1 ene 2021

III – Uno mismo frente al momento paranoico: ¿qué hacer?

Tercera parte del articulo El momento paranoico (el estallido totalitario) frente a la dialéctica del amo y del esclavo, de Ariane Bilheran31 de agosto de 2020. actualizado en fehca : 29 nov. 2020

El hecho de que esté o no de acuerdo conmigo en puntos de detalle o matices no importa realmente para las preguntas que seguirán, siempre que comparta mi visión general de la ola totalitaria que está apoderando el mundo, y sin duda del otoño-invierno en Europa. Y si mi discurso y mis análisis no le hablan, nada le obliga a seguir leyendo, y esto no conducirá necesariamente a rupturas de vínculos o divisiones, si simplemente aceptamos tener puntos de vista divergentes sobre el mismo problema, sin querer convertir a uno u otro en un prosélito dogmático de la propia tesis.

Sin embargo, si compartes mi diagnóstico del momento paranoico de terror que comenzó en la primavera del 2020, aquí está mi consejo.

1° Reanudar la seguridad interna

Sobre todo, trabajemos para recuperar nuestra seguridad interna en todo momento, para que ya no podamos ser manipulados por el miedo o el terror.

Nuestros estados emocionales deben ser el fruto de nuestra voluntad e intención, y no de peligros externos. Porque no somos marionetas en manos de la propaganda masiva que nos llevaría allí donde ella sopla.

Recuperar nuestro poder es sobre todo recuperar nuestro poder en la esfera emocional, trabajar para que ya no nos atraviesen las emociones que nos abruman, sino que aprendamos a transformarlas para mantenernos un mínimo estable, un máximo alegre. Porque el objetivo del poder del acosador es mantenernos en este terror, en esta culpa, en esta tristeza y en este shock traumático del que se alimentará y del que podrá seguir manipulándonos.

Para recuperar sus emociones, es importante analizar qué las inflamó, y por qué medios/instrumentos ocurrió. Es obvio que hoy en día tener televisión y verla diariamente, incluso varias veces al día, se ha convertido en una herramienta extremadamente tóxica a nivel psíquico. Asimismo, es aconsejable dosificar las "malas noticias" que se consultan, por ejemplo en Internet, para no dejarse tragar por ellas, y procurar siempre mantener prioritariamente un estado emocional sereno en medio de la tormenta. Las lecturas recomendadas son mi pequeño libro Feeling Safe así como todas las lecturas de los filósofos estoicos y mi breve "Paranoia y Terror: ¿Cómo resistirlo? »

No nos reducimos a nuestra pequeña encarnación, somos consciencia. Cada humano lleva dentro de sí el reflejo de la condición humana, y debe responder por ello. ¡Tenemos una misión inmensa!

2° No dar el consentimiento

El no consentimiento de su Espíritu a lo que está sucediendo, el desapego de los egregores (colectivos fabricados artificialmente por "formas de pensamiento" que, como en las sectas, indican los dogmas a creer, las emociones permitidas y no permitidas, lo que uno tiene derecho a decir, a pensar y a hacer ; y el egregor se forma en cuanto los individuos se reúnen entre sí impulsados por la misma emoción y la misma creencia), es decir, que es indispensable la distancia y la retrospectiva necesarias para pensar por sí mismo sin dejarse llevar ni por la opinión de los demás ni por las emociones inducidas.

Trabaja para alinearte con tu conciencia, y no para reaccionar con emociones, sino para actuar con tu corazón, es decir, con amor, compasión y benevolencia, defendiendo lo que es correcto para ti. Esto implica alinear nuestros pensamientos, palabras, corazones y acciones, ¡cualquiera que sea el precio, que siempre será más barato de pagar que el precio de retorcernos!

Recuperemos nuestra libertad y la capacidad de dar o no nuestro consentimiento.

¿Hasta dónde estamos dispuestos a retorcernos por miedo?

Miedo a perder el trabajo, miedo a morir, MIEDO MIEDO MIEDO.

Temamos más a retorcernos, porque las consecuencias serán infinitamente más graves para nuestra alma. Temamos que no hemos hecho todo en defensa de los seres vivos de este planeta, en defensa de la humanidad. Todos tendremos que responder por ello, un día u otro.

3° Salir de la ilusión generada por la hipnosis de masas

Es esencial identificar las fuentes de la propaganda (incluyendo amigos, colegas...) y no aceptar más ser afectado sin querer (la transmisión de un discurso traumático también crea un shock traumático en el receptor). Esto presupone el desapego emocional del que ya he hablado, nuestro no consentimiento después de identificar la propaganda del miedo destinada a obtener la sumisión, el rechazo de los condicionamientos operados por las repeticiones y letanías incendiarias de la nueva religión "pandémica", la reintroducción del pensamiento crítico y de lo contradictorio permitiendo, teniendo controladas las emociones, de salir del adoctrinamiento, unido a la identificación de las manipulaciones masivas.

Demos un paso atrás, hagamos un balance, analicemos.

También supone salir de nuestro sentimiento de impotencia que nos bloquea en una inhibición, nos hace enfermos y dependientes, o nos devuelve a la hipnosis de masas. Vivir es un riesgo, atreverse a vivir es liberarse de muchos condicionamientos y pseudo-seguridades que parecen cómodas cuando en realidad son cadenas.

4° Para volver a la conciencia y a la inmensidad de uno mismo

No, no perderás tu tiempo tomando una distancia, por ejemplo, sumergiéndote de nuevo en los antiguos héroes de la humanidad, en la mitología griega, en la gran música, en todo lo que te nutrirá espiritual e intelectualmente.

El alma se despierta cuando escucha la canción de otra alma; los que salen de la cueva platónica han escuchado la llamada de otro humano cuyas ranuras han saltado.

El alma despierta y sale de los Infiernos a través del amor, y la mitología griega nos lo dice muchas veces.

Entonces ama, se alegre incluso en medio de la tormenta, como una fuerte resistencia espiritual, fundamental, de amar la vida, de amar simplemente, porque los psicópatas no conocen los códigos del amor. Los derrotaremos en este territorio, y no en el territorio de la violencia reaccionaria y por lo tanto de la represalia.

Actúa por amor, desobedece por amor a los seres vivos y a la humanidad.

5° No reaccionar con violencia

Cuando el momento paranoico estalla, es un tsunami totalitario que estalla. Ves una enorme ola frente a ti que se estrellará en la orilla y destruirá todo a su paso. ¿A qué te dedicas? ¿Te paras frente a ella y haces grandes gestos para que deje de levantarse? Serás llevado y aplastado en el pasaje, y eso es lo que viene en términos de represalias. Mi consejo personal, pero nadie está obligado a estar de acuerdo conmigo, como tampoco quiero que se me obligue a pensar lo contrario, es que no te pongas en oposición, sino que te refugies de la ola totalitaria y construyas tu mundo como te gustaría que tomara forma.

Si te pones en oposición con ira, el sistema tiene todos los medios para aplastarte, y no se privará de ello. La única razón relevante que creo que habría para oponerse frontalmente sería sacrificarse para mostrar el alcance de la represión. Aconsejo mantener sus tropas, y considerar que una guerra puede ser dolorosa, larga, y requerir resistencia, e incluso equiparse como para un estado de sitio.

El momento de lo negativo en la dialéctica histórica como lo describe Hegel, que es también el momento de la descompensación paranoica debe llegar, es una especie de fatalidad que ninguna resistencia puede contener o prevenir. Pero igualmente encontrará su fin, y su superación.

6° Preparar la autonomía

Ante las numerosas advertencias sobre los riesgos de la inflación de los precios, la grave crisis económica y la escasez de alimentos y combustible, aconsejo a quienes puedan, que empiecen a pensar en (o busquen) alternativas: si pueden, hagan reservas para el invierno, o se pongan en contacto con los agricultores del campo si viven en la ciudad, guarden alimentos enlatados. Recomiendo especialmente este sitio "La autonomía es la clave de nuestro futuro", donde se les guiará especialmente bien en todos sus pasos hacia la autonomía, con personas generosas y comprometidas.

Les recuerdo que la segunda etapa del escenario "pandémico" del informe de la Fundación Rockefeller de 2010 (que sólo los más ingenuos piensan que tiene una virtud filantrópica y visionaria) habla de un "efecto mortal en las economías": “un efecto mortal en las economías: la movilidad internacional tanto de personas como de bienes se ha paralizado, debilitando industrias como el turismo y rompiendo las cadenas de suministro mundiales. "Así que tienes que prepararte con reservas de comida y combustible, y desarrollar la autosuficiencia. De hecho, un colapso económico mortal es lo que se necesita para esclavizar a la gente, y los multimillonarios no pagarán ni un centavo para que te alimentes adecuadamente a menos que aceptes la sumisión.

Creo que es mejor anticiparse, y no esconderse de ello, porque "un sabio o una sabia vale por dos". Y si te anticipas, podrás incluso ayudar a otros que estarán necesitados, porque la caridad es parte de nuestra humanidad, ¡y es hora de devolverle todo su valor!

Además, en respecto a la vacuna, el gobierno francés ha previsto en los textos oficiales vacunar a 35 millones de personas; su consentimiento no importa, lo que importa es la prisa por controlar y los experimentos del profesor Maboul con conejillos de indias humanos. Vean el documento (véanse los anexos) "Vacunas contra el SARS-CoV-2, 09 de julio de 2020, Una estrategia de vacunación", ya que todavía estamos en el capítulo "los filántropos nos aman", se dirigirá primero a los ancianos y los precarios (como en África, se utiliza a los pequeños africanos como conejillos de indias en experimentos de vacunas arriesgados, en un silencio ensordecedor), luego a las personas en las cárceles y a los pacientes en los hospitales psiquiátricos que efectivamente no tendrán medios para defenderse! La filantropía del 4º Reich es hermosa, ¿no? ¿No estaríamos en una política eugenista que no dice su nombre? Cuando se conoce el rumbo y las declaraciones de Bill Gates sobre este tema, ya no se permite la duda.

7° Desobediencia civil pacífica

¡Se el grano de arena en los engranajes totalitarios del sistema!

"La iniciativa intelectual, espiritual y artística es tan peligrosa para el totalitarismo como la iniciativa criminal de la plebe, y ambas son más peligrosas que la mera oposición política.

La persecución sistemática de todas las formas superiores de actividad intelectual por parte de los nuevos líderes de las masas tiene razones más profundas que su resentimiento natural por todo lo que no pueden comprender. »

(Arendt, H. 1951. Les origines du totalitarisme 3, Le système totalitaire, París, Seuil, 1995).

8° Proteger a los niños

Me gustaría recordar que hace dos años ya abogaba por sacar a los niños del sistema escolar tal y como es ahora, donde tanto los niños como los profesores están sufriendo, acosados por la institución que sólo quiere la destrucción del conocimiento. Los profesores e investigadores (incluida Liliane Lurçat, de quien recomiendo todos los libros de una inteligencia poco común) dieron la alarma hace mucho tiempo y demostraron la intencionalidad de transformar a los niños en adelante no en ciudadanos con una mente crítica aguda, sino en meros consumidores lobotomizados por las pantallas.

Sus hijos necesitan una base sólida en la lectura, la escritura y la lógica (matemáticas). Usted tiene organizaciones de correspondencia que existen, usted es muy capaz de enseñarles estos fundamentos. La escuela ya no cumple con su misión, y cada día el nivel se cae por el desagüe, dejando a generaciones de niños abandonados, y a los maestros atados de pies y manos con la sensación de que no están logrando cumplir su misión, simplemente porque, si no se adquieren estos fundamentos básicos (en su lugar, les recuerdo que la OMS recomienda enseñar las "relaciones sexuales" con penetración a la edad de 6 años - mención añadida en la versión española "con penetración", me refiero a mi libro La impostura de los derechos sexuales), nada puede luego añadirse en el aprendizaje intelectual.

Lleva a sus hijos a casa, porque no se puede controlar lo que pasa en las escuelas. Me dicen "lo que usted dice no puede pasar en Francia". ¿En qué país vinieron a deportar a los niños judíos a las escuelas? ¿Me recuerdan? En Francia. Lo que fue posible ayer podría volver a ser posible hoy y mañana; muchos de nosotros hemos estado alertando desde marzo-abril de 2020 sobre el peligro de acorralar a los niños por razones "sanitarias" con cuarentena alejados de sus familias. Conocemos la OMS, conocemos los métodos de las redes de pedocriminales que se infiltran en los círculos de poder, sabemos que los actores de los "derechos sexuales" de los niños son esencialmente los mismos que los que están orquestando esta "pandemia". Prepárese y proteja a sus hijos.

Una vez más, anticiparse no tendrá consecuencias negativas, mientras que no hacerlo sí las tendrá, y puede ser fatal.

Por último, debo decir, como psicóloga infantil, que estoy muy alarmada por el formato totalitario en las escuelas. Se están convirtiendo en un lugar de abuso y desocialización en varios países (niños en jaulas en Tailandia, por ejemplo), y las declaraciones sobre el uso de máscaras obligatorias a la edad de 6 años en la escuela me parecen absolutamente preocupantes. ¿Ponemos a los niños en jaulas sin que nadie se estremezca? ¿Les estamos obligando a silenciarse? Abramos los ojos a las consecuencias de convertir a los niños en conejillos de indias a través de este delirio paranoico.

Un niño está en construcción psíquica y relacional, aprende a reconocer las intenciones del otro en su cara, con su sonrisa, y necesita contacto. La escuela se convierte en el lugar de la simplificación pero también de la deconstrucción de la socialización, ¡es una tontería impresionante! Protejamos a los niños de los experimentos psicológicos y psicosociales arriesgados y del abuso.

Cuando leemos sobre la exclusión de los niños en Alemania dentro de sus propias familias, comprendemos que estamos tratando con psicópatas que no son conscientes de la importancia de la ternura para el desarrollo armonioso de los niños: En el comunicado de prensa del 27 de julio de la asociación de padres “Familien in der Krise” se afirma que las autoridades sanitarias ordenan un mayor aislamiento doméstico de los niños afectados: "Su hijo debe evitar el contacto con los demás miembros de la casa asegurando la separación en el tiempo y el espacio (no se deben compartir las comidas, su hijo debe estar preferentemente solo en una habitación separada de los demás miembros de la casa)".

En la carta se afirma que, en caso de violación de esta orden de aislamiento, "sus representantes legales están amenazados con una multa de 4.000 euros" por día y hasta dos años de prisión en caso de reincidencia. Añadió: "Además, llamamos su atención sobre el hecho de que, si es necesario, se puede ordenar el aislamiento obligatorio en un hospital. »

A esta carta se añadió, el 31 de julio, la reacción de la Asociación Federal de Protección de la Infancia para la que "aislar a estos niños de sus padres y hermanos es una forma de violencia psicológica", y que subraya que "la amenaza de ser sacados y colocados en un pabellón de aislamiento también causa una inseguridad duradera para las familias". Esta información fue publicada en varios periódicos alemanes e internacionales.

Los padres están sujetos a la paradójica orden: o maltratan a su hijo, o se lo llevamos. ¡Maravillosa manipulación y odioso chantaje!

Por último, imagino que cuando el niño se someta a las clases sobre "derechos sexuales", con el profesor "compañero" (que les recuerdo que es un "educador sexual" autorizado por el Ministerio de Sanidad, y no un profesor de educación nacional normalmente constituido, cf. mi libro L'imposture des droits sexuels), la máscara será muy práctica para silenciarlo y condicionarlo aún más a callar...

En una situación excepcional, nuestras decisiones deben reflejar la conciencia del peligro.

La protección de los niños es una prioridad fundamental para la humanidad, es hora de dejar de negociar sobre el tema, y yo diría que es hora de que los padres redescubran sus instintos protectores y no se dejen tragar y distraer por la rutina diaria que ya no les permite distinguir los verdaderos peligros a los que están sometidos sus hijos.

9° Desterrar los neologismos vacíos de nuestro vocabulario

Rechazar sistemáticamente los neologismos de la neolengua y no pronunciarlos, para no incorporar su existencia al nuevo lenguaje ilusorio orwelliano. De estos neologismos, el más famoso es "conspiración", que no significa nada, y tiene como objetivo modular nuestra representación de la realidad por un lenguaje traficado y perverso.

"Complotista" significa "para desterrar", "para perseguir", "para condenar al ostracismo", y nada más. Este neologismo paraliza como una amenaza de destierro cualquier pensamiento que cuestione el peligro que enfrenta la humanidad, los excesos de poder y sus ambiciones totalitarias. Porque quien denuncia los complots fomentados por los poderosos en el poder contra los pueblos es llamado, no un conspirador, sino un filósofo. Esto es lo que la alta filosofía política y moral, comenzando con Platón, Aristóteles y Cicerón, ha estado haciendo desde los albores del tiempo.



Conclusión

Aferrarse a lo divino, a lo viviente, a la "energía espiritual" como la llamó Bergson, trabajar para desprenderse del pánico emocional para no ser más manipulados por sus emociones.

Volvamos a ser seres cuya dignidad no es negociable, seres con una estructura vertebrada, aferrados a nuestros ideales de justicia, verdad, libertad, paz, que nos trascienden y humanizan. No somos moluscos, somos vertebrados y debemos permanecer absolutamente erguidos, recuperando nuestros corazones, es decir, nuestro coraje como valientes protectores de los seres vivos de la tierra.

Un puñado de psicópatas puede controlar el mundo únicamente si lo consentimos y aceptamos. Un puñado de resistentes puede salvarlo; nunca han sido muchos, los que han podido ver el momento paranoico en que comienza su embestida. La psicología social habla generalmente de un 1% capaz de cuestionar el poder cuando va a la deriva en un modo totalitario, y generalmente son las personas las que tienen fuerzas vitales interiores, y no los que, por pensar demasiado, se han desconectado de sus corazones. Me refiero a mi larga entrevista sobre "la deriva del poder en Francia".

Salvad vuestras almas frente a la ley marcial que está en peligro de extenderse por todo el mundo. Pero recordad que nunca en la Historia el momento totalitario ha durado ad vitam aeternam en su máxima tensión, porque la tierra se rige por esta energía espiritual de los seres vivos (siempre me refiero a Bergson y a su libro L'Énergie spirituelle que tuve el honor de prologar).

Los seres vivos no pueden ser controlados, encerrados o sometidos. Los seres vivos crecen con su fuerza vital. Y eso es lo que estos psicópatas no parecen saber. Desde mi punto de vista, los apasionados del poder pecan al menos por dos defectos: su orgullo (pretensión: piensan, locos que son, que controlarán y someterán a los seres vivos, pero qué desmesura en el sentido griego antiguo del término), y por sus divisiones internas (en otras palabras, se comen la nariz unos a otros, porque el "sin fe ni ley" es su vida cotidiana).

Cuando el momento de la negativa ha destruido suficientemente en su paso, entonces viene el momento del despertar, el momento de volver atrás. Esto es lo que Hegel llama "síntesis", que es de hecho una superación (Aufhebung). Contamos los supervivientes y reconstruimos.

Resistir no se trata de hacer una revolución que sirva de magnífico pretexto para la represión. Resistir es saber que vamos a pasar por este momento totalitario, tratar de sobrevivirlo maximizando nuestra autonomía, la caridad hacia los demás, cultivando nuestra humanidad, pero también archivando (por ejemplo: variedades de semillas orgánicas ancestrales que nos permitirán volver a empezar, obras maestras de la humanidad que han atravesado los siglos, conocimientos y habilidades antiguas, etc.), alertando a los que nos rodean, y negándose a convertirse en marionetas de energía operadas por 5G y nanotecnologías, aunque el precio parezca muy alto para pagar hoy en día. Siempre será más barato que el precio de haber entregado su alma al diablo y haber, al hacerlo, participado de forma pasiva, en la desaparición de la vida en la tierra.

Somos seres espirituales, ¡defendamos el Espíritu!

Y recordemos en todo momento que el esclavo se libera de su amo a través del Espíritu. Los locos que gobiernan este mundo son nuestros amos sólo porque lo permitimos. Y esta es nuestra responsabilidad moral: debemos responder cada uno por nuestros hijos y por la humanidad, y así salir del miedo de lo que el otro piensa para asumir lo que es correcto para nosotros.

¡Pongámonos derechos!

Somos mejores de lo que han tratado de limitarnos durante décadas.

Todos tenemos la inmensa responsabilidad moral al no investigar, quedándose en su zona de confort y de seguir siendo engañados por el poder hipnótico de los medios de comunicación oficiales, cuya verdadera independencia, neutralidad e imparcialidad se puede medir fácilmente viendo quiénes son sus dueños.

Los intelectuales en particular (y el silencio de los franceses es bastante ensordecedor) disponen de los instrumentos para deconstruir el adoctrinamiento al que han sido sometidos y comunicar los resultados de sus investigaciones al pueblo, para que éste se libere de la desviación del poder a la que está sometido actualmente. Cada uno tiene la responsabilidad de continuar las investigaciones, o de cerrar el libro diciendo que no le concierne, o de negar la información volviendo al mundo falso que se le presentó a través de los medios de comunicación de poder. Pero esto tendrá consecuencias individuales (para su propia salud psíquica y su alma), así como colectivas.

Por mi parte, sólo me interesa hablar de los hechos, las pruebas, las fuentes. He pasado meses o incluso años investigando día y noche; creo que sé lo suficiente para declarar que la humanidad está en muy grave peligro en manos de estos industriales y multimillonarios que crean falsas pandemias, que compran los medios de comunicación y corrompen los poderes existentes, y que se comportan de forma desviada a todos los niveles, buscando el control eugenista absoluto sobre los seres humanos, y degradando al ser humano desde el vientre materno a una vulgar mercancía, un objeto de consumo y tráfico, así como a un conejillo de indias de laboratorio. Como tal, las últimas leyes bioéticas no son obviamente morales, ¡e incluso hemos sido llevados a creer que la moralidad es peligrosa! Pues bien, sin moralidad, y al desterrar la filosofía moral que establece sus fundamentos, estamos creando una sociedad inmoral, en la que el ser humano como ser singular de emociones, amor, compasión, inteligencia, creatividad, arte e ingenio ya no existirá.

Cada uno de nosotros debe responder por el mundo tal como lo hemos recibido y tal como lo dejaremos, así como por la transmisión de la antorcha de la conciencia y el aliento de la humanidad.

Ariane Bilheran, egresada de la Escuela Normal Superior de Paris, psicóloga clínica, doctora en psicopatología, especializada en el estudio de la manipulación, el acoso, la perversión y la paranoia, y autor en otros de La impostura de los derechos sexuales, Psicopatologia de la paranoïa, Psicopatología de la autoridad.

El hilo de Ariadna: cada laberinto siempre tiene una salida...


Los enlaces a páginas internet francófonas (en particular, los anexos a este articulo) pueden traducirse instantáneamente instalando google traductor en su browser: https://www.youtube.com/watch?v=kqDEBDiOeXg

11 dic 2020

El sueño del viajero*


…Estaba yo en una isla, descansando y observando tranquilamente el paisaje que se extendía muy lejos.

…los rayos del sol daban una calidez y alegría al paisaje que llenaba todo de una gran serenidad y paz.

…miraba el oleaje suave del mar al acercarse a la orilla y veo como si la orilla del mar se levan- tara y dejara ver lo que había en el fondo.

…veo que en el fondo del mar está la vida cotidiana, sus pueblos, sus gentes, como si fuera otro mundo.

…observo lo que hace la gente y me doy cuenta que no saben de que existe este lugar maravilloso, paradisíaco donde me encuentro.

…este lugar aparece en sus sueños, pero no en la vida cotidiana y aparece como aspiración ultramundana para cuando pasen la barrera de la muerte.

…trato de pensar qué significado tiene la vida y siento que yo he estado en ese mundo en dis- tintas ocasiones y siempre con alguna tarea para mejorarme.

…siento que tengo que perfeccionarme, para que la felicidad que experimento crezca y se de- sarrolle y poder alcanzar lugares celestes con otros seres queridos.

…para mejorarme tengo que volver a ese mundo con el objetivo de mejorarme, ya que tengo la garantía de volver al menos a donde estoy ahora, pero con una condición.

…cuando llegue a ese mundo cotidiano habré olvidado de dónde vengo ya que, sino tendría ventaja y no me comportaría por mejorarme, sino porque sabría la solución de mi tarea, en defi- nitiva, que al no ser genuino el cambio no tendría el mismo valor y por tanto el crecimiento no sería tal.


…hacía memoria de las veces que había vuelto y siempre me olvidaba de mi objetivo, como si en la entrada a ese mundo cotidiano recibiera una suerte de olvido y comenzara como desde el principio.

…sin embargo cada vez que volvía, sentía la sensación de que había llegado de algún lado y que algo me protegía sin saber qué era.

…en la vida cotidiana me aparecían señales, situaciones que me hacían recordar los objetivos que tenía en esta vida cotidiana por tener una sensibilidad similar.

…así, siempre llegaba a una familia en un país, en distintas épocas y allí crecía y conocía a otros seres humanos que tenían gustos muy diversos.

…a veces encontraba a algunos con los que tenía una resonancia mayor y había como una atracción especial, solía ser con aquellos que compartían objetivos similares.

…también observé que cada tanto aparecían experiencias que me hacían recordar que yo ya había estado allí otras veces y dejaba que las imágenes y proyectos que me atraían guiaran mi vida, con el objetivo de encontrar una respuesta a esta sensación de que ya había estado antes.

…todo se fue confirmando cuando comenzaron a aparecer primero en los sueños y luego en la vida cotidiana, la compañía de una especie de luz y presencia que me acompañaba.

…a veces esa luz penetraba en mí y me sentía conmocionado como si algún ser hubiera entrado en mí y me inundara de calidez y tranquilidad.

…a veces eran señales como de luz en lo alto de la cabeza y alrededor del cuerpo presencias que tenían mensajes.

…a veces el silencio y la calma llenaban todo y recordé esos lugares en los que ya había estado, porque los sentía muy familiares.

…comencé a tratar de extender esas presencias y esa calidez a otros con la intención de com- partir estas experiencias, pero sin decir nada, sólo tratar de radiar esas señales que aparecían en mi interior.

…poco a poco sentí que algo llegaba a los seres más cercanos, no sólo físicamente sino a los más cercanos afectivamente, no importando la distancia.

…todo esto me da mucha alegría y espero poder seguir compartiéndolo con los demás.

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* Tomado de: Eduardo Gozalo Gonzalez, en Sobre lo profundo o innombrable. Comentarios 2 al Mensaje de Silo. Editorial Leon Alado

Ver intercambio sobre el libro 



29 nov 2020

Cuento "El Sentido" de Juan José Pescio

 


Esta breve historia surge a partir de una conferencia titulada “El origen existencial de la Religión Interior”, la que también po- dría haberse llamado “Los Proyectos Provisorios y el Sentido”. Fue dictada en Buenos Aires, el 5 de Mayo del 2003 y decía lo siguiente:

“Se supone con un grado muy alto de certeza, que en todas las épocas y culturas, los seres humanos han observado al lle- gar a la madurez, que el tiempo había transformado su cuerpo, que algunos seres queridos habían muerto y que eso inevita- blemente les iba a ocurrir a ellos también.

Ante esto pueden haber pensado, como una consecuencia lógica inexorable, que no tenía sentido seguir preguntándose y respondiéndose cosas, queriendo lograr afectos o posiciones como si fueran para siempre.

Lo único coherente con esa verdad con la que contaban de allí para adelante, era no ilusionarse más con un futuro ilimitado. A partir de ese momento, de todas las cosas que se les pudieran ocurrir, ninguna tenía sentido.

Entonces, elegían quedarse quietos. Quietos por dentro. No querían correr más detrás de nada. Elegían aceptar el fracaso con dignidad, sin negarlo más.

Algunos dijeron simplemente, así son las cosas, pero de la boca para afuera.

Alguno, de acuerdo con lo que pensaba, intentó quedarse quieto internamente, no tratar de engañar más a su fantasma, porque eso fatiga demasiado y es inútil.

Es posible que algunos seres humanos de todas las épocas, en ese quedarse quietos, alguna vez se sentaron solos bajo un árbol o en el piso de una cueva que servía de refugio. En la pre- historia por ejemplo, cerraron los ojos y escucharon el silencio por primera vez.

Y se enamoraron del vacío.

Y sintieron algo en su corazón que los llenaba de congoja y a la vez los colmaba de alegría.

La congoja tenia justificación, porque todas las ilusiones se estaban rompiendo en pedazos. Todo lo que creían de sí mis- mos y del mundo se estaba quebrando dolorosamente y com- prendían que se quedaban solos, sin salida, porque su inevita- ble futuro era desaparecer para siempre.

¿Sin embargo, por qué sentían hombres y mujeres esa alegría tan grande, esa nueva felicidad tan inmensa?


Nada sabemos nosotros sobre eso.

Pero cada uno de ellos estaba solo con esa quietud y no tenía a quien preguntarle estas cosas, aunque tuviera alguien a su lado.

Porque ya las preguntas y respuestas habían sido descarta- das de su mente, junto con todo lo demás imaginable, porque todo se había convertido en provisorio, hasta el saber.

Se había acabado la mentira.

Probablemente muchos hombres en cualquier época y en cualquier parte de la tierra, primero se habrán extrañado por esa alegría sin razón.

Y simplemente porque les gustó, volvieron a sentarse bajo ese árbol o en el fondo de la cueva.

Cuando estaban en otras actividades, seguramente se sentían atraídos por esos lugares, como si oyeran que éstos, alegremen- te, con una seducción amorosa que les hablaba a sus entrañas, los invitaban a volver.

Así poco a poco fueron descubriendo la quietud en el interior de su corazón y de su mente.

Por curiosidad, por explorar esa parte del mundo que no ha- bían mirado antes, fueron tanteando con la atención distintos lugares internos.

Por casualidad y porque abandonaron la búsqueda de la felicidad para siempre, encontraron la enorme felicidad en el presente, la que les proporcionaba el recogerse en el fondo del corazón y quedarse quietos, inmóviles, cuidadosamente silen- ciosos, descansando en la alegría.

Pueden haber ocurrido en todas las épocas millones de histo- rias parecidas a las que siguieron también millones de caminos distintos, pero no es extraño pensar, que el desarrollo interno


del espíritu, sea una parte “normal” de la evolución del hombre, un hombre que considera la muerte como algo realmente posi- ble para él y decide no mentirse, no ilusionarse más con falsas esperanzas.

Un ser humano en el que el resultado de su reflexión sea más

fuerte que su miedo.

Como ustedes habrán observado, continuó el visitante en tono de conferencia y con una seguridad fuera de lo común, es este sin ninguna duda, un ejercicio imaginativo, que intenta apresar en una imagen, la universalidad existencial que une a los seres humanos y que da origen, inevitablemente a aquella Experiencia Interior que lo conecta con un espacio y un tiempo, donde se vive en verdadera plenitud.

Vale decir que partiendo de un proceso simple, por el que va   a atravesar cualquier ser humano en cualquier época, podemos suponer con cierto rigor de verdad, que si alguien llega a admitir profundamente la presencia del tiempo en su vida y en el mundo (y decide no engañarse más con respecto a la permanencia de las cosas), necesariamente hace stop, detiene su imaginación movida por el miedo y ésta, entonces, no intenta perseguir más las cosas como antes.

Ese hombre sin ilusiones se propone ser feliz en el descanso que produce el maravilloso estado interno que ha descubierto.

Ya no le importa nada verdaderamente. Ni del mundo exter- no ni del intern

No puede perder nada, porque nada es de él para siempre.

Ahora sabe con certeza, que él mismo no es para siempre y por lo tanto, todo es provisorio.

¿Qué queda sino descansar en la quietud?

¿Qué queda sino escuchar ese llamado inexplicable?

Al llegar a este punto, sin apuro, el visitante que estaba de paso se sentó cómodamente y dijo con voz amable y en tono risueño:

“Cuentan que un anciano que estaba en silencio en su casa, en una vieja silla de respaldo alto, que aceptaba la imperma- nencia de las cosas (y era cierto porque ya no intentaba retener- las para sí), fue invadido por una luz muy clara, muy hermosa.

Nadie supo en el pueblo porqué hubo un fuerte resplandor, pero cuando el anciano les contó lo que le había sucedido, to- dos sintieron que era eso lo que más querían.

Era eso con seguridad lo que querían que les sucediera, aun- que en verdad, no podían decir por qué, pues no tenía ninguna relación con las cosas de la vida.

Si alguien les hubiera preguntado antes de este suceso, que era lo que más querían, jamás se les hubiera ocurrido mencio- nar esa luminosidad, ni esa quietud.

Y quizás por esa luz, o porque todos estaban compartiendo una misma experiencia nueva, o ambas cosas a la vez, a partir de ese momento los pobladores de aquel lugar comenzaron a ser más fe- lices.

Vivían con una alegría que no podían llamar humana, en el sentido corriente que tiene la palabra.

Eran personas que amaban el momento en que podían estar muy quietos en esa gloria sin nombre.

Se pasaban información respecto de lugares silenciosos, en una alegre complicidad. Se invitaban a las casas más alejadas del centro del poblado para sentir juntos la luz.

Al poco tiempo, muchas cosas que habían sido personales empezaron a ser de uso común y era muy difícil escuchar a alguien hablar de “lo mío” y de lo que había hecho.

Era un pueblo donde la gente, poco a poco se fue quedando callada.

Se solía ver a menudo alguien parado en medio de la calle o sentado en la plaza por un rato.

Se quedaban con los ojos cerrados, con una expresión calma en el rostro, respirando de un modo que no parecía que respiraran.

No había apuro por llegar a ninguna parte, pero sin embargo la gente estaba muy despierta, atendía a sus necesidades, era cuidadosa de lo que necesitaban los demás y no obstante se mantenían independientes.

Para darles una idea de cómo era la vida en ese pueblo, les cuento por ejemplo que una tarde vimos tres personas en una esquina, mirando muy callados una hoja.

Era la hoja de un árbol que un niño mostraba en la palma de su mano.

Se miraban entre ellos muy calmos y sonreían muy silencio- sos, muy serenos. Así pasaron un buen rato entre el recogi- miento y el asombro.


Uno de ellos tocó delicadamente la hoja con la punta de los dedos y comenzaron a correrle lágrimas por las mejillas.

A pesar de ello sonreía. Con una alegría que según contó más tarde era de agradecimiento.

Ese día en el pueblo el aire había estado muy fresco y trans- parente desde la mañana.

Continuará... 3

 

 

3- El Cuento se cierra con la promesa de que “Continuará” la historia de los habitantes de este pequeño pueblo en lo alto de la montaña. Aquellos habitantes encontraron el Sentido de la Vida que buscaban en medio de “un mundo donde se ha extendido un manto de violencia, de soledad y tristeza sobre las ciudades de los hombres”.

Vemos que el sistema actual funciona como la resistencia interna y externa a las experiencias internas profundas de “un nuevo sentido”, atrayendo y distrayendo a la gente con falsas esperanzas sobre una felicidad ilusoria individualista, posesiva y por lo tanto inalcanzable.

Creemos que es necesario ofrecer a conjuntos amplios de personas, las experiencias internas expresadas en el Cuento, pero al mismo tiempo, tratar de ayudar no sólo a satisfacer las necesidades básicas para la subsistencia colectiva, sino a contribuir a la superación de las resistencias internas y externas a la evolución de “lo humano”.


Tomado de: El Silencio. una investigaciôn sobre el contacto con lo sagrado


6 nov 2020

Las Disciplinas en el trabajo de Escuela


Antes de pasar a estudiar las cuatro Disciplinas será conveniente reflexionar sobre el significado y alcance de estos materiales. En la Escuela se trabajan las Disciplinas con la clara intención de presentar cuadros de situaciones mentales que no se aprecian ni se resuelven con la información y la forma mental habitual sino más bien usando otras vías de comprensión que bien podríamos llamar "intuitivas" o "inspiradas" y que, desde luego, están planteadas fuera de la racionalidad habitual y de la mecánica mental cotidianas. En las Disciplinas se trabaja con alegorías, signos y símbolos y dentro de "atmósferas" bien diseñadas para enfrentarse a hechos psicológicos sorprendentes que si se presentaran como "problemas" deberían ser resueltos en otro nivel de comprensión. Contamos desde hace mucho tiempo con trabajos parecidos a los que se realizan con los "koans" en el budismo Zen japonés. En dichos trabajos, en dichos acertijos y paradojas, no se pretende confrontar lo que muestran los sentidos con otro tipo de percepción, ni el discurso coherentemente organizado con proposiciones que contienen términos contradictorios entre si.

En las Disciplinas no se tratan los temas que encontramos a diario en los medios de difusión o en la charla cotidiana. Se pretende, simplemente, adiestrar el punto de vista y la reflexión haciéndolos tan flexibles como sea posible, sin perder una secuencia y un proceso que mantengan su lógica interna y lleven a comprensiones diferentes a las habituales... El "mundo" está repleto de otros puntos de vista y otras comprensiones, así es que nos reservamos una humilde franja de temas y procedimientos que solamente practicamos y estudiamos en la Escuela.

Si es que estos ejercicios y prácticas tuvieran alguna utilidad, sería la de presentar ante el practicante otra forma posible de emplazarse frente a las paradojas y, por qué no, frente a realidades cotidianas que solemos descartar sin más, dado su carácter a veces ambiguo, a veces multivoco pero a menudo sorprendente y hasta "increíble". Por otra parte, si no se viera la utilidad de tales trabajos siempre quedaría en nosotros ese "residuo" tan especial que a veces nos dejan los sueños y algunas obras de arte. Esos "residuos" fueron rescatados desde antiguo por el hermetismo sistemático Alejandrino y hoy por la estética surrealista.

En la Escuela, se ejercita la comprensión de nosotros mismos tomando los recodos de un pensamiento relacional que nos coloca en los espacios de la conciencia inspirada.

Silo: el autor y algunos aspectos de su pensamiento

   
Mario Luis Rodríguez Cobos, Silo, nació en Mendoza, Argentina, el 6 de enero de 1938.

   El 4 de mayo de 1969, en Punta de Vacas (a los pies del Monte Aconcagua, Argentina), Silo habló ante unas doscientas personas reunidas en aquel paraje de la cordillera de Los Andes, siendo ésta su primera exposición pública de las ideas que, con el tiempo, inspirarían la formación del Movimiento Humanista. En esta arenga, conocida como «La curación del sufrimiento», expuso temas como la superación del dolor y el sufrimiento, el sentido de la vida, la superación de la violencia.

   A partir de estas ideas se organizan el Partido Humanista; La Comunidad para el Desarrollo Humano (asociación cultural que fomenta la educación para la no violencia); la Convergencia de las Culturas (asociación a favor del diálogo entre las culturas y la no discriminación); Mundo sin Guerras (asociación antinuclear y anti-armamentista) y el Centro Mundial de Estudios Humanistas. Estos organismos han desarrollado, a lo largo de los años, una intensa acción en cada uno de sus ámbitos 

   Es fundador del Movimiento Humanista y autor de numerosas obras que firma con el seudónimo de "Silo". Estas han sido traducidas y publicadas en las mas diversas lenguas y dialectos.

   Su pensamiento comenzó a circular hace casi tres décadas en distintas partes del mundo. Traducciones y copias manuscritas y mecanografiadas de "La Mirada Interna" fueron apareciendo entre los jóvenes de San Francisco, los estudiantes de Roma, los obreros de Glasgow y los artistas e intelectuales de Varsovia y Budapest.

   Su obra (que algunos califican como una nueva corriente de pensamiento), ha sido asociada a las numerosas organizaciones encuadradas dentro de lo que genéricamente se conoce como movimiento no violento, pacifista, humanista y ecologista.

   En 1993 Silo fue distinguido en Moscú con un Doctorado Honoris Causa por el Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia.

   A mediados de 2002 dio a conocer El Mensaje de Silo orientado hacia la difusión de una nueva espiritualidad y a la búsqueda de lo sagrado al interior de uno mismo. Impulsa también, en varios países ubicados en diferentes continentes, la construcción de Parques de Estudio y Refl­exión, como puertas de entrada al mundo mental de Lo Profundo y como lugares de encuentro e irradiación de una nueva espiritualidad que rechaza toda forma de violencia y discriminación y que apela a esa dimensión sagrada de la mente humana para encontrar libertad y sentido

En primer lugar, Silo cuestiona la noción de naturaleza humana, definiendo al ser humano como "un ser histórico con un modo de acción social capaz de transformar al mundo y a su propia naturaleza". Al afirmar esto niega la existencia de un derecho natural, o de una propiedad natural, o instituciones naturales o, por último, un tipo de ser humano a futuro tal cual es hoy, como si estuviera terminado para siempre.

   Hace ver que en el mundo social, la intención común de superar el dolor es negada por la intención de otros seres humanos y que unos hombres naturalizan a otros negándoles su intención, convirtiéndolos en objetos de uso. Así, la tragedia de estar sometido a condiciones sociales de desigualdad e injusticia impulsa al ser humano a la rebelión contra esa situación en la que se advierte no el juego de fuerzas ciegas sino el juego de otras intenciones humanas. Solo ha de pasarse, dice, de la prehistoria a la verdadera historia humana recién cuando se elimine la violenta apropiación animal de unos seres sobre otros.

   Por otra parte, considera que la crisis de este momento histórico afecta tanto a las personas y a su modo de relación, como a la sociedad en su globalidad. Señala que la aceleración del proceso tecnológico y económico está produciendo la caída de los valores y de las referencias morales, religiosas,  políticas y culturales, dejando el vacío en su lugar. Subraya que el problema mayor no está en los cambios acelerados sino en lo imprevisible de su dirección. Es esto lo que genera la pérdida de referencias y la falta de sentido en la vida tanto personal como social. Por esto, exhorta a dar una dirección coherente a la propia vida e invita a influenciar en este sentido en el medio inmediato de cada quien, teniendo siempre presente el objetivo mayor de una reorientación de toda la sociedad.

   Manifiesta que de ninguna manera piensa que vamos hacia un mundo deshumanizado tal cual nos lo presentan algunos autores de Ciencia Ficción, algunas corrientes salvacionistas o algunas tendencias pesimistas. Cree sí, que nos encontramos justo en el punto, por lo demás muchas veces presentado en la historia humana, en que es necesario elegir entre dos vías que llevan a mundos opuestos y que el Humanismo tiene un papel importante que jugar a favor de la mejor de las opciones.

Tomado de: Silo. Obras Completas,Virtual Ediciones, Santiago de Chile, Mayo de 2014 - 

10 oct 2020

La emotividad y el pasaje de la fuerza

Charla de Silo con Mensajeros (Extracto)Quito, 22/10/2006

…Les voy a decir un truquito, para que la experiencia de la Fuerza sea realmente profunda y no simplemente intelectual, superficial, es necesario que la postura mental, la posición de uno, tenga una carga afectiva importante, no es cuestión de sentarse y decir vamos a hacer una experiencia de la fuerza y..., no, el tema es que hay que ponerse en una disposición afectiva, sin tenerle miedo a lo afectivo, una disposición afectiva importante, esperar el funcionamiento de la Fuerza con una cosa muy positiva, muy esperanzadora. Ahí estamos, en una cosa…

Estábamos hablando hace un momento de ciertas experiencias y la posición en que uno se ubica para que eso resulte bien…

Para que resulte bien la experiencia de la Fuerza, por ejemplo, uno se relaja internamente, se afloja, trata de dejar de lado sus tensiones, trata, (risas) y trata también de ponerse en una situación afectiva, emotiva, positiva, de calidez, de reconciliación con uno. 

Ese pequeño esfuerzo que hay que hacer para sintonizar bien con esto. Cuando se hacen estos trabajos de la Fuerza, ponerse en esa postura de calidez interna, de cercanía con uno o de acercarse uno a sí mismo. Trata uno de acercarse a sí mismo, a los espacios profundos, y en esa situación, nada; hay quienes llevan adelante esa experiencia, van sugiriendo situaciones internas y se produce ese fenómeno extraordinario que conocemos como el pasaje de la Fuerza…

Un fenómeno en donde no salen ni humo ni chispas ni nada (risas), pero que la gente reconoce como algo altamente inspirador y fortalecedor. Un fenómeno que le sirve a la gente para más adelante, para los días siguientes, para su vida cotidiana. Ha tomado contacto con ese espacio profundo, con ese sí mismo que existe en cada uno de nosotros, que en otras épocas y en otros lugares se le llamó el alma o el espíritu, ha tomado contacto con eso, ese sí mismo al que se le llamó el alma, el espíritu…

… Estamos bastante alejados de esa alma y de ese espíritu, pero podemos contactar de ese modo y recibir esa fuerza estimulante y dinamizadora…

… Sería muy bueno si pudiéramos sintonizarnos con nosotros mismos, esa sensación de conectarnos con nosotros, en la intimidad, con el sí mismo que llamamos nosotros, el sí mismo, lo profundo de uno, lo que está en ese espacio que no es el espacio cotidiano, espacio mental, interno, cálido, de amistad con uno mismo…

7 oct 2020

La crisis y sus variables

Por Francisco Ruiz-Tagle y José Gabriel Feres – Observatorio Humanista de la Realidad Psicosocial

La crisis avanza sobre el planeta como un huracán. Todos los días un nuevo país se suma a esta oleada social y las calles de las grandes ciudades se convierten en verdaderos ríos humanos. Multitudes que no estaban allí, ahora las ocupan levantando sus demandas. ¿Qué reclaman? Bueno, eso ya es bastante evidente, especialmente en aquellos países hasta hoy llamados “emergentes”, como el nuestro y otros de Latinoamérica: las expectativas de una vida mejor que sostenían la esperanza y el duro quehacer cotidiano de su gente se han visto frustradas de un día para otro. Esa profunda desilusión ha desatado una marejada incontenible de ira social.

Los líderes de opinión cercanos a la ortodoxia dirán que se trata de una crisis más, una de las tantas que ha debido afrontar el capitalismo, agravada por la pandemia. Pero esperan que, una vez superado el problema sanitario, las cosas retomen su curso normal con un poco de ayuda de los Estados, se reactive la economía y todos contentos. Por cierto, esos voceros del sistema parecen estar convencidos de que la monstruosa fragilidad social de sectores mayoritarios de la población que quedó en evidencia una vez más, será rápidamente olvidada y esos pueblos que gritaron su insatisfacción de mil maneras volverán a entrar dócilmente en la lógica perfecta de trabajar para consumir y consumir para trabajar. Ninguno de ellos está en condiciones de cuestionar al sistema, dada su calidad de testaferros del mismo. Cuando más, ofrecerán algunas “reformas” que no pasarán del eslogan, sin ningún plan concreto y preciso para implementarlas, siguiendo la vieja máxima gatopardista: que todo cambie para que todo siga igual. El objetivo principal de las elites es recuperar la gobernanza y por ello se han visto obligadas a reformular sus discursos, a actualizar su arsenal de bellas mentiras para seducir una vez más a las poblaciones. ¿Lo lograrán?

Los sectores progresistas de oposición tampoco han salido muy bien parados. Como sabemos, sus propuestas siempre van en la dirección de recuperar el protagonismo del Estado en la gestión de las demandas sociales, función de la que fue completamente excluido por el neoliberalismo. Sin embargo, no han considerado que en una época de globalización como la actual los capitales necesarios ya no están en los países sino que forman parte del circuito especulativo internacional. Cuando un país necesita recursos económicos para resolver sus problemas internos, debe endeudarse obligadamente y emitir “bonos”, que son adquiridos por los “bonistas”. El interés que pagan esos préstamos va a depender de la calificación de riesgo del país que emite los bonos, factor que se pondera en base a diversos indicadores que miden su estabilidad interna. Las naciones latinoamericanas están en la peor situación para acceder a esos créditos, dada la precariedad de sus economías, las cuales dependen fundamentalmente del precio de sus recursos naturales (commodities) en el mercado internacional. Esta dinámica económica global ha ido mermando drásticamente la autonomía de los estados nacionales, porque el poder de decisión se ha trasladado hacia una suerte de paraestado en torno al capital financiero internacional. Los ejemplos que verifican la manifestación de este fenómeno tan propio de nuestra época se multiplican día a día.

De manera que todos los indicadores dan cuenta de que hemos entrado en una crisis global sistémica, frente a la cual ninguna de las respuestas utilizadas en el pasado parece ser útil. ¿Habrá llegado la hora de ensayar nuevos caminos?

¿Qué significa exactamente una crisis global sistémica?
En términos simples, significa que las soluciones y respuestas que hemos concebido hasta ahora para darle forma a la convivencia social, ya no están funcionando. La globalización terminó imponiendo un estilo de vida único en todo el planeta: capitalismo con algunas variantes “sociales”, principalmente en Europa, y democracia liberal representativa. El sistema económico ha sido discutido desde sus orígenes, hace alrededor de tres siglos, por su incapacidad para generar un estándar aceptable de justicia social, pero nunca ha podido ser reemplazado. Las corrientes del socialismo real no llegaron a proponer un modo de producción alternativo, salvo por el hecho de que toda la administración del aparato productivo estaba en manos del Estado. Una suerte de capitalismo estatal, a la manera de la China actual.

Hoy las contradicciones sociales se han agudizado, poniendo en evidencia el fracaso de este sistema como único gestor de la vida en común. El retroceso económico y la pérdida de confianza de los pueblos en sus representantes han arrojado a las sociedades hacia una situación de ingobernabilidad que no se veía desde hace muchos años. A todas esas manifestaciones sociales de la crisis se le suma ahora un fenómeno nuevo: el deterioro ambiental irreversible generado, básicamente, por el modelo de producción y consumo capitalista. Los gobernantes actuales tratan de negar la profusa evidencia científica disponible sobre la situación ambiental e intentan atenuar el descontento social proponiendo medidas cosméticas, con el único objetivo de mantener el statu quo. Sin embargo, dada la profundidad y la extensión de la crisis, es poco probable que esos intentos prosperen.

La incapacidad para concebir respuestas nuevas
En general, se han estudiado muy poco las formas de condicionamiento que impone un sistema sobre los individuos y grupos sociales que forman parte de él. Al punto de que no se sabe si esos condicionamientos son solo de tipo cultural o pueden alcanzar hasta la esfera fisiológica, bajo la forma de un bloqueo de ciertas áreas cerebrales, que van quedando inutilizadas al no ser requeridas por los códigos de mentación y conducta imperantes. Tal vez esta sea la explicación del sincretismo propio de las decadencias (mezclar respuestas de áreas diversas, pero todas ellas incluidas en el mismo sistema, tal como se trata de hacer hoy con las “reformas” que se están proponiendo para salir de la crisis. ¿Estaremos en decadencia?). Este problema se agudiza cuando se trata de un sistema cerrado como el actual, el que al ser único, elimina cualquier posibilidad de abrirlo a imitar opciones alternativas que se hayan puesto en marcha en sistemas paralelos.

Si el condicionamiento fuese solo cultural, es bien probable que el proceso de búsqueda de esas nuevas configuraciones socio-culturales sea viable, puesto que existiría una cierta libertad interna para poner en marcha las áreas cognitivas inutilizadas, aprovechando además las enormes posibilidades que brinda la inteligencia artificial para modelar nuevas variantes. Pero si el condicionamiento es más profundo, el problema se complica, porque sería necesario acceder a algún tipo de procedimiento que ayude a efectuar una especie de desbloqueo cerebral colectivo. Sin embargo, como el conocimiento del siquismo humano hoy es tan pobre, se ve muy poco factible una empresa de este tipo.

La pregunta
Lo que el Nuevo Humanismo ha venido proponiendo desde su formación como referente político y social es la posibilidad de vivir en una sociedad cuya convivencia se articule en base a códigos de reciprocidad y cooperación y no de competencia e individualismo; una sociedad en la que el poder esté en manos de la gente y no en el Estado o en el gran capital; una sociedad federativa y descentralizada, en la cual prime la autonomía de las comunidades humanas y no el control centralizado ejercido por estructuras administrativas impuestas a posteriori; una sociedad diversa y múltiple, que necesita ser co-ordinada y no sub-ordinada; una sociedad sin violencia ni discriminación y no una en la que prime la segmentación social y la división; una sociedad que explore formas de propiedad compartida entre todos aquellos que producen la riqueza social y no una que fomente la posesión y la acumulación compulsiva de bienes.

¿Qué tendría que pasar en las cabezas de la gente (en nuestras cabezas) para dejar de creer en los códigos de convivencia que impone este sistema, utilizando toda su parafernalia de coacción, y empezar a creer en opciones distintas, como las que propone el humanismo (u otras que pudieran empezar a surgir)?

De acuerdo con la concepción humanista, el cambio verdadero empieza en la cabeza, por eso hablamos de lo psicosocial y no solo de lo social. El marxismo, por ejemplo, desde su mirada materialista, concebía el proceso al revés. Para ellos, la conciencia humana no era más que un reflejo: solo bastaba transformar las estructuras socioeconómicas para que se modificaran también las superestructuras (la dimensión cultural). Entonces, era imperativo tomarse el poder e imponer desde arriba esos cambios revolucionarios sobre el cuerpo social, porque lo demás vendría por añadidura. Así lo hicieron y así les fue.

Hay dos factores que pueden incidir radicalmente en este cambio de creencias:

  1. La convicción profunda respecto del fracaso terminal del actual sistema y la movilidad de imágenes que ese vacío de respuestas podría reactivar.
  2. La percepción de peligro inminente por la posibilidad de un cataclismo ambiental global, con su secuela de destrucción irrecuperable, de dolor y sufrimiento para toda la humanidad durante miles de años, o tal vez para siempre. Sabemos que cuando está amenazada la supervivencia de la especie, aumentan las posibilidades de abrirse a cambios radicales.

Buscando las señales del cambio
No cabe duda de que las posibilidades de una transformación sistémica, a través de formas inéditas de acción, habría que buscarlas en las nuevas generaciones, porque sabemos que los paisajes ya instalados por la acción del sistema en las cabezas de las generaciones más viejas son escenarios más bien conservadores y renuentes a cualquier cambio. Pero, ¿qué habría que rastrear? En primera instancia, sería necesario detectar si estas dos percepciones, la del fracaso sistémico y la de peligro inminente, ya están presentes en ese segmento psicosocial. Es bien probable que las imágenes movilizadoras de la acción aún no se encuentren suficientemente configuradas, dadas las dificultades del pensamiento desestructurado actual que ya conocemos. Lo que moviliza hoy a las poblaciones es el registro de frustración, y por eso se expresa como descarga catártica sin dirección.

Será tarea de los nuevos líderes ayudar a las nuevas generaciones a romper sus condicionamientos y avanzar en la construcción de esos paisajes donde habita el futuro, siempre y cuando tales liderazgos representen la expresión visible de una nueva sensibilidad que está emergiendo y no vengan impuestos desde arriba por las viejas elites, como sigue sucediendo hasta hoy en la política. Cuando este salto cualitativo se produzca, todo será nuevo: las formas de acción, los códigos de relación y hasta los modos de producción. Entonces, el futuro habrá llegado, incluso antes de construirse materialmente.

fuente: https://www.pressenza.com/es/2020/10/la-crisis-y-sus-variables/


13 sept 2020

Propuesta hacia la reconciliación Una interpretación desde el Mensaje de Silo

Propuesta hacia la reconciliación

Una interpretación desde el Mensaje de Silo 

https://docs.google.com/viewer?url=https%3A

Autores:

Dario Ergas Benmayor, José Rivadeneyra Orihuela, Madeleine John Pozzi-Escot

https://docs.google.com/viewer?url=https%3A%2F%2Fwww.darioergas.org%2Fwp-content%2Fuploads%2F2018%2F05%2FP


ropuesta-hacia-la-reconciliacion-Final51.pdf