23 feb. 2011

Requiem por los pilotos libios

"Este miércoles 23 de febrero de 2011, fuentes del ejército libio confirmaron que 17 pilotos de las Fuerzas Aéreas de Libia que no quisieron bombardear a civiles fueron ejecutados.
Según reprodujo el diario El País de España basándose en las fuentes del ejército, las ejecuciones se registraron luego de que los pilotos se negaran a bombardear barrios en poder de los rebeldes de la ciudad de Zauia, a 44 kilómetros de Trípoli, agrega el diario español en su versión en Internet." 
(fuente: http://www.eldiario24.com/nota.php?id=215542)

Dieron su vida respetando la de los suyos. Se elevaron hasta la estratosfera moral con ese acto trasscendente de responsabilidad civil. Seguramente su noble acción encenderá mas corazones por la libertad en su patria y en el mundo entero.
...Me pregunto: Si aquí o en otro país el jefe de gobiero ordena a las fuezas armadas bajo su mando bombardear a población civil, le obedecerían?

Sobre el papel de las fuerzas armadas en esas situaciones limite, Silo escribió: 
"Ha de destacarse que los cuerpos militares deben estar formados por ciudadanos responsables de sus obligaciones con respecto a la legalidad del poder establecido. Si el poder establecido funciona sobre la base de una democracia en la que se respeta la voluntad mayoritaria por elección y renovación de los representantes populares, se respeta a las minorías en los términos consagrados por las leyes y se respeta la separación e independencia de poderes, entonces no es la fuerza armada quien tiene que deliberar acerca de los aciertos o errores de ese gobierno. Del mismo modo que en la implantación de un régimen ilegal, no puede la fuerza armada sostenerlo mecánicamente invocando una “obediencia debida” a ese régimen. Aún llegando al conflicto internacional, tampoco puede la fuerza armada practicar el genocidio siguiendo instrucciones de un poder afiebrado por la anormalidad de la situación. Porque si los derechos humanos no están por encima de cualquier otro derecho, no se entiende para qué existe organización social, ni Estado. Y nadie puede invocar “obediencia debida” cuando se trata del asesinato, la tortura y la degradación del ser humano. Si algo enseñaron los tribunales levantados luego de la Segunda Guerra Mundial fue que el hombre de armas tiene responsabilidades como ser humano, aún en la situación-límite del conflicto bélico"

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