4 ene. 2018

Juan Espinosa: Un árbol milenario está cayendo

Cuando hablamos del derrumbe del sistema que se avecina, ¿de qué estamos hablando? ¿Cuál será la profundidad de las transformaciones sociales que se están produciendo? ¿Hasta cuál sustrato va a llegar el terremoto? ¿Hasta los más profundos? Cuando Silo en La Reja dijo "Porque detrás de esa señal están soplando los vientos del gran cambio", ¿a qué se refiere con ese gran cambio?

No creo que el colapso del sistema sea referido únicamente al sistema financiero o al sistema capitalista o neoliberal. Esas son las capas superficiales. Me parece que se están hundiendo las capas más profundas de nuestro sistema de creencias, este sistema de creencias que se asentó hace 10.000 años cuando las sociedades nómadas se transformaron en sedentarias apoyándose en la domesticación de los animales y en la agricultura incipiente.

Nosotros siempre hemos defendido que la violencia está en la base del sistema, no sólo porque es el método que utiliza el sistema para pretender perpetuarse sino que es el principio básico con el que se establece todo el sistema de relaciones: relaciones entre los estados y entre estos y los súbditos; entre las empresas, entre estas y sus empleados; relaciones entre el sistema financiero y los pueblos; relaciones entre las diversas capas sociales de utilización y explotación de unas por otras; etcétera. Las relaciones tienen por base la violencia cuando el fundamento de los estados y de la economía es la apropiación por una minoría, cada vez más reducida y concentrada, de los recursos materiales, económicos, de información, técnicos y también los que hacen a la subjetividad personal y social.

La violencia como valor está insertado en nuestro comportamiento y en nuestras relaciones: nos cosificamos unos a otros, nos explotamos, nos manipulamos, y nos utilizamos. Y cuando surgen conflictos los resolvemos violentamente. Estamos diciendo que el sistema es violencia,y que la violencia es no solo el método, sino también la esencia del sistema. Pero ¿conocemos alguna cultura, algún imperio, algún momento de nuestra historia en que no haya sido así? No, ya que aun en los momentos más humanistas de la historia no se consiguió una sociedad que tuviera otro fundamento. Al menos en los últimos 10.000 años no ha habido una cultura en nuestro planeta que no haya tenido como columna central de sustentaciónla violencia del hombre sobre el hombre.

Por lo tanto cuando hablamos del derrumbe del sistema y una nueva civilización hacia la Nación Humana Universal, estamos hablando de la crisis del sustrato más profundo de creencias que se estableció al final del mesolítico. En ese momento se produjo un cambio de fondo cuando las sociedades nómadas se asentaron y se armó un nuevo sistema de relación apoyándose en nuevas creencias y en una nueva escala devalores que llega hasta hoy. Pero ahora se está desplazando la escala de valos y una nueva sensibilidad empieza a mostrarse tímidamente.

Dos temas básicos me parecen que se están transformando. Uno es el concepto de ser humano, es decir, su valor. Desde aquél momento hasta el presente el valor del ser humano dependía de sus propiedades y de su altura en la jerarquía social. De hecho aun se ve como no consideramos ni tratamos igual a un magnate que aun indigente. Nuestra ubicación y nuestra actitud ante uno y otro no son igual. Y no nos hagamos los vivos, cuando estamos en relación con un poderoso ¿Cómo nos ubicamos? Cuando estamos en relación con un desheredado, ¿Cómo nos relacionamos? ¿Damos el mismo respeto y la misma dignidad? Cada cual sabrá si en el quedan restos de "medievalismo" en las relaciones personales. Desde luego en muchos países eso está a la orden del día y todo el mundo entiende como normal que los altos ejecutivos de una empresa no compartan el comedor de los empleados, o que se tengan deferencias con poderosos y magnates. Es cierto que algunas revoluciones han hecho "tabula rasa" o han avanzado hacia eso. En China se ve esa nivelación. Pero aun hay una enorme inercia histórica en las relaciones entre las desniveladas capas sociales, relaciones con deferencias, con humillaciones, con desconsideraciones, con alturas de ubicación según sea la altura de quien tengamos delante.

l otro tema básico que se está trastocando en la importancia del desarrollo material. Este es un tema difícil de pesquisar porque aun en sociedades o en momentos históricos en los que la importancia de lo espiritual era grande se deseaba un desarrollo material. El problema aquí no es si se quiere o no un desarrollo material, sino la ubicación de este valor en la escala de valores y su superioridad o no sobre otros valores. O sea, en qué condiciones se quiere ese desarrollo material, o qué otros valores se deben postergar o adaptar a ese valor porque son temas inferiores. Cuando en lo alto de la escala de valores está el desarrollo material lo humano o lo espiritual es postergado y subyugado a ese valor. A esto se le puede muy bien seguir la pista cuando nosotros mismos nos hemos postergado o deshumanizado por alcanzar un bienestar material prioritariamente por encima de otros bienestares, como el afectivo o el espiritual. Cuando nos valoramos más a nosotros mismos si progresamos en lo material estamos reflejando esa escala de valores. Cuando no nos importa sobre esforzarnos o traicionarnos en pos de un desarrollo material estamos llevando adelante esa priorización de este valor.

Todavía este valor está fuerte. Esto se aprecia en el afán por el consumo tecnológico, en el afán por la adquisición de máquinas más modernas y poderosas – electrodomésticos, coches, tecnologíamilitar, etc.‐. Baste sentarse en un banco de nuestras calles a ver circular los vehículos y observaremos la tendencia a los coches grandes, que llaman de alta gama. A pesar de la crisis cada vez hay más.

Si fuera cierto que este valor del desarrollo material está bajando unos peldaños en la escala de valores las transformaciones que este hecho va a producir en nuestra sociedad van ser muy grandes e inesperadas. Pero entre tanto vemos como el panorama social se está enturbiando y a la vez catalizando*. Si es cierto que vemos reacciones hacia lo más negativo (las victorias electorales de ultraderecha en países europeos, el retroceso en algunos países suramericanos, la hipocresía de los gobiernos –y de la sociedad reflejada en sus votantes‐occidentales ante la crisis migratoria, la elevación del nivel de control sobre las poblaciones en las redes sociales y en la monitorización de las calles, etc.) también nos alegramos de algunas reacciones muy positivas como la de ciudades y ciudadanos europeos acogiendo a inmigrantes, el surgimiento de nuevas plataformas políticas, las respuestas de las nuevas generaciones que abandonando el guerrillerismo antiguo abogan por movimientos sociales horizontales muy poco o nada violentos, la sensibilidad afectiva de las nuevas generaciones.

La caída de este árbol milenario está produciendo un vacío grande. Y quienes ingenuamente intenten postergar su caída sufrirán por su inconsciencia y su inútil intento. Quienes crean que pueden precipitar el desplome no son diferentes en su ingenuidad. Es un proceso histórico de gran calado que avanza muy por encima de las individualidades.

Presenciamos como este vacío grande generamonstruosidades pero también maravillosas respuestas. Esas admirables respuestas que anuncian el mundo que se acerca orientaran a conjuntos humanos porque,desde su bondad, las reconocerán. Si nuestra mirada solo se fija en lo monstruoso es que quizá aun estamos hipnotizados por el imponente árbol o por un exceso de exigencia hacia el genero humano. Miremos con bondad y quizá observemos elnuevo horizonte. A nosotros nos corresponde la reproducción de esas respuestas con Sentido.
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*Entiendo por momento de catalización cuando se asprecia que las tendencias sociales se profundizan y radicalizan. Es decir, las negativas son más radicales, las positivas son mas fuertes y manifiestas.

13 de octubre de 2016
Juan Espinosa
juanespinosanton@gmail.com

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