Una perspectiva de la no violencia basada en la propia necesidad de supervivencia mental, emocional y física. Una somera descripción desde la Psicología del Nuevo Humanismo que insinúa su extensión al campo psicosocial.
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..."Si verdaderamente odias a tu enemigo, deberás reconciliarte con él. Lo harás porque él te daña y te vence con esa violencia que dejas crecer en ti y te carcome. Deberás decidir quién gobierna de hecho tus acciones, y no podrás seguir termitiendo que tus enemigos dicten las condiciones en que vives. Lo harás también porque tu sentido de vida, querido con mucha más fuerza que tu odio, es incompatible con el resentimiento y la venganza. Y el primer paso para vencer a tu enemigo será hacer algo para que pierda el carácter de tal...."
Extracto de charla realizada en Parques de Estudio y Reflexión - La Reja, durante el encuentro estacional del 22 de septiembre 2012. Organizada por La Comunidad (para el desarrollo humano).
2 ene 2013
Algunas dificultades en la espiritualidad (extracto)
Aparte de la Exposición en el III Simposio del Centro Mundial de Estudios Humanistas (CMEH), Un Humanismo para la Nueva Civilización, Sede Latinoamericana, Parques de Estudio y Reflexión – La Reja, 3 de Noviembre de 2012.
El Arq. Fernando A. García ha colaborado con el CMEH con “Occidente y los derechos humanos” (Perspectivas Humanistas, Anuario 1996, CMEH), “Humanism in India” (2009), “A una nueva civilización, una nueva espiritualidad” II Simposio CMEH, 2010), y “La imagen en la experiencia espiritual: el guía interno” (CEHBA, 2012).
http://fernandoagarcia.blogspot.com.ar/2012/11/algunas-dificultades-de-la.html
El Arq. Fernando A. García ha colaborado con el CMEH con “Occidente y los derechos humanos” (Perspectivas Humanistas, Anuario 1996, CMEH), “Humanism in India” (2009), “A una nueva civilización, una nueva espiritualidad” II Simposio CMEH, 2010), y “La imagen en la experiencia espiritual: el guía interno” (CEHBA, 2012).
http://fernandoagarcia.blogspot.com.ar/2012/11/algunas-dificultades-de-la.html
1. La espiritualidad esporádica “en grageas”;
frente a un modo espiritual integral de vivir. Las consecuencias que se derivan
de una o otra posición son proporcionales al grado de compromiso vital con la
espiritualidad.
2. La espiritualidad “consumista”, que devora
ávidamente “novedades” espirituales saltando de una a otra (aun dentro de una
misma forma de espiritualidad), pero sin profundizar con permanencia en ninguna
de ellas.
3. La espiritualidad “privada”, como práctica
estrictamente individual, sin comunicación con otros; frente a la
espiritualidad como actividad también social con otros y para otros.
4. La espiritualidad “caracol”, como fuga
frente al mundo o frente a los conflictos de la propia situación existencial;
frente a la que transforma el mundo y la propia vida.
5. La espiritualidad “vieja”, que se disfraza
de “nueva”, y con sus cambios de forma no cambia la sustancia de fondo; frente
a una nueva espiritualidad para un nuevo mundo.
6. La espiritualidad “conservadora” (y a veces
fundamentalista), como regreso a un pasado idealizado, como repliegue y defensa
ante el presente conflictivo, no como su superación y salto transformador a un
futuro querido.
7. La espiritualidad “oscurantista”, que opone
la razón a la fe; opuesta a la que las reconcilia, poniéndolas al servicio de
la vida.
8. La espiritualidad “recreativa”, como forma
de ocio, como actividad para el entretenimiento y la diversión; frente a la del
compromiso social y personal.
9. La espiritualidad “comercial” como un
“recibir” en que todo gira alrededor del propio beneficio y termina en uno
mismo; frente a la del “dar” desprendidamente en ayuda a otros.
10. La espiritualidad “espectáculo” que se
deslumbra con las vistosidades, que necesita escenarios y coreografías; frente
a aquella humilde y de bajo perfil, que atiende a lo fundamental de la
experiencia.
11. La espiritualidad “diluida”, superficial y de
consumo masivo; frente a la espiritualidad profunda que va a la raíz de la
condición existencial humana.
12. La espiritualidad “terapéutica”, como vano
remiendo de una vida incoherente y contradictoria; frente a la espiritualidad
como conversión del sentido de vida.
13. La espiritualidad “sanadora”, como medicina
alternativa para el cuerpo; frente la espiritualidad como tal.
14. La espiritualidad “simuladora”, que disfraza
otros intereses; frente a la genuina espiritualidad sin hipocresías ni
dobleces.
15. La espiritualidad “hedonista”, que se orienta
según el placer que se obtiene de ella; frente al crecimiento espiritual, que
no siempre y necesariamente es sinónimo de placer.
16. La espiritualidad “turística”, que se orienta
según los lugares, paisajes y escenarios en que se practica; frente a la que se
practica siempre y sin importar dónde.
17. La espiritualidad “ritual”, que deposita el
valor en los ritos, observancias y actividades externas, pero sin mayores
consecuencias internas; frente a la de un sentir y significado profundos que
ponen al rito y la formalidad como secundarios.
18. La espiritualidad “mágica”, como “fetiche” o
“talismán” mágico, para obtener lo que se quiere sin hacer por ello y sin
cuestionar los propios deseos; frente a la que no rehúye de la acción en el
mundo y eleva el deseo.
19. La espiritualidad “cosmética”, para embellecer
y decorar la propia vida con un toque de espiritualidad (sobre todo si es exótica
y de moda); frente a la espiritualidad de fondo que no se mira al espejo de la
vanidad.
20. La espiritualidad “de lo secundario”, que pone
un énfasis desproporcionado en aspectos menores e irrelevantes; frente a la
espiritualidad que atiende a lo primario, esencial y sustantivo.
21. La espiritualidad “declamativa”, que se
complace en hablar de dioses y divinidades, pero que no practica
proporcionalmente para acercarse a aquello que declama.
22. La espiritualidad “dialéctica”, que se usa
como arma arrojadiza para agredir y discriminar a otros, y así autoafirmarse
por contraste con ellos; frente a la que crea puentes de unión y
reconciliación.
23. La espiritualidad “encapsulada”, encerrada en
sí misma y sus asuntos, mientras permanece indiferente al sufrimiento de
quienes no comulgan con la misma; frente a la que se abre al mundo y abraza
compasivamente a todos.
24. La espiritualidad “supernova”, que agranda su
propio “yo” (brillando mientras colapsa); frente a la espiritualidad que
trasciende la propia personalidad.
Las mencionadas y otras más no se refieren a las formas de espiritualidad existentes, sino a las actitudes con que cualquiera de ellas se experimenta y practica.
Las mencionadas y otras más no se refieren a las formas de espiritualidad existentes, sino a las actitudes con que cualquiera de ellas se experimenta y practica.
1 ene 2013
Creencias y mitos en épocas de derrumbe social
Publicado el 13/12/2012 en TV Parque Aldana
Conferencia dada por Juan Espinosa sobre "Creencias y mitos en epocas de derrumbe social" en el 3° Simposio Internacional "Un Nuevo Humanismo para una Nueva Civilizacion" organizado per el Centro Mundial de Estudios Humanistas entre el 2 y el 4 de noviembre de 2012 en el Parque de Estudio y Reflexion de Attigliano
29 dic 2012
Donde está tu mente, ahi está tu energía
Charla acerca de la R.I., tocando los siguientes temas: Los Principios, Contradiccion es diferente de inconveniente, Trabajo con la energía y la Fuerza, Objetivo e indicadores del trabajo con la Fuerza, Imposición de manos, El pedido y La atención.
"Nosotros
notamos en el cuerpo humano, diferentes concentraciones materiales. Estas
concentraciones, a las cuales nosotros llamamos centros, son muy ricas en energía.
Estos centros controlan las actividades del cuerpo humano. Cuando un
centro trabaja con más energía que otros, en los otros escasea la energía. Algunas veces, un centro trabaja en una dirección
opuesta que la de otro. Demos un ejemplo: a mí me gustaría ahora correr; pero
por otro lado, encuentro muy interesante el caminar contigo. Dentro de mí, se
han creado direcciones opuestas, porque estoy lanzado hacia diferentes objetos.
Los movimientos de estos centros tienen que ver con la movilización energética.
Yo no experimento unidad interna, sino que experimento división interna.
Supongamos que yo puedo hacer desaparecer mi
cuerpo quedando solo un conglomerado de energía. Entonces una parte de la
energía se irá a la calle y la otra parte se irá en otra dirección. Supongamos
que nosotros llamamos alma a esta energía, y que esta alma mía está llena de
trenes en direcciones opuestas. Entonces, si yo quiero, esa energía se dispara
en diferentes direcciones, de tal manera que nosotros no podemos hablar de inmortalidad
o cosa similar. A la disolución del cuerpo le correspondería la disolución de
la energía. Mientras mi cuerpo sirve como centro de gravedad a esa energía, esa
energía permanece unida. Pero si yo quito el cuerpo, esa energía se disipará.
Cuando nosotros hablamos del centro de gravedad, nosotros hablamos de cierta
forma que nos permite armonizar esa energía y hacerla ir hacia una dirección
central, no hacia fuera. Si yo fuera un hombre practicante de una religión
externa, todas mis tendencias se dirigirán hacia Dios, el cielo y cosas
externas. Si quito mi cuerpo, la energía también se irá en esas direcciones;
Nosotros no tenemos unidad interna, nosotros no tenemos un centro de gravedad.
20 dic 2012
Acerca del poder energético del acto moral
Si la unidad interna es necesaria para dirigir La Fuerza hacia otros estados mentales, se hecho justifica el esfuerzo por superar la contradicción y sería un fundamento de la acción, lejándonos de la justificación de la acción desde una moral o una mirada externa.
Efectivamente y ese es el tema más importante. Ese hecho justifica el esfuerzo para superar la contradicción interna. Si a esto se lo entiende cabalmente, acompañando la vida con ese sistema de registro, ya no es necesario apelar a una “moral lejana” sino al crecimiento de la dirección de la Fuerza. Y esto no queda ahí, porque tal postura mental en pensamientos, afectos y acciones, sale de uno y llega a los demás en la búsqueda de un “mundo” que supere las contradicciones
Adaptado de: Silo con Dario Ergás
.
15 dic 2012
Recopilaciones sobre el alma, el doble. el centro de gravidad y el espiritu
---
La violencia más sutil, que genera la muerte del
espíritu, es la que no necesita utilizar ni cercos ni guardianes, es aquella
que induce al oprimido a creer en la lisonja y en las bellas
falsedades del opresor, y a hacerse su cómplice…
---
Los "centros" en el hombre, han sido explicados
como áreas del sistema nervioso en donde se localizan funciones. Cada centro,
además de su localización nerviosa, tiene relación con distintas glándulas. Las
partes y subpartes de los centros, han sido presentados como localizaciones más
precisas y como niveles distintos de energía nerviosa.
Por otra parte, se ha visto que la acción de los centros se
manifiesta en los plexos nerviosos, de una manera que puede experimentarse sin
mayores dificultades. Los centros han sido observados como recolectores,
transformadores y distribuidores del tipo de energía definida en general, como
"energía psicobiológica " o más simplemente " energía vital
".
Pese a la simplicidad de todas esas explicaciones, ellas han
tenido eficacia al sintetizar en un cuadro general el complejísimo trabajo de
la energía en el ser humano, que al recorrerlo, va produciendo manifestaciones
tan alejadas entre sí como puede ser el acto del reflejo y la sensación de
comprensión intelectual.
Interesa ahora completar el esquema, dándole mayor
extensión, no mayor precisión de detalle.
Conocemos (y podemos determinar experimentalmente), la
existencia de un campo de energía que rodea a todo ser vivo y que circula en
torno a él como si el cuerpo con respecto al campo, fuera su "centro de
gravedad”. La amplitud del campo es variable y puede detectarse su acción a
varios centímetros de distancia de la piel.
El campo posee características electromagnéticas débiles
pero ello no permite inferir que su naturaleza sea electromagnética. Tampoco
puede confundirse a este campo con la radiación infrarroja producto del
metabolismo de la acción calórica del ser vivo.
Cada célula está rodeada, del mismo modo, por su campo.
Ciertas agrupaciones de tejidos multiplican el efecto del campo tal es el caso
de los plexos nerviosos entorno a los cuales se organizan vórtices de energía.
Existen, por lo menos, dos tipos de pasaje de energía en un cuerpo organizado:
la circulación externa a él y la que se desplaza de vórtice en vórtice. Cada
plexo, ya en particular, reproduce el esquema por cuanto la energía
se desplaza en torno a él y porque también se desplaza internamente. Y así, en
el caso de la célula, aparece el mismo sistema.
Las acciones entre cuerpo y campo son reciprocas y cualquier
modificación en uno provoca una alteración concomitante en el otro. La energía
de campo puede sobrecargar o eludir plexos. En tales casos, se producen
disfunciones corporales.
Puede restablecerse la circulación normal, por acción en
cualquiera de los términos, pero según se elija uno u otro se dará lugar a dos
tipos distintos de "medicina " . Comentaremos como digresión
que la Acupuntura, por ejemplo, es un tipo de " medicina "
superficialmente corporal, pero que su acción es de campo y que la antigua
taumaturgia fue " medicina " estrictamente de campo.
---
tomado de: http://misticasiloista.blogspot.ca/p/recopilacion-sobre-alma-doble-centro-de.html
10 dic 2012
2 dic 2012
Sentimiento religioso y ateismo
El Sentimiento Religioso se expresa, se manifiesta, tomando la materia prima que el ser humano encuentra en su medio; que se encuentra en su medio geográfico, y la materia prima que existe también en su medio cultural. Son diferentes en general, las expresiones religiosas de las zonas boscosas, que de las zonas montañosas, que de las zonas desérticas.
Y sobre este punto de las expresiones religiosas, han existido también numerosos prejuicios. Los mayores prejuicios, casi siempre, están del lado de aquellos que arman las teorías. Por eso es que los que han armado teorías, en general, acerca de las religiones comparadas, han colocado a las religiones alejadas a ellos, como especie de antepasados, como especie de pasos previos que da el ser humano en su balbuceo hasta llegar a ellos. Es decir: así como el hombre se considera rey de la Creación, también un armador de teorías de religiones comparadas, considera que todas las otras adolecen de un cierto grado de primitivismo, hasta que finalmente toman la buena senda y llegan a la religión a la cual nuestro amigo adhiere. Por ejemplo, los occidentales, sin preguntárselo mucho, en general admiten que el monoteísmo es una concepción mucho más desarrollada y mucho más avanzada que el politeísmo, por ejemplo. A ellos les da la impresión de que está mejor un director de empresa que varios!. Y entonces hacen ahí una cantidad de equilibrios históricos para mostrar como las más antiguas religiones parten del politeísmo. Ustedes saben que en realidad, los más primitivos balbuceos religiosos se refieren a una entidad, y según las zonas. En otros casos son varias entidades. Y así va sucediendo con muchas creencias que se tienen en torno a las expresiones religiosas.
Es cierto, el medio físico es la materia prima de que se nutre la conciencia para elaborar sus respuestas, y en ese caso toma los elementos de la naturaleza. Si el medio es de un modo o de otro, las formas que van a tomar sus dioses serán diferentes. Habrá dioses de un modo, dioses de otro, dioses pequeños, dioses grandes, habrá dioses de un lugar, dioses de todos los lugares, habrá dioses desconocidos... Y bueno, ¿qué problema tenemos con esto de las distintas formas que asumen los dioses, y qué problema tenemos con esto
de las explicaciones que se dan en torno a los dioses? Lo más interesante es el registro del Sentimiento Religioso que, tomando cualquier materia prima, la metaboliza, la transforma, y luego la convierte en una forma divina, o en otra forma.
También el ateo trata de canalizar el Sentimiento Religioso, ya que no hay otra vida, en una dirección más o menos interesante que le de todas formas, sentido a la vida. Y hay quienes le ponen a esto tal fervor y tal mística, que desde luego vuelcan gran fuerza en el mundo. Así pues, ¿qué problema hay con que una persona crea en determinadas formas de los dioses, crea en otra forma de los dioses, o por último, no crea en los dioses? Desde el punto de vista del registro importa el Sentimiento Religioso que impulsa a la vida en la búsqueda de una dirección. Por consiguiente, creer o no creer en Dios, creer o no creer en la divinidad, no quita ni pone nada en torno al registro del Sentimiento Religioso.
Las gentes suelen discutir mucho entre ellas tratando unos de imponer a otros sus paisajes, sus paisajes internos. Los dioses deben ser de un modo o deben de ser de otro modo, y la inmortalidad, hay que ver! ¿Qué tal un paraíso módico? (Risas) ¿Qué tal otro tipo de paraíso? Parece que el mío es mejor que el otro (Risas) y ahí andan unos tratando de convertir a otros, y hay otros también que quieren poner en el paraíso, por decreto, una especie de cartel que diga algo así como "Rematado" es decir, "cerrado el paraíso de ahora
en adelante" (Risas) Estas discusiones un tanto peregrinas, no tienen tanto que ver con los registros sino más bien con otro tipo de intereses, de esas pequeñeces que pasan rápido.
Ayer decretaron la muerte de Dios, Dios apareció por otro lado. Las civilizaciones primitivas, claro, eran crédulas, pero... en estas épocas, mi amigo! (Risas) Sí, claro, pero los hijos de estos señores de estas épocas, es decir, los más modernos, andan por ahí buscando otras cosas. De manera que este primitivismo evolucionista, está sufriendo ciertos problemas.
No es pertinente la discusión en torno a la unidad, la multiplicidad de Dios o de los dioses, y en torno a las formas con que los dioses se presentan. Si es pertinente en cambio, la experiencia de este sentimiento que impulsa al ser humano en una dirección de búsqueda.
El ser humano quiere eternidad. El ser humano aspira a la perfección. Lo va resolviendo a su modo, pero sin duda que está fuertemente impulsado en esa dirección. Esto nos lleva al problema de la experiencia, más que al problema de la explicación en torno a estas formas un tanto externas con que se expresa el Sentimiento Religioso
(Extractos de: Silo, Canarias 1978)
30 nov 2012
El estallido que viene
El mundo que prometía un bienestar sostenido está roto y la sociedad avanza hacia mayores cotas de desigualdad. Nos están preparando para aceptar sin violencia un gran retroceso en las conquistas sociales.
Lo habrá, tarde o temprano lo habrá. Habrá un estallido social. El mundo que prometía un bienestar sostenido está roto. Los políticos no lo ven, o no lo saben o quizá sea que han llegado a ese estado de ceguera, necedad y estupidez que les impide salir de su discurso hueco, repetido y refractario. Es el bloqueo del poder partitocrático tal como lo conocemos. E intuyo que lo que se prepara es el control del estallido.
Como ciudadano pensante podría hacer un análisis negativo, incluso muy negativo, y no dejaría de ser realista. Pero se impone partir de una esperanza: la sociedad europea, sobre todo la del sur o medio-sur, sigue viva, avanza, crece, palpita, mira hacia el horizonte y no se resiste. Lucha. Esto también es real.
Ahora lo que recorre Europa es una luz. No una de esas luces de final del túnel, sino una luz pequeña, una ligera claridad, una luz de linterna que alumbra, por fin, el interior de lo que pasa. Lo primero que ilumina esa luz es que Europa tiene un problema político que no ha sabido resolver todavía. Y a esto se añade otro aspecto, trágico: los serios problemas de ciertos estratos de su población, tales como los mayores, los jóvenes, los inmigrantes, los parados, etcétera, pendientes cada uno de su inhóspito y tambaleante futuro. Y esto conduce a nuestro mayor problema: somos más viejos, somos más pobres, pero los ricos son más ricos. Hay, pues, un brote agresivo de injusticia y desigualdad.
Aunque surgen recelos por todas partes, y más con el maquillaje del Premio Nobel de la Paz a la UE (seguro que en Bosnia aún se ríen de esta broma de mal gusto), hay que reconocer que existe un camino que la sociedad europea en su conjunto ha recorrido modélicamente, un camino común hacia una identidad común, un bienestar común y una cultura diversificadamente común; un camino que no han recorrido por igual los políticos. Porque ahora hay un abismo entre la sociedad europea y sus políticos.
La clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa
Es más, asumamos de una vez, con decisión, que la clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa. ¿Por qué? Porque los políticos no han contribuido a eliminar los prejuicios de unos sobre otros, sino que los han aumentado; y tampoco han articulado los mecanismos reales contra la injusticia, para lo cual, básicamente, estaban elegidos. Han entregado a los ciudadanos a los bancos, a las instituciones financieras, a los principios inmorales de un capitalismo sin control. Y esto todos: los políticos de derecha y los políticos de izquierda. Porque, en este sentido, en la Europa en crisis, derecha e izquierda han terminado por ser parodias recíprocas. O, lo que es peor, cómplices de una vieja dramaturgia, la de su propia supervivencia.
Y al no haber una política económica verdaderamente común (salvo la malhadada monetaria), se han evidenciado, en cada país, las miserias de esos mismos políticos: la corrupción, la ineptitud, la mala gestión, la incapacidad práctica e intelectual y el error sistemático. Esto ha llevado a cuestionar, y más que nunca y con más razones que nunca, su papel delegado de representatividad.
¿Cuáles son los verdaderos males que aquejan a Europa? A mi modo de ver, son los siguientes: 1. La fractura del equilibrio económico sostenible, que requiere actualmente redimensionarse. 2. Las diferencias entre Estados, aumentadas por la quiebra entre el Norte y el Sur. 3. La corrupción (tanto en el Norte como en el Sur) tan capilarmente extendida. 4. La política estandarizada y necia. 5. La codicia financiera, estimulada por una banca abusiva en extremo. 6. La falta de futuro nítido. 7. El vertiginoso incremento del paro y el desempleo, que ha de verse en términos no ya económicos sino de población. Y 8. El desvío o traspaso de responsabilidades y cargas a las capas más débiles o clases medias de la sociedad (ciudadanos, profesionales, trabajadores, parados) y no a la banca, ni a los grandes empresarios ni a la clase política, con el consiguiente aumento de la injusticia social generalizada.
Es decir, es imperativo asumir sin eufemismos si existe o no una respuesta a la cuestión capital de la redistribución de la riqueza y del sistema productivo y de consumo. Si la respuesta es inequitativa, toda revolución debería ser inminente. Si es equitativa, ha de formularse una eficaz respuesta política de carácter legislativo. Estamos lejos de esto. Porque esto lleva a pensar (y a propugnar) que es necesaria otra forma de vida, que partiría de esta sencilla pregunta que nadie se hace: ¿por qué las cosas valen lo que algunos dicen que valen y por qué no valen menos? Es decir, ¿por qué prima la ganancia y el beneficio por encima de la vida misma?
Se ve venir una crisis de la democracia, tal como la hemos concebido hasta ahora, y es una crisis sistémica. La representatividad y el modo de acceso a ella, sobre todo en algunos países, está cuestionada, y con razón. Es, por tanto, una crisis política. Una crisis en la que otra vez sobrevuela por Europa el fantasma de la intolerancia, del radicalismo nacionalista (de izquierda y de derecha), y otra vez se silencian las voces que, mayoritariamente, se declaran no sectarias, aplicándoles la categoría de “alternativas”, como estigma de lo que no es una opción viable. ¡Y ya lo creo que lo es!
Es urgente preguntarse si hay un futuro real para Europa. Y la respuesta siempre sería positiva, obviamente: hay, sin duda alguna, un futuro porque la gente existe, la gente vive. Sin embargo, no es tan fácil. Hay tres escenarios de futuro: uno deseable, otro indeseable y otro lamentable.
El futuro deseable pasa por una total unión política, la creación de unos Estados Unidos de Europa reales. Eso permitiría conseguir una globalidad y una corresponsabilidad económica y social, con la creación de un plan de crecimiento y racionalización de recursos, producción y consumo; y no una política de austeridad que suponga la exclusión y la tortura social. En este sentido, faltan nuevas ideas y nuevos nombres que las procuren.
El futuro indeseable es aquel que conlleve ruptura de tratados que garantizan grandes márgenes de libertad, el avance de posturas muy radicales (ya las hay en Grecia, Finlandia, Hungría, Holanda, Francia…), la negatividad de la multiculturalidad, es decir, su fracaso, y, sobre todo, la desvinculación de la sociedad de los millones de parados, jóvenes en especial, dando por sentada una sobrecogedora falta de solidaridad.
Pero hay un futuro lamentable que me temo más cercano; un futuro probable y resultadista. Será el de una Europa sin influencia estratégica mundial, con grandes carencias en las conquistas sociales, con un adelgazamiento brutal de la garantía igualitaria que ofrece “lo público”. Será una Europa en la que cualquier mejoría se anunciará para plazos cada vez más lejanos, bajo la amenaza de que “lo peor aún está por llegar”, causando desaliento. Será una Europa dividida en dos, la que funciona y la que no. Y habrá países de esa Europa fractal en los que invertir será un chollo: ya se podrá comprar a centavo el dólar, ya se podrá comprar un país (y lo que contiene) muy barato, aceptando gustosos una inversión en industrias que exigirán unas condiciones laborales muy desprotegidas, con sueldos muy bajos. Que la sociedad vuelva a escalar clases sociales, desde posiciones muy bajas también.
Nos están preparando para esto, para aceptar sin violencia estas duras condiciones, y para que nos parezcan una necesidad inevitable. No de otro modo se entiende la gran presión que sufren las clases medias, una auténtica incertidumbre social, y la brutal represión de todas las manifestaciones de protesta con el fin de atemorizar. Es decir, se está controlando el estallido, se está modulando su impacto y su alcance.
Ante todo esto, desolador sin duda, creo que la única esperanza, la única vía de salida, radica en ir en dirección contraria a la que vamos. Eso lo saben los políticos. Y si no lo saben, que dejen de ser políticos, porque solo serán imbéciles.
Adolfo García Ortega es escritor.
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