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15 jul 2012

Nadie debería cobrar mas de 20 salarios mínimos



ir al artículo        En una línea similar a la que propone el Partido Humanista desde hace 30 años, la economía del bien común se rige por valores humanos –confianza, honestidad, responsabilidad, cooperación, solidaridad, generosidad, compasión...– y las empresas que se guíen por ellos deben obtener ventajas legales para sobrevivir a los valores del lucro y la competencia actuales. Iniciado en octubre 2010 la implantación del modelo, con un grupo de empresas cumpliendo voluntariamente los requisitos, ya se ha convertido en un movimiento político para plasmar en leyes los principios teóricos.

28 may 2012

Economía del bien común

Un economista alternativo que presenta la teoría de "La economía del bien común". Unos postulados perfectamente aplicables que darían la vuelta al modelo económico actual.

17 jul 2011

Sobre Economía: para un cambio profundo


El ser humano sufre. En particular sufre por temas económicos. El sufrimiento económico tiene varios aspectos o fuentes directas:

1.       La pobreza. 50% de la humanidad vive con menos de 2 dólares diarios, según estadísticas del Banco Mundial.
2.       La desigualdad. Muchos viven en la extrema pobreza, muchos en un nivel intermedio, y algunos con riqueza desmedida e innecesaria. La desigualdad exacerba el sufrimiento, porque aquellos que viven en la pobreza ven que no solamente se debe a una escasez de la naturaleza, sino también a una injusta distribución de la riqueza de la humanidad.
3.       La precariedad de los trabajos. Aún las personas que no sufren pobreza porque tienen un empleo bien remunerado o un negocio sufren por temor a la pobreza, ya que es un riesgo real, no solo imaginado, ya que los empleos son precarios (se puede perder la pega fácilmente) y también las empresas son frágiles, debido a la inestabilidad de los mercados y del mundo económico y social actual.
4.       La falta de libertad. Debido a los puntos anteriores, la gente acepta empleos en condiciones de poca libertad (de cuasi-esclavitud). No se puede elegir un trabajo de 4 horas con flexibilidad de horarios por ejemplo, sino que la mayoría de la gente tiene que aceptar un trabajo de 8, 10 o más horas diarias, o sino asumir las consecuencias del despido y la pobreza. Algo similar sucede con los empresarios e independientes: tienen que competir al máximo o sino quedar fuera del mercado.
5.       La soledad de la frialdad. Vivimos en un mundo en que sabemos que todo se hace por dinero, no por dar a otros. (“Todo es plata”). Cuando recibimos un servicio, por ejemplo de una clínica, sabemos que en general a los proveedores (médicos y enfermeras en este ejemplo) no les interesa nuestro bienestar sino la remuneración que reciben.
6.       El sin-sentido. El dedicar la mayor parte de la vida solamente a sobrevivir y/o a ganar dinero, en vez de actividades más interesantes que desarrollen el espíritu, genera el sin-sentido social y el vacío en las vidas de las personas.

Reflexionando un poco, me parece que los 5 aspectos mencionados son causados por una sola cosa: el egoísmo y la falta de un sentido trascendente en la vida. Algo que precisamente nuestra doctrina propone remediar, con dos grandes principios: 1) Trata a los demás como quieres que traten y 2) La vida tiene sentido, y el sentido es superar el dolor y el sufrimiento, en uno y en los demás.

Por lo tanto, si el Humanismo realmente se practicara en toda la humanidad, los aspectos de sufrimiento mencionados se superarían. En otras palabras, si hay un cambio profundo en el interior del ser humano, los cambios sociales y económicos se tendrán que dar necesariamente.

Me parece que este es el verdadero cambio interesante: el cambio profundo.

Muchas de las propuestas para una economía más justa giran en torno a la idea central de hacer un estado más fuerte, para redistribuir la riqueza. Son variantes del “welfare state” (estado benefactor) cuyo principio básico es cobrar impuestos a los ricos para con ello financiar educación y salud gratuito para todos. Algunos ejemplos de estas políticas económicas se han aplicado en Europa en los años 50 y 60 y en Argentina.

Me parece bien el estado benefactor, ya que es mejor que nada, pero también me parece insuficiente porque no es un cambio profundo. Se intenta cambiar la sociedad mediante reglamentos y restricciones a la libertad, bajo el supuesto de que el ser humano es naturalmente egoísta y por ende hay que ponerle leyes y reglamentos para obligar una sociedad mejor.

Me parece que los Humanistas tenemos que ir mucho más allá de viejas fórmulas que promuevan más de lo mismo. Me parece aún más interesante imaginar un nuevo sistema económico que sería consecuencia de un nuevo ser humano, con un nuevo sentido en la vida. El proponer cambios profundos podría fortalecer la fe en la gente de que tales cambios son posibles, lo cual ayudaría precisamente a que el cambio profundo suceda.

Un abrazo,

Jero

9 dic 2010

Joan Melé: Por una economía más humana, alejada de la cultura consumista

"Para mí ese es el gran problema. La economía siempre se ha basado en números, en beneficios, en costes, y la economía es la relación entre los seres humanos, nuestro trabajo y el planeta que nos da sustento. Todo lo que hemos hecho hasta ahora nos ha llevado al borde de la destrucción medioambiental y humana. En estos momentos, la mitad del planeta, más de tres mil millones, está en situación de pobreza.
Cualquier iniciativa que quiera llevar la economía al ámbito humano me parece bien. Está bien que se quiera enfocar en base a la felicidad en sentido de bienestar humano y no en base al beneficio económico"

Ver entrevista completa Joan Antoni Melé, subdirector del Triodos Bank y autor del libro Dinero y Conciencia. A quién sirve tu dinero, analiza con RTVE.es el papel que juega la felicidad en la escena económica y cómo influye la satisfacción personal en la crisis financiera actual.

8 nov 2009

El objetivo de una economía no es el beneficio, sino el bienestar de toda la población.

(conferencia de Eric Hobsbawm, Decano de la historiografía marxista británica)
El objetivo de una economía no es el beneficio, sino el bienestar de toda la población. El crecimiento económico no es un fin, sino un medio para dar vida a las sociedades buenas, humanas y justas. No importa como llamamos a los regímenes que buscan esa finalidad. Importa únicamente cómo y con qué prioridades podremos combinar las potencialidades del sector público y del sector privado en nuestras economías mixtas. Esa es la prioridad política más importarte del siglo XXI.