2 ago. 2008

Estructuras sociales y anomia


La hipótesis del doble fracaso

La teoría de la anomia.

El término "anomia" se refiere a ciertos estados de vacío o carencia de normas en una sociedad, que provoca, entre otras consecuencias, la conducta desviada de algunos de sus miembros. Esta situación de crisis guarda estrecha relación con la estructura, organización y el grado de desarrollo social.(1)

Durkheim es el primero que desarrolla, desde un punto de vista criminológico, la teoría de la anomia, replanteando posteriormente su contenido, el sociólogo norteamericano Robert Merton.

Merton parte de la misma idea propuesta por Durkheim en el sentido de que el delito es un fenómeno social normal, aportando a esta teoría un concepto fundamental: La ruptura entre fines sociales y medios para alcanzarlos… (2). La conducta delictiva re fleja la discrepancia entre las expectativas(3) culturalmente preexistentes y los medios determinados por la estructura social para satisfacer tales expectativas. Merton introduce muy claramente la variable estructural(4) al proponer una teoría general del comportamiento desviado, señalando que su primer propósito "...es descubrir cómo algunas estructuras sociales ejercen una presión definida sobre ciertas personas de la sociedad para que sigan una conducta inconformista y no una conducta conformista...". (5)

El comportamiento desviado, como expresión de una conducta inconformista, tiene, según Merton, causas sociales y culturales, ya que, como se expuso, tal conducta se origina en la discrepancia entre las aspiraciones culturalmente determinadas y los medios socialmente aceptados para obtenerlas. La estructura social le facilita a los grupos dominantes la obtención de los valores culturales, pero se lo hace difícil o imposible de alcanzar a los demás. La estructura social actúa como una barrera o como una puerta abierta para la acción impuesta por los mandatos culturales. Si no existe una adecuada integración entre la estructura cultural y la estructura social exigiendo la primera una conducta y unas actividades que la segunda impide, surge una definida tendencia que va desde el quebrantamiento de las normas hasta su abolición. Así, la estructura cultural convierte la acumulación de riqueza material en un valor supremo para todos los ciudadanos, mientras que la estructura social restringe a ciertos grupos sociales el acceso efectivo a los procedimientos legítimos que permitirían lograr tal meta. Esta es la situación que Merton define como uno de los procesos favorables al estado social de anomia.

La presión de la estructura social sobre el individuo propicia cinco "tipos de adaptación" y que Merton denomina de la siguiente forma:

metas culturales

Medios institucionales para lograrlas

1-Conformismo

Las acepta

Los acepta

2-Innovación;

Las acepta

Los rechaza

3-Ritualismo

Las niega

Los acepta

4-Retraimiento

Las rechaza

Los rechaza

5-Rebelión.

Las rechaza y busca cambiarlas

Las rechaza y busca cambiarlos

1) conformismo: Es la actitud de quien se conforma con las metas culturales y los medios institucionalizados. Representan la adaptación que adopta la mayoría, si no fuese así, la sociedad no podría conservar su estabilidad y continuidad. Ver Merton, Robert. Supra nota 35, p.150. Difícilmente coincide con una conducta desviada

2) innovación: persiguen las metas culturales (consumo, éxito, etc) pero mediante fines no institucionales (trampa, delito, etc)

3) ritualismo: El tipo ritualista se reconoce fácilmente. Implica el abandono o la reducción de los altos objetivos culturales del enriquecimiento y de la movilidad social en la medida en que uno pueda satisfacer sus aspiraciones. Este rechazo o reducción de los objetivos culturales se acompaña de un respeto casi compulsivo de las normas institucionales[1]. Ibid. p.159. Según dice Bergalli, esta adaptación ritualista se refleja muy bien en la clase media argentina, "..la cual, reduciendo continuamente el nivel de aspiraciones, podía llegar a compensar la ansiedad que generaban los afanes de la lucha competitiva en busca del "status" que sólo el suceso procuraba. Hoy, los resultados están a la vista. La adaptación ritualista provocó un sometimiento paulatino y con la irrupción ilegítima de un liderazgo conformado por grupos minoritarios, en la sociedad argentina se está consumando la desaparición de amplios sectores de esa clase media..". Bergalli, Roberto. Supra nota 36, p.197.

4) retraimiento: Es la adaptación menos frecuente, así como la más frecuente es la conformidad. Rechazan las metas culturales y los medios institucionales. Los individuos que se "maladaptan" de esta manera, en realidad están en la sociedad pero no son de ella. A esta categoría pertenecen los sicóticos, los egotistas, los parias, los proscritos, los errabundos, los vagabundos, los vagos, los borrachos crónicos y los drogadictos. Este abandono de la búsqueda del éxito, puede desencadenar la persecución de estos disidentes, ya que difícilmente la sociedad admite que algunos de sus miembros renuncien al "éxito económico" o que no luchen por conseguirlo. Merton, Robert. Supra nota 35, p.162-163

5) Rebelión: Porque no estan de acuerdo con ellos por considerarlos inadecuados para desarrollo humano quieren cambiar las metas institucionales y los medios institucionales para lograrlo.

Todos estos tipos de adaptación, excepto el primero, representan modalidades de conductas "desviadas" aunque no necesariamente "criminales".(9)

Al asumir una actitud innovadora, el sujeto conserva las metas culturales, pero rechaza los medios institucionales para lograrlas. Esta adaptación la asumen las personas de estratos sociales altos y bajos, manifestándose, de igual forma, en la delincuencia de "cuello blanco". El delincuente económico casi siempre presenta las características que definen la reacción innovadora, aunque si se trata de una sofisticada defraudación en las altas finanzas, no será fácil determinar que lo que parece un "negocio genial", en realidad es un procedimiento ilegítimo y socialmente reprochable. También este planteamiento es aplicable a la delincuencia común, pues cuando existe poca movilidad social y los valores predominantes son el éxito económico y el ascenso social, la conducta desviada se convierte en una "reacción normal" de las clases subalternas(10) .

También el comportamiento desviado o delictivo se podría manifestar a través de la rebelión. En este caso son comportamientos en los que no sólo se rechazan los fines culturales, sino que también se rechazan los medios institucionalizados para obtenerlos, proponiéndose, en último término, un cambio total. El revolucionario es el ejemplo que mejor sintetiza las características que definen la rebeldía. La delincuencia de cuello blanco casi siempre presenta las características que definen la adaptación innovadora, ya que la "rebelión" supone una ruptura que difícilmente asume la criminalidad económica. Es en los niveles económicos superiores en donde puede apreciarse la presión hacia la innovación, que en muchas ocasiones parece borrar "...la diferencia entre esfuerzos a manera de negocios del lado de acá de las costumbres y prácticas violentas más allá de las costumbres. Como observó Veblen, -...no es fácil en ningún caso dado -en realidad, es imposible a veces hasta que no han hablado los tribunales- decir, si es un caso encomiable del arte de vender o si es un delito punible..- La historia de las grandes fortunas norteamericanas está llena de tendencia hacia innovaciones institucionalmente dudosas, como lo atestiguan los numerosos tributos pagados a los Magnates del Robo. La repugnante admiración expresada con frecuencia en privado, y no rara vez en público, a esos -sagaces, vivos y prósperos individuos, es producto de una estructura cultural en la que el fin sacrosanto justifica de hecho los medios-....". (11)

En un sistema social en el que el valor cultural dominante es el éxito económico, la presión estructural es intensa hacia la conducta desviada, ya que los medios legítimos para lograr tal enriquecimiento, están limitados por una estructura de clases que no le brinda, en todos los niveles, iguales oportunidades a los individuos capaces. La presión dominante se orienta hacia la utilización creciente de los procedimientos ilegítimos, ya que los legítimos resultan, generalmente, ineficaces.(12)

La actitud innovadora y los procedimientos legítimos limitados para lograr el enriquecimiento, constituyen las características más sobresalientes del delito de cuello blanco dentro de la teoría de la anomia planteada por Merton. A esta teoría se le han hecho diversas críticas,(13) señalando, especialmente, que la desviación innovadora de las clases más desfavorecidas, no puede tener la misma función explicativa respecto a la criminalidad de cuello blanco.[2]

Es decir, que cuando se trata de personas pertenecientes a los grupos económicamente más poderosos, tal como ocurre con la criminalidad económica, difícilmente puede admitirse que sean sujetos que no tengan fácil acceso a los medios legítimos para obtener el éxito económico. En este punto el planteamiento de Merton se resquebraja, sin que identificara el nexo funcional objetivo de la criminalidad de cuello blanco y la gran criminalidad organizada, dentro de la estructura del proceso de producción y del proceso de circulación del capital; es decir, que existe, según se ha puesto en evidencia en diversas investigaciones sobre la gran criminalidad organizada, una relación funcional objetiva en la sociedad capitalista, entre los procesos legales y los procesos ilegales de acumulación. Por ejemplo, una parte del sistema productivo legal obtiene importantes beneficios de las actividades delictivas de gran estilo. Este vínculo estructural entre la delincuencia dorada y el sistema político económico, no permite considerar a la primera como un mero problema de socialización y de interiorización de normas, como lo sugiere Merton.(14)

Anomia y realidad paceñas

Respecto al tema que nos ocupa y que es menos frecuente o menos estudiado, que por consiguiente es menos comprendido, los chicos que ahora mismo viven y trabajan en las calles de La Paz (cercado y El Alto)[3], se circunscriben en la tipología del retraimiento , definido como el abandono esencial tanto de los objetivos culturales estimados en otros tiempos, como de las prácticas institucionalizadas dirigidas hacia esos objetivos . Ya que los individuos que se "maladaptan " de esta manera, en realidad están en la sociedad pero no son parte de ella, ya que renuncian a las metas prescritas. Las metas de la sociedad hacen un conflicto que se resuelve abandonando las metas y los medios. El escape es completo. Se elimina de esta manera el conflicto y el individuo es asocializado .

En la medida de que este proceso de anomia ha sido desde fuera del individuo, es decir ha sido impuesto por la sociedad generando una contradicción entre las metas culturalmente inducidas y las oportunidades socialmente estructuradas (doble fracaso), el proyecto “Luz de Esperanza” funda su trabajo en la recuperación del beneficiario mediante un proceso de evolución, que viene desde dentro, desde la espiritualidad del individuo y que va directamente a la “sociedad”.

Como toda teoría, ésta está susceptible a cambios que puedan ser formuladas a partir de la confrontación con la realidad, con nuestra realidad.

Equipo de voluntarios

Adaptado de : http://luzdeesperanza.iespana.es/Teoria%20para%20nuestro%20trabajo.htm

Notas:

1. García-Pablos de Molina, Antonio. Supra nota 3, p.510.

2. Merton propone su teoría en 1938 en un trabajo titulado "Estructura social y anomia: revisión y ampliación", que se publicó en el American Sociological Review-3, páginas 672 a 682. García-Pablos. Antonio Supra nota 3, p.515.

3. Según lo expone muy claramente Merton, su hipótesis central es "..que la conducta anómala puede considerarse desde el punto de vista sociológico como un síntoma de disociación entre las aspiraciones culturalmente prescritas y los caminos socialmente estructurales para llegar a dichas aspiraciones... Merton, Robert. "Teoría y Estructura Sociales" Ed.Fondo de Cultura Económica. México. 1970. p.143.

4. La estructura social la define como el contexto organizado de relaciones sociales en el cual los miembros de la sociedad o grupo se encuentran vinculados diversamente. Respecto a la estructura cultural, la define como el contexto organizado de valores normativos que gobiernan el comportamiento de los miembros de una determinada sociedad y grupo. Merton, Robert. "Sozialstruktur und Anomie", en : F.Sack, R.Konig (ed). Krimina1soziologie, Frankfurt a/M. p.162. cfr. en Bergalli, Roberto. "La recaída en el delito: Modos de reaccionar contra ella". Ed.Sertesa. España. 1980. p.195.

5. Merton, Robert. Supra nota 35, p.140-141.

9. Merton, Robert.Supra nota 35, p.184 y ss.

10. Garcia-Pablos y Molina, Antonio. Supra nota 3,518-519.

11. Merton Robert, Supra nota 35, p.450-454.

12. Ibid.p.454-455

13. Se le señala, entre otras, la relatividad del concepto de sociedad competitiva que asume; la ingenua fe en las reglas de juego; es una teoría de alcance medio, ya que es un modelo teórico que sólo le puede dar fundamento a algunas investigaciones empíricas y de cierto tipo, que estarían referidas a la criminalidad contra la propiedad cometida por las ciases subalternas en una sociedad como la norteamericana; significa una absolutización de la ideología de la clase media. Pavarini, Massimo. Supra nota 32, p.412 55. Ver también Bergalli, Roberto. Supra nota 36, p.201, quien se refiere a las criticas planteadas por Cohen y Lemert.

14. Baratta, Alessandro. "Criminología Crítica y Crítica del Derecho Pena1". Ed. Siglo XXI- México. 1986. p.64-65.


[1] Se trataría del ciudadano aconductuado, acrítico, sumiso al poder, quien mantiene la fe ingenua en las dirigencias polìticas, económicas, ecleciales y mediáticas?

[2] Valdría aquí una propuesta: diferenciar dos tipos de delito: el económico (el de cuello blanco), y el psicoreactivo (para compensar el rechazo social, para subsistir y defenderse en un medio hostil, violento, marginante o excluyente. Gabriel V.L.

[3] Para el caso de Colombia, el ejemplo ilustrativo serían las “calles del cartucho” existentes en una o varias zonas de cada capital de departamento o municipio grande.




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