15 jul. 2016

Las religiones han ayudado a ganar o perder libertad, interna y externa.

Tomado de: Estudio sobre el Sentimiento Religioso.
Ernesto H de Casas, 
Mendoza, Junio 2016. Parque Punta de Vacas.

"Expliquemos: cuando la religiosidad humana se encauza por patrones y moldes represivos,
la libertad interna decrece hasta grados de verdadera esclavitud con el culto. No por nada se ha hablado del "opio de los pueblos", aludiendo al culto como un adormecedor de la conciencia. Pero bien puede ser un acelerador de la libertad interna y externa. Un factor de desarrollo de decisiva importancia para ir ganando y expandiendo la libertad.

Una cosa es el sentimiento religioso. en sí, que es positivo para el desarrollo humano y que   por ello no puede ser un factor de retraso. Pero el culto se organiza con cierto personal, y éste suele montar un aparato organizativo que luego tiende a su conservación y se niega, en un momento de su consolidación, a cambiar sus estructuras para proseguir su desarrollo.

Esto se ha visto varias veces en la historia, una de las primeras fue la estrepitosa situación del faraón que cambió a los egipcios el dios Amón por Atón (el sol)[1] y fue tal la resistencia a ese cambio progresivo por parte de la casta sacerdotal, que duró muy poco la reforma. Por su parte, el surgimiento del budismo es una reacción contra el sistema de castas brahmánico y otras ideas corno la limitante reencarnación.
También fue tal la resistencia de la casta brahmánica, que lo consideran herejía (o heterodoxo contemporáneamente) y con los siglos logran sacarlo del suelo natal, pero ha confirmado su universalidad, a diferencia de las formas hinduistas que solo existen en la  India[2].

Sin embargo, en ambos casos, el credo oficial de entonces incorpora numerosos elementos progresivos de las expresiones más revolucionarias de la religiosidad. El problema está en la dificultad de combinar los intereses terrenos y los religiosos propiamente dichos.

La cosa ha llegado a tal punto de confusión, que en la actualidad la palabra religión tiene una carga que es sinónimo de "represión", oscurantismo, etc. y a la cual el hombre contemporáneo biempensante rechaza de cuajo y las grandes religiones, en su estadio contemporáneo, acusan "crisis de vocaciones"; es decir: se manifiesta la falta total de adeptos y aspirante a sacerdotes.

Sin embargo, sin ser idealistas exagerados, el s.r. ha impulsado progresivamente a la humanidad de modo constante. Se han formado pueblos enteros, consolidado imperios, continuado investigaciones, se ha recolectado y protegido conocimiento y un largo etcétera de cosas positivas, mezcladas con supersticiones, inquisiciones e intrigas de palacio, cuando el s.r. fue sustituido por los más bajos sentimientos mundanos.

Pero es obvio que en materia de experiencia religiosa progresiva no está dicha la última palabra.

[1]  El culto a Atón (Atjon) es antiguo, simbolizado por el disco solar que muta a un dios de bondad infinita, en su apogeo cuando lo establece Akenatón - cambiándose de nombre- (que quiere decir Resplandor de A, o Útil a A) en el siglo XIV a.n.e... Al estudiar este episodio se advierte una obstinación por desplazar al clero vigente, al punto que es el Faraón mismo que se consagra sumo sacerdote. Esto, claramente, producirá una reacción adversa. Pero el monoteísmo ha sentado su precedente (y pasaría con Moisés al judaísmo).

[2]  Esto de limitarse a un pueblo y/o zona geográfica se observa en el Hinduismo (Jainismo incluido), en el    Zoroastrismo, en el Judaísmo y en el Egipto antiguo. La universalización de un credo la hacen los budistas al   expandirse por Asia (Hinayana y Mahayana) y el cristianismo al referirse a los gentiles (no judíos).

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