Mostrando entradas con la etiqueta humanismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humanismo. Mostrar todas las entradas

4 jun 2019

Cómo cocinar una revolución no violenta

Fuente: Pressenza Atenas. 04.06.2019.

Estas notas son el resultado de un esfuerzo por presentar una síntesis de los puntos en común de los diferentes movimientos globales, que se produjeron en varias regiones del mundo entre 2011 y hoy.
Fueron escritos con la ayuda de miembros del 15M, Occupy Wall Street, Occupy, Indignados y Yosoy132.
Es una presentación de las ideas y valores comunes que se han expresado de manera independiente, desde diferentes condiciones políticas y sociales donde han surgido los movimientos mencionados.
Reconocemos, por lo tanto, que puede ser una proposición incompleta, parcial y quizás no representativa. Pero esperamos que sea útil para todos y que se dé un debate, un intercambio y una reflexión para pasar rápidamente de la teoría a la acción.

Punto 1. Conciencia: "Estábamos dormidos ... pero nos despertamos ..." Entendimos nuestra fuerza. No es un sueño, es todo lo contrario. "Es la revolución de la conciencia" que se desarrolla y revela nuevas posibilidades.

Punto 2. Libertad: no elegimos el país, el lugar ni el momento en que aparecimos como seres humanos.
Punto 2.1. El camino hacia la libertad se llama liberación. Significa que nosotros nos liberamos paso a paso, es un movimiento y es un proceso.
Punto 2.2. "No tenemos miedo". La liberación se produce cuando superamos el miedo.
Punto 2.3. Comenzamos con la falta de libertad para obtener la libertad que compartimos con los demás. La verdadera liberación tiene lugar con los demás y para los demás.
Punto 2.4. La evolución del ser humano se dirige hacia una mayor libertad social y hacia su propia liberación personal.

Punto 3. Historicidad - Acumular la historia. 
Utilizamos el conocimiento y la experiencia de los hombres y mujeres que han liderado el camino que tenemos ante nosotros.
Aprendemos del entorno social donde vivimos y evolucionamos.
Utilizamos todas las herramientas, objetos y estructuras creadas y mejoradas con el tiempo.

Punto 4. Aprendizaje
Punto 4.1. Aprendimos sobre los factores que contribuyen al progreso humano:
- Aumentar la participación de los ciudadanos en todos los ámbitos sociales y políticos.
- Mejorar la calidad de vida.
- Mejorar la educación, la salud, la vivienda y la alimentación.
- La economía debe servir a los intereses de las personas y no al revés, las personas sirviendo a la
   economía,
- Reducir el costo del equipo militar,
- Reforzar el diálogo y minimizar la violencia institucional en todas sus formas.
- Asegurar la inclusión social y la resolución consensual de las diferencias entre individuos, grupos o pueblos.
Punto 4.2. Aprendimos cómo detener el progreso humano:
- Al bloquear la participación de los ciudadanos en los derechos y libertades sociales, - Al darle a la economía una dirección particular, la concentración de la riqueza en manos de un pequeño número a expensas de la mayoría,
- Al imponer condiciones de vida degradantes a los ciudadanos. Al principio, esclavos, luego proletarios y ahora consumidores,
- Al poner el dinero por encima de las personas y crear exclusión, enfermedad y muerte,
- Creando ejércitos con más y más habilidad destructiva. Financiación de la investigación y producción de armas de destrucción masiva.
- Apoyando los métodos políticos de los países que subordinan a, invaden o intervienen en otros países,
- Mediante el uso de diferentes formas de violencia: física, económica, racial, religiosa, sexual, moral o psicológica.

Punto  5. Igualdad. Todos somos iguales en derechos y oportunidades. No teóricamente sino en la práctica.
Punto 6. Organización horizontal. Aplicamos, explicamos y desarrollamos la organización horizontal en todas las áreas.
Punto 6.1. Organización horizontal en las relaciones colegiales, la cooperación y el intercambio. Terminamos con los representantes y los líderes. Nadie ordena.
Punto 6.2. Apoyamos la creación de funciones para problemas colectivos y según sea necesario. Funciones que cambian y son responsables ante el conjunto.
Punto 6.3. Estamos en contra de la competencia, el individualismo extremo y devastador de este sistema. Así, expresamos la sensibilidad del no protagonismo, del anonimato y del conjunto.

Punto 7. Diversidad: todos somos diferentes, con diferentes ideologías, aspiraciones y creencias, por lo que destacamos toda la diversidad de esta riqueza.
Punto 7.1. Esta diversidad crece porque somos más, cambiamos y evolucionamos constantemente.

Punto 8. El Enfoque - Vamos más lejos al incluir, acercarnos y crear vínculos.
Punto 8.1. "Realmente escuchamos" Entendemos lo que es diferente y es abrir nuevas formas de comprensión y comunicación.
Punto 8.2. Queremos acercarnos a cualquier persona violenta, porque creemos que dejará de ser violenta cuando se dé cuenta del error en la práctica y el comportamiento.

Punto 9. Sociabilidad - "Juntos podemos" resolver conflictos. Aunque se nos presentan como problemas individuales, los conflictos son conflictos sociales. Al hacer visible el conflicto y conectarlo a toda la sociedad, creamos condiciones para resolver problemas que nunca podríamos resolver individualmente.

Punto 10. Inteligencia colectiva - Estamos en red. El resultado de trabajar respetuosamente y en red con otros en busca de inteligencia colectiva no es lo mismo que la suma de ideas individuales. Multiplicamos las respuestas y encontramos mejores soluciones. La inteligencia colectiva eleva el nivel de nuestra acción común.

Punto 11. Por la paz: el ser humano avanza más rápido cuando no desperdicia su tiempo y energía en enfrentamientos violentos. Creamos relaciones de colaboración que promuevan el progreso social.

Punto 12. Por la no violencia: "No necesitamos la violencia, tenemos razón. "
Punto 12.1. Apoyamos la no violencia como una posición eminentemente valiente.
Punto 12.2. Convivimos diariamente con la violencia y nuestro trabajo es neutralizarla.

Punto 13. Acción voluntaria: nuestras acciones no tienen recompensa económica. Trabajamos con y para todos. "También ponemos unas gotas de agua en el gran río de la especie humana. "

Punto 14. La coherencia: nuestra acción se basa en nuestros principios. Tratamos de igualar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. "Cuando decimos algo, nos comprometemos y lo hacemos. "

Punto 15. El conjunto- Me descubro a través del Nosotros.
Punto 15.1. Comenzando con el Nosotros, podemos buscar nuestra liberación personal.
Punto 15.2. La mejor parte de cada uno de nosotros se expresa en el todo.
Punto 15.3. Es en el conjunto que encontramos lo humano en nosotros y lo humano en el otro.

Punto 16. Respeto: queremos que todos se expresen libremente y sin la sensación de ser juzgados. La única condición es que nadie pretenda imponerse a los demás. Punto 16.1. Respetamos a los demás y a nosotros mismos. Así es como crece nuestra dignidad.
Punto 16.2. Nos respetamos al otro, incluso si tiene una ideología, una creencia o un comportamiento diferente al nuestro.
Punto 16.3. Nos respetamos mutuamente cuando somos coherentes en nuestras vidas.

Punto 17. Espiritualidad.
Punto 17.1. Estamos presenciando el nacimiento de una religiosidad sin Dios.
Punto 17.2. Hay una búsqueda de espiritualidad sin dioses ni templos.
Punto 17.3. No somos ni mejores ni peores porque seamos ateos o creyentes.
Punto 17.4. Las religiones han desempeñado un papel ambiguo en la evolución humana: algunas veces ayudando, otras frenando y otras causando inmenso sufrimiento.

Punto 18. Inspiración: experimentamos la "conexión" entre nosotros, al estar en la misma longitud de onda, compartiendo las mismas cosas. Hemos logrado crear una atmósfera que llenará las calles con libertad, oportunidad, interacción entre personas en una lucha común. Cuando eso sucede, todo parece posible, no hay límites. Esta acción es parte de nuestra inspiración ...

Punto 19. Por la universalidad: Conocemos la importancia de la acción local, pero también sabemos que esta no resuelve los problemas globales por sí sola. El mundo está en proceso de globalización y hoy debemos brindar soluciones a esta escala. Por ejemplo:
Punto 19.1. La prioridad es resolver el problema del hambre en todo el mundo.
Punto 19.2. Orientar los dineros gastadas en ejércitos y armamentos en las necesidades sociales para que no bloqueen más el progreso humano.
Punto 19.3. Profundizar la democracia haciéndola más participativa y avanzando en temas de justicia, transparencia e igualdad sin exclusión social.
Punto 19.4. Dar prioridad a la salud, educación y vivienda para todos.
Punto 19.5. Estas propuestas no son utópicas o poco realistas, sino metas realistas y alcanzables. Existen las condiciones tecnológicas y los recursos para que estas propuestas se conviertan en realidad. El 99% de la población mundial comparte este deseo. Ya existe un sentimiento común entre los pueblos de la tierra de que esto se convertirá en una realidad. Los nuevos movimientos son un síntoma. Nuestro objetivo es una red global ... "Nuestros sueños no caben en sus urnas".

Punto 20. Evolución / Revolución: en el siglo XXI, podemos y debemos redefinir la acción social y el tipo de sociedad que queremos.
Punto 20.1. Esta Evolución / Revolución es no violenta. Y este es el siguiente paso para nosotros.
Punto 20.2. Las formas de lucha social basadas en la violencia refuerzan el antiguo sistema violento y patriarcal.
Punto 20.3. Una forma de lucha es la no cooperación con leyes injustas, la desobediencia civil.
Punto 20.4. La mejor forma de luchar es proponer alternativas a lo que no funciona. La demostración de lo nuevo que queremos.

Punto 21. El despertar de una generación planetaria.
Punto 21.1. Estamos ante el nacimiento de una generación global, expresada en nuevos movimientos sociales.
Punto 21.2. Una generación que busca el apoyo y el estímulo del pasado sin enfrentarse contra él.
Punto 21.3. El uso masivo de tecnologías de comunicación directa a nivel global crea las condiciones para un mayor trabajo en red y, por lo tanto, una nueva fase en la evolución humana.

Punto 22. El nuevo ejemplo: estas posiciones son un nuevo ejemplo de civilización que puede producir cambios profundos en el nivel social, cultural y existencial.

Punto 23. El nuevo ejemplo ya existe. Como se indica en el Punto 2. Libertad, estas posiciones pueden discutirse libremente, rechazarse, cuestionarse, implementarse, ignorarse, ser parte de nuestras vidas o no. Dependiendo de las opciones, el futuro será cerrado o abierto. Todo esto ciertamente no puede ser borrado, olvidado o impedido de evolucionar porque ya está en la mente de muchas personas, y en la tuya. Está aquí para quedarse. "Ya estamos en tu conciencia. Si ellos no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir ".

Punto 24. El nuevo ejemplo se ha multiplicado. En toda la sociedad, hay muchas manifestaciones de cambio.
Punto 24.1. Nuestro objetivo es encontrar lo que es realmente útil para mejorar y, especialmente, para crear lo nuevo. No tenemos que luchar contra lo viejo porque eso se colapsa solo.
Punto 24.2. En un momento que no podemos determinar, este nuevo ejemplo entrará en una fase de reproducción geométrica.

Estáis preparados ? Estas listo?

¡Vayamos despacio, porque vamos lejos!

Ver original en griego:

21 jul 2018

fuente: Pressenza.

El panorama político actual es, por decirlo suavemente, confuso.  El viejo marco de izquierda y derecha parece desmoronarse ante nuestros ojos.  En los EE.UU., la clase obrera sufriente votó abrumadoramente a favor de un multimillonario dedicado a reducir los impuestos para los ricos y a recortar la cobertura médica para los pobres.  En el Reino Unido, la extrema derecha trabajó mano a mano con la extrema izquierda para llevar al Brexit a un público mal informado en base a la xenofobia.  En Grecia, la población depositó su fe en la izquierda “extrema”, sólo para encontrarse traicionada por sus líderes aparentemente indefensos y encadenada a un castigo fiscal aún más cruel y degradante.  El panorama es diferente en cada país, pero la confusión entre izquierda y derecha es endémica.
¿Qué es lo que caracteriza a la izquierda y a la derecha?
Este es el punto: no hay una definición realmente sólida porque las prioridades y las condiciones políticas son diferentes en cada lugar.  Para algunos, la derecha se caracteriza por la creencia en el dogma económico del “libre mercado”, la competencia como motor económico, el reconocimiento de la importancia del capital como generador de progreso social, la libertad personal ilimitada, el patriotismo inagotable, etc.  En este marco, la izquierda es la creencia en la regulación estatal de la economía, la cooperación como motor económico, el reconocimiento de la importancia del trabajo como generador de progreso social, la responsabilidad social y la solidaridad con los más débiles, los derechos humanos, etc.
Hay muchos más temas, incluyendo la inmigración, el aborto, el matrimonio entre homosexuales, las armas nucleares, el medio ambiente, que pueden ser vistos desde el punto de vista de la izquierda y la derecha.  Y la política se reduce a la creación de un programa basado en lo que un partido cree que es un conjunto de propuestas, que resonarán con mayor fuerza en el electorado a través del filtro de los medios de comunicación.  Así, un partido puede presentar un manifiesto con algunas propuestas de izquierdas, otras de derechas y otras desde un punto de vista más “centrista”.  El resultado es que no hay casi nada de izquierdas ni de derechas y, de hecho, como en el Brexit, las opiniones de la extrema derecha a veces resuenan con las de la extrema izquierda.
El paisaje social, cultural e histórico
Hay que entender que la política se desarrolla en un paisaje social, cultural e histórico, un trasfondo en el que ciertas creencias y paradigmas son incuestionables porque se consideran obvios e inamovibles.  En etapas anteriores, estas creencias incuestionables incluían: el derecho divino de los reyes, que la Tierra era plana, la fe ciega en Dios y la creencia de que las mujeres eran inferiores a los hombres.  Con el tiempo, la mayor parte de esto ha sido revisado, y nuevos paisajes lo han reemplazado.
Una parte de nuestro paisaje que ha crecido exponencialmente a lo largo de los años, a medida que el poder financiero ha tomado más y más control de nuestras vidas, es la creencia en el dinero como una entidad que por “naturaleza” tiene la capacidad de crecer de la noche a la mañana cuando se deposita en un banco: la usura.  Esto no se cuestiona en la política actual.  Es una parte del paisaje que apenas vemos, como el azul del cielo.  Está ahí, pero no lo cuestionamos.
A todos los efectos, el dinero se ha convertido en el valor más importante de nuestra sociedad.  Si consideramos otros valores como el conocimiento, la salud, la seguridad, la familia o la libertad, está claro que el dinero es el valor más importante porque si tienes dinero puedes acceder a todos los demás.  Independientemente de cuáles sean nuestros valores personales, el valor más alto de la sociedad es el dinero y la especie humana, en todas las latitudes, se encuentra ahora en la búsqueda permanente de él.
Pero este sistema de valores, como la ropa que usábamos cuando éramos adolescentes, ya no nos queda bien.  Se está desgarrando y ya no es adecuado para nuestros propósitos como especie humana.
Y para aclarar, el problema no es el dinero en sí mismo, porque una moneda para el intercambio de bienes y servicios ha sido utilizada por los seres humanos casi desde siempre con el fin de avanzar como especie.  Este sistema permite a algunos dedicar su tiempo al cultivo de alimentos en el campo con pasión, mientras que otros son capaces de dedicar su tiempo a la realización de la cirugía del corazón con igual pasión.  Ni el cirujano sin comida, ni el granjero con enfermedad cardíaca, durarían mucho tiempo sin el otro.  No, el problema no es el dinero, es el interés que se acumula por arte de magia que amenaza con destruir nuestro paisaje actual.
A esta mítica ‘virtud’ del dinero de crecer espontáneamente de la noche a la mañana, se le ha añadido un concepto de “mercado”, que también tiene propiedades mágicas.  El “mercado” decide que Grecia paga 10 veces más en tasas de interés que Alemania, por ejemplo.  ¡Es como si no hubiera seres humanos tomando decisiones sobre lo que un país debe o no debe pagar!  Justo en el momento en que usted necesita ayuda para pagar un préstamo personal o una factura de tarjeta de crédito, o la deuda nacional de su país, el banco llega y le patea aún más con tasas de interés más altas porque es impulsado por un “mercado”.
Pero el poder de estos dos componentes aparentemente fijos de nuestro paisaje que parecen haber sido tan útiles para el desarrollo de la sociedad occidental hasta ahora, a saber, los mercados y la usura, están ahora fuera de control y nos están destruyendo.
Puede surgir un nuevo eje político
En este contexto y en este momento de crisis global en el que importantes componentes de nuestro paisaje social, cultural e histórico están empezando a desmoronarse y a revelarse obsoletos, deberíamos tomarnos un momento para reevaluar el eje político que ha tratado de dividirnos claramente entre izquierda y derecha y preguntarnos si realmente refleja nuestros profundamente arraigados valores.
Si un segmento de la sociedad, que es el heredero de facto de los terratenientes, reyes y banqueros de épocas pasadas, ha impuesto sus mercados y usureros a la sociedad humana hasta el punto de que la sociedad humana los considera parte de la naturaleza -algo que no se puede cambiar-, entonces hoy los movimientos políticos tienen la oportunidad de cuestionar lo que es natural y trabajar junto con otros para construir un nuevo paisaje basado en un nuevo sistema de valores.
Humanismo vs Anti-humanismo
Si izquierda y derecha ya no funcionan como conceptos en un sistema político porque la línea se ha curvado sobre sí misma hasta el punto en que la extrema izquierda y la extrema derecha son capaces de estrechar la mano y trabajar juntas formando así un plano circular con un eje x y un eje y, en el que se puede ver un conjunto de temas diferentes desde un punto de vista de izquierda y de derecha, entonces hoy en día los movimientos progresivos pueden viajar a lo largo de un tercer eje: el eje z.
¿Y cuál es la característica de este eje z?  Podemos etiquetarlo en un extremo humanismo y en el otro anti-humanismo.  ¿Y qué es el humanismo?  Bueno, para nuestros propósitos es poner la vida humana como el valor central; todas las vidas, en todas partes, no sólo las occidentales, todas las vidas.
Este paisaje futuro se caracterizará no sólo por un sistema económico justo que permita un intercambio del mismo tipo de bienes y servicios en todo el mundo, sino también por el respeto al medio ambiente y el reconocimiento de que sólo tenemos un planeta y que tiene que servirnos para otro millón de generaciones de vida humana, o más.  Se caracterizará por unos derechos humanos aún más profundos que los esbozados en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.  Se caracterizará por la buena calidad y la disponibilidad de servicios educativos y sanitarios gratuitos cercanos a la población.  Se caracterizará por la posibilidad de que todas las personas puedan participar en el mundo del trabajo con igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades y reciban una compensación justa por los esfuerzos realizados para mejorar la vida de quienes les rodean.  Se caracterizará por la libertad de perseguir la felicidad dondequiera que la lleve sin necesidad de pasaporte.  Se caracterizará por la cooperación entre grupos humanos y no por la competencia por la supervivencia.  En última instancia, se caracterizará como una sociedad democrática, en la que la gente participa en procesos realmente democráticos, no sólo en los procesos democráticos formales con los que hoy se nos engaña para que apoyemos.
Pero más que todas estas metas, el humanismo que impulsará a la humanidad hacia adelante se caracterizará por una creciente comprensión de que la violencia es lo que causa el dolor y el sufrimiento humano y que sus formas no son sólo físicas sino también económicas, psicológicas, sexuales, morales, etc.  Y esto corresponde con una sensibilidad cada vez más presente en las nuevas generaciones.  Los nuevos movimientos, lo reconozcan o no, forman parte de una nueva sensibilidad no violenta que está emergiendo, y rechazan la violencia como forma de resolver conflictos.
De esta manera, todas las políticas que responden a esta sensibilidad pueden ser vistas a través de un nuevo lente.
¿Por qué promueven un nuevo modelo económico?  Porque el sistema económico actual se caracteriza por la violencia y crea sufrimiento humano.
¿Por qué les importa la Democracia Real?  Porque la imposición de la voluntad de una minoría a la gran mayoría es violencia y causa sufrimiento humano.
¿Por qué se preocupan por el medio ambiente?  Porque sólo tenemos un planeta en el que vivir y tenemos que hacerlo durar y destruirlo causa sufrimiento humano, etc.
De esta manera podemos incluso ampliar nuestra visión para incluir los derechos humanos, la educación, la salud, la defensa y la seguridad, y muchos más que serán necesarios cuando los movimientos comiencen a converger hacia una nación humana universal.  Si vemos todo a lo largo de este nuevo eje z en el que se valora la vida humana, se hace más claro definir la política, porque inmediatamente descartamos cualquier política que implique que la violencia de unos seres humanos se imponga a otros.  Por necesidad también significa que miramos más allá de nuestras propias fronteras y vemos no solo cómo promover la democracia en Europa, por ejemplo, sino una democracia en todo el mundo que extiende los mismos valores humanistas a todos los demás pueblos del mundo.
Así que podemos ver que los nuevos movimientos políticos se están moviendo en el eje z con muchas otras organizaciones y redes que van en la misma dirección trabajando en diferentes campos: campañas medioambientales, campañas contra la guerra, campañas de apoyo a los refugiados, derechos de las mujeres, derechos LGBT, campañas contra la pobreza, y muchos más. Todos están viajando en esta nueva dirección z porque todos sienten que los seres humanos son tratados terriblemente y sufren los efectos de la violencia en sus diversas formas en un sistema que no los valora.
Y todas ellas son expresiones del humanismo y son la esencia de esta regla de oro, tal y como ha aparecido en innumerables culturas, religiones y momentos históricos en los que la vida humana era recién valorada: “trata a los demás como quieres que te traten a ti”[1].
Así que está apareciendo una nueva sensibilidad y está empezando a repintar el paisaje en varias áreas interesantes, y si realmente quiere transformar el paisaje político, los movimientos de un solo tema tendrán que tender la mano a otros movimientos que van en la misma dirección pero que trabajan en diferentes campos.
Y en esta cooperación y trabajo conjunto, en esta convergencia de la diversidad, la cuestión dejará de ser si eres de izquierdas o de derechas; la cuestión será entonces, ¿eres humanista o antihumanista?
[1] La Regla de Oro, expresado por Silo en su libro Humanizar la Tierra como: Cuando tratas a los demás como quieres que te traten, te liberas.
Tags: 

4 mar 2018

Cultura actual: obstáculo a la espiritualidad. Juan José Pescio




Ponencia de Juan José Pescio en la mesa de Cultura y Espiritualidad
2010 - Parque La Reja, Buenos Aires

En esta ponencia partimos de la siguiente hipótesis: Esta cultura violenta en la que estamos inmersos es consecuencia del proyecto de vida individualista y posesivo que orienta la vida. Este tipo de proyecto es el obstáculo que impide ponerse en el lugar del otro y registrar las señales de lo profundo.
Este proyecto de vida está hoy globalizado y se basa en el supuesto erróneo de que es el camino hacia la felicidad. Las diferentes culturas han adoptado esta dirección como si fuera la correcta sin advertir que como consecuencia de ella, es que vivimos en un mundo cada vez más violento.
Hoy a nivel mundial, las autoridades políticas y los medios de difusión, (salvo algunas excepciones)sostienen de forma directa o larvada que:
“La actitud posesiva es positiva, porque impulsa a acumular bienes intangibles y tangibles en forma creciente, en el interior de esa entidad a la que llamamos “el yo y lo mío”. Por ese camino, se sostiene, vamos a llegar a la felicidad como individuos y también como conjunto social, como consecuencia del “derrame”.
La actual economía a nivel mundial se apoya además en la teoría psicológica que afirma que este impulso egocéntrico, es el que mueve todo comportamiento humano individual y social y se afirma que este impulso tiene sus raíces en el cuerpo, es decir en la animalidad, en lo instintivo.
Desde al Nuevo Humanismo, decimos que este impulso egocéntrico surge sólo cuando estamos instalados en la parte más periférica de nuestra interioridad, pero en la medida en que nos conectamos con nuestro sentimientos y tratamos de acercarnos a nuestras aspiraciones profundas, aparecen los impulsos solidarios que tenemos bloqueados y el deseo de ayudar al que lo necesita. Los niños por ejemplo, no sólo necesitan recibir afecto y ayuda sino darla y esto es algo que se puede aprender a hacer, si se crean los ámbitos adecuados.
También puede comprender cualquier persona, basándose en su propia experiencia cotidiana, que al instalarnos en el proyecto de vida posesivo individualista, las demás personas, pasan a ser amenazas en la competencia para lograr la propia felicidad y otras veces se convierten en obstáculos o en aliados poco confiables, lo que desencadena nuestro temor o nuestra violencia.
No es difícil observar también, que la dirección mental individualista y esta actitud posesiva, empujan a la lucha con los demás por llegar a la “cima” del poder económico, del conocimiento, del reconocimiento y afecto, de la posición en cualquier pirámide organizativa, llámese empresa, partido, movimiento social, iglesia, etc.
Es claro que para considerarse en la cima, todos los demás deben quedar por debajo. Sin embargo, a pesar de las declamaciones de solidaridad que se escuchan continuamente, este es el paradigma de felicidad del mundo actual que se expresa en el deporte, en la economía, en la política, etc.
Planteamos desde nuestro punto de vista, que cuando aspiramos a esta cima, es porque creemos que tendremos al llegar a ella, la suma de nuestros registros placenteros y ponemos entonces en el futuro, lo que creemos que será esta experiencia.
Este proyecto de felicidad está centrado, prioriza, el obtener estos registros sólo para uno mismo y esto lleva a dar la espalda al dolor y sufrimiento de los demás. Crea además la condición de la desconfianza, el temor y la soledad y sobre todo nos impide escuchar las señales internas más profundas de aquello que realmente necesitamos.
Esa tensión de temor y violencia cotidiana, es llamada habitualmente “ambición personal”. A las nuevas generaciones se les aconseja tenerla, para triunfar en la competencia con los demás. De ese modo, se los quiere preparar para lo que llaman “realidad de la vida”.
Pero sin embargo, muchísima gente, que va experimentando esa sensación de temor y violencia en su interior, no está dispuesta a aceptarla como natural e inevitable y decide intentar cambiar de dirección.
Pero ocurre, que en los ámbitos en los que convivimos y en la sociedad en general, ya existen de hecho estos valores, estos proyectos de vida individualistas, posesivos y competitivos, objetivados en leyes, en instituciones, en personas que se mueven por ellos y justificados por estas ideas dominantes y los poderes que las promueven, etc.
Es que cuando venimos al mundo, nos encontramos con generaciones anteriores impulsadas por este proyecto, nos rodean millones de trepadores de pirámides, programados para la lucha por llegar a ser los primeros en algún campo. Ellos son el principal componente de esta “realidad” que pretende moldear a las nuevas generaciones a su semejanza.
Desde niños nos premian en la escuela, en la familia y luego cuando somos mayores, en el trabajo, si nos destacarnos sobre los demás, cuando ganamos en las competencias, ya que son parte fundamental de nuestra “formación”, pero extrañamente para quienes piensan que eso es lo mejor que nos pueden ofrecer, muchos jóvenes no quieren entrar en el molde, no quieren competir y ganarle a los otros, sino cooperar con los demás y ofrecer su ayuda solidaria a los que la necesitan.
El discurso solidario queda vacío en las instituciones, cuando las prácticas cotidianas están montadas sobre la idea de rivalizar con otros por alcanzar una meta, de la que los perdedores van a quedar excluidos.
No es difícil hoy para nadie, entender que el proyecto individualista posesivo, está en la base del vínculo dominador-dominado entre los seres humanos, logrado y mantenido por medio de las armas, el dinero o el conocimiento y que el dominador, sigue tratando de aumentar sus dominios sin límite, aunque quiera disfrazar sus intenciones con argumentos humanitarios.
Aún las personas bienintencionadas al tratar de ayudar a los jóvenes (padres, docentes), creen que si se apoyan en estas motivaciones centradas en uno mismo y en los míos, van a lograr formar un tipo de persona solidaria y un ciudadano comprometido con el bienestar general.
Es muy claro para la gran mayoría de la gente, que el vínculo opresor-oprimido está condicionando las relaciones internacionales en la economía, en la política, pero quizás no es tan evidente, que estos poderes están tratando de promover e imponer este proyecto de vida centrado en uno mismo, como camino a la felicidad. Puede ser que esto que hacen sea en parte por no comprender las verdaderas necesidades de los seres humanos y por otra como una forma masiva de movilizar la maquinaria de la producción y el consumismo y disolver toda forma de organización colectiva posible.
Vemos hoy en China, por ejemplo, donde hay casi 1.000.000 de nuevos millonarios menores de 40 años, como la “ambición por progresar económicamente” en los jóvenes, va mucho más allá de la satisfacción de sus necesidades básicas.
Vemos que este mismo impulso hoy, al propagase intencionadamente como el ideal que unifica esta cultura global, va borrando las diferencias entre las antiguas culturas y los jóvenes de China, India, Brasil, Europa o USA comparten el mismo proyecto de vida individualista acumulativo como camino a la felicidad. Este proyecto ilusorio, va barriendo las tradiciones de colaboración y ayuda mutua o la búsqueda de lo sagrado.
Este barrido que hacen a los otros caminos a la felicidad que pudieran elegir las poblaciones, puede ser en forma violenta como en China o simplemente haciéndoles vacío.
En este punto de esta presentación, en el que la mirada se amplía hasta el ámbito que corresponde al planeta y a la especie, vamos a enmarcar el tema con una cita de Silo, que en su exposición del año 76 en Canarias dice:
…”¿Y qué hay más abajo del deseo, y qué hay más abajo de la necesidad? Algo, que de ningún modo desaparece. Detrás del deseo y detrás de la necesidad está sin duda, la posesión…
…Y basta ver cómo se comporta una persona cuando no tiene deseo por un objeto, pero alguien pone en peligro su posesión. Resulta que ahora la relación es con otra persona y ya no experimenta por esa otra persona ningún deseo, pero sigue experimentando por esa otra persona, posesión.
Y la posesión se traslada y no se trata sólo de posesiones físicas; hay posesiones morales; hay posesiones mentales; hay posesiones ideológicas; hay posesiones gésticas; hay posesiones rituales. Hay posesiones de todo tipo y todo aquello está, siempre, comprometiéndome con los objetos. De tal modo que basta que algo entre en el campo de la posesión de esos objetos que detento, para que mi posesión, que siempre está trabajando, se active con más fuerza. La posesión no cesa, y sí puede cesar el deseo.
El deseo tiene características no tan corporales, no tan físicas como la posesión. Uno puede desear lograr algunas cuestiones espirituales, diferente al registro físico de querer poseer algo espiritual. Observen qué sucede en el propio cuerpo cuando se desea simplemente, o cuando se posee, o cuando el deseo es por poseer. Y siempre el deseo tiene que ver con la posesión, que es su raíz.
Más abajo del deseo está esta posesión y tiene fuertes connotaciones físicas y fuertes registros físicos. Y este registro de la posesión tiene que ver con la tensión. Y se sabe que se está deseando poseer algo porque se registra una particular tensión. Y cuanto más fuerte es ese deseo de posesión, más fuerte es la tensión.
Y claro, uno se agarra a los objetos, uno se agarra a la vida, uno se agarra a las cosas; y se agarra con las garras, con las manos. De tal manera que no suelta uno esas cosas, y esto de no soltar cosas, esto, trae registros de tensión…
Seguramente el hombre, y ésta es la diferencia fundamental, tiene esa aptitud sobre las otras especies para soltar; tiene aptitud para alejarse de los objetos; tiene aptitud para desposeerse.
Hay algo en la estructura de la mente ya a nivel humano, algo que está preparado para que esta mente se libere de la posesión objetal. Y esta diferencia es grande ya, entre el ser humano y el mono….
La mente humana seguramente es muy joven y todavía está muy ligada a la posesión. Pero según se ve en estos procesos y según se ve en el avance mismo de la mente individual, se avanza sobre todo cuando la mente es apta o es capaz para desposeerse.
Entonces sucede que la mente no registra tensión, entonces sucede que no hay registro físico de tensión, entonces sucede que los músculos no son necesarios con respecto a los objetos en el sentido de la posesión.” (Silo)
Volviendo humildemente a nuestro planteo inicial sobre el condicionamiento cultural individualista y competitivo, podemos simplemente decir ahora en este marco, que esta cultura actual refuerza la actitud posesiva y bloquea el impulso opuesto de soltar, de dar.
Entonces estos dos factores: el proyecto posesivo personal que se fue internalizando en nuestra subjetividad a lo largo de la vida y los ámbitos externos condicionantes que lo siguen reforzando, bloquean los impulsos a ponerse en el lugar del otro, a la compasión, los que son tomados como debilidad.
Y aunque los sentimientos profundos nos impulsen en dirección de ayudar y de construir para otros, nuestra cabeza, acostumbrada al cálculo de la ganancia personal, pone resistencia para aceptarlo como proyecto de vida.
Sin embargo la nueva sensibilidad que comienza a nacer, abre la posibilidad de tomar contacto con nuestros propios impulsos solidarios y con las señales internas de lo sagrado.
Los que vivimos en esta época, experimentamos más o menos claramente, que esta dirección individualista de la vida nos queda chica, como si fuera un ropaje que nos aprieta, porque hay algo que en interior del ser humano que está creciendo y que los Humanistas podemos contribuir a que se acelere este proceso.
Estamos actualmente en esa transición.
Cuando los hombres y mujeres que hemos sido formados en esta cultura nos colocamos mas cerca de la profundidad de nuestros corazón y registramos que preferimos aquellas acciones que terminan en la mejora de otros, necesitamos saber que no estamos equivocados, que nos estamos siendo menos “realistas”, sino que por el contrario, estamos más cerca que nunca de la verdadera realidad del otro y de la propia.
Para sostenernos en esa dirección, necesitamos de un marco conceptual que permita comprender ese registro y un ámbito humano solidario con el que interactuar para expresarlo en acciones hacia el mundo.
Una nueva cultura solidaria y no violenta será la consecuencia de este impulso profundo que busca expresarse en el mundo y plasmarse en nuevas formas de convivencia a nivel mundial
Nuestra espiritualidad está en la dirección interior que nos señalan nuestras aspiraciones más profundas de convivencia solidaria, en la que la dirección de nuestros actos terminan en otros, sin censura externa y sin autocensura. La propuesta de felicidad individualista con la que nos quieren dividir los opresores, va llegando a su fin como pretendido fundamente para la primera civilización planetaria.
Se hace necesario entonces convertir definitivamente el proyecto de vida equivocado, tanto en el mundo externo como dentro de nosotros mismos, para que el ser humano sea libre de tomar contacto con lo sagrado en su interior, ya que este proyecto de vida equivocado es el principal obstáculo para el desarrollo de la espiritualidad.
Estos impulsos profundos son los que pueden formar una comunidad solidaria y abrir el corazón y la mente.
No pueden ser impuestos por una moral externa.
Surgen del interior cuando se puede salir del encierro en lo mío. Es entonces cuando el otro aparece como intencional y libre, cuando surgen deseos de dar lo necesario desde el corazón, sin especulación.
Sería conveniente entonces ofrecer a cada conciencia, ámbitos para conocer y practicar esta nueva opción de “dar en lugar de tener”, “soltar en lugar de acumular”,” acercarse a la profundidad del sentimiento, en lugar de ir hacia la exterioridad”, para que cada persona pueda concretar como resultado de su reflexión, la elección intencional para su vida, de abrazar aquella dirección mental que permite tomar contacto con ese otro tiempo y otro espacio y con aquella actitud abierta hacia los demás, que hacen verdaderamente feliz y libre al ser humano.

5 feb 2018

El espíritu humanista

Fragmento de: El espiritu humanista

"El Nuevo Humanismo estudia los procesos de violencia en la conciencia y en el mundo. ¿Para qué? Para entenderlos y poder actuar en una dirección distinta, amigable, evolutiva, humanizadora. Comprender la violencia contra uno mismo, contra otro y contra el medio ambiente lleva a reflexionar sobre la propia vida en relación con la circunstancia y el momento histórico que nos toca vivir. No podría ser de otra manera, porque es del medio social que uno recibe las principales influencias para afirmar un camino de violencia o de paz.
Todos sabemos de la crisis brutal que asola al planeta y de esa pobreza atávica que todavía no logramos superar. Padecemos la pérdida de valores, de orientación y de rumbo. Nos indigna y desafía la enorme concentración de poder del antihumanismo. Nos repugnan los fanatismos de todo tipo, incluido el del dinero. Intentamos superar el estrés, la inseguridad, el consumismo y el sinsentido. Bregamos por salvar esa naturaleza que no puede aguantar mucho más la violencia que se ejerce contra ella, depredando los recursos y contaminando el aire que respiramos, el agua que bebemos, los alimentos que comemos.
No enturbiaremos esta reflexión señalando a los responsables del desastre. Mucha gente ya los ha identificado y la semilla de una nueva conciencia social emerge en el planeta como hermosa posibilidad. Es una conciencia que valora la diversidad humana. Que siente en la crisis una oportunidad para aprender del fracaso y fijar el nuevo rumbo. En fin, una conciencia que constantemente se supera a sí misma y se abre al espíritu humanista para meditar nuevamente bajo la sombra fresca del árbol de la vida y de la amistad.
Un amigo muy querido y sabio – el mismo que dio nacimiento a la corriente de pensamiento y acción llamada Nuevo Humanismo – dijo premonitoriamente hace ya casi medio siglo, el 4 de mayo de 1969, cerca del Aconcagua: ¡Este mundo está por estallar y no hay forma de acabar con la violencia! No hay política que pueda solucionar este afán de violencia enloquecido. No hay partido ni movimiento en el planeta que pueda acabar con la violencia. No hay falsas salidas para la violencia en el mundo”. Y también propuso la solución cuando dijo: “Únicamente puedes acabar con la violencia en ti, en los demás y en el mundo que te rodea, por la fe interna y la meditación interna”, porque “la real sabiduría está en el fondo de tu conciencia, así como el amor verdadero está en el fondo de tu corazón”.[1]
De ahí el llamado a todos los que sientan la importancia de superar la violencia con la práctica de la meditación profunda, de la reflexión metódica, de la comunicación sincera, de la acción válida, de la no violencia activa, de la recuperación definitiva del espíritu humanista. Para eso nos reunimos, para forjarlo a punta de coherencia. Para aprender a amar en un nuevo estado de conciencia. Para inspirarnos, proyectar y ejecutar esa acción personal y colectiva no violenta que transforma el mundo interno y externo, humanizando el momento histórico que nos toca vivir.
-----------------
Javier Zorrilla Eguren, nació en Lima-Perú, en 1948. Obtuvo el grado de Magíster en Ciencias Sociales en la Pontificia Universidad Católica. Ha realizado labor docente universitaria y colaborado con el Estado peruano en temas de desarrollo social. Ha publicado diversidad de artículos, ensayos e informes en temas relacionados con la cultura andina, la violencia y el desarrollo humano. Actualmente está dedicado a la formación del Centro de Estudios Humanistas en su país.

19 ene 2015

Un método para aprender a pensar - libro de Daniel Leon

Antes de definir qué significan las palabras “Pensamiento Estructural Dinámico” deberíamos definir qué significa “pensar”. Como veremos luego con más detalle, puede decirse que "pensar" es construir nuevas estructuras mentales, por medio de la relación de datos que se encontraban diferenciados en un momento anterior. El pensamiento es un proceso (dinámico) en el cual los objetos mentales pasan por momentos de diferenciación, complementación y síntesis. Puede agregarse además, que este proceso está delimitado y orientado por el interés que está presente en la conciencia mientras se desarrolla el acto del pensar.
Si es así como procede todo pensamiento, entonces podría decirse que todo pensamiento es estructural y dinámico, con lo cual nuestra definición carecería de sentido. Pero sucede que normalmente no se tiene conciencia de esta dinámica del pensar, y sucede además que son frecuentes los saltos de plano, la producción de diferenciaciones que no llegan a complementarse, y el cambio súbito y azaroso del interés en cualquier momento del pensar. Estas últimas características, propias del modo habitual de pensar, nos habilitan para ensayar - por contraste - una definición de lo que podríamos llamar “un pensar consciente y coherente”.
Diremos entonces que “pensamiento estructural dinámico” es una forma de pensar en la cual se es consciente de: 1- el interés que motiva el pensar; 2- la ubicación estructural del objeto en torno al cual se piensa; y 3- el momento de proceso en que se encuentra el referido objeto.

bajar el libro

12 mar 2014

El despertar de la humanidad

Cuando hablo del nivel de conciencia de la unidad, que he caracterizado como el despertar de la mirada interna, me refiero a un modo de estar y de ser al que accedo sin mayor esfuerzo y que se instala en mí, como sucedió a nuestros antepasados homínidas con el sueño y la vigilia. Menciono un estado que supera la vigilia y hace prever un gran cambio.
Si me retrotraigo a un tiempo original y observo el surgimiento del Universo, la condensación de la materia, el nacimiento de la vida, la coordinación de la conciencia, me parece conectar con un impulso evolutivo que desde partículas muy simples elabora momentos cada vez de mayor complejidad. No parece que en este espiral de la creación, lo creado haya intervenido alguna vez para colaborar con esa intención que lo antecede. Ese impulso, hasta ahora, ha sido suficiente para que por combinaciones mecánicas, químicas y biológicas brote toda la existencia, incluso la vida y las especies. Hasta que apareció el ser humano.
De aquí en más este ser comienza por medio de su acción la conquista de sí mismo y la conquista de lo natural, y para ello acumula su historia, traslada el tiempo en las generaciones, y reflexiona sobre su origen y sentido.
Si es correcto que la superación del sufrimiento y del temor a la muerte es una necesidad, nuestro próximo paso será lograr la conciencia de la unidad. Pero esto ya no por evolución natural, sino, y de ahora en más, la misma humanidad se hará cargo de su destino. No sólo en cuanto a los avances científicos y técnicos que mejoran el dominio sobre la naturaleza, sino en cuanto al propio desarrollo psíquico y espiritual.
De lograrse este cambio en pequeños grupos, de seguro tratarán de influir el proceso histórico, en la ciencia, el arte, la técnica, la religión. Buscarán crear condiciones sociales equilibradas para multiplicar ese mayor grado de conciencia en los grandes conjuntos.

14 ene 2014

Juan José Pescio: La cultura actual como obstáculo a la espiritualidad



En esta ponencia partimos de la siguiente hipótesis: Esta cultura violenta en la que estamos inmersos es consecuencia del proyecto de vida individualista y posesivo que orienta la vida. Este tipo de proyecto es el obstáculo que impide ponerse en el lugar del otro y registrar las señales de lo profundo.
Este proyecto de vida está hoy globalizado y se basa en el supuesto erróneo de que es el camino hacia la felicidad. Las diferentes culturas han adoptado esta dirección como si fuera la correcta sin advertir que como consecuencia de ella, es que vivimos en un mundo cada vez más violento.
Hoy a nivel mundial, las autoridades políticas y los medios de difusión, (salvo algunas excepciones) sostienen de forma directa o larvada que: “La actitud posesiva es positiva, porque impulsa a acumular bienes intangibles y tangibles en forma creciente, en el interior de esa entidad a la que llamamos “el yo y lo mío”. Por ese camino, se sostiene, vamos a llegar a la felicidad como individuos y también como conjunto social, como consecuencia del “derrame”.
La actual economía a nivel mundial se apoya además en la teoría psicológica que afirma que este impulso egocéntrico, es el que mueve todo comportamiento humano individual y social y se afirma que este impulso tiene sus raíces en el cuerpo, es decir en la animalidad, en lo instintivo.
Desde al Nuevo Humanismo, decimos que este impulso egocéntrico surge sólo cuando estamos instalados en la parte más periférica de nuestra interioridad, pero en la medida que nos conectamos con nuestro sentimientos y tratamos de acercarnos a nuestras aspiraciones profundas, aparecen los impulsos solidarios que tenemos bloqueados y el deseo de ayudar al que lo necesita. Los niños por ejemplo, no sólo necesitan recibir afecto y ayuda sino darla y esto es algo que se puede aprender a hacer, si se crean los ámbitos adecuados.
También puede comprender cualquier persona, basándose en su propia experiencia cotidiana, que al instalarnos en el proyecto de vida posesivo individualista, las demás personas, pasan a ser amenazas en la competencia para lograr la propia felicidad y otras veces se convierten en obstáculos o en aliados poco confiables, lo que desencadena nuestro temor o nuestra violencia.
No es difícil observar también, que la dirección mental individualista y esta actitud posesiva, empujan a la lucha con los demás por llegar a la “cima” del poder económico, del conocimiento, del reconocimiento y afecto, de la posición en cualquier pirámide organizativa, llámese empresa, partido, movimiento social, iglesia, etc.
Es claro que para considerarse en la cima, todos los demás deben quedar por debajo. Sin embargo, a pesar de las declamaciones de solidaridad que se escuchan continuamente, este es el paradigma de felicidad del mundo actual que se expresa en el deporte, en la economía, en la política, etc.
Planteamos desde nuestro punto de vista, que cuando aspiramos a esta cima, es porque creemos que tendremos al llegar a ella, la suma de nuestros registros placenteros y ponemos entonces en el futuro, lo que creemos que será esta experiencia.
Este proyecto de felicidad está centrado, prioriza, el obtener estos registros sólo para uno mismo y esto lleva a dar la espalda al dolor y sufrimiento de los demás. Crea además la condición de la desconfianza, el temor y la soledad y sobre todo nos impide escuchar las señales internas más profundas de aquello que realmente necesitamos.
Esa tensión de temor y violencia cotidiana, es llamada habitualmente “ambición personal”. A las nuevas generaciones se les aconseja tenerla, para triunfar en la competencia con los demás. De ese modo, se los quiere preparar para lo que llaman “realidad de la vida”.
Pero sin embargo, muchísima gente, que va experimentando esa sensación de temor y violencia en su interior, no está dispuesta a aceptarla como natural e inevitable y decide intentar cambiar de dirección.
Pero ocurre, que en los ámbitos en los que convivimos y en la sociedad en general, ya existen de hecho estos valores, estos proyectos de vida individualistas, posesivos y competitivos, objetivados en leyes, en instituciones, en personas que se mueven por ellos y justificados por estas ideas dominantes y los poderes que las promueven, etc.
Es que cuando venimos al mundo, nos encontramos con generaciones anteriores impulsadas por este proyecto, nos rodean millones de trepadores de pirámides, programados para la lucha por llegar a ser los primeros en algún campo. Ellos son el principal componente de esta “realidad” que pretende moldear a las nuevas generaciones a su semejanza.
Desde niños nos premian en la escuela, en la familia y luego cuando somos mayores, en el trabajo, si nos destacarnos sobre los demás, cuando ganamos en las competencias, ya que son parte fundamental de nuestra “formación”, pero extrañamente para quienes piensan que eso es lo mejor que nos pueden ofrecer, muchos jóvenes no quieren entrar en el molde, no quieren competir y ganarle a los otros, sino cooperar con los demás y ofrecer su ayuda solidaria a los que la necesitan.
El discurso solidario queda vacío en las instituciones, cuando las prácticas cotidianas están montadas sobre la idea de rivalizar con otros por alcanzar una meta, de la que los perdedores van a quedar excluidos.
No es difícil hoy para nadie, entender que el proyecto individualista posesivo, está en la base del vínculo dominador-dominado entre los seres humanos, logrado y mantenido por medio de las armas, el dinero o el conocimiento y que el dominador, sigue tratando de aumentar sus dominios sin límite, aunque quiera disfrazar sus intenciones con argumentos humanitarios.
Aún las personas bienintencionadas al tratar de ayudar a los jóvenes (padres, docentes), creen que si se apoyan en estas motivaciones centradas en uno mismo y en los míos, van a lograr formar un tipo de persona solidaria y un ciudadano comprometido con el bienestar general.
Es muy claro para la gran mayoría de la gente, que el vínculo opresor-oprimido está condicionando las relaciones internacionales en la economía, en la política, pero quizás no es tan evidente, que estos poderes están tratando de promover e imponer este proyecto de vida centrado en uno mismo, como camino a la felicidad. Puede ser que esto que hacen sea en parte por no comprender las verdaderas necesidades de los seres humanos y por otra como una forma masiva de movilizar la maquinaria de la producción y el consumismo y disolver toda forma de organización colectiva posible.
Vemos hoy en China, por ejemplo, donde hay casi 1.000.000 de nuevos millonarios menores de 40 años, como la “ambición por progresar económicamente” en los jóvenes, va mucho más allá de la satisfacción de sus necesidades básicas.
Vemos que este mismo impulso hoy, al propagase intencionadamente como el ideal que unifica esta cultura global, va borrando las diferencias entre las antiguas culturas y los jóvenes de China, India, Brasil, Europa o USA comparten el mismo proyecto de vida individualista acumulativo como camino a la felicidad. Este proyecto ilusorio, va barriendo las tradiciones de colaboración y ayuda mutua o la búsqueda de lo sagrado.
Este barrido que hacen a los otros caminos a la felicidad que pudieran elegir las poblaciones, puede ser en forma violenta como en China o simplemente haciéndoles vacío.
En este punto de esta presentación, en el que la mirada se amplía hasta el ámbito que corresponde al planeta y a la especie, vamos a enmarcar el tema con una cita de Silo, que en su exposición del año 76 en Canarias dice:

…”¿Y qué hay más abajo del deseo, y qué hay más abajo de la necesidad? Algo, que de ningún modo desaparece. Detrás del deseo y detrás de la necesidad está sin duda, la posesión…

…Y basta ver como se comporta una persona cuando no tiene deseo por un objeto, pero alguien pone en peligro su posesión. Resulta que ahora la relación es con otra persona y ya no experimenta por esa otra persona ningún deseo, pero sigue experimentando por esa otra persona, posesión.

Y la posesión se traslada y no se trata sólo de posesiones físicas; hay posesiones morales; hay posesiones mentales; hay posesiones ideológicas; hay posesiones gésticas; hay posesiones rituales. Hay posesiones de todo tipo y todo aquello está, siempre, comprometiéndome con los objetos. De tal modo que basta que algo entre en el campo de la posesión de esos objetos que detento, para que mi posesión, que siempre está trabajando, se active con más fuerza. La posesión no cesa, y sí puede cesar el deseo.

El deseo tiene características no tan corporales, no tan físicas como la posesión. Uno puede desear lograr algunas cuestiones espirituales, diferente al registro físico de querer poseer algo espiritual. Observen qué sucede en el propio cuerpo cuando se desea simplemente, o cuando se posee, o cuando el deseo es por poseer. Y siempre el deseo tiene que ver con la posesión, que es su raíz.

Más abajo del deseo está esta posesión y tiene fuertes connotaciones físicas y fuertes registros físicos. Y este registro de la posesión tiene que ver con la tensión. Y se sabe que se está deseando poseer algo porque se registra una particular tensión. Y cuanto más fuerte es ese deseo de posesión, más fuerte es la tensión.

Y claro, uno se agarra a los objetos, uno se agarra a la vida, uno se agarra a las cosas; y se agarra con las garras, con las manos. De tal manera que no suelta uno esas cosas, y esto de no soltar cosas, esto, trae registros de tensión…

…Seguramente el hombre, y ésta es la diferencia fundamental, tiene esa aptitud sobre las otras especies para soltar; tiene aptitud para alejarse de los objetos; tiene aptitud para desposeerse.
Hay algo en la estructura de la mente ya a nivel humano, algo que está preparado para que esta mente se libere de la posesión objetal. Y esta diferencia es grande ya, entre el ser humano y el mono….

…La mente humana seguramente es muy joven y todavía está muy ligada a la posesión. Pero según se ve en estos procesos y según se ve en el avance mismo de la mente individual, se avanza sobre todo cuando la mente es apta o es capaz para desposeerse.

Entonces sucede que la mente no registra tensión, entonces sucede que no hay registro físico de tensión, entonces sucede que los músculos no son necesarios con respecto a los objetos en el sentido de la posesión.”

Hasta aquí, el recorte que hemos hecho de la exposición de Silo.
Volviendo humildemente a nuestro planteo inicial sobre el condicionamiento cultural individualista y competitivo, podemos simplemente decir ahora en este marco, que esta cultura actual, refuerza la actitud posesiva y bloquea el impulso opuesto de soltar, de dar.
Entonces estos dos factores: el proyecto posesivo personal que se fue internalizando en nuestra subjetividad a lo largo de la vida y los ámbitos externos condicionantes que lo siguen reforzando, bloquean los impulsos a ponerse en el lugar del otro, a la compasión, los que son tomados como debilidad.
Y aunque los sentimientos profundos nos impulsen en dirección de ayudar y de construir para otros, nuestra cabeza, acostumbrada al cálculo de la ganancia personal, pone resistencia para aceptarlo como proyecto de vida.
Sin embargo la nueva sensibilidad que comienza a nacer, abre la posibilidad de tomar contacto con nuestros propios impulsos solidarios y con las señales internas de lo sagrado.
Los que vivimos en esta época, experimentamos más o menos claramente, que esta dirección individualista de la vida nos queda chica, como si fuera un ropaje que nos aprieta, porque hay algo que en interior del ser humano que está creciendo y que los Humanistas podemos contribuir a que se acelere este proceso.
Estamos actualmente en esa transición.
Cuando los hombres y mujeres que hemos sido formados en esta cultura nos colocamos mas cerca de la profundidad de nuestros corazón y registramos que preferimos aquellas acciones que terminan en la mejora de otros, necesitamos saber que no estamos equivocados, que nos estamos siendo menos “realistas”, sino que por en contrario, estamos más cerca que nunca de la verdadera realidad del otro y de la propia.
Para sostenernos en esa dirección, necesitamos de un marco conceptual que permita comprender ese registro y un ámbito humano solidario con el que interactuar para expresarlo en acciones hacia el mundo.

Una nueva cultura solidaria y no violenta será la consecuencia de este impulso profundo que busca expresarse en el mundo y plasmarse en nuevas formas de convivencia a nivel mundial
Nuestra espiritualidad está en la dirección interior que nos señalan nuestras aspiraciones más profundas de convivencia solidaria, en la que la dirección de nuestros actos terminan en otros, sin censura externa y sin autocensura. La propuesta de felicidad individualista con la que nos quieren dividir los opresores, va llegando a su fin como pretendido fundamente para la primera civilización planetaria.
Se hace necesario entonces convertir definitivamente el proyecto de vida equivocado, tanto en el mundo externo como dentro de nosotros mismos, para que el ser humano sea libre de tomar contacto con lo sagrado en su interior, ya que este proyecto de vida equivocado es el principal obstáculo para el desarrollo de la espiritualidad.
Estos impulsos profundos son los que pueden formar una comunidad solidaria y abrir el corazón y la mente.
No pueden ser impuestos por una moral externa.
Surgen del interior cuando se puede salir del encierro en lo mío. Es entonces cuando el otro aparece como intencional y libre, cuando surgen deseos de dar lo necesario desde el corazón, sin especulación.
Sería conveniente entonces ofrecer a cada conciencia, ámbitos para conocer y practicar esta nueva opción de “dar en lugar de tener”, “soltar en lugar de acumular”,” acercarse a la profundidad del sentimiento, en lugar de ir hacia la exterioridad”, para que cada persona pueda concretar como resultado de su reflexión, la elección intencional para su vida, de abrazar aquella dirección mental que permite tomar contacto con ese otro tiempo y otro espacio y con aquella actitud abierta hacia los demás, que hacen verdaderamente feliz y libre al ser humano

31 mar 2009

HACIA UNA TERAPIA DEL NUEVO HUMANISMO

Diagnóstico de la Situación

Estamos en un problema que no es un problema personal. Estamos en un ambiente complicado, un ambiente un poco loco. Las imágenes a las que somos sometidos a diario, dónde a las personas las decapitan, las agreden, son imágenes tétricas. Hoy tener problemas sicológicos es bastante lógico. No puedo aislar a las personas del mundo en que estamos viviendo. Estamos siendo bombardeados con todo tipo de violencia y es difícil lograr cierto equilibrio.

¿Quién está sano sicológicamente? El presidente de EEUU? No hay referencia de sanidad, no sabemos dónde mirar, cuál es el ejemplo. La gente hoy sigue ejemplos cercanos, pero esos ejemplos no necesariamente son adecuados, también pueden estar afectados.

¿Cómo hacemos para ayudar gente en un mundo problemático?. Lo primero es caer en cuenta de eso, estas en un mundo que está mal, no sólo tu estas mal. No va ya el esquema de qué es él el que está enfermo y los demás estamos sanos. Nos va a llegar gente producto del desorden en que vivimos. No es posible decir usted está enfermo venga para acá que yo lo sano .

La enfermedad Hoy

La enfermedad de hoy es el sinsentido. Estamos perdidos, no sabemos en qué apoyarnos, no hay ejemplos y no sabemos muy bien cual es el sentido de nuestra vida.

El psicólogo debiera ver cómo hacer para ayudar a la persona que lo consulta a volver a tomar contacto con el sentido de la vida ¿Cuál es la nube que tapó el sol? ¿Qué le impide tomar contacto con algo con sabor a esencia a importante a trascendente?

Todo ha sido reemplazado por el dinero, las cosas, lo objetivo. Y es tan fuerte que uno no ha caído en cuenta que la mayoría de las enfermedades tienen que ver con el dinero. El dinero es tan importante y uno no cuenta con él, estoy endeudado y me hacen sentir que valgo de acuerdo a él. He perdido el sentido en la vida porque he creído que el dinero es lo mas importante. El mundo me ha llevado a ese sentir y no sabe responderme en el momento en que entra en crisis. ¿Cómo se responde? Con fármacos, marihuana , coca. La respuesta para salir de los líos es química y la cosa química te produce una experiencia de desconexión entre la cabeza y el corazón. Se te despeja la cabeza pero no recibes la información emotiva. Es un estado de anestesia, de zombie.

Hacia un nuevo estilo de Terapia

El sentido de la vida: Si tuviera que partir una terapia partiría de la afirmación de que hay un sentido en la vida. La enfermedad es como un ocultamiento de la luz, es como que se ocultara la luz y encuentras depresión y no es porque la luz no esté, algo ha sucedido que se ocultó la luz. Cuando uno logra conectar con la corriente vital que es el sentido de la vida uno empieza a saber lo que tiene que hacer.

Transformar el medio: Un paciente nuestro va a tener que hacer una cosa con su medio si no quiere volver a enfermarse. Si no logra ir al medio a intentar su transformación de nada servirá la terapia.

Tomar partido: Por otra parte nuestro paciente necesariamente tendrá que tomar partido por la vida. Es necesario que cuestione el mundo y si decide transformar al mundo en que vive. Algo hacia los otros tiene que hacer.

Nos morimos: También hay otro tema importante : nos morimos. Es importante este punto para estar conciente de lo que de verdad quiero hacer. (Irvine Yalom es un autor que aborda el tema terapéuticamente)

Paridad: La relación del terapeuta con la persona que lo consulta, debiera tender a la paridad humana, donde el testimonio y la auto-revelación están permitidas.

Mirada humanista. La mirada del terapeuta del nuevo humanismo sobre la persona que lo consulta resulta ser clave. Muchas veces basta reinterpretar una historia o una dolencia desde otra mirada para que se logre un buen porcentaje de la mejoría.

Abrir el futuro. El psicólogo del nuevo humanismo además de reconciliar el pasado, tiene que abrir el futuro. No se puede utilizar el aquí y ahora como una fuga del temor al futuro. El aquí y ahora es útil como mecanismo atencional que eleva el nivel de conciencia. Pero es indispensable que el terapeuta le abra el futuro a la persona que consulta. En el ser humano existen tres tiempos y la sicología del nuevo humanismo le asigna una gran importancia al futuro, la conciencia que es básicamente futuro cuando no tiene futuro colapsa.

Lo que hay que descubrir va a ser en conjunto y aprovechar la discusión casos para aclarar cómo ayudar mejora a las personas que consultan

Quizás los que vienen a la terapia no son los que están mal sino los que están tomando conciencia de lo mal que están. LA gente que se nos acerca al consulorio tiene ciertas enfermedades que son medio típicas. No creo que en todas las épocas las crisis se expresen de la misma manera. Un consultorio de esta naturaleza debiera ir viendo cuál es el tratamiento más eficaz para estas dificultades.

Nuestro Concepto de Ser humano

El ser humano es el ser histórico-social que tiene la capacidad de transformarse y transformar el mundo. Este es el concepto y la mirada a aplicar en la relacuon terapueutica. Se recomienda leer el material de lo Humano de Silo.

(Tomado de; sintesis de reunión con Dario Ergas. nov 22 de 2004.)