2 sept. 2012

Especialista en acompañamiento espiritual; Una nueva profesión que se torna imprescindible?

Periódico “Le devoir”
Pauline Gravel 11 de mayo 2012. seccion Salud

(El especialista en cuidados espirituales estudia la dimensión espiritual en general del paciente de cualquier origen cultural, sea creyente religioso o no.)
Ya son cerca de 400 los acompañantes espirituales que trabajan junto a la cama de los pacientes de diferentes hospitales de Quebec. Su herramienta de intervención no es ni la droga ni el cuchillo, sino el diálogo y la escucha empática. Los agentes de la intervención ​​espiritual son ahora una parte integral de los equipos médicos, así como médicos, enfermeras, farmacéutas. Un simposio se dedicó a este nuevo campo de investigación en el último congreso de la ACFAS. (asociación francófona por el saber)
Incluso hoy en día, esta nueva profesión es a menudo erróneamente asociada con el del capellán de hospital, de la que deriva históricamente, pero la cual es claramente distinguible. "La atención espiritual tiene que ver con las creencias y valores del paciente a nivel espiritual, sean éstas de carácter religioso o no. “Ayudamos a los pacientes de una manera no confesional, pero siembre abiertos a los temas religiosos, filosóficos o del tipo que sea. Apoyamos las creencias de la persona, los valores, el respeto por la vida, en el sentido que éste le de. Nuestra misión es ayudar a los pacientes hospitalarios, a su familia y parientes, a que tengan una mejor vivencia de su estancia hospitalaria", dice Carole París, trabajador de atención espiritual en el Centro hospitalario de la universidad de Montreal (CHUM) y director del área clínica del comité directivo del Centro de Formación y de Cuidado Espiritual y de investigación clínica en la atención espiritual en el CHUM.

En Quebec, sólo las personas que han obtenido un título de licenciatura en teología o estudios religiosos, y un título a nivel de postgrado, que hayan apobado una pasantía pueden ejercer como Agentes de atención espiritual. "Cada vez más médicos, jefes de hospitales, otros profesionales de la salud, y el mismo gobierno, reconocen los méritos de nuestras acciones, que ahora consideran como un servicio esencial", dijo Paris.

Los agentes de atención espiritual no sólo acompañan al enfermo en el final de su vida, sino también a los que vienen al hospital para practicarse cirugías mayores o delicadas, también a aquellos que son hospitalizados por largos períodos. Todos estos pacientes "a menudo se sienten impotentes, vulnerables, dependientes”, dice la Sra. Paris. La viencia de la hospitalización puede llevar a los pacientes de todas las culturas y todas las religiones a una crisis existencial que genera una gran cantidad de ansiedad, la cual puede interfir con la recuperación.

El Agente para el cuidado espiritual primero realiza una evaluación del estado espiritual de la persona con el fin de identificar sus necesidades. Se ocupa, entonces, de los "diferentes ejes de la dimensión espiritual": El sentido de vida, la trascendencia, la identidad personal, y sus relaciones con el entorno, como su familia y su deseo de sanación. "La persona puede necesitar esta ayuda profesional para encontrar un sentido a su enfermedad, ya que la persona enferma puede considerar que sea injusto que la enfermedad recaiga sobre ella, una persona llena de amor y de conducta irreprochable, mientras otros mentecatos gozan de buena salud " agrega la Sra. París a manera de ejemplo. La persona puede sentir la necesidad de llegar a sentirse maravillada por algo o alguien mucho más grande o inconmensurable, como un paisaje, un dios, etc. Dado que su autoimagen puede verse alterada por la quimioterapia o la cirugía, dicha imagen referencial puede ayudarle a encontrar "la sensación de que él es un ser único". "Cuando una persona está hospitalizada, uno o varios de estos cuatro ejes puede afectarse, dando lugar a una gran variedad de reacciones que van desde el malestar hasta la angustia insoportable", dice la Sra. Paris.

A pesar de que está rodeada por su familia, la persona hospitalizada con frecuencia se siente sola e indefensa frente a la enfermedad. "Nuestro papel es ayudarles a contactar con sus recursos internos para lograr la vitalidad espiritual que necesitan para hacer frente a la situación. Se trata de encontrar esa fuerza interior que todos tenemos ", dice Paris.

Michel Nyabenda, director fundador del Centro de Investigación y Formación en cuidado espiritual del CHUM y profesor en la Facultad de Teología de la Universidad de Montreal, dice que la mayoría de los pacientes desean ir acompañados de un especialista en atención espiritual, aunque algunos sean reacios a solicitarla, porque "todavía tienen la idea de que nuestra intervención tiene que ver con la religión. Una vez que entienden que estamos ahí para apoyarlos y para que se respeten sus creencias, llegan a están de acuerdo", dijo.

La intervención se realiza a través del diálogo y la relación de ayuda. "Es por eso que la formación hace mucho énfasis en la capacidad del estudiante para interactuar con una persona. Cuando una persona se permite mostrar su dimensión espiritual, la relación con ella se torna muy íntima, por lo cual se debe ser muy respetuoso con ella", dice Nyabenda.

Lo novedoso de esta profesión también plantea muchas preguntas que necesitan ser exploradas mediante la investigación, y agrega. “En qué consiste la espiritualidad de una persona?, ¿Cómo se la debe abordar y auscultar para llegar a emitir un diagnóstico sobre ella? Tenemos que definir términos tales como bienestar, malestar, angustia o indiferencia espiritual. Debemos encontrar pistas  e indicadores que nos permitan diagnosticar el estado espiritual de la persona. Esta evaluación espiritual es esencial para saber cómo debemos intervenir", plantea Michel Nyabenda. Son aún muchas las preguntas que están siendo objeto de investigación.
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Comentario de "humanizar-nos":
Bien!, ya esto es un paso significativo hacia el reconocimiento de que somos seres espirituales teniendo una experiencia material, no animales racionales programados para el sobreconsumo! Pero aún falta reconocer que no son solo los enfermos, los pacientes terminales, los dolientes y los ancianos quienes necesitan aclarar el sentido de sus vidas. Hoy en día todos estamos viviendo una situación límite ante la cual, serena o desesperadamente, la conciencia individual y colectiva busca respuestas.  




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