precisamente el colectivo más vulnerable en esta crisis planetaria que recién comienza. Una soledad acrecentada por el individualismo salvaje que ha vertebrado nuestras relaciones y que hoy pasa su factura.
En este aislamiento obligado, se nos abren algunos caminos: el de la desesperanza y falta de fe en nosotros y en el futuro, el de la tensión, la violencia, el sinsentido, la contradicción y la locura (manifestaciones de lo cual ya están, en forma de mayor pobreza, el desequilibrio sicológico y social…), el de la fuga –mientras podamos mantenerlo y permitírnoslo– en forma de ocupar el tiempo con juegos, tv…   o la posibilidad de revisar desde otra perspectiva el momento actual y las prioridades que nos han traído hasta aquí.
Tal vez podamos reconocer que el dinero, el poder y el prestigio –valores que han movido esta última etapa de la humanidad– no nos aíslan de un virus que se ha colado en nuestras vidas casi sin darnos cuenta.
Y quizás en este estar solos con nosotros mismos, en algún momento nos preguntemos por el mundo en el que vivimos, qué hacemos en este mundo, qué pasa después de la muerte… cuál es el sentido de todo lo existente.
Puede ser que tengamos que recorrer como humanidad todo un proceso, que pase por vivir el desastre psicosocial que va a quedar cuando la crisis sanitaria pase – y que empezamos a observar-, para pasar a sentir un gran fracaso, el fracaso a esta cultura que nos está conduciendo a la destrucción y la muerte –no solo del cuerpo sino también del espíritu–… Y será entonces, tal vez, cuando se abra la posibilidad de cierto tipo de experiencias trascendentales, que solo el silencio externo e interno permiten manifestarse.
Es posible que estemos ante la caída de una etapa como humanidad y en esa caída podamos ver ese paisaje de formación1 que nos ha movido en los últimos miles de años. Es posible que en esta soledad la conciencia individual y colectiva se observen a sí mismas y se atrevan a mirar esos temores.
Estaríamos entonces ante la posibilidad de salir de una repetición sufriente no elegida, y de comenzar a caminar por las enormes avenidas de la libertad, de la liberación del dolor y el sufrimiento.
Para ello necesitamos –en esta soledad impuesta y convulsa– parar, aceptar este momento, no oponernos a él y buscar la raíz del problema social y personal que vivimos y que es el mismo para todos. Es fundamental que en esta adversidad nos adentremos un poquito en nosotros mismos, nos calmemos,  atendamos y observemos sin culpas el estilo de vida que nos ha llevado a este punto.
Y entonces, si muchos nos ponemos en ello, es posible que podamos observar la ilusoriedad de nuestros temores y un clamor individual y colectivo se abra paso, un clamor en forma de pedido verdadero por retomar el sentido más profundo de nuestra existencia, por ganar en fe profunda en nosotros y en el proceso humano, por experimentar que la muerte no detiene el futuro, por dejar de sufrir… Entonces, quizás, podamos vivir  todo ello y comprender que necesitamos y podemos reconstruir  el tejido social, el Nosotros, y alegremente nos entreguemos a humanizar este mundo tratando a los demás como queremos ser tratados…  Un pedido que anuncie la llegada del León Alado.³

¹ Autoliberación. Paisaje de Formación. (Epílogo). Luis A. Ammann, pág. 232.
² Se refiere al principio universal, base de todo humanismo, que Silo precisó en su libro La Mirada Interna e incluído en El Mensaje de Silo (2002) como «Si tratas a los demás como quieres que te traten, te liberas«.
³ El día del León AladoSilo.

19 mar 2020

La demande...

À un moment donné du jour ou de la nuit, inspire une bouffée d’air et imagine que tu amènes cet air à ton cœur. Alors, demande avec force pour toi et pour tes êtres les plus chers. Demande avec force, pour t’éloigner de tout ce qui t’apporte confusion et contradiction ; demande, afin que ta vie soit en unité. Ne dédie pas beaucoup de temps à cette brève oraison, à cette brève demande, parce qu’il te suffira d’interrompre un seul instant le cours de ta vie pour que, dans le contact avec ton intérieur, s’éclaircissent tes sentiments et tes idées.




...Comme nous sommes aujourd’hui dans une célébration - et que dans certaines célébrations les gens échangent des présents - je voudrais te faire un cadeau et, bien sûr, c’est toi qui verras s’il mérite d´être accepté. Il s’agit, en réalité, de la recommandation la plus facile et la plus pratique que je sois capable d’offrir. C’est presque une recette de cuisine, mais j’ai confiance dans le fait que tu iras au-delà de ce qu’indiquent les mots...

A un moment donné du jour ou de la nuit, inspire une bouffée d’air et imagine que tu amènes cet air à ton cœur. Alors, demande avec force pour toi et pour tes êtres les plus chers. Demande avec force, pour t’éloigner de tout ce qui t’apporte confusion et contradiction ; demande, afin que ta vie soit en unité. Ne dédie pas beaucoup de temps à cette brève oraison, à cette brève demande, parce qu’il te suffira d’interrompre un seul instant le cours de ta vie pour que, dans le contact avec ton intérieur, s’éclaircissent tes sentiments et tes idées.

Éloigner la contradiction de soi-même, c’est dépasser la haine, le ressentiment, le désir de vengeance. Éloigner la contradiction, c’est cultiver le désir de réconciliation avec d’autres et avec soi-même. Éloigner la contradiction, c’est pardonner et réparer deux fois tout mal que tu aurais pu infliger à d’autres. Ça, c’est l’attitude qu’il convient de cultiver. Alors, à mesure que le temps passe, tu comprendras que le plus important est d’atteindre une vie d’unité intérieure qui fructifiera quand ce que tu penses, ce que tu sens et ce que tu fais, ira dans la même direction. La vie croît par son unité intérieure et se désintègre par la contradiction. Et il se trouve que ce que tu fais ne reste pas seulement en toi mais parvient aussi aux autres. C’est pourquoi, quand tu aides les autres à dépasser la douleur et la souffrance, tu fais grandir ta vie et tu apportes au monde. Inversement, quand tu augmentes la souffrance des autres, tu désintègres ta vie et tu envenimes le monde. Et qui dois-tu aider ? D’abord, ceux qui sont les plus proches. Mais ton action ne s’arrêtera pas à eux. Avec cette « recette », l’apprentissage ne s’achève pas mais c’est plutôt là qu’il commence. Dans cette « recette-là », il est dit qu’il faut demander. Mais à qui demande-t-on ? Selon ce que tu crois, ce sera soit à ton dieu intérieur, soit à ton guide, soit à une image inspiratrice et réconfortante. Enfin, si tu n’as personne à qui demander, tu n’auras personne non plus à qui donner et donc mon cadeau ne méritera pas d’être accepté. Plus tard, tu pourras prendre en considération ce qu’explique le Message dans son Livre, dans son Chemin et dans son Expérience. Et tu compteras aussi sur de véritables compagnons qui pourront entamer avec toi une vie nouvelle. Dans cette simple demande, il y a aussi une méditation orientée vers sa propre vie. Et avec le temps, cette demande et cette méditation prendront de la force au point de transformer les situations quotidiennes.

En avançant ainsi, un jour peut-être, tu capteras un signal. Un signal qui se présente quelquefois avec des erreurs et quelquefois avec des certitudes. Un signal qui s’insinue avec beaucoup de douceur, mais qui, en de rares moments de la vie, fait irruption comme un feu sacré, donnant lieu au ravissement des amoureux, à l’inspiration des artistes et à l’extase des mystiques. Parce qu’il convient de le dire, autant les religions que les oeuvres d’art et les grandes inspirations de la vie sortent de là, des diverses traductions de ce signal, et ce n’est pas pour autant qu’il faut croire que ces traductions représentent fidèlement le monde qu’elles traduisent. Ce signal dans ta conscience est la traduction en images de ce qui n’a pas d’image, c’est le contact avec le Profond du mental humain, une profondeur insondable où l’espace est infini et le temps éternel.

Dans certains moments de l’histoire s’élève une clameur, une demande déchirante des individus et des peuples. Alors, depuis le Profond parvient un signal. Souhaitons que ce signal soit traduit avec bonté par les temps qui courent ! Qu’il soit traduit en vue de dépasser la douleur et la souffrance !Car derrière ce signal soufflent les vents du grand changement.



Extrait du discours de Silo du 7 mai 2005 (au Parc de La Reja - Argentine)

11 ene 2020

Hacia una psicologia del nuevo humanismo. Victor Piccininni

Entrevista a Victor Piccininni, autor de diversos estudios acerca de la psicología del Nuevo Humanismo. Entre otros: “Acerca del trabajo con la atención”, “Acerca de las Experiencias Guiadas” y “Experiencias de Reconocimiento”. Es también investigador del Centro de Estudios Humanistas.

"La superación del sufrimiento mental, la comprensión del hecho de la muerte y la posibilidad de alcanzar la trascendencia, son temas que deben ser tomados y tenidos muy en cuenta por los profesionales de la Psicología que asumen el desafío de profundizar su aporte a la liberación humana."
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En todo caso, lo que importa aquí aclarar, es que se intenta dar respuestas a la problemática del sufrimiento humano, con herramientas, que la experiencia social demuestra, al menos, como insuficientes.
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Sin experiencia y sin una correcta comprensión de esa experiencia, todo intento en este campo caerá nuevamente en el terreno de la interpretación personal y la discusión teórica.
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De Ludwing Binswagner quisiera destacar el siguiente pensamiento que sintetiza su compromiso con una psicología de lo profundo: “Hartos desdichados serían nuestros pacientes si, para sanar, estuvieran obligados a comprender a Heráclito o a Hegel; sin embargo, nadie sanará, ni será verdaderamente curado en lo más profundo de su ser, si el médico no logra avivar en él esa llamita de espiritualidad cuya vigilancia debe revelar la presencia del soplo del espíritu”.
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Es necesario el descubrimiento y reconocimiento de la existencia de los “espacios internos profundos” que ubicados más allá de los espacios habituales, no deben ser “interpretados” siguiendo esquemas psicológicos habituales, sino que deben ser “experimentados” sin los prejuicios propios ni ajenos.
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Síntesis
  • Vivimos en una época donde se caen las referencias de todo tipo y aumenta la desorientación y la violencia. Como correlato individual la conciencia humana se desestructura y no encuentra respuestas válidas a su “búsqueda de sentido”.
  • Este “sentido” declamado está directa y profundamente ligado a los temas fundamentales de la existencia humana, que son: la superación del sufrimiento, el problema de la muerte y la posibilidad de trascendencia espiritual.
  • Existe un proceso histórico, impulsado por numerosos profesionales y estudiosos de la filosofía y la psicología, que intenta explorar la profundidad de la conciencia humana en búsqueda de respuestas al sufrimiento mental. Este proceso, que tuvo un avance significativo entre 1900 y 1950, ha perdido fuerza en las últimas décadas.
  • Existen numerosos aportes realizados desde la Psicología Nuevo Humanismo que pueden ser de ayuda a la hora de intentar profundizar estos temas. Se destacan para este fin, los libros: “Contribuciones al Pensamiento”, “Las Experiencias Guiadas” y “Apuntes de Psicología”.
  • Es necesario que los profesionales de la Psicología profundicen y exploren estos temas en sí mismos a fin de poder luego trasladar dicha experiencia personal a la práctica terapéutica y académica.

La experiencia personal y el contacto con los propios espacios profundos, aunque a veces no puedan ser explicados en términos teóricos precisos, habilitarán en los profesionales y estudiosos de la Psicología una comprensión más profunda de la problemática existencial y de la falta de sentido que hoy inunda el alma humana.