Mostrando entradas con la etiqueta Juan Espinosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Espinosa. Mostrar todas las entradas

4 ene 2018

Juan Espinosa: Un árbol milenario está cayendo

Cuando hablamos del derrumbe del sistema que se avecina, ¿de qué estamos hablando? ¿Cuál será la profundidad de las transformaciones sociales que se están produciendo? ¿Hasta cuál sustrato va a llegar el terremoto? ¿Hasta los más profundos? Cuando Silo en La Reja dijo "Porque detrás de esa señal están soplando los vientos del gran cambio", ¿a qué se refiere con ese gran cambio?

No creo que el colapso del sistema sea referido únicamente al sistema financiero o al sistema capitalista o neoliberal. Esas son las capas superficiales. Me parece que se están hundiendo las capas más profundas de nuestro sistema de creencias, este sistema de creencias que se asentó hace 10.000 años cuando las sociedades nómadas se transformaron en sedentarias apoyándose en la domesticación de los animales y en la agricultura incipiente.

Nosotros siempre hemos defendido que la violencia está en la base del sistema, no sólo porque es el método que utiliza el sistema para pretender perpetuarse sino que es el principio básico con el que se establece todo el sistema de relaciones: relaciones entre los estados y entre estos y los súbditos; entre las empresas, entre estas y sus empleados; relaciones entre el sistema financiero y los pueblos; relaciones entre las diversas capas sociales de utilización y explotación de unas por otras; etcétera. Las relaciones tienen por base la violencia cuando el fundamento de los estados y de la economía es la apropiación por una minoría, cada vez más reducida y concentrada, de los recursos materiales, económicos, de información, técnicos y también los que hacen a la subjetividad personal y social.

La violencia como valor está insertado en nuestro comportamiento y en nuestras relaciones: nos cosificamos unos a otros, nos explotamos, nos manipulamos, y nos utilizamos. Y cuando surgen conflictos los resolvemos violentamente. Estamos diciendo que el sistema es violencia,y que la violencia es no solo el método, sino también la esencia del sistema. Pero ¿conocemos alguna cultura, algún imperio, algún momento de nuestra historia en que no haya sido así? No, ya que aun en los momentos más humanistas de la historia no se consiguió una sociedad que tuviera otro fundamento. Al menos en los últimos 10.000 años no ha habido una cultura en nuestro planeta que no haya tenido como columna central de sustentaciónla violencia del hombre sobre el hombre.

Por lo tanto cuando hablamos del derrumbe del sistema y una nueva civilización hacia la Nación Humana Universal, estamos hablando de la crisis del sustrato más profundo de creencias que se estableció al final del mesolítico. En ese momento se produjo un cambio de fondo cuando las sociedades nómadas se asentaron y se armó un nuevo sistema de relación apoyándose en nuevas creencias y en una nueva escala devalores que llega hasta hoy. Pero ahora se está desplazando la escala de valos y una nueva sensibilidad empieza a mostrarse tímidamente.

Dos temas básicos me parecen que se están transformando. Uno es el concepto de ser humano, es decir, su valor. Desde aquél momento hasta el presente el valor del ser humano dependía de sus propiedades y de su altura en la jerarquía social. De hecho aun se ve como no consideramos ni tratamos igual a un magnate que aun indigente. Nuestra ubicación y nuestra actitud ante uno y otro no son igual. Y no nos hagamos los vivos, cuando estamos en relación con un poderoso ¿Cómo nos ubicamos? Cuando estamos en relación con un desheredado, ¿Cómo nos relacionamos? ¿Damos el mismo respeto y la misma dignidad? Cada cual sabrá si en el quedan restos de "medievalismo" en las relaciones personales. Desde luego en muchos países eso está a la orden del día y todo el mundo entiende como normal que los altos ejecutivos de una empresa no compartan el comedor de los empleados, o que se tengan deferencias con poderosos y magnates. Es cierto que algunas revoluciones han hecho "tabula rasa" o han avanzado hacia eso. En China se ve esa nivelación. Pero aun hay una enorme inercia histórica en las relaciones entre las desniveladas capas sociales, relaciones con deferencias, con humillaciones, con desconsideraciones, con alturas de ubicación según sea la altura de quien tengamos delante.

l otro tema básico que se está trastocando en la importancia del desarrollo material. Este es un tema difícil de pesquisar porque aun en sociedades o en momentos históricos en los que la importancia de lo espiritual era grande se deseaba un desarrollo material. El problema aquí no es si se quiere o no un desarrollo material, sino la ubicación de este valor en la escala de valores y su superioridad o no sobre otros valores. O sea, en qué condiciones se quiere ese desarrollo material, o qué otros valores se deben postergar o adaptar a ese valor porque son temas inferiores. Cuando en lo alto de la escala de valores está el desarrollo material lo humano o lo espiritual es postergado y subyugado a ese valor. A esto se le puede muy bien seguir la pista cuando nosotros mismos nos hemos postergado o deshumanizado por alcanzar un bienestar material prioritariamente por encima de otros bienestares, como el afectivo o el espiritual. Cuando nos valoramos más a nosotros mismos si progresamos en lo material estamos reflejando esa escala de valores. Cuando no nos importa sobre esforzarnos o traicionarnos en pos de un desarrollo material estamos llevando adelante esa priorización de este valor.

Todavía este valor está fuerte. Esto se aprecia en el afán por el consumo tecnológico, en el afán por la adquisición de máquinas más modernas y poderosas – electrodomésticos, coches, tecnologíamilitar, etc.‐. Baste sentarse en un banco de nuestras calles a ver circular los vehículos y observaremos la tendencia a los coches grandes, que llaman de alta gama. A pesar de la crisis cada vez hay más.

Si fuera cierto que este valor del desarrollo material está bajando unos peldaños en la escala de valores las transformaciones que este hecho va a producir en nuestra sociedad van ser muy grandes e inesperadas. Pero entre tanto vemos como el panorama social se está enturbiando y a la vez catalizando*. Si es cierto que vemos reacciones hacia lo más negativo (las victorias electorales de ultraderecha en países europeos, el retroceso en algunos países suramericanos, la hipocresía de los gobiernos –y de la sociedad reflejada en sus votantes‐occidentales ante la crisis migratoria, la elevación del nivel de control sobre las poblaciones en las redes sociales y en la monitorización de las calles, etc.) también nos alegramos de algunas reacciones muy positivas como la de ciudades y ciudadanos europeos acogiendo a inmigrantes, el surgimiento de nuevas plataformas políticas, las respuestas de las nuevas generaciones que abandonando el guerrillerismo antiguo abogan por movimientos sociales horizontales muy poco o nada violentos, la sensibilidad afectiva de las nuevas generaciones.

La caída de este árbol milenario está produciendo un vacío grande. Y quienes ingenuamente intenten postergar su caída sufrirán por su inconsciencia y su inútil intento. Quienes crean que pueden precipitar el desplome no son diferentes en su ingenuidad. Es un proceso histórico de gran calado que avanza muy por encima de las individualidades.

Presenciamos como este vacío grande generamonstruosidades pero también maravillosas respuestas. Esas admirables respuestas que anuncian el mundo que se acerca orientaran a conjuntos humanos porque,desde su bondad, las reconocerán. Si nuestra mirada solo se fija en lo monstruoso es que quizá aun estamos hipnotizados por el imponente árbol o por un exceso de exigencia hacia el genero humano. Miremos con bondad y quizá observemos elnuevo horizonte. A nosotros nos corresponde la reproducción de esas respuestas con Sentido.
--------------
*Entiendo por momento de catalización cuando se asprecia que las tendencias sociales se profundizan y radicalizan. Es decir, las negativas son más radicales, las positivas son mas fuertes y manifiestas.

13 de octubre de 2016
Juan Espinosa
juanespinosanton@gmail.com

17 dic 2017

La caída de los valores de Occidente - Juan Espinosa

Extractos de: 
Juan Espinosa: 

Hace ya tiempo que se habla de esto. Ortega hace casi cien años anunciaba el fin de la era de las revoluciones y del racionalismo y el principio de una era del alma desilusionada. Nietzsche nos avisaba de la llegada del nihilismo que se barruntaba en el horizonte. Ambos han tenido mucha razón. Los hechos históricos han confirmado estos augurios: la II Guerra Mundial, el holocausto judío, el lanzamiento de artefactos atómicos sobre ciudades, la gran inhumanidad de la Rusia estalinista, las armas de destrucción masiva, y, sobre todo, la victoria e imposición de un sistema económico materialista y deshumanizante promotor de antivalores que ha vaciado al hombre occidental.

La implantación del neoliberalismo sin permitir discusión ni alternativa ha sido un sarampión por el que quizá no había más remedio que pasar para mostrar con la experiencia que este no era el camino. Ahora por fin este sistema económico y de pensamiento entra en crisis y se empieza a debatir.

El neoliberalismo y la visión materialista y darwinista siempre han partido de una falsedad en la raíz. Estas visiones del ser humano y la sociedad nunca tuvieron la intención de hacer feliz al ser humano, sino lo opuesto: explotarlo para lo cual era preciso imponer la visión de un futuro mecánico que le bloquease su rebeldía, su subjetividad y sus aspiraciones hacia un mundo mejor.

Sin embargo, ahora todo esto se está rompiendo. Y bienvenido sea este quebranto. Porque gracias a él podremos articular algo más digno, con más vuelo y posibilidades para todos.

Porque no hemos venido a este mundo a mejorar la productividad de las empresas, ni a empujar a nuestro circunstancial* país a la cima del liderazgo, ni a pagar la prima de riesgo ni a hacernos cargo de las deudas odiosas contraídas por gobernantes desleales al progreso de su pueblo.

¿Y por qué deberían caer los valores occidentales? En primer lugar no todos caerán. Hay aspectos positivos en nuestra cultura que continuarán. Mas los que sean derribados lo serán por el empuje de varias fuerzas.

Una de estas fuerzas es el propio desgaste histórico. La dinámica psico‐social lleva a esto. Toda cultura, toda civilización parte de un sistema de creencias que en los primeros tiempos se siente fresco, juvenil y fuerte. Pero que con el paso de los siglos va desgastándose hasta caer. Es la propia dinámica de la conciencia humana la que le hace comprobar que aquello que le impulsó en una dirección le pudo servir en un momento pero luego ya no le atrae, no le entusiasma. Porque, tanto si se cumplió lo buscado como si se fracasó, la conciencia ya no cree con ilusión en ese camino usado, gastado. La conciencia en el propio quehacer, se termina por dar cuenta de que aquél camino que emprendió ahora ya no le sirve porque o se cumplió el objetivo o se fracasó

Otra poderosa fuerza que derriba creencias es la interconexión del planeta. La mezcla de personas, mercancías y comunicaciones conlleva interacción con modos, costumbres, lenguajes, sensibilidades, creencias, y valores diferentes. Esto siempre lo han sabido aquellos que para perpetuarse o conservar su sistema, intentan evitar a toda costa que las influencias lleguen y cierran las comunicaciones exteriores “que contaminan al pueblo”. En realidad, saben muy bien, que si la gente puede ver y comunicarse con otros diferentes y los ve tan felices en otra forma de vida, todo su sistema entra en crisis. Es una vieja historia. Ya Felipe II en la segunda mitad del siglo XVI prohibió a los estudiantes españoles salir a las universidades europeas, prohibió una cantidad de libros humanistas que corrían por Europa, prohibió la influencia de ideas y valores que podían poner en peligro la “estabilidad” del país. Es el nacimiento de una tendencia en España que en diferentes periodos ha rebrotado –el franquismo no es nada original en este sentido‐ y que tanto mal, desnivel y retraso ha ocasionado a nuestro país. Hasta ese momento la península estaba tan incorporada a la vida europea como cualquier otro país. Y el trasiego de personas era vigoroso. El mismo Ignacio de Loyola estudió en Paris donde configuró el grupo inicial de la futura Compañía de Jesús. Pero fue justo antes de la llegada de Felipe II.

Esta tendencia la vemos en diferentes momentos en diversos países. Y es, a la larga, inútil e ingenua. Solo temporalmente se puede conseguir tener un país cerrado. Porque como siempre ha pasado la propia tendencia y la energía interna del propio país conducirán a su apertura. Este proceso inevitable ocurrirá pacífica o violentamente según sea la bondad o la mezquindad de los gobernantes del momento. En definitiva los valores caen y se siente ya el fracaso de Occidente en sus creencias y aspiraciones. Todavía no se materializa en la caída estructural, que quizá llegue o quizá no. Pero los valores ya han caído y se ha puesto en evidencia que la línea mental desplegada desde hace milenios está fracasando. Y más va a fracasar aún. El hombre occidental no es más feliz, ni más inteligente, ni más exitoso, que cualquier otro. Solo desde la ignorancia y el aislamiento se puede afirmar lo contrario. También desde la vanidad se puede afirmar lo contrario. Solo hace falta darse una vuelta y convivir con gentes de otras zonas del planeta para vivirlo.

Toda esta larga línea histórica que apuesta por dedicar tanta energía al desarrollo material, al bienestar apoyado en las cosas, está tocando el fracaso y no ha hecho feliz al hombre occidental. No hay quien sostenga que somos más felices que los demás. ¿En qué podemos fundamentar que somos más felices que los hindúes, o los vietnamitas, o los senegaleses? Quizá algunos respondan asociando felicidad al llamado “estado del bienestar”. Esa asociación es una superficialidad y no se atiene a los problemas de fondo que son siempre existenciales. Y en cuanto al hecho de atender a los problemas existenciales en Occidente no estamos mejor que nadie. Pero podemos sostener que somos más superficiales, falsos y materialistas que otros. Y que tenemos un gran déficit de valores. Ya es hora de recomponer esto. Gracias a este fracaso de la línea que hemos desarrollado en la búsqueda de la felicidad quedaremos liberados y podremos orientarnos hacia algo un poco más profundo, algo más humano, rescatando aquellas cosas interesantes que se aportaron en esta parte del planeta. Y las redescubriremos.

Porque de no hacerlo, va a ser mucho peor. No tengamos duda, la única salida positiva es el reconocimiento del fracaso de los valores occidentales. La renegación de este fracaso aumenta la falsedad, la hipocresía y la traición a las intimas aspiraciones y, como consecuencia, la contradicción interna y la violencia que se desatará hacia el exterior o internamente provocarán destrucciones como ya las hemos conocido. Esperemos que hayamos aprendido la lección y no se repitan desastres del pasado como las dos grandes guerras mundiales, los holocaustos y las matanzas atómicas que han explotado en Occidente.
---
*Circunstancial porque nadie ha elegido el país de nacimiento. Esto relativiza todo nacionalismo, todo orgullo patrio y lleva al absurdo todo intento de engrandecer el propio país por encima de los demás. Pero este hecho circunstancial no tiene por qué disminuir el amor por el país en el que nos ha tocado nacer.

27 nov 2014

El corazon de la mistica




En primer lugar hablaremos sobre cuál es el tema de este libro y desde qué punto de vista está tratado. Desde luego el tema es la mística en el más amplio sentido de la palabra. Pero de ella se estudian en este libro principalmente dos aspectos: por un lado las experiencias místicas, por otro los procedimientos o las formas de producirlas. Por tanto, se dejan de lado aspectos teológicos, doctrinarios, análisis teóricos o psicológicos. Sin duda, en el libro se hacen algunos análisis e interpretaciones, pero no es el tema central. El asunto central son las experiencias de los espirituales y los modos de llegar a ellas.
Y el estudio de estos místicos está desarrollado desde un punto de vista que me parece es de interés: se ha hecho partiendo de mi experiencia espiritual. No se ha desarrollado desde un punto de vista ajeno, frio, distante, analítico; sino desde una visión experiencial, o sea, desde lo que me pasa, desde lo que sucede en mi vida y mi desarrollo espiritual.
Pero todos sabemos que las experiencias pueden ser interpretadas de muy diversas maneras. No se interpreta la experiencia mística igual para un cristiano del siglo XVI, que para otro del siglo XX o para un budista, o para un yogui. Tampoco será igual la interpretación que elabore un psicólogo racionalista a la de un psicólogo existencialista. Son las creencias y el aparato ideológico lo que marca las interpretaciones de las experiencias, se sea consciente de esto o no. El sistema interpretativo aquí presente es el dado por Silo en su concepción psicológica y espiritual del ser humano en su libro Apuntes de Psicología.
Esta concepción aportada por Silo no es nueva en la historia y en algunos de sus aspectos centrales no difiere de la de Buda, por ejemplo; no difiere tampoco de la de algunas corrientes del budismo zen, o del sufismo. Solo que esta concepción en Silo toma un alto vuelo y se presenta con el lenguaje del momento histórico actual y preparada para el ser humano del futuro. Sobre la concepción del ser humano hablaremos más adelante.
Esto puedo decir en cuanto al tema del libro y en cuanto al punto de vista aplicado. Pero esto no justifica la existencia de este libro. Entonces, ¿para qué se escribe este libro? En realidad este libro no tiene un “para qué” sino varios. Como en muchas acciones humanas, diversas intenciones actúan dando lugar a una acción que en apariencia es simple pero que conlleva detrás varias intenciones que empujando por expresarse se imbrican en diferentes proporciones dando lugar al acto preciso. Los amantes de las finuras psicológicas y de la comprensión profunda del funcionamiento de la conciencia entienden bien esto.
Un objetivo de este libro es mostrar lo que ya para algunos es una obviedad: que lo místico está en todas las culturas y en todos los momentos históricos. Y además que debemos hacer un esfuerzo por separar mística de religión, porque claramente no es lo mismo. Como se dice en algún momento en una de sus páginas:
“Ahora vivimos en un tiempo de reacción a lo religioso. Cualquier cosa que huela a esto es rechazada o tachada. ¿Y qué tendrá que ver lo religioso con lo místico? Más aún ¿qué sería del cristianismo, del Islam o de cualquier religión, sin lo místico? Nada, simplemente no habría existido. La experiencia espiritual profunda, o sea, lo místico, es la chispa sagrada que incendia a los grandes fundadores de religiones que, desde esa experiencia, arrojan esos huracanes que transforman la Historia. Lo místico florece en todos los tiempos y en todas las culturas e intenta adaptarse y sobrevivir en el mundo que le toca vivir. Lo místico es universal, atemporal. Estuvo en lo anterior, está en el durante y estará en lo posterior a todas las religiones. Porque está en el alma humana como el enamoramiento, el arte, la poesía, la amistad y lo divino.”
Quiero decir, que la experiencia espiritual es tan antigua como el hombre, que es tan diversa culturalmente como pueblos o tribus hay en el planeta y que es un despropósito y una soberbia sin razón pretender que cierta mística de ciertas áreas o que nace bajo el andamiaje de ciertas religiones es superior a la mística chamánica, a la mística aparentemente desestructurada del yoga o del tantrismo.
Otro objetivo de este libro es mostrar elementos comunes en las místicas de diferentes culturas y momentos históricos. En este libro simplemente se muestran para que cada cual desarrolle sus comprensiones porque el autor no se ve capacitado para desarrollar un análisis universalista de la mística, a modo de meta-mistica. Pero los elementos están y algunos se ven con cierta facilidad. Como ejemplo diremos que prácticamente todos los místicos, tanto los que aparecen en este libro como otros que he estudiado coinciden en esta máxima que podríamos expresar así: en lo profundo de la conciencia humana están accesibles las experiencias que te enseñan el Sentido de la vida, el Sentido de todo lo existente y estas experiencias además te enseñan tu propia inmortalidad. (Más adelante volveremos sobre esto).
Otro “para qué” es el intento de derribar algunas creencias sobre la dificultad de la experiencia y mostrar que lo Sagrado, lo Profundo, lo místico no es tan inaccesible de experimentar. Solo basta ver el Camino por el que avanzan estos espirituales para apercibirse que este Camino no es tan difícil y solo en andarlo –independientemente de hasta donde se avance- hay gran provecho interno en la superación de sufrimiento, gran avance hacia la paz interna, hacia la liberación, hacia la superación de temores, de ataduras, hacia la felicidad.
El interés personal tiene que ver con lo que me ha pasado. Cuando hace ya unos 13 años me puse a hacer trabajo interno, trabajo espiritual, al poco tiempo me empezaron a pasar cosas, se fueron despertando algunas experiencias gracias a la nueva corriente espiritual en la que participaba: el Mensaje de Silo. Enseguida que se inició el camino de experiencia me empecé a preguntar como hacían los místicos de otras épocas, qué procedimientos y qué experiencias tenían. Así inicié la lectura y el estudio que desde el principio fue un poco obsesivo. Casi no podía dejar de leer e investigar cada día. Se metía en mis sueños. Poco a poco ese estudio al principio algo anárquico fue tomando orden y forma. Pero no decayó en todo este tiempo el valor personal que tenía, una gran resonancia interna en mi de tal modo que aún hoy, después de haber leído tantas veces a Teresa de Jesús o cualquiera de los otros místicos, aun hoy su lectura me conectan, me tocan y me incendian internamente. De todos estos años de estudio fructificaron algunas monografías que se reunieron para armar este libro.
Una vez definida la materia que trata el libro y sus objetivos, abordemos algunos temas de fondo. Temas que están detrás de lo místico y que no se suelen estudian, que no se hablan pero me parecen temas decisivos.
Uno de estos temas es el concepto de ser humano. Podríamos, sintetizando, presentar dos ideas básicas acerca del hombre. Una primera que afirma que tenemos una parte material, un cuerpo y que tenemos una parte psicológica, una conciencia. Y no mas. Este cuerpo y esta conciencia unidos disfrutan o sufren en esta vida y una vez terminado su periodo, la muerte termina con ambas partes. Este es el concepto mas extendido actualmente en Occidente desde que hace unos cuatro siglos el racionalismo fuese inundando todas las capas sociales, todos los aspectos de la vida personal y social, incluyendo la religiosa. Este racionalismo ahora está haciendo aguas, está resquebrajándose, y eso está poniendo a las personas en una nueva situación que me parece más interesante.
El otro concepto de ser humano es aquél que afirma que efectivamente tenemos una parte material, física; una parte psicológica, o sea, una conciencia; y que además tenemos una parte espiritual, trascendente e inmortal, que se puede experimentar, como se puede experimentar la alegría, el temor, el nerviosismo, o el amor. Este es el concepto que está detrás de toda mística y este es el intento de todo místico: experimentar, sentir, crecer, desarrollar esta parte espiritual para que ocupe un espacio central en la vida cotidiana en la creencia, que comparto a pies juntillas, que no hay nada que haga al ser humano más feliz y pleno que la experiencia espiritual.
Este es el concepto que ahora de nuevo se está despertando en Occidente y en otras partes del planeta; y ya se empieza a sentir en el aire una primera y, quizá tímida, quizá medio confusa todavía, ola de espiritualidad. Y esto es para alegrarse porque va a hacer al ser humano más feliz y, lo que es muy importante, va a hacer a las sociedades más coherentes, más justas, menos violentas, más humanas. Porque se va a empezar a entender que como todos tenemos una parte espiritual, una parte sagrada, el ser humano debe ser tratado en consecuencia de esto, con su plena dignidad, con sus plenos e iguales derechos y posibilidades para todos. Desde mi punto de vista, el impacto social que puede tener la expansión de este concepto y de esta experiencia espiritual que pone a todos los seres humanos en igualdad ante la muerte, ante lo sagrado, va a ser tal que sociedades y continentes enteros con el paso de los siglos van a ser transformados como ya pasó en ocasiones anteriores en la historia. Conocemos muy bien los casos del pasado en los que lo transcendente irrumpió en lo social y culturas enteras fueron volteadas.
Este es un tema de un calado y de una importancia que escapan a esta exposición. Pero como pequeño inciso diré, que el nihilismo, el materialismo, el racionalismo tienen en común aquél concepto corto del ser humano y estas ideologías son las que han construido el mundo actual que no es bueno más que para un grupo insignificante, numéricamente hablando, de personas en el planeta. Y que aquellos ideales de la carta de derechos humanos, de las constitución francesa y norteamericana de hace dos siglos no se han cumplido ni se van a cumplir mientras el materialismo y el racionalismo estén en el conciencia y el corazón de la gente.
Otro de esos temas de los que no se hablan pero que son esenciales en lo místico se refiere al motor que impulsa las búsquedas de los espirituales. ¿Por qué una persona debería dejar los valores sociales y familiares, por qué debería quizá arriesgar su situación económica, personal, para tomar un camino que no tiene seguridad de que le lleve a donde quiere sabiendo que seguramente le va a perjudicar en sus relaciones, en su situación personal? ¿qué está impulsando al místico? Preguntado de otra manera, ¿de dónde quiere salir y a dónde quiere llegar?
Para mí, ese motor básico, fuerte y decisivo es la experiencia de vacio interior. O dicho con una palabra problemática, el sentimiento de fracaso. Esa sensación de fracaso existencial, con todo su peso psicológico, con todo su peso vital, es la que pone a la persona en situación de libertad interior y gracias a eso poder decidir hacia donde orienta sus pasos. Es además la espoleta que despierta la necesidad interna y pone a la persona en el Camino.
Sin el fracaso no hay continuidad en las búsquedas místicas. El fracaso es una de las cosas más positivas e interesantes que le puede pasar a un ser humano ya que lo que le está ocurriendo es que se le está cayendo un viejo traje que le hacía andar tieso y apretado y que le estaba impidiendo el crecimiento, la libertad y la felicidad. Quizá el fracaso da miedo, quizá a veces se siente como perdida. Pero es la pérdida de algo que ya no va, que no me está valiendo, que me ha estado creando problemas porque me forzaba en mi estilo de vida, me forzaba en mi sistema de relación y sobre todo me forzaba a mí mismo cerrando mis aspiraciones profundas, me violentaba a mí mismo al llevar una vida que en lo profundo de mí no quería. Es todo un tema este del fracaso personal. Nos da mucho problema este tema. Sin embargo, sin él, no vamos a poder emprender un camino diferente, un Camino espiritual. Es esta situación psicológica por la que pasan los místicos y es la que abre la puerta a las grandes experiencias.
El tema se puede ver desde otros ángulos. Por ejemplo, desde el punto de vista social estamos asistiendo al fracaso de un mundo materialista. Y este fracaso social, político, económico, sobre todo de valores, está haciendo su parte también para que las personas empiecen a preguntarse otras cosas. O sea, si no fracasas individualmente, es el fracaso de la sociedad la que te pone en situación de reflexionar.
Porque, si no lo haces –y esto lo advierten muchos místicos- si no reflexionas al menos una vez en tu vida acerca de la dirección de tus actos, del sentido de tu existencia, ¿qué va a pasar contigo el día de la muerte? Ahora puedes reflexionar, quizá ese día no puedas. ¿Y si el tipo de vida que tengas tiene que ver con lo que pase en la muerte y más allá de la muerte? O dicho de otra forma, ¿y si el tipo de vida que tienes va a marcar lo que te pase después de la muerte? Dejemos esta pregunta en el aire.
Así que sea por situación individual, o por fracaso de lo social, o por la cercanía de la muerte, este tema se viene encima de uno y es inevitable sentir el vacío. Ese vació que sienten y describen los místicos y que es la verdadera sala de inicio de un Camino espiritual que puede llegar muy lejos.
Creo que este Camino no tiene un final ni después de la muerte, sino que continúa desarrollando después de la muerte. Pero entre tanto aquí, el crecimiento no tiene una meta. Algunos pueden decir como objetivo alcanzar el Nirvana, o la Unión con Dios, la Faná de los sufís, la Tierra Prometida de los hebreos. Pero aquí ocurre una paradoja extraordinaria. Lo hemos encontrado en todo místicos, en el budismo también. A priori parecería que un espiritual trabaja para tener una gran experiencia y llegar a sumun de la felicidad. Pero resulta que cuando llega no le es suficiente. Y al día siguiente está buscando otra, y luego otra, y durante el resto de sus días insiste persistentemente en ir una y otra vez a por la experiencia. Y cuando por alguna razón no consigue volver a la experiencia entonces entra en crisis, una desazón interna que no le deja vivir en paz, y la busca y se desespera porque no vuelve la experiencia. ¿Qué terrible atracción tendrá esta experiencia que sustrae la vida con tanta fuerza? Así describe Juan de la Cruz una experiencia, un toque:
Y le son al alma tan sabrosos y de tan íntimo deleite estos toques, que con uno de ellos se daría por bien pagada de todos los trabajos que en su vida hubiese padecido, aunque fuesen innumerables, y queda tan animada y con tanto brío para padecer muchas cosas por Dios,...1
O sea, una experiencia de estas deja tocado a la persona por mucho tiempo, quizá para toda la vida. Y este tipo de experiencia es muy dificil de entender si no la hemos sentido. Pero podemos acercarnos a un tipo de experiencia más habitual para hacer un símil. Bien, ¿qué pensábamos nosotros que era el amor antes de sentirlo? ¿Qué experiencia teníamos? Y luego, si nos hemos enamorado y hemos experimentado ese gran amor, ¿qué decimos ahora? Si has experimentado un profundo amor y lo quieres contar a quien no lo ha experimentado el otro no te entiende. Antes de sentirlo uno no podría creer que se pueden sentir cosas tan fuertes y tan profundas. Pero cuando se sienten, cambia todo, hasta la opinión sobre el mundo y sobre uno mismo. Uno quisiera sentir eso todos los días a todas las horas.
Bueno, es algo parecido. La experiencia mística se acerca a este tema del amor profundo y verdadero. Es un tipo de experiencia tal que no existen palabras para describirlas y deja al sujeto en tal estado que su vida se transforma y ya en adelante ese será el alimento que necesitará para vivir.
Todos podemos de alguna manera hacer un esfuerzo para entenderlo. A veces nos hemos sentido alegres, a veces nos hemos sentido eufóricos. Hay diferentes tipos de alegría. Algunas más superficiales, explosivas y que rápidamente pasan. Hay otras un poco más profundas, más estables. Y si profundizamos un poco más aun, uno puede sentir una suave y profunda alegría que deja en uno un sabor diferente, un sabor de algo importante, de algo con mucho valor. Quizá no lo sabemos explicar, pero el sabor que queda nos deja una señal que no se olvida fácilmente. Teresa de Jesús explica:

Fija Dios a sí mismo en lo interior de aquel alma de manera que cuando torna en si en ninguna manera pueda dudar que estuvo en Dios y Dios en ella. Con tanta firmeza le queda esta verdad, que aunque pase años sin tornarle Dios a hacer aquella merced, ni se le olvida ni puede dudar que estuvo.2
Estamos intentando acercarnos a la experiencia pero es muy difícil. Para todos ellos una vez que has tenido un contacto con lo Sagrado, con lo Trascendente, ya todo lo de este mundo te parece deslucido, gris, soso. Ibn Arabi hace esta descripción:
Continúa con el dhikr hasta que te vacíes del mundo de la imaginación y vislumbres el de los significados abstraídos de toda materialización. Insiste en tu dhikr-recuerdo hasta que descubras a aquel al que recuerdas. Si El, por El mismo, aniquila tu recuerdo, (…)
Si su invitación no te detiene elevará hasta ti una luz en la que no verás otro que a ti mismo. Una pasión inmensa y un amor violento nacerá en ti que te inclinará hacia ella y donde encontrarás, a través de Allah, un placer que nunca hubieras podido imaginar y todo lo que has presenciado anteriormente te parecería insignificante y mínimo. Te agitarás como una antorcha dentro de esa luz.3
En fin, en este libro encontrareis muchas experiencias extraordinarias y será un deleite leerlas y quizá sirvan de inspiración para los buscadores de las cosas importantes de la vida. Todas estas experiencias nos hablan directa o indirectamente del tema capital, o sea, de la trascendencia, de la inmortalidad. De tal manera que podríamos afirmar que la mística es aquella búsqueda de la experiencia que muestra la inmortalidad y pone al sujeto en el camino hacia su propia divinización.
No me parece el caso de discutir si se puede o no se puede tener una experiencia con la inmortalidad. Para los místicos es indudable. Para mí también es indudable. Se puede tener. Mucha gente la tiene. Quizá no saben reconocerla, quizá no la comprenden o tiene dificultades para aceptarla en este mundo en el que es un tabú hablar de estas cosas. Pero sin duda que mucha gente tenemos experiencias de este tipo.
Yo he tenido algunas experiencias gracias a que hace unos años empecé a participar en el Mensaje de Silo. En una situación de fracaso existencial encontré en esta nueva espiritualidad un Camino y unas experiencias de crecimiento y liberación. En esta espiritualidad hay procedimientos que practicados con unidad interna y humildad ponen al buscador en la posibilidad de experimentar y sentir lo sagrado y lo trascendente que hay en él.

Sentir esto me parece que es lo importante de la vida. Al menos para nosotros. Y nuestra propia visión y la visión acerca de la historia y acerca del ser humano están cambiando. En los últimos siglos la mística y la experiencia espiritual, incluso en el seno de las religiones, ha estado olvidada, desconsiderada. Se creían que eran cosas de alucinados. Y la visión que nos han contado de la historia ha estado teñida y filtrada por esta visión material de las cosas, al menos en Occidente. Y en el futuro se reescribirá la historia revalorizando el impacto que tuvo la irrupción en determinados momentos históricos del fenómeno trascendente. Muy pocos se han apercibido de este impacto. Entre estos pocos está el historiador Arnold J. Toynbee quién afirma:
“Ahora bien, ¿quiénes son los individuos que constituyen los máximos benefactores de la generación viviente de la humanidad? Yo diría: Confucio y Lao-tse; el Buda; los Profetas de Israel y Judá; Zoroastro; Jesús y Mahoma; y Sócrates.”4
(…)
“Las obras de los artistas y hombres de letras sobreviven a las acciones de los comerciantes, los soldados y los estadistas. Los poetas y filósofos descuellan sobre los historiadores, mientras que los profetas y los santos se hallan en la cima de todos ellos y los trascienden”
Claramente ha sido así. Hace 2500 años, en el norte de la India aparece un hombre que empieza a irradiar una nueva filosofía, una nueva forma de vivir, una nueva forma de meditar para superar el sufrimiento, para alcanzar la felicidad en esta vida, para acceder al nirvana. Con el paso de los siglos el budismo corre por toda Asía impactando en las culturas, transformándolas, cambiando las creencias, los valores, las formas de vivir. Todas las capas sociales fueron afectadas, todos los sectores sociales. Incluso los gobernantes modificaron su comportamiento y sus decisiones. ¿Cuántos ejemplos tenemos como el de Buda? Tenemos bastantes.
Gracias a estos Maestros y a los místicos el ser humano ha ido avanzando hacia una vida más coherente, menos violenta, más bondadosa. Y de nuevo se acerca el momento histórico en el que lo espiritual se va despertando. De nuevo el ser humano en la crisis profunda de valores en la que está, va abriendo su mente y su corazón a las búsquedas profundas y a las experiencias espirituales. Y las va a ir teniendo. Como las tuvo en el pasado las tendrá de nuevo.
Para mi es indudable que el futuro va a ser espiritual, que avanzamos hacia un ser humano bondadoso y espiritual superando este momento histórico de derrumbe de valores y creencias. Porque comprenderá que el contacto con lo Sagrado es lo que da sentido a la existencia.
Un nuevo mundo va a llegar, quizá nosotros no lo veamos. Pero el ser humano está necesitando despertar internamente, está queriendo encontrar una luz que le ilumine, está materializando ya una nueva escala de valores reflejo de algo profundo que se está moviendo. Quizá aún no es muy consciente, pero soplan tiempos de cambios profundos y, a pesar de la violencia y los desastres, será para bien, será para ver a un ser humano nuevo que se levanta y aspira a una nueva sociedad digna, no violenta y ahora planetaria. Porque una nueva espiritualidad y una nueva mística se están despertando.

Nada más, muchas gracias.


Moradas del Castillo Interior. Teresa de Jesús. Ed. BAC, Madrid 1977. Moradas Quintas, Cap. 1, pág. 394
3 Ibn Arabi, El tratado de las luces o el libro del viaje nocturno, Traducción: Abderraman Mohamed Maanan. Me he permitido la licencia de incluir esta cita aunque no es una cita bien referenciada. No existe una edición impresa de este libro sino una traducción que corre por Internet. En cualquier caso, por la belleza de este texto, por su fuerza, merece la pena esta incorrección.
CE. Arnold J. Toynbee, Civilizatión on Trial (Oxford University Press, New York, 1948), pág. 156.
-----
Al final de la conferencia hubo una ronda de preguntas y respuestas. Ver el video completo

13 abr 2014

Presentacion de la obra de Silo, por Juan Espinosa


27 de marzo de 2014

 

La Obra y el Mensaje de Silo

Del sufrimiento a la experiencia de la Inmortalidad

 

(Para la presentación en Lleida de la Obra de Silo y su Mensaje)

 

En primer lugar agradecer a la Librería Caselles y a Ramón Caselles esta oportunidad de presentar la Obra de Silo. Igualmente a Pau y a todos los que han participado en la organización de este acto. Y a todos ustedes por su asistencia.

 

Esta presentación va a tener dos partes. Una primera es descriptiva. Recorreremos brevemente las obras de Silo apoyándonos en los puntos de vista del mismo Silo. La segunda es mas bien un argumento, un Camino por el que transitaremos dando algunos pasos del desarrollo espiritual. Y en algunos de estos pasos también aparecerá Silo expresándose. Así que en esta presentación hablará principalmente él.

Empecemos la primera parte repasando sus obras publicadas.

El primer libro a mencionar es Humanizar la Tierra es, a su vez, un conjunto de tres libros que tienen en común el estilo de prosa poética. El primero, La Mirada Interna es un libro sobre trabajo interno, sobre el Sentido de la Vida proponiendo salir del sufrimiento y la contradicción hacia la experiencia espiritual que inicie un camino hacia la inmortalidad. El segundo, El Paisaje Interno es un libro que da respuesta al nihilismo proponiendo una vida con Sentido en la medida en que se activa el compromiso social hacia la humanización del mundo. Y el último, El Paisaje Humano reflexiona sobre los valores y las instituciones centrales de la sociedad intentando fundamentar una nueva acción en el mundo. De uno a otro se va deslizando el punto de vista desde lo más interno hacia la apertura al mundo, las relaciones y la sociedad.

El segundo escrito es Experiencias Guiadas. Este aporte se puede entender como un conjunto de relatos breves, pero también como una serie de prácticas psicológicas apoyadas en alegorías y relatos literarios con el interés de integrar contenidos de conciencia o de explorar el mundo interno por vía alegórica.

Continuamos con Contribuciones al pensamiento que contiene dos ensayos: Psicología de la imagen y Discusiones historiológicas. Este libro profundiza en el campo del pensamiento y el desarrollo filosófico. El primero presenta una novedosa investigación y teoría sobre el funcionamiento de la imagen en la conciencia que el autor llama “espacio de representación”. El segundo reflexiona sobre los fundamentos de la visión de la Historia como ciencia, reformulando sus bases para acercarse a una fundamentación seria de la Historiología.

El cuarto libro es Mitos Raíces Universales y su tema es un estudio antropológico sobre los mitos centrales de las diferentes culturas con el interés de presentar los sistemas de tensiones que vivieron estos pueblos.

El quinto se titula El Día del León Alado y el autor camina por sendas de experimento literario desde unos cuentos cortos a otros relatos mas extensos y fantásticos acercándose a la ciencia ficción.


El sexto es Cartas a mis amigos. Este libro bajo el estilo epistolar aborda los grandes temas de la acción social y cultural presentes en los primeros años de la década de los noventa aunque su interpretación y visión de futuro es muy notable. Entre estas cartas destaco la carta sexta, que tiene por título Documento del Movimiento Humanista que es una exposición del ideario humanista en la que se expresa sus fundamentos y aspiraciones. El mismo Silo lo expresó así unos años después:

 

(Video. 2005 La Reja – 3,15 a 6,16)

“Por tanto, es oportuno agradecer ahora a ese gran Movimiento citando sus ideales y propuestas fundamentales que se formalizan en los seis puntos siguientes: “En primer lugar, propicia la ubicación del ser humano como valor y preocupación central, de tal modo que nada esté por encima del ser humano, ni que un ser humano esté por encima de otro. En segundo lugar, afirma la igualdad de todas las personas y trabaja por la superación de la simple formalidad de iguales derechos ante la ley avanzando hacia un mundo de iguales oportunidades para todos. En tercer lugar, reconoce la diversidad personal y cultural afirmando las características propias de cada pueblo y condenando toda discriminación que se realice en razón de las diferencias económicas, raciales, étnicas y culturales. En cuarto lugar, auspicia toda tendencia al desarrollo del conocimiento por encima de las limitaciones impuestas al pensamiento por prejuicios aceptados como verdades absolutas o inmutables. En quinto lugar, afirma la libertad de ideas y creencias y, en sexto lugar, repudia no solamente las formas de la violencia física sino todas las otras formas de violencia económica, racial, sexual, religiosa, moral y psicológica, como casos cotidianos arraigados en todas las regiones del mundo.”

 

Y en esta carta expresa por primera vez una aspiración que está en el trasfondo de muchos de nosotros y que las nuevas generaciones entenderan como necesaria: la creación de una Nacion Humana Universal.

El séptimo es Habla Silo y recoge lo expresado públicamente por Silo en conferencias, opiniones, charlas temáticas, tratando diversos temas, como el funcionamiento de la conciencia, la superación del sufrimiento, el tema de dios, la religiosidad en el momento actual, el humanismo desde diferentes enfoques, que es lo humano, etcétera.

El octavo, Apuntes de Psicología, es a mi parecer, uno de los escritos más importantes de Silo y un aporte fundamental para la comprensión de los mecanismos de conciencia. Este estudio producirá un impacto fuerte en la Psicología que recién ahora está empezando a reconocer a lo existencial como base del funcionamiento de la conciencia. En este libro se empieza por estudiar los impulsos más elementales de los sentidos hacia la conciencia, pasando por el funcionamiento de la memoria, sus leyes, la integración de los sentidos y las actitudes ante el mundo para terminar en una síntesis magistral de las estructuras de conciencia complejas, algunas de ellas tocando con la conciencia inspirada, y los niveles profundos de la mente que conectan con los espacios de lo sagrado y lo trascendente.

El noveno libro se titula Notas y se trata de dos estudios breves. El primero, bajo el nombre El Ensueño y la Acción, apoyándose en el monumento a Colon en la conocida plaza de Madrid, analiza el ensueño como motor de acciones importantes. El segundo, El Bosque de Bomarzo, recorre este conocido jardín renacentista a unos 80 kilómetros al norte de Roma en el que esculturas, gigantes, y grutas ponen al paseante ante la mística y la fantasía.


El décimo es Diccionario del Nuevo Humanismo que recoge principalmente vocablos de Politología y Sociología. Y citaremos al autor que lo describe así:

 

“En este diccionario, realizado con el aporte de selectos colaboradores, no se ha logrado balancear el humanismo occidental con otras formas de humanismo, igualmente ricas, que se encuentran en las diversas culturas. Esa insuficiencia podrá ser superada cuando se encare la tarea de producir una enciclopedia con la extensión que requiere el humanismo universalista”.

 

Y el undécimo y último es El Mensaje de Silo. Este libro consta a su vez de tres partes. La primera es el ya mencionado como La Mirada Interna. La segunda parte consta de procedimientos para la Experiencia también llamadas ceremonias. Y la tercera contiene una pocas recomendaciones y reflexiones bajo el titulo de El Camino. Entre estas recomendaciones hay dos que Silo resaltó y que me parece que debo igualmente destacar por la importancia que han tenido y tienen en mí. Son dos preguntas, quizás las más importantes que alguien se podría hacer:

“¿Quién soy?"

“¿A dónde voy?”

Estas dos preguntas respondidas diariamente, en continuados días producen una profundización en el registro personal de identidad y en el sentido de nuestras acciones y de nuestro futuro. Estas dos preguntas efectuadas durante tiempo y con profundidad son capaces de romper la ilusión del yo, la ilusoriedad de nuestros ensueños y falsas esperanzas y nos ponen en situación de buscar un Sentido definitivo a la vida que salte por encima de la muerte.

En fin, este libro es el fundamento de una nueva espiritualidad no basada en dogmas, ni intolerancias, ni supersticiones ni violencias. Es una espiritualidad sin ritos, sin jerarquías, sin dinero, sin templos ni imágenes que adorar. Es una nueva espiritualidad, una nueva atmósfera, y es básicamente experiencial. De este Camino y de esta experiencia vamos hablar ahora.

Pero para resumir esta primera parte de la presentación, hemos visto que la obra de Silo trata temas de Psicología, Sociología, Cultura, Política, Historia, Antropología, narrativa y mística siempre partiendo del ser humano en su existencia y no de teorías preconcebidas.

Desde un punto de vista Silo es el fundador del Nuevo Humanismo Universalista con un fuerte impulso hacia la transformación social, hacia la humanización del mundo con el método de la no‐violencia activa. Desde otro aspecto, es un pensador, con aportes y reflexiones muy importantes en diversos campos.

Y por otro lado, es un místico, un Maestro, que abre el camino hacia el desarrollo espiritual, con procedimientos de crecimiento, de acceso a lo profundo, a lo sagrado, a las experiencias trascendentes. Un Camino que va desde la contradicción, el malestar, el sinsentido hacia la unidad interna, el crecimiento, la plenitud, el Sentido de la vida.

Ahora créanme lo que les voy a decir. Desde hace tres décadas estoy leyendo y estudiando los grandes aportes espirituales de todas las culturas. No sólo los grandes fundadores de religiones o corrientes espirituales importantes como Buda, Lao Tse, Mahavira, Zoroastro, Mahoma, y otros. También aquellos ya olvidados como los cultos a Isis, los misterios de Eleusis, Orfeo, etcétera. Y además muchos de los que dentro de las grandes corrientes despuntaron iluminando el camino de los demás. Me estoy refiriendo a gentes como Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola, Juan de la Cruz, Jacobo Boheme, Tomas de Kempis, Hildegarda von Bingen en


Europa; los monjes del monte Athos, la Filocalia y la oración del corazón; el gnosticismo; los místicos sufis como Ibn Arabi, Al Gazali, Jalaludin Rumi; o los judíos como Hillel el Sabio o Simeon de Leon; y de Oriente Nagarjuga, Patanjali, Milarepa, Dogen, Ikkyu, Nichiren y otros de las diversas ramas del budismo o del yoga. Créanme si les digo que Silo va a tener una impacto en la historia futura, un impacto tan grande como lo tuvieron ellos porque su mensaje llega a lo profundo del corazón, muestra el camino que sacia las necesidades de los que buscamos una respuesta existencial y experiencial al sentido de nuestra vida y de nuestra muerte.

Les propongo que recorramos este camino de El Mensaje de Silo, al menos algunas pasos. Bien, ¿y de dónde partimos? ¿cuál es el punto de arranque? Los dos textos fundamentales en los que se explica la base de toda esta propuesta son la arenga llamada La Curación del Sufrimiento” dada a los pies del Aconcagua, en medio de los Andes en mayo de 1969 y el libro La Mirada Interna” escrito en 1972 del que ya hemos hablado.

Y en esos textos vemos que el Mensaje de Silo no parte de ideas, ni de teorías preconcebidas, ni de nada externo al ser humano que se utilice para explicar todo. Se parte de la existencia humana. Y en esa existencia humana se experimenta el sufrimiento. Al igual que en el budismo, reconocemos que sufrimos. En esta intervención pública dijo:

 

“Debes saber que este sufrimiento está siempre basado en la violencia que hay en tu propia conciencia. Sufres porque temes perder lo que tienes, o por lo que ya has perdido, o por lo que desesperas alcanzar. Sufres porque no tienes, o porque sientes temor en general... He ahí los grandes enemigos del hombre: el temor a la enfermedad, el temor a la pobreza, el temor a la muerte, el temor a la soledad. Todos estos son sufrimientos propios de tu mente; todos ellos delatan la violencia interna, la violencia que hay en tu mente. Fíjate que esa violencia siempre deriva del deseo. Cuanto más violento es un hombre, más groseros son sus deseos.”

 

Esto se explica en esa arenga. Y en La Mirada Interna se plantea el problema desde otro punto de vista con esta afirmación: No hay sentido en la vida si todo termina con la muerte”. Como vemos esto es experiencial, es lo que se siente, sin engaños, sin falseamientos. Ciertamente, así es la vida humana.

¿Y cómo se sale de este sinsentido, de este sufrimiento? Pero antes de responder a esto, hay que preguntarse, ¿a quién se dirige este mensaje? Porque si a uno le va bien la vida, si uno se siente satisfecho con las cosas, con los valores, con las sensibilidades; si uno siente que sus esperanzas e ilusiones se cumplen, entonces este mensaje no es para él. Esta propuesta es para aquellos que sienten un vacío interior. Quizá no saben definirlo, quizá es un poco difuso ese sentimiento, pero desde luego se sienten defraudados por el sistema, no económicamente, sino por los valores, por las sensibilidades. Se sienten vacíos y fracasados ante un sistema que una y otra vez posterga lo humano, posterga lo espiritual. Así que este mensaje es para los que llevan el fracaso en su corazón. Ellos sienten la necesidad de encontrar algo que ilumine su búsqueda.

Estamos viendo que el primer paso es el reconocimiento del malestar interno, de la contradicción interna y del vacío existencial en el que vivimos. De ahí partimos. Y ¿Cuál es el camino para salir del sufrimiento, para avanzar hacia la liberación?


Únicamente puedes acabar con la violencia en ti y en los demás y en el mundo que te rodea, por la fe interna y la meditación interna.”

 

Esta propuesta de meditación y de fé en lo mejor de uno mismo es la base del Camino y aparece con frecuencia en La Mirada Interna expresada de diversas formas. Así que no estamos buscando la solución en los libros, ni en los dioses, ni en los ritos, ni en los dogmas. Las respuestas están en el interior de nuestra conciencia. Meditando y buscando con fe y honestidad podemos encontrarlas.

¿Pero como uno puede superar sus contradicciones si ya estamos llenos de ellas? ¿Como se sále del círculo de la contradicción? Un paso importante para esto es la reconciliación. Porque uno no está en paz interna y este estado interno tiene que ver con cosas que nos pasaron y que no tenemos reconciliadas. Reconciliación con los demás y con uno mismo que en misma ya merece la pena por la páz interior que nos da. Y Entendemos que la reconciliación es una experiencia espiritual profunda:

 

(Video 2007 Punta de Vacas –13,23 a 15,56)

“Si es que buscamos la reconciliación sincera con nosotros mismos y con aquellos que nos han herido intensamente es porque queremos una transformación profunda de nuestra vida. Una transformación que nos saque del resentimiento en el que, en definitiva, nadie se reconcilia con nadie y ni siquiera consigo mismo. Cuando llegamos a comprender que en nuestro interior no habita un enemigo sino un ser lleno de esperanzas y fracasos, un ser en el que vemos en corta sucesión de imágenes, momentos hermosos de plenitud y momentos de frustración y resentimiento. Cuando llegamos a comprender que nuestro enemigo es un ser que también vivió con esperanzas y fracasos, un ser en el que hubo hermosos momentos de plenitud y momentos de frustración y resentimiento, estaremos poniendo una mirada humanizadora sobre la piel de la monstruosidad.

Este camino hacia la reconciliación no surge espontaneamente, del mismo modo que no surge espontaneamente el camino hacia la no violencia. Porque ambos requieren de una gran comprensión y de la formación de una repugnancia física por la violencia.”

 

La reconciliación es un paso importante hacia la paz interior capaz de abrirnos un futuro nuevo y una vida nueva. Pero no es suficiente para un camino coherente, para un camino de unidad interna en el que se debe unir lo que sentimos, con lo que pensamos y hacemos. Habitualmente hacemos cosas que no coinciden con lo que sentimos ni con lo que pensamos. Esto nos da un sentimiento de fragmentación interior, de contradicción y sufrimiento. Por eso la unidad interna es fundamental en el avanze interno y en un quehacer coherente en el mundo. ¿Y cual es la máxima universal que refleja esta dirección? Es la conocida como Regla de Oro que se ha escuchado en todas las culturas, en todas las regiones en diferentes momentos de la historia. Ahora de nuevo recorre el planeta:

 

(Video 1981 Madrid Palacio de los deportes – 9,23 a 10,26)


“Esta moral da una dirección precisa a nuestras acciones y además fija claramente a quiénes están dirigidas. Y cuando hablamos de moral nos referimos a un acto libre, a la posibilidad de hacerlo o no hacerlo y decimos que este acto está por encima de toda necesidad y de toda mecanicidad. Este es nuestro acto libre, nuestro acto moral: Trata a los demás como quieres que te traten”. Y ninguna teoría, ninguna excusa, está por encima de este acto libre y moral.”

 

Este es un punto muy importante que nos debería hacer reflexionar. Lo espiritual no puede ser incoherente con el trato a otros, independientemente de sus creencias, de su credo, de su filiación. Esta máxima moral, debe despertarse de nuevo en nuestro comportamiento si es que creemos posible una forma nueva de relación y un mundo nuevo. Si no, ¿De donde va a salir un mundo nuevo?

Sigamos con nuestro camino en el que a veces nos sentimos confusos, o sentimos una necesidad de comprensión o de inspiración interna para avanzar sobre dificultades, o contradicciones, o en un momento de desorientación. Entonces necesitamos pedir, necesitamos esa respuesta que nos despeje, que nos inspire, que nos reconforte. Para esto Silo nos regala esta forma de pedir:

 

(Video 2005 La Reja – 12,07 a 13,53) El Pedido

“En algún momento del día o de la noche, aspira una bocanada de aire e imagina que llevas ese aire a tu corazón. Entonces, pide con fuerza por ti y por tus seres más queridos. Pide con fuerza para alejarte de todo aquello que te trae contradicción; pide porque tu vida tenga unidad. No destines mucho tiempo a esta breve oración, a este breve pedido, porque bastará con que interrumpas un instante lo que va sucediendo en tu vida para que en el contacto con tu interior se despejen tus sentimientos y tus ideas.

Alejar la contradicción es lo mismo que superar el odio, el resentimiento, el deseo de venganza. Alejar la contradicción es cultivar el deseo de reconciliación con otros y con uno mismo.”

 

Pero ¿A quíen se pide? Mas adelante Silo aclara que según lo que creas será a tu dios interno, o a tu guía o a una imagen inspiradora y reconfortante. Este pedido efectuado con profundiad es capaz de recolocarnos internamente, de despejar nuestra confusión, de ayudarnos a superar un momento de dificultad para poder avanzar en nuestro Camino.

Porque creemos en un Camino que lleva a una vida de crecimiento espiritual, porque no creemos que todo termine con la muerte. Nosotros sabemos que este cuerpo tiene un final, y creemos que después de su muerte vamos a partir. Pero sobretodo necesitamos una experiencia que nos ilumine esta situación. Porque no valen las opiniones, ni las teorías, vale la experiencia que nos muestre que no todo termina con la muerte y que se continúa mas alla:

 

(Video 2004 Punta de Vacas – 13,46 a 15,33)

“Finalmente, amigos, yo quiero compartir con todos esta certeza profunda que dice: “lo Sagrado está en nosotros y nada malo puede ocurrir en esta búsqueda de lo profundo y lo Innombrable”. Creo que algo muy bueno ocurrirá cuando los seres


humanos encuentren el Sentido tantas veces perdido y tantas veces reencontrado en los recodos de la Historia.

Yo quisiera, amigos, que se escuchara el Mensaje de lo Profundo. No es un Mensaje estridente, es un mensaje muy quedo que no puede se puede escuchar cuando se lo quiere atrapar.

Yo quisiera, amigos, transmitir la certeza de la inmortalidad. Pero, ¿cómo podría lo mortal generar algo inmortal? Tal vez deberíamos preguntarnos sobre cómo es posible que lo inmortal genere la ilusión de la mortalidad.”

 

Personalmente, cada vez con más convicción, creo en la inmortalidad. Por la propia experiencia se va cayendo la ilusión de la muerte. Desde que emprendí ese Camino espiritual mi temor a la muerte ha bajado mucho, y ya creo poco en ella.

He dado algunos pasos. Me sentí fracasado y aun con frecuencia me siento fracasado. Di pasos decididos hacia la reconciliación profunda de mi vida y aun de cuando en cuando tengo que reconciliarme conmigo mismo o con personas queridas por las dificultades de las relaciones. Emprendí un camino de desarrollo espiritual que me llevó a cambiar, a despertar nuevas actitudes y a la experiencia con la inmortalidad.

Les contaré mi caso, así. Hace como quince años estaba en una situación interna de vacío interior, de fracaso ante mis esperanzas, mis expectativas de toda la vida. Todas mis esperanzas y mis ilusiones no se habían cumplido y aunque no me iba mal en el trabajo y con la familia o los amigos, yo me sentía fracasado, vacío interiormente. Esto, hay que decirlo, ya me había pasado otras veces. Pero esta vez me dije que debía salir de esta situación encontrando un camino verdadero que me llevase a comprender y tocar el Sentido de la vida y experimentar que no todo terminaba con la muerte.

Así que no me importó estar en esa situación de fracaso bastante tiempo hasta que encontrase una señal que orientase mi vida. Y esta señal llegó. En esa época, como ahora, participaba activamente de esta corriente espiritual que se llama el Mensaje de Silo. Una nueva espiritualidad sencilla y profunda.

Así un día en un retiro de cuatro días en el que trabajábamos con la energía, con la Fuerza, tuve una pequeña experiencia de energía circulando por mi cuerpo, algo muy sutil y ligero. Pero para esta fue la señal que me dijo que la vida no tenía sentido si no atendía a mi parte espiritual, a mi mundo interior. Esto fue lo que dio sentido a mi vida: el trabajo interno.

Desde entonces trabajé cada día en lo espiritual, en lo interno. Gracias a este trabajo humilde y sencillo, diario, he tenido algunas experiencias por las que les puedo decir que he visto que no todo termina con la muerte, que he experimentado la continuidad de la vida trascendente y eso me impactó y me llenó de una suave alegría y una profunda paz que es muy difícil trasmitir.

También me es muy difícil transmitir mi agradecimiento a Silo y su Mensaje que me puso en el Camino del crecimiento interior, de la experiencia y de la plenitud.

El Mensaje de Silo no se presenta como “la única salida”, “la verdadera”. Sino que se ofrece para el que quiera experimentarla.

El tiempo histórico esta muy revuelto. Estamos en tiempos muy difíciles no solo por los acontecimientos sociales sino también en nuestra vida personal. Pero cuando los seres humanos hemos estado en estas situaciones confusas y violentas a veces hemos encontrado una puerta hacia un futuro luminoso.


Ahora de nuevo se ha encendido el faro, alguien trajo la Luz, la antorcha que muestra un Camino. No vale cualquier Camino para que los seres humanos nos levantemos del sufrimiento, de la contradicción, del sinsentdio, del futuro cerrado. No vale cualquier propuesta para liberarse y acercarse a la inmortalidad. No da igual lo que se haga. No da igual el trato que des a tus seres queridos y a los demas; no da igual como te trates a ti mismo.

En nosotros, en el ser humano hay algo sagrado, algo inmortal. El contacto con esto, esa experiencia con lo Profundo es capaz de transformarnos hondamente y reorientar nuestra vida. Creo que se acerca el momento de un despertar personal y social. Un viento espiritual,  un huracán transformador, como ya vino en otros momentos de la historia, barrerá el planeta y terminará con este materialismo absurdo y vacío, con este racionalismo plano y gris, con esta violencia sin fin. De lo profundo del ser humano brotará esa bondad que como riada incontenible barrera con la crueldad y la insensibilidad. Y se posará un sedimento más humano y compasivo desde el que brotará una nueva civilización.

Este Camino ya se ha enseñado otras veces y ahora de nuevo da señales en el mundo. Muchos estamos dando algunos pasos en este Camino y lo que nos queda por recorrer es mayor que lo poco recorrido. Pero nuestra experiencia es que este Camino nos saca del sufrimiento, nos lleva a la reconciliación, vamos creciendo en el, cambiamos profundamente, y nos acercamos a la inmortalidad. En la mano y en la libertad de cada cual está tomarlo o no tomarlo.

Nada más, Muchas gracias.