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13 mar 2019

El tema de Dios

Intervención de Silo en el
ENCUENTRO PARA EL DIALOGO FILOSÓFICO RELIGIOSO.
Buenos Aires 28 y 29 de Octubre de 1995.
Publicado en Habla Silo


Trataré, en los veinte minutos que se me han otorgado, de exponer mi punto de vista sobre el primero de los tópicos fijados por los organizadores de este evento, me refiero al “tema de Dios”.

El tema de Dios puede plantearse de distintas formas. Yo elegiré el ámbito histórico- cultural  emplazándose aquí no por afinidad personal sino en atención al enmarque implícito establecido para este encuentro. Dicho enmarque incluye otros puntos tales como “la religiosidad en el mundo contemporáneo” y “la superación de la violencia personal y social”. El objeto de esta exposición será, por consiguiente, “el tema de Dios” y no,  “Dios”.

Por qué habríamos de ocuparnos del tema de Dios? Qué puede tener de interesante para nosotros, gente ya del siglo XXI, semejante asunto? No se lo había dado por concluído luego de la afirmación de Nietzsche: “Dios ha muerto”? Al parecer, esta cuestión no ha sido cancelada por simple decreto filosófico. Y no ha podido ser cancelada por dos importantes motivos: en primer término porque no se ha comprendido cabalmente el significado de semejante tema; en segundo lugar, porque puestos en perspectiva histórica comprobamos que lo que hasta hace poco tiempo era considerado “extemporáneo” hoy anima nuevas preguntas. Y este preguntar resuena no en las torres de marfil de los pensadores o los especialistas, sino en la calle y en la misma entraña de la gente sencilla. Se podrá decir que lo que hoy se observa es un simple crecimiento de la superstición, o un rasgo cultural de pueblos que al defender su identidad vuelven con fanatismo a sus libros sagrados y a sus liderazgos espirituales. Se podrá decir, en sentido pesimista y de acuerdo a ciertas interpretaciones históricas, que todo ello significa un regreso a oscuras edades. Como cada cual prefiera, pero el asunto permanece y eso es lo que cuenta.

Yo creo que la afirmación de Nietzsche: “Dios ha muerto!”, marca un momento decisivo en la larga historia del tema de Dios, por lo menos desde el punto de vista de una teología negativa o “radical”, como quisieran llamarla algunos de los defensores de esa postura.

Está claro que Nietzsche no se ubicó en los espacios de duelo que fijan habitualmente para sus discusiónes los teístas y los ateos, los espiritualistas y los materialistas.  Más bien se preguntó: Es que todavía se cree en Dios o es que está en marcha un proceso que acabará con la creencia en Dios?  En su Zaratustra dice: “... Y así se separaron el anciano y el hombre, riendo como ríen los niños... Más cuando Zaratustra estuvo solo, habló así a su corazón: ‘Será posible! Este viejo santo en su bosque no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto!?’. En la IV parte de la misma obra, pregunta Zaratustra: “Qué sabe hoy todo el mundo? Acaso que no vive ya el viejo Dios en quien todos creyeron en otro tiempo?”  “- Tú lo has dicho - respondió el anciano contristado- Y yo he servido a ese Dios hasta su última hora”. Por otra parte, en su Gaya Ciencia, aparece la parábola del demente que buscaba a Dios en la plaza pública. “Os diré dónde está Dios... Dios ha muerto! Dios sigue muerto! “ Pero como sus oyentes no entendían, el demente les explicó que había llegado prematuramente, que la muerte de Dios todavía estaba ocurriendo.

Es evidente, en los párrafos citados, que se está haciendo alusión a un proceso cultural, al desplazamiento de una creencia, dejando de lado la determinación exacta de la existencia o inexistencia en sí de Dios. La implicación que tiene el desplazamiento de tal creencia es de consecuencias enormes porque arrastra tras de si a todo un sistema de valores, por lo menos en el Occidente y en la época en que escribe Nietzsche. Por otra parte, esa “pleamar del nihilismo” que este autor predice para los tiempos venideros, tiene como trasfondo su anunciada muerte de Dios.

Dentro de esa concepción, puede pensarse que si los valores de una época están fundamentados en Dios y éste desaparece, tendrá que sobrevenir un nuevo sistema de ideas que de cuenta de la totalidad de la existencia y que justifique una nueva moral. Ese sistema de ideas debe dar cuenta del mundo, de la historia, del ser humano y su significado, de la sociedad y de la convivencia, de lo bueno y lo malo, de lo que se debe hacer y de lo que no se debe hacer. Ahora bien, ideas de ese tipo habían comenzado a aparecer desde hacía mucho tiempo hasta desembocar, finalmente, en las grandes construcciones del idealismo crítico y del idealismo absoluto. Para el caso daba igual que un sistema de pensamiento se aplicara en dirección idealista o materialista porque su  entramado, su metodología de conocimiento y acción era estrictamente racional y, en todo caso,  no daba cuenta de la totalidad de la vida. Las cosas, para la interpretación nietzscheana, ocurrían exactamente al revés: surgían las ideologías desde la vida para dar razón y justificación de ella misma. Recuérdese que Nietzsche y  Kierkegaard, ambos en lucha con el racionalismo e idealismo de la época, pasan por ser los antecesores de las filosofías de la existencia. Sin embargo, en el horizonte filosófico de estos autores no aparecía todavía la descripción y comprensión de la estructura de la vida humana, situación a la que se arriba en tiempos posteriores. Era como si de trasfondo todavía actuara la definición del hombre como “animal racional”, como naturaleza dotada de razón y esta “razón” pudiese comprenderse en términos evolutivos animales, o en términos de “reflejo”, etc. En esa época todavía podía pensarse con legitimidad que la “razón” era lo más importante, o a la inversa, que los instintos y las fuerzas oscuras de la vida orientaban a la razón. Este segundo era el caso de Nietzsche y de los vitalistas en general. Pero luego del “descubrimiento” de la “vida humana” las cosas han cambiado... Y aquí debo disculparme por no desarrollar este punto, en razón de las limitaciones existentes para esta exposición. Sin embargo quisiera mejorar un poco la sensación de extrañeza que se experimenta cuando se afirma que “la vida humana” es de reciente descubrimiento y comprensión. En dos palabras: desde los primeros hombres hasta hoy todos hemos sabido que vivimos y que somos humanos, todos hemos experimentado nuestra vida, sin embargo es muy reciente en el campo de las ideas la comprensión de la vida humana con su estructura típica y sus características propias. Es como decir: los humanos siempre hemos vivido con códigos de ADN y ARN en nuestras células, pero hace muy poco tiempo que han sido descubiertos y comprendidos en su funcionamiento. Así las cosas, conceptos como intencionalidad, apertura, historicidad de la conciencia, intersubjetividad, horizonte, etc. son de reciente precisión en el campo de las ideas, y con ellos se ha dado cuenta de la estructura no de la vida en general, sino de la  “vida humana”, resultando de todo esto una definición radicalmente diferente a la del “animal racional”. De este modo, por ejemplo, la vida animal, la vida natural, comienza en el momento de la concepción, pero cuándo comienza la vida humana si es por definición “ser- en - el - mundo” y éste es apertura y medio social? O bien: la conciencia es reflejo de condiciones naturales y “objetivas” o es intencionalidad que configura y modifica a las condiciones dadas? O esto otro: el ser humano está definitivamente terminado o es un ser capaz de modificarse y construírse a sí mismo no solamente en sentido histórico y social, sino en sentido biológico? Así, con ejemplos interminables de nuevos problemas que plantea el descubrimiento de la estructura de la vida humana, podríamos llegar a rebasar el ámbito de las preguntas que se plantearon en la época del “Dios ha muerto!”, dentro del horizonte histórico en el que todavía estaba vigente la definición del ser humano como “animal racional”.

Volviendo a nuestro tema.

Si a la muerte de Dios, no ocurría una sustitución que fundamentara al mundo y al quehacer humano, o bien, si se impusiera forzadamente un sistema racional en el que escapaba lo fundamental (la vida ), el caos y el derrumbe de los valores habría de sobrevenir arrastrando tras de sí a toda la civilización. A eso llamó Nietzsche, “la pleamar del Nihilismo” y, en ocasiones, “el Abismo”. Está claro que no alcanzaron sus estudios sobre la “Genealogía de la Moral” ni sus ideas del “Más allá del Bien y del Mal” para producir la “Transmutación de los valores” que buscaba afanosamente. Más bien, buscando algo que pudiera superar a su “último hombre” del siglo XIX construyó un Superhombre que, como en las más recientes leyendas del Golem, hechó a andar sin control destruyendo todo a su paso. Se puso en pié el irracionalismo y la “Voluntad de Poderío” como máximo valor, constituyendo el trasfondo ideológico de una de las mayores monstruosidades que recuerda la historia.

El  “Dios ha muerto” no pudo ser resuelto o superado por una nueva y positiva fundamentación de los valores. Y las grandes construcciones del pensamiento quedaron ya clausurados en la primera parte de este siglo sin lograr ese cometido. Actualmente, nos encontramos inmovilizados frente a estas preguntas: por qué deberíamos ser solidarios? por qué causa habríamos de arriesgar nuestro futuro? por qué deberíamos luchar contra toda injusticia? Simplemente por necesidad, o por una razón histórica, o por un orden natural? La vieja moral basada en Dios, pero sin Dios, es acaso sentida como una necesidad? Nada de esto es suficiente!

Y si hoy nos encontramos con la imposibilidad histórica de que surjan nuevos sistemas totales y fundamentantes, la situación parece complicarse. Recordemos que la última gran visión de la Filosofía aparece en las “Investigaciones Lógicas” de Husserl en 1900, al igual que la visión completa del siquismo humano que propone Freud en “La Interpretación de los Sueños”. La cosmovisión de la Física se plasma en 1905 y en 1915 en la relatividad de Einstein; la sistematización de la lógica en los “Principia Mathematica” de Russel y Whitehead en 1910 y en el “Tratado Lógico- Filosófico” de Wittgenstein en 1921. Ya con  “El Ser y el Tiempo” de Heidegger en 1927, obra inconclusa que pretendió fundamentar la nueva ontología fenomenológica, se marca la época de ruptura de los grandes sistemas de pensamiento.

Aquí, es necesario recalcarlo, no se está hablando de una interrupción del pensar sino de la imposibilidad de continuar con la elaboración de los grandes sistemas capaces de fundamentarlo todo. El mismo impulso de esas épocas pasa también por la grandiosidad en el campo de la estética: allí están Sytravisnky, Bartok y Sibelius,  Picasso, los muralistas Rivera, Orozco y Siqueiros; los escritores de largo aliento como Joyce; los épicos del cine como Einsenstein, los constructores del Bauhaus con Gropius a la cabeza; los urbanistas, los espectaculares arquitectos: Wright y Le Corbusier. Y, acaso, se ha detenido la producción artística en los años posteriores o en el momento actual? No lo creo, pero tiene otro signo: se modula, se deconstruye;se adapta a los medios; se realiza merced a equipos y especialistas, se tecnifica al límite.

Los regímenes políticos sin alma que se imponen en aquellas épocas y que, en su momento, dan la ilusión de monolitismo y completitud, bien pueden entenderse como retrasos fácticos de romanticismos delirantes, como titanismos de la transformación del mundo a cualquier precio. Ellos inauguran la etapa de la barbarie tecnificada: de la supresión de millones de seres humanos; del terror atómico; de las bombas biológicas; de la contaminación y destrucción en gran escala. Esta es la pleamar del nihilismo que anunciaba la destrucción de todos los valores y la muerte de Dios de Zaratustra! En qué cree ya el ser humano? Acaso en nuevas alternativas de vida? O se deja llevar en una corriente que le parece irresistible y que no depende para nada de su intención?

Y se instala firmemente  el predominio de la técnica sobre la ciencia; la visión analítica del mundo; la dictadura del dinero abstracto sobre las realidades productivas. En ese magma se reavivan las diferencias étnicas y culturales que se suponía habían sido superadas por el proceso histórico; los sistemas son rechazados por el deconstructivismo, el postmodernismo y las corrientes estructuralistas. La frustración del pensamiento se hace lugar común en los filósofos de la inteligencia débil. La mezcolanza de estilos que se suplantan entre sí, la desestructuración de las relaciones humanas y la propagación de todo tipo de superchería, recuerdan las épocas de la expansión imperial tanto en la vieja Persia, como en el proceso helenístico y durante el cesarismo romano...

No pretendo, con lo anterior, presentar un tipo de morfología histórica, un modelo espiralado de proceso que se alimenta de analogías. En todo caso, trato de destacar aspectos que para nada nos sorprenden o nos parecen increíbles porque ya en otros tiempos afloraron, aunque en diferente contexto de mundialización y de progreso material. Tampoco quiero transmitir la atmósfera de inexorabilidad de una secuencia mecánica en la que para nada cuenta la intención humana. Más bien pienso lo contrario, creo que gracias a las reflexiones que suscita la experiencia histórica de la humanidad se está hoy en condiciones de iniciar una nueva civilización, la primera civilización planetaria. Pero las condiciones para ese salto son en extremo difíciles. Piénsese en cómo se agranda la brecha entre las sociedades postindustriales y de la información, y las sociedades hambrientas; en el crecimiento de la marginación y la pobreza en el interior de las sociedades opulentas; en el abismo generacional que parece detener la marcha de la superación histórica; en la peligrosa concentración del capital financiero internacional; en el terrorismo de masas; en las secesiones abruptas; en los choques étnico - culturales; en los desequilibrios ecológicos; en la explosión demográfica y en las megalópolis al borde del colapso... Piénsese en todo eso y, sin entrar en la variante apocalíptica, habrá de convenirse en las dificultades que presenta el escenario actual.

El problema está, a mi ver, en esta difícil transición entre el mundo que hemos conocido y el mundo que viene. Y, como al final de toda civilización y al  comienzo de otra, habrá que atender a un posible colapso económico, a una posible desestructuración administrativa, a un posible reemplazo de los estados por paraestados y por bandas, a la injusticia reinante, al desaliento, al empequeñecimiento humano, a la disolución de los vínculos, a la soledad, a la violencia en crecimiento y al irracionalismo emergente, en un medio cada vez más acelerado y cada vez más global. Por sobre todo, habrá que considerar qué nueva imágen del mundo habrá de proponerse? Qué tipo de sociedad, qué tipo de economía, qué valores, qué tipo de relaciones interpersonales, qué tipo de diálogo entre cada ser humano y su prójimo, entre cada ser humano y su alma?

Sin embargo, para toda nueva propuesta hay por lo menos dos imposibilidades que paso a enunciar: 1.- Ningún sistema completo de pensamiento podrá hacer pié en una época de desestructuración; 2.- Ninguna articulación racional del discurso podrá sostenerse más allá del inmediatismo de la vida práctica, o más allá de la tecnología. Estas dos dificultadas embretan a la posibilidad de fundamentar nuevos valores de largo alcance.

Si es que Dios no ha muerto, entonces las religiones tiene responsabilidades que cumplir para con la humanidad. Hoy tienen el deber de crear una nueva atmósfera sicososial, de dirigirse a sus fieles en actitud docente y erradicar todo resto de fanatismo y fundamentalismo. No pueden quedar indiferentes frente al hambre, la ignorancia, la mala fe y la violencia. Deben contribuír fuertemente a la tolerancia y propender al diálogo con otras confesiones y con todo aquel que se sienta responsable por el destino de la humanidad.  Deben abrirse, y ruego que no se tome esto como una irreverencia, a las manifestaciones de Dios en las diferentes culturas. Estamos esperando de ellas esta contribución a la causa común en un momento por demás difícil.

Si en cambio, Dios ha muerto en el corazón de las religiones podemos estar seguros que ha de revivir en una nueva morada como nos enseña la historia de los orígenes de toda civilización, y esa nueva morada estará en el corazón del ser humano muy lejos de toda institución y de todo poder.





Nada más, muchas gracias

18 may 2017

Fin de civilizacion y el tema de Dios

Extracto de: El tema de Dios. Conferencia dada por Silo en el “Encuentro filosófico-religioso” celebrado en Buenos Aires los días 28 y 29 de Octubre de 1995.

"El problema está, a mi ver, en esta difícil transición entre el mundo que hemos conocido y el mundo que viene. Y, como al final de toda civilización y al comienzo de otra, habrá que atender a un posible colapso económico, a una posible desestructuración administrativa, a un posible reemplazo de los estados por paraestados y por bandas, a la injusticia reinante, al desaliento, al empequeñecimiento humano, a la disolución de los vínculos, a la soledad, a la violencia en crecimiento y al irracionalismo emergente, en un medio cada vez más acelerado y cada vez más global. 
Por sobre todo, habrá que considerar ¿qué nueva imagen del mundo habrá de proponerse? ¿Qué tipo de sociedad, qué tipo de economía, qué valores, qué tipo de relaciones interpersonales, qué tipo de diálogo entre cada ser humano y su prójimo, entre cada ser humano y su alma? 
Sin embargo, para toda nueva propuesta hay por lo menos dos imposibilidades, que paso a enunciar: 1. Ningún sistema completo de pensamiento podrá hacer pie en una época de desestructuración; 2. Ninguna articulación racional del discurso podrá sostenerse más allá del inmediatismo de la vida práctica, o más allá de la tecnología. 
Estas dos dificultadas embretan a la posibilidad de fundamentar nuevos valores de largo alcance. Si es que Dios no ha muerto, entonces las religiones tiene responsabilidades que cumplir para con la humanidad. Hoy tienen el deber de crear una nueva atmósfera sicosocial, de dirigirse a sus fieles en actitud docente y erradicar todo resto de fanatismo y fundamentalismo. No pueden quedar indiferentes frente al hambre, la ignorancia, la mala fe y la violencia. Deben contribuir fuertemente a la tolerancia y propender al diálogo con otras confesiones y con todo aquel que se sienta responsable por el destino de la humanidad. Deben abrirse, y ruego que no se tome esto como una irreverencia, a las manifestaciones de Dios en las diferentes culturas. Estamos esperando de ellas esta contribución a la causa común en un momento por demás difícil. Si en cambio, Dios ha muerto en el corazón de las religiones podemos estar seguros que ha de revivir en una nueva morada como nos enseña la historia de los orígenes de toda civilización, y esa nueva morada estará en el corazón del ser humano muy lejos de toda institución y de todo poder."

20 mar 2017

Donde moran los dioses

* tomado de Respuestas de Silo a preguntas que se le hicieron sobre el material 
“El Mensaje de Silo inspira una profunda religiosidad”  2003

"“El yo permite moverse en el mundo, pero si “volaras” (desconectaras) por un momento el yo, al reconectar no sabrías que decir, de lo que pasó solo tienes un vago recuerdo, unas reminiscencias. De “aquello” no se sabe nada, solo traducciones. Cuando hables de “eso”, esas serán traducciones, no es ese mundo, porque “eso” se mueve en otros tiempos y en otros espacios: son traducciones de esos tiempos y espacios Sagrados.

Si por un instante uno suspendiera el funcionamiento del yo y conectara con lo Profundo, podría experimentar una cantidad de cosas que pasan en ese instante, sin tiempo y sin espacio. Que después para contarlas en este tiempo y espacio tendría que traducirlas de algún modo, porque si no las traduce, no hay modo de describirlas; sólo traduciendo, de acuerdo al paisaje época y al de cada uno. Y puede hacerlo por lo que recuerda, por la reminiscencia de aquello que ha experimentado. Y a lo mejor cuenta una de cosas que le han pasado... en el tiempo de un pestañear de ojos...

Con las traducciones de esas reminiscencias, de esos contactos con lo Profundo, es que se arman las religiones externas. Sin duda han tenido esos contactos, imagínense un Mahoma o un Buda, la de cosas que traducen después para contar esa experiencia.

De lo Profundo se pueden hacer diferentes relatos, dioses y cosas, pero lo que existe son significados profundos que pueden darle sentido a todo. A nosotros nos interesa la experiencia misma, los procedimientos para llegar allí “donde moran los dioses”. Los significados de las cosas, en la vida cotidiana, son como significados caídos de aquéllos más profundos.”

15 jul 2016

Las religiones han ayudado a ganar o perder libertad, interna y externa.

Tomado de: Estudio sobre el Sentimiento Religioso.
Ernesto H de Casas, 
Mendoza, Junio 2016. Parque Punta de Vacas.

"Expliquemos: cuando la religiosidad humana se encauza por patrones y moldes represivos,
la libertad interna decrece hasta grados de verdadera esclavitud con el culto. No por nada se ha hablado del "opio de los pueblos", aludiendo al culto como un adormecedor de la conciencia. Pero bien puede ser un acelerador de la libertad interna y externa. Un factor de desarrollo de decisiva importancia para ir ganando y expandiendo la libertad.

Una cosa es el sentimiento religioso. en sí, que es positivo para el desarrollo humano y que   por ello no puede ser un factor de retraso. Pero el culto se organiza con cierto personal, y éste suele montar un aparato organizativo que luego tiende a su conservación y se niega, en un momento de su consolidación, a cambiar sus estructuras para proseguir su desarrollo.

Esto se ha visto varias veces en la historia, una de las primeras fue la estrepitosa situación del faraón que cambió a los egipcios el dios Amón por Atón (el sol)[1] y fue tal la resistencia a ese cambio progresivo por parte de la casta sacerdotal, que duró muy poco la reforma. Por su parte, el surgimiento del budismo es una reacción contra el sistema de castas brahmánico y otras ideas corno la limitante reencarnación.
También fue tal la resistencia de la casta brahmánica, que lo consideran herejía (o heterodoxo contemporáneamente) y con los siglos logran sacarlo del suelo natal, pero ha confirmado su universalidad, a diferencia de las formas hinduistas que solo existen en la  India[2].

Sin embargo, en ambos casos, el credo oficial de entonces incorpora numerosos elementos progresivos de las expresiones más revolucionarias de la religiosidad. El problema está en la dificultad de combinar los intereses terrenos y los religiosos propiamente dichos.

La cosa ha llegado a tal punto de confusión, que en la actualidad la palabra religión tiene una carga que es sinónimo de "represión", oscurantismo, etc. y a la cual el hombre contemporáneo biempensante rechaza de cuajo y las grandes religiones, en su estadio contemporáneo, acusan "crisis de vocaciones"; es decir: se manifiesta la falta total de adeptos y aspirante a sacerdotes.

Sin embargo, sin ser idealistas exagerados, el s.r. ha impulsado progresivamente a la humanidad de modo constante. Se han formado pueblos enteros, consolidado imperios, continuado investigaciones, se ha recolectado y protegido conocimiento y un largo etcétera de cosas positivas, mezcladas con supersticiones, inquisiciones e intrigas de palacio, cuando el s.r. fue sustituido por los más bajos sentimientos mundanos.

Pero es obvio que en materia de experiencia religiosa progresiva no está dicha la última palabra.

[1]  El culto a Atón (Atjon) es antiguo, simbolizado por el disco solar que muta a un dios de bondad infinita, en su apogeo cuando lo establece Akenatón - cambiándose de nombre- (que quiere decir Resplandor de A, o Útil a A) en el siglo XIV a.n.e... Al estudiar este episodio se advierte una obstinación por desplazar al clero vigente, al punto que es el Faraón mismo que se consagra sumo sacerdote. Esto, claramente, producirá una reacción adversa. Pero el monoteísmo ha sentado su precedente (y pasaría con Moisés al judaísmo).

[2]  Esto de limitarse a un pueblo y/o zona geográfica se observa en el Hinduismo (Jainismo incluido), en el    Zoroastrismo, en el Judaísmo y en el Egipto antiguo. La universalización de un credo la hacen los budistas al   expandirse por Asia (Hinayana y Mahayana) y el cristianismo al referirse a los gentiles (no judíos).

3 ene 2016

Origen de las religiones y su relación con estados excepcionales de conciencia

de Madeleine John. 
Centro de estudios parque de estudio y reflexión punta de vacas
Marzo 2014
madeleine.john@gmail.com

LO COMÚN DE LOS TEXTOS RELIGIOSOS

Con esta rápida y arbitraria pincelada por algunos de los textos vinculados a diversas religiones he querido destacar que, independientemente de los diferentes paisajes post-mortem, todas las espiritualidades y religiones tenían en común:
La creencia, intuición y/o experiencias de que había “algo más” que solamente el cuerpo físico y que a la muerte y descomposición del cuerpo, ese “algo más” llamado de diversas maneras podía continuar en otros paisajes; que la existencia en otros planos sería según las acciones realizadas en la vida aquí, en este plano, y para ello se daban pautas de orientación para la vida indicando lo que se debía hacer y lo que se debía rehuir;
• Que es posible, siguiendo cabalmente las pautas establecidas por cada espiritualidad o religión, alcanzar un estado de certeza de dicha inmortalidad en vida como el de la iluminación o budeidad en el budismo o la divinización del hombre en el cristianismo;
• Que es posible una “comunicación” o interrelación entre los distintos planos, entre los vivos y los muertos, por lo menos por un tiempo más y los vivos pueden ayudar a los fallecidos a guiarse en el camino post-mortem como explícitamente se explica en el libro 26 . Tibetano de los muertos o en la intercesión por medio de la oración y las ceremonias y rituales por el bienestar de los muertos.

En el origen de las religiones está la experiencia de contacto con realidades y paisajes propios de estados excepcionales de la conciencia que independientemente de las traducciones posteriores, daban al que vivía esas experiencias la certeza de una trascendencia y un sentido en la vida.

Más allá de experiencias accidentales u ocasionales de gran impacto para la conciencia, capaces de darle dirección, en las diferentes religiones se habla de seres referenciales que gracias a un Propósito sostenido lograban una transformación permanente y radical de sus vidas que se experimenta como el nacimiento de un nuevo ser. Es el caso de la budeidad en el budismo y de la divinización del hombre en el cristianismo.

Sin embargo, ese tipo de experiencias y trasmutaciones aparecían como muy difíciles y casi exclusivamente experimentables por gente “especializada” que dedicaba su vida al desarrollo espiritual como las sacerdotisas, profetas, monjes y monjas albergados en monasterios, templos y conventos.

Estas experiencias son difícilmente trasmisibles y se perdían rápidamente en el tiempo ritualizándose y externalizándose. Además las enseñanzas originales con el correr del tiempo y con su expansión geográfica se iban modificando influenciadas por las creencias y prácticas de las nuevas regiones a las que llegaba, derivando en innumerables ramas y vertientes, algunas de ellas en franca oposición.

Así el budismo que originalmente se opone a la idea de reencarnación y es una espiritualidad sin deidades que más bien impulsa hacia el desarrollo de la propia mente, hoy llega a nosotros como sinónimo de reencarnación y con la deidificación de Buda.

Sin duda también han influido sobre las religiones numerosos factores más bien terrenales. Así encontramos hoy en el cristianismo un enorme abanico de variantes y vertientes. Al interior de su institucionalidad tuvieron a lo largo del tiempo acaloradas discusiones sobre estos temas: ¿Los 20 animales tienen alma? ¿Y los indios? ¿Y las mujeres? ¿Cuándo entra el alma al cuerpo del feto y por dónde? Y aún subsisten debates entre los “bipartitos” quienes afirman que en el ser humano hay un cuerpo y un alma y los “tripartitos” quienes además reconocen un espíritu en el hombre.

A lo largo del tiempo las diferentes místicas que se desarrollaron a la sombra de las religiones, trataron de recuperar la experiencia de contacto con los espacios profundos y la dimensión sagrada, dejando maravillosos testimonios de ello.27

¿Y qué quedaba para el hombre común y corriente que vivía sumergido en su vida cotidiana? Todas trataron de trasmitir herramientas que permitieran al ser humano avanzar en su evolución:
-  Códigos morales que orienten la conducta hacia el Bien y la coherencia;
- Procedimientos que llevaran a la profundización del espacio de representación produciendo el acceso a zonas del espacio donde se registran las experiencias de unidad, comunión y sentido.

La oración y meditación fueron mecanismos fundamentales. Los dioses, como representaciones lejanas, en lo alto del espacio de representación, permiten dirigir la atención a regiones más altas y profundas del espacio interno.

Con el correr del tiempo, los códigos morales externos se vaciaron de sentido y los dioses externalizados se “alejaron y enmudecieron”. Dicho de otro modo, las experiencias de suspensión o supresión del yo y la entrada a lo Profundo son muy difíciles. Estaban reservadas a los místicos y “especialistas” que se dedicaban a ese camino como iniciados en alguna escuela u orden.

Para la gente común las religiones propiciaron experiencias de contacto con otras profundidades del espacio de representación. Por ello pusieron dioses e intermediarios en las alturas como imágenes apoyo para acceder a los límites del espacio de representación y sus registros.


LA EXTERNALIZACIÓN DE LAS RELIGIONES

Silo distingue entre una religión externa y una interna:

“10.- Llamo “religión externa” a toda religión que pretende decir sobre Dios y la voluntad de Dios en lugar de decir sobre lo religioso y sobre el íntimo registro del ser humano. Y aún el apoyo en un culto externalizado tendría sentido, si con tales prácticas los creyentes despertaran en sí mismos (mostraran) la presencia de Dios.”

“11.- Pero el hecho de que las religiones hayan sido hasta hoy externas corresponde al paisaje humano en que nacieron y se desarrollaron. Es posible el nacimiento de una religión interna o la conversión de las religiones a una religiosidad interna si es que aquellas van a sobrevivir. Pero eso ocurrirá en la medida en que el paisaje interno esté en condiciones de aceptar una nueva revelación. Esto, a su vez comienza a vislumbrarse en aquellas sociedades en que el paisaje humano está experimentando cambios tan severos que la necesidad de referencias internas se hace cada vez más imperiosa.”31

Las diferentes religiones y místicas plasmaron un horizonte espiritual que daba dirección a la vida y conducta de sus creyentes abriendo el futuro más allá de la muerte, función importante sabiendo las consecuencias negativas y las alteraciones que produce la cerrazón de futuro para la conciencia cuya  característica fundamental es la de estar abierta y lanzada a futuro.

También todas ellas dieron pautas y orientación al comportamiento del ser humano y en el afán de ser coherentes con su sistema de creencias contribuyeron a la humanización de las sociedades humanas.

Además de abrir el futuro para la conciencia más allá de la muerte física colocando en el paisaje un horizonte prometedor y dando pautas de conducta que orientaron al ser humano en su vida cotidiana hacia la coherencia y la unidad interna, en las religiones del libro se puso especial énfasis en la alegoría de dios como imagen- apoyo para acceder a los espacios altos del espacio de representación a través del mecanismo de la oración.

Ese paisaje sin embargo se externalizó y los cielos e infiernos dejaron de ser alegorías de direcciones y estados internos y los dioses de traducciones alegóricas de la profundidad del ser humano para convertirse en jueces temidos. Las pautas de conducta dejaron de ser orientadores en la vida cotidiana para convertirse en normas rígidas e inflexibles que supuestamente eran la voluntad de esos dioses y que había que cumplir para agradarles.

Esta externalización produjo numerosos atropellos y violencia contra el ser humano como las guerras “santas” justificadas como queridas y en defensa de un dios o el brutal asesinato de seres humanos por “atentar contra la voluntad y las normas de dios”.
En el cristianismo, de Dios dependía la “gracia”, él enviaba el espíritu, lo daba. No dependía de un proceso que uno realizaba para su desarrollo, sino de ser “escogido”. La alegoría cobró vida propia y era temida y anhelada al mismo tiempo. La vida cotidiana era tan difícil, tan llena de zozobras e injusticias que el Propósito de unión con la divinidad fue desplazado para el “más allá”, y el “más acá” se convirtió en el valle de lágrimas, la cruz que había que cargar para pasar las pruebas y ser merecedor del cielo.

El ser humano que había surgido desprotegido e indefenso frente a los peligros que lo rodeaban y sometido a las vicisitudes de la naturaleza se volcó a avanzar en el mundo para poder comprenderlo y dominarlo. Es decir, desplego su vigilia con sus mecanismos hasta llegar a sus límites. En esa larga etapa, por necesidad estaba volcado hacia el mundo externo, y así las religiones que creó. El impulso a avanzar, crecer, comprender, lo llevó a desarrollar la ciencia que le permitió explicarse y manejar una cantidad de fenómenos que antes se atribuían a la acción de los dioses, ya sea como premio o castigo y las normas fijas y rígidas perdieron vigencia y credibilidad en un mundo interconectado entre diferentes culturas con normas distintas y también en un mundo de cambios cada vez más veloces.

En ese proceso el ser humano desplegó su vigilia con todos sus mecanismos hasta llegar a sus límites. Hoy en un mundo globalizado, habiendo construido las sociedades actuales desplegando su intención y su vigilia hacia sus límites de expansión y enfrentando la crisis que implica su implosión como momento de síntesis, necesitará acceder a un nuevo nivel de conciencia volviendo la mirada interna hacia su propia interioridad para dar un salto y abrirse al mundo en una nueva escala.

Cuando se habló de las ciudades de los dioses, adonde quisieron arribar numerosos héroes de distintos pueblos; cuando se habló de paraísos, en que dioses y hombres convivían en original naturaleza transfigurada; cuando se habló de caídas y diluvios, se dijo gran verdad interior.”
“Luego los redentores trajeron la Palabra y llegaron a nosotros en doble naturaleza, para establecer aquella nostálgica unidad perdida. También entonces, se dijo gran verdad interior.”
“Sin embargo, cuando se dijo todo aquello, colocándolo fuera de la mente, se erró o se mintió.”
“Inversamente, el mundo externo confundido con la interna mirada, obliga a ésta a recorrer nuevos caminos.”
“Así, hoy vuela hacia las estrellas el héroe de esta edad. Vuela a través de regiones antes ignoradas.”
“Vuela hacia afuera de su mundo y, sin saberlo, va impulsado hasta el interno y luminoso centro.”32

...

CONCLUSION

Desde sus inicios el ser humano ha buscado una respuesta a la finitud del cuerpo y ha buscado tomar contacto con lo numinoso para encontrar las experiencias de Sentido y trascendencia. Estas experiencias han sido el fundamento de las religiones y las místicas. A partir de estas experiencias se desarrollaron diversos y disímiles procedimientos para acceder a esas experiencias de contacto con otras realidades y se dieron pautas de conducta que debían respetarse, ya que la vida postmortem dependía de las acciones realizadas en vida.

Sin embargo, el ser humano que se había erguido vulnerable e indefenso en un mundo amenazante se lanzó a desplegar y desarrollar el nivel de vigilia que le era propio, dominando la naturaleza, conquistando los mares, los cielos y la tierra asumiéndose cada vez más como un protagonista y transformador del mundo. Lanzado al mundo externo, también externalizó su religiosidad y mundo interno. Las experiencias de contacto con lo sagrado quedo reducida a “especialistas” y a las místicas de las distintas religiones. Llevando el despliegue de su nivel de vigilia hasta sus límites, el ser humano se encuentra hoy en un mundo que él mismo creó en crisis y requiere de nuevas respuestas.

En ese contexto, las enseñanzas de Silo abren un nuevo horizonte espiritual: el ser humano puede aprender a manejar y dirigir su energía y llevando la mirada hacia su propia interioridad puede conducirla hacia nuevas regiones de su espacio interno. Esto le permitirá el acceso a las experiencias de Sentido y Plenitud y además cambiará su mirada y relación consigo mismo, los otros y la vida.

Gracias a su acción válida y unitiva ayudando a superar el dolor y el sufrimiento en otros, al esfuerzo por lograr un nivel de conciencia más lúcido y de disposición a comprender y a un Propósito trascendente que sostenga este esfuerzo, el ser humano puede ir ganando un nuevo nivel de conciencia de sí, un centro de gravedad interno que lo vaya independizando cada vez más de las limitaciones espacio-temporales que pone su cuerpo y las condiciones externas. En suma, puede ir creando algo nuevo en su interior, el espíritu, que le da la experiencia y certeza de la trascendencia y la inmortalidad.

Silo nos invita a descubrir lo numinoso en nuestra profundidad y coherentemente con ello avanzar en el proceso de humanización de la Tierra con alegría y esperanza.

Notas:
26 EL ZOHAR, El libro del Esplendor. Ediciones Obelisco, 6ª edición. 2011..
27 Algunos ejemplos de experiencias renovadas de contacto con lo numinoso las podemos encontrar en las siguientes monografías: La vía devocional del sufismo en Irak del siglo VIII al IX, Alain Ducq, Parque de Estudio y Reflexión La Belle Idée, julio 2011; La mística femenina en la región Renanoflamenca (Siglos XII y XIII), Claudia Salé, Parque de Estudio y Reflexión La Belle Idée, enero 2013; Estudio sobre ´La oración del corazón´, José Gabriel Feres, Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas, agosto 2010; La entrada a lo Profundo en Juan de la Cruz, Juan Espinosa, Parque de Estudio y Reflexión Toledo, septiembre 2011.
31 SILO. Humanizar la Tierra, El Paisaje Humano. Santiago. Virtual Ediciones. P. 84.
32SILO. El Mensaje de Silo, La Mirada Interna. Lima. Editorial Cuásar. PP. 85-86.

28 dic 2015

Consecuencias del Dios externo y necesidad de un nuevo mito

"Hay un Dios, que es el modelo a imitar. Es un Dios externo, que está en lo alto, por encima de nosotros. Este modelo da lugar a un modelo social vertical que afecta a todos los campos del quehacer humano. Desde aquí se justifica que algunos, pocos como Dios sólo hay uno, estén arriba y tengan más poder o poder sobre los otros que están abajo. Desde aquí se puede comprender también cómo tiene gran valor internamente en uno todo aquello que está en lo alto, personajes de distintos campos que están en lo alto de la pirámide social, que tratamos de imitar y que sentimos que tienen más valor que nosotros, incluidos nuestros ámbitos.

El que sea externo tiene otras consecuencias. Entre ellas, que lo que valoramos es externo también. Y en este sistema tiene valor quien más bienes tiene, quien sobresale sobre el otro en lo tangible o quien tiene más prestigio... Además supone también que la moral implantada sea externa, con reglas externas que afectan a lo personal y también a cualquier actividad social.

Este Dios es juez y castigador, y se resiente cuando los humanos, a los que él ha creado, tratan de ser como él comiendo el fruto del Árbol de la Vida, buscando convertirse en dioses. Como respuesta, como venganza, como castigo los echa del Paraíso, perdiendo aquellos la “unidad perdida”. Serán culpables siempre de aquel “pecado”, de aquello que hicieron, serán culpables por lo que piensen, digan, hagan o dejen de hacer, serán además culpables todos sus descendientes... y serán salvados por alguien, el hijo de Dios, que sacrificará su vida por ellos... y aquí aparece otro valor: el sacrificio, que justifica “vivir en este valle de lágrimas”; en síntesis, justifica el dolor y el sufrimiento, como vías de liberación.

Los castiga también esclavizándolos cuando dice “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Y esto también lo tenemos profundamente incorporado. Si no ¿Cómo es posible que miles de millones de seres humanos trabajen por salarios miserables para sobrevivir a duras penas y no se rebelen? ¿Cómo es posible que las poblaciones “occidentales” miren hacia otro lado, consumiendo sin cuestionarse que lo que consumen es producto de la esclavitud? Y ahora mismo, cuando ciertos colectivos defienden una renta básica universal (38) para todo ser humano por el hecho de haber nacido tal, que le permita cubrir sus necesidades básicas ¿Cómo es que nos resistimos a defender abiertamente tal propuesta, que sería absolutamente liberadora? ¿No será que esta venganza bíblica –con sutiles justificaciones- nos tiene atrapados el pensamiento, el corazón y la acción?.

Ese Dios, apoyándose en ciertos mandamientos, dice lo que es bueno y malo y nada ni nadie queda libre de esa mirada y de ese juicio y, como consecuencia, del castigo que corresponda, castigo que ha de ser público para escarmiento de todos.

Ese juicio permanente lo llevamos en nuestras conciencias. Nuestro mundo interno está teñido por ese juicio sistemático de lo que está bien y lo que está mal en uno mismo y en los otros, y actuamos –aunque a veces sea muy sutilmente- vengándonos, castigando... para “poner las cosas en su sitio”. 44

Desde este modelo vertical, acepto que me “castiguen” o “castigar”, según si estoy arriba o abajo. El mismo mecanismo que me puede permitir también ver cómo si alguien “cae” internamente para mí, no valoro o no me importa su castigo.

Todo y todos quedan teñidos por esa división, por esos bandos de buenos y malos. Queda dividido, teñido nuestro mundo interno y queda teñido el mundo externo, todo el tejido social. Los bandos están instalados y, por tanto, la “guerra”, la violencia, la imposición de unos sobre otros... y la justificación de todo ello para que el mito siga vivo.

Pero este mito que opera en nuestras vidas va cayendo y en esa caída se ha ido externalizando aún más. El racionalismo y el individualismo a ultranza corresponden con las últimas etapas de este mito y son la expresión de la desconexión con lo Sagrado que hay en cada uno.

¿Cómo no sufrir y generar sufrimiento en un medio, en el que está rota la relación con los otros, en el que para tener éxito y ascender en la escala social has de aislarte del otro o aislarlo, en el que se justifica cualquier acción para conseguir ese objetivo: en quedar “por encima” del otro como sea?. ¡Qué desconexión de la experiencia de lo humano en uno mismo y en los otros!.

Esta forma gobierna nuestras conciencias y nuestro mundo de relaciones, decíamos. Es el sistema, es la cultura en la que vivimos, esta cultura occidental que ha invadido el planeta entero, a la que aludiera tan claramente Silo en Grotte39. Nos guste o no, es así. Tan es así que la hemos incorporado a nuestros proyectos más queridos, a los que sin darnos cuenta hemos llevado los bandos, los juicios y los castigos.

Y mientras no fracasemos a esta forma mental, a este modelo, difícilmente podremos incorporar en nosotros otro paisaje interno que se manifieste afuera. Es desde aquí que, para mí, toma otra profundidad aquella frase de Silo cuando dice que “mi Mensaje es para los que llevan el fracaso en su corazón40.

Aceptar en profundidad que hemos fracasado y comprender que no hay culpables, nos puede permitir que internamente se desmonte este armado, y se incorpore en nosotros otra forma mental, otro Mito que ya está presente, que se está desplegando y del que, por tanto, no podremos observar todo su vuelo.

De este nuevo mito, rescatamos algunas pinceladas. Es un Mito que habla de un ser humano que pone la referencia adentro, en el registro, en una dirección que le lleva hacia una creciente unidad interna buscando la trascendencia inmortal, sabiendo que lo mortal y lo inmortal son manifestaciones de lo mismo. Un ser humano que busca no oponerse a la evolución de las cosas, no forzar ni oponerse a una gran fuerza, comprender que todo está bien cuando marcha en conjunto (los distintos aspectos de su vida pero también cuando va bien la vida de quienes le rodean, cuando toda la humanidad vaya bien); un ser humano para el que todos los momentos y situaciones que le tocan vivir –y que no elige tantas veces- son positivos, le enseñan algo; que no niega el placer cuando a nadie perjudica; que disfruta de cada momento cuando hace algo que siente que ha de hacer pero sin esperar resultados; que va a la raíz de los problemas; que busca hacer desde la libertad interna, que pone como máximo valor tratar al otro como quiere ser tratado, que comprende que aquellos bandos en los que le toca vivir no los ha elegido, como no los han elegido quienes están en bandos opuestos... que considera que sus acciones válidas van acumulándose poniendo la base para la trascendencia.

Este mito explica que la forma mejor para liberarnos es ayudar a otros a eliminar la contradicción, el dolor y el sufrimiento en el que viven.

Es un mito que habla de no imponer a otros nuestro modo de ver las cosas porque esto es violentarlos y violentarnos, y de no aislar al otro, entonces.

Es un mito que habla de que no hay culpables, por tanto nos libra de estar juzgando y castigando, si fuera el caso, los comportamientos o expresiones de los otros y de nosotros mismos.

Es un mito que propone un sistema social horizontal, que corresponde con una forma mental que se agranda hacia adentro de la conciencia con el mismo volumen con el que se expande afuera, construyendo un mundo interno y externo en el que se experimenta esa máxima Siloista de “nada por encima del ser humano y ningún ser humano por encima de otro”.

Un modelo que ve al hombre y su relación con el mundo en estructura. Es un modelo que une, inclusivo y no violento, en el que todos sus miembros son necesarios para el Todo. Cada cual desarrollando su función, ni mejor ni peor unas u otras si van en una dirección humanizadora, sino todas aportando su nota a la gran obra de la Vida, proponiéndonos que nos pongamos en disponibilidad para que el “otro” desarrolle al máximo y del mejor modo posible su “Propósito” y cada cual el suyo." 

Notas:

37 El judaísmo, cristianismo e Islam comparten mito y hunden sus raíces en Hammurabi. Para más información al respecto, recomendamos ver la charla de SILO en Grotte: https://www.youtube.com/watch?v=VzbAA3xco6w y la lectura de la monografía sobre Venganza, Violencia y Reconciliación de LUZ JAHNEN. Parque Schlamau. 2014.
38 www.redrentabasica.org/
39 SILO hablando con amigos en Grotte (Italia) 8/05/2008. Enlace: https://youtu.be/VzbAA3xco6w
40 SILO. Charla sobre “El espíritu y la opresión”. Valparaíso (Chile). 22 de Enero de 1969.

Tomado de: 
Juana Pérez Montero:  juanaperezmontero@gmail.com 
Centro de Estudios Parques de Estudio y Reflexión Toledo 
Septiembre 2015

6 oct 2014

El sentimiento religioso (del libro Unidad en la acción, de Dario Ergas)

(tomado de : Unidad en la accion, de Dario Ergas.)
(No se incluyen las notas al pie de pagina del original)
En cada uno está el viento que aviva el fuego de lo trascendente. Esa fuerza interior llena de sentido eleva la conciencia, y algo que se cohesiona parece no ser afectado por la muerte. Esto está en cada uno y todos queremos vivirlo, acceder por experiencia directa a una verdad transformadora que aleje el temor y nos llene de alegría. Este acercamiento a la trascendencia es el campo de lo sagrado, algo que no quisiéramos manchar con las palabras y simplemente dejarnos bañar por su aliento de luz y silencio.
Esta vivencia, propia de la conciencia inspirada, provocada por desplazamientos del yo7, nos asalta con su conmoción. Es tal su potencia y tan fuera de lo cotidiano que pareciera como si algo se introdujera en uno. Es una interpretación incorrecta, pero habitual. Cuando se realizan procedimientos rituales con devoción, estos pueden facilitar la manifestación de la experiencia trascendente y permitir que cada participante, o muchos de ellos, tome contacto con ese mundo. También en este caso tiendo atribuir el fenómeno a seres externos, y si lo sucedido tiene algún impacto, reforzará el prejuicio de que lo ocurrido provino desde fuera de mí8.
Como los seres humanos estamos predispuestos a trasladar fuera de nosotros las representaciones, también lo hacemos con los atributos de lo sagrado. Al sumergirnos en los espacios profundos e irrepresentables, la conciencia convierte esa experiencia en figuras. Esta traducción toma la forma de poema, de danza, de ritos o cualquier otro tipo de producción que refleje la intensidad de lo vivido.
Si al pasar el tiempo queremos revivir esa experiencia, recurrimos a esas creaciones provenientes de los momentos de inspiración. Al repetir el poema, la danza o el icono producido cuando tuvimos el contacto, esperamos colocarnos en el mismo estado mental que lo originó. Un cierto ritual me puede disponer para que las zonas interiores desde donde fueron generados se aproximen.
Un lugar o un objeto pueden estar “cargados” de significado, porque allí se suele producir el contacto sacro y, a siglos de distancia, puedo sentir “la carga” que transmiten; pero esto no ocurre porque esos objetos o lugares tengan en sí algo particular. Puedo sentir su poder porque, al relacionarme con ellos, movilizo imágenes que se ubican en una profundidad tal del espacio de representación que pueden facilitar la irrupción de la experiencia trascendente. Las representaciones se ubican en distintas profundidades. Así como a la cuchara de una taza de café la imagino más periféricamente que el recuerdo de mi padre ya muerto, del mismo modo, a un guía o  dios lo imagino en una profundidad mayor que la cuchara. Pero, si esa cuchará perteneció a mi padre, su ubicación en el espacio de representación se internaliza hacia la profundidad de la rememoración del padre. Así sucede con un lugar sacralizado. Al entrar en él, las imágenes de mi conciencia se emplazan en una profundidad no habitual y eso aproxima experiencias no habituales. Entonces, el contacto con lo trascendente está produciéndose al interior de uno, por algo que hay adentro de uno y no por la magia de las cosas. El error interpretativo de esta experiencia lleva primero a su externalización, atribuyéndola a causas extrahumanas, y luego a su desvío, hacia estados de conciencia crepusculares, y finalmente al alejamiento de su significado.
Para comunicarme con los dioses, es decir, para hablar con mi alma, para que aquello que es en sí mismo y para sí mismo se exprese e inunde todo mi yo, necesito estar disponible a ese contacto. Puedo facilitar esa predisposición al visitar algún lugar especial, o por una lectura, una conversación inspirada o al realizar ciertos procedimientos, pero lo que estoy haciendo es sumergir la mirada interna para que sea absorbida por aquello que busco.
La externalización ha traído varios problemas. Desde la manipulación de jerarquías que se han puesto como intermediarias entre los dioses y la gente, hasta desvirtuar técnicas que pudieron en algún momento haber prestado utilidad al creyente para su meditación. La confusión entre la experiencia trascendente con su posterior traducción, o enredar las producciones artísticas o religiosas que de allí emanan con la emoción y la claridad profunda con la que toma contacto cada cual consigo mismo, ha impedido al sentimiento religioso progresar en el practicante. Este error bloquea la recreación de la experiencia religiosa y detiene el avance del desarrollo mental y espiritual.
Sin embargo, esta distorsión podría estar invitando a la reconversión de las religiones hacia una religiosidad interna. Las distintas religiones, al concebir lo divino y lo inmortal afuera de la mente, parecen oponerse entre ellas y las creencias se vuelven refractarias, como al juntar piedras imantadas con la misma polaridad. En esta crisis mundial que pone en juego la existencia y la evolución, podría llegarse a la  conclusión de que es necesario transformarnos en un tipo superior de ser humano. En ese caso, todas ellas podrían colaborar para crear las condiciones de un salto evolutivo de la humanidad. Convertirse en una religiosidad interna implica un cambio en la dirección de la mirada, buscando a Dios en la profundidad de sí mismo y en la interioridad del otro ser humano.
Este tipo de religiosidad no cuestiona las formas externas que asumen las religiones. Comprende las distintas expresiones y procedimientos como traducciones de algo inmortal alojado en la propia conciencia. Cada cultura ama sus producciones emergidas del contacto con lo trascendente y que son distintas a las de otra. Pero, si sus religiones se han internalizado, comprenderán que las diversas representaciones provienen de una misma búsqueda, de una misma necesidad y de la misma fuente vital que se halla en el ser humano. La transformación de las religiones, y su adaptación a las nuevas necesidades, es frecuente en las crisis civilizatorias. Los pueblos antiguos, cuando se toparon en sus encrucijadas históricas, supieron dar respuestas corrigiendo y transformado esencialmente su sistema de creencias. Aun conservando sus símbolos, los conceptos de su religiosidad variaron sustancialmente, buscando la supervivencia y continuidad cultural.
Si se produce esta inversión de la mirada, cada religión contará con sus propios rituales para acompañar a grandes conjuntos en el contacto con el sentido. La influencia mutua entre ellas enriquecerá procedimientos para acercar el encuentro con lo esencial. El cambio del ser humano requiere comprender que Dios no está en los cielos, sino en el fondo del corazón de cada uno; y que los rituales y procedimientos son apoyos, y no fundamentos para una comunicación directa y personal con la propia esencia inmortal. Podríamos así aprovechar el buen conocimiento de los antiguos en la etapa que se avecina.
El factor de cohesión de los pueblos es el sentimiento religioso que une la tierra y el cielo por así decir, une esta vida con una realidad trascendente. Esto parecen descubrirlo siempre los imperios que surgen en la etapa final de las civilizaciones, quizás porque se enfrentan a un caos tan grande que la violencia ya no es suficiente para controlar poblaciones tan diversas. Durante esas crisis civilizatorias, debilitadas sus instituciones, desfalleciendo la fe que hasta allí las sostuvo, la conciencia queda disponible para tomar contacto con la profundidad, para una nueva revelación. Sin embargo, el Imperio, al adoptar esa fe, la impone por la fuerza a los súbditos, degradando la espiritualidad de la que se viste.
Por otra parte, esta asociación entre poder político y religioso es posible no por la cantidad de dioses en los que se cree, uno o muchos, sino por la externalización de la experiencia de Dios. Esto permite el surgimiento de intermediarios y la acumulación de un poder “proveniente de lo sagrado” que termina también oponiéndose a las enseñanzas más originales o cercanas de la experiencia de sentido.
Esto podría estar cambiando para los tiempos que vienen. El ser humano no necesita ya de intermediarios para comunicarse consigo mismo y vivir la experiencia fundamental. Seguramente, su relato mítico se está acomodando al saberse contenedor de Dios en su interior, aprontándose así para salir a la exploración del universo y a dimensiones temporales desconocidas.
La revisión en materia religiosa ocurre siempre en los momentos de las grandes crisis, y este podría ser el caso. Realicen o no las religiones actuales esta transformación, es seguro que numerosas formas de religiosidad aparecerán en este ocaso del tiempo, para ayudar a los pueblos del mundo a unirse y encontrar su verdadero sentido.

Esta crisis podría ser la alborada de una era mundial. Gracias al encuentro entre las diferentes culturas, descubriremos en nosotros mismos lo que ellas tienen en común. A su vez, sus religiones respectivas podrían tener importancia para ayudar a reconocer a Dios en cada ser humano de la Tierra.

17 nov 2013

Un libro analiza el concepto de “buena muerte” en cada tradición religiosa

Un equipo de investigadores de la Universidad de Victoria de Canadá, en colaboración con científicos de diversas disciplinas y con médicos y enfermeras de distintas partes del mundo, ha recopilado en un libro los enfoques que se dan al proceso de la muerte desde las diferentes perspectivas religiosas. Los investigadores esperan que este trabajo sirva a los profesionales que atienden a personas moribundas a conocer y atender las necesidades espirituales de sus pacientes. Por Yaiza Martínez.

4 oct 2013

psicologia de la plegaria

“Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón, o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior”.

“Agradecer”, significa concentrar los estados de ánimo positivos asociados a una imagen, a una representación. Ese estado positivo así ligado permite que en situaciones desfavorables, por evocar una cosa, surja aquella que la acompañó en momentos anteriores. Como, además, esta “carga” mental puede estar elevada por repeticiones anteriores ella es capaz de desalojar emociones negativas que determinadas circunstancias pudieran imponer.

1 jul 2013

Crisis social, experiencias atipicas y aparicion de religiones

Apuntes de una charla con Silo en enero de 2000
tomado de: 

La conversación se inicia  con comentarios acerca del  ensayo titulado “ensueño y acción”, escrito por Silo; en este ensayo  se habla de las imágenes modélicas que orientaron la acción de Cristóbal Colón.  Silo comento que los ensueños orientan la vida de la gente en muchas direcciones;  en muchas ocasiones el ensueño apunta hacia un objetivo y traza direcciones de acción que terminan llevando a un punto distinto del que se estaba ensoñando,  una de las direcciones que traza el ensueño  llega a un objetivo adecuado aunque se estuviera buscando algo diferente.  Hay muchos casos de estos en la historia, y muchas realizaciones históricas han sido llevadas a objetivos adecuados desde ensueños que no tenían relación directa con el objetivo.


Posteriormente Silo hace referencia a Pascal y su ensayo sobre la vanidad, y explica que en este ensayo Pascal habla de personajes de su época y describe cómo cada uno de ellos tiene un motivo para envanecerse, explica también que el motivo de vanidad de los sirvientes de los vanidosos es precisamente trabajar bajo el servicio de un vanidoso. Los vanidosos se ubican en el centro del mundo y para ellos el resto de personas es como si no existieran.
A partir de este comentario se explica la tendencia de la humanidad de considerarse a si misma como algo único y central, se hace alusión al geocentrismo: primero se creyó que la tierra era el centro del universo; cuando se demuestra que no es así  se paso a la pretensión de que éramos la única forma de vida en el universo; ahora que las investigaciones hacen sospechar que puede haber otras formas de vida, la nueva pretensión es  que somos la única forma de vida inteligente. Es decir, siempre estamos en alguna forma de geocentrismo (la tierra como centro del universo, la vida sobre la tierra como única; la vida inteligente como única; en fin, algún centrismo).
De aquí en adelante la conversación se realiza en preguntas y respuestas. 

PREGUNTA: Uno no percibe que la tierra gire alrededor del sol; lo que uno percibe es que la tierra esta quieta y el sol se mueve de Oriente a Occidente. Se sabe que no es así, pero eso no es lo que se registra ¿Cómo lograr que el registro coincida con la realidad y no con lo que percibo de esa realidad?

Lo que se percibe se impone, no se trata de que las representaciones de cómo son las cosas se impongan a la percepción de las cosas, se trata de tener un campo de creencias acorde con la realidad que equilibre la percepción ilusoria que puede tenerse de esa realidad.


P: Uno se percibe como centro de algo, ese registro es un sistema de impulsos que permite tener diferentes formas de identidad, ¿Cuál es el problema de que uno se registre como una particularidad, como un individuo único, como el centro de algo?

No hay problemas con las diferencias, enhorabuena que todos seamos diferentes,  que cada uno sea una particularidad. El problema esta en verse a si mismo como superior y ver a otros como inferiores, actuando desde este registro se cometen muchos abusos. Si se ven así las cosas,  el registro de particularidad acompañado del registro de superioridad va a llevar a  anonadar las otras diferencias, a desaparecer lo que sea diferente para imponer su diferencia como única; entonces establecerán necesidades diferentes; esto traerá consecuencias vitales, sociales, culturales, históricas. Esto no sería problema si solo fuera un decir; pero es además un hacer;este hacer llevo a la esclavitud y a todas  las formas de opresión que se han ejercido sobre razas, pueblos, etnias, etc., que se han considerado inferiores. La superioridad e inferioridad es una construcción humana  que condiciona grupos humanos completos.

P: ¿Qué podría ayudar a modificar todo esto?
 La evidencia de que la vida inteligente en la tierra no es la única forma de vida inteligente en el universo va a contribuir a sacar a la humanidad de su vanidad, será  una experiencia integradora donde no será trasladable el esquema de  inferioridades y superioridades;  va a posibilitar la revisión de muchas de nuestras acciones y preguntarnos por el tipo de historia que hemos hecho y el tipo de vida que hemos construido; entonces diremos “que pelotudos hemos sido”. Esta  experiencia hará posible concebir otro esquema de vida.

P:  ¿La vida en el universo es un fenómeno uniforme?
 La vida es un fenómeno universal con distintas expresiones, la vida inteligente tiene múltiples modos de expresarse en todo el universo.

P: ¿Puede haber inteligencia sin soporte  físico?
 ¿Porque ha de creerse que si se desestructura el sillar físico de  la vida la inteligencia que la anima debe desaparecer también? Son posibles expresiones de inteligencia sin sillar físico, es posible el registro de inteligencia sin sillar físico, pueden haber inteligencias que no tengan el soporte orgánico. ¿Por qué creer que todas las formas de vida inteligente necesitan para su expresión de un apoyo químico del tipo del carbono o del silicio?.

P: ¿Esas inteligencias son diferentes entre si?
Hay muchos modos de inteligencia en el universo y todos esos modos tienen en común el establecer relaciones coherentes y actuar de manera creciente. No solo relaciones racionales al estilo Descartes. Hay leyes metauniversales para la inteligencia, lo fundamental de la conciencia humana es válido para toda forma de conciencia. El esquema de la intencionalidad que liga actos y objetos de conciencia es universal (Brentano).

Este modo de acción intencional por parte de otras inteligencias es visto en las representaciones que hacen las culturas de sus dioses tradicionales: en la descripción védica de Brahma se observa el esquema intencional operando (ligando actos y objetos) en el sueño de Brahma (era la nada, duerme, sueña y cada uno de sus sueños es la creación de un universo, y al despertarse el universo desaparece: reposo absoluto). Los sueños de Brahma son las imágenes trazadoras que crean mundos (estructura de acto objeto operando en el sueño), cuando despierta desaparece el universo.
En el medioevo era tanta la expectativa colectiva en un mundo nuevo, que estas expectativas crearon en la ensoñación individual la imagen trazadora que dirigió la acción hacia el descubrimiento de un mundo nuevo. (Colón).
El descubrimiento de otra vida inteligente va a ayudar a dar un salto importante.

P: Siguiendo con lo dicho de que las teorías, que describen los fenómenos tal cual son, crean un campo de creencias que equilibra la no-coincidencia de la percepción cotidiana de los fenómenos con la realidad de dichos fenómenos, la pregunta ahora es: ¿Respecto a la muerte, en donde lo que se percibe es la disolución y la desaparición existencial de quien fallece, habría una teoría que ampliara el campo de creencia y permitiera un emplazamiento mental más adecuado respecto al hecho de la muerte?

La ilusión de la percepción de la muerte no se resuelve con teorías, se resuelve con experiencias. La experiencia de la muerte nos pone en el campo religioso, en el campo de la experiencia trascendental. En el origen de las religiones se encuentra siempre la experiencia trascendental, esta experiencia produce en el momento de su irrupción histórica un impacto tan fuerte, que a pesar  que luego la experiencia se diluya y se pierda,  la inercia que deja es de tal magnitud que las generaciones que la suceden crean rituales, iglesias, organizaciones jerárquicas que se mantienen por cientos y miles de años posteriores al  impacto original. Este impacto original es tan fuerte que después de desaparecer aguanta todo eso que surge y que no tiene nada que ver con la experiencia original.
Primero la experiencia original se tiene, luego algunas generaciones alcanzan a rasguñar algo de ello y después se alejan y se va formando toda esa superestructura de ritos, iglesias, jerarquías, etc.
La experiencia trascendental pega en momento histórico y pasa, afecta profundamente a la gente que es contemporánea a esa irrupción trascendental. Esta irrupción debe ser compatible con el momento histórico;  hay momentos históricos que no permiten el surgimiento de estos fenómenos. Hasta que se abre el medio,  estas experiencias surgen.
Cuando estas irrupciones se acercan empieza a variar el medio histórico y se producen fenómenos extraordinarios en el siquismo colectivo,  enormemente perturbadores; desde esta perspectiva entendemos  las leyendas de ciclones,  aerolitos, cometas que preceden a estos fenómenos. Las alegorías de cada época presentan de un modo plástico los cambios dramáticos de la conciencia colectiva. Lo  trascendental necesita de condiciones sicosociales para que implete en la historia humana;   esta irrupción afectará el tiempo particular de cada persona.

Esta es una época de grandes perturbaciones, esta es una época prerreligiosa

P: ¿Cuáles son las condiciones históricas que deben darse para que la irrupción de lo trascendental se produzca?
Se pueden precisar condiciones como:
Que la cultura donde vaya a surgir el fenómeno,  esté pasando por un proceso de desestructuración acelerada.
*  Que esos fenómenos den origen a una nueva civilización.
No surge una nueva civilización sin esos fenómenos


P: ¿Podrías explicar a que te refieres cuando hablas de la irrupción del fenómeno trascendental en la historia?
Para referirnos al tema de lo que se conoce como experiencia trascendental,  vamos a recurrir a algunos ejemplos históricos de ciertos tipos de experiencia que sin ser trascendentales pueden parecerse por sus características  a las experiencias trascendentales que  impactan  a unos, afectan a los que le suceden y después crean inercia suficiente como para continuar con algo que se perpetúa a través del tiempo; veamos algunos casos:
En la historia hindú en algún momento aparece entre sus deidades el dios soma y rápidamente va ganando en importancia,  de manera que el resto de dioses va disminuyendo su influencia hasta quedar convertidos en dioses  menores y el  dios soma se convierte en la divinidad máxima del Panteón de dioses. Lo que explica el ascenso de este dios y su ubicación en el lugar central es que del dios soma la gente podía tener experiencia; no solo se hablaba del  dios sino que se podía entrar en contacto con él, al dios soma se le podía sentir.
Este contacto era posible gracias a que los sacerdotes,  quienes estaban en contacto con el dios soma,  podían habilitar a la gente el contacto con este dios. Los sacerdotes, le contaban a la gente lo que era estar con el dios  y además los habilitaban para que tomaran contacto  con el dios soma. Para esto,  los sacerdotes realizaban ciertos rituales donde la gente iba con cuencos en los que los sacerdotes  orinaban y los asistentes tomaban la orina del  “hombre santo” y al poco tiempo experimentaban la presencia del dios soma.  Todo lo anterior se explica porque el soma era una bebida con poder alucinógeno que ingerían los sacerdotes (gracias a ello tenían la experiencia),  y los principios sicoactivos de esta substancia pasaban a la orina sin ser metabolizados; debido a esto los asistentes a la ceremonia del soma,  al beber la orina del sacerdote,  también tenían la experiencia.
La casta sacerdotal  tenía,  gracias a la bebida del  soma,  acceso a una experiencia alucinógena. Esta bebida  por sus propiedades químicas conserva su poder sicoactivo  en la orina,  lo que permite  a quienes la tomen    tener acceso a una experiencia impactante.
La experiencia del dios soma la administraban los sacerdotes (lo que les facilito crear una casta sacerdotal poderosa); después con el transcurrir del tiempo esas experiencias no se tuvieron más y solo se hablaba de ellas, se cuenta lo que fue la experiencia de tomar contacto con el dios soma.

Primero es experiencia, luego cuando deja de ser experiencia su recuerdo es lo suficientemente intenso como para crear un hito generador de toda la superestructura que se va a formar y va a ir en el tiempo mucho más allá del momento de su manifestación original.
Casos similares de activación de fuertes experiencias,  producidas a partir del consumo de substancias,  se produjeron alrededor del culto a Dyonisos. Sin el apoyo de las experiencias  producidas,  por las sustancias en juego, estas formas  no hubieran ido mas allá de su momento.
En todos estos casos se producían fuertes experiencias sicológicas  que se acercaban  a lo que se podía presentar en una experiencia trascendental. Estas experiencias les permitía intuir lo que podría ser la acción de un dios; les permitía intuir acerca de la realidad (distinta a la cotidiana)  de la que se les estaba hablando. Al practicante le quedaba claro que esos mundos y dioses de que les hablaban eran posibles,  que no eran sólo  discurso. Antes de tener la experiencia la aceptación de todo eso no existía.

P: En los ejemplos específicos y particulares que has dado, las personas del común tenían acceso a esas experiencias impactantes gracias a la ingestión de alguna sustancia sicoactiva ¿Es posible tener acceso a este tipo de experiencias sicológicas impactantes, que disponen a aceptar al existencia de otras realidades, sin acudir a ningún tipo de sustancia sicoactiva?
Si es posible, recuerda históricamente cosas como:
yo te voy a enseñar a orar  y tu harás lo que yo te diga si quieres tener acceso a ese tipo de experiencia.”
Sería algo como decir: “yo,  por el poder de la palabra te voy a enseñar a liberar endorfinas y tu vas a hacer lo que yo te diga si quieres tener acceso a este tipo de experiencia. Podrás discutir o  no, pero si quieres tener la experiencia harás lo que te diga sin ninguna discusión.”
Con formas así,  sin el uso de sustancias químicas,  tendrás acceso a ciertos registros de tipo sicológico, que te pondrán en resonancia con otro tipo de experiencias distintas a las experiencias cotidianas.  Es este tipo de experiencias  en un momento histórico, lo que crea un gran impacto en la población.
Hay diferentes formas de poner al cretinaje en resonancia mínima.

P: Estas experiencias sin substancias y de alto impacto sicológico ¿Son experiencias trascendentales?
No, estas experiencias no son trascendentales,  pero si te permiten darte cuenta que hay otras realidades. Estas experiencias te impactan, te impactan existencialmente, te impactan en tu vida, te crean un despelote. Todas estas experiencias son corporales, te liberan endorfinas: la oración tiene que ver con el cuerpo, las experiencias sicológicas  impactantes tienen que ver con el cuerpo.


P: Todo esto que  está ocurriendo: enrarecimiento, superchería, magia, etc. y todo este estado prereligioso en  desarrollo  ¿esto solo basta para que haya un cambio?
No porque aquí no hay conciencia dirigida, la conciencia esta en pasivo, está sufriendo estas perturbaciones, no las está dirigiendo. Lo importante aquí es una dirección que le sirva a todos; aquí hay que dar un mensaje, aquí hay que hacer un aporte.
Paralelamente, a todo el enrarecimiento,  se está cayendo y destruyendo la vida de la gente: problemas económicos, sociales,.. Esta destrucción tiene muy diversas expresiones,  desde la guerra en Chechenia hasta el que se suicida lanzándose desde un quinto piso. No solo están ocurriendo  perturbaciones sicológicas, es algo mucho más grave. Acá hay que hacer un aporte.

P: Entonces,  ¿Las experiencias de las que hablabas son suficientes?
Estas experiencias solas no son suficientes. Estas experiencias tienen la gran virtud que hacen sensible a las personas hacia un relato trascendental. Tiene que haber un relato trascendental.  Solo el relato,  sin las experiencias que disponen a la gente a escuchar el relato y permitir que direccione sus vidas,  no será suficiente.   Estas experiencias permiten advertir que hay otras cosas,  por esto son experiencias muy importantes.Experiencias acompañadas de un relato, que tiene que ver con lo trascendental.

P: ¿Este relato queda como un mito fundacional?
No, este relato es la realidad, queda como una realidad. Siempre el que presenta él relato  aparece como dios, o el enviado de dios, o el hijo de dios; o el profeta de dios,  es decir, como alguien que sabe como es, como alguien del gremio. El relato cuenta una cosa que da dirección, que acerca a lo trascendental.
A medida que se acerca el tiempo histórico  (no el tiempo mítico) de la impletación con lo transcendental aparecen milagros, prodigios, rarezas; después de que ocurre y el fenómeno se aleja en el tiempo estas cosas ya no ocurren. Los milagros, prodigios y demás cosas que se describen que acompañaron a los tiempos históricos próximos a una irrupción de este tipo, son hechos reales, verdaderamente ocurrieron.   

Necesitamos:  un mundo desestructurado, que se produzcan estas experiencias y un relato. Se dirá lo que se tiene que decir, en un momento histórico preciso, no antes, ni después.