Mostrando entradas con la etiqueta trascendencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trascendencia. Mostrar todas las entradas

17 dic 2023

Dario Ergas: Un posible esquema de la acción humana - Síntesis

"Este trabajo es una reflexión sobre el modo de acción humana que se describe como un modo de acción histórica y cultural. Se precisa la esencialidad humana en su capacidad de desplazamiento temporal hacia el pasado, el futuro y la modificación del pasado para construir futuros queridos y también futuros trascendentes.

 El interés del esquema es comprender como la acción transforma a la propia conciencia, al medio y a la sociedad y cómo es posible un cambio esencial y a su vez intencional, en la estructura conciencia-mundo.

 El esquema se inicia con la premisa, de comprobación empírica, de que en el ser humano habita un impulso interior hacia el futuro, la trascendencia y la superación de los límites temporales y espaciales que impone el cuerpo. Es posible reconocer tal impulso por meditación, cuando la energía mental accede a las zonas calmas, silenciosas o profundas de la conciencia. Este impulso trascendente sin embargo se expresa en un cuerpo y una conciencia mortal, y esto produce una contradicción fundamental.

Se concibe al cuerpo, conciencia y mundo como una estructura en que se determinan mutuamente en la interacción. Es la conducta la que configura el mundo sobre el que actuamos, y     ese “mundo” actuado por la conciencia, modifica a su vez, los estados de ésta. El cuerpo es visto por la conciencia como parte del mundo y por tanto susceptible a ser modificado.

 El modo de acción humano es histórico, determinado por un sistema de creencias culturales que se transmiten a través del lenguaje, la tecnología y las producciones. La reflexión sobre las acciones que crean unidad interna o cohesión psicológica, y las acciones que crean división, contradicción o violencia interna, son las experiencias centrales; el reconocimiento y reflexión de las experiencias de unidad, nos orienta hacia la cohesión psíquica y social; así como la reflexión sobre la contradicción o violencia interna, nos permite comprender la raíz del sinsentido y desintegración personal y social.

 Las respuestas que damos al temor a la muerte personal y a la extinción de mi especie o de mi grupo de pertenencia, están en la base de los sistemas de creencias de las distintas culturas.

La conciencia traduce las necesidades vitales, el impulso trascendente, el muro de la muerte y las creencias culturales en ensueños, deseos y proyectos que impulsan el cuerpo a la acción gracias a la representación. La experiencia de la acción va fortaleciendo o desgastando el ensueño y las creencias. La frustración o desilusión del ensueño y el fracaso de las creencias, introduce la posibilidad: nuevos intentos que modifican la estructura conciencia-mundo.

 La repetición de los actos de unidad interna va creando un compromiso con dicha experiencia y con los destinatarios de mi acción que tiene un sabor trascendente. El compromiso hace crecer la unidad interna, lo que a su vez fortalece el compromiso; y esta retroalimentación va creando una suerte de centro o mirada interior, que permite el reconocimiento de un propósito que se abre paso en el mundo humano. Este propósito se dirige hacia los otros y esa acción fortalece el reconocimiento de un centro, de un “algo”, que impulsa y se manifiesta. Esto va alterando el propio sistema de creencias culturales respecto a la muerte y la trascendencia.

Los otros, son el sí mismo, la autonomía y la libertad frente a mí. Fijar al otro en mi representación es deshumanizarlo, es apresar su libertad y quedar yo mismo prisionero de mi representación. El otro también me constituye y lo constituyo en la interacción. Pero a diferencia de los objetos que construyo con mi acción, el otro no es un objeto, sino una libertad, que se escurrirá en cada instante y me desestabilizará. El otro es también un propósito trascendente que se manifestará en  mí de acuerdo a mi acción (de acuerdo a mi acción, no a la del otro).

 Parafraseando a un viejo sabio, todo el escrito queda sintetizado en el principio de acción válida que dice “Cuando tratas a los demás como quieres que te traten, te liberas”, y todo el esquema de la acción, podemos dejarlo como una nota a pie de página de esta regla moral."

Para leer el texto completo: 

02-Un-posible-esquema-de-la-accion-humana.pdf (darioergas.org)

7 ago 2019

Sobre la importancia de tomar postura sentida respecto al tema de la muerte y la trascendencia

Tomado de: "La repetición y la construcción de la vida. Reflexiones en torno al sin-sentido y la trascendencia, de Joaquín V. Parque Los Manantiales, 12 abril 2019

"..El tema mismo - muerte, trascendencia - pareciera ser tan grande (o tan lejano) que uno por lo general no se anima a tomar lápiz y papel con el ánimo de desarrollar y elaborar su posición, sus experiencias, creencias y visión respecto de este asunto. Todo esto me ha dado mucho que pensar.

Es como si de trasfondo operara la creencia de que no nos afecta mayormente, o que no podemos hacer mucho al respecto.

Parece ser un ejercicio bueno, aunque mínimo, aunque pequeño, es un ejercicio bueno. Si esto se hace con papel y con lápiz mucho mejor, no es difícil, cualquier persona puede intentarlo. Y ese pequeño juego parece ser uno de los juegos más importantes en la vida de una persona, el poder ubicarse frente al problema de la muerte y de la trascendencia. Y una vez ubicado en ese punto, el tener en claro si uno quiere permanecer ahí o quiere moverse de ese estado, eso parece ser uno de los puntos más importantes en la vida de una persona, por eso retomando lo dicho anteriormente, no creo que esto sea un problema literario, un problema de palabra, sino que este es un problema más profundo que tiene que ver con el funcionamiento general de la conciencia humana.

Este asunto de que al tiempo futuro no se lo puede cortar en vano, porque todo se desorganiza. Estamos hablando de los individuos, podríamos hablar de un modo parecido de las sociedades, podría ser que en una sociedad en un momento dado, toda la gente o la gente en general no creyera en absoluto en la trascendencia, en las posibilidades del ser humano, etc., podría suceder que en general la gente creyera en este tipo de cosas. También parece que se van a reflejar en los conjuntos humanos los mismos problemas que se reflejan en el individuo. Es decir que puede ocurrir a mucha gente lo que le ocurre a una persona según esté ubicada en un punto o en otro con respecto a este asunto de la trascendencia. Y parece ser que cuando las gentes pierden el sentido de la trascendencia su vida se desorganiza, y las relaciones entre las personas se desorganizan, porque no hay un sentido que contribuya a la tolerancia, no hay un sentido que contribuya a que todos vayan en una misma dirección, cada uno va a su pequeño sentido de la vida y como estos sentidos son distintos se producen contradicciones también.

De modo que, no sólo es válido lo que estamos diciendo, desde el punto de vista de la psicología personal, de la psicología individual, sino también desde el punto de vista de la psicología de los conjuntos humanos. Al hablar de conjuntos humanos podemos hablar de una familia, podemos hablar de una pareja, podemos hablar de una empresa, podemos hablar de un país, podemos hablar del mundo, ¿no es cierto?, son conjuntos humanos de distinta magnitud. Pero los conjuntos humanos están afectados también por ese problema del sentido, se trate de una pareja o de una familia, cuando el sentido se pierde, sólo puede unirlas los sentidos provisorios, y como los sentidos provisorios cambian, cualquier cosa puede desunirlas. Estos sentidos provisorios se mutan, se modifican, basta que algo se mueva para que las relaciones humanas se desintegren, y no hay un solo factor unitivo más adelante, esto me parece que también es de alguna importancia (...)"
---
Escucha la experiencia guiada "La repetición", sobre la cual habla el autor.

6 ago 2019

Cuando hablamos de trascendencia...

"Cuando hablamos de la trascendencia después de la muerte, muchas personas tienden a imaginar y tienden a preguntar: "y hay un cielo (risas), un infierno", tienden a preguntar cómo es el escenario, como es la decoración, la escenografía(risas). No parece tan importante la decoración, parece mucho más importante la posibilidad o la experiencia de la trascendencia, que el decorado. (…)

(…) Pero ese no es el punto, el punto es si existe para la mente humana posibilidad de trascender. Esto que nosotros vemos, esto que percibimos, esto que..., estamos limitados por los sentidos. Si esta parte de la conciencia mecánica, esta que trabaja con esos tiempos de los que hablamos, esta conciencia que trabaja con la percepción, con la memoria, con la imaginación, con sus aparatos, y cuando esta conciencia se paraliza, esta conciencia mecánica, una entidad diferente se expresa. 

Esto que ingenuamente o a su modo siempre se le ha llamado, o se le ha llamado a veces el alma, el espíritu, ¿eh? Cuando nosotros hablamos de trascendencia hablamos de aquello que continúa aun cuando, estos fenómenos de percepción y de conciencia mecánica desaparezcan, ¿es posible que la conciencia mecánica quede en silencio y sin embargo algo del ser humano continúe?, eso es lo que creemos muchos de nosotros, otros no lo creen, algunos tendrán experiencia y esa experiencia no será fácil de trasmitir, será fácil de trasmitir algunas técnicas menores que le permitan a uno comprender como cuando deja en silencio su conciencia mecánica, muy en silencio, cuando se apaga la conciencia mecánica, uno experimenta el surgimiento de una entidad distinta, diferente, otra entidad que no es esta que piensa, que recuerda, que imagina, que percibe... Sí, hay técnicas menores que nos permiten aquietar la conciencia y experimentar un llamado interno diferente al que hace nuestra conciencia mecánica con sus ruidos, sus temores, sus proyectos, sus percepciones, sus recuerdos, diferente si, esto es posible. Es posible escuchar una entidad interna, de más fuerza, de más voz, de más llamado, cuando pongo a mi conciencia mecánica en silencio. Esta experiencia es de algún interés, es de algún interés porque entonces empiezo a considerar que, no todo lo que pasa acá es sólo  conciencia mecánica, podría suceder que desapareciera esta conciencia mecánica, y esta otra entidad, esta voz, esta fuerza que tengo internamente, esta tal vez no desaparezca con la desaparición de la conciencia. 

Nosotros cuando hablamos de la trascendencia nos referimos a la proyección de esta entidad interna a la cual normalmente le llamamos "mente", diferente lo que pensamos de la mente, de lo que pensamos de la conciencia. Cuando hablamos de conciencia hablamos del sistema nervioso, hablamos del cerebro, hablamos de lo que percibe, hablamos de lo que mueve al cuerpo, hablamos de las grabaciones de memoria, de los aparatos, cuando estamos hablando de conciencia. Pero cuando nosotros aquietamos la conciencia y obtenemos respuestas internas de otra calidad y de otra fuerza, ya estamos hablando de esto a lo cual dotamos de posibilidad de trascendencia y que llamamos en general "lo mental", ¿eh? No sé si respondo a la pregunta (...)

Tomado de: 
Brasil – 01/01/80

19 ene 2019

Los cinco estados del sentido de la vida

El reconocimiento de que no todo termina con la muerte, o lo que es igual, de la trascendencia más allá de la muerte, admite las siguientes posturas:
a) La evidencia indudable (aunque sea indemostrable e intransferible a otros) dada por la propia experiencia;
b) La simple creencia dada por educación o ambiente como si fuera un dato indudable de la realidad; c) El deseo de poseer la experiencia o la creencia;
d) La sospecha intelectual de la posibilidad de supervivencia sin experiencia, sin creencia y sin deseo de poseerlas;

 Esas cuatro posturas y una quinta que niega toda posibilidad de trascendencia, son llamadas “los cinco estados del sentido de la vida”.

Cada estado admite, a su vez, distintos grados de profundidad o definición. Tanto los estados como los grados son variables, pero en un momento dado de la vida, permiten definir la coherencia o contradicción de la propia existencia y, por tanto, el nivel de libertad o sometimiento al sufrimiento. Este es, además, un punto práctico, porque se puede examinar cualquier momento de la vida pasada ubicándolo en el estado que le correspondía, comprobando cómo la vida se organizaba de acuerdo a él. Lógicamente, ese examen vale para comprender el momento actual.

 Cualquiera que sea el estado y el grado en que se encuentra una persona, puede avanzar o profundizar en él, merced al trabajo sostenido en la dirección que propone la Doctrina.

Resumiendo: La doctrina de la Comunidad explica que el verdadero sentido de la vida está relacionado con la afirmación de la trascendencia más allá de la muerte; que el descubrimiento de ese sentido transforma a la vida influyendo en las tres vías del sufrimiento y que toda persona puede lograr o perfeccionar ese sentido, cualquiera sea el estado y grado en que se encuentra respecto a él.

5 sept 2018

Silo sobre la irrupción de lo trascendente en la historia

2000 Notas de una charla con Silo. (Extracto)

Esta charla se desarrolló en Buenos Aires en un café de la calle Corrientes. Estuvimos Isaías Nóbel, Roberto Kohanoff y Enrique Nassar. 2 enero del 2000

P: Siguiendo con lo dicho de que las teorías, que describen los fenómenos tal cual son, crean un campo de creencias que equilibra la no-coincidencia de la percepción cotidiana de los fenómenos con la realidad de dichos fenómenos, la pregunta ahora es: ¿Respecto a la muerte, en donde lo que se percibe es la disolución y la desaparición existencial de quien fallece, habría una teoría que ampliara el campo de creencia y permitiera un emplazamiento mental más adecuado respecto al hecho de la muerte?

M: La ilusión de la percepción de la muerte no se resuelve con teorías, se resuelve con experiencias. La experiencia de la muerte nos pone en el campo religioso, en el campo de la experiencia trascendental. En el origen de las religiones se encuentra siempre la experiencia trascendental, esta experiencia produce en el momento de su irrupción histórica un impacto tan fuerte, que a pesar que luego la experiencia se diluya y se pierda, la inercia que deja es de tal magnitud que las generaciones que la suceden crean rituales, iglesias, organizaciones jerárquicas que se mantienen por cientos y miles de años posteriores al impacto original. Este impacto original es tan fuerte que después de desaparecer aguanta todo eso que surge y que no tiene nada que ver con la experiencia original.
Primero la experiencia original se tiene, luego algunas generaciones alcanzan a rasguñar algo de ello y después se alejan y se va formando toda esa superestructura de ritos, iglesias, jerarquías, etc.
La experiencia trascendental pega en momento histórico y pasa, afecta profundamente a la gente que es contemporánea a esa irrupción trascendental. Esta irrupción debe ser compatible con el momento histórico; hay momentos históricos que no permiten el surgimiento de estos fenómenos. Hasta que se abre el medio, estas experiencias surgen.

Cuando estas irrupciones se acercan empieza a variar el medio histórico y se producen fenómenos extraordinarios en el siquismo colectivo, enormemente perturbadores; desde esta perspectiva entendemos las leyendas de ciclones, aerolitos, cometas que preceden a estos fenómenos. Las alegorías de cada época presentan de un modo plástico los cambios dramáticos de la conciencia colectiva. Lo trascendental necesita de condiciones sicosociales para que implete en la historia humana; esta irrupción afectará el tiempo particular de cada persona.
Esta es una época de grandes perturbaciones, esta es una época pre-religiosa

P: ¿Cuáles son las condiciones históricas que deben darse para que la irrupción de lo trascendental se produzca?

M: Se pueden precisar condiciones como:
* Que la cultura donde vaya a surgir el fenómeno, esté pasando por un proceso de desestructuración acelerada.
* Que esos fenómenos den origen a una nueva civilización.
No surge una nueva civilización sin esos fenómenos

P: ¿Podrías explicar a qué te refieres cuando hablas de la irrupción del fenómeno trascendental en la historia?

M: Para referirnos al tema de lo que se conoce como experiencia trascendental, vamos a recurrir a algunos ejemplos históricos de ciertos tipos de experiencia que sin ser trascendentales pueden parecerse por sus características a las experiencias trascendentales que impactan a unos, afectan a los que le suceden y después crean inercia suficiente como para continuar con algo que se perpetúa a través del tiempo; veamos algunos casos:

En la historia hindú en algún momento aparece entre sus deidades el dios soma y rápidamente va ganando en importancia, de manera que el resto de los dioses van disminuyendo su influencia hasta quedar convertidos en dioses menores y el dios soma se convierte en la divinidad máxima del Panteón de dioses. Lo que explica el ascenso de este dios y su ubicación en el lugar central es que del dios soma la gente podía tener experiencia; no solo se hablaba del dios sino que se podía entrar en contacto con él, al dios soma se le podía sentir.

Este contacto era posible gracias a que los sacerdotes, quienes estaban en contacto con el dios soma, podían habilitar a la gente el contacto con este dios. Los sacerdotes, le contaban a la gente lo que era estar con el dios y además los habilitaban para que tomaran contacto con el dios soma. Para esto, los sacerdotes realizaban ciertos rituales donde la gente iba con cuencos en los que los sacerdotes orinaban y los asistentes tomaban la orina del “hombre santo” y al poco tiempo experimentaban la presencia del dios soma. Todo lo anterior se explica porque el soma era una bebida con poder alucinógeno que ingerían los sacerdotes (gracias a ello tenían la experiencia), y los principios sicoactivos de esta sustancia pasaban a la orina sin ser metabolizados; debido a esto los asistentes a la ceremonia del soma, al beber la orina del sacerdote, también tenían la experiencia.
La casta sacerdotal tenía, gracias a la bebida del soma, acceso a una experiencia alucinógena. Esta bebida por sus propiedades químicas conserva su poder sicoactivo en la orina, lo que permite a quienes la tomen tener acceso a una experiencia impactante.

La experiencia del dios soma la administraban los sacerdotes (lo que les facilito crear una casta sacerdotal poderosa); después con el transcurrir del tiempo esas experiencias no se tuvieron más y solo se hablaba de ellas, se cuenta lo que fue la experiencia de tomar contacto con el dios soma.

Primero es experiencia, luego cuando deja de ser experiencia su recuerdo es lo suficientemente intenso como para crear un hito generador de toda la superestructura que se va a formar y va a ir en el tiempo mucho más allá del momento de su manifestación original.

Casos similares de activación de fuertes experiencias, producidas a partir del consumo de substancias, se produjeron alrededor del culto a Dionisos. Sin el apoyo de las experiencias producidas, por las sustancias en juego, estas formas no hubieran ido más allá de su momento.

En todos estos casos se producían fuertes experiencias sicológicas que se acercaban a lo que se podía presentar en una experiencia trascendental. Estas experiencias les permitía intuir lo que podría ser la acción de un dios; les permitía intuir acerca de la realidad (distinta a la cotidiana) de la que se les estaba hablando. Al practicante le quedaba claro que esos mundos y dioses de que les hablaban eran posibles, que no eran sólo discurso. Antes de tener la experiencia la aceptación de todo eso no existía.
P: En los ejemplos específicos y particulares que has dado, las personas comunes tenían acceso a esas experiencias impactantes gracias a la ingestión de alguna sustancia sicoactiva ¿Es posible tener acceso a este tipo de experiencias sicológicas impactantes, que disponen a aceptar la existencia de otras realidades, sin acudir a ningún tipo de sustancia sicoactiva?

M: Sí es posible, recuerda históricamente cosas como: “yo te voy a enseñar a orar y tu harás lo que yo te diga si quieres tener acceso a ese tipo de experiencia.”
Sería algo como decir: “yo, por el poder de la palabra te voy a enseñar a liberar endorfinas y tú vas a hacer lo que yo te diga si quieres tener acceso a este tipo de experiencia. Podrás discutir o no, pero si quiere tener la experiencia harás lo que te diga sin ninguna discusión.”
Con formas así, sin el uso de sustancias químicas, tendrás acceso a ciertos registros de tipo sicológico, que te pondrán en resonancia con otro tipo de experiencias distintas a las experiencias cotidianas. Es este tipo de experiencias en un momento histórico, lo que crea un gran impacto en la población.
Hay diferentes formas de poner al cretinaje en resonancia mínima.

P: Estas experiencias sin substancias y de alto impacto sicológico ¿Son experiencias trascendentales?

M: No, estas experiencias no son trascendentales, pero sí te permiten darte cuenta que hay otras realidades. Estas experiencias te impactan, te impactan existencialmente, te impactan en tu vida, te crean un despelote. Todas estas experiencias son corporales, te liberan endorfinas: la oración tiene que ver con el cuerpo, las experiencias sicológicas impactantes tienen que ver con el cuerpo.
P: Todo esto que está ocurriendo: enrarecimiento, superchería, magia, etc. y todo este estado pre-religioso en desarrollo, ¿esto solo basta para que haya un cambio?

M: No porque aquí no hay conciencia dirigida, la conciencia está en pasivo, está sufriendo estas perturbaciones, no las está dirigiendo. Lo importante aquí es una dirección que le sirva a todos; aquí hay que dar un mensaje, aquí hay que hacer un aporte.

Paralelamente, a todo el enrarecimiento, se está cayendo y destruyendo la vida de la gente: problemas económicos, sociales. Esta destrucción tiene muy diversas expresiones, desde la guerra en Chechenia hasta el que se suicida lanzándose desde un quinto piso. No solo están ocurriendo perturbaciones sicológicas, es algo mucho más grave. Acá hay que hacer un aporte.

P: Entonces, ¿Las experiencias de las que hablabas son suficientes?

M: Estas experiencias solas no son suficientes. Estas experiencias tienen la gran virtud que hacen sensible a las personas hacia un relato trascendental. Tiene que haber un relato trascendental. Solo el relato, sin las experiencias que disponen a la gente a escuchar el relato y permitir que direcciones sus vidas, no será suficiente. Estas experiencias permiten advertir que hay otras cosas, por esto son experiencias muy importantes. Experiencias acompañadas de un relato, que tiene que ver con lo trascendental.

P: ¿Este relato queda como un mito fundacional?

M: No, este relato es la realidad, queda como una realidad. Siempre el que presenta el relato aparece como dios, o el enviado de dios, o el hijo de dios; o el profeta de dios, es decir, como alguien que sabe cómo es, como alguien del gremio. El relato cuenta una cosa que da dirección, que acerca a lo trascendental.

A medida que se acerca el tiempo histórico (no el tiempo mítico) de la impletación con lo trascendental aparecen milagros, prodigios, rarezas; después de que ocurre y el fenómeno se aleja en el tiempo estas cosas ya no ocurren. Los milagros, prodigios y demás cosas que se describen que acompañaron a los tiempos históricos próximos a una irrupción de este tipo, son hechos reales, verdaderamente ocurrieron.
Necesitamos: un mundo desestructurado, que se produzcan estas experiencias y un relato. Se dirá lo que se tiene que decir, en un momento histórico preciso, no antes, ni después.

25 feb 2018

Sobre la trascendencia en vida. Conversación con Eduardo Gozalo

Octubre 2017
Día 1



Vinimos a preguntarle acerca de que habíamos escuchado que él se había puesto un propósito a 4000 años:

Eduardo: Alguien le pregunta el negro ¿cuándo vendrá otro como tú? , tal vez dentro de 5000 años venga otro como yo  respondió…

El proyecto que él ha largado es para mucho tiempo. El negro contaba que era interesante armar un plan para 4000 o 5000 años. Él ha hecho una doctrina para mucho tiempo.

Yo no voy a estar 5000 años en este formato, creo, porque se puede encontrar un cambio genético. Imagínate que puedes vivir 1000 años te cambia tu horizonte Tienes que preguntarte qué quisieras hacer en estos años,  qué plan voy hacer si quiero pasar al formato espiritual.  
Si tienes comprobado que tu espíritu está configurado el tema del tiempo ya no tiene sentido: Viva lo que viva el tema es como hago para desarrollar este Espíritu. Y el tema es como tomo contacto con lo otro en vida.  Quien muere antes de morir no morirás jamás.  Y la segunda cuaterna va produciéndose un vaciado que en realidad es un morir.  Es un vaciamiento.  Que produce una desvitalización  y en el noveno paso se produce la resucitación. Vas entrando a otro mundo de inspiración, de rapto, ves cosas que no veías.

Si uno va a las zonas profundas encontrarás a esos dioses profundos. El valor principal es la búsqueda de eso profundo. Y para eso hay que sacarse las limitaciones, las contradicciones, la mala memoria. En esas zonas profundas ya no hablas de 4000 años, sino que es otro nivel.
Medita: ¿qué pasa después de morir? 
Meditar acerca del ciclo del espíritu individual: 

Ciclo individual: 

el espíritu que tenemos no en todos los casos está en el mismo nivel de evolución.  Entonces necesita tiempo.  Lo he asociado con el purgatorio.  Donde los espíritus que están en el purgar, en el perfeccionamiento. Es como que uno fuera un cohete, y va soltando partes, uno va soltando cajas pesadas hasta cumplir nuestro propósito. Ya venimos con un propósito, pero hay que reconocerlo.  En la medida que lo reconoces tu vida tiene sentido.  Reconocer que tienes un propósito para el que fuiste lanzado. Nuestra vida es un continuo de algo que venía de atrás.

Yo tenía un sueño donde estaba en una isla y veía el mar Y en las profundidades estaba el mundo, veía gente,  me daba cuenta de mis errores,  tengo que volver ahí y hacer lo que no hice.  Pero al lanzarme al agua me olvidaba de donde venía y me despistaba. Entonces me olvidaba de para lo que había ido. Salvatore me dijo que era el cuento de la perla, un cuento persa.  Qué también esta explicado en las ideas de platón.

Las trazas:
¿Cómo lo mortal puede derivar en la inmortal? La cosa es como lo inmortal deviene en la ilusión de una cosa mortal. 
Planificar en este contexto es más atemporal.  El tiempo que estás acá aprovéchalo en una cosa interesante. 
El reconocimiento es un estado superior de conciencia.  Puedes reconocer porque ya lo conoces, viene con el equipo completo.
El espíritu se alimenta de las acciones válidas y para eso hay que poder atender. Desde el nivel de conciencia de sí, se puede.  Si no es puro accidente.
A partir de la conciencia de sí aparece la inspiración de un modo dirigido.  Uno quiere dirigir eso, no quiere que sea accidental.

Conciencia de sí, más acciones válidas, más trabajo con la energía para dirigirla a zonas donde se activa.  Hay un registro cenestésico del punto del darse cuenta. Es como un observador que observa. La energía hay que ponerla en ese punto. Y ahí surgen cosas inspiradas Y vienen respuestas.  El silencio es también ese punto.  Ahí permite que el universo penetre. Al generar el vacío, hay que ponerse en disposición de recibir el dios.  Es un modo de silenciar el yo, que también sucede en los fracasos.
El vacío es la puerta de entrada a lo profundo.  Ojo con quien eres y adónde vas.  Si sé dónde voy es porque ya he tomado contacto con eso cuando muera.
Lo profundo da señales, acá hay un plan, uno no sabe bien cuál es,  pero hay una dirección.  Hay una tendencia hacia el desarrollo y la complejidad. 
El libro egipcio de los muertos realmente se llama libro de la salida de la luz del día. Es una guía del camino interno


Día 2 

La estética es una especie de ceremonia para entrar en ciertos registros. 

Eduardo hace bonsái y va sintonizando con su bonsái como si fuera él.  Eso hacen los monjes Zen

Ocurrencias significativas: 

Yo le llamo ocurrencias significativas a aquellas que están relacionadas con lo profundo.  Aquellas que develan quien soy y de dónde vengo. Esas experiencias están mostrando un propósito (la dirección mental que veo).  Algo que te llama la atención tiene que ver con tu mirada con tu intención;  el modo de estructurar y en lo que te fijas.  Empiezas a observar las cosas de otro modo porque tu interés ha cambiado
Aprendes porque estás buscando una solución a cosas que te estás planteando.

Están presionando ciertas búsquedas de uno, no sucede por accidente,  ya había algo de antes que se prepara. En ciertos momentos hay más intensidad en la búsqueda. Puedo hacer un pedido e irme a dormir y pido no olvidarme de mí mismo.  Esto no es lineal, tiene que ver con acumulación y distensión.  El aumento de la necesidad de la búsqueda hace que surja.  Es como si fuera un llamado, un pedido.

Con respecto al temor de volverse New Age o estar en conciencia emocionada, que Rosita preguntó,  nos dijo no importa, lo importante es el registro,  lo importante es si estás más en paz y más reconciliado .  Si vives más feliz y contento en el tiempo está OK, Y viendo también lo que se genera alrededor. Uno percibe se salvó hueco si es una cosa coherente.  Hay que ver las cosas en proceso.  “Si crece en ti y a tu alrededor la sabiduría y la felicidad seguiré tu ejemplo”


Lo importante es el registro que tengo y que mi alrededor esté cada día mejor. 

Cada uno que lo haga como quiera.

La ocurrencia acompañada de sueños, de caídas en cuenta.  Es bueno ver todo el conjunto.
Si quieres ir hacia arriba también tienes que arreglar las cosas que están pendientes


Robby comenta que quiere profundizar en la acción unitiva y  en la relación de eso con  la trascendencia…

Uno separa la trascendencia de la vida actual como si fueran cosas distintas, como algo lineal.  Estamos en la trascendencia simplemente hay que captarla.  Los actos válidos corresponden a la trascendencia.  Tú puedes vivir en la gracia de Dios, estás viviendo en  la trascendencia.  No tienes que morir para pasar a la trascendencia.  El secreto de la vida es captar la trascendencia en vida; por qué captarla después de muerto, eso lo hacen hasta los burros al morir. Lo Importante captar la inmortalidad en vida.  No hace falta que te mueras para ser inmortal.  Puedes ser inmortal ya. Los actos unitivos corresponden a otro plano, que ya está actuando.  Cuando se desarma el cuerpo pierdo aquello con lo que no puedo progresar más. Cuando uno está en la fuerza o en la acción unitiva uno no tiene temor a la muerte. Pero todavía no es nuestro tiempo, uno está rozando otros planos en vida. Uno está viviendo ya, en lo que va a pasar después.  Simultaneidad, es una estructura.  Uno cree que las cosas son lineales

Robby pregunta Como haces con los líos entre los nuestros.  Y él responde yo trato de sumar, de aportar.  No es la discusión de si tienes o no razón.  Puedo aportar con una buena relación, con producciones.  No me interesa la discusión, O tener malas relaciones.  Lo considero como mal alimento para mí. Los ámbitos y las relaciones que dan buena sintonía, eso me suma. Me muevo con aforismos positivos.  Trato de aportar.  Puedes tener distintos puntos de vista, pero sin tensiones.  Lo otro por procesos se va a ir modificando, va ir decantando lo que funciona y lo que no.  Todo está en dinámica a nivel personal y grupal.  Importante es ir con la evolución de las cosas, lo otro es muy circunstancial. Es como poner algo secundario como algo primario, entonces te agarran la vida. Hay que crear ámbitos que generen eso.  Si eso no funciona, aunque estés en el parque no es el camino. El sufrimiento te indica que por ahí no es. Las formas problemáticas te dejan enganchado en tu propia red de sombras. Las buenas atmósferas hay que potenciarlas.  Crear alrededor de uno buena atmósfera, buena sintonía así que acercas a la trascendencia. 


El negro decía que uno quieres ser feliz como algo creciente, no coyuntural.  Ese es el objetivo.  Lo que me distrae de eso son tensiones. Qué la gente haga lo que quiera tratando de crear buenas atmósferas.  Uno lo que hace es ser coherente con lo que uno piensa.  Uno tiene que ser refractario al sufrimiento. Es como que te crearás heridas a ti mismo. Mejor poner atención.  Protégete un poquito, porque si no,  la falta de atención hace  que tengas  accidentes. Hay que ir con cuidado.
---
Sobre el mismo tema, ver tambien: 

17 dic 2017

Jaque a la Forma, al Espacio y al Tiempo, Resumen de las ideas principales

Tomado de: 
Alfonso Alcaide 
Parques de Estudio y Reflexión Toledo
sigma109@gmail.com
Agosto 2016

  • La percepción de sí mismo, del espacio y el tiempo está condicionado por la forma, básicamente la Forma Mental Humana y la Forma Mental Histórico-Personal. 
  • A diferentes Formas le corresponden diferentes registros de si, del espacio y del tiempo. Y por tanto de su realidad.
  • La Forma Mental Histórico-Personal es modificable por la intención en un proceso de autoliberación como se explica en La Guía del Camino Interno, o los Estados Mentales, o El Árbol de la Vida.
  • La Forma Mental Humana solo es modificable como nuevos niveles de trabajo que junto con la activación de nuevos centros energéticos implican un “despertar”. Pero su “Forma de Conciencia Humana” se mantiene, aunque por momentos resulta atenuable o desconectable, percibiendo profundos significados, que la ablandaran aún más.
  • La rigidez de la Forma hace al intento de supervivencia pero no a la evolución, más bien su fortalecimiento o mantenimiento refuerza la parte animal, alejándose de las posibilidades de liberación de la conciencia humana. Su frecuencia energética y vibracional es baja. La supervivencia no garantiza la inmortalidad, la primera es del cuerpo, la segunda es Espiritual. 
  • La Forma no densa es volátil y sutil, en ella hay evolución. Su frecuencia energética-vibracional es alta. El ablandamiento o pérdida de densidad progresiva de la Forma, se experimenta como pérdidas de sí mismo y de zonas de seguridad. Es arriesgada e inestable pero (además de sus gratificantes registros) lleva a la posibilidad de transcender la Forma en un acto de liberación total.
  • Toda justificación, miedos, o cualquier tipo de contracción, su objetivo es afirmarse y mantener la forma y por tanto resulta en involución. Toda aventura hacia el Sentido sin reparar en pérdidas y sin traición, implica una gran soltada e inestabilidad de la Forma, no garantiza la supervivencia, pero ello lleva a la evolución.
  • La supervivencia del cuerpo parece oponerse a la Espiritualidad, pero esto es ilusorio, se puede tratar de sobrevivir sin traicionar la Espiritualidad. Pero tal terreno es inestable y hay mucho que soltar, ya que en ello hay más de deseos y mentiras, que de real necesidad.
  • El registro que corresponde a la pérdida progresiva de la Forma, es un avance en Paz, Fuerza y Alegría. Y cuando la liberación de la Forma es total, su registro es de felicidad suprema y la Paz, Fuerza y Alegría también es arrolladoramente total.
  • Para que el Espíritu nazca y durante un tiempo, la Forma se tiene que volatilizar. Luego se rehace sutilmente (para poder seguir viviendo), pero ya nunca será igual.

29 jun 2016

La Hydra y la gran apuesta: Fundamento para asumir una ética no violenta

29.06.2016 - Lima Javier Zorrilla Eguren


Empecemos con esta pregunta: ¿Por qué tendría que darme el trabajo de asumir una ética no violenta? Alguien diría: Mira, no tengo tiempo para cosas sin beneficio inmediato. Otro objetaría que no se necesita fundamentar nada, porque se sabe que la violencia es mala y hay que evitarla. Muy bien, digo yo, pero lo que vemos es que la violencia crece, como la Hidra de múltiples cabezas. Cada vez que Hércules cortaba una, dos volvían a crecer. La Hidra, madre de Quimera, hija de Tifón y Equidna, resentida, vengaba al león de Nemea, su hermano, muerto por el héroe. Éste derrota al monstruo, pero solo con la ayuda de otro ser humano, su sobrino Yolao, que quemaba los muñones de los cuellos para que las cabezas recién cortadas no volvieran a crecer.
Muchos piensan que la feroz proliferación de las violencias, se debe a que los valores se han perdido. No obstante, pocos saben cómo recuperarlos para lograr el cambio integral que la crisis humana y ambiental exige. Se trata de un salto evolutivo, no una reforma parcial del sistema inhumano.
¿Por qué reemplazar el actuar violento por el no violento? Muy simple: la violencia, al engendrar sufrimiento, obstaculiza la felicidad. Esta no es compatible con el éxito de unos pocos, en un ambiente enfermo. La felicidad no crece en medio de la desdicha general. Las brutales mordeduras de la Hydra llegan hoy a todo el orbe.[1]Enfrentamos una gran paradoja existencial: ¿Si todos buscamos la felicidad, porque optamos por la violencia que es su negación? ¿Será que la violencia “defiende” del dolor y el sufrimiento? Lo que debió ser un recurso excepcional en una situación extrema de autodefensa se ha vuelto receta cotidiana.
Acudo a la violencia para satisfacer mis deseos. Al hacerlo obtengo placer. En lugar de compartir aprendo a atacar primero, a controlar la conducta del otro y a eliminar a mi enemigo para que no me vuelva a atacar. Dentro de un sistema que ha instalado la dictadura del dinero, aprenderé a explotar al otro antes que el otro me explote a mí. Y juntaré mucha plata, para no quedar expuesto a la pobreza, a la enfermedad y a la soledad.
Sea como sea, lo único cierto es que vivo en estado de temor. Temo perder lo que ya tengo o no alcanzar lo que tanto quiero. Hay un círculo vicioso: algo me falta, deseo tenerlo; ejerzo violencia abierta o encubierta, grosera o sutil, para poseerlo y conservarlo; temo perderlo nuevamente y aplico más violencia; mi aferramiento es cada vez mayor, aumentando aún más el temor a perder lo que tanto me cuesta y así siguiendo. Esta no es una condición de libertad, de confianza, de igualdad, de respeto, de aprecio, de fraternidad, por ende, de real felicidad personal y social. [2]
Podemos sospechar que la base de las adicciones es estructural. No nos agrada el vacío. Rápidamente imaginamos eso nuevo placentero que compensa lo que nos falta (o creemos que nos falta). No se trata de reprimir el placer de vivir y de compartir. Se trata de hacerlo sin adicciones, sin culpas o búsquedas compulsivas, violentas y centrípetas. De ahí el principio de vida: “Si persigues el placer te encadenas al sufrimiento, pero en tanto no perjudiques tu salud (o a otros), goza sin inhibición cuando la oportunidad se presente”.[3]
No parece que por el camino de la búsqueda incesante del placer podamos articular un sentido de vida que amplíe la felicidad. La ética, justamente, tiene que ver con reflexiones y experiencias que permitan fundamentar un actuar coherente, sostenido, liberador y evolutivo. Este proceso requiere de una acumulación de acciones que refuercen la misma dirección. Proponer la acción no violenta como eje de una ética de liberación y felicidad no es para tomar a la ligera. Lo quiera o no, formo parte de una red humana en la que mis acciones impactarán en forma positiva o negativa. No solo eso, volverán sobre mí, dejando su registro interno de paz o de violencia, de unidad o contradicción. [4]
¿Qué ética puede caber en alguien que ensueña todo el tiempo con el éxito individual como modelo de felicidad? ¿Qué ética puede interesarle al que es a la vez verdugo y cómplice en un sistema en el que compite con violencia por el éxito? Un sistema discriminador que divide a los humanos en “ganadores” y “perdedores”. La exclusión social es violencia, genera resentimiento y éste venganza. Es un círculo vicioso, una espiral patológica y desintegradora. Lo que vemos en el paisaje no debería asombrarnos. Esas guerras brutales, ese terrorismo, ese desastre ambiental, esas matanzas xenofóbicas y homofóbicas, esos migrantes que mueren en mares y playas buscando refugio; esa corrupción política que como una peste asola los países, esa delincuencia y ese narcotráfico, son la consecuencia de una mentalidad que no ha renunciado a la violencia como medio de dominio individual y colectivo.
¿Cómo insertamos la ética de la no violencia en un mundo así, tan dolido, tan cruel, tan indiferente, tan dopado, tan cosificado, tan obsesionado y tan hipnotizado? ¿Cómo la ampliamos en un sistema que emplea todo medio para atrapar un “éxito”, alucinado como felicidad? Dentro de ese espejismo, ¿cómo tomar la senda de la acción válida que disuelve el sufrimiento? ¿Cómo cambiamos paisajes, miradas y creencias? ¿Cómo mi acción puede generar libertad, cordura y sentido?
¡Esto es lo interesante y superlativo de la ética! Que es una experiencia de transformación elegida. Es un acto libre y resuelto que descubre un real camino de felicidad. Es un significado profundo, capaz de dar sentido a mi vida, más allá de su aparente término. Este ascenso tiene sus condiciones. O uno reproduce el sistema y su programa, internalizado tempranamente en nuestro paisaje de formación[5]; o tomamos el camino de la verdad interna, del autoconocimiento, de la reflexión existencial, de la intención transformadora, de la acción válida y de la no violencia activa. Esta es una primera condición. Elegir sin vuelta atrás lo que nos une. Digamos de una vez por todas: ¡no a la violencia que divide y separa a unos seres humanos de otros!
Nos ocupamos de seguir el nuevo camino y de regresar a él cada vez que sea necesario. Estamos hablando de alinear el sentir, el pensar y el actuar tomando como referencia la acción válida y su registro de unidad interna, ese que deja una suave paz, supera el sufrimiento y amplía la felicidad. [6] Antes de actuar, conviene reflexionar, meditar con sentido ético. Pero, claro, esa deliberación se hace dentro de estados internos que la condicionan. [7] Tomado por la ambición, el odio, la venganza o el resentimiento es difícil optar por la no violencia. Esta ética requiere un estado de conciencia sereno, más libre, consciente y elevado. No hay problema. Esto también se puede elegir y trabajar. Hay prácticas[8] que nos permiten superar la violencia interna y acceder a estados de conciencia más sabios e inspirados. [9]
Pero nadie llega a la cima de una montaña si no quiere realmente hacerlo. A la no violencia hay que amarla entrañablemente. Fijo la dirección con una imagen potente y clara, surgida desde lo mejor de mí. Esta experiencia y su repetición es crucial, sobre todo en un sistema que nos coloniza el cerebro repitiéndonos que, si no actuamos como lagartos, no solo no vamos a triunfar, sino que nos van a devorar los otros lagartos (con perdón de los lagartos).
El proceso de ascenso coherente es muy importante porque rompe la percepción del tiempo como inmediatez y fugacidad. Por la aceleración posmoderna pareciera que aparte del instante nada más existiese. Como que una cosa no se conectara con la otra. Si reaccionamos oportunistamente, ¿qué hilo conductor nos articulará hasta la muerte que es lo único que no podemos evitar? Ni el dinero, ni los amigos, ni el poder, ni la pareja, ni nada me salva de morir. Estaremos frente a lo que tanto tememos: la pobreza (no nos llevamos nada), la enfermedad (de algo muere uno) y la soledad (dejas para siempre a tus seres queridos, aunque no quieras).
Pero, ¿qué hacemos frente a ese hecho inevitable? En lugar de meditarlo, preferimos evadirlo. ¿Es la muerte una guillotina que corta todo futuro? ¿Es que la hoz siega toda esperanza? Si lo creemos así, el yo se asusta y se fuga. ¿Y adónde va el yo para evadirse? Unos consumen desesperadamente. Otros se aferran a parejas, hijos o amigos. Otros se vuelven adictos al trabajo, al dinero, al sexo, a un deporte o a todo eso junto. El yo se vuelca al exterior para escaparse del temor a la muerte. Está bien aliviar el sufrimiento y crear felicidad y libertad en esas relaciones. Lo que no está bien es que se hagan esclavizando, posesivamente, o por miedo, compulsión y fuga. Resolver adecuadamente una necesidad es una cosa; satisfacer y buscar sin fin un deseo posesivo, otra.
¿Qué sentido puede tener una ética no violenta si estamos convencidos de que todo acabará en la nada? ¿Para qué el esfuerzo de una vida atenta y selectiva? Si creo que todo termina con la muerte, qué más da que elija una ética o ninguna, si es que el acto final, el cierre del telón, vacía de sentido todo el esfuerzo. Mejor evadirme con una droga adormecedora que me haga olvidar ese fin de todo, al que tanto temo.
La ética tiene que tener un fundamento que derrote al nihilismo, a esa fe en la nada. No flota la ética en el aire. Además, tiene que ser muy sentida para que se convierta en acción concreta. Lo que creo acerca de la muerte es el fundamento. Es lo que define que tenga un tipo u otro de conducta. Entonces, es interesante que me pregunte: ¿Qué creo acerca de la muerte? ¿Se termina todo? ¿Comienza todo? ¿Hay un más allá? ¿Cómo lo imagino? ¿Qué experiencias me hacen sentir que no todo termina con la muerte y que la calidad de mi acción puede lanzarme hacia el más allá? ¿Cómo accedo a tales experiencias?
Cuando uno recuerda a los seres queridos que ya partieron, lo único que queda en la memoria es el significado positivo o negativo de sus acciones. Miramos la historia de la humanidad y pasa lo mismo. Quedan en la memoria los grandes hombres que hicieron el bien y aquellos otros que generaron enorme violencia y sufrimiento. He aquí una forma de trascendencia: las acciones propias quedan como huellas a seguir por las futuras generaciones.
Las personas que han muerto clínicamente, pero que ha sido retornadas a la vida por intervención médica, testimonian que en su viaje interior se encontraron con una luz que dialoga, que parece comprenderlos totalmente y llenarlos de esperanza. [10] En ese trance han podido ver y entender el significado de su vida. Se han sentido tan maravillados que no querían regresar a su cuerpo. Al final, por más que querían quedarse, han regresado. ¿Qué les ha pasado entonces? Pues cambiaron su actitud hacia la vida, hacia ellos mismos y hacia los demás. Esta experiencia operó en ellos como una revelación profunda, de esas que despiertan certeza y le cambian a uno la visión del mundo.
Recordemos a Sócrates en el acto de su muerte. Platón, su discípulo, cuenta en sus Diálogos, cómo Sócrates bebe la cicuta para cumplir con la condena impuesta por la justicia griega. Unas horas antes recibe la visita de sus amigos. Estos lo encuentran tan contento como siempre, como si en unas pocas horas más no fuera a morir. Uno de ellos le dice algo así: Pero Sócrates, ¿cómo es posible que estando a punto de morir estés tan tranquilo y contento? Y Sócrates le va contando a sus amigos las razones que explican esa dicha previa a su muerte. En ese diálogo deja Sócrates una idea en la que aparece la posibilidad de lo eterno. Afirma que la muerte puede ser imaginada como un azar encantador, y que la práctica de las virtudes no solo evita la sufriente dependencia de las pasiones violentas, si no que abre la posibilidad de que la buena vida de aquí merezca una buena vida en el más allá.
Los grandes reformadores espirituales de la humanidad traducen sus experiencias con lo profundo, con distintas revelaciones y relatos, pero tienen en común la intuición de que la vida que no acaba con el absurdo de la muerte. Meditar sobre “cómo es posible que la inmortalidad haya creado la ilusión de lo mortal” le escuche en una ocasión a Silo, el maestro de nuestro tiempo. Y también nos hace recordar esas experiencias personales en las que nos sentimos en profunda unión con todo lo existente. Cada cual ha tenido sus experiencias con lo profundo y lo innombrable. Aldous Huxley en su Filosofía perenne demuestra que las revelaciones espirituales de las distintas culturas muestran un trasfondo común, en el que la fuerza, la bondad y la sabiduría se juntan en la vivencia de lo trascendental.
Para que la ética oriente mi día a día, necesito conectarme con un sentido mayor, intrínseco a la vida, revelado en mi interior y que no concluya en la nada. En este contexto puedo afirmar algo tan radical como esto: “Si no intuyo la inmortalidad en mis acciones, ¿cómo incorporo una ética no violenta en forma definitiva? Y, ¿con qué fuerza voy a construir un proceso coherente y evolutivo? Si la acción humana no reporta un sentido que me haga feliz en ambos mundos, el de aquí y el de allá, su valor será solo relativo, provisorio, ilusorio, resignado, a lo más estoico.
En síntesis: una ética que venza a la violencia interna y externa, necesita un fundamento profundo. No es una espiritualidad fanática o ingenua. Es experiencia nutrida de certeza interna. La mente y el corazón se abren a la revelación de nuevos significados: “Distinta es la actitud ante la vida cuando la revelación interna hiere como el rayo”, nos asegura el Maestro de nuestro tiempo.[11] Abrevo de esa fuente inagotable de inspiración con el objetivo de vivir en unidad, siendo feliz, haciendo feliz a otros y preparando mi posibilidad hacia el más allá. Nadie puede hacerlo por uno. El bien que dejo de hacer será siempre una oportunidad perdida. Si lo hago estaré cumpliendo con la misión de humanizar la tierra, dándole a mi vida un sentido que ni la muerte podrá detener.
28 de mayo de 2016
[1] Remito a mi artículo El sistema de violencia y la no violencia activa, publicado en el libro Tiempos de cambio, nuevos caminos (Editorial Ténetor, Centro de estudios Humanistas Nueva Civilización, Huancayo, Perú, 2016.)
[2] Mayor fundamentación de esta idea, en SILO: La curación del sufrimiento, en Habla Silo, Págs. 341-344, Obras completas, volumen 1, Silo.net.
[3] SILO: La mirada interna, Cap. XIII, Los principios. Obras completas, volumen I (paréntesis nuestro). Magenta ediciones, Argentina, 1998.
[4] SILO: El paisaje interno, Cap. IX, Contradicción y unidad. Obras completas, volumen I. Magenta ediciones, Argentina 1998.
[5] Cuando se habla de paisaje de formación se hace alusión a los acontecimientos que vivió un ser humano desde su nacimiento y en relación a un medio. El p. de f. actúa como un “trasfondo” de interpretación y de acción, como una sensibilidad y como un conjunto de creencias y valoraciones con los que vive un individuo o una generación (SILO: Diccionario del Nuevo Humanismo, Obras completas, volumen II. Silo.net.)
[6] SILO: Ob. cit. El tema de la acción válida es tratado en sus libros Cartas a mis amigos (cuarta carta) y Habla Silo, bajo el título La acción válida.
[7] SILO: Apuntes de psicología (estructuras de conciencia, págs. 287-301). Editorial Betha Hydri, Cochabamba, Bolivia, 2012.
[8] AMANN, Luis: Autoliberación. Plaza y Valdez, México, 1991. El Centro de Estudios Humanistas Nueva Civilización ofrece el curso vivencial completo (contacto: javierzorrilla90@gmail.com).
[9] Para una mayor comprensión de los estados de conciencia se puede leer Sentido del sinsentido y La mirada del sentido de Dario Ergas.
[10] El libro Vida después de la vida (1975) del psiquiatra Raymond Moody presenta 150 testimonios sobre lo que se siente al morir: a) una abrumadora sensación de paz y bienestar, incluida la ausencia de dolor; (b) la sensación de estar situado fuera del cuerpo físico; (c) sensación de flotar a la deriva o a través de la oscuridad, a veces descrita como un túnel; (d) toma de conciencia de una luz dorada; (e) encontrarse, y tal vez comunicarse, con un “ser de luz”; (f) tener una rápida sucesión de imágenes visuales de su pasado; (g) experimentar otro mundo de mucha belleza.
(https://es.wikipedia.org/wiki/Vida_despu%C3%A9s_de_la_vida)
[11] SILO: La mirada interna. En Humanizar la tierra, cap. XIII. Obras completas, volumen I. Magenta ediciones, Argentina, 1998.
——————————
Acerca del autor
Javier Zorrilla Eguren, nació en Lima-Perú, en 1948. Obtuvo el grado de Magíster en Ciencias Sociales en la Pontificia Universidad Católica. Ha realizado labor docente universitaria y colaborado con el Estado peruano en temas de desarrollo social. Ha publicado diversidad de artículos, ensayos e informes en temas relacionados con la cultura andina, la violencia y el desarrollo humano. Actualmente está dedicado a la formación del Centro de Estudios Humanistas en su país.
El autor es Miembro del Movimiento Humanista, se inspira en la obra de Silo desde hace 44 años. Es antropólogo, autor del libro Más allá de la psicoterapia y coautor de Tiempos de cambio, nuevos caminos. Ha sido profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de la Universidad del Pacífico. Actualmente es miembro del grupo que impulsa el Centro de Estudios Humanistas Nueva Civilización.


28 mar 2016

El futuro, la muerte y la trascendencia. Silo



La mente humana no puede vivir sin futuro. Y si en el futuro está la muerte y la nada, la mente humana tiene problemas, no puede funcionar si su visión del futuro termina con la muerte, la situación que sufre el ser humano frente a la posibilidad de la muerte altera su conciencia, altera su conciencia y desacomoda su situación en el mundo. El ser humano no puede vivir con una conciencia equilibrada en la medida en que no resuelva que va a pasar en su futuro. ¿Se va a acabar todo con la muerte?, se va a acabar entonces el futuro, si tengo el futuro cerrado tengo problemas en mi conciencia y en el momento actual, ese es el punto, tengo problemas en el momento actual. Todavía no me muero, pero tengo problemas hoy aunque no me haya muerto, porque adelante está el corte del futuro, es muy curioso eso... cómo están jugando los tiempos en la conciencia.

Entonces mientras no resuelva que pasa en mi futuro voy a tener problemas. Yo puedo negarlo, puedo olvidarme del problema de la muerte, claro que puedo olvidarme, y por supuesto que las cosas que voy haciendo también las hago un poco como un olvido de la muerte, todo lo que hago lo hago en gran medida para olvidarme del problema de la muerte. No se por cuanto tiempo logro olvidarme del problema de la muerte porque hoy muere un ser querido, y eso es evidente, y mañana otro y pasado otro, y luego aquél que era compañero mío cuando éramos chicos, y cada día se hace más evidente el problema de la muerte a medida que avanzo en edad.
Las gentes muy joven, parece que ha olvidado totalmente el problema de la muerte, y no se trata de mortificar a la gente persiguiéndola con el problema de la muerte (risas), se trata todo lo contrario, se trata de provocar una apertura de tal manera que eso no sea problema, de eso se trata. Pero, ¿cómo no va ser problema la muerte?, bueno, depende como se ubique usted frente a eso, nosotros decimos que hay por lo menos cinco posturas frente al problema de la muerte y frente a las posibilidades de trascendencia, frente a la posibilidad de que la conciencia tenga un futuro.
Bueno hay gente que no cree absolutamente en la trascendencia y cierra la posibilidad de su futuro, está bien, es una posibilidad. Hay otros que piensan que el tema es interesante pero no los afecta mayormente y en realidad consideran que..., que puede ser o puede no ser. Hay otros que quisieran estar seguros de que luego de la muerte hay posibilidades, quisieran tener una fe y dicen: "ah, si yo tuviera fe, que interesante, como cambiaría mi vida", pero claro, no lo sienten.
Hay un cuarto tipo de persona que, simplemente tiene fe, no se hace mayores problemas, desde pequeña le han explicado, le han enseñado cosas... entonces dice: "bueno si yo cuando me muera me voy al cielo", o algo por el estilo, está bien. Y hay un quinto tipo de persona que no tiene fe, sino que está segura, tiene experiencias de algún tipo, tiene constancia de cosas y es tan evidente eso como si mirara la luz, como si mirara un cara o si viera un reflejo de una cosa en la pared, le es evidente y no se trata de que tome los datos que le han enseñado como una realidad, no se trata de que crea porque le han dicho, sino que se trata de que lo experimenta con realidad porque tiene un registro de eso.
No pretendemos que haya una posición mejor que otra, no, pero decimos que hay esas cinco posiciones, cada uno puede ubicarse en alguna de estas posiciones, o todas estas, pero algo más, las cosas no son tan estáticas, por ejemplo, hay días que yo creo que hay una cosa después de la muerte, pero hay días que no creo nada de eso, (risas), resulta que yo mismo también cambio de postura frente a este punto, es más, cuando yo era joven y participaba de cierta religión y demás, yo creía firmemente en la trascendencia por ejemplo, y ahora no creo nada de eso, y dentro de dos años probablemente voy a seguir sin creer en eso pero voy a pensar "qué bueno sería creer en eso". Comprenden ustedes la movilidad que tiene esto de las posturas frente a la muerte, la trascendencia y todo aquello. Es muy móvil, no es una cosa tan firme.
Para complicar más el esquema sucede que, no hay solo cinco posturas frente a la muerte, la trascendencia, no solo eso, sino que hay distintos grados de profundidad en cada postura. Por ejemplo, una persona nos acompaña por la calle, vamos caminando y hablando, es de noche, vamos pasando cerca de un cementerio, esta persona nos está explicando que ella es escéptica y que no cree en nada que tenga que ver con la trascendencia... Le pedimos que nos espere un poco ahí, porque tenemos que hacer unas cosas, que vamos a venir después a buscarla, y vemos que, se viene rápido al lado nuestro y nos cuenta que él tiene problemas de noche con los cementerios, (risas), y nosotros le decimos, "pero cómo no es que... es escéptico, racionalista, materialista, y bueno, y acá no hay entidades raras que te puedan atacar, o te puedan crear problemas", y nos dicen, "yo no creo ni en el espíritu, ni en el alma, ni en la trascendencia, ni en los muertos que viven, ni en los vivos que mueren, (risas), y sin embargo, esto me crea problemas. ¿Cómo es?, ¿cómo es posible que esa persona que dice eso, sienta otra cosa? Puede ser que cada posición frente a la trascendencia y a la muerte y demás, admita distintos grados de profundidad, puede ser que ese señor sea ateo, pero ateo de primer grado, que tenga una fe débil en el ateísmo, no es un ateo sólido, es suave, un aficionado, no es un profesional. (risas).
Pero claro, hay distintos grados en estas posiciones, uno puede ser un ateo dudoso, y puede ser un ateo más convencido y más convencido y por último uno puede tener una fe definitiva en el sentido de que nada pasa después de la muerte, es así. Tomamos la otra postura, la postura de aquel que considera esa posibilidad intelectual y, en primer grado o en un grado mayor de profundidad o en un grado mayor, y si es una grado mayor de profundidad, esa búsqueda se convierte en investigación, en lectura, y lo mismo sucederá con aquel que quiere tener fe, y cuando algo le ha salido mal en sus negocios, se va con nosotros a un bar, se sienta y nos dice: "yo quisiera tener fe", muy bien, ¿en qué grado de profundidad quisiera tener fe?, eso lo dice en este momento porque le salió mal un negocio, por ejemplo, pero podría ser que efectivamente hiciera todo lo posible por lograr despertar en él, un sentimiento profundo de tal modo que se convirtiera en una convicción, ¿se entiende esto?, hay distintos grados también de "querer creer", y hay distintos grados de "creer", y hay distintos grados de experiencia y de certeza sobre este asunto de la trascendencia.
Bien, ¿pero y eso qué tiene que ver con nosotros?, tiene que ver mucho con nosotros porque, claro, generalmente la gente lo que pide..., bueno, finalmente, ¿como se resuelve esto de la trascendencia?, no vayamos tan lejos, es mucho más interesante saber como está ubicado uno, para uno.
Si yo ahora pienso en esto, yo me digo: ¡no creo nada en este asunto de la trascendencia!, muy bien, ¿en qué grado?, ¿con qué profundidad? O bien yo me digo: sí, la trascendencia..., ¿en qué grado?, ¿con qué profundidad?, no basta con ubicarse en una de esas posturas, sino que es interesante además investigarse a sí mismo y ver, en qué grado y en qué profundidad estoy en cualquiera de esas posturas. Miren, según uno se ubique en este problema, así es la vida de uno. Si ustedes miran hacia atrás y recuerdan otra etapa de su vida, fíjense todo lo que hacían y fíjense también como se ubicaban frente a esto, y van a ver que homogéneo resulta, que parece, van a ver cómo cuando no creían en absoluto en la trascendencia y todo era un absurdo y una contradicción y demás, ya van a ver que absurda y que contradictoria era la vida de ustedes, ya van a ver cuando ustedes creían o tenían una fe, que les despertaba en un determinado esfuerzo, ya van a ver que energía tenían y como todo se ordenaba y como los problemas que tenían, casi no los tocaban ustedes porque estaban cubiertos como con una coraza que los defendía frente a las dificultades de la vida diaria, porque podían asimilar los golpes y podían considerarlos como una enseñanza, como una prueba, ¿si?
Bastará con ubicarse en épocas pasadas y ver que sentían en esas épocas respecto a este asunto de la trascendencia, bastará ubicarse en el momento actual y decir: bueno, finalmente yo qué, ¿cómo me ubico?, ¿qué pasa, me muero, y?, ¿cómo es esto?, ¿qué sentido hay en mi vida? Yo tengo muchos sentidos, sentidos provisorios, y claro, tengo este, el otro, el otro, el otro... ¿pero qué sentido definitivo y final tengo?
Parece que si no hay un sentido definitivo y final, tengo un sentido pequeño que me tironea para allá, otro para allá, estos dos se oponen, me crean problemas hasta de elección, por un lado quiero una cosa, por otro lado quiero otra cosa, esas cosas se oponen y me crean problemas. Si no tengo un sentido definitivo estoy dividido, puedo querer dos cosas que se oponen, eso que parece una excepción es lo más normal, es lo más frecuente, normalmente quiero dos cosas que se oponen, es raro esto, pero humano. No hay posibilidad de que se combinen esas cosas, esos sentidos provisorios sin un sentido definitivo alguno.
¿En qué situación estoy frente al problema de la trascendencia y frente al problema de un sentido inmóvil?, no de estos sentidos contradictorios... Es una buena investigación sobre todo esto, es un buen examen de conciencia, es algo que ayuda enormemente a clarificarse uno y es algo que ayuda mucho a orientar la propia vida. La investigación no es difícil, basta con que yo me pregunte en este momento: ¿qué pienso respecto de la trascendencia?, ¿qué me pasa a mi respecto a la muerte?, para que yo comprenda la situación en que vivo y para que comprenda que me pasa con los sentidos provisorios de la vida.