19 ene. 2017

La Corriente creciente de la Vida. Notas de una experiencia personal

Tomado de: 
Isabelle Montané
isamontane@gmail.com
Parcs d’Étude et de Réflexion La Belle Idée, Noviembre 2015.
Tradiction Mars 2016, Ramiro Cedeño
ramirocedenoc@gmail.com

«Siento el movimiento-forma en mí y alrededor mío. Lo siento viviente, en movimiento, su forma cambia frecuentemente en una seguidilla de actos y procesos. Todo en la Tierra influye y crea el movimiento-forma: el gas, los minerales, vegetales, animales, humanos… todo está incluido y viviente todo influye, nada puede pararlo o modificarlo, ni en la Tierra ni en los mundos infinitos…y nada podrá parar su crecimiento…
Entiendo que el movimiento-forma ES; es la «correntada creciente de la vida». La Vida crece en un movimiento perpetuo en el que todo y todos estamos incluidos…No sin sufrir ni herirse o herir a otros…nada ni nadie podrá impedir el pasaje de la Corriente creciente de la Vida…
Es por resta razón que existen los Principios…estos SON LEYES: leyes de Vida, de Luz, de Evolución…aplicándoles perfectamente, nos convertimos en una fuerza de la Naturaleza, nos convertimos en Vida, entramos en la correntada irreprimible y creciente de la Vida…y nada podrá ya detenernos!

La corriente creciente de la vida es siempre justa. Ella es la mejor respuesta posible a la vida actual. Es la consecuencia fatal de los precedentes encadenamientos. No hay la moral del bien y del mal en ese incesante flujo de movimientos y formas que se encadenan. Lo siguiente es siempre la única consecuencia posible de lo precedente. Todo es mejor en las presentes circunstancias. En esto nunca hay nada personal.
Entonces, cuando sufro por algo que me pasa y que rechazo, o que simplemente deseo que sea de otra manera, estoy rechazando la corriente creciente de la vida. Lo que pasa es que estoy en ese momento tratando de doblegarla de una forma que me convenga mejor. Lo que estoy tratando de hacer en ese momento es exigir a la vida que sea diferente de lo que ella ES. Pero eso no es posible.
Lo que Es, es lo mejor de la Vida. Nada más.

Además;
¿Quien soy yo para creer que puedo parar la Corriente creciente de la Vida?
¿Quien soy yo para permitirme creer que podría invertirla?

Rechazar lo que me pasa sería como querer parar la circulación de una autopista poniéndome delante de los autos agitando las manos, por supuesto que no pararía nada, a lo mejor podría herirme o morir…
Tal vez lograría provocar un accidente…en el cual otras personas resultarían heridas o muertas…un accidente cuyas consecuencias serían dolorosas (y desconocidas para mí) para la vida de los seres queridos involucrados…
En todo caso el socoro de emergencia hubiese llegado rápidamente, todo hubiese sido despejado rápidamente y de todas formas no hubiese parado el flujo de la autopista con el pretexto que hubiese querido que todo fuese de otra manera!

Mis sufrimientos no son otra cosa que las tentativas de detener la Corriente creciente de la Vida, en lugar de acompañarla…cada uno de mis sufrimientos indican que ahí traté de detener la vida y no que la vida me hizo algo para hacerme sufrir. 
Cada sufrimiento me indica que traté de detener la Vida…« tratando de agitar mis manos »…

¡En el fondo, no quiero detener la Vida! …

Quiero aprender a zambullirme con cuerpo y alma… quiero entenderla y amarla tal como ES sin importarme lo que Ella me proponga…
¡Quiero ser la Vida… quiero ser la Vida en plena conciencia!
Quiero sumergirme en ella tal como se bucea en un río que corre destellando infinitos reflejos de luz, que serpentea y atraviesa mil paisajes antes de arrojarse al Mar. Quiero parar de sufrir y no ser aquella que trata de impedir o desviar su curso hacia el Mar.

Quiero vivir los Principios, quiero ser los Principios…
Pido para ser incluida en la Corriente de la Vida, en cada día, en cada hora, en total conciencia, en plena Vida, en plena Aalegría.»
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Tomo nota de esta experiencia.
Y al mismo tiempo entiendo que la superación del sufrimiento es lo único de lo cual debo ocuparme…es lo único por hacer para que mi vida y mi Ascesis crezcan.
Súbitamente el sentido de la vida se me hace más que evidente…nada es más urgente, ni útil, ni más importante…que «aprender a superar el dolor y el sufrimiento en uno mismo, en los demás y en la sociedad humana. Y aprender a resistir la violencia que hay en mí y fuera de mí.»*

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* El Mensaje de Silo - El Camino - Ulrica Editiones, Rosario, 2007. p.143 et 144.

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