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11 dic 2020

El sueño del viajero*


…Estaba yo en una isla, descansando y observando tranquilamente el paisaje que se extendía muy lejos.

…los rayos del sol daban una calidez y alegría al paisaje que llenaba todo de una gran serenidad y paz.

…miraba el oleaje suave del mar al acercarse a la orilla y veo como si la orilla del mar se levan- tara y dejara ver lo que había en el fondo.

…veo que en el fondo del mar está la vida cotidiana, sus pueblos, sus gentes, como si fuera otro mundo.

…observo lo que hace la gente y me doy cuenta que no saben de que existe este lugar maravilloso, paradisíaco donde me encuentro.

…este lugar aparece en sus sueños, pero no en la vida cotidiana y aparece como aspiración ultramundana para cuando pasen la barrera de la muerte.

…trato de pensar qué significado tiene la vida y siento que yo he estado en ese mundo en dis- tintas ocasiones y siempre con alguna tarea para mejorarme.

…siento que tengo que perfeccionarme, para que la felicidad que experimento crezca y se de- sarrolle y poder alcanzar lugares celestes con otros seres queridos.

…para mejorarme tengo que volver a ese mundo con el objetivo de mejorarme, ya que tengo la garantía de volver al menos a donde estoy ahora, pero con una condición.

…cuando llegue a ese mundo cotidiano habré olvidado de dónde vengo ya que, sino tendría ventaja y no me comportaría por mejorarme, sino porque sabría la solución de mi tarea, en defi- nitiva, que al no ser genuino el cambio no tendría el mismo valor y por tanto el crecimiento no sería tal.


…hacía memoria de las veces que había vuelto y siempre me olvidaba de mi objetivo, como si en la entrada a ese mundo cotidiano recibiera una suerte de olvido y comenzara como desde el principio.

…sin embargo cada vez que volvía, sentía la sensación de que había llegado de algún lado y que algo me protegía sin saber qué era.

…en la vida cotidiana me aparecían señales, situaciones que me hacían recordar los objetivos que tenía en esta vida cotidiana por tener una sensibilidad similar.

…así, siempre llegaba a una familia en un país, en distintas épocas y allí crecía y conocía a otros seres humanos que tenían gustos muy diversos.

…a veces encontraba a algunos con los que tenía una resonancia mayor y había como una atracción especial, solía ser con aquellos que compartían objetivos similares.

…también observé que cada tanto aparecían experiencias que me hacían recordar que yo ya había estado allí otras veces y dejaba que las imágenes y proyectos que me atraían guiaran mi vida, con el objetivo de encontrar una respuesta a esta sensación de que ya había estado antes.

…todo se fue confirmando cuando comenzaron a aparecer primero en los sueños y luego en la vida cotidiana, la compañía de una especie de luz y presencia que me acompañaba.

…a veces esa luz penetraba en mí y me sentía conmocionado como si algún ser hubiera entrado en mí y me inundara de calidez y tranquilidad.

…a veces eran señales como de luz en lo alto de la cabeza y alrededor del cuerpo presencias que tenían mensajes.

…a veces el silencio y la calma llenaban todo y recordé esos lugares en los que ya había estado, porque los sentía muy familiares.

…comencé a tratar de extender esas presencias y esa calidez a otros con la intención de com- partir estas experiencias, pero sin decir nada, sólo tratar de radiar esas señales que aparecían en mi interior.

…poco a poco sentí que algo llegaba a los seres más cercanos, no sólo físicamente sino a los más cercanos afectivamente, no importando la distancia.

…todo esto me da mucha alegría y espero poder seguir compartiéndolo con los demás.

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* Tomado de: Eduardo Gozalo Gonzalez, en Sobre lo profundo o innombrable. Comentarios 2 al Mensaje de Silo. Editorial Leon Alado

Ver intercambio sobre el libro 



19 feb 2017

Los temas de la Fuerza, el Centro Luminoso, la Luz Interna, el Doble y la Proyección de la energía

Tomado de: 
Explicaciones de La Mirada Interna, 1980.
 SILO. SEMINARIOS ESPAÑA. Noviembre 1980

Los temas de la Fuerza, el Centro Luminoso, la Luz Interna, el Doble y la Proyección de la energía, admiten dos interpretaciones diferentes.
Primera: Considerarlos como fenómenos de experiencia personal y por tanto, mantenerlos en una relativa incomunicación con aquellos que no los han registrado, limitándolos, en el mejor de los casos, a descripciones más o menos subjetivas.
Segunda: Considerarlos dentro de una teoría mayor que los explique claramente, sin apelar a la prueba de la experiencia subjetiva.
Si se procede de acuerdo a la primera postura, las experiencias pueden ser relacionadas con aquellas que a su vez describen otras per­sonas y con explicaciones que no pueden tener carácter de sistema ra­cional. Por ejemplo, la Fuerza puede decirse desde esta postura, la Fuerza, es la energía vital del cuerpo que actúa en continua dinámica. Ella pone en marcha distintas funciones. De ella deriva la acción, la emoción, la idea y la percepción de una realidad superior. Esta energía es capaz de exteriorizarse del propio cuerpo, produciendo fenómenos de acción sobre el mundo físico, así como los produce sobre el propio cuer­po al animarlo. Al sobrevenir la muerte, la Fuerza se va evanesciendo o ­continúa su desarrollo fuera del cuerpo en niveles cada vez superiores hasta configurar una entidad también superior. Esta desaparición por ­desintegración, o esta continuidad por concentración, depende de la suma de actos contradictorios o unitivos que el ser humano realiza en su vi­da.
A la Fuerza se la puede relacionar con lo que en las religiones se ha llamado alma. A la fuerza capaz de concentrarse y trascender en una dirección evolutiva, se la puede relacionar con lo que las religiones han llamado espíritu.
El doble no es sino la fuerza externalizada en vida o después de la muerte, en la medida en que recibe y produce efectos en el mundo coti­diano, aunque con una mecánica que le es particular y modificando generalmente las características aceptadas del espacio y del tiempo.
La Luz Interior es la experiencia que se produce cuando la fuerza se concentra en alguna zona del cerebro energetizándolo y haciendo que trabaje en un nivel más alto de su conciencia mecánica. También aparece como experiencia en el momento de la muerte si su grado de concentración es adecuado.
El Centro Luminoso se refiere a algún punto del sistema nervioso de difícil precisión que es actuado por la Fuerza, pero también a un fe­nómeno externo, del cual proviene toda la fuerza de los seres vivos y ha­cia el cual se orienta el doble, si ha logrado unidad en el momento de la muerte.
Consecuencias prácticas de esta postura: Lógicamente, podrá tenerlas para quien reconozca experiencias en estos casos, o una fe firme y­ sin duda alguna.
Y ¿Qué tipo de consecuencias? : Una será, que la vida tendrá un sen­tido más allá de la muerte. Otra, que al tenerlo, las acciones que se rea­licen no serán indiferentes ya que algunas se alejarán de la posibilida­d de supervivencia y otras, las garantizarán. En tal sentido, surgirá una moral, una actitud frente a la vida y una posición frente al mundo, a es­ta postura podemos llamarla mística y estará animada de un fuerte sentimiento religioso, encaminado a la trascendencia aún cuando la idea o la creencia acerca de un dios, no aparezca definida en ese con­texto.
Segunda postura: como hemos dicho, no se basa en experiencias internas intransferibles sino en un sistema teórico mayor que las explica: es una abreacción motriz que se produce catárticamente en determinadas condiciones experimentales como en el caso del gran pasaje, también empíricamente, la han podido liberar gentes sin conocimiento de su mecánica, atribuyendo sus manifestaciones a entidades cuya existencia no puede probarse. Se admite el fenómeno pero no la interpretación que esta postura califica de indemostrable en el caso de las interpretaciones místicas. En cuanto al doble; no se trata de la exteriorización del alma de los antiguos sino del espacio de representación que se configura en la sumatoria de los impulsos cenestésicos y que duplica como representación la percepción del propio cuerpo. En caso de probarse la existencia de los fenómenos paranormales; no se tratará de proyecciones del doble en sentido místico sino de fenómenos de percepción, de acción a distancia, producidos por variaciones en el tiempo y en el espacio del espacio de representación. La luz interior a su vez, acompaña a los objetos mentales emplazados en los espacios altos de representación así como la oscuridad corresponde a los bajos espacios de representación, esto debido a tres factores cuando menos: 1.­- La proxi­midad o alejamiento a la zona del espacio que se corresponde duplicadamente con los centros de visión ocular 2.-­ A fenómenos de memoria asociados con la luz en lo alto y a la oscuridad en lo bajo 3.-­ A la sobrecarga de con­tenidos fijados que al liberarse por un proceso transferencial, reorientan la energía síquica en la dirección de los altos espacios próximos a los centros oculares, produciéndose un fenómeno mecánico de luz y numerosas con­comitancias de reacomodación síquica.
Consecuencias prácticas de esta postura: La teoría de operativa que permite tratar con su modo característico los temas que hemos tocado, es de todas maneras mucho más amplia y brinda un panorama bastante completo en cuanto al conocimiento y la práctica de los procesos mentales y su dirección. Tal teoría lleva necesariamente a preguntas por el sentido de la vida desde el punto de vista de su utilidad cotidiana. Esta posición, puede llegar a concebir una orientación trascendente de la vida, no desde el punto de vista de la fe, sino de su utilidad para el equilibrio y desarrollo de la vida síquica y de la vida en general.
Las dos posturas que hemos considera­do, pueden derivar igualmente del estudio de La Mirada Interna y completar­se a la luz de otros trabajos como los expuestos en operativa, en el libro de Autoliberación. Llegando a este punto de equivocidad, es legítimo que alguien se pregunte. Pero finalmente ¿cuál es la postura del autor de tal libro? El autor­ entonces puede declarar sin rodeos, él personalmente adhiere a la postura mítica, pero como tal postura es intransferible, adecua sus explicaciones al lenguaje de la teoría sicológica, dejando abiertas desde allí las puertas a la trascendencia.
De manera que si algunos tienen fe o experiencia y otros razonan cabalmente, de todas maneras llegarán a la conclusión de que la trascendencia es útil porque da sentido a la vida, al abrir un futuro que la muer­te definitiva cerraría en el absurdo.

10 ago 2016

Tercera parte de “El Mensaje de Silo” - Comentarios


En esta tercera parte se presentan 17 temas de meditación que se refieren al logro de la coherencia en el pensar, el sentir y el hacer. Se llama “El Camino” a este trabajo que se sigue para avanzar hacia la coherencia, hacia la unidad de la vida y para evitar la contradicción, la desintegración de la vida. A los 17 temas los agrupamos en 2 bloques:
En el bloque de los primeros 8 temas, se indica la situación en que está ubicado quien busca coherencia y también el camino a seguir para avanzar hacia la coherencia.
En el bloque de los 9 temas finales, se indica las dificultades que se deben eludir para avanzar hacia la coherencia.
1. “Si crees que tu vida termina con la muerte, lo que piensas, sientes y haces no tiene sentido. Todo concluye en la incoherencia, en la desintegración”.
    Aquí se afirma que ninguna justificación es posible si se la coloca en la perspectiva de la muerte. Por otra parte, hacemos nuestra vida llevados por las necesidades vitales. Comer, beber, defenderse de las agresiones naturales y buscar el placer, son grandes impulsos que permiten la continuidad de la vida en el corto plazo. Gracias a la ilusión de la permanencia vital se pueden sostener todas las actividades, pero no se las puede justificar fuera de la ilusión de la permanencia.
2. “Si crees que tu vida no termina con la muerte, debe coincidir lo que piensas con lo que sientes y con lo que haces. Todo debe avanzar hacia la coherencia, hacia la unidad”.
      Se afirma que en el caso de creer en la permanencia o proyección de la vida más allá de la muerte, esto se debe justificar por la coincidencia del pensar, el sentir y el actuar en la misma dirección. La vida puede permanecer o proyectarse por un tipo de unidad dinámica y en ningún caso por la contradicción.
3. “Si eres indiferente al dolor y el sufrimiento de los demás, toda ayuda que pidas no encontrará justificación”.
      En el mundo de las relaciones no se pueden justificar las propias necesidades negando las de los otros.
4. “Si no eres indiferente al dolor y sufrimiento de los demás, debes hacer que coincida lo que sientas con lo que pienses y hagas para ayudar a otros”.
     Una posición coherente frente al dolor y el sufrimiento de los demás exige que lo que se piense, sienta y haga, tengan la misma dirección.
5. “Aprende a tratar a los demás, del modo en que quieres ser tratado”.
     Todo nuestro mundo de las relaciones, si pretende coherencia, se ha de regir por la reciprocidad de las acciones. Esta postura no está “naturalmente dada” en el comportamiento sino que se considera como algo en crecimiento, algo que debe ser aprendido. Es conocida esta conducta como “la Regla de Oro”. Dicha conducta se educa y perfecciona a lo largo del tiempo y de la experiencia en el mundo de las relaciones.
6. “Aprende a superar el dolor y el sufrimiento en ti, en tu prójimo y en la sociedad humana”.
     También aquí es posible el aprendizaje, no el abandono a una supuesta “naturaleza” humana. Dicho aprendizaje se extiende a los demás como consecuencia de lo aprendido en la superación del propio sufrimiento.
7. “Aprende a resistir la violencia que hay en ti y fuera de ti”.
     Como la base de todo aprendizaje de superación y coherencia.
8. “Aprende a reconocer los signos de lo Sagrado en ti y fuera de ti”.
     Esta intuición de lo “Sagrado”, de lo no reemplazable, crece y se va extendiendo a distintos campos hasta llegar a orientar la vida (lo Sagrado en uno) y las acciones en la vida (lo Sagrado afuera de uno).
9. “No dejes pasar tu vida sin preguntarte: ´¿quién soy?´”
     En el sentido de los significados de uno mismo y de lo que distorsiona lo que se refiere a “uno mismo”.

10. “No dejes pasar tu vida sin preguntarte: ‘¿hacia dónde voy?’”
     En el sentido de la dirección y los objetivos de la vida.
11. “No dejes pasar un día sin responderte quién eres”.
     En el recuerdo cotidiano de uno mismo relacionado con la finitud.
12. “No dejes pasar un día sin responderte hacia dónde vas”.
     Es el recuerdo cotidiano de uno mismo, relacionado con los objetivos y la dirección de la propia vida.
13. “No dejes pasar una gran alegría sin agradecer en tu interior”.
     No solamente por la importancia que tiene reconocer una gran alegría, sino por la disposición positiva que se acentúa al “agradecer”, reforzando la importancia de esto que se experimenta.
14. “No dejes pasar una gran tristeza sin reclamar en tu interior aquella alegría que quedó ´guardada´”.
     Precisamente, si en su momento se hicieron conscientes las experiencias de alegría, al evocarlas en los momentos difíciles, se apela a la memoria (“cargada” de afectos positivos). Se podría pensar que en esa “comparación” sale perdiendo la situación positiva, pero no es así porque esa “comparación” permite modificar la inercia afectiva de los estados negativos.
15. “No imagines que estás solo en tu pueblo, en tu ciudad, en la Tierra y en los infinitos mundos”.
     Esta “soledad” es una experiencia que sufrimos como “abandono” de otras intenciones y, en definitiva, como “abandono” del futuro. Hablar de “tu pueblo, tu ciudad, la Tierra y los infinitos mundos” pone a todo y cada uno de los lugares pequeños y grandes, despoblados y poblados, frente a la soledad y a la nada de toda posible intención. La posición opuesta parte de la propia intención y se extiende fuera del tiempo y el espacio en que transcurre nuestra percepción y nuestra memoria. Estamos acompañados por diversas intenciones y aun en la aparente soledad cósmica existe “algo”. Hay algo que muestra su presencia.
16. “No imagines que estás encadenado a este tiempo y a este espacio”.
     Si no puedes imaginar ni percibir otro tiempo y otro espacio, puedes intuir un espacio y un tiempo internos en los que operan las experiencias de otros “paisajes”. En esas intuiciones se superan los determinismos del tiempo y el espacio. Se trata de experiencias no ligadas a la percepción, ni a la memoria. Dichas experiencias se reconocen indirectamente y únicamente al “entrar” o “salir” de esos espacios y esos tiempos. Esas intuiciones ocurren por desplazamiento del “yo” y se reconoce su comienzo y su fin por una nueva acomodación del “yo”. Las intuiciones directas de esos “paisajes” (en esos espacios Profundos), son obscuramente recordadas por contextos temporales, nunca por “objetos” de percepción o representación.
17. “No imagines que en tu muerte se eterniza la soledad”.
     Considerando a la muerte como “nada” o como soledad total, es claro que no subsiste el “antes” y el “después” de esa experiencia Profunda. La Mente trasciende la conciencia ligada al “yo” y a los espacios y tiempos de percepción y representación. Sin embargo, nada que ocurra en los Espacios Profundos se puede hacer patente a la experiencia.

Silo - 
Comentarios al Mensaje de Silo
Centro de Estudios de Punta de Vacas, 03/03/2009.

5 ago 2016

Silo, Lo Profundo (Santiago 08-09-2002)

El Mensaje va a lo esencial, a lo que hace a la vida de las personas. Gracias a las experiencias guiadas y los mitos se puede entender mejor El Mensaje. “No dejes pasar un día sin preguntarte: ¿Quién soy? ¿A dónde voy?”

Si alguien lo hace, al poco tiempo empieza a hacer descubrimientos muy insólitos.
Siempre estás encontrando a otro. ¿Eso no te dice nada? ... Si avanzas vas a descubrir que el yo es totalmente ilusorio, que es un compuesto de recuerdos, sensaciones y representaciones y que si le varías ciertos recuerdos, o sensaciones o representaciones el yo se altera, se enrarece, te sientes otro. Esto tan útil que es el yo es muy variable, pero nos damos cuenta de su variabilidad cuando nos preguntamos todos los días.

Usted padece de la ilusión del yo, su yo es permanente y esa permanencia es ilusoria. Dicen algunos por ahí: ¿Hay que superar el yo, trascender el yo? ¡Eso no es posible! El yo es lo que opera en el entrecruzamiento de esas vivencias y si
algún procedimiento desarticula el yo no puedes ni pasar la calle. El yo te permite insertarte en el tiempo y espacio en el que estamos; gracias a los sensores de los sentidos, tomando de la memoria..., mientras te vas muriendo vas tirando. Pero cuando mueres, el yo no permanece, ¡se acaba!

¿Qué puedo hacer? ¡Nada! Descubres que lo que creías antes era ilusorio. En escasísimas situaciones, muy provisoriamente...., y muy a chispazos, se sale de la correntada del yo y se entra en otro espacio y tiempo, un espacio mental profundo que no es el que nos entrega la percepción, Hay un espacio profundo en la conciencia y que puedo encontrar y un tiempo que no es el secuencial en el que vivo.

Hay niveles de profundización de los espacios internos en los que las cosas se pueden hacer interesantísimas. Ahí han llegado las distintas místicas en las culturas de las que tenemos noticias: yantras que llevan a la interioridad de esos espacios, oraciones repetidas que llevan a esos espacios internos, danzas derviches, tambores chamánicos, los indígenas de Puebla con sus tejidos... Las Experiencias Guiadas y los Mitos abren un espacio de investigación interesante
quienes quieran investigar. Los mitos nos presentan dioses y seres que solo tienen existencia en esos espacios internos.

Cuando se alteran los espacios y los tiempos históricos esas napas se rompen y vas a los espacios profundos.
Podrías avanzar en la pregunta; te quedas ahí y te jodes o avanzas hacia nuevas preguntas que te permitan lograr más profundidad mental. Buda: debajo del árbol descubrió que el yo era un compuesto ilusorio, luego trabajo por descarte y no por sumatoria: al ir sacando percepción, memoria..., va entrando a un mundo mental profundo y llega a la iluminación.

En todas las civilizaciones están esas técnicas para entrar a los espacios profundos, estas técnicas lo hacen pasar por estado de trance que producen horror a la gente. Se desconectan del mundo fenoménico, entran en trance y ¿qué hacen? En todas las civilizaciones se pasa por ese trance para entrar.

Si te preguntas quien soy, puedes descubrir la provisoriedad de tu yo y la ilusión de todo lo que eres en este momento. Quiero decir con esto que el que se pregunta eso tal vez le permite seguir creciendo internamente, y es a partir de ahí donde se puede avanzar hacia la interioridad profunda. ¿Quién soy y hacia dónde voy?

Si ni siquiera yo soy con permanencia, a donde voy. El yo no repite mecanismos propios de otro momento. La expresión de los fenómenos de la fuerza, la circulación de la energía, la energía en los seres vivos y las personas, la forma en que actúan estructurando los espacios internos. Todo empieza con el quien soy sacando consecuencias sobre estas preguntas, por ahí empieza ese caminito. Eso es lo que estamos diciendo en esta época, que la forma de entrar es por ese
caminito. Los elementos del Mensaje que se formalizan en él vienen de allí, vienen de esos espacios, vienen de adentro y se formalizan en El Mensaje.

Los momentos históricos no tienen que ver con ese espacio tampoco. Como los mitos influyen en un momento histórico factores que producen surgimientos de ese tipo que vienen de los tiempos y espacios profundos, son cosas antiguas.

Apelaremos a lo profundo en los seres humanos y si la gente está haciendo fuerza en esa dirección, se va a prender de ahí. Si eso está trabajando en las personas y hay una correntada creciente en las personas, en las sociedades, eso irá, por eso es que no nos importa nada, si hay condiciones para que eso ocurra ¿quién puede ayudar, parar, detener eso? Son condiciones profundas.

Habrá un libro, experiencia, un camino. Eso hemos hecho, no apelaremos a los medios ni a las estructuras, y eso irá o no, porque es o no es su momento y este largo periplo acerca de los espacios internos, los hechos místicos, la confluencia de factores. Estamos en el ámbito de los mitos, estamos en cosas serias no en idioteces, no en los %s estadísticos.

26 jul 2016

La preocupación no está en adquirir cosas sino en dejar mentalmente cosas. SILO 1975

SOBRE LA BÚSQUEDA DEL OBJETO. Yo creo que nuestro problema mayor es que todos buscamos objetos, y que algunos pueden no buscar objetos pero pueden buscar completarse internamente. Esta búsqueda también trae contradicciones: hay quien se considera incompleto internamente entonces hace fuerza por integrarse internamente, por ser completo en sí mismo. Sea que alguien busque objetos afuera o sea que busque completarse internamente, de los dos modos sufre contradicción.

En general los buscadores de cosas espirituales buscan o “la conciencia mística”, o buscan un dios, o buscan estar completos, iluminados. El Buda planteó ese mismo problema y explicó que para lograr la iluminación no había que buscar la iluminación. Pero, entonces, ¿cómo se va a lograr una cosa si no se la busca? Es que nosotros no buscamos lograr una cosa, nosotros no planteamos esto en sentido posesivo. Nosotros no decimos que haya que tomar algo para integrarlo, que haya que tomar objetos para tenerlos; nosotros decimos otra cosa: que hay que suprimir las contradicciones, suprimir el sufrimiento.
Nosotros definimos nuestro trabajo no como de “mano llena”, sino como de “mano vacía”. Ustedes saben cómo se cazan algunos monos: se coloca arroz en un tronco de un árbol, en un orificio pequeño; entonces el mono mete la mano en el agujero, toma el arroz y no puede sacar la mano; el mono ve que lo van a cazar ¡pero tampoco quiere soltar lo que tiene en la mano! ¡El mono sufre una gran contradicción!
Nosotros decimos que no se trata de lograr cosas ni de lograr estados superiores de conciencia tampoco; nosotros hablamos de la mano vacía, nosotros hablamos de suprimir el sufrimiento interno, nosotros decimos de soltar las búsquedas internas. Nosotros no nos rendimos frente al dolor, a nosotros nos preocupa salir de la contradicción, entonces esa preocupación no está en adquirir cosas sino en dejar mentalmente cosas. Tú puedes tener cosas en la vida cotidiana, pero tú no estás buscando llenarte de cosas. Te pueden interesar mucho los estados superiores de conciencia, pero te creas mucho dolor interno. Parece que se lograran cosas haciendo el vacío y no llenándolo. Tú lograrás más atención cuando trates de lograr un vacío en tu mente y no cuando la contemplas sobre un objeto; así sucede con muchos fenómenos.
En general, nosotros estamos habituados y educados a lo opuesto; estamos acostumbrados a tomar no sólo objetos sino personas. Nosotros queremos tomar a los sentimientos de las personas, queremos ser queridos, queremos ser reconocidos, queremos ser amados. La misma forma nuestra de amar es una forma posesiva. Nosotros amamos con violencia; no se nos ocurre cómo pudiéramos amar sin cierta violencia, pero para todo hay formas.
Está bien que nosotros conozcamos cosas, que nos informemos acerca de cosas, uno puede informarse de muchas cosas, pero no puede imponerse la creencia de que nuestra información soluciona los problemas. En general, la gente de formación intelectual cree que el acumular datos soluciona sus problemas internos. En realidad, solucionan muchos problemas de la vida diaria; es gracias a la experiencia acumulada, es gracias a la gente que ha ido trabajando con datos, con técnicas, que la humanidad ha ido resolviendo muchos problemas. Nosotros no podríamos estar acá hablando si muchas generaciones no se hubieran esforzado en elaborar un lenguaje, en elaborar, por último, la ropa que usamos. De ninguna manera descalificamos el esfuerzo humano para solucionar problemas inmediatos. Nosotros estamos diciendo simplemente que el trabajo interno puede no ser similar al trabajo que se hace en la naturaleza, en el sentido que nosotros estamos acostumbrados a la lucha con la naturaleza, con las leyes naturales; y está bien, así se mueve la humanidad. Pero puede ser que esta forma no sea adecuada para el trabajo interno. Entonces, nosotros distinguimos muy bien entre el trabajo que se hace en la naturaleza, en la vida diaria, y la actitud mental que se tiene sobre las propias contradicciones. Si la naturaleza nos impone lucha y todo ese fenómeno de alteración, tal vez la compensación de todo eso debe buscarse en la quietud interna.

Nosotros somos muy amigos de generalizar y creer que las leyes son iguales para todos los fenómenos universales, pero tienen distintos planos de aplicación. En el plano de lo interno no parece válido el sentimiento de posesión; en la lucha con la naturaleza parece imprescindible la posesión. Lógicamente que el sentimiento de posesión puede tener un carácter más individual que social, pero a medida que las sociedades avanzan el sentimiento se va haciendo más social que individual. Pero en materia de trabajo interno no vemos este progreso, no vemos esta evolución.

Nosotros con nuestra conciencia individual, con nuestro “yo” individual, filtramos todos los datos que vienen del mundo o interpretamos al mundo según ese filtro, y las cosas pueden ser muy diferentes a las que filtra nuestro yo. Hay algunos que han llegado más lejos todavía y han creído que ese yo debe ser inmortal. ¡Imagínense qué aburrido puede ser vivir millones de años con ese mismo yo, con ese yo individual, si para el colmo es un yo en contradicción y sufrimiento!
Cuando por algún accidente han experimentado una alegría muy grande, súbita, o han experimentado una comprensión de las cosas también muy grande, o esos fenómenos súbitos de gran emoción, observen ustedes que en esos casos no han pensado en su yo; da la impresión de que hubiera sucedido otra cosa: que el yo hubiera desaparecido. No se han dicho en ese momento: ¿qué me está pasando?; ustedes más bien han contemplado y han sentido esa experiencia, y cuando se han puesto a pensar sobre lo que les está pasando tal fenómeno ha desaparecido. No se sabe si el fenómeno desaparece porque aparece el yo o a la inversa, lo cierto es que ese fenómeno es incompatible con el yo sicológico. Ustedes, sin embargo, pueden decir que han tenido esa experiencia, pero saben que esa experiencia no es la misma que tienen con el yo sicológico. Esa experiencia no es posesiva, esa experiencia es muy amplia, como universal; esa experiencia ni siquiera la atribuyen a ustedes y tienen la emoción que debería ser comunicada a toda la humanidad. Estamos hablando, entonces, de un fenómeno notable para la conciencia humana, en donde el yo posesivo no aparece, en donde no aparece la búsqueda y algo se produce, y cuando queremos producirlo no funciona; tampoco se logra eso por buscarlo.

Si buscamos sentirnos bien es probable que no lo logremos. Si, en cambio, a esa tensión emotiva que tenemos por estar juntos varias personas tratamos de dispersarla internamente, de relajarla, de aflojarla, en realidad no estamos tratando de adquirir cosas, en realidad no estamos pensando en sentirnos bien, estamos pensando simplemente en soltar las tensiones emotivas; y si podemos trabajar en eso de soltar las tensiones emotivas, entonces nos sentimos bien. De manera que procedemos con la mano vacía: nosotros no buscamos sentirnos bien, buscamos aflojar esta tensión, entonces nos sentimos bien por añadidura. Ese es el sentido del trabajo y no es un renunciamiento ni un sacrificio ni una autoeliminación. ¿Entienden aproximadamente la idea?

LONDRES 1975

22 mar 2016

El Mensaje de Silo inspira una profunda religiosidad.

Antecedentes

El Mensaje dado por Silo se formalizó a través de El Libro (La Mirada Interna), La Experiencia (Ceremonias) y El Camino (frases de meditación). Algunas obras como El Paisaje Interno y el Paisaje Humano, han ayudado a comprender El Mensaje.
El Mensaje es expresión de lo “Profundo”, de la interioridad del espíritu humano capaz de trascender los  tiempos y espacios en que se mueve nuestro “yo”. Es el medio capaz de ponernos en presencia de lo Sagrado.

La Experiencia.

Lo Sagrado se manifiesta desde la profundidad del ser humano, de ahí la importancia que tiene la experiencia de la Fuerza como fenómeno extraordinario que podemos hacer irrumpir en el mundo cotidiano. Sin la experiencia todo es dudoso, con la experiencia de la Fuerza tenemos evidencias profundas. No necesitamos de la fe para reconocer lo Sagrado. La Fuerza se obtiene en algunas ceremonias como el Oficio y la Imposición. También en las ceremonias de Bienestar y Asistencia se pueden percibir los efectos de la Fuerza.
El contacto con la Fuerza provoca una aceleración y aumento de la energía psicofísica sobretodo si cotidianamente se realizan actos coherentes que, por otra parte, crean unidad interna orientando hacia el nacimiento espiritual. La Fuerza se puede exteriorizar a distancia y mayor es su influencia si actúan numerosas personas. Entre familiares, amigos y seres queridos, la acción de la Fuerza aumenta.

El Universo y la Vida

Una Intención evolutiva da lugar al nacimiento del tiempo y a la dirección de este Universo. Energía, materia y vida, evolucionan hacia formas cada vez más complejas. Cuando la materia se comienza a mover, nutrir y reproducir, surge la vida. Y la materia viviente genera un campo de energía al que tradicionalmente se ha llamado “alma”. El alma, o doble energético, actúa en el interior y alrededor de los centros vitales de los seres animados.
Los seres vivos se reproducen y en ese acto pasa, a través de las células en fusión, el campo energético que configura un nuevo ser totalmente independiente. Los cuerpos vivos necesitan de elementos sólidos, líquidos, gaseosos y radiantes, para nutrirse y realizar sus funciones. Además, los dobles energéticos necesitan sensaciones de distinto potencial para lograr su desarrollo. Con la muerte se produce la disolución del cuerpo al tiempo que ocurre la separación y aniquilamiento del doble energético.
La evolución constante de nuestro mundo ha producido al ser humano, también en tránsito y evolución, en el que se incorpora (a diferencia de las otras especies) la experiencia social capaz de modificarlo aceleradamente. El ser humano llega a estar  en condiciones de salir de los dictámenes rigurosos de la Naturaleza autotransformándose, inventándose, haciéndose a sí mismo física y psicológicamente. Y es en el ser humano donde aparece un nuevo principio generado en el doble. Desde antiguo a este nuevo principio se lo llamó “espíritu”. El espíritu nace cuando el doble vuelve sobre sí mismo, se hace consciente y forma un “centro” de energía nuevo.

El Espíritu Humano.

El ser humano no ha concluido su evolución. Es un ser incompleto y en desarrollo que tiene la posibilidad de formar un centro interno de energía... tal cosa ocurrirá o no de acuerdo al tipo de vida que lleve. Según que los actos realizados sean conscientes y unitivos, se irá estructurando un sistema de fuerzas centrípetas al que llamamos “espíritu”. Según que los actos no sean conscientes ni unitivos sino contradictorios, el sistema de fuerzas será centrífugo y por tanto no habrá nacido el espíritu o tendrá una conformación elemental sin desarrollo. Un ser humano puede nacer, llevar adelante su vida, morir y disolverse para siempre y otro puede nacer, llevar adelante su vida, dejar su cuerpo y seguir evolucionando sin límite. El ser humano en su bondad, en la eliminación de las contradicciones internas, en sus actos conscientes y en su sincera necesidad de evolución, hace nacer su espíritu. Para la evolución son necesarios el amor y la compasión. Gracias a ellos es posible la cohesión interna y la cohesión entre los seres que posibilitan la transmisión del espíritu de unos a otros. Toda la especie humana evoluciona hacia el amor y la compasión. Quien trabaja para sí en el amor y la compasión, lo hace también para otros seres.

Cuerpo, Doble y Espíritu

La producción y reproducción artificial de vida están al alcance del ser humano; también la prolongación del ciclo vital. En todos los casos, el ser humano será acompañado por su campo energético hasta un tiempo después de la muerte física. Si se ha generado el espíritu, éste podrá permanecer en regiones próximas al plano de la vida física, pero finalmente cumplirá con su ciclo de espíritu individual para seguir avanzando hacia planos más evolucionados. Básicamente, el espíritu puede formarse tomando energía del doble.
La acción del doble se manifiesta en ocasiones fuera del cuerpo sin que haya ocurrido la muerte. El doble puede permanecer sin disolverse por algún tiempo luego de la muerte si esta se ha producido de un modo violento, quedando el campo energético desplazado desde el cuerpo hacia el ámbito en que se produjo el deceso. Esos dobles fijados a ciertos ambientes no poseen sino una aparente conciencia de tipo refleja, permaneciendo en ese estado durante un tiempo hasta que pierden cohesión o se desacomoda el ámbito físico al que estaban adheridos. También hay casos de relativa permanencia originados por un fuerte deseo de testimoniar o por afectos muy profundos de amor y odio referidos a otras personas. Los dobles de animales y vegetales pueden quedar también adheridos a ciertos ámbitos hasta su pronta disolución. Por último, existen conglomerados energéticos de considerable energía que actúan sin llegar a constituir verdaderos dobles.

Práctica de la Religiosidad Interna.

Cotidianamente,
     vivir de acuerdo a lo comprometido en la ceremonia de Reconocimiento
Ocasionalmente,
     apelar al Guía Interno.
Semanalmente y en momentos especiales,
    participar de las ceremonias y de las meditaciones sobre el Libro,  el Camino y los materiales complementarios.
Periodicamente,
   comprobar el crecimiento interior ante la vida y las contingencias de los acontecimientos.

Autor: Silo, 2003
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"Para simplificar podríamos decir lo siguiente: en el ser humano existen tres principios: cuerpo, alma y espíritu. 
El cuerpo. Existe en todas las cosas, es materia que está siempre en evolución y progreso. 
El alma. Es energía que rodea el cuerpo de los seres vivos y que siempre está en movimiento. Al Alma la llamamos doble. Cuando el ser vivo se desintegra, también se desintegra el doble (salvo en algunas excepciones antes descritas) y sobreviene la muerte.
El espíritu. El hombre es el único ser vivo que puede crear el espíritu. Si no logra crear el espíritu, se desintegra como sucede con todos los otros seres vivos.
Entonces, el hombre nace sin espíritu y deacuerdo con lo que haga, logra producirlo. Todo depende de si su vida tiene sentido evolutivo, si logra o no unidad interna. Si no se consigue la unidad interna, entonces las contradicciones llevan a la desintegración, no a la unidad del tercer principio que es el espíritu. El hombre puede lograr la inmortalidad si elimina sus contradicciones formando el espíritu. Pero si no logra esto, tampoco hay mayor problema por cuanto muere definitivamente y no está sometido a premios ni castigos de ultratumba.
Para un hombre que no cree en el espíritu y vive en la contradicción, su premio o castigo está en la vida física. Es un sistema de justicia perfecta por cuanto aquel que no cree en la inmortalidad vive su vida mortal y aquel que cree en la trascendencia se esfuerza por lograrla en ese sentido. Como, por otra parte, no hay pecado ni castigo todo queda reducido al tipo de vida que uno quiera elegir."



14 dic 2015

Qué hacer para detener la violencia

"En este desgraciado mundo en que la fuerza y la injusticia se enseñorea por campos y ciudades, ¿cómo es que se piensa acabar con la violencia?

Tal vez piensen que son un ejemplo inspirador de las nuevas generaciones cuando disfrazados de video juego despotrican contra el mundo; cuando amenazan en la peor muestra de matonaje; cuando, finalmente, envían a sus muchachos a invadir, a matar y a morir en tierras lejanas. Este no es un buen camino ni un buen ejemplo.

Tal vez piensen que volver a las primitivas prácticas de la pena de muerte, será un gran ejemplo social.

Tal vez piensen que penalizando progresivamente el delito cometido por niños, desaparecerá el delito... ¡ o desaparecerán los niños !

Tal vez crean que trsladando la práctica de la “mano dura” a las calles, las calles serán seguras.

Por cierto que estos problemas existen y se multiplican en el momento actual, pero con un enfoque violento de la violencia no resultará la paz.

No resultará la paz desde esta visión zoológica de la vida que propicia la lucha por la supervivencia, la lucha por el predominio del más apto. No resultará este mito. No resultará la paz manipulando las palabras o censurando las genuinas denuncias que se hacen contra todo atropello y toda atrocidad que se comete contra los seres humanos. A esta alturas me cuidaré de no mencionar los “derechos humanos” porque también han sido vaciados de contenido y falseados en su significado. Ahora sucede que se bombardea a las poblaciones indefensas para proteger sus derechos humanos...

No resultará la paz de esa visión zoológica de la vida que propicia un orden social en base a premios y castigos trsladando la domesticación animal al honorable ciudadano que comienza a entrenarse en la desconfianza, la delación y el mercadeo de sus afectos.

“Algo hay que hacer”, se escucha en todas partes. Pues bien, yo diré que hay que hacer, pero de nada valdrá decirlo porque nadie lo escuchará.

Yo digo que en el orden internacional, todos los que están invadiendo territorios deberían retirarse de inmediato y acatar las resoluciones y recomendaciones de las Nacione Unidas.

Digo que en el orden interno de las naciones se debería trabajar por hacer funcionar la ley y la justicia por imperfectas que sean, antes que endurecer leyes y disposiciones represivas que caerán en las mismas manos de los que entorpecen la ley y la justicia.

Digo que en el orden doméstico la gente debería cumplir lo que predica saliendo de su retórica hipócrita que envenena a las nuevas generaciones.

Digo que en el orden personal cada uno debería esforzarse por lograr que coincidiera lo que se piensa con lo que se siente y lo que se hace, modelando un vida coherente y escapando a la contradicción que genera violencia.

Pero nada de lo que se diga será escuchado. Sin embargo, los mismos acontecimientos lograrán que los invasores se retiren; que los duros sean repudiados por las poblaciones que exigirán el simple cumplimiento de la ley; que los hijos recriminen a sus padres su hipocresía; que cada uno se recrimine a sí mismo por la contradicción que genera en sí  y en los que lo rodean.

Estamos al final de un obscuro período histórico y ya nada será igual que antes. Poco a poco comenzará a clarear el alba de un nuevo día; las culturas empezarán a entenderse; los pueblos experimentarán un ansia creciente de progreso para todos entendiendo que el progreso de unos pocos termina en progreso de nadie. Si, habrá paz y por necesidad se comprenderá que se comienza a perfilar una nación humana universal.

Entre tanto, los que no somos escuchados trabajaremos a partir de hoy en todas partes del mundo para presionar a los que deciden, para difundir los ideales de paz en base a la metodología de la no- violencia, para preparar el camino de los nuevos tiempos."

Extracto tomado de:palabras de Silo en la Primera Celebración Anual de la Comunidad del Mensaje