16 nov. 2016

Kilómetro 70

No será quitado el cetro de Judá,
Y el legislador de entre sus pies, Hasta que
venga Shiloh; Y a él se congregarán los pueblos….

Varios años después de estos eventos que relataremos, estoy mirando las noticias del día… Humo blanco en el Vaticano, dice el reportero, se ha elegido un nuevo Papa… un cardenal del cono sur, un argentino es la nueva figura que la iglesia, en una de sus crisis más profundas de los últimos tiempos, ha escogido para intentar insuflar un nuevo aire a sus cuadros acusados de corrupción, pedofilia, de alejamiento de la gente… Miro y me digo: esta persona yo la conozco... la he visto antes… y haciendo memoria, súbitamente se me hace presente uno de los eventos más intensos vividos en los últimos años con nuestro Maestro Silo. Vuelvo una y otra vez sobre la pregunta: ¿Qué fue todo eso que vivimos allá, en Luján? ¿Qué fuimos realmente a hacer a esa catedral, esa tarde de primavera?

Paso a relatar los hechos que golpean mi memoria desde el momento en que vi la noticia…

Corría septiembre del 2004. Habíamos llegado a Buenos Aires, a un retiro en La Cazadora... El Maestro ya andaba por esos lados y teníamos unos días antes de comenzar nuestro retiro...
Se organizó una salida para buscar un posible sitio para la Sala Sud Americana. En ese entonces estaba planteado erigir los templetes (como así llamábamos a las Salas entonces) en las autopistas principales que salen de las ciudades y dónde ya no se está ni en lo urbano, ni en lo rural… un lugar de vitrina, donde nos mostremos y se nos vea…. Donde nuestro templete se destaque fuertemente frente al paisaje más agreste y pastoril.

Así es que allí estábamos: en el km 70 de la ruta 7, una suave curva a la izquierda y el terreno justo en plena curva…. Imposible no verlo, imposible negar su existencia… Ya mucho se había negado nuestra existencia. Con una Sala allí, difícilmente nuestra presencia podría ser ignorada…

Vamos recorriendo el lugar y, entre los arboles a la distancia, a unos 10 o más km, se divisa la silueta de una catedral gótica…. Que surge desde la nada en el paisaje arbolado… 

“¿Qué es?” alguien pregunta…

“ Ahh… eso es Luján… un lugar de peregrinación de los cristianos en Argentina…
Cada cierto tiempo se organizan encuentros y peregrinaciones, donde más de un millón de personas acuden movidas por un fervor religioso muy distante del que proponen los sacerdotes de la nomenclatura de poder, en que se ha convertido la Iglesia en estos días… Ese fervor, ese sentimiento religioso popular, empapado del avance de las religiones africanas, de la Macumba y del Candomblé, corrientes que se han expresado fuertemente en Brasil y avanzan hacia el sur, incorporándose a sus rituales y proporcionando sus experiencias a vastas capas poblacionales… Sí, allí en Luján se junta mucha gente…”

Al escuchar sobre esa espiritualidad difusa, chamánica… recordé las animitas que están a los lados de las carreteras y caminos: El Gauchito Gil, La difunta Correa, San La Muerte… todas expresiones, de un clamor y de un pedido popular, que crecen día a día de forma difusa e inorgánica. Mientras la Iglesia oficial, como siempre, trata de hacer propia todas estas expresiones, sin poder detener el crecimiento de estas nuevas formas vaporosas de culto…

Interesante lugar… y el Maestro nos mira con ojos cómplices, y comenta:

“Como van las cosas para las religiones oficiales, pronto lo único que deberá hacer la gente, es marchar otros pocos kilómetros, para encontrarse con una nueva espiritualidad, más acorde a su búsqueda y necesidades más profundas”.

Y en mis adentros lo veía… miles de personas congregadas alrededor de una Sala vacía, llena de colores y de alegría y, en una escena radiante y con el sol bendiciendo esa multitud y esos encuentros, el Maestro nos hablaría de los recovecos del Espíritu, guiándonos, respondiendo nuestras preguntas más profundas y, al mismo tiempo, apuntando hacia Luján y su catedral, marcando una era que llega a su término y otra que comienza….

De pronto nos dice:

“Vamos a Luján. Vamos a recorrer y ver qué hace la gente, que siempre algo podemos aprender del sentimiento sicosocial que mueve multitudes, vamos”

Nos subimos raudamente a los dos automóviles con los que habíamos llegado hasta allí y partimos hacia esa enorme y desproporcionada catedral que se ve a la distancia, fuera de toda escala humana y disonante con la situación de la gente humilde y pobre que llena los campos y las ciudades de Latino América…

Partimos, y suavemente una pregunta lejana comienza a abrirse paso en mi interior… ¿A qué vamos, realmente?”, y luego: “¿Quiénes somos y hacia a dónde vamos?”, “¿Habrá algo allí que realmente sea de nuestro interés… y no será sólo como una ¿afirmación? de lo que no hay que hacer?

Suavemente me dejo deslizar por esos campos verdes… confiado en que aunque en nuestro espacio y tiempo cotidiano las acciones aparentan no tener ninguna relación unas con otras, desde otra vivencia todo cobra sentido y todo se nos aparece conectado y llenando los destinos del alma y del espíritu humano (borramos humano?)en su milenaria búsqueda…. Sí, fue un viaje corto, pero lleno de preguntas, las que lanzaba sin esperar ninguna respuesta… como vaciando mi conciencia de mis creencias y prejuicios normales…

Llegamos a Luján y comenzamos a recorrer el pueblo lentamente… había un cierto aire de fiesta, muchos carros tirados por caballos hermosamente aparatados, mucha gente dando vueltas… 

Nosotros a lo nuestro. Vimos las estampitas del Gauchito Gil, de la difunta Correa, junto con las otras estampitas del gran panteón de santos; hasta una fotito de Eva Perón en un rincón... que seguramente en las casas se ponen junto a la imagen de la Virgen y de Gardel… y ya en nuestros tiempos con Maradona… todo un sincretismo y una mezcla, propios del realismo mágico de nuestras tierras.

De pronto enfilamos hacia la Catedral, como movidos por un designio desconocido, por lo menos para mí y para varios de nuestro grupito… Entramos. Había mucha gente y mucha gente seguía ingresando y colocándose a los costados de la nave central…

Silo recorre la iglesia, va hasta el altar y se devuelve… mira todo atentamente. De forma especial observa a la gente que está allí, sin rezar ni hacer nada... como expectantes de una obra de teatro que comenzaría en algún momento. Esa es justamente la sensación: era como estar en el foyer de un teatro justo antes que se estrene la obra de algún director famoso… Todo es superficial, la decoración, la ropa, casi de mal gusto…

¡Qué distinta a la emoción del que en humilde búsqueda se lanza hacia su mundo interno y hacia la profundidad del espíritu! ¡El sentimiento de lo sagrado, con su silencio y vacío dador de significados! Este templo, lleno de imágenes, objetos, cuadros y cosas, ¡Qué diferente de nuestra Sala vacía y esférica! Sí, sentía este recinto muy lejano de brindar una expresión sincera, verdadera.

Y allí estábamos, conversando, viendo el comienzo de una ceremonia, como nos fuimos enterando allí mismo: una ceremonia de ordenación de un puñado de jóvenes y otros no tan jóvenes… Todo hecho para la imagen y para la foto…

Lentamente comienza el cortejo a entrar por la puerta principal... allí vienen los curas, los obispos, los sacristanes y unas pocas monjas...

Se escucha: “Aquí va el gran cómplice de la dictadura militar. Se dice que algunos sacerdotes fueron delatados por él mismo. Aquí va el arzobispo de Buenos Aires… Jorge Bergoglio….”

Suena como un llamado fuera de lugar… diría mejor, fuera del tiempo… como esos mensajes que son lanzados para que sean captados varios años después… y que al captarlos, sirven para articular una secuencia de acciones o para comprender una situación… como si fuera éste el átomo de lo que vulgarmente se llama profecía o premonición…

La Catedral queda en silencio, muchos nos estaban observando, ya que evidentemente desde que entramos se veía que nuestra comitiva no era lo esperado… y ahora, con las palabras del Maestro, ese sentimiento de que nos están observando crece aún más… En mis adentro recuerdo la intolerancia de la Iglesia hacia lo que es distinto, a las diferentes culturas y diferentes expresiones religiosas…

De súbito Silo se abre del grupo y va hacia el centro del pasillo.. los dos hombre quedan mirándose… y aquel ya no saluda a todos como si fuera un candidato e una importante elección.

Ya de vuelta, conversando con algunos amigos, miramos las fotos de esa tarde… Poco a poco vamos completando el cuadro… No es extraño que hayan decidido por una persona de estas latitudes… aquí es donde una nueva espiritualidad está naciendo, en el corazón sencillo del hombre y la mujer de América… Si Dios ha muerto en los templos, ha muerto en las imágenes, ha muerto en sus representantes, Dios o lo divino ha vuelto a renacer en los corazones de la gente sencilla y humilde, ha renacido en el corazón sencillo del hombre americano…

Intuyen que algo está pasando en estas latitudes… no religiones foráneas, importadas desde afuera por la gente de afuera, sino una espiritualidad profunda y sagrada, naciendo en los de adentro de América… No es extraño que el “Papa del fin del mundo”, como el mismo se ha livianamente designado, haciendo alusión a que Argentina es la tierra al fin del planeta, al fin del mundo… Sí, del fin del mundo, de un mundo que está en una profunda crisis y de una cultura que termina… que no tiene cómo cambiar su curso porque ha cumplido su ciclo, una pequeña cultura material que ha tratado insolentemente de adueñarse del mundo y de la gente, con un afán impositivo y uniformizante, tratando de borrar la profundidad del alma humana y de doblegar su espíritu...

Es aquí, en estas tierras donde ha nacido y se ha propagado un nuevo mensaje, una nueva espiritualidad, sin violencia, sin dogmas, sin temor…

Más piezas completan el rompecabezas… sí, Silo completó sus estudios básicos en una escuela Jesuita, de la misma congregación que el nuevo Papa… sí, fue un Jesuita el que fue enviado por su superior a la ermita de Silo el año 69, a intentar “rescatar esa oveja descarriada”… intento que por lo demás le costó la cordura y la fe al sacerdote aludido.

Como pieza final, me quedo con las palabra de Silo en Tacna, Perú, a pocos kilómetros del Parque Chaka, donde varios Maestros nos reunimos a avanzar en nuestros trabajos espirituales y a pedir por nuestro prójimo y para que las personas con poder e influencia cambien el rumbo catastrófico de nuestro planeta… esas palabras llenas de compasión y amor hacia el género humano:
“Yo reduciría como lo más importante del sentimiento cristiano, en el caso que los cristianos lo cumplieran, lo reduciría a la norma que para nosotros es la norma moral por excelencia, que como bien se sabe no fue inventada por el cristianismo…., esta idea que rescata el cristianismo: trata a los demás como quieres que te traten a ti, esa regla moral universal, que la hemos hecho nuestra, y que vale para nosotros y todos los seres humanos… digo que esta norma moral es la que podemos rescatar del cristianismo, y si el cristianismo participa de la misma regla universal, trata a los demás como quieres que te traten a ti, entonces podemos rescatar al cristianismo.”

Sí, hay un tiempo y un espacio donde los acontecimientos no aparecen azarosos y movidos por causas y efectos… sí, hay un lugar donde para cada uno de nosotros existe un plan y un destino…. 

Pero poner todo esto fuera de nuestra mente es errar, o muestra de mala fe para intentar manipular lo no asible, lo que nadie puede poseer: el espíritu humano que se abre paso hacia una nueva era.

Pediremos para que el papa Francisco escuche el clamor del espíritu humano y que lo sagrado ilumine y guie su búsqueda… y de ser así, nos volveremos a encontrar… mucha falta hay de seres sinceros que conviertan sus vidas a una nueva espiritualidad...
                                                                                      Bruno Pezzuto
                                                                                      Tomado de: Tokarev Institute

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