28 dic. 2015

Sobre la Regla de Oro y el desarrollo humano

Podemos decir, más allá de los momentos “‘neutros”, que hay relaciones del SÍ y del NO, apoyadas en acciones válidas o en la contradicción, relaciones que destruyen o ayudan a la vida según que la mirada esté puesta un ‘para mí’ o termine en el otro. 

¿Cómo relacionarnos, entonces, para ayudar a eliminar el dolor y el sufrimiento en uno y en los demás, cómo acrecentar las relaciones del SI?. 

No hay mejor modo que apoyarse en la Regla de Oro, “tratar al otro como quiero ser tratado” y, en general, en los Principios de la Acción Válida. 

Para facilitar esta actitud, necesitamos de varios elementos, que justamente nos definen como humanos. 

Mantenernos en nuestro centro. Es decir, estar más adentro de nuestra ‘periferia’, más adentro del vaivén del acontecer externo. Esto se consigue, internándonos en nuestro espacio de representación, en el eje “z”, de tal modo que dejamos de estar influidos por la tensión que en un momento determinado, una situación, el comportamiento del otro, unido a nuestras propias tensiones, nos puede estar produciendo. Hay un espacio profundo en la conciencia humana, donde se rompe con la tensión corporal y donde está lo mejor de cada ser humano. 

Es desde ese espacio, desde donde puedo conectar con el mismo espacio del otro (“si profundizas en ti y yo en mí, allí nos encontraremos” 27) y desde donde, entonces, puedo tomar distancia y observar mis tensiones, mis compulsiones, mi sufrimiento y el sufrimiento del otro, y comprendiéndonos a ambos caer en cuenta de que el otro responde a esa parte de sus condiciones sufrientes, en las cuales está inmerso como yo, pero que también vive en él un ser lleno  de virtudes, un dios encadenado y que depende cómo yo actúe le ayudaré a liberarse o no, comprendiendo de paso que en su liberación está la mía y viceversa, y que con ello estaremos contribuyendo a la liberación del Universo. 
Es desde ese espacio, resumiendo, que puedo ponerme en lugar del otro y relacionarme con él, haciendo por él sin esperar nada, poniéndome únicamente a su servicio. 

Un aporte excelente sobre esas relaciones del Sí, que terminan en el otro y de las cuales no hay beneficio, lo ha escrito Karen Rhon (28) a partir de la charla de Silo en La Colectividad Agrícola de Sri Lanka (29), de la cual rescatamos el siguiente párrafo: “… hay un solo acto que permite al ser humano romper su contradicción y sufrimiento permanente. Éste es el acto moral en el que el ser humano se dirige a otros para hacer superar sus sufrimientos.” 

Mi dirección está, en síntesis, puesta en el otro para que mi acción, mi misión en el mundo sea poner luz, sea humanizadora. 

Para lo anterior, necesito de una fuerte intención que supere la mecanicidad y la reproducción del sistema violento en el que vivimos. 

La intención nos da una dirección y el mantenernos en ella y en nuestro centro depende de esa herramienta con la que cuenta la conciencia humana que es la atención, avanzando en un estado de conciencia de sí, que nos permita atender a nuestras acciones en el mundo y las consecuencias sin fin que tienen las mismas.

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27 Charla de Silo con humanistas en Tacna, Perú. 26 enero 1997. 
28 KAREN RHON. Comentarios a El Mensaje de Silo. 2014 
29 SILO. Habla Silo. Charla con “La Colectividad Agrícola de Sri Lanka”. (Colombo 20-10-1981). Ed. León Alado. 2014.

Tomado de: 
Juana Pérez Montero:  juanaperezmontero@gmail.com 
Centro de Estudios Parques de Estudio y Reflexión Toledo 
Septiembre 2015




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