1 sept 2021

Sistemas de creencias e historias de tiempos de crisis: ¿un diálogo imposible?

Pressenza, 09.01.21- París, Francia - Ivan Maltcheff

https://www.pressenza.com/fr/tag/systemes-de-croyances/

    (Crédito de la imagen: Gerd Altmann | Pixabay) 

La gestión de la crisis sanitaria a nivel global pone de relieve al acentuarlos un cierto número de relatos sobre el momento civilizatorio por el que atravesamos y que se puede calificar de pasaje, sea cual sea la continuación de la historia.

Presento en el texto a continuación cuatro relatos de la situación actual. Cada uno representa un sistema de creencias, es decir, una versión de la historia que da significado y perspectiva a lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Cada uno de estos relatos actúa cada vez más como si contuviera la verdad con la esperanza de triunfar.

Sea cual sea el desenlace de esta crisis, será necesario reconstruir el daño de la inmadurez colectiva en la que nos encontramos. En cualquier caso, tendremos que volver a aprender a formar una sociedad juntos porque no podemos construir una sociedad sobre la división y la humillación de los "vencidos", hacia donde vamos si no tenemos cuidado. Para lograrlo, nuestra democracia y nuestras formas de generar consenso y disensión deben cambiar radicalmente.

Una puerta abierta para aprender a desarrollar nuestras sociedades en paz.

1. Las cuatro historias

La primera historia , que resumo a grandes rasgos, se parece más o menos a la siguiente historia:

Un virus desconocido está golpeando duramente a la humanidad. Debemos garantizar lo antes posible una respuesta adecuada que salve vidas y garantice el retorno a la normalidad. La ciencia, en la que podemos confiar, nos ofrece soluciones rápidas a través de la vacunación que deben implementarse sin demora. Es un progreso inmenso poder en un tiempo tan rápido ofrecer soluciones médicas a una crisis de salud de tal magnitud. Las autoridades están haciendo todo lo posible para hacer frente a esta difícil situación y ningún país tiene una solución milagrosa. Debemos movilizarnos urgentemente, todos juntos, para erradicar el virus, prevenir la congestión de los hospitales y confiar en las autoridades para gestionar la crisis. Aquellos que no lo hacen muestran falta de buena ciudadanía y ponen en peligro la vida de los demás. Las medidas actuales del gobierno son justas y proporcionadas a la gravedad de la crisis. No crean un peligro para la democracia, ni crean una sociedad de vigilancia, porque son medidas temporales. Si algunas de ellas se quedaran para protegernos, eso no sería un problema, siempre que estuvieran supervisadas. Si hay una fractura en la sociedad es por los que rechazan las justas medidas del pasaporte sanitario.

Esta historia es la de los que no tienen nada que objetar al pasaporte sanitario y los que están a favor de la vacunación obligatoria.

En mi opinión, reúne a una minoría de fervientes seguidores y probablemente a una gran mayoría de personas que adoptan esta historia por defecto más que por convicción, esperando poder volver a la "normalidad" lo antes posible.

¿Qué pasa con las principales arquitecturas invisibles que lo sustentan?

- Confianza global en el sistema actual (ciencia, autoridad, democracia)

- Necesidad de protección y seguridad en un contexto que provoca ansiedad y múltiples incertidumbres.

- Esperanza en que después de la crisis regresemos con bastante rapidez, más o menos, al mundo anterior.

- Miedo a la pandemia y al virus

- Miedo al cuestionamiento y colapso del sistema, que podría conducir al caos

- Miedo a las narrativas alternativas, que podrían socavar la democracia y sentar las bases para el extremismo (conspiración, extrema derecha, pequeños grupos de disturbios, etc.)

Esta primera historia produce una situación dual: por un lado los buenos ciudadanos, por el otro los malos. Es una historia conservadora, en el sentido de no cuestionar y mantener las referencias del sistema en su lugar.

La segunda narrativa, muy resumida a continuación, es básicamente una variación crítica de la primera:

Un virus desconocido está golpeando duramente a la humanidad. Debemos cuestionar las causas profundas de esta pandemia y, en particular, la dramática desestabilización ecológica de los sistemas vivos que favorece la aparición de desequilibrios de todo tipo.

Debemos garantizar una respuesta adecuada que salve vidas. La ciencia, en la que podemos confiar, nos ofrece soluciones alternativas que hay que estudiar seriamente. La vacunación, aún no estabilizada y con autorización de comercialización condicional, es solo una de estas alternativas entre las muchas posibles respuestas médicas.

Las relaciones conflictivas, los conflictos de intereses con las empresas farmacéuticas, el contenido de los contratos, especialmente en los aspectos financieros y de responsabilidad, deben hacerse públicos. Las vacunas y el sistema de salud deben verse como bienes públicos y ofrecerse gratis, o casi, a todos.

La situación crítica de los hospitales públicos y las salas de emergencia es más el reflejo de una política obstinada de reducción del gasto público que el hecho de la crisis.

Las autoridades están manejando esta situación de manera confusa, inapropiada y peligrosa para las libertades públicas. Dividen el país instalando una vacunación obligatoria encubierta y una segregación de facto entre los ciudadanos. Establecieron una peligrosa deriva hacia una sociedad de control y rastreo.

Esta historia es la de quienes están en contra del pasaporte sanitario y a favor de la vacunación, pero con libertad de elección.

En mi opinión, reúne a personas que ya son críticas en muchos temas (ecología, economía, libertades públicas, etc.) ya favor de una alternativa política bastante progresista.

¿Qué pasa con las principales arquitecturas invisibles que lo sustentan?

- Confianza crítica en el sistema actual con propuestas de cambio (economía, ecología, democracia, ciencia)

- Una necesidad de protección y seguridad que se equilibre con la de la libertad.

- La esperanza de que tras la crisis podamos cambiar las opciones políticas actuales.

- El miedo a la pandemia y al virus.

- El miedo al dominio de los sistemas financiero y oligárquico.

- El miedo a narrativas alternativas que puedan socavar la democracia y sentar las bases del extremismo (conspiración, extrema derecha, pequeños grupos de disturbios, etc.)

Esta narrativa traslada la dualidad a otro nivel: están las personas de un lado y del otro quienes se aprovechan de sus posiciones dominantes o influencia para orientar la democracia en su propio interés. Es una variante de la narrativa de la lucha de clases o de intereses en conflicto.

La tercera historia establece un cambio de paradigma en la red de lectura de la situación.

Los puntos claves de esta narrativa, con diversas variantes, tienen su origen en el sentimiento de instrumentalización de la crisis por parte de los gobiernos que manipulan, utilizan y abusan del miedo y la desinformación, y se niegan a responder a un cierto número de preguntas críticas, incluyendo:

- El origen del virus: esta historia enfatiza la manifiesta falta de voluntad de las autoridades para completar la investigación sobre este tema. La hipótesis que se toma muy en serio es la de un virus escapado, incluso para algunos, creado artificialmente en el laboratorio.

- La realidad de la pandemia: las cifras de muertes por COVID, una vez corregidas por los aumentos naturales y el envejecimiento de la población, no muestran ningún exceso de mortalidad real. En el peor de los casos, muestran una mayor mortalidad con diversas comorbilidades para poblaciones muy ancianas. Las cifras anunciadas son, por tanto, el reflejo de un sesgo cognitivo que pretende dar importancia a determinados indicadores e hipótesis, fuera de cualquier contexto real.

- La gestión médica de la pandemia: la incomprensible e injustificada exclusión de los distintos tratamientos medicinales validados fuera de Francia (Ivermectina, Hidroxicloroquina, etc.) muestra un decidido deseo por todas las vacunas.

- Vacunación Covid 19: ineficaz (y cuanto más avanza, más se confirma), peligrosa, no aprobada, que presenta efectos secundarios nunca antes vistos en la historia reciente y que transforma a los humanos en cobayos, con inyecciones regulares que se instalan a largo plazo, tenida cuenta de las variantes favorecidas por la vacunación masiva.

- El contenido de las vacunas: desconocido, con fuertes sospechas sobre la terapia génica, que no ofrece garantía científicamente probada, y la presencia de sustancias sospechosas, como por ejemplo, óxido de grafeno que podría activarse gracias a campos electromagnéticos de tipo 5G.

- La gestión política de la pandemia instala un régimen autoritario, priva a las libertades públicas, y prepara el terreno para un proyecto transhumanista más global con miras a un control aún mayor de las poblaciones.

En mi opinión, esta historia reúne a quienes están en contra del pasaporte vacunal, por la libertad de elección de vacunas, pero también a quienes están en contra de la vacunación en general. También aglutina a varios opositores al sistema, ciudadanos o políticos.

¿Qué pasa con las principales arquitecturas invisibles que lo sustentan?

- Fuerte desconfianza en el sistema actual con el sentimiento de un deseo orquestado de tomar el control de los pueblos por parte de una oligarquía financiera e industrial.

- La desconfianza frente a una ciencia unilateral que funciona como una teología, sin debate y con múltiples conflictos de intereses.

- La necesidad de libertad

- La esperanza de que después de la crisis seamos capaces de cambiar radicalmente el sistema político a partir de una mayor soberanía de los pueblos.

- El miedo al dominio de los sistemas financiero y oligárquico.

- El miedo al proyecto transhumanista globalista

Esta tercera historia también presenta un enfoque dual, pero de diferente naturaleza: por un lado está el mal, los que quieren nuestra pérdida y nos controlan, y por el otro el bien que se opone al mal.

Dejamos el paradigma materialista de las dos narrativas anteriores, la de los conservadores y la de los progresistas, por una narrativa más apocalíptica en el sentido estricto de la palabra.

La cuarta historia es una variante de la tercera con enlaces a la segunda. Retoma las preguntas sin respuesta de la historia anterior, pero da otro sentido al de la lucha entre el bien y el mal y va más allá en la potencial transformación de nuestras sociedades tras esta crisis.

Este relato cuestiona las preguntas que quedan sin respuesta desde el tercer relato, sin necesariamente dar crédito a las tesis de la conspiración, sin encontrarse tampoco en las filiaciones políticas de ciertos partidarios del tercer relato, sino estimando que la ausencia de debate científico, político y democrático, y los abusos autoritarios que se están produciendo, son suficientes para arrojar serias dudas sobre las verdaderas intenciones de nuestros gobiernos.

Esta historia más bien insistirá en el momento particular en el que se encuentra la humanidad, con grandes posibilidades de transformación.

¿Qué pasa con las principales arquitecturas invisibles que lo sustentan?

- La humanidad, y más ampliamente todo lo Viviente, el universo, están en un gran pasaje, en camino hacia una nueva dimensión para expresarse. Estamos en los inicios de un cambio de época. El virus y su aparición, como otros temas importantes para la humanidad, son uno de los medios que nos ofrece lo Viviente para (re) despertarnos colectiva e individualmente.

- La necesidad de redescubrir lo que somos como humanidad, de reintegrar nuestras potencialidades y nuestra soberanía de ser, en particular nuestra esencia que existe en varios niveles de conciencia.

- La esperanza de que esta crisis que nos afecta a todos se tome como una oportunidad, que realmente nos permita entrar en otra relación con la Vida, y promueva la reconstrucción de los sistemas sociales basados ​​en una nueva conciencia.

- El miedo al proyecto transhumanista, que tendría la consecuencia de mantener a esta humanidad en una trayectoria que impide una evolución de la conciencia, pero con una mirada que hace de este obstáculo una oportunidad para que los seres humanos revelen un proyecto alternativo basado en el potencial de transformación de nuestra conciencia.

Este enfoque engloba el enfoque dual anterior, sin embargo, con la perspectiva no dual de una humanidad que viaja de la sombra a la luz para hacer un nuevo pasaje, como una especie cuya mutación está en proceso.

Reúne a personas que llevan mucho tiempo inmersas en caminos de transformación, cuyo número crece de año en año, fuera de cualquier doxa o doctrina, que se han dado cuenta de que no podremos resolver los inmensos problemas a los que nos enfrentamos con la conciencia que los creó. Estas personas, aunque abiertas a los desarrollos tecnológicos y científicos, en particular a los de enfoques cuánticos y posmaterialistas, creen que las transformaciones deben basarse ante todo en una redefinición de las prioridades de nuestra civilización colocando en el centro el ser, el amor, la belleza. y la cooperación con todos los reinos de lo Viviente.

Esta historia, menos entendida e identificada que las anteriores, de hecho refleja un movimiento de fondo relativamente nuevo en la relación que establece con lo invisible, lo espiritual y la ciencia, y que no se encuentra en ninguna de las categorías antiguas.

Estas 4 historias se pueden combinar para cada uno de nosotros en diferentes proporciones según el tema. También son un reflejo de nuestro diálogo interno. Todos ciertamente tenemos una parte de conservadurismo, progresismo, maniqueísmo y sabiduría no dual dentro de nosotros.

Además, muchas personas aún no se encuentran en ninguno de estos relatos o aún no se han formado una opinión.

2. Evolucionar hacia una democracia interna

Cada una de las cuatro historias tiene una perspectiva diferente para nuestra trayectoria colectiva. En muchos sentidos, varias de estas explicaciones parecen irreconciliables, ya que los supuestos y los datos básicos que las sustentan divergen.

Sin embargo, si consideramos estas cuatro historias con todas sus variantes como la paleta de reacciones humanas ante un gran cambio, tenemos las claves para liderar los grandes desarrollos de manera democrática.

La primera historia caricaturiza la necesidad de no cambiar, de estabilidad y de miedo ante la incertidumbre y lo desconocido. Proclama la necesidad de autoridad, estabilidad y tranquilidad. Representa esa parte de nosotros que necesita orden y estabilidad.

La segunda historia conlleva la posibilidad de una evolución del sistema mientras permanece en el paradigma de la primera. Constituye una evolución sistémica, ya que contempla la posibilidad de abordar los problemas ampliando la cuadrícula de lectura y las orientaciones que determinan las políticas. Representa esa parte de nosotros que quiere creer que otros mundos son posibles.

La tercera historia corresponde a la necesidad de restaurar la verdad y la justicia en un mundo que se percibe en descomposición, basado en la mentira, la injusticia y la manipulación; insiste también en la recuperación del poder de actuar por parte de quienes se sienten desposeídos y resalta las dimensiones moral, ética y soberana.

La última historia instala la dimensión de la transformación de la conciencia como clave del pasaje. De alguna manera, integra la dinámica anterior a otro nivel.

Por todos los cambios que la humanidad tiene que afrontar hoy podemos seguir un camino basado en las principales necesidades de cada una de las historias:

- Apoyar la necesidad de estabilidad y el miedo a la incertidumbre.

- Desarrollar un análisis crítico de la situación y soluciones sistémicas a los problemas.

- Reintroducir la posibilidad de que los actores actúen sobre el sistema, encuentren valores y den un significado más amplio al proyecto de transformación.

- Situar al ser humano con todas sus dimensiones en el centro de las transformaciones.

Por ahora, estamos bastante lejos de una visión integrada de las cuatro narrativas. Primero debemos intentar comprender, sentir y compartir lo que está sucediendo.

2.1. Escuche, sienta, comprenda, antes de esperar dialogar

Cualquiera hoy sensible al bien común debe preocuparse, más que por ver triunfar su bando, por cómo hacer dialogar estas diferentes representaciones para evitar el desgarre, ya muy avanzado, del tejido social.

Para eso, es más que urgente instalar un espacio que permita escuchar y respetar las representaciones, las necesidades, los miedos y las esperanzas de cada una de las partes, a fin de llegar a un inventario que refleje lo que piensan, sienten y creen las diferentes partes.

Esta primera etapa ya parece extremadamente difícil, ya que los espíritus (al aceptarla) se han montado uno contra el otro, sin posibilidad de retroceder.

Este ejercicio es también el del diálogo interior que escucha y siente lo que el punto de vista del otro crea en mí. Al escuchar profundamente el punto de vista del otro, puedo tratar de reconocer lo que me irrita y molesta, e iniciar un examen rico en descubrimientos sobre mis propias limitaciones, mis necesidades y mis áreas de debilidad.

Para entablar un diálogo, me parece útil comprender lo que está en juego para cada uno de nosotros cuando expresamos nuestras opiniones basadas en nuestras creencias. Una creencia se basa en sistemas de representación (que son verdaderos, justos y buenos para mí y para el mundo) resultantes de las transmisiones de la sociedad, de los linajes familiares, pero también de la experiencia personal que se va forjando a lo largo del tiempo de nuestra vida. Una creencia también se basa, en gran parte, en una parte inconsciente donde se albergan nuestros miedos, nuestras necesidades (reconocimiento, afecto, protección, autonomía, etc.), nuestras emociones, nuestras esperanzas o falta de esperanza, pero también las de nuestros antepasados ​​y sociedades en que vivimos.

Nuestros sistemas de creencias son, por tanto, estas arquitecturas invisibles que guían nuestras decisiones; son esenciales para que podamos vivir y encontrar un equilibrio en el mundo.

Subrayo aquí el aspecto invisible o inconsciente para indicar que, bajo un barniz racional, no siempre tenemos muy claro, para nosotros y menos para los demás, qué guía nuestras decisiones y nuestras elecciones.

Cuando entramos en un verdadero diálogo, son los mundos invisibles e inconscientes los que entran en relación. Tenemos todo el interés en iluminar estas áreas desconocidas en la medida de lo posible para evitar malentendidos, juicios y angustias.

Cuanto más diálogo, intercambio de representaciones, expresión de miedos e historias se dan, más disminuyen los riesgos de confrontación en favor de la búsqueda de un nuevo consenso colectivo.

Esta preparación para el debate democrático, porque se abre a nuestros espacios interiores, nos permite vislumbrar una forma completamente nueva de tomar decisiones juntos y de construir la democracia.

2.2. Renovar nuestra forma de construir consensos

La capacidad de una sociedad para renovarse sin violencia depende de qué tan bien se construya el consenso entre los miembros de la sociedad.

La mirada ampliamente compartida de las élites desconectadas y la imposibilidad de traer cambios en la loca carrera hacia la ruina del planeta, atestiguan el hecho de que la fábrica de consenso ha sido reemplazada por la fábrica de propaganda.

Los plazos electorales, por instrumentalizarse en el corto plazo, y las soluciones ya hechas, no permiten entrar en este tipo de diálogo ciudadano. Los partidos políticos y buena parte de los organismos intermediarios ya no tienen capacidad para organizarlo.

¿Cómo a corto plazo lograr reunir las historias en torno a la crisis sanitaria para construir un nuevo consenso?

Después de haber logrado escuchar, sentir y comprender las historias de los demás, será necesario elegir y profundizar los puntos más polémicos para avanzar en las representaciones de cada una de las partes.

Desde el inicio de esta crisis, ha habido una obstinada negativa a explorar democráticamente las diferentes perspectivas sobre los supuestos científicos que han sustentado las decisiones políticas. Desde el inicio de esta crisis ha habido un rechazo obstinado de cualquier punto de vista que contradiga la narrativa oficial.

Tendremos que volver necesariamente a estos debates que nunca tuvieron lugar. También será necesario comprender los mecanismos que llevaron a que estos debates no se llevaran a cabo. Esto podría hacerse a través de comités ciudadanos independientes, como la convención ciudadana por el clima, pero integrando las dimensiones de creencias, emociones y representaciones. Este enfoque iría en contra del adoctrinamiento partidista y sería la mejor manera de combatir conspiraciones y demandas de todo tipo.

Este tipo de enfoque, extendido al nivel nacional, permite entrar, a través de la práctica y la experiencia, en un enfoque completamente nuevo del debate democrático que será necesario en los muchos otros temas en los que debemos cambiar radicalmente para darnos nosotros mismos un futuro.

2.3. Imagina nuestro futuro juntos

Necesitamos diseñar nuestro futuro juntos y desafiar de manera pacífica y democrática varios de los cimientos de nuestra sociedad. La única buena noticia de las repetidas crisis que vivimos es que la mayoría de los ciudadanos parece converger ahora en torno al deseo de empezar a cambiar profundamente la forma de vida de la sociedad.

Cuanto más democráticamente esté activado el espacio para la creación de lo nuevo, más fluida será la transición a otro modelo.

Cuatro historias que son cuatro visiones del mundo, pero también cuatro espacios para explorar cuando quieres apoyar grandes cambios.

Nuestro gobierno parece haber elegido el camino estrecho del pensamiento único, la división y el paso forzado para imponer sus puntos de vista. Hay y hubo otras opciones. Esto es muy lamentable y cuestionar las motivaciones del gobierno será parte del trabajo de reconstrucción que seguirá a la gran crisis en la que estamos entrando. Por el momento, debemos temer que esta actitud no deje otra opción a una parte nada despreciable de la población que la revuelta violenta, que conocemos a qué conduce, o la desobediencia civil pacífica. También existe el riesgo de huir precipitadamente hacia la locura colectiva, de la que nadie sabe cuál será el resultado.

¿Es este el futuro oscuro que queremos? ¿Cómo pueden los demócratas, conscientes de las lecciones de la historia, permitir que surja una situación así? ¿Dónde están nuestros "sabios", ya que los que ostentan el título abandonaron el papel político y moral que les corresponde a la luz de la situación? Porque, como hemos entendido, lo que está ocurriendo actualmente en la crisis de salud, por su alcance global y por los desafíos que se ciernen sobre el funcionamiento de nuestras democracias, va mucho más allá del simple debate de ideas y compromete de manera sostenible el futuro de nuestras sociedades. Nuestros políticos, muchos intelectuales callados o atónitos por el cambio de marco conceptual, no parecen entenderlo. Una parte importante de los ciudadanos lo ha entendido.

A corto plazo, todos pueden contribuir a la comprensión, el debate y la escucha pacífica de las diferencias, y negarse a caer en juicios de intención y en amalgamas.

Es con un amplio remezón ciudadano humanista, tolerante, pacífico y decidido a evitar lo peor, pero sobre todo a prepararnos para lo mejor, que tendremos que contar para salir del callejón sin salida. Un hermoso proyecto para los años que se abren ante nosotros.

Si se tomó la molestia de leer este artículo hasta el final, gracias. Puede concluir que todo esto está muy bien, pero que la urgencia exige que un bando gane sobre el otro o sobre los demás. Entonces habrás tomado el lado de dividir y separar a la humanidad en varias categorías.

Quizás, en cambio, esté usted dividido entre varias historias y con el entendimiento de que cada historia es, de hecho, un reflejo de una parte de usted. Luego, puede ayudar a construir puentes y fomentar el debate, la reflexión, la evolución de los puntos de vista y el análisis de la información. Si solo una de estas historias prevaleciera, en detrimento de las demás y en el desprecio de otras, nos veríamos arrastrados al pensamiento único totalitario.

Necesitamos crear algo nuevo. La cuestión ya no es tener nuevas ideas, ya están ahí. Se trata de aprender a conectarnos con nosotros mismos y con los demás de una manera radicalmente diferente y con una conciencia expandida que abre una nueva trayectoria para la aventura humana.

Con mi agradecimiento a los miembros de mi familia, Isabelle, Sarah y François por su cuidadosa revisión y diseño.

Categorías: Contenido original , Europa , Humanismo y espiritualidad
Etiquetas: 
cambios , covid , crisis de salud , democracia interior , humanidad , Sistemas de creencias

Ivan Maltcheff
Autor del libro 'Los nuevos colectivos ciudadanos' (Ed. Yves Michel), involucrado durante 30 años en diferentes roles - DRH, asesoramiento, coach - en los negocios, en torno a la dinámica de grupos humanos que quieren construir un proyecto y movilizarse juntas sus energías. Ha trabajado en diversas plataformas o asociaciones ciudadanas: Diálogos en la Humanidad, el colectivo por una transición ciudadana, el manantial de la educación, Colibris, el archipiélago ciudadano Osons les jours rire, Coop-Cité, Forum 104, etc. En 2020, junto con Laurence Baranski, creó el programa Réussir le pasaje para apoyar a los actores de la sociedad en el camino hacia la transformación. ivan.maltcheff@gmail.com

29 ago 2021

Relaciones entre la conciencia inspirada y el sentido de la vida. Dario Ergas

(fragmento de la monografia. Clic aqui para ir al texto completo)


El interés de este estudio es aumentar la comprensión de esta estructura de conciencia, acercarnos a descripciones de los estados de éxtasis, arrebato y reconocimiento, relacionar esta estructura de conciencia con la experiencia de lo sagrado, con la experiencia de Fuerza, con el estado de despertar y el sentido de la vida, que se menciona en el Mensaje de Silo.

La conciencia inspirada desde apuntes de Psicología IV

Una estructura de conciencia es un modo global de estar en el mundo, un comportamiento mental. Así reconocemos estructuras como la conciencia angustiada (o tomada por la incertidumbre y el temor), la conciencia emocionada (o tomada por las propias cargas afectivas, intenciones, sugestiones, peligros que atribuyo como provenientes del exterior), la conciencia alienada (o fugada y perdida de sí en el consumismo).


Así también la conciencia inspirada es una estructura de conciencia, un modo de estar en que se modifica la experiencia habitual del espacio-tiempo percibiendo la realidad como totalidad, unidad, o trascendencia en distintos grados y manifestando esos contactos en la ciencia, en el arte y la mística; pero también en ciertas intuiciones intensas y pálpitos del diario vivir.


Las estructuras de conciencia son modos globales y por tanto actúan tanto en el sueño como en el semisueño y la vigilia. Así podemos tener pesadillas angustiosas y sueños inspiradores, o vivir oculto de un mundo que me acecha, o con el futuro abierto y enamorado.


Podemos distinguir diferentes “estados” en una estructura de conciencia, según la posición del yo en el espacio de representación, y la actividad o el bloqueo parcial de los mecanismos de reversibilidad (apercepción, evocación, crítica y autocrítica). Estos estados los podemos clasificar en “estados alterados”, en que el yo se emplaza en la periferia del espacio de representación; o “ensimismados”, en que el yo se internaliza. Un estado alterado puede ir desde la actividad diaria del yo, hasta su externalización exagerada en la emoción violenta. Un estado ensimismado puede ir desde la calma reflexiva hasta la desconexión del mundo externo. Pero esto se puede extremar si la conciencia está “perturbada”, en que la alteración produce alucinaciones, o el ensimismamiento nos pierde en un mundo onírico.


Silo aclara que la conciencia inspirada no es un estado alterado ni tampoco un estado ensimismado, sino una estructura de conciencia. Un modo de estar global, un comportamiento mental en que se producen desplazamientos del yo que modifican la experiencia habitual del espacio y del tiempo. Una estructura de conciencia que utiliza todo su potencial, tanto el sueño, como el semisueño y la vigilia en sus estados alterados o ensimismados, para desarrollar su

“propósito”. Un propósito que puede ser un fuerte deseo o una necesidad vital. Una estructura de conciencia, que para acceder a ella se atraviesa por una desestabilización o un suave trance, provocando desplazamientos de la posición habitual del yo.


Mhos casos de prácticas chamánicas, espíritas o religiosas, pueden provocar un desplazamiento del yo por medio del trance; la conciencia se inspira, pero produce un fenómeno de “sustitución” del yo; nos parece estar poseídos por fuerzas o espíritus externos, que traen mensajes y predicciones para la vida; la característica de sentirnos “tomados” o “poseídos”, la ubica en un estado crepuscular, sin posibilidad de progresar desde allí; puede incluso ser movilizada desde los instintos de conservación de la vida, resultando eficaz para salvaguardarla de peligros mortales.1


En la “suspensión” del yo, observamos los estados de éxtasis, arrebato y reconocimiento; pero también el pálpito, el rapto y ciertas intuiciones de particular fuerza.2


Por último, en un trabajo intencional, en que sostenemos la suspensión del yo, y cargamos afectivamente un propósito que nos oriente hacia los espacios profundos y sagrados de la

conciencia, Silo menciona la “supresión” del yo, de cuyas traducciones es posible abrevar para adentrarse en las preguntas esenciales de la existencia.


Las estructuras de conciencia pueden ser estudiadas a nivel personal o individual, pero también como una estructura de conciencia a nivel colectivo o social.


22 ago 2021

Introducción a la Psicología Trascendental. Dario Ergas, Junio 2012

 

Introducción a la Psicología Trascendental

Dario Ergas, Junio 2012


Agradezco la invitación del Parque de Estudio y Reflexión Montecillo para esta exposición sobre Introducción a la Psicología Trascendental en esta aula  magna de la Universidad Católica de Cochabamba, Bolivia.

Qué es lo trascendente en la conciencia
La concepción de conciencia que está a la base de este  trabajo es la de intencionalidad propia de las corrientes fenomenológicas. Conciencia es una función del siquismo que registra y coordina los fenómenos del recuerdo, la sensación y la imaginación.  Su labor constante es lanzar actos para que sean completados con objetos o contenidos de conciencia. Todo acto se completa con un objeto de conciencia, mientras un acto no se completa se genera una tensión de búsqueda. Este permanente movimiento de actos que se completan en objetos, o que buscan el objeto que los complete es la intencionalidad. La conciencia es fundamentalmente intencionalidad, actos lanzados hacia el mundo externo que buscan completarse.  Los objetos o contenidos de conciencia son imágenes o representaciones, es decir, síntesis o traducciones que hace la conciencia de los impulsos que provienen de la percepción, la sensación, el recuerdo,  incluso de las sensaciones que provienen de la misma conciencia.  Si digo “el gato que se subió a la mesa”, genero un acto de búsqueda que se completa  con una representación de un gato y que no encuentro sobre la mesa. Esta intencionalidad de actos de conciencia consumándose en objetos, es lo que hace concebir a la conciencia como una estructura conciencia y mundo, ya que todo acto será completado con un objeto del mundo y cualquier objeto del mundo lo será porque hay un acto de conciencia referido a él.

Vivimos una nueva época de aceleración histórica, mundialización y tecnologización de la vida y los efectos sobre la estructura psicofísica del ser humano requieren de una óptica estructural que comprenda al psiquismo en relación con su momento histórico. La adaptación a un medio deshumanizado a través de drogas, psicotrópicos o a través de terapias provenientes de la psicología o de corrientes espirituales, no parecen disminuir el índice de ansiedad, angustia, pánico, depresión, suicidios, matanzas a mansalva o desbordes violentos de poblados. Los efectos de la pérdida de referencias en el individuo frente a la desestructuración de las instituciones, ideologías y creencias, parecen anticipar  un cambio que se está avizorando mundialmente.
Si las referencias, es decir las verdades  de la conciencia individual se desestructuran, podría estar irrumpiendo un fenómeno psicosocial de carácter irracional  que necesita de una interpretación más amplia de la conciencia.  

Nos interesa una psicología trascendental para explorar la posibilidad de evolución de la  conciencia. Todo está en cambio y evolución y también lo está el ser humano. Lo humano es un impulso hacia la libertad y cualquier cosa que lo limita se experimenta como sufrimiento. Lo humano supera sus limitaciones espaciales a través de instrumentos como telescopios y submarinos, y modifica su cuerpo para ampliar sus posibilidades temporales aumentando sus años de vida y busca superar  la muerte que es nuestro destino. También el sistema social restringe la libertad humana y lo transformamos para humanizarlo. Pero es en su conciencia perdida de su sentido en que está la raíz de ese sufrimiento. Por ello es muy importante la posibilidad de nuevos estados de conciencia mas lúcidos, capaces de reconocer el sentido y la dimensión de lo trascendente, capaces simultáneamente de construir una sociedad humana,  universal, libertaria y no violenta. Necesitamos  que esta psicología contribuya con ese propósito de superar el dolor y el sufrimiento y humanizar el mundo.

Todo lo que podemos decir, imaginar o hablar pertenece a la conciencia y nada de lo  trascendental puede ser expresado. Lo trascendental está fuera de lo representable y fuera de lo temporal. Todo lo que se habla del mas allá son siempre figuras que hace la conciencia y siempre están mezcladas con la biografía, la cultura, las tensiones y preocupaciones de la época en que se vive.  A veces por accidente y a veces siguiendo determinados procedimientos se nos presenta el mundo trascendental conmoviendo todo nuestro ser. Cuando eso sucede cualquier palabra o expresión que usamos para describir lo sucedido no alcanza para abarcarlo. Sólo podemos obtener las traducciones que hace la conciencia de ese mundo. Ese mundo trascendental parece estar en la base de la intencionalidad y  son sus traducciones que en forma de representaciones movilizan la acción hacia el mundo cotidiano.

Hay mucha confusión cuando entramos a estudiar este campo, muchos contenidos que por experimentarlos con intensidad, los atribuimos al campo trascendental y sin embargo siguen siendo fenómenos de la conciencia.

La teoría de la conciencia de Silo nos permitirá aproximarnos a esta pregunta. Esta teoría se coloca a una distancia de la sicología tradicional similar a lo que en física podría corresponder la distancia entre la teoría de la relatividad y la física newtoniana. Podemos explicar muchas cosas con la física de Newton, pero no nos sirve para volar al universo. El modelo de la conciencia de Silo nos va  permitir abordar lo trascendental, sin confundirlo con la magia y la religión y entrar en el fenómeno desde un punto de vista psicológico. Silo desarrollo sus tesis en 1975 en la isla de Corfú en Grecia junto a una centena de sus discípulos provenientes de distintas partes del mundo. En esos trabajos se puso especial énfasis en la confusión del fenómeno trascendental con lo paranormal o con entidades que toman la conciencia y se interpretan como seres provenientes de mundos extrahumanos. Dado esas confusiones Silo recomendó trabajar en la normalización de la vigilia, desarrollar una atención sin ruido y una vida coherente;  no fue hasta la década del 2000, ya comenzado el siglo XXI, en que entregó procedimientos para el contacto con lo trascendente en el ser humano, en lo que hoy se conoce como el Mensaje de Silo y a través de los trabajos mas especializados conocidos como las Disciplinas material, energética, mental y formal . En el año 2006 en el parque de Estudios y Reflexión de La Reja en Argentina, expuso sus estudios sicológicos de los estados alterados de conciencia, los espacios profundos y la conciencian inspirada,  lo que nos permite hoy exponer este desarrollo.#  

Necesitamos hacer un breve rodeo para explicar el funcionamiento de la conciencia y cómo traduce los impulsos en representaciones.

Breve resumen de sicología de la imagen
Los estímulos del mundo externo son captados por los sentidos del tacto, vista, oído etc. Pero  también los estímulos provenientes del mundo interno son captados por una suerte de tacto interno que son los sentidos de la cenestesia y de la kinestesia.  Todos los estímulos que captan los sentidos externos o internos son transformados por éstos en impulsos psicofísicos. El impulso es el átomo mínimo de conciencia y es la sustancia con que trabaja todo el aparato síquico. También las grabaciones de memoria, los recuerdos son datos que se entregan a la conciencia en forma de impulsos psicofísicos. La conciencia traduce y sintetiza esos impulsos en imágenes o representaciones. Las imágenes de conciencia no son sólo visuales, también podemos representar una música o la sensación tibia del café matutino. Lo que podemos reconocer en nuestra conciencia son las representaciones que ella ha producido.  Estas representaciones están ubicadas espacialmente en un espacio interno de representación. La conciencia no solo traduce los impulsos en imágenes, sino que además las ubica en diferentes puntos de un espacio interno de representación. Si recuerdo lo que hice ayer notaré que esas imágenes se ubican atrás de mis ojos, y si imagino lo que haré la próxima semana, esas imágenes se ubican  delante de mis ojos. La taza de café y su aroma sobre esta mesa, tiende a llevar al cuerpo hacia la mesa. La taza de café que ahora saboreo, imaginándola al  interior de mi cabeza tiende a movilizar las papilas gustativas.

La conciencia traduce los impulsos que provienen del mundo externo, interno y de la memoria en impulsos psicofísicos, esos impulsos son traducidos en imágenes o representaciones que se ubican en diferentes lugares de un espacio interno de representación. Esas representaciones son las que trasladan la energía síquica a los centros motores, movilizando al cuerpo hacia el mundo. Estas representaciones se ubican en una espacialidad interna que es un espacio de representación y según su  ubicación en ese espacio, trasladan la energía hacia los centros motores o hacia el intracuerpo, movilizando al cuerpo, o cumpliendo funciones de integración de contenidos y de acomodación interna.

Esta traducción de impulsos en representaciones la realiza la conciencia en sus distintos niveles de trabajo, en sueño, en semisueño y en vigilia.  Las imágenes en el sueño están emplazadas mas internamente y son mas plásticas y alegóricas, y en vigilia están emplazadas mas externamente, y además de las imágenes alegóricas que en este nivel se expresan como ensueños,  las imágenes adquieren también  forma sígnica y simbólica. Tanto lo que ocurre en el nivel de sueño como en vigilia, son para esta psicología fenómenos de conciencia y no reconoce ningún campo de lo inconsciente,  lo que modifica el esquema interpretativo del fenómeno mental, respecto a otras escuelas tradicionales.   
Lo central aquí es que todo fenómeno de conciencia se traduce en representaciones y esas representaciones se dan en una espacialidad. Que dependiendo de la ubicación mas interna o mas externa respecto a los ojos, esas representaciones trasladan la energía síquica hacia adentro del cuerpo o hacia fuera por medio de la acción.   

Si imaginamos ahora otra taza, vemos la taza y  podemos reconocer que hay algo que mira a esa taza, esa representación de la taza es reconocida por una mirada de la conciencia que observa a ese taza que imaginamos.  Imagino la taza y  soy yo que veo la imagen. Ese “yo”  está ubicado también en mi espacio interno de representación y a una cierta distancia de la taza imaginada. En el sueño paradojal o con imágenes veo a mi yo actuando en el sueño. Voy en una canoa descendiendo por un río y me veo a mi mismo en la canoa. El yo se ha internalizado en el espacio de representación y puedo observarlo, pero en vigilia ese yo se emplaza en los límites externos o táctiles del espacio de representación y no veo al yo, sino que yo veo al mundo.   Así el yo es también un contenido del espacio de representación y se desplaza por él. El yo es también una representación de la conciencia que confundimos como si fuera la misma conciencia. El yo es una representación particular de la conciencia que se configura por la sumatoria de todas las representaciones y sensaciones y recuerdos, mas la posición de la atención. El yo cumple la función de dirigir una serie de actividades síquicas, pero es de la misma sustancia que las representaciones, es decir no tiene materialidad. En ese sentido decimos que el yo es una ilusión, ya que nos da un registro de realidad sin embargo es tan real como cualquier imagen de conciencia. Esto es importante para el estudio de lo trascendente ya que si hay algo trascendente en la conciencia de seguro no es el yo.

Entonces sobre ese espacio de representación se emplazan todas las representaciones, también la mirada de la representación y también el yo que en ocasiones coincide en el mismo espacio que la mirada.  El espacio de representación se constituye volumétricamente por ello las representaciones no solo se desplazan en el plano, sino que en distintas profundidades de ese espacio.  En el eje z del plano y no sólo en  los cartesianos x, y.

Entonces hemos someramente dado cuenta de que la conciencia traduce todo impulso en representaciones, que esas representaciones se dan en una espacialidad, y que es gracias a esa espacialidad que las imágenes movilizan el cuerpo hacia el mundo,  que hay una representación particular que es el yo que también se desplaza en ese espacio de representación y agregamos ahora que, las distintas posiciones del yo en el espacio de representación nos denotan distintas estructuras de conciencia y distintos estados de conciencia.

Estados alterados de conciencia

Para continuar la investigación hacia lo que está mas allá de lo representable, necesitamos diferenciar muy bien lo que son estados elevados de la conciencia de aquellos que son oscurecidos, bajos o crepusculares.  Para tocar lo que está mas allá  trabajamos con estados alterados de conciencia, pero desde esa conciencia alterada queremos llegar a estados lúcidos y a una ampliación de la conciencia. Necesitamos esta dirección para progresar en el campo trascendental. Si no reconocemos esta distinción, la conciencia quedará tomada y prisionera de sus propios contenidos y creeremos que tenemos contacto con entidades extrahumanas, cuando en realidad se tratará de nuestras propias representaciones proyectadas alucinatoriamente.

Reconocemos niveles altos de conciencia cuando ella dispone de sus mecanismos mentales, dispone de la atención y de los mecanismos de reversibilidad, es decir puede ir a la fuente del dato de memoria evocando los recuerdos  y éstos no se le imponen, o ir a la fuente del dato perceptual, sin ser succionada o sugestionada por un estímulo; además aumenta su capacidad de cotejo, de crítica y de autocrítica. Estos indicadores son importantes para distinguir un estado alto de conciencia, de un estado bajo, de conciencia tomada por un estímulo o por una fuerza, o alucinada al haber proyectado un contenido interno y experimentarlo como percepción. La conciencia tomada es  prisionera de una emoción, o de una imagen, o de una fuerza, que a veces se proyectan alucinatoriamente y les atribuimos una realidad objetal mas allá de lo psíquico. La alienación, el estar fuera de sí, la sumisión a los propios deseos o instintos, son estados oscurecidos. En ellos se verifica la dificultad para dirigir la conciencia ya que justamente esa “dirección” de la conciencia es la que está tomada por algún contenido. Nuestro interés en esta búsqueda de lo trascendente es la ampliación de la conciencia y de su libertad.

Los estados alterados de conciencia los clasificamos en dos grupos, los de conciencia perturbada, propia de los niveles bajos o crepusculares, en que la conciencia es tomada por una emoción o por una alucinación y los estados de conciencia inspirada, en que la conciencia se reconoce a sí misma y a pesar de su fuerte conmoción el fenómeno puede seguir evolucionando y los mecanismos de reversibilidad, de crítica y autocrítica aumentan durante la experiencia y en los días posteriores ella, rozando nuevos niveles mentales.

Son las distintas corrientes místicas las que han desarrollado procedimientos para desplazar el yo y alterar la conciencia.  La técnica mas antigua es el trance y para producirlo se han utilizado distintos métodos de supresión sensorial, drogas, ritmos, que apuntan a la sustitución del yo por imágenes que se identifican como seres divinos,  o como espíritus que remplazan al yo habitual y toman a la conciencia produciendo fenómenos notables. Técnicas posteriores provenientes del yoga y de la meditación budista, o corrientes devocionales de distintas religiones, han logrado superar el trance y suspender el yo. En esa suspensión del yo nos adentramos a las zonas de silencio del espacio de representación, accediendo a estados éxtasis, de fusión con el todo, o de reconocimiento de la unidad de uno y todo lo existente.# Silo desarrolló  un procedimiento de acceso a esta experiencia que es el contacto con la Fuerza.  Este procedimiento permite avanzar en la internalización de la mirada hacia los espacios del silencio, aumentando la observación sobre sí mismo. Aprovechando la estructura del agradecimiento, del pedido y de la acción unitiva, la Fuerza  facilita la experiencia de lo trascendente a los conjuntos, sin chocar con sus creencias culturales y sin necesidad de que se hagan especialistas en el conocimiento de la mente.

El sentido de la acción y la acción con sentido

La conciencia está lanzada hacia el futuro y  todo su transcurrir, su presente es grabado en la memoria que es su tiempo pretérito. La muerte  cierra ese futuro y abre la interrogación sobre el sentido de  mi existencia y de mi acción.  

El sentido de la acción es trasladar las representaciones del mundo interno  hacia el mundo externo. Pero la acción la experimento con sentido cuando al realizarla reconozco en ella su impulso trascendente, al efectuarla me comunica con el centro de mi mismo o dicho de otro modo, siento que esa acción hace crecer en mi un centro interno. Este centro interno es lo que va consolidando un nuevo nivel de conciencia en el cual además,  se deja de creer en la propia muerte y aumenta progresivamente la sospecha de continuidad.

La acción con sentido sólo puede estar dirigida a los otros seres humanos, para quienes también su conciencia intenta traducir un significado profundo para trasladar al  mundo. El otro es la libertad que busca manifestarse, es el amor que quiere expresarse, es lo irrepresentable representado en la existencia,  es la sustancia trascendental traduciéndose en la vida para poder ser reconocida. El otro no es un contenido propio de mi conciencia sino que deviene también en un significado y una profundidad y su sufrimiento es el mío y su liberación es mi liberación y su sentido es el sentido de la misma existencia.

Paradojalmente la búsqueda de lo que está mas allá nos ha conducido a un mas acá cotidiano en que lo trascendente es actuado en cada encuentro con el otro, en cada acción válida que busca la liberación del otro ser humano. La acción entonces se experimenta con sentido en el encuentro con la libertad del otro con su liberación y su humanización.

El espacio mítico

En la profundidad de la conciencia, donde no hay representación, ni espacio, ni tiempo, está lo que la impulsa, un acto sin su objeto, algo que busca fuera de sí misma y no encontrará reposo en ninguna percepción, ninguna imagen, ningún recuerdo, algo que no existe y tiene que construirlo, y esa construcción es su  proceso, su historia, su vida, su sentido.   Lo que la conciencia no puede representar es lo que la impulsa, es el motor mismo de la intencionalidad que la vida ha puesto en marcha. De ese mundo tenemos noción por desplazamientos del yo habitual y por suspensión del yo. Son los esos estados inspirados en que reconocemos la libertad, el amor, la compasión y la belleza, que conmueven a la conciencia que los experimenta.

Los mitos son traducciones colectivas de los espacios profundos de la conciencia. Traducen ese impulso trascendente compensando el sistema de tensiones de una época, de un pueblo, de una cultura. Esa traducción plástica da orientación a pueblos enteros. Cuando el mito está operando no se lo ve, pero guía las conductas de los conjuntos humanos. Cuando el mito está vivo en una cultura, no se lo reconoce como tal, se lo vive  como sentido común, como las verdades mas simples y obvias.  En su ocaso se desestructuran civilizaciones completas, pero en esas grandes crisis la conciencia queda disponible para traducir las señales del mundo intemporal y lanzarse a construir una nueva historia hacia la superación del sufrimiento y felicidad humana.

El mito es un acto lanzado en un tiempo original,  donde todo estaba unido , hacia un tiempo remoto en que nos volveremos a encontrar. Es una señal que nos llega desde el lugar en donde pertenecemos y al que necesitamos imperiosamente volver.

En la crisis que hoy vivimos,  cuando todas las culturas de la humanidad se encuentran en el mismo tiempo histórico, nos acercamos a la  primera civilización planetaria y un mito agita nuestro espíritu adormecido, es el ser humano que despierta, una conciencia lúcida se abre al universo, la nación humana universal se aproxima  desde un largo y enorme  futuro.
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fuente: https://humanismeemergent.blogspot.com/2012/07/dario-ergas-el-sentido-de-la-accion-y.html