4 ene. 2016

El Arbol de la Vida - Experiencias sobre el procesamiento evolutivo de la Energía

fragmento tomado de: 
Monografias del parque Toledo
sigma109@gmail.com
Parque de Estudio y Reflexión Toledo
8/Mayo/2015

Introducción.-
A mi actual modo de ver, todos hemos sido dotados con un cuerpo y una energía que lo dinamiza formando un tándem provisional. El cuerpo es un préstamo que habrá que devolver y cabe que esa energía vital también nos sea reclamada, ya que originalmente operan en perfecto ensamblaje.
Entonces… ¿Qué sentido tiene venir aquí y luego marcharse, dejando todo cuanto fui?, ¿Para qué he venido?, ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Qué he de hacer? ¿Hacia dónde voy? Vistas así las cosas… Todas estas preguntas se convierten en reflexiones claves íntimamente ligadas “al Propósito y Sentido de la Existencia”.
¿Será que esa energía nos ha sido entregada en un nivel mínimo de funcionamiento y que nuestro mejor logro es llevarla a su máxima expresión?
¿Será que en su esencia va implícita la posibilidad de Espiritualidad e Inmortalidad?
¿Será que dependiendo de lo que cada cual haga con su vida, podrá develar o no, ese gran secreto escondido en los altos grados de evolución?
¿Será entonces la vida el medio que utiliza la Mente para mejorarse a sí misma?
Si la posibilidad de lograrlo o no es cierta, se evidencia entonces un Sentido y un Propósito existencial, donde el logro sería la evolución de la energía difusa y vital, apta para la vida, pero insuficiente para la consolidación espiritual, y transformarla en un proceso de depuración progresivo hasta transmutarla en un nuevo ser verdaderamente Espiritual.
Quizás es a partir de ahí, desde donde legítimamente, podríamos comenzar a hablar no ya de transcendencia, sino de Inmortalidad. Porque si este espacio-tiempo nos reclamara el cuerpo y la energía prestada, quizás no esté entre sus atribuciones reclamar el gran logro trabajosamente intencionado y coronado como “Espíritu Inmortal”. Porque esa energía, inicialmente difusa se ha transmutado, ha cambiando su condición de origen y quizás se proyecte hacia otros espacios y otros tiempos, escapando a esta regulación.
Tal vez ese Espíritu Triunfal sea la nave esférica en la que se viaje hacia la eternidad…
Nosotros somos esa energía y frente al Plan de la Mente… ¡Nosotros somos esa posibilidad!
La vida cotidiana nos ofrece la manera de ir enfrentando toda situación, en ese proceso de progresiva liberación. Cada elección cuenta, en ella te haces o te deshaces. Los registros de sentido o sufrimiento van dejando clara la dirección.
Este trabajo, trata entonces de la experimentación de los diferentes estados por donde se transita en este proceso evolutivo de depuración y liberación energética. Arrancando desde lo mecánico, difuso y contradictorio, y como rompiendo el encadenamiento del inicial funcionamiento, se puede ir transitando por diferentes estados, en un proceso que puede experimentarse como surgimiento del acto libre, superación del sufrimiento, liberación interior y profunda Espiritualidad.
Aunque todo proceso es vivido de forma subjetiva, cada estado guarda una estructura propia de su paso y esto es común al ser humano y es lo que nos permite entendernos entre estas subjetividades.
Silo sabía esto y nos acercó la primera descripción, no ya de estados sueltos como aparecen en aportes de autores anteriores, sino que como proceso se expresa ordenado en pasos. Atender a los distintos pasos de este proceso, resulta clave para poder llevarlo a buen término.
Él, como en tantas otras ocasiones nos abrió la puerta de entrada, pero ahora resulta una responsabilidad nuestra el avanzar y continuarla.

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3 ene. 2016

Origen de las religiones y su relación con estados excepcionales de conciencia

de Madeleine John. 
Centro de estudios parque de estudio y reflexión punta de vacas
Marzo 2014
madeleine.john@gmail.com

LO COMÚN DE LOS TEXTOS RELIGIOSOS

Con esta rápida y arbitraria pincelada por algunos de los textos vinculados a diversas religiones he querido destacar que, independientemente de los diferentes paisajes post-mortem, todas las espiritualidades y religiones tenían en común:
La creencia, intuición y/o experiencias de que había “algo más” que solamente el cuerpo físico y que a la muerte y descomposición del cuerpo, ese “algo más” llamado de diversas maneras podía continuar en otros paisajes; que la existencia en otros planos sería según las acciones realizadas en la vida aquí, en este plano, y para ello se daban pautas de orientación para la vida indicando lo que se debía hacer y lo que se debía rehuir;
• Que es posible, siguiendo cabalmente las pautas establecidas por cada espiritualidad o religión, alcanzar un estado de certeza de dicha inmortalidad en vida como el de la iluminación o budeidad en el budismo o la divinización del hombre en el cristianismo;
• Que es posible una “comunicación” o interrelación entre los distintos planos, entre los vivos y los muertos, por lo menos por un tiempo más y los vivos pueden ayudar a los fallecidos a guiarse en el camino post-mortem como explícitamente se explica en el libro 26 . Tibetano de los muertos o en la intercesión por medio de la oración y las ceremonias y rituales por el bienestar de los muertos.

En el origen de las religiones está la experiencia de contacto con realidades y paisajes propios de estados excepcionales de la conciencia que independientemente de las traducciones posteriores, daban al que vivía esas experiencias la certeza de una trascendencia y un sentido en la vida.

Más allá de experiencias accidentales u ocasionales de gran impacto para la conciencia, capaces de darle dirección, en las diferentes religiones se habla de seres referenciales que gracias a un Propósito sostenido lograban una transformación permanente y radical de sus vidas que se experimenta como el nacimiento de un nuevo ser. Es el caso de la budeidad en el budismo y de la divinización del hombre en el cristianismo.

Sin embargo, ese tipo de experiencias y trasmutaciones aparecían como muy difíciles y casi exclusivamente experimentables por gente “especializada” que dedicaba su vida al desarrollo espiritual como las sacerdotisas, profetas, monjes y monjas albergados en monasterios, templos y conventos.

Estas experiencias son difícilmente trasmisibles y se perdían rápidamente en el tiempo ritualizándose y externalizándose. Además las enseñanzas originales con el correr del tiempo y con su expansión geográfica se iban modificando influenciadas por las creencias y prácticas de las nuevas regiones a las que llegaba, derivando en innumerables ramas y vertientes, algunas de ellas en franca oposición.

Así el budismo que originalmente se opone a la idea de reencarnación y es una espiritualidad sin deidades que más bien impulsa hacia el desarrollo de la propia mente, hoy llega a nosotros como sinónimo de reencarnación y con la deidificación de Buda.

Sin duda también han influido sobre las religiones numerosos factores más bien terrenales. Así encontramos hoy en el cristianismo un enorme abanico de variantes y vertientes. Al interior de su institucionalidad tuvieron a lo largo del tiempo acaloradas discusiones sobre estos temas: ¿Los 20 animales tienen alma? ¿Y los indios? ¿Y las mujeres? ¿Cuándo entra el alma al cuerpo del feto y por dónde? Y aún subsisten debates entre los “bipartitos” quienes afirman que en el ser humano hay un cuerpo y un alma y los “tripartitos” quienes además reconocen un espíritu en el hombre.

A lo largo del tiempo las diferentes místicas que se desarrollaron a la sombra de las religiones, trataron de recuperar la experiencia de contacto con los espacios profundos y la dimensión sagrada, dejando maravillosos testimonios de ello.27

¿Y qué quedaba para el hombre común y corriente que vivía sumergido en su vida cotidiana? Todas trataron de trasmitir herramientas que permitieran al ser humano avanzar en su evolución:
-  Códigos morales que orienten la conducta hacia el Bien y la coherencia;
- Procedimientos que llevaran a la profundización del espacio de representación produciendo el acceso a zonas del espacio donde se registran las experiencias de unidad, comunión y sentido.

La oración y meditación fueron mecanismos fundamentales. Los dioses, como representaciones lejanas, en lo alto del espacio de representación, permiten dirigir la atención a regiones más altas y profundas del espacio interno.

Con el correr del tiempo, los códigos morales externos se vaciaron de sentido y los dioses externalizados se “alejaron y enmudecieron”. Dicho de otro modo, las experiencias de suspensión o supresión del yo y la entrada a lo Profundo son muy difíciles. Estaban reservadas a los místicos y “especialistas” que se dedicaban a ese camino como iniciados en alguna escuela u orden.

Para la gente común las religiones propiciaron experiencias de contacto con otras profundidades del espacio de representación. Por ello pusieron dioses e intermediarios en las alturas como imágenes apoyo para acceder a los límites del espacio de representación y sus registros.


LA EXTERNALIZACIÓN DE LAS RELIGIONES

Silo distingue entre una religión externa y una interna:

“10.- Llamo “religión externa” a toda religión que pretende decir sobre Dios y la voluntad de Dios en lugar de decir sobre lo religioso y sobre el íntimo registro del ser humano. Y aún el apoyo en un culto externalizado tendría sentido, si con tales prácticas los creyentes despertaran en sí mismos (mostraran) la presencia de Dios.”

“11.- Pero el hecho de que las religiones hayan sido hasta hoy externas corresponde al paisaje humano en que nacieron y se desarrollaron. Es posible el nacimiento de una religión interna o la conversión de las religiones a una religiosidad interna si es que aquellas van a sobrevivir. Pero eso ocurrirá en la medida en que el paisaje interno esté en condiciones de aceptar una nueva revelación. Esto, a su vez comienza a vislumbrarse en aquellas sociedades en que el paisaje humano está experimentando cambios tan severos que la necesidad de referencias internas se hace cada vez más imperiosa.”31

Las diferentes religiones y místicas plasmaron un horizonte espiritual que daba dirección a la vida y conducta de sus creyentes abriendo el futuro más allá de la muerte, función importante sabiendo las consecuencias negativas y las alteraciones que produce la cerrazón de futuro para la conciencia cuya  característica fundamental es la de estar abierta y lanzada a futuro.

También todas ellas dieron pautas y orientación al comportamiento del ser humano y en el afán de ser coherentes con su sistema de creencias contribuyeron a la humanización de las sociedades humanas.

Además de abrir el futuro para la conciencia más allá de la muerte física colocando en el paisaje un horizonte prometedor y dando pautas de conducta que orientaron al ser humano en su vida cotidiana hacia la coherencia y la unidad interna, en las religiones del libro se puso especial énfasis en la alegoría de dios como imagen- apoyo para acceder a los espacios altos del espacio de representación a través del mecanismo de la oración.

Ese paisaje sin embargo se externalizó y los cielos e infiernos dejaron de ser alegorías de direcciones y estados internos y los dioses de traducciones alegóricas de la profundidad del ser humano para convertirse en jueces temidos. Las pautas de conducta dejaron de ser orientadores en la vida cotidiana para convertirse en normas rígidas e inflexibles que supuestamente eran la voluntad de esos dioses y que había que cumplir para agradarles.

Esta externalización produjo numerosos atropellos y violencia contra el ser humano como las guerras “santas” justificadas como queridas y en defensa de un dios o el brutal asesinato de seres humanos por “atentar contra la voluntad y las normas de dios”.
En el cristianismo, de Dios dependía la “gracia”, él enviaba el espíritu, lo daba. No dependía de un proceso que uno realizaba para su desarrollo, sino de ser “escogido”. La alegoría cobró vida propia y era temida y anhelada al mismo tiempo. La vida cotidiana era tan difícil, tan llena de zozobras e injusticias que el Propósito de unión con la divinidad fue desplazado para el “más allá”, y el “más acá” se convirtió en el valle de lágrimas, la cruz que había que cargar para pasar las pruebas y ser merecedor del cielo.

El ser humano que había surgido desprotegido e indefenso frente a los peligros que lo rodeaban y sometido a las vicisitudes de la naturaleza se volcó a avanzar en el mundo para poder comprenderlo y dominarlo. Es decir, desplego su vigilia con sus mecanismos hasta llegar a sus límites. En esa larga etapa, por necesidad estaba volcado hacia el mundo externo, y así las religiones que creó. El impulso a avanzar, crecer, comprender, lo llevó a desarrollar la ciencia que le permitió explicarse y manejar una cantidad de fenómenos que antes se atribuían a la acción de los dioses, ya sea como premio o castigo y las normas fijas y rígidas perdieron vigencia y credibilidad en un mundo interconectado entre diferentes culturas con normas distintas y también en un mundo de cambios cada vez más veloces.

En ese proceso el ser humano desplegó su vigilia con todos sus mecanismos hasta llegar a sus límites. Hoy en un mundo globalizado, habiendo construido las sociedades actuales desplegando su intención y su vigilia hacia sus límites de expansión y enfrentando la crisis que implica su implosión como momento de síntesis, necesitará acceder a un nuevo nivel de conciencia volviendo la mirada interna hacia su propia interioridad para dar un salto y abrirse al mundo en una nueva escala.

Cuando se habló de las ciudades de los dioses, adonde quisieron arribar numerosos héroes de distintos pueblos; cuando se habló de paraísos, en que dioses y hombres convivían en original naturaleza transfigurada; cuando se habló de caídas y diluvios, se dijo gran verdad interior.”
“Luego los redentores trajeron la Palabra y llegaron a nosotros en doble naturaleza, para establecer aquella nostálgica unidad perdida. También entonces, se dijo gran verdad interior.”
“Sin embargo, cuando se dijo todo aquello, colocándolo fuera de la mente, se erró o se mintió.”
“Inversamente, el mundo externo confundido con la interna mirada, obliga a ésta a recorrer nuevos caminos.”
“Así, hoy vuela hacia las estrellas el héroe de esta edad. Vuela a través de regiones antes ignoradas.”
“Vuela hacia afuera de su mundo y, sin saberlo, va impulsado hasta el interno y luminoso centro.”32

...

CONCLUSION

Desde sus inicios el ser humano ha buscado una respuesta a la finitud del cuerpo y ha buscado tomar contacto con lo numinoso para encontrar las experiencias de Sentido y trascendencia. Estas experiencias han sido el fundamento de las religiones y las místicas. A partir de estas experiencias se desarrollaron diversos y disímiles procedimientos para acceder a esas experiencias de contacto con otras realidades y se dieron pautas de conducta que debían respetarse, ya que la vida postmortem dependía de las acciones realizadas en vida.

Sin embargo, el ser humano que se había erguido vulnerable e indefenso en un mundo amenazante se lanzó a desplegar y desarrollar el nivel de vigilia que le era propio, dominando la naturaleza, conquistando los mares, los cielos y la tierra asumiéndose cada vez más como un protagonista y transformador del mundo. Lanzado al mundo externo, también externalizó su religiosidad y mundo interno. Las experiencias de contacto con lo sagrado quedo reducida a “especialistas” y a las místicas de las distintas religiones. Llevando el despliegue de su nivel de vigilia hasta sus límites, el ser humano se encuentra hoy en un mundo que él mismo creó en crisis y requiere de nuevas respuestas.

En ese contexto, las enseñanzas de Silo abren un nuevo horizonte espiritual: el ser humano puede aprender a manejar y dirigir su energía y llevando la mirada hacia su propia interioridad puede conducirla hacia nuevas regiones de su espacio interno. Esto le permitirá el acceso a las experiencias de Sentido y Plenitud y además cambiará su mirada y relación consigo mismo, los otros y la vida.

Gracias a su acción válida y unitiva ayudando a superar el dolor y el sufrimiento en otros, al esfuerzo por lograr un nivel de conciencia más lúcido y de disposición a comprender y a un Propósito trascendente que sostenga este esfuerzo, el ser humano puede ir ganando un nuevo nivel de conciencia de sí, un centro de gravedad interno que lo vaya independizando cada vez más de las limitaciones espacio-temporales que pone su cuerpo y las condiciones externas. En suma, puede ir creando algo nuevo en su interior, el espíritu, que le da la experiencia y certeza de la trascendencia y la inmortalidad.

Silo nos invita a descubrir lo numinoso en nuestra profundidad y coherentemente con ello avanzar en el proceso de humanización de la Tierra con alegría y esperanza.

Notas:
26 EL ZOHAR, El libro del Esplendor. Ediciones Obelisco, 6ª edición. 2011..
27 Algunos ejemplos de experiencias renovadas de contacto con lo numinoso las podemos encontrar en las siguientes monografías: La vía devocional del sufismo en Irak del siglo VIII al IX, Alain Ducq, Parque de Estudio y Reflexión La Belle Idée, julio 2011; La mística femenina en la región Renanoflamenca (Siglos XII y XIII), Claudia Salé, Parque de Estudio y Reflexión La Belle Idée, enero 2013; Estudio sobre ´La oración del corazón´, José Gabriel Feres, Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas, agosto 2010; La entrada a lo Profundo en Juan de la Cruz, Juan Espinosa, Parque de Estudio y Reflexión Toledo, septiembre 2011.
31 SILO. Humanizar la Tierra, El Paisaje Humano. Santiago. Virtual Ediciones. P. 84.
32SILO. El Mensaje de Silo, La Mirada Interna. Lima. Editorial Cuásar. PP. 85-86.

31 dic. 2015

Silo sobre el sentido de la vida. Brasil, octubre de 1980

"Cuando nosotros hablamos de trascendencia hablamos de aquello que continúa aún cuando, estos fenómenos de percepción y de conciencia mecánica desaparezcan, ¿es posible que la conciencia mecánica quede en silencio y sin embargo algo del ser humano continúe?, eso es lo que creemos muchos de nosotros, otros no lo creen, algunos tendrán experiencia y esa experiencia no será fácil de trasmitir, será fácil de trasmitir algunas técnicas menores que le permitan a uno comprender como cuando deja en silencio su conciencia mecánica, muy en silencio, cuando se apaga la conciencia mecánica, uno experimenta el surgimiento de una entidad distinta, diferente, otra entidad que no es esta que piensa, que recuerda, que imagina, que percibe"
...
… un registro de una naturaleza diferente, tal vez les haya sucedido, mucha gente dice que le ha sucedido y no tengo por qué no creerles, mucha gente lo describe a su modo y esta gente que describe esos fenómenos cree mucho, por el registro fuerte que ha tenido, cree mucho que esos fenómenos no son iguales que los fenómenos de conciencia.
...
Yo se que es horrible cuando uno muere perder la noción del yo, pero también debería ser horrible perder la noción del yo en la vida diaria y no lo sentimos como horrible. Hay algo que permanece, aunque estemos distraídos del yo. Sabemos que en cualquier momento podemos retomarlo. Tal vez cuando un ser humano muera, pierda la memoria fisiológica, pierda las grabaciones, pierda los datos sensoriales, pero tal vez se reconozca por primera vez en lo mas auténtico de él mismo… en ese yo profundo al cual apela muy pocas veces en su vida. Uno trabaja con el yo mecánico, periférico… pero ese yo profundo muy pocas veces sale. Las pocas veces que sale es cuando uno experimenta esa fuerza y cuando uno se reconoce como tal, pero si no, siempre está olvidado de sí mismo, siempre está alejado de sí mismo… no existe el tal yo a menos que me lo pregunte.
...
Pero esto de poner como una evidencia lo que para uno es registro… ponerlo como evidencia, esto no parece positivo. Yo se lo positivo que seria para la gente que todos tuvieran fe, supongamos en la trascendencia. Pero esto de ponerlo como dogma no va a ayudar, va a crear contradicción. Mucho mas interesante es que la gente considere en que posición se encuentra frente a ello. Es mucho mas útil que la gente se ubique… es mucho mas útil que tratar de encajar en algo que para nosotros es evidente… ¿pero para los demás?


28 dic. 2015

Consecuencias del Dios externo y necesidad de un nuevo mito

"Hay un Dios, que es el modelo a imitar. Es un Dios externo, que está en lo alto, por encima de nosotros. Este modelo da lugar a un modelo social vertical que afecta a todos los campos del quehacer humano. Desde aquí se justifica que algunos, pocos como Dios sólo hay uno, estén arriba y tengan más poder o poder sobre los otros que están abajo. Desde aquí se puede comprender también cómo tiene gran valor internamente en uno todo aquello que está en lo alto, personajes de distintos campos que están en lo alto de la pirámide social, que tratamos de imitar y que sentimos que tienen más valor que nosotros, incluidos nuestros ámbitos.

El que sea externo tiene otras consecuencias. Entre ellas, que lo que valoramos es externo también. Y en este sistema tiene valor quien más bienes tiene, quien sobresale sobre el otro en lo tangible o quien tiene más prestigio... Además supone también que la moral implantada sea externa, con reglas externas que afectan a lo personal y también a cualquier actividad social.

Este Dios es juez y castigador, y se resiente cuando los humanos, a los que él ha creado, tratan de ser como él comiendo el fruto del Árbol de la Vida, buscando convertirse en dioses. Como respuesta, como venganza, como castigo los echa del Paraíso, perdiendo aquellos la “unidad perdida”. Serán culpables siempre de aquel “pecado”, de aquello que hicieron, serán culpables por lo que piensen, digan, hagan o dejen de hacer, serán además culpables todos sus descendientes... y serán salvados por alguien, el hijo de Dios, que sacrificará su vida por ellos... y aquí aparece otro valor: el sacrificio, que justifica “vivir en este valle de lágrimas”; en síntesis, justifica el dolor y el sufrimiento, como vías de liberación.

Los castiga también esclavizándolos cuando dice “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Y esto también lo tenemos profundamente incorporado. Si no ¿Cómo es posible que miles de millones de seres humanos trabajen por salarios miserables para sobrevivir a duras penas y no se rebelen? ¿Cómo es posible que las poblaciones “occidentales” miren hacia otro lado, consumiendo sin cuestionarse que lo que consumen es producto de la esclavitud? Y ahora mismo, cuando ciertos colectivos defienden una renta básica universal (38) para todo ser humano por el hecho de haber nacido tal, que le permita cubrir sus necesidades básicas ¿Cómo es que nos resistimos a defender abiertamente tal propuesta, que sería absolutamente liberadora? ¿No será que esta venganza bíblica –con sutiles justificaciones- nos tiene atrapados el pensamiento, el corazón y la acción?.

Ese Dios, apoyándose en ciertos mandamientos, dice lo que es bueno y malo y nada ni nadie queda libre de esa mirada y de ese juicio y, como consecuencia, del castigo que corresponda, castigo que ha de ser público para escarmiento de todos.

Ese juicio permanente lo llevamos en nuestras conciencias. Nuestro mundo interno está teñido por ese juicio sistemático de lo que está bien y lo que está mal en uno mismo y en los otros, y actuamos –aunque a veces sea muy sutilmente- vengándonos, castigando... para “poner las cosas en su sitio”. 44

Desde este modelo vertical, acepto que me “castiguen” o “castigar”, según si estoy arriba o abajo. El mismo mecanismo que me puede permitir también ver cómo si alguien “cae” internamente para mí, no valoro o no me importa su castigo.

Todo y todos quedan teñidos por esa división, por esos bandos de buenos y malos. Queda dividido, teñido nuestro mundo interno y queda teñido el mundo externo, todo el tejido social. Los bandos están instalados y, por tanto, la “guerra”, la violencia, la imposición de unos sobre otros... y la justificación de todo ello para que el mito siga vivo.

Pero este mito que opera en nuestras vidas va cayendo y en esa caída se ha ido externalizando aún más. El racionalismo y el individualismo a ultranza corresponden con las últimas etapas de este mito y son la expresión de la desconexión con lo Sagrado que hay en cada uno.

¿Cómo no sufrir y generar sufrimiento en un medio, en el que está rota la relación con los otros, en el que para tener éxito y ascender en la escala social has de aislarte del otro o aislarlo, en el que se justifica cualquier acción para conseguir ese objetivo: en quedar “por encima” del otro como sea?. ¡Qué desconexión de la experiencia de lo humano en uno mismo y en los otros!.

Esta forma gobierna nuestras conciencias y nuestro mundo de relaciones, decíamos. Es el sistema, es la cultura en la que vivimos, esta cultura occidental que ha invadido el planeta entero, a la que aludiera tan claramente Silo en Grotte39. Nos guste o no, es así. Tan es así que la hemos incorporado a nuestros proyectos más queridos, a los que sin darnos cuenta hemos llevado los bandos, los juicios y los castigos.

Y mientras no fracasemos a esta forma mental, a este modelo, difícilmente podremos incorporar en nosotros otro paisaje interno que se manifieste afuera. Es desde aquí que, para mí, toma otra profundidad aquella frase de Silo cuando dice que “mi Mensaje es para los que llevan el fracaso en su corazón40.

Aceptar en profundidad que hemos fracasado y comprender que no hay culpables, nos puede permitir que internamente se desmonte este armado, y se incorpore en nosotros otra forma mental, otro Mito que ya está presente, que se está desplegando y del que, por tanto, no podremos observar todo su vuelo.

De este nuevo mito, rescatamos algunas pinceladas. Es un Mito que habla de un ser humano que pone la referencia adentro, en el registro, en una dirección que le lleva hacia una creciente unidad interna buscando la trascendencia inmortal, sabiendo que lo mortal y lo inmortal son manifestaciones de lo mismo. Un ser humano que busca no oponerse a la evolución de las cosas, no forzar ni oponerse a una gran fuerza, comprender que todo está bien cuando marcha en conjunto (los distintos aspectos de su vida pero también cuando va bien la vida de quienes le rodean, cuando toda la humanidad vaya bien); un ser humano para el que todos los momentos y situaciones que le tocan vivir –y que no elige tantas veces- son positivos, le enseñan algo; que no niega el placer cuando a nadie perjudica; que disfruta de cada momento cuando hace algo que siente que ha de hacer pero sin esperar resultados; que va a la raíz de los problemas; que busca hacer desde la libertad interna, que pone como máximo valor tratar al otro como quiere ser tratado, que comprende que aquellos bandos en los que le toca vivir no los ha elegido, como no los han elegido quienes están en bandos opuestos... que considera que sus acciones válidas van acumulándose poniendo la base para la trascendencia.

Este mito explica que la forma mejor para liberarnos es ayudar a otros a eliminar la contradicción, el dolor y el sufrimiento en el que viven.

Es un mito que habla de no imponer a otros nuestro modo de ver las cosas porque esto es violentarlos y violentarnos, y de no aislar al otro, entonces.

Es un mito que habla de que no hay culpables, por tanto nos libra de estar juzgando y castigando, si fuera el caso, los comportamientos o expresiones de los otros y de nosotros mismos.

Es un mito que propone un sistema social horizontal, que corresponde con una forma mental que se agranda hacia adentro de la conciencia con el mismo volumen con el que se expande afuera, construyendo un mundo interno y externo en el que se experimenta esa máxima Siloista de “nada por encima del ser humano y ningún ser humano por encima de otro”.

Un modelo que ve al hombre y su relación con el mundo en estructura. Es un modelo que une, inclusivo y no violento, en el que todos sus miembros son necesarios para el Todo. Cada cual desarrollando su función, ni mejor ni peor unas u otras si van en una dirección humanizadora, sino todas aportando su nota a la gran obra de la Vida, proponiéndonos que nos pongamos en disponibilidad para que el “otro” desarrolle al máximo y del mejor modo posible su “Propósito” y cada cual el suyo." 

Notas:

37 El judaísmo, cristianismo e Islam comparten mito y hunden sus raíces en Hammurabi. Para más información al respecto, recomendamos ver la charla de SILO en Grotte: https://www.youtube.com/watch?v=VzbAA3xco6w y la lectura de la monografía sobre Venganza, Violencia y Reconciliación de LUZ JAHNEN. Parque Schlamau. 2014.
38 www.redrentabasica.org/
39 SILO hablando con amigos en Grotte (Italia) 8/05/2008. Enlace: https://youtu.be/VzbAA3xco6w
40 SILO. Charla sobre “El espíritu y la opresión”. Valparaíso (Chile). 22 de Enero de 1969.

Tomado de: 
Juana Pérez Montero:  juanaperezmontero@gmail.com 
Centro de Estudios Parques de Estudio y Reflexión Toledo 
Septiembre 2015

Donde esta la verdad.

"Al principio de los tiempos se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno propuso: -Tendríamos que robar algo a los hombres. El problema es: ¿qué les robamos?. Tras pensarlo mucho, uno dijo: -¡Ya lo sé! Les robaremos la verdad. Pero el problema está en dónde esconderla para que no la puedan recuperar.... Uno opinó:- Podríamos esconderla en la cumbre de la montaña más alta. Pero inmediatamente, otro replicó:- No, recuerda que tienen fuerza. Alguna vez alguien puede subir y encontrarla. Si uno la encuentra, enseguida todos sabrán dónde está.... Inmediatamente otro propuso:- Vamos a esconderla en el fondo del mar.... Pero acto seguido le replicaron:- No, recuerda que son curiosos. Alguna vez alguien llegará a construir un aparato para poder bajar y la podrá encontrar.... Y todavía otro dijo.- Escondámosla en un planeta bien alejado de la Tierra. Y le respondieron todos:- No, recuerda que son inteligentes, y cualquier día habrá alguien que construirá una nave que pueda viajar y descubrirla. Y entonces, todos hallarán la verdad... 

El último de ellos era un demonio que hasta aquel momento había estado callado escuchando atentamente cada una de las propuestas de los otros. Tras hacer un análisis de cada una, propuso:- Creo saber dónde ponerla para que realmente nadie nunca la encuentre. Los demás, sorprendidos, le dijeron a coro:- ¿Dónde?. El demonio respondió:- La esconderemos dentro de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán. 

Todos reconocieron que tenía razón y estuvieron de acuerdo. Y, desde entonces, ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la verdad por todas partes sin darse cuenta que la lleva escondida dentro de sí mismo."

Tomado de: Algunas precisiones sobre el origen de la violencia.
 http://www.agoraconsenso.org/ARTICULOS.pdf

"La real sabiduría está en el fondo de tu conciencia como el amor verdadero está en el fondo de tu corazón"
Silo: La curaciôn del sufrimiento

Unidad Interna y Consenso (1)

Podemos decir que el consenso (2) como búsqueda, práctica y experiencia en lo social tiene muchos elementos comunes con la búsqueda de la coherencia y experiencia del estado de unidad interna en lo personal. Así es que no es baladí llegar al consenso dentro de un grupo o colectivo, del mismo modo que no es igual vivir o no en unidad interna. 

Ambas experiencias nos hablan de construir una realidad nueva, que podemos calificar de verdaderamente humana. Ambos estados responden al hombre del futuro que ya está aquí y a un sistema social a su servicio y altura.

Algunos elementos comunes a ambas experiencias:

Las dos se dan rompiendo la mecanicidad de la conciencia humana y de este sistema, apoyados en la tensión, tensión que genera sufrimiento. 

Para romper dicha mecanicidad es necesario la puesta en marcha de una intención, intención que trabaja en una dirección superadora de la violencia y que acompaña a cada cual en su mundo interno. Hay una búsqueda, un propósito de construir una realidad nueva. Eso es lo que da la dirección. 

Por tanto, otro elemento común es la superación de todo conflicto, de la violencia en cualquiera de sus formas, lógicamente. Diría más, la falta de consenso indica cierto nivel de violencia interna en el grupo al igual que la falta de unidad interna habla de contradicción, de violencia interior personal.

 La unidad interna es fruto de poner lo que uno piensa, siente y hace en la misma dirección, del mismo modo que el consenso representa poner en el mismo sentido las distintas intenciones personales dentro del grupo, sin que por ello desaparezcan las “partes”. 

Se elimina, entonces, la competitividad interna que se manifiesta en las relaciones entre unos y otros y desaparecen los enemigos afuera y el enemigo interno.

Tanto la búsqueda como la vivencia misma del consenso o de la unidad interna parten, a mi entender, de experimentar que Uno y Todo es lo mismo. Que lo que haga al otro, lo estoy haciendo conmigo misma y viceversa. Que es fundamental no dejar fuera una parte, porque estoy ‘produciendo dolor’ al Todo, del mismo modo que si me olvido de una parte de mí, esto me produce contradicción y sufrimiento. 

Hay silencio interno para escuchar algo más que los dictados de la razón, como hay silencio en el grupo para escuchar a cada miembro (lo que se ha dado en llamar ‘escucha activa’). Hablamos, por tanto, de un alto nivel atencional, producido por esa bajada de ruido –asociado al ego, al ensueño, a la imagen de prestigio, al querer imponer al otro-. 

El acento no se pone en quien tiene razón, en quien es más brillante o sabe más, etc. (es decir, no se pone en el prestigio) el acento está puesto en dar participación a todos, en que nadie se quede excluido o no tenido en cuenta. Respetar eso y poner la intención en la construcción conjunta hace desaparecer lo otro. 

Nadie gana o pierde. La mentación no está ahí porque todo suma, todos suman. Nadie se siente violentado, se superan los opuestos. Todos ganan. De igual forma, a título individual, en la experiencia de Unidad Interna no existe el registro de pérdida de algo, por lo contrario, el registro es de que todo suma, incluso aquello que parecía opuesto. 

Las respuestas que se dan en ambas situaciones son de mayor inteligencia personal o grupal, son respuestas estructurales, permitiendo la comprensión de estructuras y procesos mayores. 

Ambas se producen desde la necesidad y el gusto, desde el no forzamiento. En realidad, van acompañadas de una suave alegría, inevitablemente de paz interna personal y grupal y la energía fluye fácilmente lo que hace que la experiencia fortalezca a uno y a todos, al Todo. 

En estas circunstancias, el ámbito “interior” o grupal es sagrado y, por tanto, merecedor del mayor de los cuidados, de los respetos. 

Veo la belleza en mí y en otros. Reconozco su intención y la mía. 

Ambas experiencias van acompañadas de sentimientos de bondad hacia los demás y hacia uno mismo; de compasión (pasión compartida, sentir la pasión del otro, etc.), y amor en el sentido de dar lo mejor sin esperar nada. 

Es distinto ponerse en “dirección a” que “vivir en”. En el primer caso, se tienen en cuenta, por ejemplo, las minorías, tratando de no discriminarlas, de escucharlas, del mismo modo que escucho al otro en una relación personal... pero sabiendo de antemano, que si no me convencen de lo contrario –lo que implica tener que abandonar mi posición, con todo lo que ello supone de “agarres” y posesión- seguiré defendiendo mi postura pase lo que pase, eso sí, argumentando “en nombre de” y convencido de mi coherencia. 

En el consenso, en la unidad interna, no hay posesión porque no hay nada que agarrar o defender. No existe el “para mí”, es para todos en cualquier caso. No hay cálculo, así es que no hay tensión. Se trabaja por construir una realidad nueva y, en ello se pone la intención, la actitud, el rol, todo... en eso se pone el acento. No importa el resultado... éste se da por añadidura. 

En síntesis, de estas dos experiencias surge una nueva realidad que no es la prevista mecánicamente, no es la suma, no es consecuencia de elegir la mejor opción entre muchas, es que se ha construido una nueva realidad hecha de otra materia en la que no se ha forzado, en la que se ha ido a la raíz del problema, en la que se han tenido en cuenta todas las partes, en la que se han superado los opuestos y, por tanto, los posibles enemigos, en la que trato al otro como quiero ser tratada, en la que acumulo experiencia que hace que sienta que crezco, que crecemos como conjunto. Son experiencias que nos producen un fuerte registro de libertad interna, rompiéndose de paso el tópico de esta sociedad individualista de que trabajando comprometido con otra realidad y con otros, pierdo libertad.

 Defender y tratar de buscar la coherencia está bien, es el camino... y podemos vivirlo desde el mundo de lo “racional” y nada más; ahora bien, registrar la unidad interna personal o grupal, a través del consenso, compromete mucho más que a la razón. Es una nueva estructura que pertenece a otro nivel de conciencia, y que nos conecta con la conciencia inspirada.

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1- Aclaramos que esto no está reñido con la no colaboración y la denuncia, si fuera el caso, de situaciones de violencia. Hablamos de lo fundamental que supone buscar la unidad interna en lo personal y en lo grupal.
2- Recomendamos el libro ‘Del "Yo" al "Nosotros" (El Consenso como posible detonante de un fenómeno emergente social)’ de LUIS BODOQUE. Y los talleres y diferentes materiales que este autor ha elaborado y sigue desarrollando sobre El Consenso. Más información: www.agoraconsenso.org.

Tomado de: 
Juana Pérez Montero:  juanaperezmontero@gmail.com 
Centro de Estudios Parques de Estudio y Reflexión Toledo 
Septiembre 2015

Sobre la Regla de Oro y el desarrollo humano

Podemos decir, más allá de los momentos “‘neutros”, que hay relaciones del SÍ y del NO, apoyadas en acciones válidas o en la contradicción, relaciones que destruyen o ayudan a la vida según que la mirada esté puesta un ‘para mí’ o termine en el otro. 

¿Cómo relacionarnos, entonces, para ayudar a eliminar el dolor y el sufrimiento en uno y en los demás, cómo acrecentar las relaciones del SI?. 

No hay mejor modo que apoyarse en la Regla de Oro, “tratar al otro como quiero ser tratado” y, en general, en los Principios de la Acción Válida. 

Para facilitar esta actitud, necesitamos de varios elementos, que justamente nos definen como humanos. 

Mantenernos en nuestro centro. Es decir, estar más adentro de nuestra ‘periferia’, más adentro del vaivén del acontecer externo. Esto se consigue, internándonos en nuestro espacio de representación, en el eje “z”, de tal modo que dejamos de estar influidos por la tensión que en un momento determinado, una situación, el comportamiento del otro, unido a nuestras propias tensiones, nos puede estar produciendo. Hay un espacio profundo en la conciencia humana, donde se rompe con la tensión corporal y donde está lo mejor de cada ser humano. 

Es desde ese espacio, desde donde puedo conectar con el mismo espacio del otro (“si profundizas en ti y yo en mí, allí nos encontraremos” 27) y desde donde, entonces, puedo tomar distancia y observar mis tensiones, mis compulsiones, mi sufrimiento y el sufrimiento del otro, y comprendiéndonos a ambos caer en cuenta de que el otro responde a esa parte de sus condiciones sufrientes, en las cuales está inmerso como yo, pero que también vive en él un ser lleno  de virtudes, un dios encadenado y que depende cómo yo actúe le ayudaré a liberarse o no, comprendiendo de paso que en su liberación está la mía y viceversa, y que con ello estaremos contribuyendo a la liberación del Universo. 
Es desde ese espacio, resumiendo, que puedo ponerme en lugar del otro y relacionarme con él, haciendo por él sin esperar nada, poniéndome únicamente a su servicio. 

Un aporte excelente sobre esas relaciones del Sí, que terminan en el otro y de las cuales no hay beneficio, lo ha escrito Karen Rhon (28) a partir de la charla de Silo en La Colectividad Agrícola de Sri Lanka (29), de la cual rescatamos el siguiente párrafo: “… hay un solo acto que permite al ser humano romper su contradicción y sufrimiento permanente. Éste es el acto moral en el que el ser humano se dirige a otros para hacer superar sus sufrimientos.” 

Mi dirección está, en síntesis, puesta en el otro para que mi acción, mi misión en el mundo sea poner luz, sea humanizadora. 

Para lo anterior, necesito de una fuerte intención que supere la mecanicidad y la reproducción del sistema violento en el que vivimos. 

La intención nos da una dirección y el mantenernos en ella y en nuestro centro depende de esa herramienta con la que cuenta la conciencia humana que es la atención, avanzando en un estado de conciencia de sí, que nos permita atender a nuestras acciones en el mundo y las consecuencias sin fin que tienen las mismas.

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27 Charla de Silo con humanistas en Tacna, Perú. 26 enero 1997. 
28 KAREN RHON. Comentarios a El Mensaje de Silo. 2014 
29 SILO. Habla Silo. Charla con “La Colectividad Agrícola de Sri Lanka”. (Colombo 20-10-1981). Ed. León Alado. 2014.

Tomado de: 
Juana Pérez Montero:  juanaperezmontero@gmail.com 
Centro de Estudios Parques de Estudio y Reflexión Toledo 
Septiembre 2015




27 dic. 2015

El doble y el espiritu - hipótesis

• La energía del doble en algunas ocasiones puede movilizarse y manifestarse accidentalmente produciendo fenómenos no habituales.
Esas “irrupciones” de la manifestación del doble dejan el sabor de sospecha de sentido, de una realidad que no es la que percibimos cotidianamente a través de los sentidos y un atisbo de liberación de las condiciones y limitaciones que impone el cuerpo.
• Uno puede aprender a tomar contacto con la energía del doble y a armonizar su circulación dándole unidad. El contacto con la energía del doble produciendo en ella una circulación fluida y armónica requiere de una profundidad del observador o dicho de otro modo, una ampliación del espacio de representación.
• Es gracias a la acción unitiva creciente en la vida cotidiana, al trabajo sostenido con la conciencia de sí y sobre todo a un Propósito cargado afectivamente que impulsa copresentemente a la propia vida en dirección ascendente y evolutiva que la energía del doble va ganando en unidad, vuelve sobre sí misma y permite el surgimiento y crecimiento de algo nuevo en uno que se experimenta como un centro de gravedad interno: el Espíritu.
• El Espíritu es algo nuevo, un nuevo “ser” que va creciendo en la interioridad y que trasciende los límites del cuerpo y de la conciencia que se asienta en el cuerpo. Es el espíritu que puede “tomar contacto” con “sí mismo”, la Mente, lo Innombrable. El crecimiento del Espíritu tiene traducciones y señales que la conciencia registra y que la dotan de la experiencia de Sentido y Plenitud.
Tomado de:Madeleine John. Parque Punta de Vacas, monografias