23 oct 2013

Nuestros intereses tiñen nuestras percepciones

Lo que yo opino, descubro y observo, lo que yo propongo y hago en el mundo objetal, social e individual, todo ello està amplia y profundamente teñido por lo que yo creo , pienso y temo de dichos mundos.
 
De manera que al presidente, al empresario, al cientifico y al artista. A todos los que me dicen como es el mundo, qué es el cancer, cual es la soluciôn al hambre, qué habria que hacer con los infractores de la ley, si hay vida en marte o en el mas alla,  por quien hay que votar o a quien hay que botar...a todos hemos de interpelarles primeramente que nos diga cual es su concepciòn del ser humano y cual es su interés profundo. 
 
Por supuesto que frecuentemente lo que responderà la persona o la organizacion a dichas preguntas no coincidirà con lo que déjà ver su comportamiento.
 
 

21 oct 2013

Estatutos para el momento presente, de Paulo Coelho


1)Todos los hombres son diferentes. Y deben hacer lo posible para 
continuar siéndolo.

2) A todo ser humano le fueron concedidas dos formas de actuar: la 
acción y la contemplación. Ambas conducen al mismo lugar.

3) A todo ser humano le fueron concedidas dos cualidades: el poder y 
el don. El poder dirige al hombre al encuentro con su destino, el 
don le obliga a compartir con los otros lo que hay de mejor en sí 
mismo. Un hombre debe saber cuando usar el poder y cuando usar el 
don.

4) A todo ser humano le fue dada una virtud: la capacidad de 
escoger. Quien no utiliza esta virtud la transforma en una 
maldición, y siempre los otros escogerán por él.

5) Todo ser humano tiene derecho a dos bendiciones, a saber: la 
bendición de acertar y la bendición de equivocarse. En el segundo 
caso, siempre existe un aprendizaje que lo conducirá al camino 
correcto.

6) Todo ser humano tiene un perfil sexual propio, y debe ejercerlo 
sin culpa - siempre que no obligue a los otros a ejercerlo con él.

7) Todo ser humano tiene una Leyenda Personal a ser cumplida, y ésta 
es su razón de estar en este mundo. La Leyenda Personal se 
manifiesta a través del entusiasmo con lo que hace. Parágrafo único: 
se puede abandonar por un cierto tiempo la Leyenda Personal, siempre 
que no se la olvide y se vuelva a ella tan pronto como sea posible.

8) Todo hombre tiene su lado femenino, y toda mujer tiene su lado 
masculino. Es necesario usar la disciplina con intuición, y usar la 
intuición con objetividad.
9) Todo ser humano tiene que conocer dos lenguajes: el lenguaje de 
la sociedad y el lenguaje de las señales. Uno sirve para la 
comunicación con los demás. El otro sirve para entender los mensajes 
de Dios.

10) Todo ser humano tiene derecho a buscar la alegría, y se entiende 
por alegría algo que lo deja contento, no necesariamente aquello que 
deja contentos a los otros.

11) Todo ser humano debe mantener viva dentro de sí la sagrada llama 
de la locura. Y debe comportarse como una persona normal.

12) Solamente los siguientes puntos son considerados faltas graves: 
no respetar el derecho del prójimo, dejarse paralizar por el miedo, 
sentirse culpable, creer que no merece lo bueno o lo malo que le 
sucede en la vida, y ser cobarde.
Parágrafo 1- amaremos a nuestros adversarios, pero no haremos 
alianzas con ellos. Fueron colocados en nuestro camino para probar 
nuestra espada, y merecen el respeto de nuestra lucha.  Parágrafo 2- 
escogeremos a nuestros adversarios.

13) Todas las religiones conducen al mismo Dios, y todas merecen el 
mismo respeto.
Parágrafo único - Un hombre que escoge una religión también está 
escogiendo una manera colectiva de adorar y compartir los misterios. 
No obstante, él es el único responsable por sus acciones en el 
Camino, y no tiene el derecho de transferir a la religión la 
responsabilidad de sus pasos y sus decisiones.

14) Queda decretado el fin del muro que separa lo sagrado de lo 
profano: a partir de ahora, todo es sagrado.

15) Todo cuanto es hecho en el presente afecta al futuro como 
consecuencia, y al pasado como redención.

16) Quedan revocadas todas las disposiciones en contrario.

Paulo Coelho

(En Memoria de Jhon Giraldo)

                                    

4 oct 2013

psicologia de la plegaria

“Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón, o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior”.

“Agradecer”, significa concentrar los estados de ánimo positivos asociados a una imagen, a una representación. Ese estado positivo así ligado permite que en situaciones desfavorables, por evocar una cosa, surja aquella que la acompañó en momentos anteriores. Como, además, esta “carga” mental puede estar elevada por repeticiones anteriores ella es capaz de desalojar emociones negativas que determinadas circunstancias pudieran imponer.

10 sept 2013

Lawrence Anthony y el tributo que le rindieron "sus" elefantes salvajes al morir



Lawrence Anthony (1950-2012) fue un conservacionista, ambientalista, explorador y escritor nacido enJohannesburg Sud África  y criado en la Rodesia rural, hoy llamada Zimbabwe, Zambia y Malawui. Por mucho tiempo fue director de la reserva Thula Thula en Zululand, Sud Africa y el fundador de The Earth Organization, un organización  privada de protección al medio ambiente y desarrollo científico.

En su libro "The elephant whisperer" relata como se dedicó a salvar y rehabilitar elefantes salvajes. Para curar las manadas descontroladas que llegaban a él a su reserva Thula Thula como último recurso (descontroladas por las vejaciones que habían sufrido en mano de malvados cazadores) decidió  dormir y comer junto a ellas para que ganaran su confianza, logrando calmarlos como ningún otro hombre lo había hecho. Su fama  como experto en elefantes se extendió y elefante que había que curar, se lo enviaban a él.




Los biólogos y  etólogos saben que los elefantes se despiden de sus compañeros fallecidos con una ceremonia de duelo que la realizan en un lugar "secreto" o mejor, dicho, privado. Esto no es nuevo, desde hace mucho que es sabido. Lo realmente sorprendente fue que al fallecer su gran amigo Lawrence Anthony en marzo del año pasado, dos de las manadas salvajes que estuvieron  hacia mucho tiempo bajo su cuidado, rehabilitación  y cariño,  en procesión solemne, como lo muestra la primera foto, marcharon durante 12 horas unos 20 km, hasta la reserva de Thula Thula a rendir tributo a su amigo muerto. Primero llegó una manada, luego la otra y estuvieron dando vueltas en la propiedad durante dos días sin comer ni beber y luego se fueron por donde vinieron. Pero... ¿Cómo supieron que su amigo había fallecido? ¡Y después que me digan que los animales no tienen corazón....!



Fuentes art 1art 2  y   art 3  

Notas: Las  dos primeras fotos  fueron tomadas  por la familia de Lawrence Anthony que fue testigo del suceso.  La tercera es una digitalización de la tapa de su libro: "Elephant Whisperer" (El que murmura al oído de  los elefantes).

fuente: http://deamoresyrelaciones.blogspot.ca/2013/02/lawrence-anthony-y-el-tributo-que-le.html

6 sept 2013

La no-violencia como espiritualidad

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Para que la militancia con la no-violencia activa sirva al desarrollo espiritual, no bastará que la acción no violenta sea motivada por meros logros externos, sean estos políticos, sociales, económicos o similares. No bastará tampoco que sea motivada por reivindicaciones personales, intereses de parte, etc.
...
La rebelión contra toda forma de violencia (manifiesta o larvada, interna o externa), sirve a la superación del dolor y del sufrimiento en los seres humanos. Superar el dolor y el sufrimiento sirve a liberar la conciencia humana para pasos evolutivos más avanzados. Y esto hace al Sentido transpersonal de la vida.
...
Quien atienda a su desarrollo espiritual necesariamente deberá tender a ampliar y perfeccionar la no-violencia, no sólo en sus pensamientos y sentimientos, sino sobre todo en sus acciones.
Estamos hablando de una verdadera espiritualidad, y no de una confortable “espiritualidad” de salón. Toda aspiración de espiritualidad deberá superar la prueba de la relación con el mundo.

Es la acción en el mundo la que nos ofrece el “taller” en el que la espiritualidad se exprese y desarrolle. Allí tendrá su estímulo y la medida de su avance, al tener que superar resistencias que están tanto en el medio como en uno mismo. No bastará ya con declamar el “amor” y la “compasión”, sino que habrá que mostrarlo en la práctica cotidiana. 

Tomado de Otra Mirada Humanista. 
Charla abierta de Fernando A. García 
en el local de La Comunidad para el Desarrollo Humano “Rebelión Humanista”, 
Frías 262, Buenos Aires (Argentina), el sábado 13 de noviembre de 2010.
(bajar el articulo completo)

3 sept 2013

El nuestro es un camino de rebeliôn direccionada - Algunas frases de Silo

  • La evolución de la vida es muy larga, la vida tiene la intención de un proceso de trasformación muy lento; al ritmo de la vida seguramente otros niveles de conciencia van a aparecer en cientos de miles de años más. 


 • La vida se juega con millones de posibilidades. Y si en esa matriz de n posibilidades el ser humano individual vive una vida mecánica, a la vida no le importa, la vida tiene tiempo y miles de millones de reemplazos. 

 • La vida tiene la intención de un proceso de trasformación muy lento, nosotros no queremos un proceso de trasformación lento que lleve miles o millones de años. Hay un cierto desacuerdo de intenciones entre nuestra doctrina y el ritmo de la vida. Estamos muy bien equipados pero la vida no necesita de nuestro desarrollo individual; por eso nosotros queremos transgredir el ciclo natural de la vida, nosotros queremos arrebatarle esos millones de años a la vida. 

• Nosotros tenemos una postura en la que fundamentamos nuestra doctrina: Queremos el futuro ahora, no en los tiempos de la evolución natural. No estamos en la espera pasivo de que de pronto un rayo baje del cielo y nos ilumine. ¡NO¡ Nosotros estamos construyendo a este futuro ser humano ahora y ello nos da mucho sentido, nos dignifica El nuestro es un camino de rebelión direccionada. Es un camino de ASCESIS. El futuro del ser humano lo queremos construir ahora no en los tiempos de la evolución natural. 

 • Si alguien dice que la vida termina con la muerte y que por lo tanto respecto a este tema no hay de que hablar, nosotros le decimos que no, que es ahí donde recién comienza la conversación. La Doctrina apunta al Sentido, a los temas de la muerte y la trascendencia, pero todo esto hay que construirlo en uno. Estamos construyendo a este futuro ser humano ahora y ello nos da mucho sentido, nos dignifica. Liberar energía es permitir que la conciencia siga avanzando hacia la dirección en la que va, sin bloqueos, sin lentitud, sin innecesarios retrasos.

 • Cada uno tiene ganas de tener experiencias de lo más trascendental que hay en el ser humano. Pero esa palabra "trascendental” puede ser fría y sin contextos. Hay registros de gran unidad y comprensión que están relacionados con la grandeza humana. Aspiramos a incorporar en nosotros mismos esta grandeza humana.

 • Hay regiones de conciencia que existen en las zonas altas del espacio de representación y están lanzando señales constantemente pero normalmente no somos capaces de captar estas traducciones porque la energía no llega hasta esas regiones. Si hay energía libre estas regiones altas se traducen en el aparato que tenemos con los registros que tenemos. Lo nuevo tiene que ver con estas regiones de la conciencia que traduce la mente a un lenguaje que la conciencia puede captar. La conciencia puede integrar los contenidos de regiones nuevas accediendo entonces a otra visión sobre el mundo. Toda nuestra Doctrina es un ejemplo de esta visión más completa. A partir de allí nace una conducta distinta, una expresión de nuestra experiencia, en base a las nuevas construcciones hechas. La muerte no existe, en la dirección hacia adonde estamos avanzando.

23 jul 2013

El despertar de la humanidad

Si por un instante intentáramos sentir que efectivamente no estamos solos, que todos los seres humanos estamos conectados de manera muy sutil y que a través nuestro algo innombrable se abre paso, diversificándose en múltiples expresiones, trayendo desde antiguo una memoria humana conjunta y encaminándonos hacia un destino común, quizá alcanzaríamos a advertir el significativo cambio en el que hoy nos encontramos.
Si imagináramos los oscuros orígenes de nuestra especie, ese arrancar desde los balbuceos de una conciencia casi completamente límbica, instintiva, precaria, que hecha a andar buscando protegerse de las inclemencias del ambiente, de las fieras, del hambre y la peste; si pudiéramos registrar por un momento que pertenecemos a una de las tribus nómadas de los homínidas que nos antecedieron, tal vez comprenderíamos el proceso de nuestra especie como una odisea fenomenal impulsada por una intención evolutiva extraordinaria.
¿O no fueron milenios los que pasamos deambulando antes de romper con uno de los condicionamientos que mantienen sumergidos en la animalidad a todas las demás especies vivientes de nuestro planeta? Antes de acercarnos al fuego debimos superar nuestros propios instintos de conservación, sentir un coraje sin igual para tender la mano hacia el calor de una rama en llamas, hacia las brasas dejadas por algún incendio, para poder alcanzar el fuego sin quemarnos y aprender a conservarlo vivo. ¡Qué poderoso ha de haber sido ese impulso que nos permitió superar todo temor! Soplando para preservarlo pudimos trasladarlo, desplazarnos con él para alejar a las bestias amenazantes cuya inteligencia no concibe apoderarse de aquello que aparentemente lo destruye y carboniza todo, pero que sin embargo domesticado puede cambiar el modo de alimentarnos, de abrigarnos, de defendernos.
Durante otros muchos siglos estuvimos viviendo así, yendo de lugar en lugar, recolectando, cazando, pescando para alimentarnos mientras el fuego nos iba mostrando que podía cocer el barro en el que lo transportábamos y aprendimos a beber sin que se nos escurriera el agua entre los dedos, pudimos dar forma a la tierra arcillosa para generar nuestros primeros utensilios y seguir avanzando, paso a paso, hasta desplegar de tal modo nuestra inteligencia que de un par de pedernales hicimos nacer chispas, que en vuelo infinito pudieron encender yescas. De ese modo nos hicimos dioses, haciendo fuego. Nos transformamos en seres mitológicos, nos constituimos en humanos.
Con la producción del fuego todo cambió para ese ser frágil y fuerte que somos, para la especie que pobló el mundo. Produjimos hornos, fuelles, cerámicas, fundimos metales, soplamos vidrio. Domesticamos animales y plantas, desarrollamos la agricultura, los asentamientos y terminamos con nuestro nomadismo para organizar nuestra vida tribal en pequeños asentamientos donde pudimos dar sepultura a nuestros muertos. Porque desde el comienzo mismo nos ha parecido muy importante hacerlo. Acompañar el tránsito y permitir que en paz los espíritus emprendan su vuelo.
Siempre hemos estado buscando mejores condiciones de vida, aguijoneados por la necesidad de superar el dolor y saltar sobre nuestros sufrimientos. Rebelándonos contra lo que nos limita y nos frena, buscando un sentido que trascienda el umbral de la muerte.
Sería muy largo contar cómo lo hemos ido haciendo. Baste decir que no ha habido civilización que se desentienda de la necesidad de ir más allá de los condicionantes de su tiempo.
Hoy en día, cuando las distintas culturas han ido poblando toda la Tierra, ahora en que no hay una sola latitud en la que no hayamos logrado instalarnos pese a las condiciones que en cada región y de modo tan distinto nos impone la naturaleza, nuestra especie sigue su camino y va abriendo lugar a su futuro.
Promesas pendientes
¿Qué busca hoy el ser humano?
Todavía tiene pendiente, para millones de millones de personas, la promesa de poder vivir en las condiciones que consideramos mínimamente humanas: la posibilidad de nacer y crecer con alimentos y cuidados, de ser educados, de contar con techo y vestuario, de poder pensar con libertad y ser respetado, de procrear con amor y poder trabajar, de envejecer de manera saludable y morir con dignidad. Sí, ¡esos mínimos están pendientes para demasiados!
Pero no sólo eso buscamos actualmente. Aspiramos a que en nuestro planeta sea posible sostener por largo tiempo las condiciones de vida, para nosotros y para las demás especies que constituyen el ecosistema terrestre. Queremos vivir y en las mejores condiciones.
Por último, esta especie tan irreverente y particular, tan privilegiada, tiene además la osadía de pretender ir más allá de su existencia mortal, para aventurarse en el campo trascendente donde fueron por milenios sólo ubicados sus dioses. Ahora una nueva espiritualidad busca abrirse paso desde las profundidades más recónditas de su conciencia.
Tal vez por eso el sistema político, económico, social, educacional, medioambiental, de salud, de pensiones y las diferentes normas que rigen en general la convivencia humana, de pronto parecen estarnos estorbando. Casi como si fuera un traje que nos ha quedado chico porque hemos crecido mucho, se empiezan a rajar las costuras con que venimos sosteniendo lo que teníamos establecido. Y ya no da para más ni la injusticia social ni la democracia formal, los vicios de corrupción o la especulación financiera. No hay sociedad que aguante la manipulación ni el encubrimiento de la información. Es como si de pronto una correntada de nueva lucidez estuviera diciendo: ¡Basta!
Queremos construir el mundo verdaderamente humano que está en nuestros corazones como esperanza desde los tiempos más remotos, y hemos podido sortear ya muchísimos obstáculos. Salimos del obscurantismo y del medioevo, adquirimos enormes conocimientos, los multiplicamos con la industria y la tecnología, acelerando el ritmo de nuestro devenir para que esta evolución caminara cada vez más veloz. Pero no lo hicimos para privar de sus beneficios a nadie. Al contrario, el futuro comienza a hacerse ver en el trato amable de los jóvenes que están clamando por igualdad y sin violencia denuncian que el lucro de muy pocos marginaliza a muchos. Ese futuro que emerge como piel nueva y va levantándose desde las plazas de tantas ciudades, agitándose en acampadas y en marchas, corriendo veloz por redes virtuales en las que se va multiplicando sin liderazgos, sin portavoces, sin instrumentalización y descentralizadamente.
Como si nuestra especie hubiese tomado conciencia de sí misma, hoy todo gesto violento empieza a producir una suerte de repulsión y no aceptamos que se levante la mano contra nadie, porque sentimos que estamos todos muy profundamente entrelazados. Como si fuéramos casi un solo ser con diferentes individualidades efímeras, avanzamos en la construcción de nuestra historia expresándonos hoy de modo no-violento y cerrando filas ante cualquiera que resulte amenazado por la brutalidad.
Un abrir y cerrar de ojos
¿Cuánto tiempo hará falta para que el sistema cambie?
En el ciclo completo del proceso humano, ¡nada! Un abrir y cerrar de ojos, un guiño propio del despertar. Porque parece ser que nuestra conciencia avanza ya hacia la certeza de que otro mundo es posible y que es suficiente con abrir un poco el corazón para empezar a intuir hacia dónde vamos, para ir agradeciendo que nos haya tocado vivir en esta época precisa en la que todo lo asfixiante está siendo cuestionado y se alcanza a visualizar un nuevo horizonte espiritual.
Tiempos que demandan una especial sintonía que supera los individualismos y exige de todo el coraje para enfrentar aquello que nos dignifica como especie y nos impulsa a dar los pasos más significativos, dejando atrás todo temor y toda violencia, para llegar a ser plenamente humanos. 

“El Mensaje de Silo”, fragmento de “El Camino”, Silo. Ulrica Ediciones, Argentina, 2007. www.libreriahumanista.com  -  www.silo.net