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16 may 2020

Acerca del temor a la muerte


Gabriel Vergara Lara
mayo de 1991. Revisado en diciembre 12 de 1993


“la vida física no es en sí totalmente satisfactoria y significativa 
hasta que uno mismo no pueda elegir conscientemente 
otro valor al cual consideran más caro que la vida misma”
Rollo May.


De las vivencias humanas pocas tan cotidianas e incomprendidas como la vivencia de la muerte. La muerte es el paso final de un proceso biológico que inicia con la concepción de tal manera que como reza la sabiduría popular lo más seguro que tenemos en esta vida es la muerte.

No obstante, a lo largo de diferentes épocas y en diferentes culturas, la actitud del ser humano hacia la muerte ha variado enormemente. Desde la muerte como emancipación de las limitaciones materiales hasta la muerte como máxima desgracia que pueda acaecer, pasando por las diversas creencias, amenazas de ultratumba y medidas para asegurarse un indoloro deceso.

Al momento actual y en nuestra cultura, la muerte es algo muy indeseable para los nuestros algo frecuentemente deseable para los enemigos y algo que frecuentemente nos deja indiferentes cuando se trata de un desconocido.

La cultura occidental se caracteriza por una actitud desequilibrada respecto al fenómeno de la muerte física: a la vez que muchos hacen hasta lo imposible buscando evitarla (incluso traicionar sus ideales y amigos, y traicionarse a sí mismo, o pagar grandes sumas de dinero pretendiendo postergarla o evitarla, etc.), cada vez más personas en situación de vulnerabilidad o de sufrimiento, la busca activamente para sí mismo (por vía rápida del suicidio o por vía lenta de la toxicomanía)

¿Qué hay detrás del temor a la muerte?

El temor a la muerte es inversamente proporcional al grado de satisfacción personal experimentado en la vida. O sea, a más plena y coherentemente viva su vida una persona, menos le atormentará la idea o la posibilidad de morir. De otro lado, a más proyectos personales haya dejado de realizar, mientras más cosas sienta que le falta por hacer, menos le agradará la idea de la propia muerte.

Entonces, el temor a la muerte para muchas personas es el temor de no alcanzar a experimentar sentimientos anhelados, estados o situaciones que aun no se han realizado o que se desean vivir aún por más tiempo. Como ejemplo de ello sirve aquella expresión catárticamente reveladora del o de la joven luego de iniciarse en las relaciones sexuales íntimas: “ahora si puedo morirme tranquila/o”.

El temor a la muerte es el temor de no tener la posibilidad de enmendar comportamientos o de introducir correctivos en la relación con otras personas. De tal manera que, cuando una persona cercana fallece, un familiar o un ser querido, por ejemplo, el doliente sufre y o llora no solo y no tanto por el muerto, sino que llora por su imposibilidad objetiva de decirle en vida todo lo que hubiera querido decirle, todo lo que dejó de decirle.

En otros casos, el temor a la muerte del ser querido es una inconsciente expresión del enojo o resentimiento hacia dicha persona: después de rozar internamente el deseo de que “ojalá se muera”, me asusta la idea, me autocensuro por atreverme a pensarlo, y dicho resentimiento o enojo no explicitado se expresa internamente como temor a la muerte del otro. Así que el temor a la muerte del otro puede ser también una formación reactiva producto del resentimiento no expresado.

Existe también el temor egocéntrico a la muerte del otro cercano. La posición existencial en este caso es “lloro por lo que pierdo o perdí”. En dicho caso, el doliente siente pena por sí mismo al saber o creer que se verá comprometida la satisfacción de sus propias necesidades o placeres, cuya satisfacción estaba ligada a la compañía del otro.

Consideremos también la contrapartida de la situación anterior: el temor abnegado a morir. En este caso la posición existencial sería: “No puedo morir todavía porque los míos me necesitan”, dicha persona se sabe o se considera necesaria para la satisfacción de las necesidades materiales o afectivas de sus hijos o familiares. De esto se desprende un corolario político: si la sociedad en su conjunto se organiza de manera que los ciudadanos gocen de un buen sistema de seguridad social frente a las vicisitudes y accidentes, las personas podrían morir más tranquilamente.

El temor a la muerte es también el temor a “dejar de ser YO” y ese temor es producto del tipo de crianza y educación promovido por el sistema de valores hoy imperantes en nuestro contexto sociocultural: un sistema que hipertrofia la importancia del EGO. Al remarcarse en nuestra formación el consumismo, el sensualismo y el individualismo, la persona siente como suyo no solamente su cuerpo y su mente sino también a sus bienes y pertenencias materiales, identificándose con etas y sufriendo por el destino de estas. Vivimos en una sociedad en la cual se valora al ser humano según su capacidad de consumo, de comprar cosas. Ejemplo de ello es el mensaje recurrente en la publicidad que invita al goce y al placer. De tal manera que. no usar, no poseer o no consumir nos parece una de las experiencias más indeseables. Y, ¿qué puede ser más parecido a dejar de consumir y dejar de gozar que el hecho de morirse?

Temor a la muerte e ideología.

En la actualidad, tras el temor a morir se esconde una peligrosa ideología: aquella ideología tacita e inconsciente y, en la gran mayoría de casos, parte de ese currículo oculto que los agentes educativos transmiten a las nuevas generaciones según la cual el ser humano es un ser “natural” que, como todo lo natural nace, crece, se alimenta se reproduce y muere. O aplicado al contexto del humano naturalizado: nace, crece, si puede va a la escuela, se empareja, trabaja que trabaja por la subsistencia propia y la de su prole, envejece y muere... Alguna diferencia esencial con la vida de un animal?

Las consecuencias de una visión naturalista del ser humano son desastrosas. Desarrollando dicha visión resulta que “cualquier cosa es mejor que morirse”. A partir de dicha visión, los seres humanos llegamos a traicionarnos a nosotros mismos y a los demás, renunciamos a nuestros ideales por ser poco útiles a la subsistencia, avasallamos amistades y pueblos enteros porque “es necesario y vital para nuestra subsistencia”. Todo ello con tal de mantenernos vivos, con tal de no morir, con tal de subsistir, así sea en la más cosificante invalidez afectiva o en el más aberrante sometimiento de la propia voluntad a otros. Los poderosos y los violentos aprovechan y alimentan el miedo a morir de las personas para chantajearles, para someterles y explotarles, porque… “Todo lo aguanta con tal de no morir “.

Quien niega la realidad se somete a sufrir los embates de ella, quien niega a la muerte como parte de la vida, se condena a ser esclavo del temor a morir.

Este estado de cosas adquiere magnitud de tragedia psicosocial cuando la ideología del “cualquier cosa con tal de mantener a mi cuerpo vivo“ es esgrimida como argumento pretendidamente científico según el cual el así llamado instinto de conservación es el más fuerte que existe en el ser humano, y no hay fuerza psicológica que pueda oponérsele (a usted escuchado a otros decir: “guerras siempre habrá”.?

Como respuesta a este estado de cosas, consideremos la siguiente frase del psicólogo humanista May Rollo: “la vida adquiere su pleno sentido solo cuando se abraza una causa por la cual se esté dispuesto a dar la vida misma”. Hemos de estar alertas a detectar y denunciar aquellos intentos de naturalizar al ser humano, de pretender que se porte como un animal, negándole su capacidad estrictamente humana, esencialmente humana, de trascender sus determinismos instintivos de individuo biológico. El ser humano es mucho más que un animal racional: El ser humano es conciencia, es “el ser histórico, cuyo modo de acción social transforma a su propia naturaleza", es un hacedor de Sentido, un constructor de realidades objetivas y subjetivas. Incluso su cuerpo físico hace parte de eso externo a él y también es susceptible de transformación.[1]

Sobrevalorando lo biológico del ser humano, reduciéndolo a un ser natural, estaremos a un paso de aceptar la hegemonía de “razas superiores” sobre otras supuestamente inferiores, la inevitabilidad de la guerra y la violencia del hombre para con el hombre; atribuyendo dichas conductas a invencibles impulsos naturales. Suficiente daño ha hecho ya al desarrollo del ser humano tales posturas naturalistas.

Qué papel ha jugado la ciencia y la academia oficiales.

Cuál ha sido la postura del mundo científico y académico respecto de la muerte? A partir del siglo XVIII con el auge del racionalismo y posteriormente del pragmatismo, el mundo científico trataba en forma simplista y prejuiciosa el tema de la muerte: desde la escuela hemos aceptado el silogismo según el cual
-      La mente, y, por tanto, la experiencia subjetiva, son producto de la actividad del cerebro.
-      El cerebro muere con la muerte del cuerpo,
-      Luego entonces, la experiencia subjetiva termina con la muerte del cuerpo.

Y punto. Y no se hable más del tema. Y todo aquel que sostuviera algo diferente era condenado al ostracismo y al repudio por parte de los prestigiosos del mundo académico y científico.

Pero para el ciudadano común no es suficiente ese frío silogismo. Eso no le liberaba de sus temores al sino trágico de la existencia humana; con esa explicación no quedaba tranquilo, con ello no resolvía sus inquietudes y dudas respecto a la posibilidad de trascendencia y el cómo obrar para procurársela. Sus intuiciones sobre el sentido de la vida quedaban latentes fue así como ante la ausencia de respuestas desde el campo científico, surgieron muchas propuestas, oficios, pasatiempos y prósperos negocios en torno al tema de la muerte y de las posibilidades y condiciones de trascendencia.

Es así como tenemos ahora al ser humano contemporáneo debatiéndose incongruentemente ante cosmovisiones antagónicas: mientras que por un lado se declara racionalista, por el otro lado, teme a amenazas de ultratumba, y termina armándose una tremenda confusión interna; termina sintiéndose jalonado en diversas direcciones y experimentando conflictos serios en el momento de tomar decisiones importantes en el campo interpersonal y social. El ser humano actual se siente -cuando es que se siente- desgarrado y confuso. Para huir de dicho dolor (pues también somos una cultura agliofobica) los formadores de opinión generan mecanismos de hipnosis que crean en el individuo insensibilidad y acriticidad ante sus propios registros internos, ante sus propias vivencias internas. Nos dicen qué, cuando cómo, dónde y por qué hemos de alegrarnos y de entristecernos.

Los científicos y académicos comienzan a abrir sus puertas y sus mentes a temas otrora vedados. Antiguos-nuevos problemas comienzan a ser dignos de interés científico: las vivencias subjetivas del moribundo, los estados alterados de conciencia, las experiencias en estado de deprivación sensorial, el efecto subjetivo de los alucinógenos sobre la conciencia, las vivencias de quienes han estado ad-portas de la muerte. Cada vez más académicos comprenden que las vivencias y relatos acerca de la muerte individual al ser realidades subjetivas en las cuales se notan ciertas constantes son dignos de ser estudiados sin prejuicios.

Ante un mundo en crisis que se enfrenta a la pérdida de referencias externas, al agotamiento de ideologías otrora cohesoras del todo social, es urgente la validación de referencias internas. Es por ello que la comprensión de temas tales como la vivencia de la muerte y otras vivencias psíquicas fuera de lo normal no es hoy solamente una cuestión de curiosidad, de actitud evasiva o de ingenuidad: es cuestión de vital importancia ante el resquebrajamiento del modelo de ser humano que se tenía hasta ahora y que ya no lo explica ni lo abarca. El ser humano es un ser en constante redefinición y construcción.

El miedo a la muerte propio de nuestra cultura refleja la confusión acerca de cómo vivir la vida misma.

Aprender a morir es parte esencial del aprender a vivir.

“Ahora cuando el estado de transición de la gran realidad brilla sobre mí, abandonando todo temor, miedo y terror, que puede reconocer cualquier cosa que aparezca, mis propias producciones, y pueda conocerlas como apariciones en el estado de transición.

Ahora cuando he llegado a este punto crucial, que no tema de las energías específicas y coléricas, mis propias proyecciones”

del Bardo Todol (libro tibetano de los muertos)




[1] Ver: Internacional humanista. Florencia, 1989 https://www.internationalhumanistparty.org/es/doc/tesis

8 oct 2018

Entrevista a Víctor Piccininni, autor del libro El arte de acompañar


Foto: Victor Piccininni, cedida por el mismo

Tomado de Pressenza, agencia internacional de prensa.
Víctor, ¿de qué trata y cuál es el objetivo del libro?
El arte de acompañar (Editorial Hypatiaes una pequeña y resumida guía para ayudar en la tarea del acompañamiento a personas que se encuentran en momentos críticos de sus vidas y más específicamente para acompañar a otros en el final de su vida física. Es un escrito breve, destinado a la gente común. Un escrito que no tiene grandes desarrollos, más bien lo contrario. Es una guía, que de manera simple intenta transmitir una serie de herramientas, prácticas y sugerencias útiles para esos momentos.
Cuando uno se encuentra en esos momentos, ya sea porque lo está transitando como amigo, familiar o profesional, muchas veces se pregunta qué es lo más conveniente hacer, qué decir, qué callar, qué ejercicios podrían ayudar… Cómo ayudar a que esa persona sienta el mayor bienestar posible, cómo hacer que su partida de este mundo sea en paz. Cómo acompañar todos esos momentos.
¿Cómo podemos dar un nuevo significado a la vida al resignificar la muerte?
Cuando, por propia experiencia, se comienza a intuir, sospechar o tener certeza de que la muerte física es solo el fin de la existencia del cuerpo pero que existe “algo” que puede ser llamado de mil maneras diferentes: Alma, espíritu, fuerza interna o cósmica, lo profundo, etc, que puede trascender ese instante y abrirse paso a la inmortalidad, abrirse paso a otros tiempos y espacios diferentes al habitual. Cuando eso sucede, la vida misma cobra un sentido, un significado totalmente distinto al que habitualmente se ve y se comienza a obrar de otra manera. Y si esa creencia o intuición se convierte en certeza, se convierte en experiencia, la vida se transforma y las acciones comienzan a ser orientadas por ese sentido de vida.
Por esto, son tan importantes las experiencias en este campo, y no tanto las teorías. Teorías sin experiencias nos dejan siempre en el camino de la duda. Pero experiencias internas sobre la posibilidad de la trascendencia espiritual, por mínimas que sean, pueden abrir el futuro hacia un destino nuevo. Cuando esta experiencia sobre el real significado del momento de la muerte se hace evidente, la vida se redimensiona, se resignifica totalmente. Cuando tienes la certeza, por experiencia, de que la muerte solo detiene la parte física y que existe la posibilidad de que, si hay unidad y reconciliación interna, algo sagrado continuará su camino evolutivo, todo se redimensiona profundamente.
Por ello, resignificar el momento de la muerte puede llevar a transformar muchas cosas de la vida. Mucha gente tiene experiencia de esto. Cuando muere un ser querido, o cuando por diferentes circunstancias ha estado en un momento cercano de morir o cuando piensas en tu propia finitud. En todas esas situaciones, si reflexionas, vas teniendo una resignificación de qué hacer en la vida. ¡Imagínate cuando tienes la experiencia y la certeza de que hay algo que continúa!
Acompañar y asistir a otros en este momento de la vida, desde el afecto y con sincera dedicación, se experimenta como una gran acción que deja un sabor a unidad interna, ¿no te parece?
Sí, totalmente. Y esa unidad interna, esa sensación de unidad interna, es ya en sí misma una experiencia trascendente, una experiencia que te abre otras puertas internas y te van alejando de la simple materialidad, de creer que todo termina con la muerte.
Ese acompañamiento te comienza a conectar con otras realidades más profundas. Y sientes que esas realidades profundas son exactamente iguales en ti que en la persona que acompañas. Y cuando eso sucede, se superan todas las barreras que imponen los cuerpos físicos y se abre paso la experiencia de una comunicación mental, emocional y espiritual profunda.
El libro no tiene fines de lucro y esta primera edición busca obtener fondos para otra. Serían mil ejemplares que se distribuirán en centros de cuidados paliativos; ¿cómo surge esta iniciativa?
El objetivo es llevar estas herramientas y estas prácticas profundas allí donde más necesidad existe. Siento que mi formación en torno a las enseñanzas de Silo no puede quedar solo dentro mío o en un reducido grupo de personas. Ese es el objetivo principal de mi vida y creo que igual sucede con miles de personas que se han formado en esta enseñanza. Estamos siempre intentando llevar a otros aquello que ha sido bueno para nosotros.
Este librito tiene ese mismo objetivo y por ello el interés de multiplicar las ediciones y que llegue a miles de centros de cuidados paliativos y a otros espacios donde la gente lo necesita. No concibo que se lucre con la irradiación de esta enseñanza, sería una contradicción. Por ello, todo lo que se reúna con esta primera edición se destinará a una segunda y así siguiendo, mejorando y ampliando los contenidos, hasta llegar lo más lejos posible.
¿Tenemos que humanizar también los últimos momentos en este mundo? ¿Se nota esa necesidad?
Creo que tenemos que “humanizar la salud” en toda su extensión y también más particularmente en las etapas finales de la vida física. El acompañamiento personal, psicológico y espiritual al final de la vida se encuadra en este concepto: Humanizar la salud. No somos solo un cuerpo que cuando se deteriora finaliza todo. Esa es una concepción netamente materialista y anti humanista.
El ser humano es mucho más que el cuerpo, mucho más que un número estadístico, o que una posición cultural o económica. Cada vez se siente con más fuerza la necesidad de atender a lo interno de uno y de los demás, a lo espiritual, a lo que cada uno siente. Aunque muchas veces esa necesidad no sepamos bien como expresarla o como canalizarla, pero sí, esa necesidad cada vez se nota con más fuerza.
¿Tiene herramientas la gente común para abordar esta etapa de la vida y este acompañamiento?
Creo que sí. De comienzo no hacen falta conocimientos o herramientas especiales. En el libro se habla de ello. Lo más importante es la actitud con la que cada uno aborda estas situaciones que se nos presentan para acompañar a otros. El primer paso es buscar profundizar en uno mismo, conectar con lo mejor de uno mismo, con esa bondad y esa compasión que son parte de uno, que están dentro de uno… Y desde allí ir hacia el otro que queremos acompañar. No hacerlo mecánicamente movido por el deber o por intereses particulares. Las herramientas luego llegan si la actitud es la correcta, lasherramientas se buscan y se encuentran.
¿Qué ocurre con los profesionales, cuentan con alguna guía para asistir en cuidados paliativos?
Es un momento de gran desarrollo y avance en el campo de los cuidados paliativos. Responde a lo que comentábamos de la profunda necesidad de humanizar la salud. Así como se nota el desarrollo del mercantilismo y del poder del dinero en la salud que llevan a la deshumanización de la práctica médica, existe una fuerza creciente en la dirección opuesta, en la dirección de la humanización creciente. En la dirección de atender y acompañar al ser humano como un ser integral, con cuerpo, mente, emociones, energía… Eso se traduce en que los profesionales cuentan con herramientas para atender a ese concepto integral físico-psíquico-espiritual. Por supuesto que luego dependerá de los intereses particulares de cada uno, de atender o no a esto que comentamos. De buscar y aplicarlos o de dejarse arrastrar por el mercantilismo imperante.
En referencia a este punto, mi experiencia en las Unidades de Cuidados Paliativos (UCP) es altamente gratificante en este aspecto. Los profesionales que fui conociendo en varias UCP tienen muy desarrollada esa sensibilidad y este abordaje de atención integral de la persona. Existe mucho conocimiento, hay guías, escritos y se va acumulando experiencias. Tal vez, en el área de acompañamiento espiritual es donde más carencias hay respecto a herramientas y guías, pues muchas veces se ha asociado lo espiritual a lo dogmático o religioso y eso muchas veces lleva a malentendidos. Por ello, mi interés en publicar este librito que a modo de guía intenta ser un aporte al campo de las prácticas personales y espirituales, que son independientes o complementan a las creencias religiosas de cada persona.
El arte de acompañar propone un recorrido por la propia vida destinado a la profunda reconciliación con uno mismo y los demás. ¿Cuál es la importancia de la reconciliación profunda?
La reconciliación profunda con uno mismo y con los demás llevan a la unidad interna, llevan a superar los resentimientos, contradicciones y frustraciones que tanto sufrimiento interno generan. Esa unidad interna es la base para el crecimiento y fortalecimiento espiritual, y ese fortalecimiento espiritual es sinónimo de paz interna, de transformación, de suave alegría en el momento de la partida, en el momento de la muerte física y es también sinónimo de la posibilidad de trascender ese momento hacia otros tiempos y espacios. Esto no es una teoría. Estos comentarios y afirmaciones están basados en la experiencia, en lo que la gente siente y experimenta cuando estas reconciliaciones profundas se hacen realidad en la interioridad de la persona.
Eres Miembro del Equipo de Voluntarios de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Dr. E.Tornú ¿Cómo está siendo la experiencia? ¿Lo recomiendas a otros?
El acompañamiento a otras personas en los momentos significativos de sus vidas, si se hace con afecto y pensando en lo mejor para el otro, es una tarea maravillosa. Y si, además, cuentas con herramientas y recomendaciones adecuadas, ayudas a los demás y te ayudas a ti mismo. Esta tarea es como mágica, pues sientes el agradecimiento de la otra persona. Sientes que realmente eso que haces la está ayudando a transitar esa situación y, además, eso se registra en ti como algo muy válido, unitivo y transformador. Es algo que se realimenta y más allá de la situación difícil que se estáviviendo desde el punto de vista físico, tú sientes que una atmósfera de mucha bondad inunda el ambiente. Pero como se trata de experiencias personales no siempre toda la gente se siente cómoda haciendo esto.
Creo sí, firmemente, que todos tenemos la capacidad de acompañar y ayudar a los demás, pero cada uno debe hacerlo allí donde se sienta cómodo y a gusto. Algunos lo harán en cuidados paliativos, otros con la educación, otros transmitiendo una enseñanza solidaria…Y así otros en tantas otras actividades que irradian lo mejor de cada uno. Todas estas cosas que de un modo u otro traducen en la acción concreta aquello que Silo magistralmente sintetizaba como que es el momento de “Conectar con lo profundo. Con lo sagrado de la interioridad humana” y también al mismo tiempo nos decía: Es hora de ¡Humanizar la Tierra!



Título: El arte de acompañar/ Autor: Victor Piccininni/ Editorial Hypatia, Buenos Aires, Argentina. 2018
Nota de Redacción: En octubre de 2018 se estima saldrá la segunda edición ampliada en varios paises, entre ellos España y pronto estará disponible on line en una web  especifica del libro, desde donde se podrá descargar.

22 ago 2018

Sobre el doble energético. Silo

El “doble energético”, se nutre con sensaciones de distinto potencial, se mantiene en base a impresiones (cosas que ve, oye, siente, a través de sentidos externos e internos). Ese cuerpo de impresiones son en definitiva sentimientos, pensamientos, sensaciones, todo lo que no es el cuerpo físico.
Al parar las funciones del cuerpo físico, el cuerpo energético se separa. La energía del doble viene del mundo de las sensaciones y al faltarle sensaciones se disuelve. Es decisiva la muerte cerebral y no tanto la muerte clínica, que se produce antes. Por eso, si se ha muerto, no le asustes, no lo molestes y no digas boludeces, hasta que se produzca la muerte cerebral, que es cuando se separa el doble, que conserva una franja de recuerdo.
En la muerte cerebral se paralizan las emociones, las representaciones.
El doble al no puede utilizar más esas energía organizada, ya no recibe impresiones, pero el cuerpo energético retiene memoria (recuerdos) como grabación de lo que hubo, es lo más que puede conservar. 

Es una memoria repetitiva, no es una memoria dinámica. Si queda fijado a un lugar, se mueven los muebles de lugar y se disuelve el doble. Las ceremonias de los muertos, son intuiciones sobre el doble , como para que se “nutra” de impresiones, no es que vaya a comer la comida que le dejan los familiares o amigos, sino que necesita el doble “sensaciones” para no disolverse. Todo el tema de la conservación del cuerpo, las momificaciones, las comidas, los talismanes, tenía que ver para los Egipcios, con que Ka ( el alma o doble) se mantenga, para brindarle posibilidades y darle tiempo para que a su vez genere otra cosa, un soplo más alto y pueda devenir en una organización sutil, más elevada, el espíritu, el Ba.

19 mar 2018

La Muerte - La Función Opresora del Sistema

El Sistema encadena hacia la muerte. 

Cada muerte, para el Sistema, es una alegría porque es un luchador menos. Pero no es necesario referirnos a la muerte física, que no es otra cosa que la finalización del corto ciclo de vida. Hay otros tipos de muerte, que se suceden dentro de la vida. El fin de la posible concreción de ideales, o el fin de añejos anhelos, de asir verdades irrefutables, es también morir. Sin olvidar que para muchos, la muerte significa la fuga final, la evasión última, la abolición de los tormentos. 

El Sistema propone dos trampas, y dice: “O bien más allá de la muerte no hay nada, o bien desde antes de nacer ya se tiene alma, en cuyo caso habrá que conservarla en buen estado” -es decir, hacer lo que él dictamine- para que luego pueda "beber de la eternidad". Además, es tan oculto este tema que cualquier cosa que se diga ofendería seriamente. 

Es evidente que no puede haber una modificación si se piensa en esa dirección. 

La muerte es el correlato de la violencia. Cuanta más violencia haya, más cercana estará la muerte. 

¿Por qué hoy hay tanta violencia? ¿Es que nadie puede sacarse de encima ese temor, esa incertidumbre que puede ser una magnífica justificación al decirse: "¿a qué hacer algo, si puedo morir mañana, y si lo hago no estaré para verlo?"? 

Pero si se emprende la tarea de asumir la existencia, no de postergarla; de llevar adelante un joven vitalismo poderoso, de mantenerse en la voluntad de ser, ¿a dónde van a parar los temores y las angustias frente a la muerte? Si de repente se comienza a crear un mundo paralelo, un intramundo dentro del mundo que decae, un "alma" egregia dentro de los cuerpos vacíos; ¿qué queda de esa incertidumbre agobiante frente a la evidencia de la brevedad de la vida, cuando cada momento puede ser trascendente de la ordinaria decadencia? 

El temor a la muerte en un hombre joven es aparentemente inexplicable, pero internamente sí se entiende. Hay temor y angustia porque hay vacío, porque todo lo que había en pie ha decaído; han decaído los mitos, la fe, ha muerto Dios. Ha decaído la significación del lenguaje, no se tienen coincidencias, no hay nada en común; hay un vacío, una soledad, un desierto que de vez en cuando ofrece un espejismo. Por eso hay jóvenes que han perdido el tono vital y transitan desganados por las ciudades llenas de reflejos, de brillos ajenos. Por eso a este joven le preocupa la muerte; pero que no se engañe, que no es la vida más allá de la muerte lo que le preocupa, sino la vida más acá de la muerte, la vida que cree que tiene por su organismo, pero que no tiene en su alma, que está desilusionada y por ello enferma y débil. A este hombre, en este punto, le urge crear algo sincero y real, no para mañana sino para hoy. ¡Para ya! 

Debe recoger las escasas fuerzas que le quedan para empezar, empezar esperanzado y con miedo a fracasar, porque lo ha conocido numerosas veces y ya está cansado, cansado de engaños y de mentiras. Este joven hombre quiere un alma, un alma nueva, egregia, construida con su propio esfuerzo y con ayuda de sus semejantes, esta alma de la que ha oído hablar pero de la cual no tiene ni idea. Pero supongamos que el alma es aquella que da coherencia y sensatez, que da poder y fuerzas, que es individual y a su vez el centro del Universo, que pertenece al espíritu inmortal del hombre. Para esa alma saldrá el Sol. Para esa alma se trabajará desde el amanecer. Para esa alma vendrá todo lo demás.
 Ver tambien: 

Silo

25 feb 2018

Sobre la trascendencia en vida. Conversación con Eduardo Gozalo

Octubre 2017
Día 1



Vinimos a preguntarle acerca de que habíamos escuchado que él se había puesto un propósito a 4000 años:

Eduardo: Alguien le pregunta el negro ¿cuándo vendrá otro como tú? , tal vez dentro de 5000 años venga otro como yo  respondió…

El proyecto que él ha largado es para mucho tiempo. El negro contaba que era interesante armar un plan para 4000 o 5000 años. Él ha hecho una doctrina para mucho tiempo.

Yo no voy a estar 5000 años en este formato, creo, porque se puede encontrar un cambio genético. Imagínate que puedes vivir 1000 años te cambia tu horizonte Tienes que preguntarte qué quisieras hacer en estos años,  qué plan voy hacer si quiero pasar al formato espiritual.  
Si tienes comprobado que tu espíritu está configurado el tema del tiempo ya no tiene sentido: Viva lo que viva el tema es como hago para desarrollar este Espíritu. Y el tema es como tomo contacto con lo otro en vida.  Quien muere antes de morir no morirás jamás.  Y la segunda cuaterna va produciéndose un vaciado que en realidad es un morir.  Es un vaciamiento.  Que produce una desvitalización  y en el noveno paso se produce la resucitación. Vas entrando a otro mundo de inspiración, de rapto, ves cosas que no veías.

Si uno va a las zonas profundas encontrarás a esos dioses profundos. El valor principal es la búsqueda de eso profundo. Y para eso hay que sacarse las limitaciones, las contradicciones, la mala memoria. En esas zonas profundas ya no hablas de 4000 años, sino que es otro nivel.
Medita: ¿qué pasa después de morir? 
Meditar acerca del ciclo del espíritu individual: 

Ciclo individual: 

el espíritu que tenemos no en todos los casos está en el mismo nivel de evolución.  Entonces necesita tiempo.  Lo he asociado con el purgatorio.  Donde los espíritus que están en el purgar, en el perfeccionamiento. Es como que uno fuera un cohete, y va soltando partes, uno va soltando cajas pesadas hasta cumplir nuestro propósito. Ya venimos con un propósito, pero hay que reconocerlo.  En la medida que lo reconoces tu vida tiene sentido.  Reconocer que tienes un propósito para el que fuiste lanzado. Nuestra vida es un continuo de algo que venía de atrás.

Yo tenía un sueño donde estaba en una isla y veía el mar Y en las profundidades estaba el mundo, veía gente,  me daba cuenta de mis errores,  tengo que volver ahí y hacer lo que no hice.  Pero al lanzarme al agua me olvidaba de donde venía y me despistaba. Entonces me olvidaba de para lo que había ido. Salvatore me dijo que era el cuento de la perla, un cuento persa.  Qué también esta explicado en las ideas de platón.

Las trazas:
¿Cómo lo mortal puede derivar en la inmortal? La cosa es como lo inmortal deviene en la ilusión de una cosa mortal. 
Planificar en este contexto es más atemporal.  El tiempo que estás acá aprovéchalo en una cosa interesante. 
El reconocimiento es un estado superior de conciencia.  Puedes reconocer porque ya lo conoces, viene con el equipo completo.
El espíritu se alimenta de las acciones válidas y para eso hay que poder atender. Desde el nivel de conciencia de sí, se puede.  Si no es puro accidente.
A partir de la conciencia de sí aparece la inspiración de un modo dirigido.  Uno quiere dirigir eso, no quiere que sea accidental.

Conciencia de sí, más acciones válidas, más trabajo con la energía para dirigirla a zonas donde se activa.  Hay un registro cenestésico del punto del darse cuenta. Es como un observador que observa. La energía hay que ponerla en ese punto. Y ahí surgen cosas inspiradas Y vienen respuestas.  El silencio es también ese punto.  Ahí permite que el universo penetre. Al generar el vacío, hay que ponerse en disposición de recibir el dios.  Es un modo de silenciar el yo, que también sucede en los fracasos.
El vacío es la puerta de entrada a lo profundo.  Ojo con quien eres y adónde vas.  Si sé dónde voy es porque ya he tomado contacto con eso cuando muera.
Lo profundo da señales, acá hay un plan, uno no sabe bien cuál es,  pero hay una dirección.  Hay una tendencia hacia el desarrollo y la complejidad. 
El libro egipcio de los muertos realmente se llama libro de la salida de la luz del día. Es una guía del camino interno


Día 2 

La estética es una especie de ceremonia para entrar en ciertos registros. 

Eduardo hace bonsái y va sintonizando con su bonsái como si fuera él.  Eso hacen los monjes Zen

Ocurrencias significativas: 

Yo le llamo ocurrencias significativas a aquellas que están relacionadas con lo profundo.  Aquellas que develan quien soy y de dónde vengo. Esas experiencias están mostrando un propósito (la dirección mental que veo).  Algo que te llama la atención tiene que ver con tu mirada con tu intención;  el modo de estructurar y en lo que te fijas.  Empiezas a observar las cosas de otro modo porque tu interés ha cambiado
Aprendes porque estás buscando una solución a cosas que te estás planteando.

Están presionando ciertas búsquedas de uno, no sucede por accidente,  ya había algo de antes que se prepara. En ciertos momentos hay más intensidad en la búsqueda. Puedo hacer un pedido e irme a dormir y pido no olvidarme de mí mismo.  Esto no es lineal, tiene que ver con acumulación y distensión.  El aumento de la necesidad de la búsqueda hace que surja.  Es como si fuera un llamado, un pedido.

Con respecto al temor de volverse New Age o estar en conciencia emocionada, que Rosita preguntó,  nos dijo no importa, lo importante es el registro,  lo importante es si estás más en paz y más reconciliado .  Si vives más feliz y contento en el tiempo está OK, Y viendo también lo que se genera alrededor. Uno percibe se salvó hueco si es una cosa coherente.  Hay que ver las cosas en proceso.  “Si crece en ti y a tu alrededor la sabiduría y la felicidad seguiré tu ejemplo”


Lo importante es el registro que tengo y que mi alrededor esté cada día mejor. 

Cada uno que lo haga como quiera.

La ocurrencia acompañada de sueños, de caídas en cuenta.  Es bueno ver todo el conjunto.
Si quieres ir hacia arriba también tienes que arreglar las cosas que están pendientes


Robby comenta que quiere profundizar en la acción unitiva y  en la relación de eso con  la trascendencia…

Uno separa la trascendencia de la vida actual como si fueran cosas distintas, como algo lineal.  Estamos en la trascendencia simplemente hay que captarla.  Los actos válidos corresponden a la trascendencia.  Tú puedes vivir en la gracia de Dios, estás viviendo en  la trascendencia.  No tienes que morir para pasar a la trascendencia.  El secreto de la vida es captar la trascendencia en vida; por qué captarla después de muerto, eso lo hacen hasta los burros al morir. Lo Importante captar la inmortalidad en vida.  No hace falta que te mueras para ser inmortal.  Puedes ser inmortal ya. Los actos unitivos corresponden a otro plano, que ya está actuando.  Cuando se desarma el cuerpo pierdo aquello con lo que no puedo progresar más. Cuando uno está en la fuerza o en la acción unitiva uno no tiene temor a la muerte. Pero todavía no es nuestro tiempo, uno está rozando otros planos en vida. Uno está viviendo ya, en lo que va a pasar después.  Simultaneidad, es una estructura.  Uno cree que las cosas son lineales

Robby pregunta Como haces con los líos entre los nuestros.  Y él responde yo trato de sumar, de aportar.  No es la discusión de si tienes o no razón.  Puedo aportar con una buena relación, con producciones.  No me interesa la discusión, O tener malas relaciones.  Lo considero como mal alimento para mí. Los ámbitos y las relaciones que dan buena sintonía, eso me suma. Me muevo con aforismos positivos.  Trato de aportar.  Puedes tener distintos puntos de vista, pero sin tensiones.  Lo otro por procesos se va a ir modificando, va ir decantando lo que funciona y lo que no.  Todo está en dinámica a nivel personal y grupal.  Importante es ir con la evolución de las cosas, lo otro es muy circunstancial. Es como poner algo secundario como algo primario, entonces te agarran la vida. Hay que crear ámbitos que generen eso.  Si eso no funciona, aunque estés en el parque no es el camino. El sufrimiento te indica que por ahí no es. Las formas problemáticas te dejan enganchado en tu propia red de sombras. Las buenas atmósferas hay que potenciarlas.  Crear alrededor de uno buena atmósfera, buena sintonía así que acercas a la trascendencia. 


El negro decía que uno quieres ser feliz como algo creciente, no coyuntural.  Ese es el objetivo.  Lo que me distrae de eso son tensiones. Qué la gente haga lo que quiera tratando de crear buenas atmósferas.  Uno lo que hace es ser coherente con lo que uno piensa.  Uno tiene que ser refractario al sufrimiento. Es como que te crearás heridas a ti mismo. Mejor poner atención.  Protégete un poquito, porque si no,  la falta de atención hace  que tengas  accidentes. Hay que ir con cuidado.
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Sobre el mismo tema, ver tambien: 

Apuntes de una conversación de Salvatore Puledda en Milán sobre la muerte.

(Hemos omitido los nombres completos de las personas que aparecen en ella y dejamos el contenido de este material a quién pueda servirle).

"Los muertos siguen viviendo, pero en otro mundo, en el mundo intermedio, que es un mundo psíquico. No está en un lugar lejano, esta acá mismo. Es como una otra dimensión. Hay infinitos mundos. Este es un mundo complejo, más complejo del nuestro, con flora y fauna también. Los muertos están allí, y (si he comprendido bien) allí mismo están otras entidades intencionales (¿serán los dioses? no sé).
En el momento de la muerte no hay dolor, pero es un momento delicado porque el muerto se confunde, no sabe si está adentro del cuerpo (como le parecería normal porque así está acostumbrado) o fuera y no sabe muy bien adonde ir.
Muchas veces el muerto se queda cerca del cuerpo (y por eso en todas las culturas hay cuidado de los cuerpos de los muertos, no se los tira, se les da mucha atención), está como desorientado.

El tránsito puede ser fácil o difícil y eso depende del estado en que estaba la persona al momento de su muerte. Por eso el N. ha escrito que morir en un momento bueno puede ser un arrebato bendito.
Los muertos, cuando alguien los ve en su mundo, "caminan". Esta es una imagen configurada por los vivos, que probablemente no corresponde a la realidad sino es una configuración hecha por los que miran y que no pueden representarse el otro mundo así como es, tienen que representarlo según elementos de espacio y tiempo que corresponden a su experiencia en este mundo. Parece que esta imagen quiera decir que los muertos están en algún proceso.
Los muertos se comunican con los vivos y los momentos más aptos son el sueño y los trabajos transferenciales. El contacto se basa sobre un vínculo emocional, es decir que se da entre personas queridas.
No es conveniente buscar este contacto, para no molestar, pero a veces se da porque los dos quieren tenerlo.
La primera cosa que me pregunto Salva era si alguien había soñado con Anna, la chica que murió. Yo le dije que no, pero que A.P, la había visto en un trabajo transferencial hecha dos días después de su muerte. Ella estaba en la luz, muy feliz, y dijo: "Yo ya he llegado acá y les espero. No era un rayo, era un puente". Yo misma la vi, la noche del accidente; no estaba durmiendo, pero estaba en un estado totalmente alterado, llorando, cuando se me apareció ella, reía y me dijo: "No llores, Gio, ¡yo estoy bien!". Yo no le había dado mucha importancia a esta cosa, pensando que era una proyección mía para compensarme en un momento de total desesperación; pero Salva la considero como un contacto (y el N. también, porque lo ha escrito ayer):
"Salva,Excelente tu intervención en Milán. Creo que ha sido de gran utilidad. Me pareció muy adecuada tu explicación y me llamó la atención la transferencia de A.P y el semisueño de Gio,.
Los acontecimientos psicológicos que han rodeado a este hecho desafortunado, han servido (y creo que servirán) a mucha gente para poner su cabeza en una dimensión más interesante que la cotidiana.
Muchas gracias, Salva, y un gran abrazo.
Mario".

Salva dió importancia también a otras señales, como por ej. El walkman de la hermana de Anna que se prendió dos veces solo.
A otra chica nuestra le paso eso: estaba manejando, alterada, y de pronto perdió la visión de la calle y le apareció Anna contenta, diciendo: "¿Viste lo que hice?". Salvatore se cagaba de risa... decía que Anna tenía algo particular...
Digamos, todas las cosas que habían pasado Salva las valororó, mucho, como contactos que ella hacia. En los trabajos de transferencias, algunas veces se han tomado contacto con muertos queridos y una vez ellos dijeron. "Nosotros estamos vivos, nuestro problema es que no podemos hacerlo creer a ustedes".

Tenemos tres cuerpos. El cuerpo físico, otro cuerpo con que tomamos contacto durante la experiencia de fuerza (el doble) y otro que se puede llamar el espíritu. Cuando muere el cuerpo físico, sigue viviendo el doble y ese doble se lleva el tercer cuerpo. Durante el proceso sucesivo el espíritu se libera y llega a la ciudad escondida. "La Guía del camino interno" explica este proceso. Parece que no todos llegan a liberar el espíritu. Parece que eso depende de la unidad interna. Entonces, la unidad interna determina las posibilidades de desarrollo después de la muerte. Salva me dijo que la mayoría de la gente logra llegar al mundo intermedio, pero que no todos después llegan a la ciudad escondida. Eso porque el doble, que contiene, o protege, o lleva (no se) el tercer cuerpo, puede ser fuerte o débil y eso depende de la unidad interna. Si es débil, se desarma antes que el espíritu esté listo para liberarse. Él no nos dijo que pasa con los dobles débiles que se disuelven sin haber podido contener el espíritu hasta su salida; dijo solo que no les pasa nada malo.

Pero ahora entiendo porque hay que ayudar a la gente a morir en unidad. Antes pensaba que era para tratar que trascendieran; ahora creo que sea para ayudar el tránsito y también para ayudar a su desarrollo futuro. Y entiendo también porque hay que vivir en unidad interna...
Salva habló mucho también de la cultura actual. Dijo que el cristianismo ya ha fracasado, no porque su enseñanza sea equivocada sino porque utiliza alegorías antiguas que ya no van en esta sociedad tecnológica.

Así que la gente se queda sin una dirección para arriba y conserva solo la dirección para abajo (de ahí, todas las películas de zombis, de Drácula, que son alegorías de lo que pasa después de la muerte sin tener una opción para arriba o, en todo caso, alegorías de la desesperación frente a la falta de otra dirección para arriba). La moda dark está adentro de ese mismo fenómeno.
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Sobre el mismo tema, ver tambien: