10 mar 2016

Silo: Hacia dònde va el mundo?

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Presentación del libro “Cartas a mis amigos”
Efectuada en el Primer Encuentro de la Cultura Humanista realizado en Santiago de Chile.



Agradezco a las instituciones organizadoras de este Primer Encuentro de la Cultura Humanista, la invitación que oportunamente me cursaran para presentar el libro, de edición chilena, “Cartas a mis Amigos”. Agradezco las palabras pronunciadas por Luis Felipe García en representación de Virtual Ediciones.

Agradezco la intervencion de don Volodia Teitelboim, a quien quisiera responder a futuro y comentar, con el detalle que merecen, muchos de los brillantes conceptos que vertiera en esta ocasión.

Agradezco la presencia de destacadas personalidades de la cultura, de los medios de Prensa y, por supuesto, de los numerosos amigos que hoy nos acompañan.

En esta breve exposición, quisiera ambientar el libro que hoy se lanza publicamente destacando que no se trata de una obra sistemática sino de una serie de comentarios presentados en el conocido y, tantas veces utilizado, estilo epistolar. Desde las “epístolas morales” de Séneca, ha llegado hasta hoy un fárrago de exposiciones que se han diseminado por el mundo y que han tenido, por cierto, despareja influencia y desparejo interés. Hoy ya son muy conocidas las “cartas abiertas” que si bien parecen dirigidas a una persona, una institución, o un gobierno, están escritas con la intención de que lleguen más allá del destinatario explícito, es decir, con la intención de que lleguen a los grandes públicos. En éste último sentido, es que se ha pensado nuestro presente trabajo. El título completo del volumen es: “Cartas a mis amigos sobre la crisis social y personal en el momento actual”. ¿Quiénes son estos “amigos” a quienes se dirigen las misivas? Son, sin duda, aquellas personas que coinciden o difieren con nuestra postura ideológica pero que, en todos los casos, lo hacen con la genuina intención de lograr una mayor comprensión y una mejor adecuación de la acción para superar la crisis que estamos viviendo. Eso en cuanto al destinatario. En cuanto a la temática, no se ha dejado de destacar el campo de crisis dentro del que se inscriben tanto las sociedades como los individuos. Al concepto de “crisis” lo consideramos en su sentido más habitual de término de un acontecer que se resuelve en una dirección u otra. La “crisis” hace salir de una situación e ingresar en otra nueva que plantea sus propios problemas. Se entiende popularmente a la “crisis” como una fase peligrosa de la que puede resultar algo beneficioso o pernicioso para las entidades que la experimentan y estas entidades son, en este caso, la sociedad y los individuos. Para algunos es redundante considerar a los individuos ya que se los implica al hablar de la sociedad, pero desde nuestro punto de vista esto no es correcto y la pretensión de hacer desaparecer a uno de los términos se apoya en un análisis que no compartimos. Con esto, doy por concluido el comentario sobre el título del libro.

Ahora bien, el orden razonable del discurso, indica que se debería entrar en tema con el estudio de los contenidos de la obra. Sin embargo, preferiríamos no seguir esa secuencia escolar, sino adentrarnos en las intenciones que han determinado a toda esta producción. Estas intenciones son las de recoger el pensamiento del Nuevo Humanismo y volcar su dictamen sobre la situación que nos toca vivir. El Nuevo Humanismo está planteando una advertencia sobre la crisis general de la civilización y está planteando unas medidas mínimas a tomar para superar esta crisis. El Nuevo Humanismo es consciente del apocalipsismo de fin de siglo y de fin de milenio de acuerdo a lo que enseña la historia. Bien sabemos que en estas coyunturas epocales se levantan las voces de quienes proclaman el fin del mundo y que, traducidas a distinto folclore, señalan o el fin del ecosistema, o el fin de la Historia, o el fin de las ideologías, o el fin del ser humano atrapado por la máquina, etc. Nada de esto sostiene el Nuevo Humanismo, él simplemente dice: “¡He, amigos, hay que cambiar el rumbo! ¿Que nadie quiere oírnos? ¿Que estamos equivocados? Pues enhorabuena, porque si estamos equivocados las cosas marchan por un camino justo y vamos recorriendo la vía hacia el Paraíso en la Tierra. Algunos estructuralistas nos dirán que la crisis actual es una simple re-acomodación del sistema, un reordenamiento necesario de factores en un sistema que sigue realimentando el progreso; algunos postmodernistas afirmarán que simplemente se ha desajustado el relato del siglo XIX y que los “decididores” sociales están ofreciendo un incremento de poder y de pacificación, gracias a la transparencia tecnológica y comunicacional. Ah, ¡bien amigos!, podemos descansar confiando en que el Nuevo Orden se encargará de pacificar el mundo. No más Yugoslavias, Medio Oriente, Burundi o Sri Lanka. No más hambrunas, no más un 80% de la población mundial en la línea y bajo la línea de subsistencia. No más recesión, no más despidos, no más destrucción de las fuentes de trabajo. Ahora si, administraciones cada vez más limpias, tasas de escolaridad y de educación crecientes, disminución de la delincuencia y la inseguridad ciudadana, disminución de alcoholismo y drogadicción… en suma, conformidad y felicidad creciente para todos. Eso está bien, amigos. Seamos pacientes, ¡el Paraíso está muy cerca! … Pero si esto no fuera así, si la situación actual siguiera en deterioro o se perdiera el control, ¿cuáles serían las alternativas a seguir?”

Ese es el discurso de las “Cartas a mis amigos”. Y no creemos que sea ofensivo considerar, a modo de tímida opinión, la posibidad de que ocurra un penoso desenlace. Nadie se ofende porque los edificios cuenten con sus escaleras de emergencia, que los cines y los lugares de reunión pública estén pertrechados con equipos de extinción, con puertas de escape; nadie protesta porque los estadios deportivos se vean obligados a habilitar portones de salida suplementarios. Y, por supuesto, cuando uno va a un cine o entra a un edificio no está pensando en incendios ni en catástrofes, porque todo se entiende en el contexto que pone la prudencia. Si no se incendia el edificio, ni el cine, ni en el estadio se produce el desborde, ¡Enhorabuena!

En la sexta Carta se recoge el Documento de los Humanistas en el que éstos exponen sus ideas más generales, su alternativa a la crisis. No es un Documento de aguafiestas, no es un ideario pesimista, es una exposición sobre la crisis y una presentación de alternativas. Al leerlo, aún aquellos que no estuvieran de acuerdo, deberían decir: “Bien, es una alternativa. Debemos cuidar a estos muchachos, las sociedades necesitan escaleras de incendio. No son nuestros enemigos, son la voz de la supervivencia”.

El Documento de los Humanistas, que recoge la Carta sexta, nos dice: “Los humanistas ponen por delante la cuestión del trabajo frente al gran capital; la cuestión de la democracia real frente a la democracia formal; la cuestión de la descentralización frente a la centralización; la cuestión de la antidiscriminación frente a la discriminación; la cuestión de la libertad frente a la opresión; la cuestión del sentido de la vida frente a la resignación, la complicidad y el absurdo… Los humanistas son internacionalistas, aspiran a una nación humana universal. Comprenden globalmente el mundo en que viven y actúan en su medio inmediato. No desean un mundo uniforme sino múltiple: múltiple en las etnias, lenguas y costumbres; múltiple en las localidades, las regiones y las autonomías; múltiple en las ideas y las aspiraciones; múltiple en las creencias, el ateísmo y la religiosidad; múltiple en el trabajo; múltiple en la creatividad. Los humanistas no quieren amos; no quieren dirigentes ni jefes, ni se sienten representantes ni jefes de nadie… ” Y, al final del Documento se concluye: “Los humanistas no son ingenuos ni se engolosinan con declaraciones de épocas románticas. En ese sentido, no consideran sus propuestas como la expresión más avanzada de la conciencia social, ni piensan a su organización en términos indiscutibles. Los humanistas no fingen ser representantes de las mayorías. En todo caso, actúan de acuerdo a su parecer más justo apuntando a las transformaciones que creen más adecuadas y posibles en este momento que les toca vivir”.

¿No está plasmado en este Documento un fuerte sentimiento de libertad, de pluralismo, de autolimitación? A eso bien se lo puede llamar planteo alternativo y de ninguna manera, propuesta avasalladora, uniformante y absoluta.

¿Y cómo es este proceso de crisis?, ¿hacia donde apunta? En las diversas cartas se ejemplifica sobre un mismo modelo. El modelo de sistema cerrado. Este comenzó en el surgimiento del Capitalismo. La Revolución Industrial lo fué potenciando. Los estados nacionales, en manos de una burguesía cada vez más poderosa, comenzaron a disputarse el mundo. Las antiguas colonias pasaron de las testas coronadas a manos de las compañías privadas. Y la banca, comenzó su tarea de intermediación, de endeudamiento de terceros y de apoderamiento de las fuentes de producción. Ya la banca financió campañas militares de las burguesías ambiciosas, prestó y endeudó a las partes en conflicto y casi siempre salió gananciosa de todo conflicto. Cuando aún las burguesías nacionales se planteaban el crecimiento en términos de explotación inclemente de la clase trabajadora, en términos de crecimiento industrial, en términos de comercio, siempre referenciando como centro de gravedad al propio país que manejaban, ya la banca había saltado por encima de las limitaciones administrativas del Estado nacional. Llegaron las revoluciones socialistas, el crack bursátil y las reacomodaciones de los centros financieros, pero estos siguieron en crecimiento y concentración. Luego del último estertor nacionalista de las burguesías industriales, luego del último conflicto mundial, quedó claro que el mundo era uno, que las regiones, los países y los continentes quedaban conectados y que la industria necesitaba del capital financiero internacional para sobrevivir. Ya el Estado nacional comenzó a ser un estorbo para el desplazamiento de capitales, bienes, servicios, personas y productos mundializados. Comenzó la regionalización. Y con ello el antiguo orden empezó a desestructurarse. El viejo proletariado que en su momento era la base de la pirámide social arraigada en las industrias extractivas primarias y que pasó poco a poco a formar parte de los regimientos de trabajadores industriales empezó a perder uniformidad. Las industrias secundarias y las terciarias, los servicios cada vez más sofisticados fueron absorbiendo mano de obra en una reconversión contínua de los factores de producción. Los antiguos gremios y sindicatos perdieron poder de clase direccionándose hacia reivindicaciones inmediatas de tipo salarial y ocupacional. La revolución tecnológica provocó nuevas aceleraciones en un mundo desparejo en el que vastas regiones postergadas se alejaban cada vez más de los centros de decisión. Esas regiones colonizadas, expoliadas y destinadas a ocupar sectores de abastecimiento bruto en la división internacional del trabajo, cada vez vendían más barata su producción y cada vez compraban más cara la tecnología necesaria a su desarrollo. Entre tanto, las deudas contraídas para seguir el modelo de desarrollo impuesto, seguían creciendo. Llegó el momento en que las empresas necesitaron flexibilizarse, descentralizarse, agilizarse y competir. Tanto en el mundo capitalista como en el socialista, las estructuras rígidas comenzaron a resquebrajarse al tiempo que se imponían gastos cada vez más agobiantes para mantener en crecimiento a los complejos militar-industriales. Sobreviene entonces, uno de los momentos más críticos de la historia humana. Y es allí, desde el campo socialista desde donde comienza el desarme unilateral. Solo la historia futura determinará si aquello fué un error o fué, precisamente, lo que salvó a nuestro mundo del holocausto nuclear. Toda esta secuencia es facilmente reconocible. Y así llegamos a un mundo en el que la concentración del poder financiero tiene postrada a toda industria, a todo comercio, a toda política, a todo país, a todo individuo. Comienza la etapa del sistema cerrado y en un sistema cerrado no queda otra alternativa que su desestructuración. En esta perspectiva, la desestructuración del campo socialista aparece como el preludio de la desestructuración mundial que se acelera vertiginosamente.

Este es el momento de crisis en el que estamos ubicados. Pero la crisis tiende a resolverse en diversas variantes. Por simple economía de hipótesis y, además para ejemplificar en grandes trazos, en las Cartas se esbozan dos posibilidades. Por una parte, la variante de la entropía de los sistemas cerrados y, por otra parte, la variante de la apertura de un sistema cerrado merced a la acción no natural sino intencional del ser humano. Veamos la primera matizada con un cierto pintoresquismo descriptivo.

Es altamente probable la consolidación de un imperio mundial que tenderá a homogeneizar la economía, el Derecho, las comunicaciones, los valores, la lengua, los usos y costumbres. Un imperio mundial instrumentado por el capital financiero internacional que no habrá de reparar aún en las propias poblaciones de los centros de decisión. Y en esa saturación, el tejido social seguirá su proceso de descomposición. Las organizaciones políticas y sociales, la administración del Estado, serán ocupadas por los tecnócratas al servicio de un monstruoso Paraestado que tenderá a disciplinar a las poblaciones cada vez con medidas más restrictivas a medida que la descomposición se acentúe. El pensamiento habrá perdido su capacidad abstractiva reemplazado por una forma de funcionamiento analítico y paso a paso según el modelo computacional. Se habrá perdido la noción de proceso y estructura resultando de ello simples estudios de linguística y análisis formal. La moda, el lenguaje y los estilos sociales, la música, la arquitectura, las artes plásticas y la literatura resultarán desestructuradas y, en todo caso, se verá como un gran avance la mezcla de estilos en todos los campos tal como ocurriera en otras ocasiones de la historia con los eclecticismos de la decadencia imperial. Entonces, la antigua esperanza de uniformar todo en manos de un mismo poder se desvanecerá para siempre. En este oscurecimiento de la razón, en esta fatiga de los pueblos quedará el campo libre a los fanatismos de todo signo, a la negación de la vida, al culto del suicidio, al fundamentalismo descarnado. Ya no habrá ciencia, ni grandes revoluciones del pensamiento… solo tecnología que para entonces será llamada “Ciencia”. Resurgirán los localismos, las luchas étnicas y los pueblos postergados se abalanzarán sobre los centros de decisión en un torbellino en el que las macrociudades, anteriormente hacinadas, quedarán deshabitadas. Contínuas guerras civiles sacudirán a este pobre planeta en el que no desearemos vivir.

En fin, esta es la parte del cuento que se ha repetido en numerosas civilizaciones que en un momento creyeron en su progreso indefinido. Todas esas culturas terminaron en la disolución pero, afortunadamente, cuando unas cayeron, en otros puntos se erigieron nuevos impulsos humanos y, en esa alternacia, lo viejo fué superado por lo nuevo. Está claro que en un sistema mundial cerrado, no queda lugar para el surgimiento de otra civilización sino para una larga y oscura edad media mundial.

Si lo que se plantea en las cartas en base al modelo explicado, es del todo incorrecto, no tenemos por qué preocuparnos. Si, en cambio, el proceso mecánico de las estructuras históricas lleva la dirección comentada es hora de preguntarse cómo el ser humano puede cambiar la dirección de los acontecimientos. A su vez, ¿quiénes podrían producir ese formidable cambio de dirección sino los pueblos que son, precisamente, el sujeto de la historia? ¿Habremos llegado a un estado de madurez suficiente para comprender que a partir de ahora no habrá progreso sino es de todos y para todos? Esta es la segunda hipótesis que se explora en las Cartas.

Si hace carne en los pueblos la idea de que (y es bueno repetirlo) no habrá progreso sino es de todos y para todos, entonces la lucha será clara. En el último escalón de la desestructuración, en la base social empezarán a soplar los nuevos vientos. En los barrios, en las comunidades vecinales, en los lugares de trabajo más humildes, comenzará a regenerar el tejido social. Este será, aparentemente, un fenómeno espontáneo. Se repetirá en el surgimiento de múltiples agrupaciones de base que formarán los trabajadores ya independizados de la tutela de las cúpulas sindicales. Aparecerán numerosos nucleamientos políticos, sin organización central, en lucha con las organizaciones políticas cupulares. Comenzará la discusión en cada fábrica, en cada oficina, en cada empresa. De los reclamos inmediatistas se irá cobrando conciencia hacia la situación más amplia en la que el trabajo tendrá más valor humano que el capital y en la que el riesgo del trabajo será más claro que el riesgo del capital a la hora de considerar prioridades. Facilmente se llegará a la conclusión de que la ganancia de la empresa debe reinvertirse en abrir nuevas fuentes de trabajo o derivar hacia otros sectores en los que la producción siga aumentando en lugar de derivar hacia franjas especulativas que terminan engrosando el capital fianciero, que producen el vaciamiento empresarial y que llevan a la posterior quiebra del aparato productivo. El empresario comenzará a advertir que ha sido convertido en simple empleado de la banca y que, en esta emergencia, su aliado natural es el trabajador. El fermento social comenzará a activarse nuevamente y se desatará la lucha clara y franca entre el capital especulativo, en su neto carácter de fuerza abstracta e inhumana y las fuerzas del trabajo, verdadera palanca de la transformación del mundo. Empezará a comprenderse de una vez que el progreso no depende de la deuda que se contrae con los bancos sino que los bancos deben otorgar créditos a la empresa sin cobro de intereses. Y también quedará claro que no habrá forma de descongestionar la concentración que lleva al colapso sino es mediante una redistribución de la riqueza hacia las áreas postergadas. La Democracia real, plebiscitaria y directa será una necesidad porque se querrá salir de la agonía de la no participación y de la amenaza constante del desborde popular. Los poderes serán reformados porque ya habrá perdido todo crédito y todo significado la estructura de la democracia formal dependiente del capital financiero. Sin duda, éste segundo libreto de crisis, se presentará luego de un período de incubación en el que los problemas se agudizarán. Entonces comenzará esa serie de avances y retrocesos en que cada éxito será multiplicado como efecto demostración en los lugares más remotos gracias a las comunicaciones instantáneas. Ni siquiera se tratará de la conquista de los estados nacionales sino de una situación mundial en la que se irán multiplicando estos fenómenos sociales antecesores de un cambio radical en la dirección de los acontecimientos. De este modo, en lugar de desembocar el proceso en el colapso mecánico tantas veces repetido, la voluntad de cambio y de dirección de los pueblos comenzará a recorrer el camino hacia la nación humana universal.

Es esta segunda posibilidad, es a esta alternativa a la que apuestan los humanistas de hoy. Tienen demasiada fe en el ser humano como para creer que todo terminará estupidamente. Y si bien no se sienten la vanguardia del proceso humano se disponen a acompañar ese proceso en la medida de sus fuerzas y allí donde estén posicionados.

No quisiera tomar más tiempo en comentar el libro que hoy tenemos en nuestras manos. Solamente desearía reconocer la paciencia y la tolerancia que uds. han mostrado al seguir este aburrido desarrollo.

Nada más. Muchas gracias.

Publicado en Presentación Cartas a mis amigos 
Etiquetas , 1994, Santiago de Chile

9 mar 2016

Sobre la nueva religiosidad. SILO.

Con la irrupción del Neoirracionalismo aparecerán nuevos fenómenos de fe, esencialmente fe fanática con los evidentes peligros que ello acarrea. La fe es una fuerza que mueve a los pueblos y es peligroso generar fenómenos que despiertan la fe pues es muy difícil controlar la dirección que toman esos fenómenos. Equivocarse es una responsabilidad muy grande.
Ya ha habido desvíos y errores de cálculo importantes en la historia. La religión budista se hubo de alejar de la doctrina de Budah, que no era religiosa. Budah no habló mucho de la muerte y no le daba a ese tema mayor importancia.
Esta surgiendo en el interior de cada uno una nueva religiosidad. Tiene que ver con el desarrollo de la intencionalidad. Existe una intencionalidad que nos trasciende y que nos acompaña desde que surgió la vida, impulsándonos en un sentido creciente y que al registrar esa intención se tiene registro de lo divino.
Las religiones han visto la manifestación externa de los dioses pero ninguna se ha preguntado por la naturaleza interna de los dioses.
La divinidad está relacionada con la intencionalidad que trasciende a las personas y que da una dirección a los procesos de la especie.
La intencionalidad irrumpe en la experiencia humana y no tiene que ver con cultura, preparación, etc., ya que se va a ir dando en cualquier persona. La crisis que empieza producirá condiciones en las que la gente conectará con sus registros y se derrumbarán los dioses externos para dar lugar al reconocimiento de la naturaleza divina en el interior de cada persona.

5 mar 2016

El mundo tal como yo lo veo. Un ensayo por Albert Einstein

foto tomada de:
http://www.einstein.unican.es/index.html

¡Qué raros somos los mortales! Cada uno de nosotros está aquí para una breve estancia; con qué objetivo no sabemos, aunque pensamos a veces que podemos sentirlo. Pero sin una reflexión más profunda uno sabe por su vida diaria que existe para otra gente —antes que nada para aquellos cuyas sonrisas y bienestar sustentan totalmente nuestra propia felicidad, y después para los muchos desconocidos a cuyos destinos está ligado por los lazos de la simpatía. Todos los días me recuerdo a mi mismo cientos de veces que mi vida interior y exterior está basada en el trabajo de otros hombres, vivos y muertos, y que me debo dedicar yo mismo a dar en la misma medida que he recibido y sigo recibiendo...
Nunca he visto la comodidad y felicidad como fines en sí mismos —a esta base crítica la llamo el ideal de la pocilga. Los ideales que han iluminado mi camino, y una vez tras otra me han dado valor para enfrentarme a la vida con alegría, han sido Amabilidad, Belleza y Verdad. Sin el sentimiento de parentesco con hombres de mente similar, sin la ocupación con el mundo objetivo, en lo eternamente inalcanzable en el campo de los esfuerzos artísticos y científicos, la vida me hubiese parecido vacía. Los objetivos banales de los esfuerzos humanos —posesiones, éxito exterior, lujo— me han parecido siempre deleznables.
“Mi apasionado sentido de la justicia social y de la responsabilidad social siempre ha contrastado extrañamente con mi ausencia de necesidad de contacto con otros seres y comunidades humanos. Soy verdaderamente un “viajero solitario” y nunca he pertenecido en lo más profundo de mi corazón a mi país, a mi casa, a mis amigos, o incluso a mi familia más próxima; frente a estos lazos, nunca he perdido el sentimiento de distancia y la necesidad de soledad...”

Mi ideal político es la democracia. Respetar cada hombre como un individuo y no idolatrar a ninguno. Es una ironía del destino que yo mismo haya sido receptor de una excesiva admiración y reverencia por parte de mis congéneres, sin haber faltas o méritos por mi parte. La causa de esto puede ser perfectamente el deseo, inalcanzable para muchos, de entender las pocas ideas que con mis débiles poderes he alcanzado después de una lucha incesante. Soy consciente de que para cada organización que alcanza sus objetivos, un hombre tiene que ser quien piense, dirija y generalmente cargue con la responsabilidad. Pero la dirección no debe ser obligada, ellos tienen que poder elegir a sus dirigentes. En mi opinión, un sistema autocrático de coerción pronto degenera; la fuerza atrae a hombres de moralidad pobre... Lo realmente valioso en el desfile de la vida humana no me parece el estado político, sino el individuo sensible, creativo, con personalidad; sólo ellos crean lo noble y lo sublime, mientras el rebaño como tal queda embotado en pensamiento y embotado en sentimiento.
Este tema me lleva al peor afloramiento de la vida del rebaño, el sistema militar, al que yo aborrezco... Esta plaga de la civilización debería ser abolida con la mayor rapidez posible. El heroísmo del mando, violencia sin sentido y todo el repugnante sinsentido que va junto al nombre del patriotismo— ¡qué apasionadamente los odio!
“La experiencia más bella que puedo tener es el misterio. Es la emoción fundamental que se encuentra en la cuna del verdadero arte y la verdadera ciencia. Quien no lo conozca y no se pregunte por ello, no se maraville, está como muerto, y sus ojos están oscurecidos. Fue la experiencia de misterio —aunque mezclada con temor— la que engendró la religión. Un conocimiento de la existencia de algo que no podemos penetrar, nuestras percepciones de la razón más profunda y de la belleza más radiante, que sólo son accesibles a nuestras mentes en sus formas más primitivas: es este conocimiento y esta emoción lo que constituyen la verdadera religiosidad. En este sentido y sólo en este sentido soy un hombre profundamente religioso... Estoy satisfecho con el misterio de la vida eterna y con un conocimiento, un sentimiento, de la maravillosa estructura de la existencia —así como del humilde intento de entender incluso una pequeña porción de la Razón que se manifiesta en la naturaleza”.

25 feb 2016

La experiencia de Reconciliacion - Dario Ergas, 2015

..."La respuesta mecánica y vengativa a los conflictos y a las afrentas, provocan un estado de la conciencia que se conoce como “resentimiento”. El resentimiento no es solo una emoción, es un clima mental que afecta toda nuestra vida y no se restringe solo al ámbito del conflicto.  El resentimiento es un dolor del alma que bloquea el contacto con el sentido de la vida.  Es un estado mental que bloquea la comunicación con los que considero culpables del desvío de mi destino. Reconozco el resentimiento porque la afrenta regurgita constantemente en mis pensamientos, sin poder resolverse; como en un círculo vicioso considero lo que debió haber sido, lo que se hizo, lo que no hice, lo que el otro causó etc.  Resentimiento y respuesta vengativa es una estructura,  el deseo de venganza deposita resentimiento, y el resentimiento aumenta el deseo de venganza.

Al pasar el tiempo este dolor mental del resentimiento es insoportable y se va anestesiando; se van borrando de la memoria aspectos del conflicto, y se configura una estructura de situación en que la culpa, el culpable, el resentimiento y mi infelicidad quedan plenamente justificados.  Con el tiempo el resentimiento se anestesia, y a uno le parece que ya no está resentido;  pero casualmente poco a poco voy perdiendo contacto y afecto con las personas involucradas. Para colmo de males, el resentimiento no se circunscribe solo a esas personas directamente involucradas, sino que, asociando por similitud y contigüidad, contamina el resto de los ámbitos de la vida.  Poco a poco voy  perdiendo la comunicación y el afecto por los demás hasta llegar a un estado de anestesia afectiva, o de angustia constante que en psicología se lo llama “depresión”, y que nosotros lo llamamos sinsentido."
...


16 feb 2016

Los intranautas

Por Francisco Ruiz-Tagle
Es curioso que el vocablo que sirve de título a este artículo no exista. Están acuñados otros como
internauta, cibernauta, astronauta, argonauta, pero esa palabra que podría aludir a un viaje
hacia el interior de nosotros mismos no está incluida en el vocabulario. Si consideramos que el
lenguaje se refiere fundamentalmente a aquellos ámbitos visitados por el conocimiento, resulta
perturbador constatar que el mundo interno no forma parte de tales exploraciones.

La dimensión desconocida
Sin embargo, esto no siempre ha sido así. El aforismo “conócete a ti mismo”, que según el
historiador griego Pausanias se hallaba inscripto en alguna parte del templo de Apolo en Delfos y
que hicieron suyo varios de los filósofos posteriores, da cuenta de un profundo interés del mundo
griego antiguo por desentrañar los fascinantes misterios de la interioridad humana. Pero no cabe
duda de que fueron las culturas asiáticas las primeras en desarrollar, desde hace ya miles de años,
un conocimiento interno sistemático, plasmado luego en las distintas expresiones del yoga y en las
variadas formas de meditación que derivaron de aquellas indagaciones originales.

Por causas que ameritan un estudio más acabado, lo que ha llegado hasta nuestros días de ese
enorme caudal de información y experiencia no son más que retazos deshilachados, significados
ocultos en el corazón de oscuros mitos, indescifrables para la mentalidad contemporánea. Sin
embargo, desde el siglo XIX en adelante se ha abierto paso en el mundo occidental una genuina
disposición a comprender esos paisajes exóticos y los historiadores de las religiones, aplicando
metodologías propias de su disciplina, han logrado interpretar en parte el complejo entramado
filosófico y operativo en el que se sustentaban aquellas prácticas milenarias. 

4 ene 2016

El Arbol de la Vida - Experiencias sobre el procesamiento evolutivo de la Energía

fragmento tomado de: Monografias del parque Toledo
sigma109@gmail.com
Alfonso Alcaide RodrígueParque de Estudio y Reflexión Toledo, 8/Mayo/2015

Introducción.-
A mi actual modo de ver, todos hemos sido dotados con un cuerpo y una energía que lo dinamiza formando un tándem provisional. El cuerpo es un préstamo que habrá que devolver y cabe que esa energía vital también nos sea reclamada, ya que originalmente operan en perfecto ensamblaje.
Entonces… ¿Qué sentido tiene venir aquí y luego marcharse, dejando todo cuanto fui?, ¿Para qué he venido?, ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Qué he de hacer? ¿Hacia dónde voy? Vistas así las cosas… Todas estas preguntas se convierten en reflexiones claves íntimamente ligadas “al Propósito y Sentido de la Existencia”.
¿Será que esa energía nos ha sido entregada en un nivel mínimo de funcionamiento y que nuestro mejor logro es llevarla a su máxima expresión?
¿Será que en su esencia va implícita la posibilidad de Espiritualidad e Inmortalidad?
¿Será que dependiendo de lo que cada cual haga con su vida, podrá develar o no, ese gran secreto escondido en los altos grados de evolución?
¿Será entonces la vida el medio que utiliza la Mente para mejorarse a sí misma?
Si la posibilidad de lograrlo o no es cierta, se evidencia entonces un Sentido y un Propósito existencial, donde el logro sería la evolución de la energía difusa y vital, apta para la vida, pero insuficiente para la consolidación espiritual, y transformarla en un proceso de depuración progresivo hasta transmutarla en un nuevo ser verdaderamente Espiritual.
Quizás es a partir de ahí, desde donde legítimamente, podríamos comenzar a hablar no ya de transcendencia, sino de Inmortalidad. Porque si este espacio-tiempo nos reclamara el cuerpo y la energía prestada, quizás no esté entre sus atribuciones reclamar el gran logro trabajosamente intencionado y coronado como “Espíritu Inmortal”. Porque esa energía, inicialmente difusa se ha transmutado, ha cambiando su condición de origen y quizás se proyecte hacia otros espacios y otros tiempos, escapando a esta regulación.
Tal vez ese Espíritu Triunfal sea la nave esférica en la que se viaje hacia la eternidad…
Nosotros somos esa energía y frente al Plan de la Mente… ¡Nosotros somos esa posibilidad!
La vida cotidiana nos ofrece la manera de ir enfrentando toda situación, en ese proceso de progresiva liberación. Cada elección cuenta, en ella te haces o te deshaces. Los registros de sentido o sufrimiento van dejando clara la dirección.
Este trabajo, trata entonces de la experimentación de los diferentes estados por donde se transita en este proceso evolutivo de depuración y liberación energética. Arrancando desde lo mecánico, difuso y contradictorio, y como rompiendo el encadenamiento del inicial funcionamiento, se puede ir transitando por diferentes estados, en un proceso que puede experimentarse como surgimiento del acto libre, superación del sufrimiento, liberación interior y profunda Espiritualidad.
Aunque todo proceso es vivido de forma subjetiva, cada estado guarda una estructura propia de su paso y esto es común al ser humano y es lo que nos permite entendernos entre estas subjetividades.
Silo sabía esto y nos acercó la primera descripción, no ya de estados sueltos como aparecen en aportes de autores anteriores, sino que como proceso se expresa ordenado en pasos. Atender a los distintos pasos de este proceso, resulta clave para poder llevarlo a buen término.
Él, como en tantas otras ocasiones nos abrió la puerta de entrada, pero ahora resulta una responsabilidad nuestra el avanzar y continuarla.

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3 ene 2016

Origen de las religiones y su relación con estados excepcionales de conciencia

de Madeleine John. 
Centro de estudios parque de estudio y reflexión punta de vacas
Marzo 2014
madeleine.john@gmail.com

LO COMÚN DE LOS TEXTOS RELIGIOSOS

Con esta rápida y arbitraria pincelada por algunos de los textos vinculados a diversas religiones he querido destacar que, independientemente de los diferentes paisajes post-mortem, todas las espiritualidades y religiones tenían en común:
La creencia, intuición y/o experiencias de que había “algo más” que solamente el cuerpo físico y que a la muerte y descomposición del cuerpo, ese “algo más” llamado de diversas maneras podía continuar en otros paisajes; que la existencia en otros planos sería según las acciones realizadas en la vida aquí, en este plano, y para ello se daban pautas de orientación para la vida indicando lo que se debía hacer y lo que se debía rehuir;
• Que es posible, siguiendo cabalmente las pautas establecidas por cada espiritualidad o religión, alcanzar un estado de certeza de dicha inmortalidad en vida como el de la iluminación o budeidad en el budismo o la divinización del hombre en el cristianismo;
• Que es posible una “comunicación” o interrelación entre los distintos planos, entre los vivos y los muertos, por lo menos por un tiempo más y los vivos pueden ayudar a los fallecidos a guiarse en el camino post-mortem como explícitamente se explica en el libro 26 . Tibetano de los muertos o en la intercesión por medio de la oración y las ceremonias y rituales por el bienestar de los muertos.

En el origen de las religiones está la experiencia de contacto con realidades y paisajes propios de estados excepcionales de la conciencia que independientemente de las traducciones posteriores, daban al que vivía esas experiencias la certeza de una trascendencia y un sentido en la vida.

Más allá de experiencias accidentales u ocasionales de gran impacto para la conciencia, capaces de darle dirección, en las diferentes religiones se habla de seres referenciales que gracias a un Propósito sostenido lograban una transformación permanente y radical de sus vidas que se experimenta como el nacimiento de un nuevo ser. Es el caso de la budeidad en el budismo y de la divinización del hombre en el cristianismo.

Sin embargo, ese tipo de experiencias y trasmutaciones aparecían como muy difíciles y casi exclusivamente experimentables por gente “especializada” que dedicaba su vida al desarrollo espiritual como las sacerdotisas, profetas, monjes y monjas albergados en monasterios, templos y conventos.

Estas experiencias son difícilmente trasmisibles y se perdían rápidamente en el tiempo ritualizándose y externalizándose. Además las enseñanzas originales con el correr del tiempo y con su expansión geográfica se iban modificando influenciadas por las creencias y prácticas de las nuevas regiones a las que llegaba, derivando en innumerables ramas y vertientes, algunas de ellas en franca oposición.

Así el budismo que originalmente se opone a la idea de reencarnación y es una espiritualidad sin deidades que más bien impulsa hacia el desarrollo de la propia mente, hoy llega a nosotros como sinónimo de reencarnación y con la deidificación de Buda.

Sin duda también han influido sobre las religiones numerosos factores más bien terrenales. Así encontramos hoy en el cristianismo un enorme abanico de variantes y vertientes. Al interior de su institucionalidad tuvieron a lo largo del tiempo acaloradas discusiones sobre estos temas: ¿Los 20 animales tienen alma? ¿Y los indios? ¿Y las mujeres? ¿Cuándo entra el alma al cuerpo del feto y por dónde? Y aún subsisten debates entre los “bipartitos” quienes afirman que en el ser humano hay un cuerpo y un alma y los “tripartitos” quienes además reconocen un espíritu en el hombre.

A lo largo del tiempo las diferentes místicas que se desarrollaron a la sombra de las religiones, trataron de recuperar la experiencia de contacto con los espacios profundos y la dimensión sagrada, dejando maravillosos testimonios de ello.27

¿Y qué quedaba para el hombre común y corriente que vivía sumergido en su vida cotidiana? Todas trataron de trasmitir herramientas que permitieran al ser humano avanzar en su evolución:
-  Códigos morales que orienten la conducta hacia el Bien y la coherencia;
- Procedimientos que llevaran a la profundización del espacio de representación produciendo el acceso a zonas del espacio donde se registran las experiencias de unidad, comunión y sentido.

La oración y meditación fueron mecanismos fundamentales. Los dioses, como representaciones lejanas, en lo alto del espacio de representación, permiten dirigir la atención a regiones más altas y profundas del espacio interno.

Con el correr del tiempo, los códigos morales externos se vaciaron de sentido y los dioses externalizados se “alejaron y enmudecieron”. Dicho de otro modo, las experiencias de suspensión o supresión del yo y la entrada a lo Profundo son muy difíciles. Estaban reservadas a los místicos y “especialistas” que se dedicaban a ese camino como iniciados en alguna escuela u orden.

Para la gente común las religiones propiciaron experiencias de contacto con otras profundidades del espacio de representación. Por ello pusieron dioses e intermediarios en las alturas como imágenes apoyo para acceder a los límites del espacio de representación y sus registros.


LA EXTERNALIZACIÓN DE LAS RELIGIONES

Silo distingue entre una religión externa y una interna:

“10.- Llamo “religión externa” a toda religión que pretende decir sobre Dios y la voluntad de Dios en lugar de decir sobre lo religioso y sobre el íntimo registro del ser humano. Y aún el apoyo en un culto externalizado tendría sentido, si con tales prácticas los creyentes despertaran en sí mismos (mostraran) la presencia de Dios.”

“11.- Pero el hecho de que las religiones hayan sido hasta hoy externas corresponde al paisaje humano en que nacieron y se desarrollaron. Es posible el nacimiento de una religión interna o la conversión de las religiones a una religiosidad interna si es que aquellas van a sobrevivir. Pero eso ocurrirá en la medida en que el paisaje interno esté en condiciones de aceptar una nueva revelación. Esto, a su vez comienza a vislumbrarse en aquellas sociedades en que el paisaje humano está experimentando cambios tan severos que la necesidad de referencias internas se hace cada vez más imperiosa.”31

Las diferentes religiones y místicas plasmaron un horizonte espiritual que daba dirección a la vida y conducta de sus creyentes abriendo el futuro más allá de la muerte, función importante sabiendo las consecuencias negativas y las alteraciones que produce la cerrazón de futuro para la conciencia cuya  característica fundamental es la de estar abierta y lanzada a futuro.

También todas ellas dieron pautas y orientación al comportamiento del ser humano y en el afán de ser coherentes con su sistema de creencias contribuyeron a la humanización de las sociedades humanas.

Además de abrir el futuro para la conciencia más allá de la muerte física colocando en el paisaje un horizonte prometedor y dando pautas de conducta que orientaron al ser humano en su vida cotidiana hacia la coherencia y la unidad interna, en las religiones del libro se puso especial énfasis en la alegoría de dios como imagen- apoyo para acceder a los espacios altos del espacio de representación a través del mecanismo de la oración.

Ese paisaje sin embargo se externalizó y los cielos e infiernos dejaron de ser alegorías de direcciones y estados internos y los dioses de traducciones alegóricas de la profundidad del ser humano para convertirse en jueces temidos. Las pautas de conducta dejaron de ser orientadores en la vida cotidiana para convertirse en normas rígidas e inflexibles que supuestamente eran la voluntad de esos dioses y que había que cumplir para agradarles.

Esta externalización produjo numerosos atropellos y violencia contra el ser humano como las guerras “santas” justificadas como queridas y en defensa de un dios o el brutal asesinato de seres humanos por “atentar contra la voluntad y las normas de dios”.
En el cristianismo, de Dios dependía la “gracia”, él enviaba el espíritu, lo daba. No dependía de un proceso que uno realizaba para su desarrollo, sino de ser “escogido”. La alegoría cobró vida propia y era temida y anhelada al mismo tiempo. La vida cotidiana era tan difícil, tan llena de zozobras e injusticias que el Propósito de unión con la divinidad fue desplazado para el “más allá”, y el “más acá” se convirtió en el valle de lágrimas, la cruz que había que cargar para pasar las pruebas y ser merecedor del cielo.

El ser humano que había surgido desprotegido e indefenso frente a los peligros que lo rodeaban y sometido a las vicisitudes de la naturaleza se volcó a avanzar en el mundo para poder comprenderlo y dominarlo. Es decir, desplego su vigilia con sus mecanismos hasta llegar a sus límites. En esa larga etapa, por necesidad estaba volcado hacia el mundo externo, y así las religiones que creó. El impulso a avanzar, crecer, comprender, lo llevó a desarrollar la ciencia que le permitió explicarse y manejar una cantidad de fenómenos que antes se atribuían a la acción de los dioses, ya sea como premio o castigo y las normas fijas y rígidas perdieron vigencia y credibilidad en un mundo interconectado entre diferentes culturas con normas distintas y también en un mundo de cambios cada vez más veloces.

En ese proceso el ser humano desplegó su vigilia con todos sus mecanismos hasta llegar a sus límites. Hoy en un mundo globalizado, habiendo construido las sociedades actuales desplegando su intención y su vigilia hacia sus límites de expansión y enfrentando la crisis que implica su implosión como momento de síntesis, necesitará acceder a un nuevo nivel de conciencia volviendo la mirada interna hacia su propia interioridad para dar un salto y abrirse al mundo en una nueva escala.

Cuando se habló de las ciudades de los dioses, adonde quisieron arribar numerosos héroes de distintos pueblos; cuando se habló de paraísos, en que dioses y hombres convivían en original naturaleza transfigurada; cuando se habló de caídas y diluvios, se dijo gran verdad interior.”
“Luego los redentores trajeron la Palabra y llegaron a nosotros en doble naturaleza, para establecer aquella nostálgica unidad perdida. También entonces, se dijo gran verdad interior.”
“Sin embargo, cuando se dijo todo aquello, colocándolo fuera de la mente, se erró o se mintió.”
“Inversamente, el mundo externo confundido con la interna mirada, obliga a ésta a recorrer nuevos caminos.”
“Así, hoy vuela hacia las estrellas el héroe de esta edad. Vuela a través de regiones antes ignoradas.”
“Vuela hacia afuera de su mundo y, sin saberlo, va impulsado hasta el interno y luminoso centro.”32

...

CONCLUSION

Desde sus inicios el ser humano ha buscado una respuesta a la finitud del cuerpo y ha buscado tomar contacto con lo numinoso para encontrar las experiencias de Sentido y trascendencia. Estas experiencias han sido el fundamento de las religiones y las místicas. A partir de estas experiencias se desarrollaron diversos y disímiles procedimientos para acceder a esas experiencias de contacto con otras realidades y se dieron pautas de conducta que debían respetarse, ya que la vida postmortem dependía de las acciones realizadas en vida.

Sin embargo, el ser humano que se había erguido vulnerable e indefenso en un mundo amenazante se lanzó a desplegar y desarrollar el nivel de vigilia que le era propio, dominando la naturaleza, conquistando los mares, los cielos y la tierra asumiéndose cada vez más como un protagonista y transformador del mundo. Lanzado al mundo externo, también externalizó su religiosidad y mundo interno. Las experiencias de contacto con lo sagrado quedo reducida a “especialistas” y a las místicas de las distintas religiones. Llevando el despliegue de su nivel de vigilia hasta sus límites, el ser humano se encuentra hoy en un mundo que él mismo creó en crisis y requiere de nuevas respuestas.

En ese contexto, las enseñanzas de Silo abren un nuevo horizonte espiritual: el ser humano puede aprender a manejar y dirigir su energía y llevando la mirada hacia su propia interioridad puede conducirla hacia nuevas regiones de su espacio interno. Esto le permitirá el acceso a las experiencias de Sentido y Plenitud y además cambiará su mirada y relación consigo mismo, los otros y la vida.

Gracias a su acción válida y unitiva ayudando a superar el dolor y el sufrimiento en otros, al esfuerzo por lograr un nivel de conciencia más lúcido y de disposición a comprender y a un Propósito trascendente que sostenga este esfuerzo, el ser humano puede ir ganando un nuevo nivel de conciencia de sí, un centro de gravedad interno que lo vaya independizando cada vez más de las limitaciones espacio-temporales que pone su cuerpo y las condiciones externas. En suma, puede ir creando algo nuevo en su interior, el espíritu, que le da la experiencia y certeza de la trascendencia y la inmortalidad.

Silo nos invita a descubrir lo numinoso en nuestra profundidad y coherentemente con ello avanzar en el proceso de humanización de la Tierra con alegría y esperanza.

Notas:
26 EL ZOHAR, El libro del Esplendor. Ediciones Obelisco, 6ª edición. 2011..
27 Algunos ejemplos de experiencias renovadas de contacto con lo numinoso las podemos encontrar en las siguientes monografías: La vía devocional del sufismo en Irak del siglo VIII al IX, Alain Ducq, Parque de Estudio y Reflexión La Belle Idée, julio 2011; La mística femenina en la región Renanoflamenca (Siglos XII y XIII), Claudia Salé, Parque de Estudio y Reflexión La Belle Idée, enero 2013; Estudio sobre ´La oración del corazón´, José Gabriel Feres, Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas, agosto 2010; La entrada a lo Profundo en Juan de la Cruz, Juan Espinosa, Parque de Estudio y Reflexión Toledo, septiembre 2011.
31 SILO. Humanizar la Tierra, El Paisaje Humano. Santiago. Virtual Ediciones. P. 84.
32SILO. El Mensaje de Silo, La Mirada Interna. Lima. Editorial Cuásar. PP. 85-86.