3 sept. 2016

Estados de conciencia lúcida . Silo 1997

Hay ciertos fenómenos de conciencia en donde las cosas se complican de modo interesante y le podemos llamar, “estado de conciencia lúcida” ¿Alguien conoce los estados de conciencia lúcida? Por ejemplo, con una puesta de sol… eso no es un estado de conciencia lúcida, eso es una postal; o, cuando niño y algunos iban al templo y les daba un ahogo… ¡eso!, tampoco es. ¿Se han enamorado alguna vez y les ha dado el ahogo, esa cosa algodonosa, táctil, livianita y como con un tiempo paralizado? En esos casos, la imagen de la persona amada, asciende en el espacio de representación adquiriendo características de luminosidad por su asociación a las localizaciones ópticas. Eso tampoco es.
Con los estados de conciencia lúcida, que no son frecuentes, sucede que la cosa se queda como silenciosa, y el transcurrir es diferente, muy difícil de apresar, de estructurar. Uno piensa: como soy medio bestia, no alcanzo a comprender los límites. La cosa se hace amplia, lúcida, se comprende todo en ese momento pero no se sabe qué está pasando. Este es un punto de vista.
Otro punto de vista dice que no hay dificultades en la conciencia sino que es la naturaleza misma de ese fenómeno la que es inapresable. Cuando uno entra en esa franja, en ese nivel, es como si uno estuviera navegando en otra corriente. Es un fenómeno que no es abarcable. Son fenómenos totalizadores, no son fáciles de describir psicológicamente. Si esto se investiga con profundidad, se llega a la conclusión de que son fenómenos de otro nivel, de otro plano. Hay que investigar. Esto interesa a los que buscan algo más allá de lo cotidiano. Son fenómenos ocasionales y amplios que nos dan la oportunidad de comprender la existencia de otro sistema de pensamiento diferente al ordinario, cuya naturaleza lo hace imposible de describir. Esto es sánscrito básico y ya está.
Es una experiencia muy interesante, muy alentadora

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