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30 abr 2022

Propuestas para la Felicidad y Liberación Personal y Social. Dario Ergas

 

Propuestas para la Felicidad y Liberación Personal y Social.

4ta Jornada de Psicología del Nuevo Humanismo

Universidad Academia de Humanismo Cristiano. 29/8/2008

 

Me apoyaré en el libro “La Mirada Interna” de Silo para intentar hacer estas propuestas. Silo es una persona que ha conectado con espacios profundos de la conciencia y muestra aquí un camino para que el ser humano de distintas culturas y distintas creencias pueda también acceder a ellos.

Lo primero es profundizar en nuestra situación actual. Develar, hacer evidente a nuestros ojos el estado de sinsentido en el que vivimos. La primera propuesta para la felicidad es tomar conciencia de nuestra infelicidad. Podemos ver pasar nuestra vida, todo lo que hacemos, nuestras luchas y ver que nada de eso nos llena plenamente, nada de eso se corresponde a nuestra búsqueda. Muchas de nuestras actividades nos llenan provisoriamente, pero nada tiene un sentido fundamental. Todo en mi es variable y provisorio, a veces siento una cosa y en otras siento lo opuesto, a veces creo con certeza y a veces todo es incertidumbre. Voy a morir, toda mi gente querida, la más querida y la que no quiero para nada, va a morir y en definitiva que sentido ha tenido esa angustia o ese instante de placer que se pierde en la neblina del olvido. Una causa reemplazará a otra causa, un amor a otro amor, un deseo sucederá otro, encandilando mis ojos, sin que nunca los pueda atrapar como espejismos de mi soledad.

Lo que llamamos sentido de nuestra vida, es en realidad un estado de conciencia ilusionada, la conciencia está ilusionada por un proyecto, un deseo, y obnubilada por él. En realidad, ese es el modo ordinario de conciencia, vivimos un estado de conciencia ilusionada creyendo que tiene sentido, creyendo que no va a morir. Si estamos ilusionados no hay modo de despertar la búsqueda de sentido, puesto que la conciencia cree que su sentido está en poseer la ilusión que la tiene presa. La búsqueda se completó en la ilusión. Pronto vendrá la desilusión y una nueva ilusión reemplazará a la que fracasó, repitiéndose esto hasta mi muerte.

Además, esas ilusiones curiosamente no tienen nada de original, muchas veces son propuestas por la educación que nos han dado en la escuela, cosas que nos han dicho en la casa por tradiciones familiares, muchas de ellas las tomamos de la publicidad, de la tv, de lo que dicen los que aparecen en tv. Es decir, no sólo vivo en el sinsentido confundiendo los espejismos con realidades, sino que además todo lo que se me ocurre, no se me ocurre a mí, sino que me lo ha prestado la tv, la familia, la escuela y la época. Si queremos ir a la felicidad tenemos que develar la infelicidad y con mucha honestidad, si queremos la libertad, tenemos que ver nuestra dependencia. No se trata de algo natural. Naturalmente el ser humano debiera ser feliz y libre y por un error psicológico no lo soy y estoy buscando propuestas para no seguir cometiendo ese error. No, aquí estamos hablando de una estructura de conciencia encadenada al sinsentido, a la ilusión y por tanto al sufrimiento. Y estamos proponiendo un acto mental no natural, sino intencional que es develar, poner ante los propios ojos, del modo más simple, el propio sinsentido. El acto intencional y no mecánico es un acto netamente humano. Lo podemos rastrear muy originariamente cuando hace un par de millones de años, nos acercamos al fuego. Hubo una sólo especie que venció el impulso natural de huir del fuego y despertó en el planeta la chispa de lo humano. Despertemos ese acto de conciencia poniendo ante nuestra mirada interna el Sinsentido, la Dependencia y agradezcamos el fracaso que nos desilusiona, que nos despeja la ilusión de la cabeza.

Pero, sigamos a la segunda propuesta. Si miremos por donde miremos nos topamos con la ilusión y el sinsentido, qué hacemos. ¿Habrá algo más o es sólo esto? ¿Tendremos otro tipo de experiencias que nos muestren un camino distinto a explorar?

En ocasiones todos nosotros hemos tenido sin un motivo aparente experiencias que salen de lo común. A veces por un corto instante me siento conectado, fundido con todo lo que sucede a mí alrededor. Mirando una noche de estrellas o un particular atardecer, de pronto me parece que lo comprendo todo, la luz, el universo, todo. Alguna vez me ha parecido que se trastoca el espacio, se hace más brillante o entrara en otro tiempo. Experiencias incomprensibles que duran muy poco tiempo. A veces veo todo como si lo viera por primera vez. Duran muy poco tiempo y luego todo vuelve a la normalidad y me olvido de esa experiencia, o la considero una casualidad o algo que imaginé. Por un corto instante mi conciencia se ha iluminado, se ha roto mi modo habitual de captar el tiempo, en fin, no puedo explicar con claridad lo ocurrido, mi razón no encuentra la explicación y muchas veces ni siquiera encuentra las palabras para describir lo vivido. Muchas veces no le damos importancia a estas experiencias, pero si revisamos bien, aquí por un breve tiempo, una milésima de segundo, he experimentado algo muy importante, me ha parecido muy largo, muy completo, he visto la realidad de un modo nuevo, como si hubiera entrado en otro tiempo y otro espacio. Todos hemos tenido de estas experiencias, pero no todos las recordamos con facilidad porque en su momento, nos asustaron o las consideramos estados de locuras y las degradamos. Pero allí están como faros que iluminan el camino del sentido.

Estas experiencias reveladoras, accedo a ellas por casualidad, sin quererlo y son muy ocasionales. Estas experiencias nos ponen en presencia de otros estados de la conciencia, cambia nuestra percepción de la realidad, del tiempo y del espacio. Cambian nuestro modo de sentir y de valorar. Lo que nos parecía importante queda descubierto como elementos sin ninguna importancia, y aquello que nos parecía simple y cotidiano cobra una relevancia significativa. Esas experiencias nos ponen en presencia de la existencia, de la vida y experimentamos otro tipo de relación con las otras personas, con la naturaleza, con el mundo y con el universo.

Así que si queremos esto de la felicidad y liberación deberíamos analizar cómo romper el estado de conciencia habitual y entrar en un nuevo modo de estructurar el mundo. No estamos hablando de superar una depresión, o un fracaso, para reemplazar una ilusión por otra, estamos hablando de modificar el modo de estructurar el mundo, estamos hablando de una conciencia que despierta de la ilusión.

Los caminos para producir una ruptura del modo habitual de conciencia y acceder a experiencias místicas, de sentido, transformadoras y liberadoras, son numerosos. Distintas escuelas en distintas culturas tienen sus estudios para acceder a estas experiencias. Pero nuestro tema no es sólo cómo acceder a estas experiencias, sino cómo hacerlas progresar. No se trata sólo de una irrupción y luego que vuelva todo a ser como antes. Se trata de poder hacer progresar la experiencia para que resulte transformadora de mi conciencia y llegue a través de mí al mundo, transformándolo.

El espacio externo se nos presenta como un vacío tridimensional sobre el cual están emplazados los cuerpos. El tiempo se nos presenta como una secuencia da atrás hacia adelante en que están emplazados los sucesos. Pero en el mundo interno esto varía bastante. El espacio interno es también un espacio vacío sobre el cual están emplazados ya no los cuerpos, sino las representaciones; pero éstas tienen total movilidad sobre ese espacio a diferencia de lo que ocurre con el espacio externo. El tiempo interno se nos presente como una estructura de pasado presente y futuro y los sucesos tienen también movilidad para desplazarse en el tiempo interno sin respetar la rigidez lineal de cómo se nos presenta el tiempo externo. Las experiencias extraordinarias se dan en una profundidad del espacio interno y en un punto del tiempo interno en que se rompe la estructura pasado, presente y futuro y se las experimenta fuera del tiempo, como eternidad. Este tipo de experiencias producen modificaciones a todo el espacio y tiempo interno y son de tal intensidad que hacen variar también el modo en percibimos el espacio y el tiempo externos.

Existe un tipo de energía psicofísica que nos permite entrar en estos nuevos modos de conciencia. Es la energía que se utiliza en la representación, la energía que utilizan las imágenes visuales, auditivas o cenestésicas. La energía mental utilizada para representar una flor en el campo, sentir su olor silvestre y la brisa que la acaricia. Esa energía que utilizamos para imaginarnos aquello, es la energía de la representación y la llamamos la “Fuerza”. La movilización de esa energía es la “experiencia de Fuerza”.

La Fuerza circula por el cuerpo involuntariamente, pero puede ser puede ser movilizada y orientada para acceder a otros estados de conciencia.

La Fuerza puede ser acumulada en nuestro interior y recurrir a ella en momentos de necesidad a través de procedimientos precisos de pedido y de agradecimiento interior.

La Fuerza, que es la energía de la representación, puede concentrarse en una representación, como si fuera un doble energético. Esa imagen puede aumentar su concentración o disolverse dependiendo de la unidad interna que se tenga.

La Fuerza por un sencillo procedimiento puede movilizarse, pero para orientarla necesitamos unidad interna. El logro de la unidad interna o de la superación de las contradicciones internas facilita la concentración y la orientación de la Fuerza para el logro de nuevos estados mentales.

Si bien la Fuerza se puede orientar a estados despiertos de la conciencia, la pérdida de control de ella lleva a la conciencia a estados oscurecidos, propios del trance o mediumnímicos.

Qué pasa con esa energía cuando muere el cuerpo físico, ¿se disolverá o podrá seguir progresando? Para esta respuesta se requiere comprobar la presencia de esa Fuerza, comprender su naturaleza en la energía de la representación, y profundizar en su experimentación y control.

Movilizar la Fuerza es un procedimiento bastante sencillo, concentrarla y orientarla no lo es tanto, porque requiere de Unidad Interna. Entonces el tema de lograr unidad interior resulta clave para la felicidad y la liberación, pero no por la unidad interna en sí misma sino porque ello posibilita concentrar una energía que me permitirá, modificar el nivel de conciencia normal, caracterizado por la ilusión y el sufrimiento.

La Unidad Interna o si prefieren una conciencia sin contradicciones se va logrando no como conciencia aislada, sino como conciencia en el mundo y en relación con otros. Es lo que hago con otros lo que va produciendo en mi unidad o contradicción. Sobre esto sólo quiero recalcar que no importa lo que se hizo conmigo, no importa los sufrimientos a los que fui sometido por otra persona, otro grupo o por la sociedad entera; se trata del tipo de respuestas que doy a esas situaciones las que posibilitan o no la unidad interna.

Nos encontramos ante la paradoja que para lograr nuestra unidad interna necesitamos a los otros, y por tanto mi felicidad y liberación depende de la felicidad y la liberación de los otros. Podríamos haber demorado un minuto en esta charla y decir “para lograr su felicidad y liberación, preocúpese de la felicidad y la liberación de los otros”. Pero puesto así suena a un deber ser, a una moral externa y extraña a la propia experiencia, incluso a manipulación, porque son el tipo de cosas que dicen los que han violentado a la humanidad. Entonces está muy bien hacer un rodeo y recuperar los significados de esta propuesta.

Podemos dar un paso más para comprender que el proyecto de Humanización del Mundo, no es uno de tantos a escoger, sino uno muy básico que se corresponde a mi propia necesidad de liberación, que se corresponde a mi propia necesidad de evolución.

Sintetizando esta propuesta. Poner ante nuestros propios ojos, ante nuestra mirada interna, del modo más sincero posible el sinsentido de nuestra vida. Observar cómo ésta ocurre impulsada por ilusiones que se van reemplazando unas por otras mientras se nos agota la vida. Esto dotará de intensidad nuestro acto de búsqueda. No confundir el sinsentido con estados de depresión, ansiedad o angustia en los que se llega por resistencias a reconocer el fracaso de la ilusión de ese momento. Reconocer experiencias personales que rompen toda lógica racional, que son totalizadoras, no son comparables con ninguna experiencia del vivir cotidiano, son del tipo, por un instante lo he comprendido todo, por un instante he sentido una conmoción profunda, una alegría súbita y total. Movilizar la Fuerza orientándola al logro de nuevos estados de conciencia. Ganar en unidad interna y vencer las contradicciones para facilitar la concentración y orientación de la Fuerza. La Unidad Interna se logra con ayudar a otros a su felicidad y liberación y esto nos conecta con un proyecto humano que es la Humanización del Mundo.

Muchas Gracias

Dario Ergas

1 jul 2018

Los nuevos significados.

 “Si se tiene una experiencia trascendente, cotidianamente actúa en copresencia, le da significado a muchas cosas. Se queda en copresencia; se da porque se ha tenido la experiencia. El “yo” funcionaría diferente si tengo esa experiencia en copresencia. Esa experiencia te marca“.
Es destacable observar que al lograrse la intuición directa o la entrada a lo Profundo, se produce un impacto notable en la propia vida y este impacto comienza a desarticular los significados y las viejas creencias que provienen del paisaje de formación.
Estos significados y estas creencias que, como sustrato, operaban copresentemente de modo continuo y que constituían el trasfondo central del paisaje de formación, comienzan a ser desplazadas por nuevas representaciones y resonancias que surgen a la luz de las evidencias del plano trascendental.
Y es gracias a estas evidencias, que vamos reconstruyendo el puente que nos conecta con aquello que está más allá de lo psíquico (más allá del ruido) y en este proceso de reconstrucción, comenzamos a vislumbrar la “esencia trascendental” que está presente en todo lo existente.
Y a partir de este momento del proceso, empiezan a irrumpir los nuevos significados que se expresan en los más diversos objetos de conciencia.
Estos nuevos significados, que se van configurando como el núcleo de un nuevo paisaje53, aparecen a veces tímidamente, como breves atisbos o insinuaciones y en otras ocasiones se expresan de modo terminante, como un “vuelco” definitivo en el modo de apresar o ponderar un objeto.
Así, estos nuevos significados comienzan a influir y se expanden hacia diversos y singulares temas.
En nuestra experiencia los hemos observado actuando, por ejemplo, en el proceso de reordenamiento de las prioridades vitales, en una mayor frecuencia de conexión con los estados de “conciencia inspirada” y en la consolidación de un tono mental y afectivo diferente.

janoarrechea@gmail.com
Centro de Estudios Parques de Estudio y Reflexión- La Reja
Octubre de 2011

28 dic 2015

Unidad Interna y Consenso (1)

Podemos decir que el consenso (2) como búsqueda, práctica y experiencia en lo social tiene muchos elementos comunes con la búsqueda de la coherencia y experiencia del estado de unidad interna en lo personal. Así es que no es baladí llegar al consenso dentro de un grupo o colectivo, del mismo modo que no es igual vivir o no en unidad interna. 

Ambas experiencias nos hablan de construir una realidad nueva, que podemos calificar de verdaderamente humana. Ambos estados responden al hombre del futuro que ya está aquí y a un sistema social a su servicio y altura.

Algunos elementos comunes a ambas experiencias:

Las dos se dan rompiendo la mecanicidad de la conciencia humana y de este sistema, apoyados en la tensión, tensión que genera sufrimiento. 

Para romper dicha mecanicidad es necesario la puesta en marcha de una intención, intención que trabaja en una dirección superadora de la violencia y que acompaña a cada cual en su mundo interno. Hay una búsqueda, un propósito de construir una realidad nueva. Eso es lo que da la dirección. 

Por tanto, otro elemento común es la superación de todo conflicto, de la violencia en cualquiera de sus formas, lógicamente. Diría más, la falta de consenso indica cierto nivel de violencia interna en el grupo al igual que la falta de unidad interna habla de contradicción, de violencia interior personal.

 La unidad interna es fruto de poner lo que uno piensa, siente y hace en la misma dirección, del mismo modo que el consenso representa poner en el mismo sentido las distintas intenciones personales dentro del grupo, sin que por ello desaparezcan las “partes”. 

Se elimina, entonces, la competitividad interna que se manifiesta en las relaciones entre unos y otros y desaparecen los enemigos afuera y el enemigo interno.

Tanto la búsqueda como la vivencia misma del consenso o de la unidad interna parten, a mi entender, de experimentar que Uno y Todo es lo mismo. Que lo que haga al otro, lo estoy haciendo conmigo misma y viceversa. Que es fundamental no dejar fuera una parte, porque estoy ‘produciendo dolor’ al Todo, del mismo modo que si me olvido de una parte de mí, esto me produce contradicción y sufrimiento. 

Hay silencio interno para escuchar algo más que los dictados de la razón, como hay silencio en el grupo para escuchar a cada miembro (lo que se ha dado en llamar ‘escucha activa’). Hablamos, por tanto, de un alto nivel atencional, producido por esa bajada de ruido –asociado al ego, al ensueño, a la imagen de prestigio, al querer imponer al otro-. 

El acento no se pone en quien tiene razón, en quien es más brillante o sabe más, etc. (es decir, no se pone en el prestigio) el acento está puesto en dar participación a todos, en que nadie se quede excluido o no tenido en cuenta. Respetar eso y poner la intención en la construcción conjunta hace desaparecer lo otro. 

Nadie gana o pierde. La mentación no está ahí porque todo suma, todos suman. Nadie se siente violentado, se superan los opuestos. Todos ganan. De igual forma, a título individual, en la experiencia de Unidad Interna no existe el registro de pérdida de algo, por lo contrario, el registro es de que todo suma, incluso aquello que parecía opuesto. 

Las respuestas que se dan en ambas situaciones son de mayor inteligencia personal o grupal, son respuestas estructurales, permitiendo la comprensión de estructuras y procesos mayores. 

Ambas se producen desde la necesidad y el gusto, desde el no forzamiento. En realidad, van acompañadas de una suave alegría, inevitablemente de paz interna personal y grupal y la energía fluye fácilmente lo que hace que la experiencia fortalezca a uno y a todos, al Todo. 

En estas circunstancias, el ámbito “interior” o grupal es sagrado y, por tanto, merecedor del mayor de los cuidados, de los respetos. 

Veo la belleza en mí y en otros. Reconozco su intención y la mía. 

Ambas experiencias van acompañadas de sentimientos de bondad hacia los demás y hacia uno mismo; de compasión (pasión compartida, sentir la pasión del otro, etc.), y amor en el sentido de dar lo mejor sin esperar nada. 

Es distinto ponerse en “dirección a” que “vivir en”. En el primer caso, se tienen en cuenta, por ejemplo, las minorías, tratando de no discriminarlas, de escucharlas, del mismo modo que escucho al otro en una relación personal... pero sabiendo de antemano, que si no me convencen de lo contrario –lo que implica tener que abandonar mi posición, con todo lo que ello supone de “agarres” y posesión- seguiré defendiendo mi postura pase lo que pase, eso sí, argumentando “en nombre de” y convencido de mi coherencia. 

En el consenso, en la unidad interna, no hay posesión porque no hay nada que agarrar o defender. No existe el “para mí”, es para todos en cualquier caso. No hay cálculo, así es que no hay tensión. Se trabaja por construir una realidad nueva y, en ello se pone la intención, la actitud, el rol, todo... en eso se pone el acento. No importa el resultado... éste se da por añadidura. 

En síntesis, de estas dos experiencias surge una nueva realidad que no es la prevista mecánicamente, no es la suma, no es consecuencia de elegir la mejor opción entre muchas, es que se ha construido una nueva realidad hecha de otra materia en la que no se ha forzado, en la que se ha ido a la raíz del problema, en la que se han tenido en cuenta todas las partes, en la que se han superado los opuestos y, por tanto, los posibles enemigos, en la que trato al otro como quiero ser tratada, en la que acumulo experiencia que hace que sienta que crezco, que crecemos como conjunto. Son experiencias que nos producen un fuerte registro de libertad interna, rompiéndose de paso el tópico de esta sociedad individualista de que trabajando comprometido con otra realidad y con otros, pierdo libertad.

 Defender y tratar de buscar la coherencia está bien, es el camino... y podemos vivirlo desde el mundo de lo “racional” y nada más; ahora bien, registrar la unidad interna personal o grupal, a través del consenso, compromete mucho más que a la razón. Es una nueva estructura que pertenece a otro nivel de conciencia, y que nos conecta con la conciencia inspirada.

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1- Aclaramos que esto no está reñido con la no colaboración y la denuncia, si fuera el caso, de situaciones de violencia. Hablamos de lo fundamental que supone buscar la unidad interna en lo personal y en lo grupal.
2- Recomendamos el libro ‘Del "Yo" al "Nosotros" (El Consenso como posible detonante de un fenómeno emergente social)’ de LUIS BODOQUE. Y los talleres y diferentes materiales que este autor ha elaborado y sigue desarrollando sobre El Consenso. Más información: www.agoraconsenso.org.

Tomado de: 
Juana Pérez Montero:  juanaperezmontero@gmail.com 
Centro de Estudios Parques de Estudio y Reflexión Toledo 
Septiembre 2015

20 nov 2013

La unidad en acción, nuevo libro de Dario Ergas

"Este escrito ha sido una investigación sobre las experiencias conmovedoras a las que accedemos los seres humanos y su consecuencia en la acción. Está motivado por la capacidad que tienen las experiencias de sentido para debilitar la fe en la muerte y su importancia para proponer significados que reorientan las conductas humanas. La pregunta de trasfondo ha sido si ellas pudieran colaborar a la ampliación de la conciencia, a la superación del sufrimiento y a la curación de la violencia social y personal. También me atreví a preguntar sobre la posible elaboración de nuevas ideologías y formas religiosas que privilegien al ser humano, en su universalidad y en su particularidad existencial, con el objetivo de alojar en el paisaje de las futuras generaciones que construirán la civilización mundial que se aproxima, el ideal de una nación humana universal."

ir al libro en pdf

14 ene 2013

Propuestas para la Felicidad y Liberación Personal y Social

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Por Dario Ergas Benmayor *
4ta Jornada de Psicología del Nuevo Humanismo. Universidad Academia de Humanismo Cristiano. 29/8/2008
* El autor es ingeniero y padre de dos hijos.
Desde joven participó de la corriente espiritual inspirada por Silo, colaborando

 en la construcción del Movimiento Humanista, La Comunidad para el desarrollo 
humano y el Partido Humanista, en distintas partes del mundo.
En 1992 creó la Fundación Laura Rodríguez, institución que lucha contra todo 
tipo de discriminación. Actualmente, Dario es parte del Directorio de la Fundación.
En 1998 publicó su primer libro "El Sentido del Sinsentido", hoy editado 
en varios países y traducido a distintos idiomas.
En 2006 publicó "La Mirada del Sentido", donde pone en duda la creencia en 
la muerte, y acompaña al lector en la búsqueda del significado profundo de la existencia.


...Poner ante nuestros propios ojos, ante nuestra mirada interna, del modo más sincero posible el sinsentido de nuestra vida. Observar como ésta ocurre impulsada por ilusiones que se van reemplazando unas por otras mientras se nos agota la vida. Esto dotará de intensidad nuestro acto de búsqueda. No confundir el sinsentido con estados de depresión, ansiedad o angustia en los que se llega por resistencias a reconocer el fracaso de la ilusión de ese momento. Reconocer experiencias personales que rompen toda lógica racional, que son totalizadoras, no son comparables con ninguna experiencia del vivir cotidiano, son del tipo, por un instante lo he comprendido todo, por un instante he sentido una conmoción profunda, una alegría súbita y total. Movilizar la Fuerza orientándola al logro de nuevos estados de conciencia. Ganar en unidad interna y vencer las contradicciones para facilitar la concentración y orientación de la Fuerza. La Unidad Interna se logra con ayudar a otros a su felicidad y liberación y esto nos conecta con un proyecto humano que es la Humanización del Mundo. 

29 dic 2012

Donde está tu mente, ahi está tu energía

Charla acerca de la R.I., tocando los siguientes temas: Los Principios, Contradiccion es diferente de inconveniente, Trabajo con la energía y la Fuerza, Objetivo e indicadores del trabajo con la Fuerza, Imposición de manos, El pedido y La atención.

"Nosotros notamos en el cuerpo humano, diferentes concentraciones materiales. Estas concentraciones, a las cuales nosotros llamamos centros, son muy ricas en energía. Estos centros controlan las actividades del cuerpo humano.  Cuando un centro trabaja con más energía que otros, en los otros escasea la energía. Algunas veces, un centro trabaja en una dirección opuesta que la de otro. Demos un ejemplo: a mí me gustaría ahora correr; pero por otro lado, encuentro muy interesante el caminar contigo. Dentro de mí, se han creado direcciones opuestas, porque estoy lanzado hacia diferentes objetos. Los movimientos de estos centros tienen que ver con la movilización energética. Yo no experimento unidad interna, sino que experimento división interna.

Supongamos que yo puedo hacer desaparecer mi cuerpo quedando solo un conglomerado de energía. Entonces una parte de la energía se irá a la calle y la otra parte se irá en otra dirección. Supongamos que nosotros llamamos alma a esta energía, y que esta alma mía está llena de trenes en direcciones opuestas. Entonces, si yo quiero, esa energía se dispara en diferentes direcciones, de tal manera que nosotros no podemos hablar de inmortalidad o cosa similar. A la disolución del cuerpo le correspondería la disolución de la energía. Mientras mi cuerpo sirve como centro de gravedad a esa energía, esa energía permanece unida. Pero si yo quito el cuerpo, esa energía se disipará. Cuando nosotros hablamos del centro de gravedad, nosotros hablamos de cierta forma que nos permite armonizar esa energía y hacerla ir hacia una dirección central, no hacia fuera. Si yo fuera un hombre practicante de una religión externa, todas mis tendencias se dirigirán hacia Dios, el cielo y cosas externas. Si quito mi cuerpo, la energía también se irá en esas direcciones; Nosotros no tenemos unidad interna, nosotros no tenemos un centro de gravedad.

20 dic 2012

Acerca del poder energético del acto moral

Si la unidad interna es necesaria para dirigir La Fuerza hacia otros estados mentales, se hecho justifica el esfuerzo por superar la contradicción y sería un fundamento de la acción, lejándonos de la justificación de la acción desde una moral o una mirada externa.
Efectivamente y ese es el tema más importante. Ese hecho justifica el esfuerzo para superar la contradicción interna. Si a esto se lo entiende cabalmente, acompañando la vida con ese sistema de registro, ya no es necesario apelar a una “moral lejana” sino al crecimiento de la dirección de la Fuerza. Y esto no queda ahí, porque tal postura mental en pensamientos, afectos y acciones, sale de uno y llega a los demás en la búsqueda de un “mundo” que supere las contradicciones
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9 ago 2011

para una etica de la unidad interna


El 7 de mayo de 2005, Silo dijo:
“…Alejar la contradicción es lo mismo que superar el odio, el resentimiento, el deseo de venganza. Alejar la contradicción es cultivar el deseo de reconciliación con otros y con uno mismo. Alejar la contradicción es perdonar y reparar dos veces cada mal que se haya infligido a otros.
Esta es la actitud que corresponde cultivar. Entonces, a medida que el tiempo pase comprenderás que lo más importante es lograr una vida de unidad interna que fructificará cuando lo que pienses, sientas y hagas vaya en la misma dirección. La vida crece por su unidad interna y se desintegra por la contradicción. Y ocurre que lo que haces no queda solo en ti sino que llega a los demás. Por tanto, cuando ayudas a otros a superar el dolor y el sufrimiento haces crecer tu vida y aportas al mundo. Inversamente, cuando aumentas el sufrimiento de otros, desintegras tu vida y envenenas al mundo. ¿Y a quién debes ayudar? Primeramente, a quienes están más próximos, pero tu acción no se detendrá en ellos.”