19 feb. 2017

Los temas de la Fuerza, el Centro Luminoso, la Luz Interna, el Doble y la Proyección de la energía

Tomado de: 
Explicaciones de La Mirada Interna, 1980.
 SILO. SEMINARIOS ESPAÑA. Noviembre 1980

Los temas de la Fuerza, el Centro Luminoso, la Luz Interna, el Doble y la Proyección de la energía, admiten dos interpretaciones diferentes.
Primera: Considerarlos como fenómenos de experiencia personal y por tanto, mantenerlos en una relativa incomunicación con aquellos que no los han registrado, limitándolos, en el mejor de los casos, a descripciones más o menos subjetivas.
Segunda: Considerarlos dentro de una teoría mayor que los explique claramente, sin apelar a la prueba de la experiencia subjetiva.
Si se procede de acuerdo a la primera postura, las experiencias pueden ser relacionadas con aquellas que a su vez describen otras per­sonas y con explicaciones que no pueden tener carácter de sistema ra­cional. Por ejemplo, la Fuerza puede decirse desde esta postura, la Fuerza, es la energía vital del cuerpo que actúa en continua dinámica. Ella pone en marcha distintas funciones. De ella deriva la acción, la emoción, la idea y la percepción de una realidad superior. Esta energía es capaz de exteriorizarse del propio cuerpo, produciendo fenómenos de acción sobre el mundo físico, así como los produce sobre el propio cuer­po al animarlo. Al sobrevenir la muerte, la Fuerza se va evanesciendo o ­continúa su desarrollo fuera del cuerpo en niveles cada vez superiores hasta configurar una entidad también superior. Esta desaparición por ­desintegración, o esta continuidad por concentración, depende de la suma de actos contradictorios o unitivos que el ser humano realiza en su vi­da.
A la Fuerza se la puede relacionar con lo que en las religiones se ha llamado alma. A la fuerza capaz de concentrarse y trascender en una dirección evolutiva, se la puede relacionar con lo que las religiones han llamado espíritu.
El doble no es sino la fuerza externalizada en vida o después de la muerte, en la medida en que recibe y produce efectos en el mundo coti­diano, aunque con una mecánica que le es particular y modificando generalmente las características aceptadas del espacio y del tiempo.
La Luz Interior es la experiencia que se produce cuando la fuerza se concentra en alguna zona del cerebro energetizándolo y haciendo que trabaje en un nivel más alto de su conciencia mecánica. También aparece como experiencia en el momento de la muerte si su grado de concentración es adecuado.
El Centro Luminoso se refiere a algún punto del sistema nervioso de difícil precisión que es actuado por la Fuerza, pero también a un fe­nómeno externo, del cual proviene toda la fuerza de los seres vivos y ha­cia el cual se orienta el doble, si ha logrado unidad en el momento de la muerte.
Consecuencias prácticas de esta postura: Lógicamente, podrá tenerlas para quien reconozca experiencias en estos casos, o una fe firme y­ sin duda alguna.
Y ¿Qué tipo de consecuencias? : Una será, que la vida tendrá un sen­tido más allá de la muerte. Otra, que al tenerlo, las acciones que se rea­licen no serán indiferentes ya que algunas se alejarán de la posibilida­d de supervivencia y otras, las garantizarán. En tal sentido, surgirá una moral, una actitud frente a la vida y una posición frente al mundo, a es­ta postura podemos llamarla mística y estará animada de un fuerte sentimiento religioso, encaminado a la trascendencia aún cuando la idea o la creencia acerca de un dios, no aparezca definida en ese con­texto.
Segunda postura: como hemos dicho, no se basa en experiencias internas intransferibles sino en un sistema teórico mayor que las explica: es una abreacción motriz que se produce catárticamente en determinadas condiciones experimentales como en el caso del gran pasaje, también empíricamente, la han podido liberar gentes sin conocimiento de su mecánica, atribuyendo sus manifestaciones a entidades cuya existencia no puede probarse. Se admite el fenómeno pero no la interpretación que esta postura califica de indemostrable en el caso de las interpretaciones místicas. En cuanto al doble; no se trata de la exteriorización del alma de los antiguos sino del espacio de representación que se configura en la sumatoria de los impulsos cenestésicos y que duplica como representación la percepción del propio cuerpo. En caso de probarse la existencia de los fenómenos paranormales; no se tratará de proyecciones del doble en sentido místico sino de fenómenos de percepción, de acción a distancia, producidos por variaciones en el tiempo y en el espacio del espacio de representación. La luz interior a su vez, acompaña a los objetos mentales emplazados en los espacios altos de representación así como la oscuridad corresponde a los bajos espacios de representación, esto debido a tres factores cuando menos: 1.­- La proxi­midad o alejamiento a la zona del espacio que se corresponde duplicadamente con los centros de visión ocular 2.-­ A fenómenos de memoria asociados con la luz en lo alto y a la oscuridad en lo bajo 3.-­ A la sobrecarga de con­tenidos fijados que al liberarse por un proceso transferencial, reorientan la energía síquica en la dirección de los altos espacios próximos a los centros oculares, produciéndose un fenómeno mecánico de luz y numerosas con­comitancias de reacomodación síquica.
Consecuencias prácticas de esta postura: La teoría de operativa que permite tratar con su modo característico los temas que hemos tocado, es de todas maneras mucho más amplia y brinda un panorama bastante completo en cuanto al conocimiento y la práctica de los procesos mentales y su dirección. Tal teoría lleva necesariamente a preguntas por el sentido de la vida desde el punto de vista de su utilidad cotidiana. Esta posición, puede llegar a concebir una orientación trascendente de la vida, no desde el punto de vista de la fe, sino de su utilidad para el equilibrio y desarrollo de la vida síquica y de la vida en general.
Las dos posturas que hemos considera­do, pueden derivar igualmente del estudio de La Mirada Interna y completar­se a la luz de otros trabajos como los expuestos en operativa, en el libro de Autoliberación. Llegando a este punto de equivocidad, es legítimo que alguien se pregunte. Pero finalmente ¿cuál es la postura del autor de tal libro? El autor­ entonces puede declarar sin rodeos, él personalmente adhiere a la postura mítica, pero como tal postura es intransferible, adecua sus explicaciones al lenguaje de la teoría sicológica, dejando abiertas desde allí las puertas a la trascendencia.
De manera que si algunos tienen fe o experiencia y otros razonan cabalmente, de todas maneras llegarán a la conclusión de que la trascendencia es útil porque da sentido a la vida, al abrir un futuro que la muer­te definitiva cerraría en el absurdo.

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