6 oct 2014

El sentimiento religioso (del libro Unidad en la acción, de Dario Ergas)

(tomado de : Unidad en la accion, de Dario Ergas.)
(No se incluyen las notas al pie de pagina del original)
En cada uno está el viento que aviva el fuego de lo trascendente. Esa fuerza interior llena de sentido eleva la conciencia, y algo que se cohesiona parece no ser afectado por la muerte. Esto está en cada uno y todos queremos vivirlo, acceder por experiencia directa a una verdad transformadora que aleje el temor y nos llene de alegría. Este acercamiento a la trascendencia es el campo de lo sagrado, algo que no quisiéramos manchar con las palabras y simplemente dejarnos bañar por su aliento de luz y silencio.
Esta vivencia, propia de la conciencia inspirada, provocada por desplazamientos del yo7, nos asalta con su conmoción. Es tal su potencia y tan fuera de lo cotidiano que pareciera como si algo se introdujera en uno. Es una interpretación incorrecta, pero habitual. Cuando se realizan procedimientos rituales con devoción, estos pueden facilitar la manifestación de la experiencia trascendente y permitir que cada participante, o muchos de ellos, tome contacto con ese mundo. También en este caso tiendo atribuir el fenómeno a seres externos, y si lo sucedido tiene algún impacto, reforzará el prejuicio de que lo ocurrido provino desde fuera de mí8.
Como los seres humanos estamos predispuestos a trasladar fuera de nosotros las representaciones, también lo hacemos con los atributos de lo sagrado. Al sumergirnos en los espacios profundos e irrepresentables, la conciencia convierte esa experiencia en figuras. Esta traducción toma la forma de poema, de danza, de ritos o cualquier otro tipo de producción que refleje la intensidad de lo vivido.
Si al pasar el tiempo queremos revivir esa experiencia, recurrimos a esas creaciones provenientes de los momentos de inspiración. Al repetir el poema, la danza o el icono producido cuando tuvimos el contacto, esperamos colocarnos en el mismo estado mental que lo originó. Un cierto ritual me puede disponer para que las zonas interiores desde donde fueron generados se aproximen.
Un lugar o un objeto pueden estar “cargados” de significado, porque allí se suele producir el contacto sacro y, a siglos de distancia, puedo sentir “la carga” que transmiten; pero esto no ocurre porque esos objetos o lugares tengan en sí algo particular. Puedo sentir su poder porque, al relacionarme con ellos, movilizo imágenes que se ubican en una profundidad tal del espacio de representación que pueden facilitar la irrupción de la experiencia trascendente. Las representaciones se ubican en distintas profundidades. Así como a la cuchara de una taza de café la imagino más periféricamente que el recuerdo de mi padre ya muerto, del mismo modo, a un guía o  dios lo imagino en una profundidad mayor que la cuchara. Pero, si esa cuchará perteneció a mi padre, su ubicación en el espacio de representación se internaliza hacia la profundidad de la rememoración del padre. Así sucede con un lugar sacralizado. Al entrar en él, las imágenes de mi conciencia se emplazan en una profundidad no habitual y eso aproxima experiencias no habituales. Entonces, el contacto con lo trascendente está produciéndose al interior de uno, por algo que hay adentro de uno y no por la magia de las cosas. El error interpretativo de esta experiencia lleva primero a su externalización, atribuyéndola a causas extrahumanas, y luego a su desvío, hacia estados de conciencia crepusculares, y finalmente al alejamiento de su significado.
Para comunicarme con los dioses, es decir, para hablar con mi alma, para que aquello que es en sí mismo y para sí mismo se exprese e inunde todo mi yo, necesito estar disponible a ese contacto. Puedo facilitar esa predisposición al visitar algún lugar especial, o por una lectura, una conversación inspirada o al realizar ciertos procedimientos, pero lo que estoy haciendo es sumergir la mirada interna para que sea absorbida por aquello que busco.
La externalización ha traído varios problemas. Desde la manipulación de jerarquías que se han puesto como intermediarias entre los dioses y la gente, hasta desvirtuar técnicas que pudieron en algún momento haber prestado utilidad al creyente para su meditación. La confusión entre la experiencia trascendente con su posterior traducción, o enredar las producciones artísticas o religiosas que de allí emanan con la emoción y la claridad profunda con la que toma contacto cada cual consigo mismo, ha impedido al sentimiento religioso progresar en el practicante. Este error bloquea la recreación de la experiencia religiosa y detiene el avance del desarrollo mental y espiritual.
Sin embargo, esta distorsión podría estar invitando a la reconversión de las religiones hacia una religiosidad interna. Las distintas religiones, al concebir lo divino y lo inmortal afuera de la mente, parecen oponerse entre ellas y las creencias se vuelven refractarias, como al juntar piedras imantadas con la misma polaridad. En esta crisis mundial que pone en juego la existencia y la evolución, podría llegarse a la  conclusión de que es necesario transformarnos en un tipo superior de ser humano. En ese caso, todas ellas podrían colaborar para crear las condiciones de un salto evolutivo de la humanidad. Convertirse en una religiosidad interna implica un cambio en la dirección de la mirada, buscando a Dios en la profundidad de sí mismo y en la interioridad del otro ser humano.
Este tipo de religiosidad no cuestiona las formas externas que asumen las religiones. Comprende las distintas expresiones y procedimientos como traducciones de algo inmortal alojado en la propia conciencia. Cada cultura ama sus producciones emergidas del contacto con lo trascendente y que son distintas a las de otra. Pero, si sus religiones se han internalizado, comprenderán que las diversas representaciones provienen de una misma búsqueda, de una misma necesidad y de la misma fuente vital que se halla en el ser humano. La transformación de las religiones, y su adaptación a las nuevas necesidades, es frecuente en las crisis civilizatorias. Los pueblos antiguos, cuando se toparon en sus encrucijadas históricas, supieron dar respuestas corrigiendo y transformado esencialmente su sistema de creencias. Aun conservando sus símbolos, los conceptos de su religiosidad variaron sustancialmente, buscando la supervivencia y continuidad cultural.
Si se produce esta inversión de la mirada, cada religión contará con sus propios rituales para acompañar a grandes conjuntos en el contacto con el sentido. La influencia mutua entre ellas enriquecerá procedimientos para acercar el encuentro con lo esencial. El cambio del ser humano requiere comprender que Dios no está en los cielos, sino en el fondo del corazón de cada uno; y que los rituales y procedimientos son apoyos, y no fundamentos para una comunicación directa y personal con la propia esencia inmortal. Podríamos así aprovechar el buen conocimiento de los antiguos en la etapa que se avecina.
El factor de cohesión de los pueblos es el sentimiento religioso que une la tierra y el cielo por así decir, une esta vida con una realidad trascendente. Esto parecen descubrirlo siempre los imperios que surgen en la etapa final de las civilizaciones, quizás porque se enfrentan a un caos tan grande que la violencia ya no es suficiente para controlar poblaciones tan diversas. Durante esas crisis civilizatorias, debilitadas sus instituciones, desfalleciendo la fe que hasta allí las sostuvo, la conciencia queda disponible para tomar contacto con la profundidad, para una nueva revelación. Sin embargo, el Imperio, al adoptar esa fe, la impone por la fuerza a los súbditos, degradando la espiritualidad de la que se viste.
Por otra parte, esta asociación entre poder político y religioso es posible no por la cantidad de dioses en los que se cree, uno o muchos, sino por la externalización de la experiencia de Dios. Esto permite el surgimiento de intermediarios y la acumulación de un poder “proveniente de lo sagrado” que termina también oponiéndose a las enseñanzas más originales o cercanas de la experiencia de sentido.
Esto podría estar cambiando para los tiempos que vienen. El ser humano no necesita ya de intermediarios para comunicarse consigo mismo y vivir la experiencia fundamental. Seguramente, su relato mítico se está acomodando al saberse contenedor de Dios en su interior, aprontándose así para salir a la exploración del universo y a dimensiones temporales desconocidas.
La revisión en materia religiosa ocurre siempre en los momentos de las grandes crisis, y este podría ser el caso. Realicen o no las religiones actuales esta transformación, es seguro que numerosas formas de religiosidad aparecerán en este ocaso del tiempo, para ayudar a los pueblos del mundo a unirse y encontrar su verdadero sentido.

Esta crisis podría ser la alborada de una era mundial. Gracias al encuentro entre las diferentes culturas, descubriremos en nosotros mismos lo que ellas tienen en común. A su vez, sus religiones respectivas podrían tener importancia para ayudar a reconocer a Dios en cada ser humano de la Tierra.

5 oct 2014

Apuntes sobre la noviolencia indignada

Mientras los gobiernos europeos siguen sometidos al imperio de las corporaciones militofinancieras y aplican, tropezando una y otra vez con las mismas piedras, los planes de ajuste y de recorte, el disenso crece, se multiplica.
Ya no es la izquierda ortodoxa la que se opone a esta involución, son las personas sensatas, vengan de la ideología que vengan.
Pressenza, Redacción Paris, 26 Mayo 2012, Mariano Quiroga
Y así como entre los sumisos tecnócratas la obsecuencia es ley y se defiende el orden establecido a sangre y fuego, entre los disidentes se abre un amplísimo debate. Que no debería despreciarse ni subestimarse.
Ese debate es clave para el futuro, es imprescindible para este presente de confusión, combustión y desasosiego, pero, por sobre todas las cosas es esencial para el futuro. Porque la dirección que sigan los pueblos y no los gobiernos, es la que permitirá llegar a nuevas formas de gestionar el cotidiano de las sociedades.

¿Es posible un cambio fundamental en la conciencia individual y en la sociedad?


Superar la violencia en la vida propia y con las otras personas es un gran proyecto, difícil de creer posible, y ese es un problema. El cambio que busco no es pequeño. Supera los límites de la imaginación. Por eso ha costado comunicarlo. Creí alguna vez que por controlar las estructuras de poder se construía la sociedad soñada. Comprobé que ello no variaba la raíz de la injusticia y el dominio sobre las personas: funcionaba al principio y, luego, volvían los mismos vicios que se querían transformar. En lo personal, aun superando muchos resentimientos, la muerte y el sentido definitivo de la vida sigue acicateando mis búsquedas. Muchas veces he confundido los éxitos de coyuntura con las metas profundas de la vida. Cuando finalmente puedo afirmar la envergadura del proyecto, pierdo la discusión porque la propuesta es considerada utópica, es decir, inalcanzable en el tiempo y, por tanto, sin urgencia para efectuarla.
El cambio en las materias humanas no se puede forzar. Es decir, se puede, pero las consecuencias son nefastas y las cosas regresan a situaciones peores de las que partieron. Tiene que ser querido, íntimamente querido, con la fuerza de la necesidad. Esa necesidad es precisamente salir del sufrimiento y la violencia. Pero, en el fondo, considero que sus causas no tienen que ver conmigo, siempre hay a quién culpar por lo que me pasa, o una razón urgente que esconde el hastío de la rutina, o una justificación para la violencia que ejerzo. No parece que yo estuviera a cargo de mi vida y mucho menos siento responsabilidad por lo que acontece en la sociedad.
La importancia de las experiencias extraordinarias es que, por un instante, modifican completamente toda la estructura de la realidad, y presentan con evidencia indudable la certeza de que la vida sí tiene sentido, es. Ante esa vivencia no existe la muerte, ni siquiera es una palabra posible de pronunciar desde ese plano. El impacto es muy breve, pero muy importante; gracias a ella, la conciencia logra la referencia de una realidad distinta y sentida como “verdadera realidad. Al diluirse, queda el recuerdo de algo extraordinario hacia donde, sin duda alguna, debo, quiero y puedo ir. Esta experiencia no me cambia la vida, pero me da la oportunidad de hacerlo. Me sustrae del mundo gris y me muestra la luz del sentido. En particulares momentos esto sucede y es posible variar tímidamente el rumbo. No siempre se les da la relevancia que tienen, y pudieran pasar desapercibidas al otorgarle un valor puramente anecdótico. En ciertas ocasiones, los ensueños pierden su poder y algo emerge detrás de la desilusión. Una experiencia totalizadora arrebata a la conciencia, aumenta su caudal energético y la inspira. Recodos del tiempo en que lo humano nos conmueve y parecemos recordar el sentido olvidado. Este contacto con lo profundo revitaliza la acción y puede ser orientada hacia un gran cambio; sin apuro por alcanzar una meta, inicio una aventura hacia un inmenso futuro.
Estas experiencias son las de contacto con la profundidad o el “sí mismo”, logran el reconocimiento de la unidad de todo lo existente. Este fenómeno sucede al internalizar una mirada que se desliza hacia los espacios de silencio de la mente. Si bien algunas técnicas espirituales o procedimientos místicos facilitan aquello, es la acción válida o moral la que graba la huella del mirar interior y la comunicación con la experiencia de sentido. Es decir, el cambio no sucede por la revelación de sentido, sino gracias a las acciones que esas experiencias inspiran. Esta primacía de la acción tiene justificación teórica, ya que es gracias a la reflexión sobre sí que produce la acción, lo que graba con valor de “realidad” la huella dejada por la irrupción de la totalidad.  

El gran cambio es despertar de la pesadilla del sufrimiento y de la violencia que está en mí y alrededor mío. Es generar condiciones sociales de libertad, justicia y equidad para que todos podamos despegarnos del penoso estado actual. Es convivir con una mirada más interna al yo habitual que, mientras este actúa, permanece en contacto con un centro interno sin perderse de sí. Es reconocer esa misma posibilidad en ti y tratarte en consecuencia.

18 ago 2014

Espiritualidad, cultura y política: Nuevos paradigmas para un nuevo mundo


Con las exposiciones del politólogo Atilio Borón, el investigador humanista Hugo Novotny y el Cónsul de Bolivia en Rosario Sixto Valdéz Cueto tuvo lugar el primer evento del ciclo “Abriendo Horizontes en Latinoamérica y el Mundo: Nuevos paradigmas en política, cultura y espiritualidad”, promovido por el Senado de la Nación y el Centro Mundial de Estudios Humanistas. El objetivo de la jornada fue generar un espacio para la reflexión de temas imprescindibles para la construcción política y social, “dando relevancia a los aspectos más profundos que llevan implícitos los procesos sociales y la propia existencia humana”, según indicó la Dirección General de Relaciones Institucionales del Senado.
tomado de Pressenza

15 ago 2014

Experiencias guiadas: ejercicios de meditacion dinamica

Las experiencias guiadas, podríamos definirlas, como «imágenes de meditación dinámica referidas a la vida del que medita, con la intención de facilitar actividades coherentes en la vida diaria". La facultad de iLas experiencias guiadas, podríamos definirlas, como «imágenes de meditación dinámica referidas a la vida del que medita, con la intención de facilitar actividades coherentes en la vida diaria". La facultad de imaginar nuevas situaciones permite ampliar puntos de vista y reordenar proyectos de vida.

Las experiencias guiadas consisten en una serie de frases mediante las cuales se describe la escenografía mental en la que el practicante puede emplazarse. Las frases están separadas por puntos aparte, indicando que el lector interrumpa la lectura de acuerdo a la dificultad de las imágenes. Por otra parte, los asteriscos (*), señalan silencios prolon­gados que debe hacer el lector, dandose la oportunidad de elaborar sus propias y personales imágenes.maginar nuevas situaciones permite ampliar puntos de vista y reordenar proyectos de vida.

Las experiencias guiadas consisten en una serie de frases mediante las cuales se describe la escenografía mental en la que el practicante puede emplazarse. Las frases están separadas por puntos aparte, indicando que el lector interrumpa la lectura de acuerdo a la dificultad de las imágenes. Por otra parte, los asteriscos (*), señalan silencios prolon­gados que debe hacer el lector, dandose la oportunidad de elaborar sus propias y personales imágenes.

Se trata de una invitación a observar en la vida diaria algunas dificultades que se pueden vencer y que están relacionadas con las propuestas de la experiencia realizada ese día.

El esquema constructivo de las experiencias guiadas, es el siguiente: 1.- entrada y ambientación; 2.- aumento de la tensión; 3.- representación de núcleos problemáticos; 4.- desenlace (u opciones de solución a los núcleos-problema); 5.- disminución de la tensión y 6.- salida no abrupta, generalmente desandando etapas anteriores. Esto último permite obtener una suerte de síntesis de toda la experiencia.

13 ago 2014

Robin Williams: ¿Sabes lo que es llorar sin causa desde niño o ante una pieza de pan?

tomado de: Pressenza

robin
Por Andrés Figueroa Cornejo.-
El actor Robin Williams tenía 63 años cuando se mató definitivamente. Y escribo definitivamente porque andaba matándose desde antes, claro.
El nombre Robin proviene de un pájaro petirrojo europeo o americano. Ave breve de pechera rojiza. Y Williams, de origen germánico y que en español es pariente directo de todos los guillermos conocidos y por conocer, salió de un casco o yelmo protector. Los nombres y apellidos normalmente son accidentales. Pero casi todo es accidental y frágil y contingente. Lo cierto es que Robin Williams, independientemente del actor muerto, podría ser un pájaro de escudo cardíaco y gorra noble, blindada. Un pájaro de pelea, un mirlo combatiente, una especie de unidad vital en primera línea de fuego, expuesto y protegido tristemente en la guerra.
No sé si Robin Williams votaba por los demócratas o por los republicanos en Estados Unidos. No sé si perseguía en secreto alguna campaña que tuviera que ver con la revolución socialista o entregaba recursos para la investigación médica de alguna enfermedad incurable. No sé siquiera si votaba, si creía en alguna versión de Dios, si dormía desnudo, si era un amigo bueno o golpeaba a su esposa y ella lo soportaba por estatus y a cambio de dinero.
Sí disfruté de La Sociedad de los Poetas Muertos. La he visto varias veces porque tiene que ver con la libertad. Y a los que más quiero y admiro luchan por la libertad. La de verdad, esa que se realizará cuando todos seamos iguales y el reino de la necesidad y la apropiación privada de lo humanamente creado  sea un expediente antropológico.
Y la depresión. Esa siempre es crepúsculo, mundo azulado, nostalgia de lo no vivido, persecución a tientas de lo que todavía no existe. Y entonces el alcoholismo, por supuesto. Con o sin psicotrópicos, da igual. Te permite deshacerte del dolor por todo y por todos a ratos largos.
¿Saben la victoria que significa enfrentar la barra alcohólica del boliche, sortear los vinos de honor, brindar con agua los años nuevos, encarar la exhibición embotellada y delirante de los supermercados y lograr decir NO después de haber estado en el horno? ¿Y que la victoria consista en decir NO todas las veces, como si fuera la primera vez, sin bajar nunca la guardia, sin poder flaquear ni una sola vez porque entonces comienza la caída en donde la dejaste?
¿Sabes lo que es llorar desde niño sin causa o ante una pieza de pan?
Ese cáliz, apártenlo.

9 ago 2014

Espiritualidad, cultura y política: Nuevos paradigmas para un nuevo mundo

es necesario que el paradigma social sea “totalmente nuevo en el cual la idea de desarrollo no signifique sólo crecimiento económico”, donde una característica del nuevo paradigma social es que “debe plantear el desarrollo integral de todos los seres humanos basado en la comprensión esencial que de que “el progreso de unos pocos termina en progreso de nadie,


7 ago 2014

desarrollar su capacidad de goce

“El asceta avinagrado es un ser siempre inclinado a la crìtica intolerante, a no reconocer las necesidades de otros y a restringir la libertad de los demás. La ética socialista, es decir, aquellos que viven y se comportan según el espíritu de una tal ética socialista, tiene que resolver con su vida la mayor de las paradojas: viviendo en un mundo monstruoso y tenebroso, tienen que mantenerse sensibles a todos los sufrimientos, no pueden perder la capacidad de indignación ni la disponibilidad al sacrificio de sì mismos si fuese necesario, pero al mismo tiempo tienen que desarrollar su sensibilidad para con las alegrìas y las bellezas producidas por la vida e igualmente para con las pequeñas alegrìas; para decirlo con Marx, tienen que desarrollar su capacidad de goce”.
Agnes Heller
tomado de: SER  MAESTRO: UNA APUESTA ENTRE LAS NECESIDADES Y LA FELICIDAD
 Jair Velasco Acosta