5 jun. 2009

Estamos dormidos? Cuento

Existió un hombre muy poderoso que tuvo gran cantidad de ovejas. A fin de impedir su escape levantó un cerco. Sin embargo, algunas rompían la prisión y lograban fugar. Para evitar esto, el hombre poderoso trajo perros que las vigilaban noche y día.

A pesar de todo, algunas podían huir y otras eran muertas por los cuidadores que arruinaban su carne y su piel con feroces dentelladas.

Vio el hombre poderoso que el cerco era frágil para contenerlas y los cuidadores peligrosos.

Mandó entonces en busca de un mago. Este durmió a todas las ovejas y les hizo soñar que eran libres. Al despertar, siguieron creyendo que obraban voluntariamente y ya no abandonaron a su amo.

De este modo, el hombre poderoso retiró cerco y los cuidadores, bastando tomar de las ovejas a su gusto cuando necesitaba carne y piel.

La oveja es el espíritu rebelde, la conciencia del ser humano. El hombre poderoso, aquellos que quieren adormécelo, acallarlo .

Cercar el espíritu es separarlo del mundo por la ignorancia. Rodearlo de cuidadores, es mantenerlo en la docilidad por la violencia física, racial, religiosa o económica infundiéndole temor. Finalmente, adormecerlo es degradar su conciencia con persuasión, con químicos o con bellas falsedades.

Cuando un hombre no necesita de cercos ni cuidadores y cree en que anestesiar su conciencia con químicos es mejor que construir una sociedad más humana es porque le han dormido el espíritu.

Es necesario despertar al que estar dormido y organizar al que está despierto: Ese es el interés de la Sicología del despertar....Una sicología para todos y entre todos, que no pretende adaptar a los individuos al sistema sino que por el contrario, pretende despertar la rebeldía y la fe y priorizar la búsqueda de un sentido de la vida por sobre la introspección sin dirección. Nos interesa el “para qué” más que el “porqué” y el tiempo futuro mucho más que el pasado.
tomado de : psicologia del despertar, psic del nuevo humanismo

Momentos existenciales en "Hechizo de Tiempo"


Lo que se debe hacer

Con el 10 % del presupuesto mundial destinado a las
armas, se podría resolver el hambre en todo el planeta.


Son numerosos y profundos los cambios que este mundo y esta sociedad necesitan transformaciones profundas en lo político, en lo económico, en lo social, en materia de salud, educación, de medio ambiente, y una extensa gama de materias.
Es mucho lo que hay que transformar para superar la violencia en todos sus aspectos: la violencia física, la violencia racial, la violencia sicológica, la violencia religiosa, la violencia económica, y tantos tipos de violencia que existen en la sociedad.
Pero para poner en marcha un definitivo proceso de cambios, y para llegar a tiempo con las soluciones, es prioridad número uno desactivar la bomba de tiempo que hoy está a punto de estallar.
Y para desactivar esa bomba de tiempo, es imprescindible comenzar ya mismo con el desarme nuclear de todos los países que poseen ese tipo de armas, y es condición necesaria el inmediato retiro de las tropas invasoras de los países ocupados.
Nada será posible si no se comienza por eso.
Ya la sola existencia de los arsenales nucleares, implica una posición de fuerza y un chantaje desde algunos países hacia el resto, imponiendo relaciones de dominación, que se traducen en lo político y lo económico. La fuerza disuasiva de las armas nucleares, que durante la Guerra Fría servía para mantener un delicado equilibrio entre las dos superpotencias, hoy sirve para tratar de imponer determinadas reglas del juego internacionales. Pero en la medida que los centros de poder sientan que pierden el control y la hegemonía internacional en lo político y lo económico, creerán necesario hacer gala de su poder destructivo, para que el mundo vuelva a estar bajo su dominio. Y la consecuencia necesaria de todo ello será un mayor recrudecimiento y globalización del terrorismo
Por eso es necesario que las potencias nucleares sean las primeras en dar el ejemplo y retroceder en la carrera de la violencia y el armamentismo. Y eso no es otra cosa, en primer lugar, que desmantelar los arsenales nucleares y retirarse ya mismo de los territorios ocupados.
Eso es lo que debieran hacer los gobiernos. Pero ya sabemos que en este sistema de democracias formales y mentirosas, rara vez los gobiernos hacen lo que los pueblos necesitan. Excepto que los pueblos se pongan de pie para exigirlo, y para cambiar a los gobernantes de ser necesario. Por lo tanto, cuando hablamos de lo que se debe hacer, debiéramos decir más bien, qué es lo que los pueblos deben exigirle a los gobiernos que se haga.
Desde luego que un gran desafío al respecto, lo tienen los pueblos de los países que poseen armas nucleares. Comenzando por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (supuestos garantes de la paz), y que son USA, China, Gran Bretaña, Rusia y Francia; acompañados por el resto del club nuclear: Pakistán, India, Israel y Corea del Norte.
Pero para que los gobiernos de esos países desmantelen sus arsenales nucleares, y para que ningún otro país los construya, será necesario hacer oír el clamor de todos los pueblos del mundo. Porque todos los habitantes del planeta somos rehenes de la amenaza nuclear, y reclamamos nuestro derecho a vivir en paz y libertad, y no se vive en libertad cuando se vive amenazado.
Y desde luego que a partir del desarme nuclear y del retiro de las tropas de los territorios ocupados, debiera iniciarse un desarme general progresivo de todo tipo de armamentos. Hay que reconvertir la industria bélica, la industria de la muerte, en una industria para la vida. Baste decir que con el 10 % del presupuesto mundial destinado a las armas, se podría resolver el hambre en todo el planeta.
Y desde luego que mientras la amenaza de la guerra y la destrucción se aleje, habrá que hablar también de ir resolviendo de modo no-violento, los problemas de injusticia, de pobreza, de salud, de educación, de medio ambiente, y tantos otros, desde la óptica de un Humanismo Universalista.
Pero sabemos que la construcción de una Nación Humana Universal, comienza por la paz y la no violencia activa.

La Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia

El Movimiento Humanista, que basa sus propuestas y su acción en la filosofía del Humanismo Universalista, hace propia la iniciativa de uno de sus organismos, la fundación “Mundo sin Guerras”, de promover y realizar una Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia.
Todos los organismos y frentes de acción del Movimiento Humanista, articulados con numerosas organizaciones sociales, culturales, educativas, gubernamentales, deportivas, y de toda índole, ya comenzaron a trabajar para promover esta Marcha, de características únicas en la historia.
Por primera vez se realizará una marcha a través de cerca de 100 países, partiendo el 2 de octubre del 2009 (Día internacional de la No-Violencia) desde Nueva Zelanda, culminando el 2 de enero del 2010 en Argentina (Punta de Vacas-Mendoza). Durante tres meses se realizarán en casi todo el mundo, marchas por ciudades, festivales, foros, conferencias, y todo tipo de eventos que sirvan para concientizar a los pueblos sobre la imperiosa necesidad del desarme nuclear, del retiro de tropas de ocupación, y de trabajar para terminar con todo tipo de violencia en el mundo. Pero si bien esta Marcha Mundial tiene un plazo formal de duración, podemos decir que las actividades relacionadas con sus objetivos ya han comenzado, y continuarán multiplicadas más allá del 2010, como un fenómeno que no se detendrá hasta lograr el desarme y la paz en el mundo,
Esta Marcha Mundial se realizará para denunciar la peligrosa situación mundial que nos está llevando hacia la guerra nuclear, para que millones de personas en las calles hagan que se escuche lo que desde el poder se quiere silenciar. Para que la humanidad tome conciencia del peligro nuclear, y a partir de allí cuestione las políticas armamentistas y violentas de algunos gobiernos, o condene el silencio cómplice de otros.
Así como los violentos han globalizado su irracionalidad, y hoy todo el mundo está amenazado por ellos. Así también la respuesta de los pueblos debe ser mundial, debe abarcar a todos los países, debe involucrar a todos los pueblos, porque la vida es de todos

Tomado de:
Comisión de miembros del Movimiento Humanista de Argentina:
“Fundamentacion sobre la importancia de movilizarse por el desarme nuclear
mundial, la paz y la no-violencia” – (15/12/08)

La violencia es una metodología de acción

Silo en el diccionario del Nuevo Humanismo define la violencia como: “..Es el más simple, frecuente y eficaz modo para mantenerse en el poder y la supremacía, para imponer la propia voluntad a otros, para usurpar el poder, la propiedad y aún las vidas ajenas..”, para más adelante expresar:
“..La violencia ha penetrado en todos los aspectos de la vida: se manifiesta constante y cotidianamente en la economía (explotación del hombre por el hombre, coacción del Estado, dependencia material, discriminación del trabajo de la mujer, trabajo infantil, imposiciones injustas, etc.), en la política (el dominio de uno o varios partidos, el poder del jefe, el totalitarismo, la exclusión de los ciudadanos en la toma de decisiones, la guerra, la revolución, la luchas armada por el poder, etc.), en la ideología (implantación de criterios oficiales, prohibición del libre pensamiento, subordinación de los medios de comunicación, manipulación de la opinión pública, propaganda de conceptos de trasfondo violento y discriminador que resultan cómodos a la élite gobernante, etc.), en la religión (sometimiento de los intereses del individuo a los requerimientos clericales, control severo del pensamiento, prohibición de otras creencias y persecución de herejes), en la familia (explotación de la mujer, dictado sobre los hijos, etc.), en la enseñanza (autoritarismos de maestros, castigos corporales, prohibición de programas libres de enseñanza, etc.), en el ejército (voluntarismo de jefes, obediencia irreflexiva de soldados, castigos, etc.), en la cultura (censuras, exclusión de corrientes innovadoras, prohibición de editar obras, dictados de la burocracia, etc.,).
“Cuando se habla de violencia, generalmente se hace alusión a la violencia física, por ser ésta la expresión más evidente de la agresión corporal. Otras formas como la violencia económica, racial, religiosa, sexual, etc., en ocasiones pueden actuar ocultando su carácter desembocando, en definitiva, en el avasallamiento de la intención y la libertad humanas. Cuando éstas se ponen de manifiesto, se ejercen también por coacción física.”.
Cotidianamente podemos reconocer que la mayoría de estas formas de violencia que se mencionan se ejercen de forma solapada, por lo que difícilmente son identificadas por las poblaciones como tal.
Observamos que todos los hechos de violencia física, encuentran su origen en esas otras formas de violencia. En definitiva estas son el germen que termina disparando respuestas de violencia física.
Y cuando esta respuesta “visible” llega, se suelen intentar acciones para revertirla, sin advertir que ésta es solo la consecuencia, el último eslabón de una cadena de otras violencias que pasan inadvertidas para todos menos para quien la padece.
Y esa respuesta puede provenir del poderoso ejerciéndola sobre aquel que se rebela y a quien ya no puede disciplinar o bien se expresa como reacción ejercida por aquél que ha padecido violencias de todo tipo.
La violencia económica, por ejemplo, ejercida por los gobiernos sobre las poblaciones, generalmente sobre las capas más desposeídas, no muestra su verdadero rostro desde el inicio. Los gobernantes más bien la disfrazan ya que necesitan captar la “confianza” y los votos de los pueblos, y estos no advierten el germen de la violencia que ya está instalado.

Recién cuando cunde la desesperación por la pérdida de puestos de trabajo, se restringe el acceso a la salud, a la educación, empiezan a crecer la marginación, el trabajo infantil, la deserción escolar, por mencionar solo algunas, recién ahí las poblaciones reaccionan y los poderes “disciplinan” todo intento de repudio con represión.
Los poderes establecidos siempre tienen recursos para utilizar en el interior de los países, o desde afuera para amenazar y extorsionar ante el mínimo intento de “desobediencia”. Amenaza de invasión y de guerra para imponer condiciones
Así la cadena de violencia que se inicia en un lugar, sobre un sector o sobre un pueblo, no encuentra límite en su despliegue en el afán de concentración de poder político y económico. Si a esto le sumamos el ingrediente de que el poder económico a nivel mundial se apoya en uno de los negocios más rentables como es la fabricación de armamentos, el panorama está completo.
Recién entonces se advierte la violencia que ya estaba en el origen mismo de este proceso.
Recién ahí se comprende que la violencia física desatada tiene su origen en la violencia económica ejercida desde el poder.
Sin embargo a esta altura, las nefastas consecuencias de la violencia física que se desata ya no tiene remedio, es imparable.
También en el Diccionario del Nuevo Humanismo se expresa que “Una tarea especial de las fuerzas auténticamente humanistas consiste en superar los rasgos agresivos de la vida social: propiciar la armonía, la no –violencia, la tolerancia y el solidarismo”
Existe una actitud de rechazo generalizado por la violencia.
Sin embargo, nos preguntamos, dónde está esa sociedad hastiada de violencia, cuando en cada semáforo ve un desfile de niños y adolescentes pidiendo limosna, sabiendo que están a merced de cualquier ofrecimiento que se les haga a cambio de una moneda.
Y en qué lugar de su justificada moral pone la imagen de tanto niño que ve a diario, revolviendo basura, comiendo basura, juntando cartones, explotados y abusados desde todo punto de vista.
Dónde está la sensibilidad de esa sociedad que no la mueve a la más mínima reacción por la promoción de políticas que cambien la situación para esos niños.
Cómo no se advierte que justamente ahí se está generando un caldo de cultivo para desatar un proceso de violencia de consecuencias impredecibles, para ellos y para el resto de la sociedad.
Y si se advierte, cómo es que no se organiza la sociedad para exigir un drástico cambio de condiciones como imperativo para acabar con la violencia.
Las campañas y acciones contra la violencia hacia el medio ambiente y los animales han ganado más adeptos que una acción combinada para desterrar la violencia sobre el ser humano.
En la Argentina de los últimos años, lo único que genera muestras masivas de solidaridad y repudio, son los hechos de violencia física, la muerte de inocentes a manos de delincuentes.
De hecho no hay marchas masivas en la que se involucra toda la sociedad indiscriminadamente, para exigir que se efectivicen los derechos de la niñez, o de repudio a la explotación infantil - tan a la vista de todos-, o por igualdad de oportunidades para los jóvenes o contra el negocio de la droga.
Mientras tanto, los ciudadanos sensibles exhiben orgullosamente la organización de cadenas humanas por la defensa de los “derechos de las ballenas”
Seguramente si la sociedad en su conjunto advirtiera esa multiplicidad de formas de violencia que se van entramando afectado amplias capas de la población y bregara de modo contundente y decidido por su desarticulación, estaría operando no ya sobre las consecuencias sino sobre las causas de la violencia evitando así males irremediables.
Si queremos operar sobre los factores que generan violencia tenemos que advertir que cuando se produce un hecho de violencia física ya es tarde, ya se desató ese proceso que se genera al interior de las personas, generado seguramente desde afuera, y que deja al verdadero responsable impune.
El paso previo es el reconocimiento de ese germen que también podemos reconocer en cada uno de nosotros, y podemos desarticular evitando una situación de consecuencias no queridas.
Necesitamos parar un momento, observar las injusticias sociales y considerar que semejante violencia necesariamente tendrá derivaciones catastróficas: desbordes sociales, reclamos masivos, con un alto componente de violencia (impotencia) y seguramente correspondida con una represión brutal.
Tenemos derecho a vivir sin violencia, sin padecer y sin que otros la padezcan para lograr el ideal de paz.
Esto requiere de una acción combinada de la comunidad internacional, de cada gobierno e cada pueblo y de cada persona, Silo ha dicho, en tal sentido, la acción que corresponde a cada uno:
“Algo hay que hacer”, se escucha en todas partes. Pues bien, yo diré qué hay que hacer..
Yo digo que en el orden internacional, todos los que están invadiendo territorios deberían retirarse de inmediato y acatar las resoluciones y recomendaciones de las Naciones Unidas.
“Digo que en el orden interno de las naciones se debería trabajar por hacer funcionar la ley y la justicia por imperfectas que sean, antes que endurecer leyes y disposiciones represivas que caerán en las mismas manos de los que entorpecen la ley y la justicia.
Digo que en orden doméstico la gente debería cumplir lo que predica saliendo de su retórica hipócrita que envenena a las nuevas generaciones.
Digo que en el orden personal caudal uno debería esforzarse por lograr que coincidiera lo que se piensa con lo que se siente y lo que se hace, modelando una vida coherente y escapando a la contradicción que general violencia” (Punta de Vacas 4 de mayo de 2004.

Tomado de:
Comisión de miembros del Movimiento Humanista de Argentina:
“Fundamentacion sobre la importancia de movilizarse por el desarme nuclear
mundial, la paz y la no-violencia” – (15/12/08)