17 may. 2016

¿Qué entendemos por cambio de sistema?



Ningún cambio esencial del sistema podrá hacerse únicamente desde el plano político” sino que “deberá abordarse simultáneamente en todos los planos

Autor: Pablo Martin - Fuente: www.partidohumanista.es
tomado de: WebIslam

Pablo Martin
 A pesar de que frecuentemente podemos oír alusiones al sistema o al cambio de sistema y que creemos tener un concepto de estos términos similar al de los demás, en realidad, si preguntáramos a otros quizá veríamos que esto no es así. De hecho, poca gente da una idea precisa acerca de “sistema” cuando se la pregunta. Y aquellos que si tienen una idea precisa frecuentemente difieren mucho entre si.
Generalmente, al hablar de sistema la gente se refiere al conjunto de normas y comportamientos de las estructuras sociales y políticas que gobiernan la vida de las personas. En este momento histórico es ya muy claro para casi todo el mundo que la interdependencia de los países es tal que, de una u otra manera este “sistema” es único en todo el planeta. Hasta ahí casi todo el mundo está de acuerdo, y no se suele profundizar mucho más.
Por supuesto, esto es muy insuficiente. Ya el hecho de la uniformidad del sistema en todas partes debería llevarnos a cuestionarnos cómo es esto posible. O bien todos estamos de acuerdo, lo cual parece difícil, o bien este “sistema” es impuesto se esté o no de acuerdo. En realidad, pensamos que se dan ambas cosas. Es cierto que los individuos están obligados a actuar de acuerdo a unas leyes que definen el tipo de sociedad en que vivimos. También es cierto que un tipo de sociedad es más favorable a unos individuos que a otros. Así es que esto nos conduce al hecho de que un tipo de “sistema” favorece unos intereses o valores. Si precisamos más, en realidad el sistema obedece a una cierta ordenación de valores, es decir, a una escala en la que todo se coloca por orden de importancia desde lo más a lo menos importante. Si definimos el valor “1”, vemos que todo en la construcción de ese sistema se arma mirando a esa referencia máxima.  Si, tal como nosotros sostenemos, el dinero se hubiera instalado como el máximo valor en este sistema, el gobierno, la justicia, la ciencia, …..todo, se orientaría en su funcionamiento teniendo en cuenta eso como principal referencia.
El sistema además viene definido por la metodología que utiliza para establecer su valor primario en el todo social. Entendemos que el sistema recurre a la violencia cuando no puede imponer su valor por medios más fáciles. Estas dos características, el dinero como valor central y la violencia como metodología de acción, hacen a la esencia del sistema, no sólo en su comportamiento individual y colectivo sino que de ellos deriva una dirección, una visión del mundo, una moral, una mentalidad, etc.
Dado el momento histórico que nos ha tocado vivir, donde en el campo del conocimiento frecuentemente se prima una visión analítica sin fomentar las ideas de proceso y de síntesis, es muy frecuente pensar ingenuamente que los diferentes planos de la vida humana son realidades independientes entre si. Me explico; con frecuencia se analiza la realidad política, se ven los problemas y se dice que cambiando tales o cuales leyes esos problemas se solucionarían. Como decía antes, ese es un punto de vista muy ingenuo. Esas soluciones solo serían posibles si habláramos de puntos muy superficiales y secundarios que no afectaran a la esencia del juego político, a los intereses del “sistema”. Por ejemplo, quizá podrían salir adelante algunas leyes que regularan un poco la construcción de viviendas. Pero es claro que aquellos que buscan su enriquecimiento rápido y a toda costa seguirán en sus trece no importa con qué ordenamiento jurídico o administrativo. Encontraran la manera de retorcer la ley a su favor, o simplemente de saltársela, y para ello por supuesto que contarán con las complicidades necesarias dentro de las estructuras de gobierno. Si la cantidad de cambios secundarios que se hicieran fuera tal que afectaran a la esencia del sistema; por ejemplo, si un gobierno decidiera crear un conjunto de leyes que supusiera que en el tema de vivienda el valor central ya no va a ser el dinero sino el que absolutamente todos los ciudadanos tienen derecho a vivienda y el Estado lo va a garantizar por encima de cualquier otra consideración; si esto sucediera y se pretendiera cambiar la situación operando únicamente en el plano político, veríamos como todos los resortes del sistema se tensaban negando cualquier posibilidad de cambio en esa dirección. Los bancos amenazarían con quiebras, los inversores con descapitalización, las empresas con despidos, y la cosa no quedaría ahí, las familias que han comprado su vivienda y cuentan con ella como un depósito de sus ahorros no estarían de acuerdo porque al generalizarse la propiedad su bien perdería valor, aquellos que compraron su casa a un precio, y que están pagando la hipoteca relativa a aquel precio, también se negarían a que otros pudieran tener una vivienda con un esfuerzo inferior al que ellos hacen, aunque esto suponga que se quedaran en la calle. En fin, ese supuesto gobierno solo contaría con aquellos que ni tienen casa ni medios para obtenerla, es decir, una minoría marginal insuficiente para impulsar ese cambio. Es decir, ningún cambio esencial del sistema podrá hacerse únicamente desde el plano político.
Lo anterior parece evidente pero aun así se suele olvidar. Un cambio esencial de sistema deberá abordarse simultáneamente en todos los planos: político, social, cultural, económico, vecinal, familiar y personal.
Por supuesto, tal cambio necesitará de una trasformación jurídica general que se cuestione su propio valor central, sus procedimientos, el valor de la ley, el valor de las penas, la dirección de la rehabilitación, los procedimientos coercitivos, la protección de todos, etc., etc.
Pero además, y al mismo tiempo, estas medidas necesariamente deberían apoyarse en una profunda revolución social en la que el pueblo retoma de verdad la soberanía y modifica su participación en la vida pública y sus mecanismos de representación. Estaríamos pasando de una democracia formal a una democracia real.
Pero, ¿cómo sería eso posible en una sociedad como la actual, con la actitud personal, las aspiraciones, la mentalidad, del hombre medio? Es claro que un cambio de sistema requiere una profunda trasformación en las conciencias de la gente. El individuo deberá tener la experiencia de fracaso de este sistema, y de su propio fracaso personal, para que la posibilidad de crear algo nuevo empiece a tener espacio en su conciencia. Sinceramente creo que esto todavía no es así. Claro que hay mucha gente que está sufriendo las injusticias de esta sociedad y querría cambiar. Algunos de ellos son convencidos creyentes en el sistema que únicamente aspiran a “colocarse” mejor, en una posición más ventajosa. Otros realmente quieren cambios pero referidos únicamente a esas injusticias que a ellos les afectan. También están los que se plantean cambios en el sistema pero ingenuamente creen que podrán hacerlos sin tocar la esencia del mismo, o actuando simplemente en el campo que les es más cercano. Por último, creo que cada vez son más los que caen en cuenta de que un cambio de “sistema” implica una profunda revolución que empezando en su propia vida, en sus aspiraciones, en sus ideas, en sus sentimientos, en su comportamiento, trasforma su relación con los que le rodean, y junto con ellos, abordan un proyecto de trasformación social. Esta es la postura que propugnamos desde el Partido Humanista. Pensamos que no es posible arreglar un sistema que va hacia la descomposición y que la única salida posible será una revolución política, social, cultural y personal. Una revolución que suponga un cambio profundo de paradigmas donde el ser humano sea el valor central. Una revolución que asuma la metodología de la no-violencia activa, no sólo por motivos prácticos sino por coherencia con un nuevo sentido en la vida de las personas.
Seguramente, en este mismo Congreso estemos juntos organizaciones y personas que mantenemos diferentes puntos de vista respecto a la situación actual. Si bien pienso que seguramente a la mayoría los aquí presentes nos une una actitud de denuncia de una situación que rechazamos y de búsqueda de soluciones a los problemas de la gente, posiblemente tengamos diferencias de enfoque y, aunque mantengamos coincidencias sobre la acción coyuntural, quizá las posibles direcciones de futuro que contemplemos sean diferentes.
¿Qué hacer en este momento? En cualquier caso creo que es bueno lo que une a la gente y malo lo que la separa. Así es que mis propuestas para este Congreso son:
- Discutir en profundidad y con libertad interna, sin quedar atrapados en los detalles secundarios, acerca del tipo de sociedad que queremos construir y del futuro que estamos dispuestos a crear, con una mirada integral y sin la ingenuidad, los prejuicios y la estrechez de miras propios de un momento histórico que ya pasó.
- Fomentar las acciones conjuntas en la base social, en la calle, en la universidad, en los barrios, en denuncia de las injusticias de este sistema, al tiempo que vamos reconstruyendo unas relaciones y un tejido humano muy deteriorado actualmente.
- Consideramos que nuestra diversidad de ideas y puntos de vista es una riqueza y que un intento uniformador, por ejemplo, una candidatura única a elecciones, debe ser contemplado con mucha precaución, al tiempo que apoyamos decididamente la colaboración y la participación en multitud de actividades que puedan ir desembocando en un movimiento social amplio y diverso.
- Damos las gracias a los organizadores de este Congreso por su generosa labor y, desde ya, agradecemos la oportunidad que se nos brinda de participar y seguir trabajando en esta iniciativa.

Por último, una palabra de ánimo para aquellos que pudieran sentir que la tarea que nos queda por delante es demasiado grande o demasiado difícil. La Historia, esa pícara vieja siempre atareada, cocinando en su Gran Olla los anhelos de los hombres, hace tiempo que da señales de estar harta de seguir removiendo el mismo guiso. Así es que creo que deberíamos prepararnos para cambios muy profundos pues, ya se sabe, una vez que esa vieja se lanza no se para luego en pequeñeces. Muchas gracias.


Pablo Martín -PARTIDO HUMANISTA

15 may. 2016

El cambio esencial

Presentación de la Unidad en la Acción.
Dario Ergas, Florencia, Milán, Torino, Terni, Nápoles, Roma, Trapani, Palermo
2016 28/1 30/1 31/1 2/2 5/2 6/2 12/2 13/2
''...Los acontecimientos actuales de encuentro de las culturas, de desintegración de las instituciones tradicionales, y de ruptura de los vínculos interpersonales, llevan a la conciencia individual y colectiva a una situación límite, en que las creencias antiguas ya no son aptas para responder al nuevo mundo que amanece. Este momento de la historia está poniendo a la conciencia, planetariamente, en situación de acceder a una nueva experiencia de tipo místico o religioso si se prefiere. Esto por una parte aumenta la perturbación psíquica, como ya lo estamos viendo día a día. Pero, por otra parte, nuevas ideas, nuevas visiones y nuevos modos de sentir, abren a la posibilidad de un cambio humano y social, como no ha sucedido desde los inicios de las civilizaciones hace 10.000 años.
Es muy posible que en esta crisis global comience a encarnar el proyecto que impulsa al ser humano desde sus orígenes. Proyecto que parece impulsarnos hacia la evolución de la conciencia y a la construcción de una sociedad humana universal. Me gustaría colaborar a que esta posibilidad cobre fuerza y realidad. Para ello intento mi propia transformación, y lo hago junto a quienes están más cercanos; practico el contacto con mi interioridad, trato de superar mis contradicciones, de despertar la mente, de reconocerte y de reconocer al ser humano. Trato de apoyar las causas que nos dignifican, y en ese intento busco que cada cosa que haga, no importa su simpleza o importancia, haga crecer en mi interior la unidad, la libertad y el sentido.''

3 may. 2016

Psicología del Nuevo Humanismo

La Psicología del Nuevo Humanismo  se desarrolla a partir de las enseñanzas de Silo, de su Mensaje y de sus ensayos de Contribuciones al Pensamiento,  Apuntes de Psicología y otras obras.

  • El ser humano puede ampliar su conciencia,  erradicar su violencia, superar el sufrimiento y conectar con experiencias profundas que modifiquen sus creencias sobre la muerte y la trascendencia.  Una futura civilización requiere de un nuevo tipo de ser humano mas despierto, más feliz y mas libre.  
  • Esta psicología descriptiva parte del análisis existencial, desde la experiencia, y desde allí fundamenta una teoría de la conciencia y la acción. Concibe al ser humano, como un ser  histórico, cuyo modo de acción transforma no solo el medio natural y social en que vive, sino a sí mismo, no sólo en cuanto corporeidad, sino además en su  interioridad.
"...La psicología del nuevo humanismo propone un nuevo horizonte para la psicología y para el ser humano en general. Ya no se trata de la psicología clásica que ayuda a resolver un problema, o adaptarse mejor, o disminuir el sufrimiento. Se trata de poder nivelar la vigilia, y superar el sufrimiento que es propio de este nivel de conciencia, para alcanzar un nuevo nivel, donde aya acceso a experiencias que nos permitan comprender el sentido real de nuestra existencia y la de todo lo viviente.
Estamos invitados a construir una psicología que despierte y libere al ser humano del sufrimiento, la violencia, y la muerte. Una psicología que facilite el siguiente salto evolutivo que nos toca como especie para construir una nación verdaderamente humana, una Nación Humana Universal".(*)

(*) Charla de Rosita Ergas titulada: "Panorámica de la Sicología del Nuevo Humanismo", en el Simposio del centro Mundial de Estudios Humanistas, organizado en Buenos Aires, los días 1 al 4 de noviembre 2012. 


1 may. 2016

QUE TRABAJEN LAS MAQUINAS!!!. SILO 1997



El estar a punto de aceptar que el cuerpo humano es una antigüedad primitiva que no corresponde en su desarrollo a la velocidad de evolución de la conciencia y contar con el conocimiento y la tecnología para modificarlo. El estar próximos a liberar al hombre de la esclavitud del trabajo, .... todo esto son señales claras de que el ser Humano está buscando liberarse de su aparato de creencias básicas.

Donde todas estas cosas se evidencien, el aparato de creencias básicas se va a desestructurar: que hay una intención en el universo, que hay otras formas de vida inteligente, que la conciencia individual es evolutiva intencional, que el cuerpo es una antigüedad primitiva susceptible de ser modificado, que lo conveniente es dejar de trabajar y hacer que las maquinas trabajen... El ser humano no se siente según sus ideas, el se siente así mismo según sus creencias. Con la desestructuración del aparato básico de creencias del ser humano, se resquebrajará su imagen del mundo y con ello se abrirá todo un nuevo sistema de posibilidades de desarrollo para la conciencia.

28 abr. 2016

Karlfried Graf Dürckheim: Meditar, por qué y cómo

Introducción a la edición española :
"Siento una especial satisfacción al ver este libro traducido al castellano. El espíritu que predomina en «Meditar, ¿por qué y cómo?» y que refleja más o menos el mensaje del Maestro Eckhart, se incor­pora a la fuerte tradición espiritual de España, la de los grandes maestros del Camino interior que fueron Teresa de Avila y San Juan de la Cruz.
¿Cuál es este mensaje? Acceder a la experiencia del Ser sobrenatural. Esto es, sin duda, lo que marca el cambio más importante en lo referente a la visión del ser humano hoy. Y a un cristianismo todavía muy encerrado en la enseñanza y el dog­ma, se añade el tomar en serio una experiencia so­bre la que se apoya todo sentimiento religioso vi­vo, y sin la cual toda religión se ve privada de vida.
En este sentido, la experiencia del núcleo divi­no, presente en todo hombre, le hace conectar con los grandes místicos de la Edad Media, marcando también nuestro tiempo. Estamos en la línea de un
retorno a las fuentes de una religión viva, basada en la experiencia del Otro. Experiencia que tiene como fin la transformación de la persona.

Esta obra, forzosamente, hará mella sólo en aquellos a quienes el Otro ha «tocado», bien sea en una gran experiencia, o en un breve contacto del Ser, o simplemente, por un presentimiento o una aspiración."                  
  Mas sobre su vida                      

28 mar. 2016

El futuro, la muerte y la trascendencia. Silo



La mente humana no puede vivir sin futuro. Y si en el futuro está la muerte y la nada, la mente humana tiene problemas, no puede funcionar si su visión del futuro termina con la muerte, la situación que sufre el ser humano frente a la posibilidad de la muerte altera su conciencia, altera su conciencia y desacomoda su situación en el mundo. El ser humano no puede vivir con una conciencia equilibrada en la medida en que no resuelva que va a pasar en su futuro. ¿Se va a acabar todo con la muerte?, se va a acabar entonces el futuro, si tengo el futuro cerrado tengo problemas en mi conciencia y en el momento actual, ese es el punto, tengo problemas en el momento actual. Todavía no me muero, pero tengo problemas hoy aunque no me haya muerto, porque adelante está el corte del futuro, es muy curioso eso... cómo están jugando los tiempos en la conciencia.

Entonces mientras no resuelva que pasa en mi futuro voy a tener problemas. Yo puedo negarlo, puedo olvidarme del problema de la muerte, claro que puedo olvidarme, y por supuesto que las cosas que voy haciendo también las hago un poco como un olvido de la muerte, todo lo que hago lo hago en gran medida para olvidarme del problema de la muerte. No se por cuanto tiempo logro olvidarme del problema de la muerte porque hoy muere un ser querido, y eso es evidente, y mañana otro y pasado otro, y luego aquél que era compañero mío cuando éramos chicos, y cada día se hace más evidente el problema de la muerte a medida que avanzo en edad.
Las gentes muy joven, parece que ha olvidado totalmente el problema de la muerte, y no se trata de mortificar a la gente persiguiéndola con el problema de la muerte (risas), se trata todo lo contrario, se trata de provocar una apertura de tal manera que eso no sea problema, de eso se trata. Pero, ¿cómo no va ser problema la muerte?, bueno, depende como se ubique usted frente a eso, nosotros decimos que hay por lo menos cinco posturas frente al problema de la muerte y frente a las posibilidades de trascendencia, frente a la posibilidad de que la conciencia tenga un futuro.
Bueno hay gente que no cree absolutamente en la trascendencia y cierra la posibilidad de su futuro, está bien, es una posibilidad. Hay otros que piensan que el tema es interesante pero no los afecta mayormente y en realidad consideran que..., que puede ser o puede no ser. Hay otros que quisieran estar seguros de que luego de la muerte hay posibilidades, quisieran tener una fe y dicen: "ah, si yo tuviera fe, que interesante, como cambiaría mi vida", pero claro, no lo sienten.
Hay un cuarto tipo de persona que, simplemente tiene fe, no se hace mayores problemas, desde pequeña le han explicado, le han enseñado cosas... entonces dice: "bueno si yo cuando me muera me voy al cielo", o algo por el estilo, está bien. Y hay un quinto tipo de persona que no tiene fe, sino que está segura, tiene experiencias de algún tipo, tiene constancia de cosas y es tan evidente eso como si mirara la luz, como si mirara un cara o si viera un reflejo de una cosa en la pared, le es evidente y no se trata de que tome los datos que le han enseñado como una realidad, no se trata de que crea porque le han dicho, sino que se trata de que lo experimenta con realidad porque tiene un registro de eso.
No pretendemos que haya una posición mejor que otra, no, pero decimos que hay esas cinco posiciones, cada uno puede ubicarse en alguna de estas posiciones, o todas estas, pero algo más, las cosas no son tan estáticas, por ejemplo, hay días que yo creo que hay una cosa después de la muerte, pero hay días que no creo nada de eso, (risas), resulta que yo mismo también cambio de postura frente a este punto, es más, cuando yo era joven y participaba de cierta religión y demás, yo creía firmemente en la trascendencia por ejemplo, y ahora no creo nada de eso, y dentro de dos años probablemente voy a seguir sin creer en eso pero voy a pensar "qué bueno sería creer en eso". Comprenden ustedes la movilidad que tiene esto de las posturas frente a la muerte, la trascendencia y todo aquello. Es muy móvil, no es una cosa tan firme.
Para complicar más el esquema sucede que, no hay solo cinco posturas frente a la muerte, la trascendencia, no solo eso, sino que hay distintos grados de profundidad en cada postura. Por ejemplo, una persona nos acompaña por la calle, vamos caminando y hablando, es de noche, vamos pasando cerca de un cementerio, esta persona nos está explicando que ella es escéptica y que no cree en nada que tenga que ver con la trascendencia... Le pedimos que nos espere un poco ahí, porque tenemos que hacer unas cosas, que vamos a venir después a buscarla, y vemos que, se viene rápido al lado nuestro y nos cuenta que él tiene problemas de noche con los cementerios, (risas), y nosotros le decimos, "pero cómo no es que... es escéptico, racionalista, materialista, y bueno, y acá no hay entidades raras que te puedan atacar, o te puedan crear problemas", y nos dicen, "yo no creo ni en el espíritu, ni en el alma, ni en la trascendencia, ni en los muertos que viven, ni en los vivos que mueren, (risas), y sin embargo, esto me crea problemas. ¿Cómo es?, ¿cómo es posible que esa persona que dice eso, sienta otra cosa? Puede ser que cada posición frente a la trascendencia y a la muerte y demás, admita distintos grados de profundidad, puede ser que ese señor sea ateo, pero ateo de primer grado, que tenga una fe débil en el ateísmo, no es un ateo sólido, es suave, un aficionado, no es un profesional. (risas).
Pero claro, hay distintos grados en estas posiciones, uno puede ser un ateo dudoso, y puede ser un ateo más convencido y más convencido y por último uno puede tener una fe definitiva en el sentido de que nada pasa después de la muerte, es así. Tomamos la otra postura, la postura de aquel que considera esa posibilidad intelectual y, en primer grado o en un grado mayor de profundidad o en un grado mayor, y si es una grado mayor de profundidad, esa búsqueda se convierte en investigación, en lectura, y lo mismo sucederá con aquel que quiere tener fe, y cuando algo le ha salido mal en sus negocios, se va con nosotros a un bar, se sienta y nos dice: "yo quisiera tener fe", muy bien, ¿en qué grado de profundidad quisiera tener fe?, eso lo dice en este momento porque le salió mal un negocio, por ejemplo, pero podría ser que efectivamente hiciera todo lo posible por lograr despertar en él, un sentimiento profundo de tal modo que se convirtiera en una convicción, ¿se entiende esto?, hay distintos grados también de "querer creer", y hay distintos grados de "creer", y hay distintos grados de experiencia y de certeza sobre este asunto de la trascendencia.
Bien, ¿pero y eso qué tiene que ver con nosotros?, tiene que ver mucho con nosotros porque, claro, generalmente la gente lo que pide..., bueno, finalmente, ¿como se resuelve esto de la trascendencia?, no vayamos tan lejos, es mucho más interesante saber como está ubicado uno, para uno.
Si yo ahora pienso en esto, yo me digo: ¡no creo nada en este asunto de la trascendencia!, muy bien, ¿en qué grado?, ¿con qué profundidad? O bien yo me digo: sí, la trascendencia..., ¿en qué grado?, ¿con qué profundidad?, no basta con ubicarse en una de esas posturas, sino que es interesante además investigarse a sí mismo y ver, en qué grado y en qué profundidad estoy en cualquiera de esas posturas. Miren, según uno se ubique en este problema, así es la vida de uno. Si ustedes miran hacia atrás y recuerdan otra etapa de su vida, fíjense todo lo que hacían y fíjense también como se ubicaban frente a esto, y van a ver que homogéneo resulta, que parece, van a ver cómo cuando no creían en absoluto en la trascendencia y todo era un absurdo y una contradicción y demás, ya van a ver que absurda y que contradictoria era la vida de ustedes, ya van a ver cuando ustedes creían o tenían una fe, que les despertaba en un determinado esfuerzo, ya van a ver que energía tenían y como todo se ordenaba y como los problemas que tenían, casi no los tocaban ustedes porque estaban cubiertos como con una coraza que los defendía frente a las dificultades de la vida diaria, porque podían asimilar los golpes y podían considerarlos como una enseñanza, como una prueba, ¿si?
Bastará con ubicarse en épocas pasadas y ver que sentían en esas épocas respecto a este asunto de la trascendencia, bastará ubicarse en el momento actual y decir: bueno, finalmente yo qué, ¿cómo me ubico?, ¿qué pasa, me muero, y?, ¿cómo es esto?, ¿qué sentido hay en mi vida? Yo tengo muchos sentidos, sentidos provisorios, y claro, tengo este, el otro, el otro, el otro... ¿pero qué sentido definitivo y final tengo?
Parece que si no hay un sentido definitivo y final, tengo un sentido pequeño que me tironea para allá, otro para allá, estos dos se oponen, me crean problemas hasta de elección, por un lado quiero una cosa, por otro lado quiero otra cosa, esas cosas se oponen y me crean problemas. Si no tengo un sentido definitivo estoy dividido, puedo querer dos cosas que se oponen, eso que parece una excepción es lo más normal, es lo más frecuente, normalmente quiero dos cosas que se oponen, es raro esto, pero humano. No hay posibilidad de que se combinen esas cosas, esos sentidos provisorios sin un sentido definitivo alguno.
¿En qué situación estoy frente al problema de la trascendencia y frente al problema de un sentido inmóvil?, no de estos sentidos contradictorios... Es una buena investigación sobre todo esto, es un buen examen de conciencia, es algo que ayuda enormemente a clarificarse uno y es algo que ayuda mucho a orientar la propia vida. La investigación no es difícil, basta con que yo me pregunte en este momento: ¿qué pienso respecto de la trascendencia?, ¿qué me pasa a mi respecto a la muerte?, para que yo comprenda la situación en que vivo y para que comprenda que me pasa con los sentidos provisorios de la vida.





22 mar. 2016

El Mensaje de Silo inspira una profunda religiosidad.

Antecedentes

El Mensaje dado por Silo se formalizó a través de El Libro (La Mirada Interna), La Experiencia (Ceremonias) y El Camino (frases de meditación). Algunas obras como El Paisaje Interno y el Paisaje Humano, han ayudado a comprender El Mensaje.
El Mensaje es expresión de lo “Profundo”, de la interioridad del espíritu humano capaz de trascender los  tiempos y espacios en que se mueve nuestro “yo”. Es el medio capaz de ponernos en presencia de lo Sagrado.

La Experiencia.

Lo Sagrado se manifiesta desde la profundidad del ser humano, de ahí la importancia que tiene la experiencia de la Fuerza como fenómeno extraordinario que podemos hacer irrumpir en el mundo cotidiano. Sin la experiencia todo es dudoso, con la experiencia de la Fuerza tenemos evidencias profundas. No necesitamos de la fe para reconocer lo Sagrado. La Fuerza se obtiene en algunas ceremonias como el Oficio y la Imposición. También en las ceremonias de Bienestar y Asistencia se pueden percibir los efectos de la Fuerza.
El contacto con la Fuerza provoca una aceleración y aumento de la energía psicofísica sobretodo si cotidianamente se realizan actos coherentes que, por otra parte, crean unidad interna orientando hacia el nacimiento espiritual. La Fuerza se puede exteriorizar a distancia y mayor es su influencia si actúan numerosas personas. Entre familiares, amigos y seres queridos, la acción de la Fuerza aumenta.

El Universo y la Vida

Una Intención evolutiva da lugar al nacimiento del tiempo y a la dirección de este Universo. Energía, materia y vida, evolucionan hacia formas cada vez más complejas. Cuando la materia se comienza a mover, nutrir y reproducir, surge la vida. Y la materia viviente genera un campo de energía al que tradicionalmente se ha llamado “alma”. El alma, o doble energético, actúa en el interior y alrededor de los centros vitales de los seres animados.
Los seres vivos se reproducen y en ese acto pasa, a través de las células en fusión, el campo energético que configura un nuevo ser totalmente independiente. Los cuerpos vivos necesitan de elementos sólidos, líquidos, gaseosos y radiantes, para nutrirse y realizar sus funciones. Además, los dobles energéticos necesitan sensaciones de distinto potencial para lograr su desarrollo. Con la muerte se produce la disolución del cuerpo al tiempo que ocurre la separación y aniquilamiento del doble energético.
La evolución constante de nuestro mundo ha producido al ser humano, también en tránsito y evolución, en el que se incorpora (a diferencia de las otras especies) la experiencia social capaz de modificarlo aceleradamente. El ser humano llega a estar  en condiciones de salir de los dictámenes rigurosos de la Naturaleza autotransformándose, inventándose, haciéndose a sí mismo física y psicológicamente. Y es en el ser humano donde aparece un nuevo principio generado en el doble. Desde antiguo a este nuevo principio se lo llamó “espíritu”. El espíritu nace cuando el doble vuelve sobre sí mismo, se hace consciente y forma un “centro” de energía nuevo.

El Espíritu Humano.

El ser humano no ha concluido su evolución. Es un ser incompleto y en desarrollo que tiene la posibilidad de formar un centro interno de energía... tal cosa ocurrirá o no de acuerdo al tipo de vida que lleve. Según que los actos realizados sean conscientes y unitivos, se irá estructurando un sistema de fuerzas centrípetas al que llamamos “espíritu”. Según que los actos no sean conscientes ni unitivos sino contradictorios, el sistema de fuerzas será centrífugo y por tanto no habrá nacido el espíritu o tendrá una conformación elemental sin desarrollo. Un ser humano puede nacer, llevar adelante su vida, morir y disolverse para siempre y otro puede nacer, llevar adelante su vida, dejar su cuerpo y seguir evolucionando sin límite. El ser humano en su bondad, en la eliminación de las contradicciones internas, en sus actos conscientes y en su sincera necesidad de evolución, hace nacer su espíritu. Para la evolución son necesarios el amor y la compasión. Gracias a ellos es posible la cohesión interna y la cohesión entre los seres que posibilitan la transmisión del espíritu de unos a otros. Toda la especie humana evoluciona hacia el amor y la compasión. Quien trabaja para sí en el amor y la compasión, lo hace también para otros seres.

Cuerpo, Doble y Espíritu

La producción y reproducción artificial de vida están al alcance del ser humano; también la prolongación del ciclo vital. En todos los casos, el ser humano será acompañado por su campo energético hasta un tiempo después de la muerte física. Si se ha generado el espíritu, éste podrá permanecer en regiones próximas al plano de la vida física, pero finalmente cumplirá con su ciclo de espíritu individual para seguir avanzando hacia planos más evolucionados. Básicamente, el espíritu puede formarse tomando energía del doble.
La acción del doble se manifiesta en ocasiones fuera del cuerpo sin que haya ocurrido la muerte. El doble puede permanecer sin disolverse por algún tiempo luego de la muerte si esta se ha producido de un modo violento, quedando el campo energético desplazado desde el cuerpo hacia el ámbito en que se produjo el deceso. Esos dobles fijados a ciertos ambientes no poseen sino una aparente conciencia de tipo refleja, permaneciendo en ese estado durante un tiempo hasta que pierden cohesión o se desacomoda el ámbito físico al que estaban adheridos. También hay casos de relativa permanencia originados por un fuerte deseo de testimoniar o por afectos muy profundos de amor y odio referidos a otras personas. Los dobles de animales y vegetales pueden quedar también adheridos a ciertos ámbitos hasta su pronta disolución. Por último, existen conglomerados energéticos de considerable energía que actúan sin llegar a constituir verdaderos dobles.

Práctica de la Religiosidad Interna.

Cotidianamente,
     vivir de acuerdo a lo comprometido en la ceremonia de Reconocimiento
Ocasionalmente,
     apelar al Guía Interno.
Semanalmente y en momentos especiales,
    participar de las ceremonias y de las meditaciones sobre el Libro,  el Camino y los materiales complementarios.
Periodicamente,
   comprobar el crecimiento interior ante la vida y las contingencias de los acontecimientos.

Autor: Silo, 2003


9 mar. 2016

Sobre la nueva religiosidad. SILO.

Con la irrupción del Neoirracionalismo aparecerán nuevos fenómenos de fe, esencialmente fe fanática con los evidentes peligros que ello acarrea. La fe es una fuerza que mueve a los pueblos y es peligroso generar fenómenos que despiertan la fe pues es muy difícil controlar la dirección que toman esos fenómenos. Equivocarse es una responsabilidad muy grande.
Ya ha habido desvíos y errores de cálculo importantes en la historia. La religión budista se hubo de alejar de la doctrina de Budah, que no era religiosa. Budah no habló mucho de la muerte y no le daba a ese tema mayor importancia.
Esta surgiendo en el interior de cada uno una nueva religiosidad. Tiene que ver con el desarrollo de la intencionalidad. Existe una intencionalidad que nos trasciende y que nos acompaña desde que surgió la vida, impulsándonos en un sentido creciente y que al registrar esa intención se tiene registro de lo divino.
Las religiones han visto la manifestación externa de los dioses pero ninguna se ha preguntado por la naturaleza interna de los dioses.
La divinidad está relacionada con la intencionalidad que trasciende a las personas y que da una dirección a los procesos de la especie.
La intencionalidad irrumpe en la experiencia humana y no tiene que ver con cultura, preparación, etc., ya que se va a ir dando en cualquier persona. La crisis que empieza producirá condiciones en las que la gente conectará con sus registros y se derrumbarán los dioses externos para dar lugar al reconocimiento de la naturaleza divina en el interior de cada persona.