18 jul. 2016

Sobre el sentimiento religioso

Ernesto H de Casas.

"Antes, me era totalmente incomprensible porque existían las religiones con toda su parafernalia de edificios, boatos, vestimentas, rituales y seguidores de las más diversas índoles; donde se entremezclan creencias con tradiciones, a veces parte del folclor de un pueblo, a veces tan vigentes que convoca muchedumbres  . Claro está que eso es la externalización de algo interno, algo intangible como lo es un sentimiento, que cuando surge, se hace sentir, se comunica a otros y se va haciendo interpersonal. Seguramente con unos significados importantes que con el correr del tiempo se desvanecen y queda solo la mera costumbre y las tradiciones.
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Entonces, el sentimiento religioso nos lleva a la búsqueda de lo trascendente. Es como un hilo conductor que nos conduce a lo verdaderamente importante. Que también nos mueve hacia la búsqueda de sentido. Búsqueda que es inherente al ser humano, como ese sentimiento, como esa espiritualidad de que hablamos, y que hoy - en este momento y época - se pueden dar mejor estas experiencias internas significativas, puesto que esta disposición permite realizar con eficacia tal búsqueda y labor interior, sin necesidad de ornatos externos.

La experiencia interna importante no se limita a momentos de praxis, o de reunión para compartir similares experiencias. Este sentir Interior es lo que nos re-liga con todo lo substancial y que puede darse en cualquier instante.
                 
Entonces, al ser permanente la actitud de disposición hacia lo elevado, o profundo, lleva a modelar el encuentro con un nuevo espíritu, con alegría y calma, fortaleciendo actitudes bondadosas y conscientes para con nosotros mismos y para con los demás. Hay ahí crecimiento, dándose una toma de contacto con un sentido en la existencia. Y así el sentido de todo lo existente se nos va revelando con la propia dedicación y constancia.

Además, este asunto de la revelación del sentido, puede darse con frecuencia y en nuestras más diversas actividades. Tanto en momentos especiales como en plena vida cotidiana. En especial si se insiste, en seguir el hilo de ese sentimiento religioso que nos lleva a la experiencia importante, que se da en nuestro avance hacia la apertura a lo trascendental. Según cada uno lo intente.

Todo queda reducido a un problema de experiencia interna donde lo sagrado se expresa con mayor o menor evidencia. Algo que solo surge como experiencia interna y es la que permite después encontrar en todas las cosas el mismo reflejo del espíritu. “Se trata de ir experimentado y construyendo el sentido en el silencio de nuestra búsqueda alegre, humilde y cuidadosa. Porque uno puede necesitar de los demás, sin depender, ni necesitarlos desesperadamente. Se trata de que uno se necesite a sí mismo” .

Pues, en la religiosidad Interior, este nuevo horizonte espiritual es un umbral abierto a toda la humanidad"

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