16 may 2025

Contacto o no contacto: la experiencia humana y la cuestión de Dios - Nestor Tato

 Contacto o no contacto: la experiencia humana y la cuestión de Dios



Carl Sagan no sólo fue genial en su difusión de la cosmología sino que pudo sintetizar en su novela “Contacto” las claves de la experiencia humana y la cuestión acerca de la existencia de Dios.

Si hay un film que trasciende su tiempo, ése es “Contacto”. No sólo es hermoso por las imágenes, interesante por el argumento, sino tierno por su tratamiento de las relaciones y algo que nunca ví en cine: la graficación de la intimidad de la experiencia humana y de la discusión acerca de la existencia de Dios. Graficación dije, no discusión argumentada.

¿A qué viene esto ahora? Ya en notas anteriores vengo arrimándome desde distintos ángulos al intento de sintetizar una respuesta al dilema cognitivo que planteé ayer (“Sabemos tanto pero tan poco”). Si insisto es porque el recuerdo del film de Sagan me dio el pie para darle el remate al asunto y ver si puedo pasar a otros temas.

Lo que parecen ser anécdotas en el film que sólo servirían para delinear el personaje de la protagonista (una deliciosa Jodie Foster), ya desde el comienzo crean el trasfondo del tema. Después de un impactante paneo que se aleja de la Tierra, aparece una niña que trata de comunicarse por radio con otra estación. Huérfana, vive con su padre, y queda flotando en copresencia el intento de comunicación con su madre muerta. También muere el padre y se vuelca a su pasión por la astrofísica. De entrada se ha introducido la cuestión de los planos por que transita lo humano, entrelazados: la protagonista tiene una copresencia de necesidad de contacto con sus padres muertos que concreta en su búsqueda de señales de vida provenientes de más alla del sistema solar. Su paciente escucha de las señales de radio nos remonta de inmediato a su infancia.

En Arecibo conoce a un pastor con el que tiene relaciones pero cada uno está en lo suyo, sólo que él encontró: accede a Dios orando. Para ella, Dios no existe y se separan. En una sola escena queda planteada una discusión existencial antiquísima: ella necesita pruebas perceptuales, a él le basta con su experiencia para confirmar a Dios. Nótese que dije “confirmar a Dios”, no su existencia.

Ella pasa a ser voluntaria para un viaje interestelar en una cápsula de último diseño y le ajustan una cámara portátil para que grabe todo. Viaja por lo que parece ser un agujero de gusano, un concepto einsteniano que implica un atajo en el espacio-tiempo para recorrer enormes distancias espaciales (valga la redundancia). Va a parar a lo que parece ser una playa, fuera de la cápsula. Pero allí parece estar dentro de una suerte de burbuja gelatinosa en cuya superficie interna trasluce el paisaje y una figura se acerca: es su padre. Vuelve en la cápsula sin que jamás se explique cómo entró ni cómo salió y cuando la recogen resulta que nunca abandonó el planeta. Su “viaje” duró aproximadamente 10 segundos.

Tiene que rendir cuentas de su historia en una comisión del Congreso, sin que, por supuesto, le crean. Es un increíble contrapunto del diálogo con el pastor y ella sólo puede decir: “pero yo lo viví”.

Sí, efectivamente, está la cámara, que cierra la película. En la última escena el diputado inquisidor recibe el informe de la grabación: 16 horas de ruido. La cámara congela la cara de asombro y “the end”.

¿Cachai? En unas dos horas el film nos pasea por todas las dimensiones de la experiencia humana (etaria, familiar, amorosa, política, científica, teológica) con imágenes. No hay ninguna perorata justificadora de las posiciones que se juegan: la patencia, o sea la prueba perceptual de lo que se afirma, y la evidencia, esto es, la certeza de experiencia por la intuición o vivencia interna. (Sí, eso es la evidencia en su sentido puro).

Vistas desde afuera, las experiencias del pastor y la protagonista caen en la disyuntiva “creer o no creer”, pero claro, el espectador ha sido testigo de la vivencia de ella. Licencias tramposas del cine que le permiten hacer patente lo no manifiesto. Que se agradecen, claro.

La charla con el padre dentro de la burbuja sintetiza lo transparente, porque no es manifiesto a nuestro esquema de percepción corporal: estamos inmersos en un espacio de percepción que habilita el mundo como lo configuramos, hecho de materia imaginaria (sí, materia, así la nombró un materialista como Castoriadis). Transparente, intangible, insípida, inodora e incolora. Estaba por decir inaudible pero la naturaleza de los sonidos es tal en esa materia perceptual que es la menos perceptible de esas configuraciones. (El mismo film inaugura con el sonido de señales de radio que se expanden al espacio exterior y son el tema omnipresente.)

Allí se sintetiza el espacio de percepción, desgranado de las prefiguraciones que derivan de las ciencias cognitivas en cuanto a que lo que vemos no es lo que es ahí afuera. Ya Jean Chateau habla del espacio imaginario en su Las fuentes de lo imaginario, y contemporáneamente Octave y Maud Mannoni hablaban de lo mismo desde el contexto psicoanalítico. Sartre, Lacan y otros (sí, Castoriadis entre ellos) se ocuparon de la imaginación. Así que la imagen de la burbuja sintetiza algo más que un recurso cinematográfico. Mucho más. Eso que quizá podría graficar lo que Silo expresó con la idea del espacio de representación.

Síntesis: el mundo es como lo veo. No es sólo que la imaginación modula lo que veo del mundo sino que soporta su misma existencia. Ni yo ni nadie puede afirmar cómo es el mundo que ve, ni si es. ¿Acaso no hablamos de estrellas que hace millones de años pueden haber desaparecido?

Las horas de ruido que grabó la cámara en el film, semejante a las señales de radio con las que ella había trabajado toda su vida y al ruido en la radio que se oye al comienzo del film, evocan el ruido de fondo del Universo, la radiación universal del origen. Pero son una prueba concreta, audible. Muestran un desfasaje enorme entre los pocos segundos percibidos por el personal de Cabo Cañaveral y las horas de ruido grabado. Son la prueba concreta de la divergencia entre la experiencia externa e interna. Y esto me hace acordar la teoría del desfasaje temporal cuántico de Garnier Malet.

El viaje no existió para todos los que presenciaron su frustración, pero sí para ella. Dios existía para el pastor en sus oraciones, pero no para ella.

Este dilema parecido al “ser o no ser” shakesperiano, en términos humanos normales, se reduce al estar o no estar. Si está ahí, creo; si no, no creo. Ese creer se da dentro de la burbuja, nos dice Sagan. Otra traspolación astrofísica: en un nivel, el planeta es una burbuja que condiciona nuestra percepción, pero lo dejo para otro día. Sabemos cómo son las cosas bajo nuestro cielo. Pero ese cielo cambia cuando transita el Sol por él y después, queda al descubierto. ¿Al descubierto? Si lo que vemos está a millones de años-luz ¿está ahí?

La imagen del mismo Universo es una burbuja que se contrae si aplicamos esa noción de distancia medida con tiempo, y todo eso, lo que se supone que es, se desvanece entonces, y este aquí se reduce a este ahora.

No es casualidad que Dios haya habitado los cielos hasta que los astrónomos lo desalojaron. Y bien que hicieron, porque no era más que una imagen. Ya antes del principio de nuestra era, el Buda corrió el telón y mostró los otros mundos (es bueno leer el Majjima Nikkaya). Después, Cristo pateó los íconos, algo para recordar porque los curas lo iconoficaron a él. Mahoma los barrió de los templos. O sea que nuestra era, pese a ser cristiana y teísta, destronó a Dios en imagen. Lo sacó de su trono celestial. Sin embargo, allí se mantuvo. Hasta que apareció Galileo que hizo cría y la existencia de Dios fue negada rotundamente. Porque no lo vemos. Tuvieron razón en abolir los íconos, porque no son lo que representan. Y confunden.

El alma, en consecuencia, tampoco existe ¿recuerdan el joven cirujano que en las tertulias de Villa Crespo afirmaba que el alma no existe porque después de abrir cientos de cuerpos nunca encontró una? (Vale la pena leer el Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal, otra novela pluridimensional atemporal). Bueno, allí está el alma con su “materia”, graficada en la escena comentada.

Es que la discusión pivotea en torno de la existencia (mejor no meterme con la esencia), que sí, sólo se prueba perceptualmente. O sea, si algo está ahí, es; si no, no es. Pero lo que define la cosa es el estar, el percibir externo.

En este punto Sagan pone el dedo en la crisis de nuestro tiempo, cuya clave está en el destronamiento de Dios y la entronización del inconciente por Freud. Esto, es, en la experiencia interna. Todo el siglo XX es un largo tránsito que aparentemente se corona en el subjetivismo posmoderno. No por nada entre las guerras mundiales el arte se libera con el cubismo de las ataduras de las formas perceptuales, que tímidamente había adelantado el impresionismo.

Como no es posible probar contra la experiencia personal y hay enorme cantidad de testimonios de experiencia interna a favor, no vale negar a Dios. Sí es posible negar su existencia porque no es posible afirmarla. Porque no está ahí. Está aquí.

¿Dónde es ese aquí? Adentro, en el corazón. Un Corazón que es mío y puede ser tuyo, que es lo mismo y no es igual, diverso para cada uno. Esto, claro está, podría ser una chicana de autor para saldar la discusión a favor diciendo que sí existe. NO. No lo es. Reitero: Dios no existe y es un error teológico. Toda la teología es una enorme construcción sin fundamento lógico porque no se puede convertir en objeto de la Lógica lo que no está sujeto a categorías, por su propia definición. Y ésta es una vieja discusión entre teólogos y místicos.

Es más, confirmo que Dios tampoco es, ni Uno (por más mayúscula que le pongan) ni Todo (cosa que se dice en el vano intento de abarcar el Universo en ese concepto).

Si algo puedo conceptualizar es que la vivencia de lo divino está en el centro de mi experiencia, tan adentro que se han perdido las referencias. Es un punto cuyo encuadre es el vacío que lo rodea, por eso no baila como cuando dibujo un punto en una hoja en blanco. Porque no es experiencia externa sino (una vez más) interna. El centro no tiene, desde sí, otra referencia que sí mismo, así que no compara, no mide, no se piensa. Nosotros, pobres humanos, podemos pensarlo y calcular. Pero ése no es el centro de la experiencia de cada uno. Porque al estar adentro no es perceptible más que en la vivencia del que lo siente. Y ese sentir es interno. De modo que tampoco puede nadie calcular nada sobre el centro de la experiencia. Ni siquiera el propio.

Esto de reducir al centro de la experiencia todas las discusiones sobre las existencias, no sólo la de Dios (lo escribo con mayúscula por una convención epocal, nada más), no sólo tiene utilidad en esta cuestión sino que es aplicable a toda experiencia humana. La presencia o ausencia de un centro en cada uno es lo que define cada destino. Porque, como dije, el centro es referencia. Porque cuando estoy emplazado en mi centro, no juzgo, simplemente observo. Todo baila a mi rededor y yo, no. Las cosas se mueven en torno a mí mientras estoy emplazado allí, en el centro. Cuando me corro del centro, bailo con ellas. Ellas son mi referencia, y no el centro. Sin embargo hablo de mí. Pues bien, hablo de la imagen o idea de mí que me formo a partir de la experiencia con las cosas. Por eso bailo con ellas. Ellas marcan con su ritmo, el mío; su tiempo es el mío. Cuando me emplazo como centro, eso cesa.

Desde el centro no hay diferencias humanas, esas que solemos hacer basados en la piel, creencias, etc. Porque para llegar al centro he tenido que reconocerme humano y en consecuencia, reconozco lo humano en el resto. Y ese centro no tiene porqué ser Dios, porque si es Dios no es el centro. Si pretendo que Dios sea el centro, hablo de su imagen, la idea que de Dios tengo. Por tanto, ni es dios ni es centro. Como toda imagen, se emplaza en la periferia perceptual, como en la burbuja del film.

Sí importa que lo humano sea mi centro porque está más acá de toda diferencia y eso lo habilita como centro. Carece de figura, color, cualidad perceptual. Se distingue por un registro interno, de ahí que siempre esté o pueda estar presente frente a cualquier variación externa. Por supuesto que esto coincide con las cosas que se han comentado de la experiencia de lo divino. Sí, bueno, cuestión de nombres. Más acá de mi piel está eso que comento, eso que llamo humano porque me define existencialmente, me pone en una región de los fenómenos que es distinta a la habitual. No es fenómeno por sí misma, no es perceptual. Pero cuando lo percibo en mí, lo alumbro en otros. Es otra dimensión, ajena a las diferencias perceptuales, reitero.

Por eso el centro es referencia sólo de sí mismo, porque cuando creo ver o percibir el centro, eso no es, (no está de más reiterar) es una imagen del centro que se ha corrido del registro y no puede ser referencia válida.

Ésto que afirmo es mi experiencia, que no puede valer más que la tuya porque sólo vale para mí. De modo que no puedo avanzar sobre tu experiencia pretendiendo justificar esa agresión en que la experiencia profunda es “superior” a nada. En tanto Centro y sólo punto de registro, no es más que referencia para mí. Tú tendrás la tuya, te lo deseo, y no tiene que ser lo divino. Simplemente, vivir sin referencia interna te convierte en un punto sin encuadre: bailas al ritmo del tiempo.

Y sí, ésa es la clave profunda del drama humano: tener referencia o no tenerla, esa es la cuestión. Y no importa cuál, alguna basta, que sea lo más interna y duradera posible. Si te intriga la región de lo profundo que Castoriadis llamó lo “Sin Fondo” y otros lo Sagrado, bienvenido. Pero no hacerlo no es condición para vivir una vida digna.

Digna quiere decir, compartiendo la dignidad de lo humano. Que sería respetar la experiencia ajena. Allí radica el principio de la no-violencia.

Bueno, no creo haberte estropeado (eso de espoilear es un anglicismo que no me gusta) el film y, si no lo viste, te aseguro que vale la pena aunque ya tengas una idea del argumento. Impacta y conmueve por sí mismo. No importa cuántas veces lo veas. Lo afirmo por experiencia.

14 may 2025

Nuestra utopía en marcha

 13. - Londres, Reino Unido - 

Este artículo también está disponible en: Inglés

(Imagen de silo.net)

Publicamos acá íntegramente la ponencia presentada en la sesión de clausura del X Simposio Internacional, organizado por el Centro Mundial de Estudios Humanistas, por el humanista Antonio Carvallo:

«Estimados amigos del Centro de Estudios Humanistas de las Américas CEHA y el WCHS, Centro Mundial de Estudios Humanistas por invitarme a contribuir a este X Simposio Internacional «Utopías en Movimiento: Caminos hacia la Nación Humana Universal«, auspiciado por la Universidad Nacional de Cuyo, UNCUYO y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales FCEN, y a los miembros del Comité Organizador, Daniel César Robaldo, Nadia Magali Robaldo y el Comité de Ciencias, Dr. Jacobo Alume, Ing. Carlos Guajardo y Dr. Lucas Hinojosa.

El Comienzo

Hace 56 años, el 4 de mayo de 1969 en este mismo lugar se puso en marcha la utopía de La Nación Humana Universal por Mario Luis Rodríguez Cobos, «Silo» fundador del Humanismo Universalista con un discurso conocido como «La Curación del sufrimiento» www.silo.net

Esa experiencia inspiró mi vida y la de cientos de otras personas que tuvieron el privilegio de estar presentes entonces, y han dedicado sus vidas a la difusión de sus ideas en todo el mundo.

Allí y entonces nació la utopía de Humanizar la Tierra hacia una Nación Humana Universal.

Todos sabemos que una utopía se detiene cuando se materializa. Pero antes de materializarse en el mundo físico, en el mundo social, una utopía debe materializarse en nuestros pensamientos, en nuestros sentimientos y en nuestras acciones. Luego, poco a poco, empieza a ser contagiosa, a comunicarse a otros. Luego nace una pequeña molécula, luego muchas otras y el tejido social comienza a crecer… Cuando llega a una cierta masa, todo el cuerpo social, sus órganos y expresiones cambian… Algo así como seguir los patrones de la creación a todos los niveles.

En el sistema de pensamiento del Humanismo Universalista, se entiende que nada existe de forma aislada en el universo, sino en relación dinámica con otros seres dentro de ámbitos condicionantes. Todo está en perpetuo movimiento, en continua transformación. El universo todavía está en proceso de creación después del Big Bang hace unos 13.800 millones de años. La vida es energía. La energía nunca está quieta, sino en perpetua transformación. Cada uno de nosotros es un conglomerado de energía con diferentes niveles de vibración. La energía nunca desaparece; se transforma… La vida está en permanente evolución.

Nuestro mundo actual, y nosotros mismos como individuos, también estamos en permanente cambio y podemos dar dirección a ese cambio en una dirección progresiva y evolutiva.

Silo no enseñó sobre las Leyes Universales en la montaña… pero algunas de estas ideas circularon en ese momento en pequeños escritos, entre los primeros grupos de seguidores tanto en Argentina como en Chile, encendiendo la energía de la fe, la alegría de vivir y la acción incansable.

Silo habló en la montaña sobre la experiencia existencial del sufrimiento humano. Una clase magistral sobre el origen del sufrimiento en la mente humana y su expresión como violencia, en su comportamiento tanto personal como social. No se limitó a describir este solipsismo, sino también la forma de escapar de él, superando el sufrimiento en nosotros mismos y en la sociedad que nos rodea.

Explicó que esto se puede hacer simultáneamente dentro de nosotros mismos, y ayudando a otros a hacer lo mismo compartiendo la experiencia de la fe, de la alegría y de la posibilidad de transformación.

Desde entonces, intencionalmente llevamos estas enseñanzas a todo el mundo y en los años siguientes comenzamos a ver semillas germinando en los corazones y las mentes de miles de personas en todos los continentes.

Silo siguió enseñando y escribiendo sin parar hasta que dejó esta vida en 2010. Creó una organización y un cuerpo de doctrina que hoy se traduce a muchos idiomas y que cada día llega al alcance de más personas.

En pocas palabras, es una filosofía de vida basada en nuestra propia experiencia humana que abre el camino a la autotransformación, expandiendo nuestro nivel de conciencia a una mayor comprensión y acción. Nuestro nivel de comportamiento hacia la no violencia, la compasión y la solidaridad hacia los demás seres humanos, encapsulado en la «Regla de oro» de «tratar a los demás como nos gusta ser tratados».

La doctrina nos equipa para enfrentar el hecho de que, la civilización Occidental se encuentra en una profunda crisis. Debido a su posición central y por haber sido la más poderosa durante los últimos siglos. Su influencia llega a todas las regiones y hoy está empujando su crisis al resto del mundo. En un mundo altamente interconectado e interdependiente, todos nos vemos afectados por esta crisis.

Sus pretendidos «valores» se han vuelto obsoletos. Sus contradicciones se hacen evidentes para todos. El culto a la violencia, el poder y el dinero concentrados en manos de unos pocos, mientras predican la igualdad y la democracia, ha llegado a un punto de agotamiento. Sus instituciones políticas y financieras se desgastaron sin posibilidad de renovación. Antivalores desenfrenados, guerras que crecen artificialmente sin intención de resolución…

Es obviamente el fin de una era, y el mundo necesita moverse decididamente hacia otro paradigma civilizatorio. En nuestra opinión, el Humanismo Universalista. Una fuerza humanizadora.

Silo, lo formula como Humanizar la Tierra avanzando hacia una Nación Humana Universal, extendida por todo el mundo y compartiendo talentos, recursos, conocimientos, no violencia, culturas, razas, sentimientos de solidaridad, fe y compasión…

La utopía no está en la formulación porque esta es la esencia de lo humano. La utopía radica en la inercia y las deficiencias de funcionamiento de la psique humana. Su creciente dificultad de adaptación a las nuevas condiciones.

El obstáculo no es la naturaleza, ya que sus recursos son abundantes y tenemos la tecnología avanzando a un ritmo exponencial. Si queremos protegerla, regenerarla y hacerla aún más productiva. El obstáculo radica en la resistencia al cambio impuesta por nuestros hábitos de vida, la codicia y la indiferencia de los gobiernos y las corporaciones.

Tampoco las comunicaciones son un impedimento, ya que tenemos las mejores en la historia de la humanidad, llegando a todos los rincones del mundo en tiempo real.

El problema está en el ser humano, en su comportamiento arcaico, en sus hábitos y en su resistencia al cambio. En una vida atrapada por una estructura inexorable de contradicción, miedo, sufrimiento y violencia que se perpetúa contaminando el mundo que nos rodea.

El problema es cómo romper esa cadena de determinismo que afecta al presente y obviamente, al futuro.

Me gustaría citar a Silo en su charla «El humanismo y la crisis de la civilización» en la Academia de Ciencias, Moscú, 18 de junio de 1992:

«Como ustedes saben, estamos hablando de la situación vital de crisis en la que hoy estamos inmersos y, en consecuencia, de un momento de ruptura en las creencias y supuestos culturales que nos formaron. Para caracterizar la crisis desde ese punto de vista, podríamos atender a cuatro fenómenos que nos impactan directamente:

  1. Impulsado por la revolución tecnológica, el mundo está cambiando rápidamente, provocando cambios que chocan con las estructuras y hábitos de vida establecidos tanto de las sociedades como de los individuos.
  2. El desajuste entre la velocidad de la aceleración tecnológica y la relativa lentitud de la adaptación social al cambio está generando crisis progresivas en todos los ámbitos, y no hay razón para suponer que este proceso se detendrá, sino todo lo contrario, tenderá a aumentar.
  3. Lo inesperado de los acontecimientos nos impide prever qué direcciones tomarán esos acontecimientos, las personas que nos rodean y, en particular, nuestras propias vidas; Sin embargo, no es el cambio en sí mismo lo que nos preocupa tanto como la creciente imprevisibilidad de ese cambio.
  4. Muchas de las cosas que una vez pensamos y creímos ya no sirven. Pero tampoco se vislumbran las soluciones, ni de la sociedad, ni de las instituciones, ni de los individuos, que sufren las mismas dificultades. Y si bien necesitamos señales y referencias, nuestras referencias tradicionales están resultando obsoletas y asfixiante».

Esto fue expresado hace 33 años.

Hoy la ciencia se recrea y se empodera, a un ritmo veloz, ahora con la IA, que acelera su progreso cualitativo y cuantitativo, la tecnología y las ciencias naturales física, química y matemáticas están comenzando a tener un impacto casi independiente en el proceso evolutivo humano y la ciencia en general. Las nuevas hipótesis de la ciencia se evalúan tan pronto como son formuladas por los investigadores, y las recomendaciones, objeciones y riesgos se reformulan automáticamente. Incorporando masas de información, que solo podían ser evaluadas durante un largo período de tiempo, hasta hace muy poco.

En las operaciones de su propia conciencia, el ser humano, sin embargo, no tiene la capacidad de desprenderse rápidamente de los prejuicios y temores. Dada la imposición tácita o imaginaria desde sus propios círculos académicos, sociales, familiares, grupales y otras afiliaciones que le dan «identidad», «estabilidad», «sentido de pertenencia», «individualidad». Es decir, de su propio «paisaje mental», de su propio pasado. Ese paisaje mental, definido como Paisaje de Formación, en las obras de Psicología de Silo.

A través de este paisaje mental invisible se filtra cada nueva percepción, siendo modificada por ese prisma en nuestra memoria. Fenómenos intrigantes pero fascinantes: la repetición constante, los hábitos mentales que nos impiden ver lo nuevo como nuevo y, por lo tanto, adaptarnos.

El individualismo, el culto al individuo como separado del todo social, del equipo de trabajo, de su «facultad» en sentido amplio.

Individualismo asociado a ganar. La falta de solidaridad hacia los demás. La feroz competencia por el «éxito» y el dinero, la prevalencia sobre el grupo, se ha convertido en una enfermedad mental de la civilización occidental. Su némesis.

Es una sociedad de rivales, desde la educación primaria, el colegio y la universidad. El otro es un enemigo potencial que tarde o temprano luchará contra ti para obtener tu posición, tu poder, tu dinero. Estos antivalores se educan en la familia y desde los primeros años de la escuela formal. La educación privada es un privilegio debido a su costo prohibitivo para la mayoría de las familias. Luego, a partir de estos bastiones de privilegio y excepcionalismo, desarrollan las ideologías que condicionan la mentalidad de los niños como «paisaje de formación». El orden típico de las oligarquías, el «elitismo», que controla las democracias liberales sin excepción

Ese individualismo te lleva a temer al otro, a tratar de neutralizarlo, debilitarlo, hacerlo depender de tu poder y dominación y finalmente derrotarlo.

Así, en los negocios, en los deportes, en la pareja, en las relaciones familiares o sociales, en el trabajo, en la ciencia y la tecnología y, por supuesto y absolutamente, en el poder y la influencia sobre el dinero y el estado nacional. Por supuesto, también a nivel geopolítico, en la relación entre estados.

Las inercias conductuales representan un obstáculo y una pérdida de capacidad de adaptación, de construcción de sinergias, especialmente a nivel de los Estados nacionales. Siempre en lucha, siempre mirándose con recelo y, en consecuencia, con miedo.

Esto distrae la atención, la energía y los recursos de los principales problemas comunes de nuestro tiempo. El medio ambiente, la violencia, la pobreza, la inseguridad, los derechos humanos y el bienestar de todos.

Debemos producir un cambio de mentalidad, un cambio en la cultura psicológica hacia una cultura de paz, de solidaridad, de equidad. El bienestar de todos, no de unos pocos.

La filosofía de Silo, el Humanismo Universalista, nos devuelve a cada uno de nosotros la responsabilidad del cambio, como individuos e influyendo en la sociedad que nos rodea.

Ni gobiernos, ni corporaciones, ni capitales financieros, ni ejércitos, ni fuerzas sobrenaturales.

Ahí surge nuestra utopía con un mensaje sencillo, profundo y universal.

La responsabilidad vuelta al individuo en el sentido profundo. Una forma diferente de estar en el mundo. Vida consciente. El desafío del despertar, el nivel mental de la autoconciencia. Superar la violencia en uno mismo y en la sociedad que nos rodea «Trata a los demás como quieres que te traten a ti». La Teoría de la Acción; trabajar con nuestra fuerza interior, y el desarrollo atencional; la reconciliación con nosotros mismos y con los demás; son algunas de las obras de desarrollo y superación personal propuestas por Silo. Abundante literatura sobre la doctrina de Silo se puede encontrar en varios idiomas, de forma gratuita en www.silo.net

El mundo de hoy está cambiando a ritmo vertiginoso su orientación general, el hegemonismo de EE.UU. y el Occidente blanco ha sido rechazado por la mayoría de los países y conjuntamente por las poblaciones y economías más grandes en términos de PIB.

Se está desarrollando una nueva sensibilidad

En China, India, el resto de Asia, Oriente Medio, África y América Latina está surgiendo una nueva sensibilidad social y política que se está fortaleciendo en las instituciones adecuadas. Esto se expresa en las asociaciones de consenso, en los movimientos sociales. Entre los estados en las organizaciones de cooperación regional como la Organización de Cooperación de Shanghái SCO; alianzas en América del Sur y Central, CELAC; en África, la Unión Africana en Oriente Medio y Asia Central, en el Sudeste Asiático, en los BRICS, los socios y candidatos suman más del 80% de la población mundial, y sigue creciendo.

Aspiran a un nuevo orden mundial multipolar, a una redefinición y modernización de la ONU, incluyendo la reforma del Consejo de Seguridad donde unos pocos países, no representativos del mundo actual, imponen arbitrariamente sus vetos inmovilizando las resoluciones de la Organización. Entre otros, la resolución del conflicto entre Israel y Palestina, reconociendo ambos estados y los límites territoriales de 1967.

Un nuevo orden mundial está en marcha. Comprometido con el cuidado del medio ambiente con arreglo a los acuerdos internacionales; afirmando el papel de la Corte Internacional de Justicia, protegiéndola de la coerción de terceros Estados.

Un orden internacional justo requiere un orden justo dentro de los Estados nacionales. Si los ciudadanos saben y sienten que sus derechos están legalmente protegidos a nivel internacional y regional, no dudarán en elegir gobiernos comprometidos con ese orden internacional dentro de sus Estados.

Todo esto es alcanzable y no estamos muy lejos de lograrlo a nivel global si perseveramos en la defensa de los derechos humanos. En nuestro entorno más cercano.

La comunicación entre poblaciones, el turismo, el trabajo, el deporte, los estudios, el empleo, la cultura, etc., aumenta cada día y a mayor velocidad y en volúmenes crecientes. Sin duda, estos intercambios humanos repercuten positivamente en los intercambios culturales y en una mejor comprensión de otras culturas. Hábitos, concepciones estéticas, modas, idiomas, todo ello facilitado por los avances de las tecnologías de la comunicación, abarcando otros espacios geográficos en tiempo real.

La gente

Dentro del sistema de creencias, valores, mentalidades e ideologías prevalentes en el sustrato cultural del Occidente blanco, «El Oeste» en la jerga geopolítica de moda. El pueblo llano, sin dinero y sin poder; los votantes, los consumidores, los contribuyentes, la fuerza laboral, la gente y todos los demás términos despectivos usados, no valen nada.

Pero son la fuerza (energía social) que el «sistema» busca explotar y manipular, ya que es perfectamente sabido por las élites que, sin su energía, no se puede hacer nada

Las élites de poder y dinero que se refuerzan y protegen mutuamente sólo son fuertes si logran manipular, persuadir, dividir y utilizar al pueblo.

Para ello, utilizan sus «medios de comunicación» que desinforman sin cesar difundiendo falsas narrativas, interpretaciones de la realidad, omisiones, mentiras o distorsiones de los acontecimientos para persuadir, confundir y dividir a las poblaciones a fin de que apoyen sus posiciones.

Siempre están convocando a la gente, tratando de canalizar su energía hacia sus propios diseños e intereses, para vender sus productos, para ganar en influencia, dinero y poder.

Estas son las deidades adoradas en este ciclo histórico en decadencia. Estas son las deidades, la religiosidad, el mito histórico de nuestro tiempo. El poder y el dinero.

Se habla de las personas, pero se las desprecia, despojándolas de su humanidad, de sus intenciones, de sus necesidades esenciales y de su libertad.

La ideología del sistema es opresiva a pesar de su máscara de libertad. Exactamente lo contrario de la libertad. A eso lo llamamos los humanistas, violencia.

El secreto más escondido es que la energía humana mueve el mundo. Como cualquier organismo, sin energía muere. El mejor capital disponible es el ser humano. Consciente, inteligente, creativo y laborioso. No hay nada que no sea creado y utilizado por los seres humanos. Cuando las poblaciones son educadas y sus necesidades básicas son satisfechas, a su vez crean la riqueza de los estados, como productores y consumidores en un círculo virtuoso de desarrollo. El mito del capital como el único o principal condicionante del crecimiento económico es una gran mentira.

Es el ser humano, con su talento, trabajo e intencionalidad, quien crea, transforma y desarrolla el mundo natural.

Cuando se estableció la República de China en 1948 bajo la dirección política del Partido Comunista, no poseía ningún capital, sino el esfuerzo laboral de su propio pueblo. Una cultura milenaria, disciplinada y laboriosa, con sentido social solidario. Ningún Estado occidental apoyó a China con capital, crédito o tecnología. China construyó sus primeras represas para generar electricidad, a mano. Hoy en día son la primera economía del mundo con la tecnología más avanzada. ¿Cómo lo explican los creyentes en el capital financiero, la banca y el dinero? Bueno, prefieren no hacerlo, porque explicarlo los llevaría a abjurar de sus creencias y reconocer las falacias de sus ideologías.

Cuando se agote el sistema de antivalores de Occidente, por el simple abandono del apoyo del pueblo, será dejado de lado y la búsqueda de nuevos principios y valores se convertirá en una prioridad. Ese momento parece estar cada vez más cerca, se hacen visibles varios indicadores en esa dirección.

Es preciso abordar la centralidad del ser humano y sus derechos y necesidades fundamentales.

El reconocimiento de la violencia y la necesidad de superarla. Identificando sus raíces y transformándolas. Despertar a un verdadero sentido de la vida. Es urgente!

El tema de la libertad humana. No se propone, ni se entiende. Tampoco es una prioridad para la cultura actual.

La violencia es una expresión de la falta de libertad y de la contradicción con la que se experimenta a un nivel profundo en cada uno de nosotros.

La posibilidad real de modificar esa violencia y la transformación del ser humano

Con ese objetivo hemos ampliado y profundizado el Foro Mundial de Humanismo Universalista, fundado en Moscú en 1993 como una iniciativa conjunta de la Academia Rusa de Ciencias y la Internacional Humanista. Después de abandonar el gobierno del Partido Comunista de la URSS y declarar en su lugar una Asociación de Estados Independientes, Mijaíl Gorbachov y la Perestroika se convirtieron en el punto caliente del mundo. Nosotros, los humanistas, fuimos allí para estudiar el proceso, familiarizarnos con el fenómeno de la Perestroika y, tal vez, por qué no, compartir los principios y valores del Humanismo Universalista.

A partir de entonces se desarrolló una relación fructífera. Miembros de la Academia de Ciencias fundaron el Club Humanista de Moscú. Sugirieron organizar un Foro Humanista en Moscú en 1993. Invitaron a Silo como orador principal. Más tarde, la Academia le otorgó un Doctorado Honoris Causa en reconocimiento a sus contribuciones por la Paz, la No Violencia, la Psicología y las Ciencias Humanas.

Desde entonces, se han celebrado Foros Humanistas en muchos países de todos los continentes con la participación de miles de personas.

Ahora que la cultura global ha llegado a un punto de crisis y la humanidad parece haber perdido su norte, hemos sentido con urgencia la necesidad de establecer el Foro del Humanismo Universalista como permanente, con un formato predominantemente virtual.

El Foro, basado en el trabajo de «Mesas Temáticas», está abierto a todo el mundo, con las únicas limitaciones para participar de quienes apoyan la discriminación o la violencia de cualquier tipo. Aparte de eso, está abierto a todos.

Una Secretaría coordina los flujos de información entre las mesas temáticas y los calendarios generales de actividades. Las nuevas mesas se establecer de acuerdo con el interés de los participantes, quienes determinan sus propios procedimientos, la frecuencia de las reuniones, los idiomas utilizados y los temas de estudio.

La 1ª Asamblea abierta tuvo lugar el 25 de enero de 2025 y la 2ª Asamblea abierta el 5 de abril. Ambos, muy concurridos, contaron con participantes de 48 países de América, Europa, África y Asia.

En este momento hay 15 mesas temáticas en funcionamiento que abarcan temas como Educación; Salud; Paz y desarme; Colonialismo; Derechos humanos; Violencia de Género; El humanismo en las Diferentes Culturas; Ecología Social y Cambio Climático; Revoluciones y Fenómenos Psicosociales; Renta Básica Universal y Economía; Deportes y Artes para la Paz y la No Violencia; Desplazamientos de Población Vinculados a Guerras y Conflictos Armados; Propuestas para un Cambio de Sistema Global; La paz en la Historia y la Historia de la Paz.

Creemos que el Foro Humanista puede convertirse en un contribuyente activo al cambio de mentalidad que exige el complejo mundo actual. La gente común debe tener voz y voto, y ser capaz de estudiar activamente y llegar a conclusiones constructivas con respecto a los problemas fundamentales de nuestro tiempo.

Crear conciencia a partir de la experiencia y las opiniones del ciudadano común. Compartir puntos de vista y enfoques y aprender unos de otros. Este enfoque potenciador de la educación, de abajo hacia arriba, gratuito para todos, puede tener efectos importantes y transformadores para la comprensión profunda de este nuevo mundo y cultura en el que nosotros, los seres humanos, debemos ser el valor y la preocupación central. Sentando así las bases de una nueva civilización. La Nación Humana Universal.

Muchas gracias».


30 abr 2025

La lucha por la subjetividad.

Silo, 1996

“Lo que nosotros vemos es una sociedad, aparte de los problemas que pueda tener, que está al borde de liberarse de todas estas condiciones oprimentes y pasar a otra etapa.

Hoy el mismo capital está frenando la tecnificación, que en su momento incrementó para tener productividad, porque se desequilibra todo. Así que habrá producción suficiente para solucionar problemas en vastas regiones del mundo.

Nos parece que estamos cerca de un momento de gran explosión. Y esto de que la gente no tenga que trabajar entre cosas tan primarias no nos da la sensación de pecado. Nos da la sensación de que la gente poco a poco está entrando en otra zona de actividad, de trabajo, de pensamiento, de productividad en otro sentido. Pero como están hoy las cosas se está frenando todo esto con una organización social primitiva que no está a la altura del desarrollo del ser humano. De manera que hay un crecimiento en la productividad, un crecimiento en el desarrollo del hombre y a todo esto se lo asfixia. Se lo está asfixiando al ser humano. Y en orden a la subjetividad está sucediendo lo mismo: se dispone de las imágenes que se supone son las adecuadas para el desarrollo del sistema tal cual va. Entonces se cierran otras válvulas. Se están asfixiando otras alternativas, otras posibilidades, otras imágenes. Así que también va a haber una lucha por el control de la subjetividad, no solo de la objetividad como sucedió en estos últimos tiempos. Va a haber una gran lucha por el control de la subjetividad: …”usted no tiene que pensar esas cosas, ni hacer esas cosas, eso es peligroso, la cohesión social, etc. …” Es un tema un poco más complicado, más abstracto. Se le va ir prestando mucha más atención al peligro de pensar ciertas cosas y sobre todo de disponer de ciertas imágenes. Así que el monopolio de las imágenes en manos de la TV, de las iglesias oficiales, cierta opinión pública dirigida y todo lo demás disolvente. Cuestión de que la historia se pare. Las cosas nuevas son pseudo. Las cosas verdaderas son las que están aceptadas.

Lógicamente en esta asfixia tan objetiva como subjetiva van a ir creciendo las perturbaciones. Así que estaremos atentos a las curvas de depresión social, de conflicto social, a medida que la gente trate de encontrar otras cosas y se la asfixie.

De todos modos habrá algunas soluciones provisionales para ese tema. Se difundirán algunas imágenes que no tienen gran peligrosidad. Se pueden difundir bien imágenes de fármacos. Pronto nos vamos a encontrar en distintos lugares; primero circulitos muy pequeños de gente, después más extensos, después llegará a las poblaciones, se instalará como tema de debate, se empezará con este tema de si se está de acuerdo con la legalización de la droga. El planteamiento será que los narcotraficantes pierdan el dinero. Por supuesto, no se van a preguntar por qué aumenta el consumo y entonces nos preguntarán a nosotros también. Bueno, ¿ustedes qué dicen sobre esto: hay que legalizar o no hay que legalizar la droga? Porque si se legaliza la droga los narcotraficantes se joden, lo cual tiene gracia, pero claro, es una pregunta errónea. Nosotros diremos que estamos de acuerdo con que se legalice, pero que ahí no se acaba el tema. Se legalizará la droga, todo bien. Una mafia se quedará con los fondos de otra mafia. No hay problema. Estará en manos de todo el mundo y seguirá creciendo el consumo, total sobra gente..

Luego vendrá el espacio virtual y con unos cables, unos guanteletes y unas cosas se dará una alternativa electrónica a la droga química. Se publicitará muy bien que casos de drogadicción y demás han sido combatidos por el espacio virtual. Primero la discusión, que si se legaliza o no, diremos que sí, pero que es la sociedad la que está enferma. Ellos dirán que ¿cómo que está enferma? Los suicidios aumentarán, pero ellos darán fármacos de la mañana, a la noche, a la tarde, por todos lados y de todos modos los suicidios aumentarán, la depresión aumentará, pero será normal pues ¿quién no está deprimido? Las sociedades serán cada vez más enfermas.

¿Y a qué se debe todo ésto? Entre otras cosas se debe al crecimiento del ser humano e inversamente a la asfixia a la que se lo somete para que no surjan otras posibilidades que corresponden a un nuevo momento de la especie humana. Es una época muy linda. Muy acelerada, muy veloz donde estamos presentes. Es una época lindísima con los problemas del caso, pero, donde se ven desbordes, malestar social, problemas sicológicos, perturbaciones colectivas, desubicación y el sistema tratando de arreglar ésto que no tiene arreglo en su planteamiento, no lo tiene. La única pena es que esté todo en manos de estos irresponsables por un tiempo más, esa es la única lástima.

 

Creo que habría que dar ánimo a la gente y prepararse para un nuevo mundo, explicar la desocupación y como esas empresas y este sistema financiero contribuyen a la catástrofe. Es una interesante visión para comentar con la gente, porque solucionado este problema pasaremos a otra etapa, a otro mundo. Pero antes habría que dar mucho aliento en ese sentido. Cogote de botella que ellos no van a poder superar que va a una catástrofe de su esquema. De ninguna manera es el fin del mundo. Los problemas que se están presentando tienen que ver básicamente con la desocupación, tienen que ver con el empobrecimiento progresivo a enorme escala de la población mundial, no en un solo punto. Y tienen que ver con todo tipo de perturbaciones sicológicas. Y ni fármacos, ni TV, ni espacio virtual van a parar ésto. Así que tendrá que entender mucha gente que algo tiene que hacer con su cabeza, algo tiene que hacer con su acción, algo tiene que explicarle a la otra gente, respecto de hacia dónde va ésto, y cuál es la dirección que la lleva a esa explosión.

La gente finalmente se liberará de todo ésto y por primera vez en la historia serán los dueños de la tierra, por primera vez en la historia se dan condiciones de ser dueños de la tierra. El ser humano heredara la tierra y ellos heredaran el viento y pasaremos a otra etapa. Entre tanto algunos problemas que habrá que afrontar. Es de sumo cuidado el tema de lo que la gente puede hacer con su cabeza. Hay que ubicarse mentalmente, plantearse las cosas sin desesperación, ver la dirección de los procesos, comprender los momentos difíciles que se acercan, tener fe en sí mismos y en los demás sabiendo que pasamos a otro mundo. Mucho tiene que decir la gente a la otra gente y mucho tiene que decirse a sí misma.

La violencia creciente no va a disminuir por el hecho de que se retiren las armas de juguete de manos de los niños. La violencia no se debe a que los niños usen revólveres de juguete. La violencia no se debe a que se vean películas de violencia. Nadie se pregunta por qué hay necesidad de consumir tanta película de violencia, por qué son tan exitosas. Se dice que es la TV la que genera violencia, o los revólveres de juguete. Entonces se trivializa el tema, se va a lo secundario. No se convierte en una crítica a la estructura del sistema y a la organización social. Los bienpensantes, la gente sensible, la más artística, los intelectuales, los de izquierda, lógicamente quieren quitarle los revólveres de juguete a los niños y no permitir que haya películas de violencia. ¡Ese no es el problema!

¿Cómo se hace para que ésto dentro de uno no crezca? Así que diremos nuestras cosas y explicaremos nuestro punto de vista y diremos que todo eso es secundario y no tiene nada que ver. El tema está en el circuito financiero, en el manejo de la empresa, en que están sobrando los empresarios. El tema es que primero dejan a la gente en la calle, le quitan toda seguridad y después los meten presos por mendigar. ¡Eso es una maravilla! Entonces ya ven ustedes que ellos están creando una bomba.

Nos vamos a encontrar con un montón de gente razonable que nos va a decir: ésto es un problema de la técnica. ¿Que tienen que ver las empresas? Hoy la computadora reemplaza diez mil operarios y ojalá remplazara un millón. Bueno, ¿pero entonces, quedan desocupados? Sí y qué, si ese no es el problema, el problema es que vivan, que coman, que tengan salud, educación, que puedan protegerse de las inclemencias de todo tipo, que puedan proyectar a futuro.”


21 feb 2025

Coincidencias y complementariedades en el análisis de la crisis civilizatoria según Emmanuel Todd y Silo

La crisis civilizatoria contemporánea ha sido abordada desde múltiples perspectivas, pero pocos análisis logran integrar dimensiones históricas, antropológicas y filosóficas con la profundidad que lo hacen Emmanuel Todd y Silo. Aunque separados por contextos geográficos y disciplinarios, ambos pensadores coinciden en diagnosticar una fractura sistémica en los pilares de Occidente y del proyecto moderno, marcada por la desintegración de estructuras sociales, la pérdida de sentido colectivo y la aceleración de cambios tecnológicos no asimilados. Todd, desde una perspectiva neoweberiana, enfatiza el colapso de la ética protestante y el nihilismo poscapitalista, mientras Silo, desde el humanismo universalista, señala la desconexión entre progreso material y realización espiritual. Sus planteos no solo convergen en identificar síntomas críticos —como la alienación individual o la vacuidad ideológica—, sino que se complementan al unir análisis estructurales con reflexiones existenciales, ofreciendo así un marco interpretativo multidimensional para comprender la encrucijada actual [1][2][3][4].  

Raíces de la crisis: entre la materialidad histórica y la fractura existencial  

El diagnóstico estructural de Emmanuel Todd  

Todd sitúa el origen de la crisis occidental en tres ejes interconectados: la desindustrialización estadounidense, la metamorfosis del capitalismo posreligioso y el vaciamiento ideológico de las élites [3]. Su análisis retoma la tesis weberiana sobre la ética protestante como motor del capitalismo temprano, pero advierte que su desaparición ha creado un sistema económico "zombi", carente de propósito trascendente y reducido a la acumulación especulativa. La caída del PIB industrial estadounidense —del 25% en 2000 al 11% actual— simboliza esta transición hacia una economía ficticia, desconectada de la producción real y sostenida por mecanismos financieros insostenibles [3].  

 

Este deterioro material se correlaciona, según Todd, con un colapso antropológico: la secularización radical ha derivado no en un ateísmo ilustrado, sino en un nihilismo pasivo donde "ni siquiera el escepticismo resulta creíble"[1]. La pérdida de cosmovisiones religiosas ha dejado a las sociedades occidentales sin narrativas unificadoras, exacerbando la fragmentación individualista y la incapacidad para responder cohesionadamente a desafíos geopolíticos como la guerra en Ucrania [1][3].  

La perspectiva humanista de Silo  

Silo, por su parte, enfatiza la desconexión entre el aceleracionismo tecnológico y la lentitud adaptativa de las estructuras socioculturales [2][4]. Su diagnóstico, formulado ya en 1992, anticipaba la crisis actual como resultado de cuatro fenómenos interdependientes:  

1. La revolución tecnológica como fuerza disruptiva de hábitos y estructuras.  

2. El desfase entre innovación y adaptación social.  

3. La imprevisibilidad generada por cambios exponenciales.  

4. La desintegración de instituciones tradicionales (Estado, familia, ideologías) bajo presiones globalizadoras [2].  

A diferencia de Todd, Silo no se limita al ámbito occidental, sino que analiza una crisis civilizatoria planetaria, donde la mundialización produce una "torre de Babel" cultural que aísla a los individuos pese a su hiperconectividad [2][4]. Su enfoque subraya la dimensión existencial: la pérdida de sentido se manifiesta en "fugas" hacia el consumo, las drogas o el suicidio, síntomas de una humanidad alienada de sus propias aspiraciones profundas [2].  

Puntos de convergencia  

Ambos autores coinciden en:  

- La crítica al economicismo reduccionista: Todd denuncia el PIB ficticio basado en servicios y finanzas [3], mientras Silo advierte sobre sistemas que privilegian "factores macrosociales" sobre necesidades humanas concretas [2].  

- La importancia de las cosmovisiones: La ética protestante en Todd y el humanismo universalista en Silo funcionan como marcos de sentido cuya erosión genera vacío existencial [1][2].  

- El carácter sistémico de la crisis: No se reduce a aspectos económicos o políticos, sino que abarca cultura, religión y psicología colectiva [1][4].  


Secularización vs. Espiritualidad: dos miradas sobre el vacío contemporáneo  

Todd y el fin de la trascendencia protestante  

Para Todd, el protestantismo no fue solo un sistema religioso, sino la "infraestructura invisible" que dotó de propósito al capitalismo emergente. Su desaparición ha creado una sociedad posmoral donde el neoliberalismo opera como "religión sustituta", pero sin ofrecer narrativas de salvación ni proyectos colectivos [1][3]. Este vacío se manifiesta en lo que denomina "protestantismo cero": una fase donde ni siquiera persisten los residuos zombis de la ética laboral calvinista, dando paso al hedonismo consumista y la apatía política [3].  

Silo y la búsqueda de un nuevo paradigma espiritual  

Silo coincide en diagnosticar el vacío de sentido, pero propone una solución opuesta: en lugar de añorar sistemas religiosos del pasado, aboga por un "nuevo humanismo" que reconcilie progreso material con realización espiritual [2][4]. Su crítica no se centra en la secularización per se, sino en la incapacidad de las ideologías modernas para responder a preguntas fundamentales sobre el propósito vital. El humanismo siloista pretende ser una cosmovisión postsecular que, sin recurrir a dogmas, recupere la dimensión sagrada de la existencia mediante la conexión con lo profundo humano [2].  

Complementariedades analíticas  

- Temporalidad diferencial: Todd analiza el colapso de un sistema valórico histórico (protestantismo), mientras Silo proyecta un futuro poscrisis donde emergerían nuevos paradigmas [1][2].  

- Enfoque en la subjetividad: Ambos vinculan crisis sistémicas con experiencias individuales: el nihilismo pasivo en Todd [1], el "síndrome de absurdidad" en Silo [2].  

- Religión como variable social: Para Todd es un factor histórico determinante; para Silo, un obstáculo superable en la búsqueda de espiritualidad auténtica [3][4].  

 

Geopolítica de la crisis: occidentalismo vs. multipolaridad  

La derrota occidental según Todd  

Todd interpreta la invasión rusa a Ucrania como síntoma —no causa— del declive occidental. Argumenta que Estados Unidos y Europa han perdido influencia real al persistir en un unilateralismo anacrónico, ignorando que el mundo prefiere el orden multipolar ruso-chino al dominio unipolar occidental [3]. Esta preferencia no sería ideológica, sino pragmática: otras civilizaciones perciben a Occidente como una fuerza desestabilizadora cuyo proselitismo democrático encubre intereses geoeconómicos [1][3].  

Silo y la emergencia de una civilización planetaria  

Aunque menos centrado en geopolítica, Silo anticipó en los 90' fenómenos que Todd analiza hoy: el colapso del Estado nación, el ascenso de regionalismos y la formación de una conciencia global emergente [2][4]. Para Silo, la crisis actual es el parto doloroso de una civilización planetaria que superará viejas dicotomías Este-Oeste mediante nuevos modelos de organización basados en "la compasión y la tolerancia"[2].  

Coincidencias estratégicas  

- Crítica al excepcionalismo occidental: Todd desmitifica la supuesta superioridad moral de Occidente [3]; Silo rechaza los "modelos únicos" de desarrollo [2].  

- Visión multipolar: Ambos prevén (o en el caso de Silo, promueven) un mundo donde coexistan múltiples centros de poder y culturas [2][3].  

- El rol de Rusia: Todd la ve como contrapeso al unilateralismo [3]; Silo, en 1992, ya destacaba su papel en el "cambio histórico acelerado"[2].  

 

Salidas a la crisis: entre el realismo histórico y la esperanza activa  

Todd: El realismo de la decadencia  

Todd evita propuestas normativas, limitándose a describir tendencias. Su realismo sugiere que Occidente debe aceptar su papel decreciente en un mundo multipolar, abandonando la ilusión de dominio global [3]. Aunque pesimista sobre la reversión del nihilismo, insinúa que civilizaciones con sistemas valóricos intactos (como Rusia o China) podrían ofrecer alternativas al vacío occidental [1].  

Silo: La construcción consciente de un nuevo humanismo  

Frente al realismo de Todd, Silo propone una vía activa: la creación de "nuevas escalas de valores" mediante la acción colectiva consciente [2]. Su humanismo no es utopía abstracta, sino praxis basada en:  

- Rechazo al materialismo reduccionista: Integrando tecnología con necesidades espirituales [2].  

- Ética de la no-violencia: Como base para relaciones internacionales y personales [4].  

- Espiritualidad laica: Centrada en el significado profundo de la existencia humana [2].  

Síntesis propositiva  

Mientras Todd describe el ocaso inevitable de un sistema agotado, Silo esboza los cimientos de lo que podría surgir tras su colapso. Sus perspectivas se complementan como diagnóstico y pronóstico: la decadencia occidental analizada por Todd crea las condiciones para el humanismo planetario imaginado por Silo.  

 

Conclusión: Hacia un paradigma integrador  

Las coincidencias entre Todd y Silo revelan que la crisis civilizatoria exige análisis que combinen rigor histórico con profundidad filosófica. Todd aporta herramientas para comprender el derrumbe de las superestructuras occidentales; Silo, claves para imaginar su reconstrucción sobre bases más humanas. Donde Todd ve el fin de una cosmovisión (la protestante), Silo intuye el nacimiento de otra (el humanismo universalista). Juntos, ofrecen un marco para interpretar no solo lo que estamos perdiendo, sino lo que podría emerger de las ruinas del viejo orden. Su diálogo implícito sugiere que toda crisis contiene semillas de renacimiento, siempre que se afronte con mirada lúcida y voluntad transformadora.

Fuentes

[1] 'La derrota de Occidente', de Emmanuel Todd: la deriva nihilista de ... https://elpais.com/babelia/2024-12-20/la-derrota-de-occidente-de-emmanuel-todd-la-deriva-nihilista-de-una-sociedad-sin-cosmovision-religiosa.html

[2] La Crisis de la Civilización y el Humanismo: Una memorable ... https://www.pressenza.com/es/2023/06/1746649/

[3] El hombre que explica por qué Occidente será derrotado en breve https://www.elconfidencial.com/cultura/2024-06-05/entrevista-emmanuel-todd-occidente-derrota_3895682/

[4] La crisis de la civilización y el Humanismo - El mayor de los poetas https://www.elmayordelospoetas.net/1992/06/18/conferencia-la-crisis-de-la-civilizacion-y-el-humanismo/

[5] Emmanuel Todd: «Asistimos a la caída final de Occidente https://www.nuevarevista.net/emmanuel-todd-estamos-asistiendo-a-la-caida-final-de-occidente/

[6] Crisis y derrota del pensamiento occidental / Entrevista con ... https://semanal.jornada.com.mx/2024/10/20/crisis-y-derrota-del-pensamiento-occidental-entrevista-con-emmanuel-todd-4621.html

[7] La derrota de Occidente en el pensamiento de Emmanuel Todd https://portalalba.org/temas/economia/la-derrota-de-occidente-en-el-pensamiento-de-emmanuel-todd/

[8] Emmanuel Todd: “Occidente se está destruyendo a sí mismo” https://www.larazon.es/cultura/literatura/libros/emmanuel-todd-occidente-esta-destruyendo-mismo_20241027671de7552914190001e2c415.html

[9] Emmanuel Todd: La derrota de Occidente - Clionauta https://clionauta.hypotheses.org/36538

[10] La derrota de Occidente - Emmanuel Todd - Librería Sudestada https://www.libreriasudestada.com.ar/productos/la-derrota-de-occidente-emmanuel-todd/

[11] Emmanuel Todd: «La crisis de Occidente es la crisis del mundo» https://www.diario.red/articulo/internacional/emmanuel-todd-crisis-occidente-es-crisis-mundo/20250102113335040628.html

[12] La crisis de la civilización y el humanismo - silo.net http://www.silo.net/es/conferences/index/6

[13] La crisis de la civilización y el humanismo". Silo en Moscú - YouTube https://www.youtube.com/watch?v=scfe7-RM_EA

[14] Silo Conferencias La crisis de la civilizacion y el humanismo 1992 https://www.youtube.com/watch?v=UHqXQVyGUBs

[15] La crisis de la civilización y el Humanismo (Completo) Moscú 18 de ... https://creators.spotify.com/pod/show/humanismo/episodes/La-crisis-de-la-civilizacin-y-el-Humanismo-Completo-Mosc-18-de-Junio-de-1992-elno2u

[16] Habla Silo - silo.net - Collected Works http://www.silo.net/es/collected_works/silo_speaks

[17] La crisis de la civilización y el Humanismo (Completo) Moscú 18 de ... https://www.ivoox.com/crisis-civilizacion-humanismo-audios-mp3_rf_62799373_1.html

[18] Silo | Observatorio de la No Violencia https://o-nv.org/es/category/fundamentos/silo-es/

 

Articulo hecho con perplexity IA