30 nov. 2012

El estallido que viene


El mundo que prometía un bienestar sostenido está roto y la sociedad avanza hacia mayores cotas de desigualdad. Nos están preparando para aceptar sin violencia un gran retroceso en las conquistas sociales.

Lo habrá, tarde o temprano lo habrá. Habrá un estallido social. El mundo que prometía un bienestar sostenido está roto. Los políticos no lo ven, o no lo saben o quizá sea que han llegado a ese estado de ceguera, necedad y estupidez que les impide salir de su discurso hueco, repetido y refractario. Es el bloqueo del poder partitocrático tal como lo conocemos. E intuyo que lo que se prepara es el control del estallido.
Como ciudadano pensante podría hacer un análisis negativo, incluso muy negativo, y no dejaría de ser realista. Pero se impone partir de una esperanza: la sociedad europea, sobre todo la del sur o medio-sur, sigue viva, avanza, crece, palpita, mira hacia el horizonte y no se resiste. Lucha. Esto también es real.
Ahora lo que recorre Europa es una luz. No una de esas luces de final del túnel, sino una luz pequeña, una ligera claridad, una luz de linterna que alumbra, por fin, el interior de lo que pasa. Lo primero que ilumina esa luz es que Europa tiene un problema político que no ha sabido resolver todavía. Y a esto se añade otro aspecto, trágico: los serios problemas de ciertos estratos de su población, tales como los mayores, los jóvenes, los inmigrantes, los parados, etcétera, pendientes cada uno de su inhóspito y tambaleante futuro. Y esto conduce a nuestro mayor problema: somos más viejos, somos más pobres, pero los ricos son más ricos. Hay, pues, un brote agresivo de injusticia y desigualdad.
Aunque surgen recelos por todas partes, y más con el maquillaje del Premio Nobel de la Paz a la UE (seguro que en Bosnia aún se ríen de esta broma de mal gusto), hay que reconocer que existe un camino que la sociedad europea en su conjunto ha recorrido modélicamente, un camino común hacia una identidad común, un bienestar común y una cultura diversificadamente común; un camino que no han recorrido por igual los políticos. Porque ahora hay un abismo entre la sociedad europea y sus políticos.

La clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa
Es más, asumamos de una vez, con decisión, que la clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa. ¿Por qué? Porque los políticos no han contribuido a eliminar los prejuicios de unos sobre otros, sino que los han aumentado; y tampoco han articulado los mecanismos reales contra la injusticia, para lo cual, básicamente, estaban elegidos. Han entregado a los ciudadanos a los bancos, a las instituciones financieras, a los principios inmorales de un capitalismo sin control. Y esto todos: los políticos de derecha y los políticos de izquierda. Porque, en este sentido, en la Europa en crisis, derecha e izquierda han terminado por ser parodias recíprocas. O, lo que es peor, cómplices de una vieja dramaturgia, la de su propia supervivencia.
Y al no haber una política económica verdaderamente común (salvo la malhadada monetaria), se han evidenciado, en cada país, las miserias de esos mismos políticos: la corrupción, la ineptitud, la mala gestión, la incapacidad práctica e intelectual y el error sistemático. Esto ha llevado a cuestionar, y más que nunca y con más razones que nunca, su papel delegado de representatividad.
¿Cuáles son los verdaderos males que aquejan a Europa? A mi modo de ver, son los siguientes: 1. La fractura del equilibrio económico sostenible, que requiere actualmente redimensionarse. 2. Las diferencias entre Estados, aumentadas por la quiebra entre el Norte y el Sur. 3. La corrupción (tanto en el Norte como en el Sur) tan capilarmente extendida. 4. La política estandarizada y necia. 5. La codicia financiera, estimulada por una banca abusiva en extremo. 6. La falta de futuro nítido. 7. El vertiginoso incremento del paro y el desempleo, que ha de verse en términos no ya económicos sino de población. Y 8. El desvío o traspaso de responsabilidades y cargas a las capas más débiles o clases medias de la sociedad (ciudadanos, profesionales, trabajadores, parados) y no a la banca, ni a los grandes empresarios ni a la clase política, con el consiguiente aumento de la injusticia social generalizada.
Es decir, es imperativo asumir sin eufemismos si existe o no una respuesta a la cuestión capital de la redistribución de la riqueza y del sistema productivo y de consumo. Si la respuesta es inequitativa, toda revolución debería ser inminente. Si es equitativa, ha de formularse una eficaz respuesta política de carácter legislativo. Estamos lejos de esto. Porque esto lleva a pensar (y a propugnar) que es necesaria otra forma de vida, que partiría de esta sencilla pregunta que nadie se hace: ¿por qué las cosas valen lo que algunos dicen que valen y por qué no valen menos? Es decir, ¿por qué prima la ganancia y el beneficio por encima de la vida misma?
Se ve venir una crisis de la democracia, tal como la hemos concebido hasta ahora, y es una crisis sistémica. La representatividad y el modo de acceso a ella, sobre todo en algunos países, está cuestionada, y con razón. Es, por tanto, una crisis política. Una crisis en la que otra vez sobrevuela por Europa el fantasma de la intolerancia, del radicalismo nacionalista (de izquierda y de derecha), y otra vez se silencian las voces que, mayoritariamente, se declaran no sectarias, aplicándoles la categoría de “alternativas”, como estigma de lo que no es una opción viable. ¡Y ya lo creo que lo es!
Es urgente preguntarse si hay un futuro real para Europa. Y la respuesta siempre sería positiva, obviamente: hay, sin duda alguna, un futuro porque la gente existe, la gente vive. Sin embargo, no es tan fácil. Hay tres escenarios de futuro: uno deseable, otro indeseable y otro lamentable.

Se ve venir una crisis de la democracia, tal como la hemos concebido, y es una crisis sistémica
El futuro deseable pasa por una total unión política, la creación de unos Estados Unidos de Europa reales. Eso permitiría conseguir una globalidad y una corresponsabilidad económica y social, con la creación de un plan de crecimiento y racionalización de recursos, producción y consumo; y no una política de austeridad que suponga la exclusión y la tortura social. En este sentido, faltan nuevas ideas y nuevos nombres que las procuren.
El futuro indeseable es aquel que conlleve ruptura de tratados que garantizan grandes márgenes de libertad, el avance de posturas muy radicales (ya las hay en Grecia, Finlandia, Hungría, Holanda, Francia…), la negatividad de la multiculturalidad, es decir, su fracaso, y, sobre todo, la desvinculación de la sociedad de los millones de parados, jóvenes en especial, dando por sentada una sobrecogedora falta de solidaridad.
Pero hay un futuro lamentable que me temo más cercano; un futuro probable y resultadista. Será el de una Europa sin influencia estratégica mundial, con grandes carencias en las conquistas sociales, con un adelgazamiento brutal de la garantía igualitaria que ofrece “lo público”. Será una Europa en la que cualquier mejoría se anunciará para plazos cada vez más lejanos, bajo la amenaza de que “lo peor aún está por llegar”, causando desaliento. Será una Europa dividida en dos, la que funciona y la que no. Y habrá países de esa Europa fractal en los que invertir será un chollo: ya se podrá comprar a centavo el dólar, ya se podrá comprar un país (y lo que contiene) muy barato, aceptando gustosos una inversión en industrias que exigirán unas condiciones laborales muy desprotegidas, con sueldos muy bajos. Que la sociedad vuelva a escalar clases sociales, desde posiciones muy bajas también.
Nos están preparando para esto, para aceptar sin violencia estas duras condiciones, y para que nos parezcan una necesidad inevitable. No de otro modo se entiende la gran presión que sufren las clases medias, una auténtica incertidumbre social, y la brutal represión de todas las manifestaciones de protesta con el fin de atemorizar. Es decir, se está controlando el estallido, se está modulando su impacto y su alcance.
Ante todo esto, desolador sin duda, creo que la única esperanza, la única vía de salida, radica en ir en dirección contraria a la que vamos. Eso lo saben los políticos. Y si no lo saben, que dejen de ser políticos, porque solo serán imbéciles.
Adolfo García Ortega es escritor.

15 nov. 2012

El paradigma del Titanic


Uno de los sucesos más fascinantes y paradigmáticos de la historia de la humanidad es sin duda el hundimiento del RMS Titanic en la madrugada del 15 de Abril de 1912 y cuyo centenario coincidirá, oportunamente, con el año de las profecías maya.

La tragedia del Titanic representa el resumen más escueto y completo de la historia de la humanidad. A un ser venido de otro planeta le bastaría con saber lo que ocurrió en aquel barco durante las escasas dos horas que tardó en irse a pique para entender de golpe la naturaleza humana junto con toda su historia. Todos y cada uno de los protagonistas del suceso parecen extraídos de una mitología universal oculta: el capitán, el armador, el ingeniero, los músicos, la insumergible Molly Brown, William Murdoch y el resto de oficiales, los pasajeros de primera clase, los pasajeros de tercera clase...

Y es que esa es la esencia de la TRAGEDIA HUMANA. Una soberbia nave navegando al límite de su velocidad, cruzando un océano lleno de amenazas invisibles, tratando de alcanzar un destino utópico como lo podía ser el sueño americano, DESAFIANDO a LAS LEYES DE LA NATURALEZA, insultando a DIOS: el insumergible Titanic, el barco más lujoso del mundo: piscina, gimnasio, sauna, cafetería, bibliotecas, barberías, ascensores, vajillas de porcelana, cuberterías de plata y, por supuesto, botes salvavidas para menos de la mitad del pasaje...

No lo entendéis? El MUNDO CAPITALISTA es el TITANIC y nos ha tocado vivir las dos horas previas al hundimiento:

- El Armador [El Capitalista] ha mandado al Capitán poner los motores a toda máquina [imprimiendo toneladas virtuales de dinero para rescatar a los bancos]

- El Capitán [Los políticos], en su último viaje, quiere hacer algo especial y complacer a la compañía White Star [la banca] para tener una dulce retirada motivo por el cual decide obedecer las órdenes del Armador

- El ingeniero representa a los economistas e ingenieros sociales objetivos e independientes: 'El Titanic es una obra tan perfecta como permite la capacidad del cerebro humano' [La democracia (capitalista) es el peor de los sistemas si exceptuamos todos los demás (W. Churchill)]. Es el primero en confirmar la gravedad del siniestro: 'El barco se hundirá, es una certeza matemática'. Murió ayudando a la élite del barco que era, principalmente, aquellos a los que tenía a su alrededor

- Los músicos [Los medios de comunicación y entretenimiento], que perecieron tratando de mantener la calma, tocando para fomentar la sensación de normalidad hasta el final

- La 'insumergible' Molly Brown cuyos empeños en socorrer a los supervivientes fueron casi totalmente contrarrestados por el oficial Robert Hichens [Las fuerzas del orden]

- Hablando de las fuerzas del orden, William Murdoch del que se cuenta se suicidó poco antes del hundimiento final tras haber herido de bala a algunos integrantes de la turba cuando los intentaba contener

- Los viajeros de primera clase, o en otras palabras, el grueso de los supervivientes

- Los viajeros de tercera clase, o en otras palabras, el grueso de las víctimas


Bien, si entendéis lo anterior, a ver si también entendéis lo siguiente:

El barco transatlántico 'Capitalismo' ha chocado con el Iceberg 'Burbuja Económica' y es una 'certeza matemática' que se hundirá en el espacio de un 'par de horas'. El capitán está totalmente ido y ya no da más órdenes, el armador se esconde cobardemente esperando la oportunidad para colarse en uno de los botes salvavidas, los músicos siguen tocando como si nada pasara, el ingeniero no quiere que cunda el pánico pero siente que tiene la responsabilidad de salvar al mayor número de personas posible motivo por lo que poco a poco empieza a informar aunque sólo a aquellos a los que considera más importantes. Por otro lado, los oficiales para evitar que cunda el pánico dan la orden de cerrar el acceso a cubierta de los pasajeros de segunda y tercera clase. Tú, que no eres gilipollas y piensas críticamente, te has dado cuenta por ti mismo de que el barco se va al tacho, y de que queda poco tiempo para que bloqueen tus posibles vías de escape, qué haces:

a) Te resignas, te acuestas en tu camita, y esperas a que llegue el fatal desenlace.
b) Pierdes el escaso tiempo que te queda desgañitándote y tratando de salvar a los demás que por otro lado no te creen ya que su CAPITÁN [DIOS HUMANO] les ha jurado y perjurado que NO PASA nada y señalan, además, que la ORQUESTA está tocando como si tal cosa.
c) Te buscas la forma de salvarte tú y a los tuyos, cooperando con los pocos con dos dedos de frente que han llegado por su cuenta a la misma conclusión que tú.

PIENSA... Qué VAS A HACER? Las dos horas están pasando rápido y cuando el barco empiece a hacer agua y a escorar, YA SERÁ DEMASIADO TARDE.

12 nov. 2012

DESDE EL CORAZÓN DE LOS ANDES NACE UNA NUEVA EDUCACIÓN


Convocatoria:

¡LA EDUCACIÓN ESTA EN CRISIS!... se escucha en muchos lugares y ocasiones dicha frase; en realidad se escucha en casi todo el mundo y casi toda ocasión en que se reúna gente interesada en la educación. Parece ser una sentencia unánime, todo mundo la comparte.

¿Pero será que hablamos todos de la misma crisis?


¿Se refieren a lo mismo el Director del Fondo Monetario Internacional que un estudiante secundario cuando afirman que la educación esta en crisis? ¿tienen la misma visión de la crisis los asistentes a la conferencia internacional de ministros que los ciudadanos que marchan en Chile, España, Canadá o Paraguay?


Nos parece que no hablamos de lo mismo.


Para los poderosos, la educación sigue siendo un simple apéndice de la productividad económica;  por eso han impuesto una educación basado en uniformidad, estandarización, competencia, individualismo, etc. Ellos han propiciado políticas educacionales y un currículo acorde con esa visión zoológica del desarrollo social: la ley del más fuerte; consecuente con ello la educación se ha convertido en una competencia salvaje y brutal donde el “más apto” triunfa y los “débiles” engrosan el grupo de los fracasados. Una concepción que ha corrompido la educación y la ha vaciado de sentido.


Pero desde el mundo social se ha levantado con mucha fuerza un cuestionamiento a esa idea de educación. Un reclamo que crece, una voz que se multiplica, un fuego que se propaga. Son los ciudadanos y ciudadanas concientes que han comenzado a exigir que la educación vuelva a ser un bien social y no un bien económico; que se le respete y asegure como un derecho humano fundamental y no como un producto de consumo. Es también el anhelo de un currículo que propicie una concepción integral del ser humano y del desarrollo social; una educación liberadora,  humanizadora, que dé la oportunidad a todo aquel involucrado en el ámbito, a preguntarse por el sentido de su vida y por su trascendencia.


Desde la Corriente Pedagógica Humanista y Universalista, movimiento pedagógico inspirado en el Nuevo Humanismo del pensador  Mario Luis Rodríguez Cobos, Silo, adherimos a la segunda concepción. Estamos convencidos que el viejo paradigma está completamente agotado y no tiene posibilidades de mejoría o aggiornamiento. Vemos la urgencia de encontrarnos con aquellos que sientan la necesidad de un cambio profundo y comenzar a trabajar en la producción, difusión e instalación de una educación humanizadora, donde el ser humano sea el valor y preocupación central y   donde la superación del dolor, el sufrimiento y toda forma de violencia sea uno de los sentidos fundantes del para qué educar.


Ha llegado pues el momento de construir una nueva educación.


Es desde ese interés central que se hace la convocatoria a un “Encuentro Latinoamericano de Educación Humanizadora” para los días 18, 19 y 20 de Enero del 2013 en el Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas. Este lugar se encuentra a los pies del Monte Aconcagua, en la frontera de Argentina y Chile. Es un lugar propicio para la reflexión, el intercambio y el fortalecimiento de la nueva sensibilidad que asoma en muchas latitudes.


Convocamos entonces a quienes comprenden la urgencia de construir un nuevo paradigma educativo. A quienes entienden la educación como una herramienta de transformación y evolución y no de reproducción de un tipo de mundo que muere. Convocamos a educadoras y educadores valientes y concientes, con el coraje para asumirse como innovadores y creadores de una nueva educación, y con la comprensión de que ello requiere de nuevos conceptos y nuevas formas.
Serán 3 días de intercambio y trabajo conjunto. 3 días para dar rienda suelta a la creatividad y al surgimiento de propuestas innovadoras; 3 días para que los corazones palpitantes y las mentes despiertas de todos nos permitan proclamar que una Nueva Educación ha nacido.


11 nov. 2012

La Acción Válida


(Extracto de charla de Silo en Canarias, 1978)

¿Cuál es la acción válida? A esta pregunta se ha respondido o se ha tratado de responder, de distintos modos, y casi siempre teniendo en cuenta la bondad o la maldad de la acción. Se ha tratado de responder a lo válido de la acción. Es decir, se han dado respuestas a lo que desde antiguo ha sido conocido como lo ético o lo moral. Durante muchos años nos preocupamos por consultar acerca de que era lo moral, qué era lo inmoral, lo bueno y lo malo. Pero básicamente, nos interesó saber qué era lo válido en la acción. Nos fueron respondiendo de distinto modo. Hubo respuestas religiosas, hubo respuestas jurídicas, hubo respuestas ideológicas. En todas esas respuestas, se nos decía que las personas debían de hacer las cosas de un modo y también evitar hacer las cosas de otro modo.

Diferentes posturas religiosas daban su solución. Así pues, para los creyentes de determinadas religiones, había que cumplir con ciertas leyes, con ciertos preceptos, inspirados por Dios. Eso era válido para los creyentes de esas religiones. Es más: distintas religiones daban distintos preceptos. Algunas indicaban que no debían realizarse determinadas acciones, para evitar cierta vuelta de los acontecimientos: otras religiones lo indicaban para evitar un infierno. Y a veces no coincidían tampoco estas religiones, que en principio eran universales, tampoco coincidían en sus preceptos y en sus mandatos.

Pero lo más preocupante de todo esto, era que sucedía en esas áreas del mundo donde muchísimos de esos habitantes, no podían cumplir, aún queriendo de muy buena fe, no podían cumplir con esos preceptos, con esos mandamientos, porque no los sentían. De tal manera que los no creyentes -que también para las religiones son hijos de Dios-, de tal manera que los no creyentes no podían cumplir esos mandatos, como si estuvieran dejados de la mano de Dios. Una religión, si es universal, debe serlo no porque ocupe geográficamente el mundo. Básicamente debe ser universal porque ocupe el corazón del ser humano, independientemente de su condición, independientemente de su latitud.

Consultamos entonces a otros formadores de conducta: los sistemas jurídicos. Son formadores, son moldeadores de conducta. Los sistemas jurídicos establecen de algún modo, aquello que debe hacerse o debe evitarse en el comportamiento de relación, en el comportamiento social. Existen códigos de todo tipo para reglar las relaciones. Hay hasta códigos penales, que proveen la punición para determinados delitos, es decir para comportamientos considerados no sociales, o asociales o antisociales. Así pues los sistemas jurídicos también han tratado de dar su respuesta a la conducta humana, en lo que hace al buen o mal comportamiento. Y así como las religiones han dado su respuesta, y está bien, y está bien para sus creyentes, también los sistemas jurídicos han dado su respuesta y está bien para un momento histórico dado, está bien para un tipo de organización social dado, pero nada dice al individuo que debe cumplir con una determinada conducta.

Los sistemas jurídicos no tienen validez universal. Sirven para un momento, para un tipo de estructura, pero no sirven para todos los seres humanos, ni sirven para todos los momentos y todas las latitudes; y lo más importante de todo, nada dicen al individuo acerca de lo bueno y lo malo.

También consultamos a las ideologías. Las ideologías son más amigas de los desarrollos y, claro, eran bastante más vistosas en sus explicaciones, que los chatos sistemas legales, o tal vez que esto de los preceptos o las leyes traídas desde las alturas.

Algunas doctrinas explicaban que el ser humano, es una suerte de animal rapaz, es un ser que se desarrolla a costa de todo, y que debe abrirse paso a pesar de todo; a pesar incluso de los otros seres humanos. Una suerte de voluntad de poderío, es la que está detrás de esa moral. De algún modo esa moral que puede parecer romántica, es sin embargo exitista, y nada dice al individuo en cuanto a que las cosas le salgan mal en sus pretensiones de voluntad de poderío.

Hay otro tipo de ideología, que nos dice: por cuanto todo en la naturaleza está en evolución, y el ser humano mismo es producto de esta evolución, y el ser humano es el reflejo de las condiciones que se dan en un momento dado, su comportamiento va a mostrar el tipo de sociedad en que vive. Así pues, por ejemplo, una clase va a tener un tipo de moral, y otra va a tener otro tipo de moral. De esta manera, la moral está determinada por las condiciones objetivas, y por las relaciones y por el modo de producción. Así pues no hay que preocuparse mucho, por cuanto uno hace lo que mecánicamente está impulsado a hacer. La materia en evolución va a la entropía; los físicos hablan de la muerte final del mundo, por lo tanto todo acto moral mecanicista, proclama por anticipado la muerte del mundo. De tal manera que limitándonos al desarrollo mecánico, yo hago lo que hago, porque estoy impulsado en tal sentido. ¿Dónde está el bueno y dónde está el malo?... Hay un choque mecánico de partículas en marcha.

Otras singulares ideologías nos decían cosas como estas: la moral es una suerte de presido social, una suerte de presión que sirve para contener la fuerza de los impulsos, y esta contención que efectúa es una suerte de super-yo, esta comprensión que hace en el caldero de la conciencia permite de todas maneras, que aquellos impulsos básicos se vayan sublimando, vayan tomado cierta dirección.

De modo que nuestro pobre amigo que ve pasar a unos y a otros con sus ideologías, se sienta de pronto en la acera y dice: "De todas maneras, "que es lo que yo debo hacer? (Risas) Porque acá me presiona un conjunto social, y acá yo tengo impulsos, y parece que las cosas se pueden sublimar, siempre que yo sea artista, por ejemplo. (Risas). Parece que la cosa se puede sublimar, y entonces va a estar bien si puedo sublimar, y si no parece que terminaré en la neurosis." (Risas) De modo que esto de la moral, en realidad es una forma de encare de estas presiones, para no reventar de neurosis. (Risas)

Otras ideologías, también sicológicas, explicaron lo bueno y lo malo según la adaptación. Una moral conductual adaptativa, algo que permite encajar en un conjunto y en la medida en que uno desencaja de ese conjunto, se segrega de ese conjunto, tiene problemas. Así que más vale andar derechito, y encajar bien en el conjunto. La moral entonces nos dice que es lo bueno y que es lo malo, de acuerdo a la adaptación que de be establecer el individuo, al encaje que el individuo tenga en su medio. Y está bien... es otra ideología.

Pero claro en las épocas de las grandes fatigas culturales, como sucedió ya repetidamente en otras civilizaciones, surgen las respuestas cortas, inmediatas, acerca de lo que se debe hacer y de lo que no se debe hacer. Me estoy refiriendo a las llamadas escuelas morales de decadencia. En distintas culturas, -ya en su ocaso, surgen suertes de moralistas que muy rápidamente tratan de acomodar sus cosas -por necesidad más que por ideología-, tratan de acomodar sus cosas como buenamente pueden, a fin de dar una dirección a su vida.

Están algunos que dicen más o menos esto: "La vida no tiene ningún sentido, y como no tiene ningún sentido, puedo hacer cuanto me plazca... si puedo" (Risas). Otros dicen: "Como la vida no tiene mucho sentido (Risas), debo hacer aquellas cosas que me satisfacen, que me hacen sentir bien, a costa de todo lo otro". Hay otras doctrinas de las escuelas morales de la decadencia. "Ya que estoy en una mala situación y hasta la misma vida es sufrimiento, debo hacer las cosas guardando ciertas formas. Debo hacer las cosas como un estoico". Así se llaman esas escuelas de la decadencia: las escuelas estoicas.

Pero claro, detrás de estas escuelas, aunque sean respuestas de emergencia, hay también ideología. Está, parece, la ideología básica de que todo ha perdido sentido, y se responde de urgencia a esa pérdida de sentido.

Hay otras concepciones, -tal vez sicológicas, y esto no es tan fácil de definir-, que nos dicen: La recta acción es aquella que se cumple con desapego". "La acción en todo caso sirve para liberar". Esta es una postura un poco difícil, muy difícil para aquel señor que se queda sentado en medio de la acera, y se pregunta "¿qué hago?". Así pues los sistemas ideológicos, los sistemas jurídicos, así pues las escuelas morales de la decadencia, así pues las religiones, ya ven ustedes cómo y cuánto han trabajado para dar respuesta a este serio problema de la acción, para establecer su moral, para establecer su ética, porque claro, todos ellos han advertido la importancia que tiene la justificación o injustificación de un acto.

A nosotros nos importa mucho este problema de la acción y de la justificación de la misma. Bien saben ustedes, que no se puede justificar la acción con una teoría del absurdo, en donde de pronto aparece de contrabando el compromiso. Sucede que estoy comprometido con eso, y por eso debo cumplirlo. Una especie de coacción bancaria. No puedo establecer ningún tipo de compromiso si el mundo en que vivo es absurdo y termina en la nada.

¿Cuál es la base de la acción válida?. La base de la acción válida no está dada por las ideologías, ni por los mandatos religiosos, ni por las creencias, ni por la regulación social. Aun cuando todas estas cosas sean de mucha importancia, la base de la acción válida no está dada por ninguna de ellas, sino que está dada por el registro interno de la acción. Hay una diferencia fundamental entre esta valoración que parece provenir del exterior, y esta valoración que se hace de la acción por el registro que el ser humano tiene de lo que precisamente hace.

¿Y cuál es el registro de la acción válida? El registro de la acción válida es aquel que se experimenta como unitivo; es aquel que da al mismo tiempo sensación de crecimiento interno, y es por último aquél que se desea repetir porque tiene sabor de continuidad en el tiempo. Examinaremos estos tres aspectos de modo separado. El registro de unidad interna por una parte, la continuidad en el tiempo por otra parte.

Frente a una situación difícil, puedo yo responder de un modo o de otro. Si soy hostigado, por ejemplo, puedo responder violentamente, y frente a esa irritación que me produce el estímulo externo, y esta tensión que me provoca, puedo distenderme, puedo reaccionar violentamente y al hacerlo experimentar una sensación de alivio. Me distiendo. Así pues, y aparentemente, se ha cumplido la primera condición de la acción válida: frente a un estímulo irritante, lo saco de enfrente y al hacerlo me distiendo y al distenderme tengo un registro unitivo.

La acción válida no puede justificarse simplemente por la distensión, porque sucede que aunque me distienda en ese instante, no tiene ese registro, continuación en el tiempo. En el momento A produzco la distensión al reaccionar de ese modo, en el momento B, no estoy para nada de acuerdo con lo que hice. Esto me produce contradicción. Esa distensión no es unitiva por cuanto el momento posterior contradice al primero. Es necesario que cumpla, además, con el requisito de la unidad en el tiempo, sin presentar fisuras, sin presentar contradicción.

Así podríamos presentar numerosos ejemplos en donde esto de la acción válida para un instante no lo es para el siguiente, y el sujeto no puede cabalmente, tratar de prolongar ese tipo de actitud, porque no registra unidad sino contradicción.

Pero hay otro punto: el punto de que tampoco registra una suerte de sensación de crecimiento interno. Hay numerosas acciones que todos hacemos durante el día, determinadas tensiones que aliviamos distendiendo. Estas no son acciones que tengan que ver con lo moral; y las realizamos y nos distendemos y nos provoca un cierto placer, pero ahí queda. Y si nuevamente surgiera una tensión, nuevamente la descargaríamos con esa suerte de efecto de condensador, donde sube una carga y al llegar a ciertos límites se la descarga. Y así, con este efecto condensador de cargar y descargar, nos da la impresión de que estuviéramos metidos en una eterna rueda de repeticiones de actos, en donde en el momento en que se produce esa descarga de tensión, la cosa resulta placentera, pero nos deja un extraño sabor de que si la vida fuera simplemente eso, una rueda de repeticiones, de placeres y dolores, la vida, claro, no pasaría del absurdo. Y hoy, frente a esta tensión, provoco esta descarga. Y mañana del mismo modo... sucediéndose la rueda de las acciones, como el día y la noche, continuamente, independiente todo de la voluntariedad humana, independiente todo de la elección humana.

Hay acciones, sin embargo, que tal vez muy pocas veces hayamos realizado en nuestras vidas. Son acciones que nos dan gran unidad en el momento. Son acciones que nos dan además registro de que algo ha mejorado en nosotros, cuando hemos hecho eso. Y son acciones que nos dan una propuesta a futuro, en el sentido de que si pudiéramos repetirlas, algo iría creciendo, algo iría mejorando. Son acciones que nos dan unidad, sensación de crecimiento interno, y continuidad en el tiempo. Esos son los registros de la acción válida.

Nosotros nunca hemos dicho que esto sea mejor o peor, o deba coercitivamente hacerse: Hemos dado más bien las propuestas, y los sistemas de registros que corresponden a esas propuestas. Hemos hablado de las acciones que crean unidad, o crean contradicción. Y por último hemos hablado del perfeccionamiento de la acción válida, por la repetición de esos actos. Como para cerrar un sistema de registros de acciones válidas, hemos dicho: "Si repites tus actos de unidad interna, ya nada podrá detenerte". Esto último habla no sólo del registro de unidad, de la sensación de crecimiento, de la continuidad en el tiempo. Eso habla del perfeccionamiento de la acción válida. Porque, es claro, no todas las cosas nos salen bien en los intentos.

Muchas veces tratamos de hacer cosas interesantes, y no salen tan bien. Y es claro, nos damos cuenta de que las cosas pueden mejorar, y pueden perfeccionarse; y también la acción válida puede perfeccionarse, y la repetición de aquellos actos que dan unidad y crecimiento y continuidad en el tiempo, y la repetición de las acciones válidas, es el perfeccionamiento de la misma acción. Esto es posible.

10 nov. 2012

Silo: La rebelión contra la muerte (video)

Ver video 


¿Qué energía movió todo? ¿Qué motor poderoso puso el ser humano en la historia, sino la rebelión contra la muerte? Porque ya desde antiguo, la muerte como sombra acompañó su paso. Y también desde antiguo, entró en él y quiso ganar su corazón.

Aquello que en los principios fue continua lucha, movida por las necesidades inmediatas de la vida, luego fue lucha movida por temor y por deseo. Dos caminos se abrieron ante él: el camino del sí y el camino del no. Entonces, todo pensamiento, todo sentimiento y toda acción fueron turbados por la duda entre el sí y el no. El sí creó todo aquello que hizo superar el dolor y el sufrimiento. El no agregó dolor y sufrimiento. Ningún objeto, o relaciones, u organización quedó libre de su interno sí y de su interno no.

Luego los pueblos separados, se fueron ligando y por fin las civilizaciones quedaron conectadas; el sí y el no de todas las lenguas, invadieron simultáneamente los últimos rincones del planeta.

¿Cómo vencerá el ser humano a su sombra? ¿Acaso huyendo de ella? ¿Acaso enfrentándola en incoherente lucha? Si el motor de la historia es la rebelión contra la muerte, rebélate, contra la frustración y la venganza.
(de arenga pública en Madrid, 1980)

8 nov. 2012

LA BUSQUEDA DE SENTIDO Y BARRER CON EL TEMOR A LA MUERTE


E. SILO. CANARIAS 1978 5º DIA (Fragmento)

de Manuel Hidalgo, el El Lunes, 17 de enero de 2011 a la(s) 8:02 ·

"Pero claro que sí, que muchas personas pueden tener acceso a experiencias de importancia sin tener ningún conocimiento... Bastan pequeñas técnicas, basta ponerse en un estado adecuado para que logren ciertos contactos, y al lograr esos contactos se polarice su siquismo, y al polarizarse surja un sentido y surja un sentido que barra con una de la fuentes más grandes del sufrimiento, barra, por ejemplo, con el temor a la muerte.

Imaginen ustedes que si una de las fuentes más grandes del sufrimiento, así como el temor a la soledad, el temor a la enfermedad, es esta, la del temor a la muerte, imaginen ustedes la importancia que puede tener para el ser humano esto de lograr una experiencia tal que de al ser humano sentido, que de al ser humano un sentido trascendente tal que la muerte no pueda detener su mente.

Imaginen el significado que puede tener para el ser humano el por experiencia captar la posibilidad de que la muerte física es, simplemente, la desaparición de la conciencia mecánica, pero de que la mente es registrable y la mente no termina ni comienza con la muerte física o con el nacimiento. Si una de las fuentes más importantes del sufrimiento para el ser humano es esta, el temor a la muerte, toda experiencia trascendental que ponga al ser humano en presencia de ese sí-mismo, de esa mente, esa experiencia es una de las más importantes que puedan existir.

Si un ser humano, aún cuando pierda la experiencia luego de haberla tenido, luego de haberla tenido, ya tiene una referencia sin duda, sin duda, que ha barrido con una de las fuentes principales de sufrimiento."

4 nov. 2012

El escandalo del desperdicio mundial de comida

Los países occidentales botan casi la mitad de sus alimentos, no porque sean incomibles, sino porque no se ven atractivos. Tristram Stuart reflexiona sobre las alarmantes cifras del desperdicio de alimentos y hace un llamado al uso más responsable de los recursos globales.