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19 ene 2019

Los cinco estados del sentido de la vida

El reconocimiento de que no todo termina con la muerte, o lo que es igual, de la trascendencia más allá de la muerte, admite las siguientes posturas:
a) La evidencia indudable (aunque sea indemostrable e intransferible a otros) dada por la propia experiencia;
b) La simple creencia dada por educación o ambiente como si fuera un dato indudable de la realidad; c) El deseo de poseer la experiencia o la creencia;
d) La sospecha intelectual de la posibilidad de supervivencia sin experiencia, sin creencia y sin deseo de poseerlas;

 Esas cuatro posturas y una quinta que niega toda posibilidad de trascendencia, son llamadas “los cinco estados del sentido de la vida”.

Cada estado admite, a su vez, distintos grados de profundidad o definición. Tanto los estados como los grados son variables, pero en un momento dado de la vida, permiten definir la coherencia o contradicción de la propia existencia y, por tanto, el nivel de libertad o sometimiento al sufrimiento. Este es, además, un punto práctico, porque se puede examinar cualquier momento de la vida pasada ubicándolo en el estado que le correspondía, comprobando cómo la vida se organizaba de acuerdo a él. Lógicamente, ese examen vale para comprender el momento actual.

 Cualquiera que sea el estado y el grado en que se encuentra una persona, puede avanzar o profundizar en él, merced al trabajo sostenido en la dirección que propone la Doctrina.

Resumiendo: La doctrina de la Comunidad explica que el verdadero sentido de la vida está relacionado con la afirmación de la trascendencia más allá de la muerte; que el descubrimiento de ese sentido transforma a la vida influyendo en las tres vías del sufrimiento y que toda persona puede lograr o perfeccionar ese sentido, cualquiera sea el estado y grado en que se encuentra respecto a él.

1 jul 2018

Acertijos, formas, espacialidad y sentido. Introduccion informal

GUSTAVO HOERTH
Gustavo.hoerth@gmail.com
Centro de Estudios Parques de Estudio y Reflexión- La Reja. 6 de agosto de 2013

En una ocasión, hace ya algún tiempo, y en circunstancias bastante particulares, me encontré casualmente con un viejo amigo. En principio me llamó la atención “algo” en su actitud corporal que no encajaba bien. Como sabemos hay una infinidad de registros cotidianos muy sutiles que calibran
cenestésicamente el medio ambiente y nos avisa de inmediato “que algo no va bien” o “que algo es medio raro”.
Para empezar, su forma de caminar era bastante teatral, como si tuviera zapatos con veinte centímetros de goma espuma. Además la amplitud exagerada en el movimiento de sus brazos evocaba el comportamiento del anfitrión que nos recibe orgulloso y nos invita a entrar en “su fiesta”. Sólo que no parecía haber fiesta por ningún lado y mucho menos que él fuera a ser precisamente el anfitrión. En cuanto a la mirada y al rostro, tenía esa expresión particular de las personas que sonríen con cierta condescendencia enternecida, algo así a como cuando observamos
a un bebé dando sus primeros pasos que se asombra y se ríe y nos enternecemos. A efectos de sintetizar el relato, lo llamaremos Pepe. 
-hola Pepe, ¿qué tal? ¿Como va la cosa?
Y posando la vista en mí como si advirtiera con claridad los entresijos mas profundos de mi alma me responde: 
- muy bien, muy bien, ¡espectacular! Ahí va, pensé yo, a este le pasa “algo raro”. 
-no me digas, que bien che.!!!
Uno es bastante educado, que otra cosa podría decir.
-lo que pasa es que por fin comprendí y ahora ¡todo tiene sentido!- sentenció él de un modo algo solemne.
Un suspenso de ocho o diez segundos, hasta que me acomodé, la cosa venía pesada por lo visto.
-¡Aja! ¡Mira que bien!...dije yo, (sé que no suena muy lúcido pero tenía que ganar algo de tiempo para ajustarme a la situación) Finalmente pregunté: -¿y cómo es eso? ¿qué has comprendido?...con la esperanza inconfesable de traer las cosas a su cause y que el encuadre de la conversación fuera menos onírico. 
-¡todo!
¿Tooooooodo? pensé yo, ¿a éste tipo que le pasa? ¿Que quiere decir con todo? ¿Que comprendió perfectamente a donde va a parar la materia que se chupan los agujeros negros? ¿Qué resolvió la paradoja de ser seres de complejidad creciente en un universo de entropía positiva? ¿Qué integró la teoría de la relatividad y la física cuántica en un solo sistema de comprensión? ¿Qué sabe cómo los procesos fisiológicos del cerebro se transforman en registros mentales? -¿como que todo Pepe? No entiendo muy bien - y… pudimos encontrarle el sentido a “todo” y a como están conectadas “todas” las cosas. El universo es una danza maravillosa….etc., etc., etc.
En fin, nuevamente a efectos de la síntesis del relato supondré que han tenido alguna conversación de este tipo alguna vez. 
Las experiencias de “Sentido” son totalizadoras, implican a “todo”, pero un todo referido al sistema de registros y al estado general de la cenestesia corporal. Este encuentro con Pepe, me hizo reflexionar sobre esta cuestión de la experiencia del sentido.
Es evidente que mientras yo asociaba el sentido a la comprensión del mundo, como un proceso “totalizador” de integración de contenidos y todo lo demás, pero lanzado hacia el conocimiento del mundo, es decir hacia “afuera de uno”, él se estaba refiriendo a una experiencia interna profunda de sentido, que también es totalizadora, pero se da “adentro de uno”.
Resulta interesante que la búsqueda del sentido esté asociada a dos procesos que en principio no parecen tener nada en común. 
Veamos esta cuestión.
Por un lado la búsqueda de la comprensión del cosmos y la realidad como proceso del conocimiento, donde vemos que la humanidad necesita representarse y explicarse la realidad no sólo para orientarse y actuar en el mundo, sino también para encontrar su lugar en la realidad del universo y el sentido mismo de la realidad que habita, como su propio sentido. Y éste es un proceso psico-cultural, en el sentido que Durkheim, Chomsky y otros le dan al término, el de ser información codificada transmitida de generación en generación, como lo son el lenguaje mismo, los mitos o la Leyes Constitucionales de las naciones.
Por otro lado, la búsqueda del sentido como experiencia interna totalizadora, que puede ser social en tanto transmisión de técnicas respiratorias, creencias, información acumulada de experiencias etc., pero que es una experiencia individual en tanto queda referida a un sistema de registros personal. La expresión sintética más amplia que puede hacerse de la condición humana, es que por un lado está “el ser”, del cual no hay evidencia directa, pero sí indirecta por vía de los sentidos internos, y por el otro “la realidad”, no entendida como ilusión de los sentidos, sino como lo que está más allá de los sentidos y de lo cual no se tiene evidencia directa pero sí se tiene evidencia indirecta por sus efectos.
Sabemos que existimos y sabemos que hay algo allí afuera. El ser y el mundo. La condición humana entendida como experiencia cotidiana es abarcada totalmente en la descripción de la estructura conciencia-mundo desarrollada por Silo. Pero, detrás de la ilusoriedad de la conciencia parece estar “el ser” como realidad interna última, y detrás de la ilusoriedad del mundo parece estar “lo que está afuera del ser” como realidad objetiva última.
La búsqueda de sentido en “el ser” tiene que ver con una interiorización de la mirada
hacia el espacio de representación interno y particularmente hacia la representación
cenestésica sin imágenes del espacio, que es la antesala a lo profundo.
La búsqueda del sentido de “lo que está afuera” tiene que ver con registros mentales de comprensión del mundo, y la mirada se externaliza hacia el espacio de percepción y la representación visual del espacio. Tenemos algunos elementos comunes, búsqueda de sentido, formas totalizadoras y registros de unidad. La conexión entre las dos formas de buscar el sentido y esta condición humana esencial que describimos antes, parece bastante patente, sin embargo notamos algunas diferencias.
Notamos algunas diferencias en cuanto a la representación del espacio, que no es el espacio de representación, sino la representación del espacio mismo dentro del espacio de representación, que es cenestésica y táctil en un caso, totalmente ligada al propio cuerpo y por tanto finita, mientras que en el otro caso es de tipo visual y ligado a lo que esta más allá del propio cuerpo, y es aparentemente infinita. Y también hay diferencias en cuanto a la mirada, que en un caso se dirige hacia el mundo interior y en el otro hacia lo exterior. En cuanto al registro de sentido ¿Se trata del mismo registro?
¿El registro interno de sentido a nivel de sensación cenestésica, es el mismo que el registro de sentido en los niveles de comprensión? De momento lo que tenemos es que el tema de “el ser” y el tema de “lo que está mas allá del ser”, el tema de “la mirada”, el tema del “sentido de la realidad”, el tema de la “experiencia íntima y personal de sentido”, el tema de “la franja más externa del espacio de representación” y el tema de la “franja más interna del espacio de representación”, aparecen todos muy conectados por una intuición que se abre paso: “el ser” y “lo que está afuera del ser” se integran como unidad en la experiencia del Sentido.
También parece que el tema “del ser” conecta con la pregunta ¿quién soy? Y “lo que está más allá del ser” conecta con la pregunta ¿hacia dónde voy? Cito una frase que nos sugiere que el tema de ir hacia fuera es también el tema de ir hacia adentro.
“Hoy vuela hacia las estrellas el héroe de esta edad. Vuela a través de regiones antes ignoradas.
Vuela hacia afuera de su mundo y sin saberlo, va impulsado hasta el interno y luminoso centro.” (La Mirada Interna, último parágrafo del último capítulo, Cáp. XX-par. 4)

20 feb 2017

El sentido de la vida

tomado de: Nota 4 de "El Libro de La Comunidad" sobre el Sentido de la Vida

  1. El ser humano tiende al logro de lo que cree que es su felicidad; 
  2. El dolor y el sufrimiento se oponen a esa felicidad; 
  3. El dolor es físico y su retroceso depende del avance de la sociedad y de la ciencia, mientras que el sufrimiento es mental y su retroceso depende del sentido de la vida que se tenga; 
  4. Se sufre por vivir situaciones contradictorias, pero también por recordarlas y por imaginarlas a futuro. Esas formas, son llamadas las "tres vías del sufrimiento"; 
  5. Puede haber provisionales "sentidos" de vida que permitan sobrellevar distintas etapas de la existencia, pero todos ellos están sometidos a esta definitiva verdad: "La vida no tiene sentido si toda termina con la muerte"; 
  6. El verdadero sentido de la vida surge con el reconocimiento de que no todo termina con la muerte. Este reconocimiento, permite romper las tres vías del sufrimiento, dando unidad y dirección al ser humano. La vida sufre una conversión total y los problemas cotidianos aparecen con la dimensión de problemas superables en el camino del aprendizaje y perfeccionamiento; 
  7. El reconocimiento de que no todo termina con la muerte, o lo que es igual, de la trascendencia mas allá de la muerte admite las siguientes posturas: a) La evidencia indudable (aunque sea indemostrable e intransferible a otros), dada por la propia experiencia; b) La simple creencia dada por educación o ambiente como si fuera un dato indudable de la realidad; c) El deseo de poseer la experiencia o la creencia; d) La sospecha intelectual de la posibilidad de supervivencia sin experiencia, sin creencia y sin deseo de poseerlas; 
  8. Esas cuatro posturas y una quinta que niega toda posibilidad de trascendencia, son llamadas " los cinco estados del sentido de la vida". Cada estado admite, a su vez, distintos grados de profundidad o definición. Tanto los estados como los grados son variables, pero en un momento dado de la vida, permiten definir la coherencia o contradicción de la propia existencia y, por tanto, el nivel de libertad o sometimiento al sufrimiento. Esto es, además, un punto practico, porque se puede examinar cualquier momento de la vida pasada ubicandolo en el estado que le correspondía, comprobando como la vida se organizaba de acuerdo a él. Lógicamente, ese examen vale para comprender el momento actual; 
  9. Cualquiera sea el estado y el grado en que se encuentra una persona, puede avanzar o profundizar en él, merced al trabajo sostenido en la dirección que propone [el mensaje de Silo]

31 dic 2015

Silo sobre el sentido de la vida. Brasil, octubre de 1980

"Cuando nosotros hablamos de trascendencia hablamos de aquello que continúa aún cuando, estos fenómenos de percepción y de conciencia mecánica desaparezcan, ¿es posible que la conciencia mecánica quede en silencio y sin embargo algo del ser humano continúe?, eso es lo que creemos muchos de nosotros, otros no lo creen, algunos tendrán experiencia y esa experiencia no será fácil de trasmitir, será fácil de trasmitir algunas técnicas menores que le permitan a uno comprender como cuando deja en silencio su conciencia mecánica, muy en silencio, cuando se apaga la conciencia mecánica, uno experimenta el surgimiento de una entidad distinta, diferente, otra entidad que no es esta que piensa, que recuerda, que imagina, que percibe"
...
… un registro de una naturaleza diferente, tal vez les haya sucedido, mucha gente dice que le ha sucedido y no tengo por qué no creerles, mucha gente lo describe a su modo y esta gente que describe esos fenómenos cree mucho, por el registro fuerte que ha tenido, cree mucho que esos fenómenos no son iguales que los fenómenos de conciencia.
...
Yo se que es horrible cuando uno muere perder la noción del yo, pero también debería ser horrible perder la noción del yo en la vida diaria y no lo sentimos como horrible. Hay algo que permanece, aunque estemos distraídos del yo. Sabemos que en cualquier momento podemos retomarlo. Tal vez cuando un ser humano muera, pierda la memoria fisiológica, pierda las grabaciones, pierda los datos sensoriales, pero tal vez se reconozca por primera vez en lo mas auténtico de él mismo… en ese yo profundo al cual apela muy pocas veces en su vida. Uno trabaja con el yo mecánico, periférico… pero ese yo profundo muy pocas veces sale. Las pocas veces que sale es cuando uno experimenta esa fuerza y cuando uno se reconoce como tal, pero si no, siempre está olvidado de sí mismo, siempre está alejado de sí mismo… no existe el tal yo a menos que me lo pregunte.
...
Pero esto de poner como una evidencia lo que para uno es registro… ponerlo como evidencia, esto no parece positivo. Yo se lo positivo que seria para la gente que todos tuvieran fe, supongamos en la trascendencia. Pero esto de ponerlo como dogma no va a ayudar, va a crear contradicción. Mucho mas interesante es que la gente considere en que posición se encuentra frente a ello. Es mucho mas útil que la gente se ubique… es mucho mas útil que tratar de encajar en algo que para nosotros es evidente… ¿pero para los demás?


22 abr 2013

¿Es posible el cambio profundo y esencial en el ser humano?

Conciencia desilusionada: 


Estamos viviendo lo que Ortega y Gasset llama la “época de la conciencia desilusionada”, es la época en la que los perros aúllan frente a la luna pidiendo algo que no se sabe exactamente qué es. Esa es justamente la parte peligrosa, porque están dispuestos a agarrarse de cualquier cosa por muy caliente que se encuentre.

Si no tengo la respuesta frente a la pregunta “¿hacia dónde voy?”, pudiera ser que haya alguien que lo diga por uno (una personalidad fuerte, por ejemplo), aunque también pudiera darse que se evidencie la dependencia de uno, y uno se decida a romper esa dependencia avanzando hacia el mundo interno. Eso habría que estudiarlo.

El tema es qué apertura va a haber para nosotros. Qué posibilidades de cambio tenemos.
Lo esencial
¿Es posible el cambio profundo y esencial en el ser humano?  Si, así lo creo, pero distingo entre ese cambio innegable, pero lento, que arrancó en los primeros homínidas y la posibilidad de cambio esencial no debido a una simple mecánica evolutiva, ni tampoco a accidentes "naturales", sino debida a una dirección, a una intención de la conciencia humana sobre sí misma.
El punto está en que los cambios periféricos están haciendo creer a mucha gente, que esos son los cambios a los que se debe aspirar. Se debe ir más allá de la Ciencia y la Justicia para entender ese cambio. En efecto, como lo hemos destacado en varias ocasiones, quienes trabajan por el avance de la Ciencia y la Justicia, hacen el mejor esfuerzo para facilitar la superación del dolor y el sufrimiento facilitando las condiciones del cambio. Pero es claro que hasta la Justicia y la Ciencia se van torciendo en una parábola apresurada en la que la búsqueda del cambio se está orientando objetalmente, desconociendo lo más importante del cambio esencial. Este olvido de sí, este desconocimiento de superación de la mecánica mental, nos lleva a cuestionar las posibilidades de cambio...
Y aquí llegamos al punto de esa inquietante pero saludable noche, en la que pudimos expresar: No es posible el cambio esencial sin una dirección clara en ese sentido. Y la época está cerrando el horizonte de esa dirección mental.
Quienes han seguido nuestra trayectoria de varios años han comprobado que nuestros trabajos se han orientado en dirección al "cambio simultáneo" y en el Humanismo esto cobró gran potencia. Sin embargo, el esfuerzo hacia el cambio de las condiciones mentales ha sido a veces débil y a veces intermitente.
Pongo los argumentos de un modo un tanto brutal: Todo lo hecho hasta este momento tiene gran sentido pero no bastará hasta que la gente (aún la más amable y bondadosa) se decida por Convertir su vida advirtiendo la necesidad de un cambio mental profundo. Es de eso, de lo que habla nuestro trabajo en su última fase; es de eso de lo que habla el Mensaje.
Creo que si en esta situación actual en la que está viviendo la Humanidad (y por supuesto nosotros mismos), no se trabaja superando toda censura y autocensura lanzándonos en los significados y los trabajos del Mensaje no será posible el cambio esencial. La dirección debe ir hacia Lo Profundo de la conciencia para conectar con los significados que han estado empujando lentamente la evolución del ser humano. Ahora es urgente y ya no tenemos cómo hacer conocer este impulso.
Cuando en esa cena hablamos de las dificultades a las que se enfrenta la mente humana, un descorazonamiento corrió como viento helado entre los concurrentes. Quedó la sensación que así, como estamos sumergidos en nuestra humanidad, no penetramos en lo Profundo y si eso ocurre no es posible el Cambio. Esa fue la parte más triste del discurso a la que se contestó con un cierto estoicismo: "... ¡no es muy esperanzador lo que dices!". 
Sin embargo, más allá de la anécdota, creo que contamos con alguna conexión interna que se puede comunicar y esto es posible porque en todos nosotros está esa fuente insondable de Lo Profundo de la que tenemos que beber sus aguas.
No tiene nada que ver con el anuncio de una catástrofe.  Es otra cosa.  Importante mencionarlo para que no se crea que el cambio va a venir por mecánica. Hay algo que se tiene que hacer intencionalmente, luego de registrar internamente ese gran susto. 

EL SER HUMANO ESTÁ DOTADO PARA EL CAMBIO
La mochila
El ser humano está dotado de lo que necesita. Cuenta con su mochila. Su conciencia tiene todo.
El equipo está en todos, todos contamos con una mochila que tiene el mismo equipo. Necesitamos aprender a manejar lo que está en la mochila. ¿Para qué llevas esa mochila? Aún no has visto lo que llevas en ella, por eso no lo has usado. Y puedes decir: ¡pero tiene chocolates y no tengo hambre! Está bien que en este momento no tengas hambre, pero ya la tendrás en algún momento. Mejor recordar que todos contamos con el mismo “equipo”, la conciencia está equipada.
Contamos con varios mecanismos interesantes, uno de ellos es el guía.
El guía
Este es un tema que tiene varias capas, se lo puede ver de distintas maneras. El guía puede ser también una personalidad fuerte, estos actúan como un referente frente a una necesidad colectiva, ojalá que vaya por buen camino, caso contrario tenemos un fundamentalista violento o algo así. No importa si tiene imagen o no, pero sí que tenga registro, que deje en uno la sensación de que realmente existe. Lo importante es que cumpla con la función interna, tiene que ver con la época aunque sea una representación cenestésica de algo que anida en uno.
El pedido
Es otro mecanismo muy interesante, en algunos casos no se sabe a quién se pide, pero se pide sin saber siquiera a dónde van los pedidos. El pedido es un mecanismo muy antiguo, se usa desde los inicios mismos del proceso humano y la gente lo ejercita. Internamente tiene significado y cierta dirección, por lo tanto hay que tratarlos con delicadeza. Es un mecanismo que es parte de la mochila. Lo interesante es que una vez hecho el pedido, éste sigue actuando en co-presencia. “Ojalá que...”, “Oh Allah, que...”, “Oh Dios, que...”  Hay algo muy interesante que pasa cuando uno hace un pedido, uno reconoce cuando alguien pide sinceramente algo por uno, por ejemplo: “pido por que te vaya bien”.
Las ceremonias
En las ceremonias se mueven muchos mecanismos que están al alcance de la gente. Las ceremonias y el pedido están en la sociedad y han estado desde muy antiguo, son mecanismos que la gente entiende. Se pone en marcha un mecanismo porque sabemos su función. Son como zonas mentales un poco atemporales, el tiempo no pasa por ahí. Por eso estamos tocando esas estructuras pero tienen que ser genuinas; si no funciona o no resuena, mejor no forzar.

Qué es lo nuestro…

En las religiones, lo tradicional no va hacia lo profundo, es un “como si”.
Lo nuestro se va abriendo como una manera de estar en el mundo, es como una estructura mental. Ya no hay la estructura de conciencia desdichada, es la estructura de conciencia inspirada que busca abrirse paso en el mundo de lo trillado, de lo gris, yendo detrás de los semáforos que cambian de rojo a verde y de verde a rojo todos los días, de la pérdida de sentido. La conciencia inspirada está muy ligada al sentido. La que en este momento vivimos no es la que nos lleva a otros mundos. Desde el “yo tengo los pies en la tierra” no es posible la conciencia inspirada, no hay conmoción. Cuando uno está en conciencia inspirada uno se conmueve.

Hoy uno quiere escapar del sin-sentido, de la nada. Estamos en otra instancia histórica y psicológica. Por vía explicativa no lo vamos a hacer, eso no va por vía explicativa. No porque la reflexión explicativa no sea importante, sino porque en este campo no se necesita. De hecho hay campos en los que la reflexión explicativa es importante, pero en el campo en el que uno registra sin-sentido y uno quiere avanzar hacia el sentido, esa no es la vía. Lo nuestro no va por la vía explicativa, no lo hagas así, no va a funcionar.

En la actualidad no hay método. No es como en otras épocas donde un método, independientemente de que estuvieras de acuerdo o no con esa visión, daba dirección a quien creía en ello. El materialismo dialéctico, con sus tesis, antítesis y síntesis, marcaba por lo menos una dirección en quienes creían en ello.  ¿Y qué tiene que ver un método con una revolución…?  Le da dirección.

La lógica de hoy, por el contrario, es la lógica de la des-estructuración, de la incoherencia. Allí la gente experimenta y registra esa desintegración progresiva. Por ello se entiende su ensueño y aspiración, como la de la unidad.  La búsqueda de integración de los pueblos viene de ahí, es una traducción de esa necesidad de integración interna, de sentir cohesión interna, unidad interna, frente a su creciente registro de desintegración psicológica.

La gente no ordena lo que le pasa, tiene una ensalada en su cabeza. La lógica actual es la de los eslogans. Todo se reduce a eslogans que se repiten en libros, en TV, etc., pero no puedes manejar todo con eslogans. El clima social está lleno de eslogans. Las ideologías estaban llenas de eslogans, pero hoy ya no dicen esas cosas; ya no lo dicen por cuestiones de conveniencia y convivencia social.
     
La nuestra es una lógica diferente, es una lógica que toma en cuenta no sólo lo que se ve, sino también lo que no se ve, las co-presencias. Es una manera de hacer las cosas que va a incidir en la dirección de lo que va a ir pasando. La manera de ordenar determina la manera de estar en el mundo.

La religión interior no necesita ninguna de esas cosas, se genera un gran vacío, como decía Hegel: “Dios se expresa en forma de vacío”. Es casi como se plantea en el budismo, aunque surgió como una propuesta interesante y luego todo terminó en religión.

Las religiones han hecho gala de topar lo interno del ser humano, pero no lo han logrado.

Los dioses están muy lejos, no va por la vía de los dioses, muy complicado llegar hasta ellos. Los dioses no nos escuchan. El ser humano ha tenido momentos en los que ha sido capaz de encontrar sus propias respuestas y sus propias salidas.

Se llega al drama por el sufrimiento que produce la opresión. Por el dolor que ocasionan las condiciones de vida. Por la injusticia, por lo que se hacen unos a otros, todo lo que hacen los que provocan sufrimiento. Quienes hacen cosas por superar las condiciones de sufrimiento en los seres humanos, hacen su parte, crean condiciones. No le van a resolver las cosas a la gente, pero están creando condiciones. Bien por los que trabajan por ello.