17 oct. 2015

"Nuestra actividad en el mundo"

Dentro del campo de la ciencia, dentro del campo de la política, hay gente inteligente y bien intencionada, preocupada por parar una catástrofe. Tal cosa a nosotros no nos importa, porque estas gentes bien intencionadas hoy piensan de un modo y mañana piensan de otro. Es cierto que los grandes conjuntos humanos están un poco a expensas de la buena voluntad o no de estas minorías, de estas gentes que a veces resultan bien intencionadas. Los grandes grupos humanos dependen en gran medida de lo que pase en esas cortezas o subcortezas cerebrales.
Pero sucede que a nosotros no nos interesa movernos como los grandes conjuntos humanos. A nosotros nos importa decidir en cuanto a procesos. No nos importa estar en el torbellino del proceso. Se dice por ahí, muy livianamente, que hay que definir posturas. Y, ¿quién dice que hay que definir posturas? Aquel que no inventó ninguna postura. Aquel que nació en un medio en que las posturas ya estaban tomadas. Resulta que hay señores que están siguiendo una postura que nació posiblemente miles de años antes de que él naciera. De manera que hay que decidir por una postura. Ellos no han decidido ni siquiera nacer. Ellos se han encontrado con un medio en el que las cosas ya están decididas de antemano. A eso le llaman libertad, elegir entre dos posturas. El émbolo, el pistón de un motor. Tiene opciones para ir hacia delante o hacia atrás, accionar o reaccionar. De tal manera que puede asumir dos posturas, solo dos posturas posibles, para eso está armado, para eso está condicionado.
Y bien, hoy en distintas latitudes nos encontramos con gente en conversaciones muy informales, claro está. Claro, al dialogar con estas gentes nos hablan de cosas como el compromiso social, por ejemplo. Por cierto que ellos no asumen ningún compromiso social, ellos hablan de un compromiso social. Incluso hay unos pocos, esos sí que se comprometen socialmente, que se arriesgan de algún modo. Pero qué curioso, son esos que se arriesgan los que no nos hacen esos planteos a nosotros. Son justamente los que no se arriesgan los que nos hacen esos planteos. Porque los pocos que se arriesgan son los que van a las cárceles y en las cárceles encuentran a los nuestros. Y qué cosa tan extraordinaria esta, que aquellos que se arriesgan por lo menos van a las cárceles porque se han dado el gusto de hacer alguna cosa. Pero sucede que los nuestros van a las cárceles sin haber hecho siquiera ninguna cosa. Eso es mucho más extraordinario todavía. Es mucho más comprometido todavía. Es extraordinariamente comprometido que asesinen a nuestros amigos y que los encarcelen, cuando ellos no toman postura en ningún bando de salvajes.
Nosotros no tenemos ningún interés en tomar bandos por esta guerra que se sucede entre ‘pigmeos y watusis’. Nosotros hemos caído en paracaídas en medio de este problema y de pronto un pigmeo nos exige que nos definamos por una u otra posición. Nosotros estamos absolutamente definidos por una posición totalmente diferente a la de ellos. Nos da la impresión que la cosa es al revés. Nos da la impresión de que ellos deben definirse con claridad en cuanto a la postura que toman con nosotros. Esto hoy suena insólito, pero a medida que pase el tiempo va a sonar cada vez más razonable y ellos van a tener que definirse en torno a si está con nosotros o están contra nosotros. No somos nosotros los que tenemos que definirnos en torno al problema de los ‘watusis o de los pigmeos’. Son ellos los que van a tener que definir su postura en torno a la violencia o en contra de la violencia.
Nosotros tenemos posturas muy definidas en torno al problema de la violencia. Ellos no lo tienen muy claro todavía. A veces son violentos y a veces no. Ellos son demasiado elásticos en esto de la violencia. No son definidos, salvo algunas minorías, que hoy discuten con nosotros porque precisamente se encuentran en las cárceles con nosotros. Esto, por cierto, sucede de modo desigual en este planetoide.
Es lógico que esto suceda con más virulencia allí donde nosotros somos más antiguos. Por allá, lejos, en el cono sur de América somos más antiguos que en el Asia. Entonces, es claro, allí es donde nos dan de tiros y de cárceles. Pero claro, con el tiempo eso va a pasar en distintas latitudes hasta que todos ellos se derrumben. Entre tanto va a haber problemas, problemas crecientes.
Parece que algo estuviera pasando en sus mentes. Parece que no se dieran cuenta de lo que está pasando en sus mentes. Con las enfermedades físicas la cosa es más fácil. Hay ciertos síntomas físicos fáciles de apreciar. Hubo una época en que la mita de la población, de Europa por ejemplo, quedaba barrida por una peste. Eso sí que se veía. La cosa era grave y hubo grandes benefactores de la humanidad que trabajaron por lograr vacunas o lograr formas de impedir estos estragos. Claro, muchas de estas enfermedades fueron arrinconadas porque se veían sus efectos externamente, porque la gente que sentía estas enfermedades pensaba que estaba enferma. Veía a otros y se daba cuenta de que los otros también estaban enfermos. Y ¿qué pasa cuando no es el cuerpo el que se enferma? ¿Qué pasa cuando el que se da cuenta de la enfermedad tiene la enfermedad precisamente en el darse cuenta, en la mente? ¿Cómo hace el que está enfermo mentalmente para darse cuenta que lo está? Las enfermedades físicas por sus manifestaciones, son fáciles de detectar. Pero ¿qué pasa cuando la mente está enferma, cuando no se da cuenta uno que está enfermo? ¿Cuando, además, forma parte del consenso general esta plaga psíquica? Cuando todos están muy de acuerdo que están muy sanos y discuten simplemente en materia de posturas ideológicas. Ellos no creen que padecen la misma enfermedad. Ellos creen que se matan por razones ideológicas. Algunos otros pueden decir, por intereses o por cualquier otro tipo de ilusión que salga al paso.
Antes lo hacían por un sepulcro, en otros momentos lo hicieron por otros tipo de prestigio. Ahora lo hacen por algo más sólido, nos parece a nosotros. A nosotros nos parece ahora que es más sólido el petróleo. Es mucho más sólido este problema que el de una Cruzada, por ejemplo. En la época de las Cruzadas creían que era un sólido motivo, y así siguiendo.
Así que nuestros amigos ahora parece que no estuvieran en muy buenas condiciones ya que lo que está fallando es el darse cuenta de lo que sucede. Bien, y ¿qué vacunas hay contra eso? Parece que tampoco hubiera vacunas adecuadas. Es una curiosa situación.
Bueno pues, parece que ellos deciden. No nos interesa estar dentro del área de sus decisiones. Eso y otros motivos nos hacen pensar que debemos pensar por cuenta propia y no por cuenta de ellos. La mente ya ha crecido en el planeta, está haciendo nuevos planteos, quiere pensar por cuenta propia. Ya se ha alargado un poco en su cuerpo. Ha tenido que cambiar de ropa. Ha cambiado de voz, también la mente. Está entrando en otra etapa. Quiere comenzar a pensar sin tutela. Pues bien, eso estamos haciendo nosotros. No nos interesan ya las posturas grabadas, hace miles de años, o las aparentes posturas recientes, que en realidad son herederas de posturas de hace miles de años. De manera que aquí estamos nosotros planteándonos estas cuestiones.
Vemos que algo no funciona bien en la mente colectiva y algo no funciona bien en la mente de las minorías que manejan a esas multitudes. No vamos a esperar que ellos decidan acertadamente, podrían no hacerlo. Por consiguiente, haremos las cosas como nos parece a nosotros, independiente de lo que les parezca a ellos. Es claro entonces que no les va a gustar. ¿Cómo podría gustarles? Bien, ese es el problema.
Nosotros hemos visto caer numerosos gobiernos, sobre todo en esos pequeños países de América del Sur. Es un poco insólito hablarles a los europeos, por ejemplo, o a gente de los EE.UU. o de otros puntos, acerca de estos pequeños países desconocidos de América del Sur. Países con gobernantes llenos de soberbia. Es un poco extraño todo esto que pasa. Bien, tenemos problemas ahí y vamos a tener problemas en otros lados. Hemos visto caer gobiernos ahí y vamos a ver caer gobiernos en otras partes. Gobiernos que nos persiguen ahí abajo y gobiernos que nos van a perseguir allá arriba. Seguramente vamos a ver caer muchos gobiernos. Esos gobiernos van a pasar y nosotros no vamos a pasar.
Yo recuerdo hace unos diez años o más a un pequeño salvaje. La situación era más o menos esta. Estábamos metidos en medio de la selva en uno de estos países y entonces aparecieron estos pequeños salvajes con sus juguetes belicosos. Ahí aparecieron ellos jugando entre los matorrales, y claro, comenzaron por disparar contra unas construcciones que habíamos levantado en la selva. Ellos ametrallaban esas construcciones y después de hacer esa maravilla, esa enorme demostración de poderío, decidieron, es decir decidió este pequeño salvaje, que después de esto habíamos desaparecido. Él decretó nuestra desaparición. Desde luego él ahora ha desaparecido.
Hubo también una especie de gobernadora, alguien femenino que dirigía uno de esos países del sur, que decidió con su firma, decidió que el centro de Religión Interior había desaparecido. Por un original procedimiento, con su firma, decidió que habíamos desaparecido. Es probable que haya desaparecido esta gobernadora antes de que estas cintas grabadas lleguen por esos países. Y así seguirá pasando, claro. Pasan cosa extrañas, pero nosotros no pasamos.
Bien, ese es el aspecto externo y profano de la situación. Porque aunque nosotros vayamos más lejos, como proceso, como anécdota, estamos viviendo en un espacio y en un tiempo anecdótico, profano. Ese tiempo que se cuenta con los calendarios. Aquí por ejemplo se dice, que estamos leyendo una comunicación del 15 de julio de 1975, de la era vulgar. Es decir, se especifica con cierta acumulación de tiempos anecdóticos, de tiempos profanos, allí donde suceden las cosas. Ese no es nuestro tiempo, tampoco es nuestro espacio. Nuestro tiempo y nuestro espacio no son tiempos y espacios profanos, son tiempos y espacios que se miden de otro modo. Son otras latitudes y longitudes, son épocas más largas, son procesos que no se miden en términos de épocas vulgares.
Pero claro, todo lo que se manifiesta, se manifiesta como anécdota. Y en el tiempo anecdótico tenemos algunos pequeños problemas, que son hasta divertidos. De manera que nuestras preocupaciones, más allá de estas pequeñeces, son preocupaciones a largo plazo. A nosotros nos preocupa el desarrollo de la conciencia, nos preocupa el desarrollo de la inteligencia. No nos preocupan los reflejos epocales. Nuestros planteos, claro, se hacen en una lengua determinada. Se usan giros lingüísticos determinados, se usa un sistema sígnico epocal. De algún modo tenemos que expresarnos en la época y así lo hacemos. Nosotros tenemos en cuenta de algún modo lo epocal, pero esta no es nuestra preocupación ni nuestra post ocupación, de ninguna manera lo es.
¿Qué preocupaciones tenemos nosotros? Nosotros tenemos preocupaciones de tipo religioso. Cuando nosotros hablamos de religión, no hablamos de conciencia emocionada. Nosotros no estamos hablando de superstición. No estamos hablando de ignorancia. No estamos hablando de alineación ni de falta de centro de gravedad. No estamos hablando de la moda epocal, de los gurúes, de los demonólogos y de cosas semejantes. Nuestra preocupación por lo religioso va bastante mas allá de la conciencia alterada, de la conciencia mágica.
Por consiguiente, para hablar de estas cosas, para hablar de lo religioso en sentido profundo es que tomamos muchos recaudos y muchas precauciones. Comenzamos, por ejemplo, a definir qué no es lo religioso, qué no es el sentimiento religioso profundo.
Claro, lo definimos y lo estudiamos, así como estudiamos las alucinaciones y estudiamos las ilusiones. Nos hacemos expertos en estos trucos de la mente y entonces vamos despejando el terreno. Eso es muy importante para nosotros como método de trabajo, despejar el terreno.
Nuestra preocupación no es psicológica. Nosotros estudiamos psicología, pero utilizamos la psicología, por lo menos en sus aspectos más primarios, en sus aspectos más elementales, en una psicología que no alcanza siquiera la categoría de trascendental.
En los niveles de psicología animal, estudiamos todos aquellos problemas que se crean en la conciencia alterada y entonces tratamos de despejar esos problemas. ¿Para qué tratamos de despejar esos problemas? Para que entonces surja lo que realmente importa.
Claro, vamos diciendo por ejemplo, ahora vamos a preocuparnos solo de normalizar la vigilia. Ahora vamos a tomarnos tiempo sólo para quitar todas estas perturbaciones, estos ruidos, estos ruidos que giran alrededor nuestro y también en nosotros, estos ruidos que van a ser cada día más intensos.
Nosotros vamos a equilibrar este desequilibrio. Debemos darnos cuenta en qué nos parecemos a nuestro medio, advertir que es muy parecido el ruido de nuestra mente al ruido de ese medio, padecemos la misma enfermedad que el medio. Comprender muy bien qué es lo que está pasando en esa mente, que es también la nuestra. Y de ese modo, comprendiendo la alucinación y el error de la mente, comprendiendo los mecanismos animales, entonces podremos ir regulando, haciendo disponible nuestra mente. Entonces podemos establecer recién diferencias entre lo que es esa anormalidad y lo que es esta normalidad de la mente equilibrada, sin tensiones, sin ruido. Esa es la condición básica de nuestro trabajo por ahora.
Estamos preocupados no por grandes maravillas ahora. Estamos preocupados por cosas muy simples. Estamos preocupados por vacunarnos frente a la enfermedad mental que nos rodea. Necesitamos un tiempo para estar inmunizados frente a la plaga psíquica. A eso le llamamos normalización de la vigilia, mente sin ruidos, sin tensiones, sin alteraciones, sin superstición, sin religión externa. Mente disponible. A eso le llamamos vacunarnos contra la plaga psíquica. Vigilia normalizada. No es más difícil que eso.
...
Está muy bien, así hacemos en el mundo. Y, ¿qué hacemos con la mente? La normalizamos. Eso ya es más interesante. ¿Cuándo? En todo momento. Mientras hacemos nuestras cosas, y no es más difícil que eso, no en momentos especiales sino en los momentos en que estamos en nuestras cosas, en estas cosas que no hemos elegido, ahí en esas cosas, ejercitamos lo que hemos elegido. Eso es mucho más interesante.

No hay comentarios: