5 oct 2014

¿Es posible un cambio fundamental en la conciencia individual y en la sociedad?


Superar la violencia en la vida propia y con las otras personas es un gran proyecto, difícil de creer posible, y ese es un problema. El cambio que busco no es pequeño. Supera los límites de la imaginación. Por eso ha costado comunicarlo. Creí alguna vez que por controlar las estructuras de poder se construía la sociedad soñada. Comprobé que ello no variaba la raíz de la injusticia y el dominio sobre las personas: funcionaba al principio y, luego, volvían los mismos vicios que se querían transformar. En lo personal, aun superando muchos resentimientos, la muerte y el sentido definitivo de la vida sigue acicateando mis búsquedas. Muchas veces he confundido los éxitos de coyuntura con las metas profundas de la vida. Cuando finalmente puedo afirmar la envergadura del proyecto, pierdo la discusión porque la propuesta es considerada utópica, es decir, inalcanzable en el tiempo y, por tanto, sin urgencia para efectuarla.
El cambio en las materias humanas no se puede forzar. Es decir, se puede, pero las consecuencias son nefastas y las cosas regresan a situaciones peores de las que partieron. Tiene que ser querido, íntimamente querido, con la fuerza de la necesidad. Esa necesidad es precisamente salir del sufrimiento y la violencia. Pero, en el fondo, considero que sus causas no tienen que ver conmigo, siempre hay a quién culpar por lo que me pasa, o una razón urgente que esconde el hastío de la rutina, o una justificación para la violencia que ejerzo. No parece que yo estuviera a cargo de mi vida y mucho menos siento responsabilidad por lo que acontece en la sociedad.
La importancia de las experiencias extraordinarias es que, por un instante, modifican completamente toda la estructura de la realidad, y presentan con evidencia indudable la certeza de que la vida sí tiene sentido, es. Ante esa vivencia no existe la muerte, ni siquiera es una palabra posible de pronunciar desde ese plano. El impacto es muy breve, pero muy importante; gracias a ella, la conciencia logra la referencia de una realidad distinta y sentida como “verdadera realidad. Al diluirse, queda el recuerdo de algo extraordinario hacia donde, sin duda alguna, debo, quiero y puedo ir. Esta experiencia no me cambia la vida, pero me da la oportunidad de hacerlo. Me sustrae del mundo gris y me muestra la luz del sentido. En particulares momentos esto sucede y es posible variar tímidamente el rumbo. No siempre se les da la relevancia que tienen, y pudieran pasar desapercibidas al otorgarle un valor puramente anecdótico. En ciertas ocasiones, los ensueños pierden su poder y algo emerge detrás de la desilusión. Una experiencia totalizadora arrebata a la conciencia, aumenta su caudal energético y la inspira. Recodos del tiempo en que lo humano nos conmueve y parecemos recordar el sentido olvidado. Este contacto con lo profundo revitaliza la acción y puede ser orientada hacia un gran cambio; sin apuro por alcanzar una meta, inicio una aventura hacia un inmenso futuro.
Estas experiencias son las de contacto con la profundidad o el “sí mismo”, logran el reconocimiento de la unidad de todo lo existente. Este fenómeno sucede al internalizar una mirada que se desliza hacia los espacios de silencio de la mente. Si bien algunas técnicas espirituales o procedimientos místicos facilitan aquello, es la acción válida o moral la que graba la huella del mirar interior y la comunicación con la experiencia de sentido. Es decir, el cambio no sucede por la revelación de sentido, sino gracias a las acciones que esas experiencias inspiran. Esta primacía de la acción tiene justificación teórica, ya que es gracias a la reflexión sobre sí que produce la acción, lo que graba con valor de “realidad” la huella dejada por la irrupción de la totalidad.  

El gran cambio es despertar de la pesadilla del sufrimiento y de la violencia que está en mí y alrededor mío. Es generar condiciones sociales de libertad, justicia y equidad para que todos podamos despegarnos del penoso estado actual. Es convivir con una mirada más interna al yo habitual que, mientras este actúa, permanece en contacto con un centro interno sin perderse de sí. Es reconocer esa misma posibilidad en ti y tratarte en consecuencia.

18 ago 2014

Espiritualidad, cultura y política: Nuevos paradigmas para un nuevo mundo


Con las exposiciones del politólogo Atilio Borón, el investigador humanista Hugo Novotny y el Cónsul de Bolivia en Rosario Sixto Valdéz Cueto tuvo lugar el primer evento del ciclo “Abriendo Horizontes en Latinoamérica y el Mundo: Nuevos paradigmas en política, cultura y espiritualidad”, promovido por el Senado de la Nación y el Centro Mundial de Estudios Humanistas. El objetivo de la jornada fue generar un espacio para la reflexión de temas imprescindibles para la construcción política y social, “dando relevancia a los aspectos más profundos que llevan implícitos los procesos sociales y la propia existencia humana”, según indicó la Dirección General de Relaciones Institucionales del Senado.
tomado de Pressenza

15 ago 2014

Experiencias guiadas: ejercicios de meditacion dinamica

Las experiencias guiadas, podríamos definirlas, como «imágenes de meditación dinámica referidas a la vida del que medita, con la intención de facilitar actividades coherentes en la vida diaria". La facultad de iLas experiencias guiadas, podríamos definirlas, como «imágenes de meditación dinámica referidas a la vida del que medita, con la intención de facilitar actividades coherentes en la vida diaria". La facultad de imaginar nuevas situaciones permite ampliar puntos de vista y reordenar proyectos de vida.

Las experiencias guiadas consisten en una serie de frases mediante las cuales se describe la escenografía mental en la que el practicante puede emplazarse. Las frases están separadas por puntos aparte, indicando que el lector interrumpa la lectura de acuerdo a la dificultad de las imágenes. Por otra parte, los asteriscos (*), señalan silencios prolon­gados que debe hacer el lector, dandose la oportunidad de elaborar sus propias y personales imágenes.maginar nuevas situaciones permite ampliar puntos de vista y reordenar proyectos de vida.

Las experiencias guiadas consisten en una serie de frases mediante las cuales se describe la escenografía mental en la que el practicante puede emplazarse. Las frases están separadas por puntos aparte, indicando que el lector interrumpa la lectura de acuerdo a la dificultad de las imágenes. Por otra parte, los asteriscos (*), señalan silencios prolon­gados que debe hacer el lector, dandose la oportunidad de elaborar sus propias y personales imágenes.

Se trata de una invitación a observar en la vida diaria algunas dificultades que se pueden vencer y que están relacionadas con las propuestas de la experiencia realizada ese día.

El esquema constructivo de las experiencias guiadas, es el siguiente: 1.- entrada y ambientación; 2.- aumento de la tensión; 3.- representación de núcleos problemáticos; 4.- desenlace (u opciones de solución a los núcleos-problema); 5.- disminución de la tensión y 6.- salida no abrupta, generalmente desandando etapas anteriores. Esto último permite obtener una suerte de síntesis de toda la experiencia.

13 ago 2014

Robin Williams: ¿Sabes lo que es llorar sin causa desde niño o ante una pieza de pan?

tomado de: Pressenza

robin
Por Andrés Figueroa Cornejo.-
El actor Robin Williams tenía 63 años cuando se mató definitivamente. Y escribo definitivamente porque andaba matándose desde antes, claro.
El nombre Robin proviene de un pájaro petirrojo europeo o americano. Ave breve de pechera rojiza. Y Williams, de origen germánico y que en español es pariente directo de todos los guillermos conocidos y por conocer, salió de un casco o yelmo protector. Los nombres y apellidos normalmente son accidentales. Pero casi todo es accidental y frágil y contingente. Lo cierto es que Robin Williams, independientemente del actor muerto, podría ser un pájaro de escudo cardíaco y gorra noble, blindada. Un pájaro de pelea, un mirlo combatiente, una especie de unidad vital en primera línea de fuego, expuesto y protegido tristemente en la guerra.
No sé si Robin Williams votaba por los demócratas o por los republicanos en Estados Unidos. No sé si perseguía en secreto alguna campaña que tuviera que ver con la revolución socialista o entregaba recursos para la investigación médica de alguna enfermedad incurable. No sé siquiera si votaba, si creía en alguna versión de Dios, si dormía desnudo, si era un amigo bueno o golpeaba a su esposa y ella lo soportaba por estatus y a cambio de dinero.
Sí disfruté de La Sociedad de los Poetas Muertos. La he visto varias veces porque tiene que ver con la libertad. Y a los que más quiero y admiro luchan por la libertad. La de verdad, esa que se realizará cuando todos seamos iguales y el reino de la necesidad y la apropiación privada de lo humanamente creado  sea un expediente antropológico.
Y la depresión. Esa siempre es crepúsculo, mundo azulado, nostalgia de lo no vivido, persecución a tientas de lo que todavía no existe. Y entonces el alcoholismo, por supuesto. Con o sin psicotrópicos, da igual. Te permite deshacerte del dolor por todo y por todos a ratos largos.
¿Saben la victoria que significa enfrentar la barra alcohólica del boliche, sortear los vinos de honor, brindar con agua los años nuevos, encarar la exhibición embotellada y delirante de los supermercados y lograr decir NO después de haber estado en el horno? ¿Y que la victoria consista en decir NO todas las veces, como si fuera la primera vez, sin bajar nunca la guardia, sin poder flaquear ni una sola vez porque entonces comienza la caída en donde la dejaste?
¿Sabes lo que es llorar desde niño sin causa o ante una pieza de pan?
Ese cáliz, apártenlo.

9 ago 2014

Espiritualidad, cultura y política: Nuevos paradigmas para un nuevo mundo

es necesario que el paradigma social sea “totalmente nuevo en el cual la idea de desarrollo no signifique sólo crecimiento económico”, donde una característica del nuevo paradigma social es que “debe plantear el desarrollo integral de todos los seres humanos basado en la comprensión esencial que de que “el progreso de unos pocos termina en progreso de nadie,


7 ago 2014

desarrollar su capacidad de goce

“El asceta avinagrado es un ser siempre inclinado a la crìtica intolerante, a no reconocer las necesidades de otros y a restringir la libertad de los demás. La ética socialista, es decir, aquellos que viven y se comportan según el espíritu de una tal ética socialista, tiene que resolver con su vida la mayor de las paradojas: viviendo en un mundo monstruoso y tenebroso, tienen que mantenerse sensibles a todos los sufrimientos, no pueden perder la capacidad de indignación ni la disponibilidad al sacrificio de sì mismos si fuese necesario, pero al mismo tiempo tienen que desarrollar su sensibilidad para con las alegrìas y las bellezas producidas por la vida e igualmente para con las pequeñas alegrìas; para decirlo con Marx, tienen que desarrollar su capacidad de goce”.
Agnes Heller
tomado de: SER  MAESTRO: UNA APUESTA ENTRE LAS NECESIDADES Y LA FELICIDAD
 Jair Velasco Acosta

4 jun 2014

Un nuevo modo de gestión de los individuos

Las salas de espera de los psiquiatras, de los psicólogos y médicos generalistas -primeros prescriptores de psicotrópicos-, están desbordadas de gente que no puede más y tienen como último recurso la medicina y la psiquiatría. En realidad, esta medicalización no es solamente un mal menor, respuesta inmediata a un riesgo inminente. Constituye todo un sistema montado alrededor de una concepción de la medicina fundada sobre la prevención -la máquina económica y social debe funcionar a pleno, habría que prevenir antes que curar- y sobre la persona que debe ser actor responsable de su salud y de sus actos. Y los “expertos” -muy lejos del “coloquio singular” entre el médico y su paciente- están ahí para ayudarlo: no tiene que fumar, no tiene que beber, deberá hacer deporte, y comer cinco frutas y verduras por día y si es obeso, no es porque sea pobre y se alimente con comida chatarra, sino porque no sabe “manejar” el sobrepeso y por lo tanto, su vida. Se sabe que en cada versión del famoso DSM, el manual mundial de la psiquiatría, elaborado por la asociación de psiquiatras americanos, decenas de “patologías nuevas” han hecho aparición. En otras palabras, para las necesidades de la industria farmacéutica y las compañías de seguro, el DSM contribuye a hacer que un número creciente de hechos de la vida se transformen en patologías que hay que tratar. Se trata de “inventores de la enfermedad”, según la expresión del periodista alemán Jörg Blech. El DSM es la medicalización de la existencia inscripta en el mármol. En realidad se trata para el sistema, de dominar al individuo en lo más intimo de su ser.  
A partir de aquí, si nos interrogamos acerca de la “salud mental” en términos “positivos”, nos empantanamos, porque es casi imposible de definir con precisión lo que es el famoso concepto que es una bolsa de gatos ideológica. Pero si se considera que la “salud mental” es ante todo un modo de gestión de los individuos en un contexto de crisis profunda del sistema -en particular en lo referente a la dimensión humana- se comprende mejor porque la dicha “salud mental” ha tomado tanta importancia en el curso de estos últimos años. La salud mental no es la búsqueda del famoso “bienestar” del cual tanto se nos habla. Es a la vez la respuesta al “malestar” generalizado del cual se empieza apenas a hablar, y la respuesta a la exigencia cada vez más tiránica de la performance y de la competitividad (como dice un sociólogo, Alain Ehrenberg, vivimos en una “sociedad del doping”). Podemos preguntarnos: ¿por qué la salud mental deja de lado a los locos? Un primer paso para la respuesta viene dada por un profesional poderoso de la psiquiatría oficial francesa, Philippe Cléry-Melin. En un informe escrito en 2003 al Ministerio de la Salud, indicó que el Estado no puede -por razones económicas- ocuparse a la vez del psicótico y de la madre de familia deprimida y que se debe priorizar esta última. Es cierto que el sufrimiento psíquico de masa constituye un problema mucho más acuciante políticamente que el destino de algunos centenares de miles de psicóticos.
En realidad la psiquiatría es cara porque reposa en la presencia humana de los equipos. Lo que es insoportable al sistema que considera a los enfermos mentales como inútiles definitivos, es decir, que no podrían nunca ser recuperados por la máquina económica. Dicho de otro modo, la psiquiatría -cuando se ocupa de la locura- no constituye, a sus ojos, una inversión. Se han suprimido miles de camas, pero no se han organizado los medios suficientes para generar estructuras descentralizadas. Se cuestiona la psiquiatría de sector y se quiere instalar en su lugar un sistema en dos tiempos, el hospital para gestionar la crisis y el sector médico-social -y cada vez más lo social y la caridad- para hacer frente a la cronicidad. La consecuencia de esta política es el abandono del tratamiento. Se impone a los equipos, que no pueden más, las reglas de manejo de una empresa, y se les impide hacer su trabajo -lo que constituye una forma de someter el «trabajo vivo», o dicho de otro modo, lo más vital del trabajo-, reduciendo lo más posible su verdadera función, y cuestionando la psiquiatría centrada en el sujeto. La elección de los poderes sucesivos es entonces gerencial y financiera. Esto es, desde ya, la apertura de una vía rápida para una concepción de la “psiquiatría como negocio”, de la cual el señor Cléry-Melin es uno de los felices sostenedores. Cléry-Melin es propietario de seis clínicas reservadas a esos franceses que “pueden pagar por su salud”, como él dice, o sea los más ricos. Existen entonces lo que el psiquiatra Pierre Bailly-Salin -una de las figuras del desalienismo- llama ”dos psiquiatrías: una para los nobles, y la otra para los innobles”.