4 jun 2012

A propósito de "Etica y Globalización" de Edgar Morin


En su conferencia "Etica y Globalización" (ver entrada anterior), Edgar Morin  hace énfasis en el desarrollo de la solidaridad y la responsabilidad. Llamo la atención a la relación de estos dos conceptos con los conceptos de coherencia social y coherencia individual, desarrollados por Silo y difundidos por el movimiento humanista internacional. 

Es grato ver que cada vez mas pensajdores coinciden con aspectos basicos del humanismo universalista.


Al respecto de las propuestas de Morin, transcribo una definición del Diccionario del Nuevo Humanismo:

UBICACIÓN PERSONAL

Actualmente se discute todo aquello que dé referencias personales tanto en la acción como en el emplazamiento sicológico frente a este mundo cambiante. La crisis de “modelos” de vida hace alusión a este problema. En una de sus Cartas a mis amigos, Silo presenta el extracto de las observaciones que ha estado efectuando anteriormente. Aun a riesgo de ser insuficiente en materia de explicación, es pertinente presentarlo en este artículo. Dice así: “1. Hay un cambio veloz en el mundo, motorizado por la revolución tecnológica, que está chocando con las estructuras establecidas y con la formación y los hábitos de vida de las sociedades y los individuos. 2. Este desfase genera crisis progresivas en todos los campos y no hay por qué suponer que va a detenerse sino, inversamente, tenderá a incrementarse. 3. Lo inesperado de los acontecimientos impide prever qué dirección tomarán los hechos, las personas que nos rodean y, en definitiva, nuestra propia vida. 4. Muchas de las cosas que pensábamos y creíamos ya no nos sirven. Tampoco están a la vista soluciones que provengan de una sociedad, unas instituciones y unos individuos que padecen el mismo mal. 5. Si decidimos trabajar para hacer frente a estos problemas tendremos que dar dirección a nuestra vida buscando coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos. Como no estamos aislados esa coherencia tendrá que llegar a la relación con otros, tratándolos del modo que queremos para nosotros. Estas dos propuestas no pueden ser cumplidas rigurosamente, pero constituyen la dirección que necesitamos sobre todo si las tomamos como referencias permanentes y profundizamos en ellas. 6. Vivimos en relación inmediata con otros y es en ese medio donde hemos de actuar para dar dirección favorable a nuestra situación. Ésta no es una cuestión psicológica, una cuestión que pueda arreglarse en la cabeza aislada de los individuos, éste es un tema relacionado con la situación en que se vive. 7. Siendo consecuentes con las propuestas que tratamos de llevar adelante, llegaremos a la conclusión que lo positivo para nosotros y nuestro medio inmediato debe ser ampliado a toda la sociedad. Junto a otros que coinciden en la misma dirección implementaremos los medios más adecuados para que una nueva solidaridad encuentre su rumbo. Por ello, aun actuando tan específicamente en nuestro medio inmediato, no perderemos de vista una situación global que afecta a todos los seres humanos y que requiere de nuestra ayuda así como nosotros necesitamos la ayuda de los demás. 8. Los cambios inesperados nos llevan a plantear seriamente la necesidad de direccionar nuestra vida. 9. La coherencia no empieza y termina en uno, sino que está relacionada con un medio, con otras personas. En tal sentido, consideramos a la solidaridad como un aspecto de la coherencia personal. 10. Pero es necesario que las acciones guarden proporción, que se establezcan prioridades de acción de manera que no se desequilibren. 11. La oportunidad del accionar tiene en cuenta retroceder ante una gran fuerza y avanzar con resolución cuando ésta se debilita. Esta idea es importante a los efectos de producir cambios en la dirección de la vida si estamos sometidos a contradicciones que nos mantienen en una situación recurrente. 12. Es tan inconveniente la desadaptación en un medio sobre el que no podemos cambiar nada, como la adaptación decreciente en la que nos limitamos a aceptar las condiciones establecidas. La adaptación creciente consiste en el aumento de nuestra influencia en el medio y en dirección coherente”.

Ver tambien algunas definiciones pertinentes, tales como actitud humanista, amor, anatihumanismo,  creencia, deshumanización, regla de oro,  extractadas en el blog La Nueva Espiritualidad



Ética y globalización,


Tomado de: razonpublica.com







Estoy muy contento de estar aquí, a pesar de los graves y difíciles problemas en que se encuentra Argentina, América Latina y el planeta también.
Al hablar de Ética y Globalización no podemos obviar la fuerte conexión que existe entre la noción de desarrollo y la de globalización. Podemos considerar que el fenómeno de la globalización es un producto ocasionado por la aventura histórica de los países llamados “desarrollados” y que el proyecto de la globalización consiste en llevar a cabo un desarrollo federalizado.
Pero en primer lugar realizaré la crítica ética de la noción misma de desarrollo y después veremos si existe un camino para la integración ética.
Si consideramos la noción de desarrollo desde un punto de vista ético, debemos saber que no existe ningún tratado ético posible si pensamos que el concepto de desarrollo tiene como núcleo una noción ética y económica.
Es un concepto que contiene en sí mismo, los conceptos de utilitarismo y de cualidad. ¿Qué significa esto? Que si nos limitamos a este tipo de visión, caeremos, en consecuencia, en la ignorancia de los rasgos no utilitarios de la vida humana: amor, pasión, honor, lo lúdico, y de todas sus cualidades.
Digamos, entonces, que existe en el interior de la noción de desarrollo, la única visión del hombre económico, “homo economicus”, y no, la realidad del hombre complejo con todos sus rasgos. En esta complejidad es donde coexiste el sentido del valor y de la calidad poética de la vida. Pero esto no basta.
Hay un carácter anti-ético en el concepto y en el movimiento histórico del desarrollo. ¿Por qué? Porque en las sociedades llamadas “desarrolladas” podemos ver la desintegración de las solidaridades tradicionales de la gran familia, del barrio, de las comunidades y la desaparición de las solidaridades concretas entre personas que no pueden ser reemplazadas por las ayudas burocráticas y las solidaridades que necesitan dinero para comprarse.
Otro rasgo: las megalópolis - las grandes ciudades del desarrollo más adelantado- están en estado de desintegración del tejido social; en la mentalidad de la gente y sobre todo en la de los jóvenes, no existe la idea de sentido cívico como un superego de la sociedad común.
Otra razón: el desarrollo es al mismo tiempo, desarrollo del individualismo; algo muy bueno ya que el individualismo significa autonomía individual, pero hay también desarrollo del individualismo egocéntrico donde las agresividades individuales, el mercado, el provecho, amplifican este egocentrismo con la sed permanente de más y más consumo, lo que produce una desintegración ética.
Sabemos también de la desintegración de una de las virtudes heredadas de civilizaciones antiguas y que se arraigó en las civilizaciones tradicionales: la hospitalidad, la recepción del otro, del extranjero.
Finalmente, las especializaciones en todos los sectores económicos del trabajo y del pensamiento también, encierran a los seres humanos en actividades fragmentadas, aisladas y donde se pierde el sentido de la realidad común en la cual nosotros estamos incluidos. De este modo el sentido de la responsabilidad para los otros y para su comunidad, también se desintegra.
No olvidemos, además que los motores del desarrollo en la ciencia, la técnica, la economía, el provecho están sin ningún control ético. Y Washington desarrolló la idea –muy útil y fundamental -, porque en los principios de la ciencia moderna occidental del siglo XVII hay una autonomía total de la ciencia frente a la política, a la ética, a la religión, digamos a la condición de desarrollo de la ciencia.
Pero a mediados del siglo pasado, la ciencia desarrolló un poder tan grande sobre la sociedad, y peligros tan gigantes o de destrucción provenientes de la física nuclear o de la manipulación que pone en evidencia la falta de regulación ética. De la misma manera, la técnica y la economía no tienen control ético y éste es el problema de nuestro porvenir planetario.
Pensemos también que las civilizaciones llamadas desarrolladas se encuentran hoy día en una profunda crisis, en una degradación de la calidad de vida, crisis económicas que no han desaparecido, y crisis ética de la cual ya hablamos. Hay una resurrección de la pobreza en los países ricos.
Además, desde el punto de vista económico podemos pensar que las crisis que se producen en varios lugares del planeta no se pueden considerar cada una como una excepción, como un accidente, cuando existe un problema crítico fundamental en el modo económico del mercado mundial sin regulación hoy día.
La tragedia de la Argentina no se puede considerar como una excepción, es un caso adelantado y extremo de los peligros comunes para todos. Esto me recuerda que en los años 50 y en la época en que no existía sanción demográfica en todos los países europeos por aumento de los nacimientos, llegó súbitamente una caída demográfica en Berlín y para muchos demógrafos era una cosa excepcional originada por la situación particular de Berlín, pero era en realidad, el anuncio de la crisis demográfica que llegó años más tarde a todos los países de Europa.
Entonces debemos pensar en todo esto y generar así la ética en nuestra civilización, en nuestro desarrollo. Podemos decir pues, que en el concepto de desarrollo sostenible hay un fondo ético. El trasfondo ético viene de una preocupación, no únicamente para las otras sociedades y para el planeta finalmente como lo indica Johannesburgo, sino también denota una preocupación ética para generaciones futuras.
Hay un concepto ético introducido en la noción de desarrollo sostenible. Pero a mi entender, esto no es suficiente. Pienso que se deben integrar los mejores rasgos del concepto de desarrollo para una generación ética, pero integrarla con un concepto más amplio, más crítico, más generoso que podríamos llamar una política de civilización.
Ya hemos hablado de la decadencia, de la desintegración de las solidaridades, y también de la desintegración del sentido de la responsabilidad. Pensemos ahora que solidaridad y responsabilidad son las dos fuentes primarias de la ética; la otra es la comprensión del uno hacia el otro.
Y la resurrección ética necesita eliminar la idea cerrada de desarrollo; no basta dulcificarla con el desarrollo sostenible e integrarla a una política de la civilización humana.
Estamos así, frente a un difícil y complejo problema: organizar la convergencia de las diversas vías que lleven a la resurrección o al desarrollo de la ética. Es decir, en primer lugar, debemos integrar lo mejor de la civilización occidental (los derechos humanos del hombre y la mujer, la democracia - una cosa que puede degenerarse y aun en estado inconcluso-). Pero frente a esta idea de democracia está la idea de autonomía individual, de eliminar lo peor, es decir la hegemonía del provecho, de una racionalidad abstracta.
Por otro lado, esta política de la civilización humana significa utilizar y fortalecer las cualidades civiles del sur. Porque es evidente que si el norte demuestra su superioridad en las cuestiones del cálculo, de la economía, de la técnica, de las armas, de todas estas cosas, hay una pobreza humana en esta hegemonía, porque las cualidades humanas fundamentales están sumidas en una opresión.
Entonces el sur tiene sus valores cuando hace una resistencia a la hegemonía del provecho y del cálculo. Cuando el sur toma en serio, no únicamente las cuestiones privadas individuales, sino la cuestión de todas las cualidades que podemos encontrar en nuestra vida que es evidentemente lo que llamamos cualidad de la vida. Se puede decir que en el mundo rico, la idea de hoy día es mejor.
Entonces la idea de Iván Illitch, que hace treinta años llamó la convivialidad, es decir, la posibilidad de comunicaciones, de amistad, de relaciones buenas entre humanos. Y también las actividades gratuitas de servicios, mutuales, la hospitalidad.
Es evidente que se necesita una política económica a varios niveles, al nivel de las naciones, y las naciones es evidente que hay un papel para el estado luchar contra la plétora burocrática y luchar contra la corrupción.
Muchos problemas en ese sentido, de la administración, que ilustró muy bien Michel Crozier, pero hay también un papel económico a nivel continental como este continente que debe adelantar más y todas esas conexiones y cooperaciones para llegar a una confederación de los países de América Latina.
Es evidente que a nivel planetario, existe una necesidad de regulación, de control, de crear una instancia, un poder con poderes capaces de hacer esta regulación y también la penalización de la especulación.
También se está instalando en varias partes del mundo la idea de la economía plural y no únicamente la economía del provecho individual, sino la economía de las asociaciones, de las cooperativas.
Esta idea que empezó a desarrollarse en América Latina, primero en Méjico, luego en Perú y ahora en otros países, la idea del comercio equitativo, que necesita que los productores reciban un precio justo de los productos sin la especulación y sin el parasitismo de los intermediarios, “los coyotes”, porque ellos toman la mayor parte del valor, del producto del café en Brasil o del cacao, por ejemplo. La idea del comercio equitativo que hoy existe es importante desarrollarla, porque la idea de cuidar es fundamentalmente una idea ética.
Ayudar a la conjunción de la acción de los productores y de los consumidores a través de esta equidad en los precios, y la calidad de los productos. Tengamos en cuenta también dentro de esta idea de desarrollo sostenible, la idea de salvaguardar el ambiente, una idea ética de solidaridad humana y planetaria en estrecha relación con la biosfera.
Ayudemos a la juventud a ayudar el mundo. La juventud se encuentra en la esperanza de una cosa justa, debemos movilizar la juventud en eventos de solidaridad de país a país, de los ricos sobre todo hacia las naciones pobres, y al mismo tiempo hacer olvidar la idea de servicio militar obligatorio.
Es una cosa histórica que se lleva a cabo en varios países, pero debemos desarrollar un servicio cívico nacional e internacional, y animar, estimular y coordinar todas las fuerzas sociales de la generación y los esfuerzos individuales que existen en todas las categorías sociales.
Entonces, para la regeneración ética se pueden combinar cuatro caminos que tienen cada uno su valor ético:
  • El primero es un camino de las reformas institucionales y sociales para el desarrollo de la libertad, la igualdad y la fraternidad o solidaridad.

  • Hay el camino de la reforma educativa, uno de los más importantes, y me parece muy bueno que haya un panel de discusión sobre esta cuestión. Pero yo quiero decir que sobre esta cuestión educativa, la reforma educativa debe comportar una cosa que falta en todos los sistemas educativos y es enseñar la comprensión humana.
Que la comprensión humana no es solamente una cuestión objetiva, que solo alcanza saber que una persona tiene un metro setenta de altura, un peso determinado, no. Es una cosa más compleja en donde se deben entender las razones del individuo, el por qué de sus actos, y dicha compresión humana es muy difícil y necesita entonces de una larga enseñanza a partir de las primeras clases y que es de una necesidad fundamental como podemos adelantar en las relaciones humanas es decir la ética entre nosotros y también entre hermanos, padres, hijos, extranjeros.

  • Y pienso también en el camino de un pensamiento complejo. Cuando se tiene una visión global y no como hoy realiza la educación que corta en pedacitos los varios componentes del saber , cuando ve la relación de todos con todo, es entonces cuando se ve la solidaridad que existe en los campos del conocimiento y esto es una ayuda para entender la solidaridad humana. Porque la persona que se encuentra encerrada en su oficio sin conocer lo que les pasa a otros, no puede entender de su solidaridad hacia los otros.
Hay también una ética fundamental que significa (la palabra ética como sinónimo de hacer el bien no sirve para nada,) es el ejemplo personal lo que sirve, pero hay una cosa de enseñanza que viene del complejo sentido de la identidad humana. La identidad humana es un concepto individual pero que forma parte de una sociedad, y formamos parte también de la especie humana. Y no estamos separados en un 33 % individual, otro tanto social y otro tanto biológico, no. Cada uno de esos aspectos está incluido en los otros. Nosotros no estamos únicamente incluidos en la sociedad, la sociedad con su lenguaje, sus normas está incluida en las mentes de los individuos. De la misma manera no estamos únicamente incluidos en una especie porque se continua la especie, en el sistema de reproducción, por ejemplo es necesario que dos individuos hagan el amor y la producción de los niños entonces hay una relación muy fuerte entre los tres aspectos, en esta especie de trinidad humana por así llamarlo.
Esto significa que hay tres direcciones de la ética: una ética para uno, para su honor para admirarse uno mismo, una ética para la sociedad que se necesita sobre todo en las sociedades democráticas donde hay un poder de control de los ciudadanos y una ética para la humanidad que hoy en día ha tomado una significación concreta puesto que allí esta en juego el destino de todos los humanos. Todo esto en resumen es para hablar del camino de la reforma educacional, de gran importancia, pero debemos reeducar a los educadores.
  • El cuarto camino es el de la reforma de vida. A finales del siglo XIX en Alemania, un gran momento de industrialización extraordinaria, se creó un movimiento llamado lebensreformpara escapar de los peores aspectos de este desarrollo industrial, económico. Y algunos se fueron a un lugar en la Suiza italiana que se llama Monte Verita, y allí trataron en grupos la idea de buscar una mejor calidad de vida, ver la importancia de la belleza, de la estética y también de la belleza de los cuerpos, la danza y demás, la convivencia, la relación con la naturaleza, y la comunidad. Digamos que esto fue la vanguardia de lo que hoy día vemos buscar en todas las sociedades: la reforma de vida.
Y además luchar contra la tendencia del egocentrismo. Es como si nosotros tuviéramos un doble programa en la mente: un programa egoísta, egocéntrico y otro altruista que nos habla de hacer cosas para los otros, para la familia, para la patria, para la comunidad. Nuestra civilización desarrolla el programa egocéntrico y el programa altruista es menos desarrollado y es esto lo que debemos cambiar y combinar con la reforma personal. Hay mucha gente también en el occidente desarrollado, que entiende que hay un vacío, un malestar interno y a esto se debe el éxito del budismo zen, del budismo tibetano, todos los modos posibles que puedan dar una nueva y buena relación de un individuo consigo mismo.Todos estos caminos existen pero sin comunicación los unos con los otros. Si hablo de civilización humana, es decir no únicamente integrando los rasgos buenos e importantes del mundo occidental y de lo que permite desarrollar la ética que es la racionalidad autocrítica.
Esta racionalidad autocrítica tuvo lugar en el peor momento de la historia de expansión, de la dominación occidental, de la conquista de las Américas y fueron dos personas: Bartolomé de las Casas que decía que los indígenas americanos tenían un alma y eran tan humanos como nosotros y Montaigne que decía que cada civilización tenía sus valores y que no existía únicamente el valor del mundo occidental. Y pienso que ahora se necesita para la civilización humana un dialogo de las civilizaciones.
Bien, estamos en los preliminares de los preliminares de una nueva aventura pero, me parece a mí que no debemos permanecer en el mismo camino. Y por esta razón pienso que también la idea de desarrollo sostenible no basta, porque se queda en el mismo camino.
Es el camino lo que debemos cambiar. La nave, el planeta debe cambiar de vía, debe cambiar de dirección. Y esto es una tarea muy difícil, pero muy necesaria para la salvación contra la amenaza del desastre, para la salvación de la humanidad y en particular del continente latinoamericano que personalmente quiero tanto.

* Director Emérito del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia.
Conferencia dictada en el marco del Seminario Internacional “Los Desafíos Éticos del Desarrollo”, Buenos Aires, 5 y 6 de septiembre de 2002. Documento incluido dentro de la Biblioteca Digital de la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Ética y Desarrollo -www.iadb.org/etica del Banco Interamericano de Desarrollo.
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Edgar Morin *





28 may 2012

Economía del bien común

Un economista alternativo que presenta la teoría de "La economía del bien común". Unos postulados perfectamente aplicables que darían la vuelta al modelo económico actual.

20 may 2012

Horizontalidad y autonomia en los nuevos movimientos sociales

Por: Enric Durán. Impulsor de las Cooperarivas integrales
ver texto completo 

Con horizontalidad y autonomía se permite que los espacios de decisión sean múltiples y que el consenso sea una práctica habitual a la hora de dinamizar los debates y las actividades. Este mecanismo hace que el movimiento no se pueda destruir fácilmente. Al no tener líderes absolutos y formales, estos movimientos sociales no se pueden parar fácilmente porqué no hay presidente o representante a quién corromper o detener, y se procura que todas y cada una de las personas y los colectivos se apoderen para que ninguno tenga que ser imprescindible.
A menudo los mass media procuran convertir a los portavoces en líderes, y los movimientos sociales lo evitan con estrategias como las rotaciones de portavoces. Ahora bien, es muy importante evitar que la descentralización y horizontalidad se acompañes de atomización o disgregación. Entendemos que la diversidad es parte de nuestra fuerza, rechazamos el mensaje único, y queremos hacer saber que tenemos muchos mensajes diferentes que se respetan y se enriquecen mutuamente. Pero por tal que se pueda dar esta capacidad de coordinación, tan necesaria, hay que fomentar los espacios de encuentro y conocimiento entre los diferentes participantes y compartir los recursos de que cada grupo dispone o conoce. ... 
Evidentemente esto a los más poderosos no les hace ninguna gracia, de manera que responden con estrategias que no por diversas dejan de ser ya muy conocidas. La primera de ellas sería la integración. Acostumbra a utilizarse ante los colectivos más moderados o dependientes económicamente, de manera que se les finanza y se les abre la puerta a participar de alguna manera en la acción de gobierno a cambio de parar su potencial transformador. Cuando ésta no funciona vienen muchas otras. Una de ellas es la represión que también llega por parte del Estado, esta coarta determinadas movilizaciones y proyectos, a la vez que trata de hacernos coger miedo o desanimarnos; una variables de éstas son las multas cada vez más frecuentes y que buscan inhabilitarnos económicamente.
Otra es la criminalización que llega desde algunos medios de comunicación de masas. Con ella se pretende que la sociedad rechace a los movimientos sociales y todo lo que hacemos y también a romper puentes con otros sectores sociales. Cuando ninguna de éstas funciona sencillamente se nos censura.
Pero ninguna de estas estrategias parará a los movimientos sociales. Ahora, en un contexto de crisis estructural del sistema capitalista, es momento, más que nunca, de esforzarnos y seguir luchando por la libertad de los pueblos y de las personas, de seguir construyendo otra sociedad, de practicar una mejor manera de vivir.
Mientras hacemos camino, es importante recordar que ningún partido parlamentario puede representar las propuestas de los movimientos sociales que llaman a hacer política de otro modo. En contrapartida, animamos a la ciudadanía a organizarse con los vecinos y vecinas en asambleas de barrio, a montar asambleas en las universidades y el trabajo. Invitamos así a todo el mundo a participar directamente de la transformación de la sociedad partiendo del entorno vital de cada uno ...

11 may 2012

Los años en que viviremos en peligro


Francisco Javier Ruiz-Tagle

Una de las críticas más agudas que Nietzsche hacía a la sociedad de su tiempo era que se había perdido por completo la sensación de peligro, acicate y condición indispensables –según su mirada particular- para el nacimiento del hombre nuevo que el filósofo estaba esperando. Pocas décadas después, cayó sobre Europa y el mundo aquel indecible horror de las dos grandes guerras.
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Image by: Agustisol .
La Mirada
Pressenza Santiago, 1/12/12 Acontecimientos tan terribles deberían haber bastado para poner en alerta a los pueblos respecto de la incertidumbre de su destino colectivo. Pero no fueron suficientes y aunque con posterioridad a esos infaustos eventos se vivieron algunos otros sobresaltos importantes en el contexto de lo que se conoció como Guerra Fría, la caída de la Unión Soviética sirvió de justificación perfecta para que unos pocos irresponsables dieran por clausurada la historia para siempre.
A partir de ese momento, las poblaciones volvieron a su modorra y se arrojaron alegremente en los brazos de la llamada sociedad de consumo, que les prometía el acceso al paraíso del bienestar material a la vuelta de la esquina. “No hay nada de qué preocuparse” -nos decían- “porque esto funciona solo. La clave de tanta maravilla consiste en trabajar para consumir y consumir para trabajar, un circuito perfecto que jamás puede detenerse”.
Así, aquel acto creador que siempre acompañó al ser humano cuando necesitaba elevarse por encima de las adversidades circunstanciales y desde donde se alumbraron sus mejores conquistas, se degradó velozmente hacia el acto maquinal de comprar y vender. No había ningún problema que resolver puesto que todo se suponía ya resuelto por la colosal “inteligencia” del sistema; incluso, ni siquiera era necesario mover el cuerpo gracias al explosivo desarrollo del comercio electrónico. Solo había que desear algo para tenerlo a nuestro alcance en forma prácticamente instantánea, y la publicidad se ocupaba de que deseáramos muchas cosas, todo el tiempo. En un fenómeno de seducción sin precedentes en el arduo devenir de la humanidad, los pueblos del mundo (o buena parte de ellos) se volvieron consumidores compulsivos.
Sin embargo, la cómoda mediocridad que otorgaba el hecho de emplazarse como simple engranaje de una maquinaria universal se ha visto fuertemente remecida en estos últimos meses y años, porque los problemas ocasionados por ese estilo de vida se han venido multiplicando y hoy nos enfrentamos, entre otras cosas, a la posibilidad cierta de una crisis social y económica global. Con el agravante de que las dirigencias, esas mismas que antes exudaban un optimismo contagioso al momento de cantar las bondades del sistema, ahora no saben qué respuestas dar salvo la de aplicar febrilmente fuertes recortes a los beneficios ofrecidos. ¿Y los pueblos? Después de una distracción tan prolongada, el retorno a la realidad ha sido durísimo y al menos han atinado a protestar, lo que ya es bastante… pero no suficiente.
Porque sucede que el peligro ha regresado a la vida de esos pueblos dormidos y alienados, bajo la forma de una acelerada y radical desintegración de la sociedad que constituyen. En un escenario social cada vez más caótico y hostil, el poder centralizado que conocemos no tiene (ni tendrá) ninguna posibilidad de operar para revertir o reorientar dichos acontecimientos: se ha tornado por completo impotente. Si bien aún subsiste la inercia de canalizar las demandas hacia los niveles de decisión como única vía de solución, dentro de poco quedará claro que el viejo paternalismo que ha caracterizado a la interrelación de conjuntos y dirigencias dejó de funcionar para siempre. El punto de quiebre entre un momento y otro se producirá cuando los pueblos afronten esta orfandad y abandonen toda falsa esperanza respecto del poder establecido, para volverse hacia sí mismos y buscar las respuestas en su propio seno.
Pero, por cierto, esto no es tan fácil porque al final ¿qué sabemos las gentes comunes y corrientes respecto de cómo organizar una sociedad? ¿Qué sabemos de tecnología, agricultura, medicina o construcción? Vivimos en un medio altamente tecnologizado y cuyo desempeño ha estado casi por completo en manos de especialistas, de manera que la sensación de abandono por la ausencia de los“padres proveedores” puede llegar a ser terrible y paralizante para los grandes conjuntos.
Pues bien, ese es el complejo desafío que estamos obligados a enfrentar en el futuro inmediato: a consecuencia de una cierta mecánica de los acontecimientos (y seguramente, muy a nuestro pesar) hemos vuelto a vivir en peligro, tal como lo quería el sabio germano. Los problemas a resolver son innumerables y aún está por verse si vamos a ser capaces de ponernos a la altura de los tiempos, de acuerdo con la expresión de Ortega. Para intensificar aún más la sensación de alarma, hay que decir que si los pueblos no consiguen romper el inmovilismo en el que se sumieran tras varias décadas de dejadez y poner manos a la obra con urgencia, nos espera de aquí a poco un mundo atrozmente invivible y una larga y oscura Edad Media.
El Humanismo Universalista ha venido planteando, desde hace más de 20 años, una discusión pública sobre los problemas de la descomposición social y sus catastróficos efectos, así como de los cursos de acción posibles para superarla (ver Cartas a mis amigos, Silo y El fin de la Prehistoria, Tomás Hirsch;http://www.libreriahumanista.com/ ). Todos los caminos sugeridos consideran el protagonismo activo de la base social pero son muy pocos los que han querido escuchar, seguramente a causa del deslumbramiento casi patológico que produce la compulsión consumista en la población. Ni que hablar de los líderes, quienes han sido los principales beneficiarios de este particular “estado de cosas”, gracias a los infinitos privilegios que les ha otorgado su posición. Hoy, tanto unos como otros están obligados a hacerse cargo de reparar una irresponsabilidad histórica sostenida durante demasiado tiempo, a riesgo de ser arrastrados por los acontecimientos si no lo hacen.
El historiador chileno Gabriel Salazar, uno de los pocos que han estudiado en profundidad la historia de los movimientos sociales ha explicado que, en los comienzos de la república, la base social supo encontrar soluciones organizativas y productivas, incluso económicas, que a menudo contradijeron abiertamente las políticas autocomplacientes de las minorías gobernantes. Es cierto que se trataba de un mundo más simple, pero el espíritu creador estuvo presente allí y logró dar con las respuestas necesarias para mejorar la vida de los conjuntos en aquel momento histórico. Como humanistas, estamos convencidos de que el riesgo inminente de un desastre social en ciernes servirá de incentivo para invocarlo nuevamente en nuestra propia época; ese espíritu vital ha de ser el que nos impulse a transitar desde la condición pasiva de consumidores hacia una activa de genuinos creadores.
PD: aquí va un pequeño aporte para estimular nuestra creatividad

9 may 2012

Ponencias del Simposio "Fundamentos de la Nueva Civilización". 2010


Parque La Reja, Buenos Aires, 2010

Mesa El Conocimiento y su Aplicación

Mesa La Construcción Social

Mesa Cultura y Espiritualidad

2008 – Simposio La Etica en el ConocimientoParque Punta de Vacas, Mendoza

La Cultura occidental

Ponencia de Vìctor Piccininni en la mesa de Cultura y Espiritualidad del Simposio Fundamentos de la Nueva Civilización 
2010 - Parque La Reja, Buenos Aires



Asistimos al fin de la cultura occidental?

Occidente se caracteriza por:
- el alejamiento de la esencialidad humana
- marcada direccion hacia la externalidad
- exagerado desarrollo material cietifico tecnico
- separación entre cuerpo y espiritu

Texto disponible en: http://www.cehba.org/publicaciones/simposios/
Video disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=-YxkmFtsR28&feature=related