11 nov 2023

Aquí se vienen los desbordes sociales. Entrevista a Silo

 

Ver imagen más grande

    14 de mayo de 1994

    «Aquí se vienen los desbordes sociales»

    Semanario: El Siglo – Chile

    El 14 de mayo se cumplieron los 25 años de una reunión en pleno campo, en Punta de Vaca, cuando Argentina ya vivía bajo régimen militar. Allí, rodeados por la policía, se juntaron jóvenes argentinos y también chilenos, para debatir sobre los problemas de los convulsionados años sesenta. Sería la cuna del Movimiento Humanista. Protagonista de aquel encuentro y su mentor principal, Mario Rodríguez, más conocido como Silo, está de visita en nuestro país para presentar su último libro, «Cartas a mis Amigos». Muchas cosas han ocurrido en este cuarto de siglo que media entre la reunión de Punta de Vaca. Sobre muchas de ellas reflexiona en esta obra, donde expone su teoría social: sobre la revolución, el capitalismo, las fuerzas armadas, la caída de los socialismos reales.

    Se le ve optimista y ríe de buena gana cuando se acuerda de la entrevista que le hiciera un canal de televisión chileno, la noche anterior:

    «El periodista me dijo que el Movimiento Humanista se había formado en la clase alta y esbozó la teoría de que estábamos en convivencia con el Partido Comunista. A nosotros se nos habría asignado la tarea de destruir a la clase alta. Una teoría folklórica extraordinaria».

    Poniéndose serio, decide abordar el tema, sin embargo.

    «La verdad de las cosas es que el Movimiento estuvo conformado por clases medias y clases bajas. Que hubiera elementos de las clases altas, bueno, bienvenidos, pero no fue un movimiento elitista en ningún momento. De hecho, nos encontramos con los compañeros comunistas, del MIR».

    El Siglo: No era elitista, pero tampoco era de masas.

    Silo: No, no. Qué iba a ser de masas. No estábamos en condiciones, recién estábamos en el huevo.

    ES: ¿En qué momento se produce el salto para que se transforme en un movimiento mayor?

    Silo: Antes de eso fue necesaria una acumulación, la que está teñida por la persecución de los regímenes militares en Chile y en Argentina. La gente va a la cárcel, nos ametrallan compañeros, algunos caen en prisión y se les da la alternativa de salir al exilio. Esa gente que sale de estos dos países es la que va a Europa, básicamente Italia y España. Allí se abren en un activismo muy grande para tratar de conectar con la gente de allá. Así empieza a crecer el movimiento.

    ES: ¿Cómo veían ustedes el proceso que se vivía en Chile?

    Silo: Era una catástrofe. Había pasado en Chile, pero en ese tiempo ya se veía un aluvión de signo militar en toda América Latina. Al Departamento de Estado norteamericano no le daba para enfrentar la protesta, el guerrillerismo, los cambios en las estructuras económicas. En Argentina existía un poderoso movimiento obrero, los llamados gremios combativos, y empezaron a barrerlos, a desarticularlos. No estoy hablando de los sindicatos domesticados, amarillos, que por supuesto respondían al régimen. La catástrofe que se dio en Chile, la entendíamos en el contexto de América Latina.

    ES: ¿Podría precisar qué puntos esenciales lo diferencian y explican el surgimiento del movimiento humanista, existiendo en la época corrientes fuertes que se planteaban los mismos problemas?

    Silo: Con el guerrillerismo nosotros teníamos la siguiente tesis: al mismo sistema le interesa canalizar a ciertas fuerzas en la acción directa para luego justificar su represión y el asentamiento de regímenes militares. Por eso, desde un comienzo estuvimos por la no violencia. Por supuesto, la gente de los grupos guerrilleros nos consideraban desviacionistas o pacifistas estúpidos.

    LA EXPERIENCIA DE SALVADOR ALLENDE

    ES: ¿Y qué pensaban de la gente que no se planteaba la acción directa? Por ejemplo, la propia experiencia del Gobierno de Salvador Allende.

    Silo: Francamente lo veíamos jaqueado. Era una experiencia muy interesante, de democracia plena. A través de las urnas se había logrado crear pre-condiciones para un cambio. No se pudo. Pero francamente creíamos que habría un golpe militar.

    ES: Una discusión muy de fondo en Chile es acerca de la inevitabilidad del golpe militar. ¿Qué opina al respecto?

    Silo: A nosotros nos parecía inevitable. De todos modos, la consecuencia de Allende, conceptual y humana, es meritoria y no se puede descartar. Pero no le veíamos salida. Son esas situaciones históricas donde igual se da un paso hacia adelante. Además, los procesos históricos no terminan con la anécdota, en este caso adversa. ¿Qué hubiéramos hecho nosotros? Creo que nada mejor que lo que hizo Allende. Y al decir Allende digo toda la U.P.

    ES: Una pregunta especulativa: si en ese tiempo hubiera existido el Partido Humanista en Chile, ¿habría pertenecido a la U.P.?

    Silo: Ah, sin duda habríamos pertenecido a la U.P. Aún con la conciencia de que habríamos tenido problemas. Sin duda.

    EL MUNDO ESTA EN UN CUELLO DE BOTELLA

    ES: En el libro que usted acaba de publicar en Chile, «Cartas a mis Amigos», realiza un análisis de la actual situación de la humanidad. Se observa una mayor preocupación por direccionar la actividad humanista hacia la transformación social. ¿Por qué se llega a ésto?, ¿por qué ahora y no antes?

    Silo: Creo que el mundo está llegando a un cuello de botella. Este sistema se abalanza hacia una crisis que no será sólo de este sistema sino que nos arrastrará a todos. Ese es el problema. Acá se ha instalado un sistema, el neoliberal, que sigue extremando sus medidas, sigue empobreciendo a los pueblos y a regiones completas. No se trata de que el sistema vaya a sufrir un colapso y nosotros, felices, nos haremos cargo de la situación. No, esta crisis compromete a todos.

    ES: ¿Esto implica una transformación interna del Movimiento Humanista?

    Silo: El Movimiento Humanista consideró siempre el cambio como algo importante y a lo cual siempre se aspiró. Nunca tuvimos la pretensión de mantenernos en un mismo estilo, sino que aspiramos a transformarnos de acuerdo a los cambios sociales. No cabe duda que nos estamos transformando.

    ES: ¿Hasta qué punto este avance del Movimiento Humanista hacia estos temas está gatillado por el fracaso de un modelo de construcción del socialismo?

    Silo: Estamos entre amigos así que lo puedo decir con toda honestidad y sin ningún tipo de cálculos: nosotros creíamos que se iba a producir un colapsos en el Este. No por el modelo económico que planteaba el socialismo, sino básicamente por un problema estructural. Veíamos que las estructuras de poder montadas por el socialismo real eran rígidas y había que modificarlas urgentemente. Segunda cosa: en su ánimo por lograr un mundo mejor y con posibilidades para todos, en muchos caso se había llegado a suprimir la diversidad, que se aplanaran el tema de las etnias, la religiosidad, las colectividades, las diferencias culturales, en pos de lograr una nueva sociedad. Pero nos parecía que eso traía muchas dificultades. Nosotros no consideramos la diversidad como un elemento antagónico con ese objetivo. Lo importante es que la diversidad sea convergente. Ahora, la experiencia dolorosa del fracaso de ese modelo ha liberado enormes posibilidades para un nuevo paso. Los movimientos progresistas están en este momento en condiciones de comprender y encarar una nueva política de convergencia de lo diverso, alejándose de la idea de uniformar las cosas. No creo que la gente progresista esté considerando al que es diferente como antagónico. Eso es muy importante. Es lo que abre un diálogo hermoso y fecundo con distintas corrientes. Por ejemplo, si la vieja idea de los frentes populares no tiene un trasfondo hegemonista, sino que, efectivamente como método, como acción, hagamos una convergencia de fuerzas, en que ojalá exista la diversidad, vamos a enriquecer al movimiento popular. En este tiempo creo que las cosas se están sintiendo genuinamente en este sentido, y no como una mera especulación táctica.

    LA REVOLUCION DEBE PARTIR POR LA BASE SOCIAL

    ES: Es claro que en Chile existe una experiencia como la que describe, de convergencia del humanismo con el marxismo.

    Silo: Eso está funcionando bien en distintas partes del mundo. Los humanistas estamos aprendiendo, recuerde que somos un movimiento joven y tenemos mucho que aprender. Pero el encuentro con los marxistas es absolutamente fecundo. Nosotros hemos tenido diferencias teóricas con el marxismo y eso no nos parece mal. Que estemos equivocados o no, ese es otro problema. Pero postergamos esas diferencias porque es más lo que nos une que lo que nos separa.

    ES: Quiero volver atrás. El diagnóstico que usted hace, a muchos, incluyendo socialistas renovados, les parece catastrofista…

    Silo: Apocalipsis de fin de siglo, dicen…

    ES: ¿Cómo se enfrenta este momento, realistamente?

    Silo: Yo creo que hay que producir una acumulación de fuerzas y poner al centro el tema de la supervivencia. Ya no es el problema de una clase, no es el problema de una burguesía dominante que hay que excluir para hacerse cargo de la situación. Es un problema que nos arrastra a todos. La suma de fuerzas hay que hacerla sin discriminación de ninguna especie. Por otra parte, reconozcámoslo, las condiciones en el proletariado han cambiado, un tema que el movimiento popular quizás no analizó a tiempo. No estamos en un cuadro donde el proletariado esté en las industrias básicas. La base del proletariado está en una situación de rombo, porque dentro de ella han surgido diferencias de estrato que le han hacho perder toda homogeneidad. El movimiento sindical está fragmentado, con el amarillerismo de las cúpulas, donde la gente no se siente representada en absoluto.

    ES: Pero en los ejemplos que nombró, Chiapas, Santiago del Estero, etc., se puede observar una diversidad de sectores pobres que despliegan una gran carga de violencia contenida, ¿ésa no será una característica de las transformaciones en el futuro, que inevitablemente contengan esos rasgos?

    Silo: Creo que sí, no estamos en desacuerdo.

    ES: ¿Y eso no se contradice con los postulados doctrinarios del humanismo?

    Silo: No se contradice el hecho de que los más necesitados vayan a la delantera. Hay sí diferencias en el análisis de cómo se abordan estos fenómenos. En lo cual no queremos colisionar ni abundar, porque no ayuda. Pero en cuanto a que son los oprimidos los más interesados en cambiar las actuales condiciones, de eso no nos cabe la menor duda. Por eso creemos que debemos reconstruir el tejido social en la base y no andarse preocupando tanto de quién va a ser senador o diputado. Todas estas estructuras, que no son controladas ni por los presidentes, ni los diputados, ni los senadores, porque ellos están siendo empleados de la banca internacional. Creo que desde la base vecinal, laboral, estudiantil, debemos iniciar la reconstrucción del armado social. Sé que hay ciertas corrientes que no han perdido ese impulso, pero otras sí, se han alejado absolutamente de su base social, hay sectores que han desertado y se han hecho cada vez más cupulares. Eso es lo que le ha pasado al Partido Socialista Obrero Español.

    ES: En la Séptima Carta del libro, usted se extiende sobre el tema de la revolución social. Allí se establece la necesidad de conquistar el poder político, ¿qué significa eso en las actuales condiciones?

    Silo: Conquistar básicamente la comuna. Se dirá que éste es un planteamiento muy mínimo, pero es la estructuración de la base social la que va a decidir a la hora del colapso del sistema. Además, creo en la potencia del efecto demostración en una sociedad de masas. Allí donde se produzca una experiencia exitosa, que la gente vea que es un paso adelante, creo que tiene capacidad de contaminación a otros lugares. No se trata de esa cosa laboriosa, de siglos, sino que se pueden precipitar situaciones de desestructuración muy grandes pronto.

    ES: Pero esa experiencia no resuelve el problema del poder. Puede crear condiciones, hacer conciencia, nada más.

    Silo: Es que ahí estás pensando que esa experiencia exitosa se da mientras el sistema sigue incólume. No creemos en el voluntarismo de un pequeño fenómeno, sino en la medida que se desestructure el sistema, pueden hacerse más potentes y ser una referencia a los conjuntos sociales. Son procesos simultáneos. La unión de las fuerzas progresistas debe empezar por el encuentro y la acción común en la base.

    ES: ¿Eso implica una subestimación del acceder a cargos de representación dentro de la institucionalidad?

    Silo: De ninguna manera. No hay que desaprovechar nada. Pero la mirada del militante debe estar en la organización de base.

    LA ALTERNATIVA FRENTE A LA CRISIS

    ES: ¿Y cuál es la alternativa frente a la crisis?

    Silo: Antes la gente tenía dos alternativas. Una de ellas, el socialismo, sufrió un serio revés. ¿Y qué va a pasar cuando falle la alternativa capitalista? Se le está diciendo chantajistamente a la gente: «apoyen nuestro sistema neoliberal, porque no hay otra alternativa». Pero al sucumbir una de las alternativas, existen todas las posibilidades para que surja algo nuevo. Si sucumbe el capitalismo, no es el fin, sino el comienzo. También están con la idea de que este sistema es perfectible: si usted no está de acuerdo, participe porque esas cosas irán cambiando. Nosotros creemos que este sistema no es perfectible, no se trata de luchar desde adentro, sino desde la base del pueblo.

    ES: A esa posición en Chile del Partido Humanista se la calificó como una radicalización.

    Silo: Es una consecuencia del planteamiento del Partido Humanista. No es que le tenga miedo a la palabra, pero se trata de un fenómeno al que se le pueda seguir muy bien su línea en nuestros planteamientos.

    ES: ¿Y cual es la propuesta humanista en el terreno económico?

    Silo: Hay que considerar que el empresario está en jaque. Hoy todo lo está controlando el gran capital financiero, la banca. Cualquier empresario tiene que ir de rodillas al banco a pedir crédito. La mayoría está convertido en subsidiario del gran capital financiero. Aquí se tienen que establecer nuevas relaciones entre el capital y el trabajo, que debe ir en beneficio de ambos. No lo planteamos como una lucha frontal entre todo el capital y todas las fuerzas del trabajo, sino que le decimos: a ustedes también los van a liquidar.

    ES: Pero esa propuesta, ¿no aparece como planteada desde dentro del capitalismo?

    Silo: Nosotros no lo planteamos desde dentro del capitalismo sino desde las condiciones que se van dando hoy. Si el pequeño productor, el pequeño empresario va tomando conciencia, entonces bienvenidos sean.

    ES: Para instaurar una sociedad humanista, en el sentido que lo han planteado distintas corrientes, ¿no es una contradicción antagónica la existencia del capital y de la explotación que éste genera?

    Silo: Todas estas etapas son de transición, no de finalismo histórico. Debemos transitar por esas etapas imperfectas. No creemos que ése sea el ideal de una sociedad humana universal.

    ES: Este esfuerzo humanista por desarrollar las fuerzas del pueblo, y sumado al hecho de que un proyecto socialista no está definido, sino en construcción, ¿no los hace sentir que están aportando a la construcción de ese proyecto?

    Silo: Sin duda. Nos estamos animando en esa dirección. Y también estamos animando a los que vienen de otras corrientes de pensamiento a construir un nuevo modelo teórico.

    ES: En Chile se ha creado una instancia de entendimiento, la Mesa de Acción Común, donde convergen humanistas, comunistas, otros sectores de izquierda, cristianos, ¿cómo valora esta iniciativa?

    Silo: Absolutamente positiva. Hay que fortalecerla, lo que me parece está en el ánimo de todos. Pero también hay que desarrollarla a nivel de base y de la acción social. Eso crea una corriente de confianza enorme, al verse las militancias trabajando de conjunto en la base social. Eso crea buenos compañeros.

    ES: Siendo también una experiencia nueva para la izquierda tradicional, el Silo de los años sesenta, setenta, ¿se imaginó estar sentado con los comunistas, pensando cómo construir una sociedad mejor?

    Silo: No me imaginé estar sentado con los comunistas pero sí lo aspiré. Qué bueno que pudimos entendernos, ahora se trata de decir qué bueno que estemos juntos.

    Por |mayo 14th, 1994|Categorías: ENTREVISTAS|Etiquetas: |Comentarios desactivadosen Aquí se vienen los desbordes sociales

    9 nov 2023

    Los escenarios globales del siglo XXI a la luz de mega-historia



    Pressenz

    Resumen de la primera conferencia de Akop Nazaretian, en el posgrado, “Enfoques teóricos sobre la Historia”, organizado por el Departamento de Filosofía de la Universidad Central Marta Abreu de las Villas y con la colaboración del Centro de Estudios Humanistas Toltecáyotl y la Agencia de noticias internacional Pressenza.

    23/04/2018.- Se dio inicio al posgrado con las palabras del profesor Rafael Pla León y la conferencia de María Teresa Vila Bormey “El problema de la conciencia histórica y la filosofía de la historia».

    Los escenarios globales del siglo XXI a la luz de mega-historia

    Akop Nazaretián, 24 de abril de 2018.-

    Ayer, nuestra colega, Maria Teresa, nos habló acerca de las concepciones de la historia de Hegel y del marxismo. La próxima semana, el 5 de mayo celebramos el bicentenario de Karl Marx. Por eso quiero comenzar con alguna cita. Marx y Engels escribieron en la primera mitad del siglo XIX “conocemos una sola ciencia: la ciencia de la historia, esta historia se divide en la H de la naturaleza y la H de los hombres”. Por eso anticiparon muchos pasos de la ciencia, pero entonces ni ellos imaginaron que la historia de la naturaleza incluye, no solamente la historia de la Tierra… Los científicos materialistas de entonces imaginaron que la evolución abarca nada más que la Tierra y el Sistema Solar. El Universo no tenía principio, ni fin y por eso resultaba anti-histórico. Se pensó así durante varios decenios más.

    Voy a dar otra cita: un científico muy conocido Michio Kaku dijo “Las generaciones que viven hoy son la más significativas de toda la historia y prehistoria humana”. Porque ellos serán los que determinarán si la humanidad prosigue hacia su nueva meta evolutiva.

    Posiblemente nuestras esposas actuales estén dando a luz a dioses potenciales, que tendrán acceso a algunas formas de inmortalidad y de dominio cósmico o bien serán una generación de suicidas que comenzarán la caída irreversible de la antroposfera.

    En referencia a la Historia Universal, según la entendemos ahora, durante los siglos XVIII y XIX en Europa estaban establecidos tres modelos de la historia; una nueva, la del progreso y el desarrollo, bien geo-centrista, bien lineal que iba de lo peor a lo mejor. Esa era la visión en Europa central, lo demás: Europa oriental, la China, Japón, América, eran considerados periféricos.

    Otro modelo más tradicional consideraba que el mundo va cayendo (desde el Siglo de Oro…). Esto estaba apoyado por la termodinámica (el crecimiento de la entropía con el paso del tiempo).

    Algunos físicos dijeron: no pueden tener razón ambos modelos. Se hacía entonces una broma sobre la termodinámica comparándola con una vieja tía, que no cae simpática pero siempre resulta que tiene razón.

    Entonces comenzaron a considerar que la historia no es única para todas las civilizaciones.

    En ese momento, a finales del siglo XVIII se configuró el concepto de Historia en el sentido actual; antes el mismo se utilizaba en número plural: “historias”, como relatos de acontecimientos separados.

    En los inicios del siglo XX los europeos entraron en una onda de esperanza. Todo iba a ser mejor: la moral, la economía, etc. Se escribía en libros brillantes y se decía que ¡nunca más podría haber guerras! Se reservaban estas para África, Asia o América; pero Europa quedaría libre de guerras para siempre. La historia y las guerras eran cosas del pasado. Pero las dos guerras mundiales en Europa derribaron el estado de ánimo de los europeos. Ellos tuvieron que reconocer que se habían equivocado. Toynbee escribió que su libro de 16 tomos de estudio de la historia tenía que terminarlo solamente porque lo había prometido.

    En los años 80 apareció el concepto de historia global. La historia humana no puede desligarse de los procesos evolutivos de la naturaleza, puesto que la propia historia de la Tierra es parte de la historia del Universo. Durante unos 14.000 millones de años se fueron formando estructuras cada vez más complejas. Desde el Big Bang –que es el horizonte de nuestra visión retrospectiva–las transformaciones en el universo siguen ciertos vectores… En los 70-80 se descubre la flecha cosmológica del tiempo. Hasta ese momento nadie había podido contradecir a la flecha termodinámica del tiempo.

    Hoy los astrofísicos presentan dos flechas: la termodinámica y la cosmológica. Estas nos muestran el vector del desarrollo desde las condiciones más caóticas, casuales y simples a las condiciones más complejas. Entre los fascinantes efectos de ese proceso estamos nosotros; nuestro cerebro y nuestro espíritu.

    Así se diferenció la historia mundial, la del hombre y la historia universal.

    En los primeros mil millones de la evolución, desde el Big Bang, la velocidad de los procesos fue bajando. Esto se consideró el primer estadio de la evolución. Después, a los -10.000 millones de años, en las entrañas de las estrellas de primera generación se sintetizaron los elementos pesados y eso produjo una segunda onda de aceleraciones a partir de la explosión de supernovas. En ese momento se creó un nuevo mecanismo de autoorganizacióndiferente de los procesos anteriores. (Porque los elementos pesados necesitan energía libre desde afuera). Comenzó el desarrollo hacia la materia orgánica y comenzó una nueva aceleración. Como resultado de eso aparece el Sistema Solar y la Tierra.

    Si nos fijamos en la Tierra aparece el siguiente cuadro:

    Vertical de Snooks-Panov

    Hay bastantes razones para afirmar que la vida no apareció en la Tierra originalmente. Esta muy aceptada la idea de que los primeros organismos vivos son más antiguos que los océanos. Se trata de organismos que pueden viajar en el cosmos en condiciones extremas (sin agua y sometidos a fuerte radiación…).

    En la primera fase de la evolución fue muy intensiva la actividad meteórica. Cuando esta actividad se moderó los organismos pudieron comenzar su proceso evolutivo.

    Varios científicos observaron que la evolución tenía un ritmo regular… Al comparar precisamente los períodos de existencia libre de crisis globales, investigadores de distintos países, de modo independiente y casi en simultáneo, hicieron un sorprendente descubrimiento. Se trata del australiano Graeme Snooks, el ruso Alexander Panov y el americano Raymond Kurzweil, quienes, al encontrar una secuencia estrictamente logarítmica en el acelerado cambio de fases de la evolución social y pre-social –sin sospechar todavía acerca del trabajo de sus colegas– intentaron continuar retrospectivamente la curva obtenida.

    Los tres dieron con el mismo hecho: después de 4.000 millones de años continua la aceleración, siguiendo de manera precisa una fórmula logarítmica. El intervalo entre las catástrofes globales seguidas por las transiciones de fase baja en un tercio. La evolución seguía un horario sumamente regular hasta la aparición del homo sapiens, este loco factor con voluntad propia. 

    En la Tierra se produjeron fluctuaciones del clima, cambió el nivel de los océanos, se desplazaron los continentes, estallaron volcanes, cayeron cuerpos celestes, se movieron los polos magnéticos; a todo lo cual se sumó el libre albedrío de la extravagante humanidad. Sin embargo, las irreversibles transiciones de fase de la evolución global se sucedieron una a otra cronométricamente. Este hecho sorprendente constituye la más cabal demostración de que los saltos revolucionarios en la historia de la naturaleza y la sociedad fueron provocados, no por cataclismos accidentales, sino por crisis endo-exógenas que se hicieron más frecuentes en la medida que se intensificó la actividad antientrópica.

    Esto se explica en los modelos que nosotros llamamos sinergética, los norteamericanos lo llamaban teoría de caos, en Chile autopoesis, los franceses lo llaman termodinámica de desequilibrio.

    En el siglo XXI podemos construir un modelo del pasado gracias a que en todos los estadios críticos de la evolución terrestre se realizaron atractores extraños verticales

    Probablemente, algunos de estos episodios cruciales podrían haberse resuelto según un escenario distinto y los acontecimientos realizarse en dirección a un atractor simple u horizontal. El primero es el caso de una degradación de la biosfera (o antroposfera); el segundo, el de una prolongada suspensión de la evolución con estabilización, según el modelo ecólogo-matemático de “lobos – liebres”.

    A eso de mediados del siglo XXI aparece lo que se llama en matemáticas el punto de singularidad. Es el punto de la hipérbole donde el valor de las funciones tiende al infinito, la curva se transforma en una recta.

    En América, la NASA han formado la Universidad de la Singularidad, en Moscú hemos formado, como preparación para el futuro, el Centro de Mega Historia y Pronosticación Sistémica.

    La realidad objetiva es que matemáticamente llegamos a una singularidad. Pero ¿qué está detrás de eso?… Eso es lo que se estudia.  Así, llegamos a una bifurcación. Los últimos mil millones de años de evolución han de resolverse en los próximos decenios. 

    Detrás de la singularidad puede comenzar la rama descendiente la historia. El atractor indica que la Tierra volverá a ser un cuerpo normal como la Luna o Marte, privado de la vida (espiritual, filosófica, etc.). Esto no tomará millones de años, puede ser algo de días o milenios, porque será el resultado de la actividad humana. Varios filósofos especularon con esta posibilidad, pero imaginaron que iba a ocurrir dentro de decenas de millones de años, como un proceso natural.

    El padre de la nanotecnología Eric Drexleravisó que pronto se podrán hacer nanobacterias atacantes. Las bombas atómicas son armas viejas que ya no sirven para mantener el equilibrio, las nuevas son armas más modernas, más baratas y tal vez más accesibles. Entonces una de los escenarios es la posibilidad de eliminar toda la población de una determinada etnia.

    Otro atractor, el horizontal, indica que la humanidad al haber alcanzado bastante estabilidad, pierde interés por la vida exterior y escapa hacia la vida virtual (en el mundo virtual se realiza toda la actividad vital).

    La otra posibilidad es que el ciclo planetario de la evolución se transforme en un gran ciclo cósmico acompañado de profundas transformaciones del ser humano (una onda de choque intelectual hacia afuera del “planeta alcoba”).

    Los físicos del siglo XX, casi unánimemente escribían, que la mente, el intelecto, la cultura espiritual y toda la sociedad son epifenómenos del desarrollo de las estructuras físicas y nada más y no pueden jugar ningún papel en la vida del universo; son un fenómeno secundario.

    En el siglo XX solamente algunos físicos soviéticos, influidos por el llamado cosmismo ruso (filosofía cosmista) se atrevieron a escribir que –tal vez– el hombre a través del intelecto podría hipotéticamente cambiar estructuras del universo.

    Steven Weinberg (ganador del Nobel de Física 1979) escribió: «El esfuerzo para comprenderel universo es una de las pocas cosas que eleva la vida humana por encima del nivel de la farsa y le imprime algo de la elevación de la tragedia.» Nuestra existencia es una farsa. Y los filósofos materialistas escribieron lo mismo: que, desde el punto de vista cósmico, lo que hacemos es una farsa. Esto nos da un matiz de una gran tragedia.

    Otros hablaban también en este sentido, del crecimiento de la entropía y la basura cósmica (asimilándolo al proceso humano).

    Estas fueron hipótesis exóticas del siglo pasado, pero a partir del siglo XXI, el ambiente intelectual en física comenzó a cambiar radicalmente. Hoy es posible leer en la prensa especializada, que la conciencia es una esencia cosmológicaque nuestra presencia en el Universo no es casual, que la conciencia es una realidad más fundamental que los átomos y que el futuro del Universo fundamentalmente depende de nuestro conocimiento humano en sentido amplio.

    No son rusos, no son filósofos, no son psicólogos, quienes afirman esto. Si lo hubieran escrito psicólogos… Pero ellos son astrofísicos profesionales y dicen, que cuando el intelecto toma el poder de los procesos físicos del Universo forma después nuevos Universos por medio de una explosión dirigida a un agujero negro. Hablan también de una selección drawiniana en los Universos (suena un poco ridículo, pero se escribe en serio por científicos que cuentan con reconocimiento mundial). Los Universos artificialmente formados desecharían a los formados de manera natural…. (1)

    La psicología, en particular la Gestalt mostró que el diapasón del manejo de energía cósmica no tiene límites, que cualquier constante existe como estándar dentro de cierto modelo. Siempre se puede encontrar un metamodelo aunque las formas varíen. Según esto el Cosmos debería estar lleno de las poderosas civilizaciones. Pero desde el inicio de los años 50 se produce la paradoja que señala el gran físico italiano, Enrico Fermi, que se enuncia fácilmente: ¿dónde están? 

    Según todas las teorías actuales cosmológicas se observa que en algunos lugares la vida debe haberse formado mucha antes que en la Tierra. Entonces, en los últimos años la tecnología astronómica descubre 2 planetas nuevos cada semana. Están registrados en los últimos años algunos planetas muy parecidos a la Tierra, pero no hay ninguna muestra de alguna actividad intelectual fuera de la Tierra, por lo que la paradoja de Fermi se agudiza cada vez más.

    Ante esto hay diversas teorías pintorescas, como que los extraterrestres se esconden esperando a que la humanidad supera la etapa de agresividad, por ejemplo. Más recientemente se habla de silencio del Cosmos: posiblemente el Cosmos está silencioso porque la metagalaxia no ha producido todavía un intelecto conmensurable con su propósito universal.

    En la historia evolutiva, en cada caso los acontecimientos podrían haber ocurrido de otra manera. Tenemos el ejemplo de la crisis de los misiles en Cuba. Es un milagro que no estallara una guerra nuclear en aquel momento. En aquel momento no se le temía especialmente a la guerra nuclear. En China por ejemplo se llegaba a decir que los supervivientes de una guerra nuclear vivirían mejor.

    El ambiente de aquel momento era de no futuro, los hippies por ejemplo hablaban de libertad ahoravivir el momento, amor ahora.Prácticamente el siglo XX estaba terminado en estas condiciones.

    Según el principio de implementación todo lo que puede ocurrir ocurre. Entonces debería haber otros planetas donde se dieron otros escenarios.

    En las hipérboles, cuando analizamos cada transición, vemos claramente que podría haber ocurrido lo contrario: la degradaciónNosotros vivimos en este planeta gracias al hecho de que en cada caso se realizó el atractor extraño vertical.

    Debe haber otros planetas donde una crisis como la del Caribe, o la del Paleolítico habrán sido definitivas. Podemos suponer que muy pocos llegan a su meta evolutiva y que muchos quedan como desechos de la evolución.

    Si aceptamos esto, podemos pensar que la situación actual se corresponde con una etapa decisiva del proceso evolutivo.

    Uno de los escenarios destructivos en este momento es el siguiente:

    Nosotros estamos observando ahora y estudiando detalladamente la situación de Norteamérica, de América latina, del Oriente Medio, de Rusia… observando que se da un proceso de renacimiento religioso, un renacimiento del fundamentalismo socialista nacionalista, patriótico… La misma idea de los intereses nacionales, cuando nadie puede elegir la nación en la que nace… ¿Y cuál es la diferencia entre interés, ambición, provecho o un capricho? ¿Cuál es la diferencia? Y estas frases vacías son las que impulsan.

    Si este proceso de fundamentalismo sigue, puede resultar irreversible, una caída a la Edad Media. Pero la Edad Media de nuestro tiempo no puede alimentar a 7.000 millones de habitantes. Eso significa la perdida de la memoria, con las viejas tecnologías. Entonces comienza la guerra de todos contra todos. Además, todas las armas químicas, atómicas que se quedan descuidadas… Así se llega a lo que los científicos llaman equilibrioesfera. Ahora vivimos en una esfera de desequilibrio sostenible. La vida es el equilibrio sostenible.

    Luego vamos a hablar del humanismo, de cómo el futuro depende del desarrollo del humanismo. Eso no es el capricho de algunos –“buena gente los humanistas”– es el imperativo de supervivencia de nuestro planeta y de la especie humana.

    1: Cita del redactor:

    Muchos planteamientos que tratan de sintonizar los más recientes descubrimientos de la física y de la cosmología con otras áreas del pensamiento humano se inscriben en el denominado “principio antrópico” corriente que surge a finales del siglo XX.

    En referencia a lo dicho por Nazaretián en su charla, Michio Kaku expone lo siguiente en su libro “Física de lo imposible”.

    “Si concentramos suficiente energía en un punto, todo lo que tendríamos sería un colapso del espacio-tiempo en un agujero negro” (…) “Es concebible que una civilización centenares de miles o un millón de años más avanzada que la nuestra fuera capaz de dirigir un agujero negro semejante en la dirección de un blanco”.