22 abr. 2013

¿Es posible el cambio profundo y esencial en el ser humano?

Conciencia desilusionada: 


Estamos viviendo lo que Ortega y Gasset llama la “época de la conciencia desilusionada”, es la época en la que los perros aúllan frente a la luna pidiendo algo que no se sabe exactamente qué es. Esa es justamente la parte peligrosa, porque están dispuestos a agarrarse de cualquier cosa por muy caliente que se encuentre.

Si no tengo la respuesta frente a la pregunta “¿hacia dónde voy?”, pudiera ser que haya alguien que lo diga por uno (una personalidad fuerte, por ejemplo), aunque también pudiera darse que se evidencie la dependencia de uno, y uno se decida a romper esa dependencia avanzando hacia el mundo interno. Eso habría que estudiarlo.

El tema es qué apertura va a haber para nosotros. Qué posibilidades de cambio tenemos.
Lo esencial
¿Es posible el cambio profundo y esencial en el ser humano?  Si, así lo creo, pero distingo entre ese cambio innegable, pero lento, que arrancó en los primeros homínidas y la posibilidad de cambio esencial no debido a una simple mecánica evolutiva, ni tampoco a accidentes "naturales", sino debida a una dirección, a una intención de la conciencia humana sobre sí misma.
El punto está en que los cambios periféricos están haciendo creer a mucha gente, que esos son los cambios a los que se debe aspirar. Se debe ir más allá de la Ciencia y la Justicia para entender ese cambio. En efecto, como lo hemos destacado en varias ocasiones, quienes trabajan por el avance de la Ciencia y la Justicia, hacen el mejor esfuerzo para facilitar la superación del dolor y el sufrimiento facilitando las condiciones del cambio. Pero es claro que hasta la Justicia y la Ciencia se van torciendo en una parábola apresurada en la que la búsqueda del cambio se está orientando objetalmente, desconociendo lo más importante del cambio esencial. Este olvido de sí, este desconocimiento de superación de la mecánica mental, nos lleva a cuestionar las posibilidades de cambio...
Y aquí llegamos al punto de esa inquietante pero saludable noche, en la que pudimos expresar: No es posible el cambio esencial sin una dirección clara en ese sentido. Y la época está cerrando el horizonte de esa dirección mental.
Quienes han seguido nuestra trayectoria de varios años han comprobado que nuestros trabajos se han orientado en dirección al "cambio simultáneo" y en el Humanismo esto cobró gran potencia. Sin embargo, el esfuerzo hacia el cambio de las condiciones mentales ha sido a veces débil y a veces intermitente.
Pongo los argumentos de un modo un tanto brutal: Todo lo hecho hasta este momento tiene gran sentido pero no bastará hasta que la gente (aún la más amable y bondadosa) se decida por Convertir su vida advirtiendo la necesidad de un cambio mental profundo. Es de eso, de lo que habla nuestro trabajo en su última fase; es de eso de lo que habla el Mensaje.
Creo que si en esta situación actual en la que está viviendo la Humanidad (y por supuesto nosotros mismos), no se trabaja superando toda censura y autocensura lanzándonos en los significados y los trabajos del Mensaje no será posible el cambio esencial. La dirección debe ir hacia Lo Profundo de la conciencia para conectar con los significados que han estado empujando lentamente la evolución del ser humano. Ahora es urgente y ya no tenemos cómo hacer conocer este impulso.
Cuando en esa cena hablamos de las dificultades a las que se enfrenta la mente humana, un descorazonamiento corrió como viento helado entre los concurrentes. Quedó la sensación que así, como estamos sumergidos en nuestra humanidad, no penetramos en lo Profundo y si eso ocurre no es posible el Cambio. Esa fue la parte más triste del discurso a la que se contestó con un cierto estoicismo: "... ¡no es muy esperanzador lo que dices!". 
Sin embargo, más allá de la anécdota, creo que contamos con alguna conexión interna que se puede comunicar y esto es posible porque en todos nosotros está esa fuente insondable de Lo Profundo de la que tenemos que beber sus aguas.
No tiene nada que ver con el anuncio de una catástrofe.  Es otra cosa.  Importante mencionarlo para que no se crea que el cambio va a venir por mecánica. Hay algo que se tiene que hacer intencionalmente, luego de registrar internamente ese gran susto. 

EL SER HUMANO ESTÁ DOTADO PARA EL CAMBIO
La mochila
El ser humano está dotado de lo que necesita. Cuenta con su mochila. Su conciencia tiene todo.
El equipo está en todos, todos contamos con una mochila que tiene el mismo equipo. Necesitamos aprender a manejar lo que está en la mochila. ¿Para qué llevas esa mochila? Aún no has visto lo que llevas en ella, por eso no lo has usado. Y puedes decir: ¡pero tiene chocolates y no tengo hambre! Está bien que en este momento no tengas hambre, pero ya la tendrás en algún momento. Mejor recordar que todos contamos con el mismo “equipo”, la conciencia está equipada.
Contamos con varios mecanismos interesantes, uno de ellos es el guía.
El guía
Este es un tema que tiene varias capas, se lo puede ver de distintas maneras. El guía puede ser también una personalidad fuerte, estos actúan como un referente frente a una necesidad colectiva, ojalá que vaya por buen camino, caso contrario tenemos un fundamentalista violento o algo así. No importa si tiene imagen o no, pero sí que tenga registro, que deje en uno la sensación de que realmente existe. Lo importante es que cumpla con la función interna, tiene que ver con la época aunque sea una representación cenestésica de algo que anida en uno.
El pedido
Es otro mecanismo muy interesante, en algunos casos no se sabe a quién se pide, pero se pide sin saber siquiera a dónde van los pedidos. El pedido es un mecanismo muy antiguo, se usa desde los inicios mismos del proceso humano y la gente lo ejercita. Internamente tiene significado y cierta dirección, por lo tanto hay que tratarlos con delicadeza. Es un mecanismo que es parte de la mochila. Lo interesante es que una vez hecho el pedido, éste sigue actuando en co-presencia. “Ojalá que...”, “Oh Allah, que...”, “Oh Dios, que...”  Hay algo muy interesante que pasa cuando uno hace un pedido, uno reconoce cuando alguien pide sinceramente algo por uno, por ejemplo: “pido por que te vaya bien”.
Las ceremonias
En las ceremonias se mueven muchos mecanismos que están al alcance de la gente. Las ceremonias y el pedido están en la sociedad y han estado desde muy antiguo, son mecanismos que la gente entiende. Se pone en marcha un mecanismo porque sabemos su función. Son como zonas mentales un poco atemporales, el tiempo no pasa por ahí. Por eso estamos tocando esas estructuras pero tienen que ser genuinas; si no funciona o no resuena, mejor no forzar.

Qué es lo nuestro…

En las religiones, lo tradicional no va hacia lo profundo, es un “como si”.
Lo nuestro se va abriendo como una manera de estar en el mundo, es como una estructura mental. Ya no hay la estructura de conciencia desdichada, es la estructura de conciencia inspirada que busca abrirse paso en el mundo de lo trillado, de lo gris, yendo detrás de los semáforos que cambian de rojo a verde y de verde a rojo todos los días, de la pérdida de sentido. La conciencia inspirada está muy ligada al sentido. La que en este momento vivimos no es la que nos lleva a otros mundos. Desde el “yo tengo los pies en la tierra” no es posible la conciencia inspirada, no hay conmoción. Cuando uno está en conciencia inspirada uno se conmueve.

Hoy uno quiere escapar del sin-sentido, de la nada. Estamos en otra instancia histórica y psicológica. Por vía explicativa no lo vamos a hacer, eso no va por vía explicativa. No porque la reflexión explicativa no sea importante, sino porque en este campo no se necesita. De hecho hay campos en los que la reflexión explicativa es importante, pero en el campo en el que uno registra sin-sentido y uno quiere avanzar hacia el sentido, esa no es la vía. Lo nuestro no va por la vía explicativa, no lo hagas así, no va a funcionar.

En la actualidad no hay método. No es como en otras épocas donde un método, independientemente de que estuvieras de acuerdo o no con esa visión, daba dirección a quien creía en ello. El materialismo dialéctico, con sus tesis, antítesis y síntesis, marcaba por lo menos una dirección en quienes creían en ello.  ¿Y qué tiene que ver un método con una revolución…?  Le da dirección.

La lógica de hoy, por el contrario, es la lógica de la des-estructuración, de la incoherencia. Allí la gente experimenta y registra esa desintegración progresiva. Por ello se entiende su ensueño y aspiración, como la de la unidad.  La búsqueda de integración de los pueblos viene de ahí, es una traducción de esa necesidad de integración interna, de sentir cohesión interna, unidad interna, frente a su creciente registro de desintegración psicológica.

La gente no ordena lo que le pasa, tiene una ensalada en su cabeza. La lógica actual es la de los eslogans. Todo se reduce a eslogans que se repiten en libros, en TV, etc., pero no puedes manejar todo con eslogans. El clima social está lleno de eslogans. Las ideologías estaban llenas de eslogans, pero hoy ya no dicen esas cosas; ya no lo dicen por cuestiones de conveniencia y convivencia social.
     
La nuestra es una lógica diferente, es una lógica que toma en cuenta no sólo lo que se ve, sino también lo que no se ve, las co-presencias. Es una manera de hacer las cosas que va a incidir en la dirección de lo que va a ir pasando. La manera de ordenar determina la manera de estar en el mundo.

La religión interior no necesita ninguna de esas cosas, se genera un gran vacío, como decía Hegel: “Dios se expresa en forma de vacío”. Es casi como se plantea en el budismo, aunque surgió como una propuesta interesante y luego todo terminó en religión.

Las religiones han hecho gala de topar lo interno del ser humano, pero no lo han logrado.

Los dioses están muy lejos, no va por la vía de los dioses, muy complicado llegar hasta ellos. Los dioses no nos escuchan. El ser humano ha tenido momentos en los que ha sido capaz de encontrar sus propias respuestas y sus propias salidas.

Se llega al drama por el sufrimiento que produce la opresión. Por el dolor que ocasionan las condiciones de vida. Por la injusticia, por lo que se hacen unos a otros, todo lo que hacen los que provocan sufrimiento. Quienes hacen cosas por superar las condiciones de sufrimiento en los seres humanos, hacen su parte, crean condiciones. No le van a resolver las cosas a la gente, pero están creando condiciones. Bien por los que trabajan por ello.

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