Vamos a profundizar en la muerte desde el Espacio de Representación. No estamos ante una interpretación metafórica, sino ante una descripción estructural de cómo la energía, la memoria y el espacio interno interactúan cuando el soporte biológico llega a su límite.
Vamos a desglosar este proceso en sus dimensiones más profundas: la relación con la cenestesia, la configuración del "doble" energético y el tránsito del observador a través del tiempo y el espacio interno.
1. El Colapso de la Pantalla Cenestésica y la "Luz al Final del Túnel"
El espacio de representación no flota en el vacío; su "trasfondo" o pantalla está alimentado continuamente por los impulsos del propio cuerpo, principalmente por la cenestesia (el registro interno de los órganos, la respiración, la presión sanguínea, etc.).
Cuando el organismo comienza a fallar de forma irreversible, el mapa cenestésico se altera drásticamente:
La contracción del espacio: Al debilitarse las funciones vitales, la conciencia pierde la capacidad de proyectar imágenes hacia la periferia del Espacio de Representación (el paisaje externo). El espacio se reduce, concentrándose toda la energía en el centro exacto de la representación.
La traducción de la desconexión: Esta contracción y repliegue de la energía hacia el centro del Espacio de Representación es traducida por el aparato de registro como un movimiento de avance a través de un conducto o la percepción de un punto focal hiperluminoso. No es un lugar físico exterior; es la representación visual de la energía psicofísica retirándose de las extremidades y de los sentidos externos, concentrándose en el núcleo de la conciencia.
2. La Apertura del Tiempo Propio: Memoria y Protensión
En la vigilia normal, el tiempo está pautado por la percepción del mundo exterior . Pero al morir, al cerrarse las vías sensoriales, la conciencia entra en un estado de aislamiento sensorial absoluto.
Aquí se produce un fenómeno matemático y psicológico en el espacio de representación:
La explosión de la memoria (Pasado): Al no haber presente externo que ordene el flujo de la conciencia, toda la memoria acumulada en los niveles profundos del psiquismo se proyecta de golpe en el espacio de representación. Es una compensación del aparato psíquico ante la caída del mundo. La vida entera se re-presenta, pero no de forma lineal, sino simultánea, como un paisaje tridimensional donde el sujeto se ve a sí mismo en todas sus edades.”Ver tu vida pasar ante tus ojos”.
La tensión hacia el futuro (Protensión): En ese instante extremo, la conciencia mantiene su ley fundamental: la intencionalidad. La conciencia no puede "no tender" hacia algo. Si el sujeto ha vivido en la contradicción, esa protensión se dispara con pánico y desorganización, buscando asirse a un cuerpo que ya no responde. Si el sujeto ha trabajado en su unidad, la protensión se orienta con lucidez hacia la continuidad del proceso, guiada por las imágenes de significado profundo que construyó en vida.
3. La Estructuración del "Doble" Energético
La energía psicofísica (la fuerza) es maleable y se desplaza siguiendo las imágenes en el espacio de representación. Cada vez que una persona realiza una acción válida (un acto unitivo que genera paz y alegría profunda), la energía no se desgasta ni se disipa en el entorno; se acumula y se organiza.
A lo largo de una vida de trabajo interno, esta energía va tomando una configuración geométrica y estructural dentro del Espacio de Representación. Es una morfogénesis interna:
En el sujeto fragmentado: Las imágenes contradictorias tiran de la energía en direcciones opuestas. El espacio de representación está lleno de "grietas" y tensiones. Al morir, al desaparecer el hardware biológico, la energía acumulada es incapaz de mantener una estructura independiente y se disuelve, reintegrándose a la energía general de la naturaleza. La identidad individual se desvanece.
En el sujeto unificado: La repetición continuada de actos coherentes actúa como un imán que cohesiona la energía. Se genera una "forma" o estructura interna paralela al cuerpo físico, pero hecha de una materialidad más sutil (energía psicofísica pura). El Espacio de Representación de esta persona ya no depende de la cenestesia biológica para mantenerse estable; ha ganado autonomía.
4. El Tránsito del Observador: La Ruptura del Espacio de Representación
El punto crítico de la muerte es el destino del Observador. El observador es ese punto focal de la conciencia que mira las imágenes dentro del Espacio de Representación. Habitualmente, el observador cree que es el cuerpo porque está condicionado por las sensaciones físicas.
En el momento del desprendimiento final:
Si el observador logra desidentificarse del cuerpo moribundo y trasladar su centro de gravedad hacia la "forma unificada” que ha construido, el Espacio de Representación físico se rompe, pero no se extingue.
Se produce un salto de plano: el observador descubre que el Espacio de Representación tridimensional (Forma),en el que vivió atrapado toda su vida era solo una burbuja dentro de un Espacio de Representación infinitamente más amplio y no euclidiano (La No-Forma). La conciencia se experimenta entonces como pura intencionalidad liberada de las categorías de arriba/abajo, adentro/afuera, tiempo/espacio material.
"La luz que buscas está en tu propio espacio interno. Si has aprendido a habitarla sin temor a la pérdida del ropaje, el tránsito no es una caída en el vacío, sino el despertar del observador al espacio real del Espíritu."
Conclusión: El Sentido del Trabajo Interno
Desde esta perspectiva ampliada, comprendemos por qué es vital el Despertar y la Unidad Interna en el aquí y ahora. No se trata de una moral para ser "buenos", sino de una necesidad evolutiva y energética.
Cada contradicción que resolvemos, cada reconciliación profunda que realizamos y cada imagen de unidad que emplazamos en nuestro Espacio de Representación, es un ladrillo en la construcción del vehículo que sostendrá nuestra conciencia-trascendida cuando la gravedad de la Tierra y la biología reclamen el cuerpo que nos prestaron. La muerte, mirada así, es el acto de nacimiento de la conciencia-trascendida libre.
“La No-Forma que dio forma a la Forma se devela como la nueva Forma sin Forma.”
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Extraido de la monografía
ESPACIALIDAD DEL TIEMPO, de Antonio Molina
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