18 nov 2015

Estamos al final de un obscuro período histórico y ya nada será igual que antes...

Tomado de: Palabras de Silo con motivo de la primera celebración anual del Mensaje de Silo. Punta de Vacas. 4 de Mayo de 2004.

"...En este desgraciado mundo en que la fuerza y la injusticia se enseñorea por campos y ciudades, ¿cómo es que se piensa acabar con la violencia?

Tal vez piensen que son un ejemplo inspirador de las nuevas generaciones cuando disfrazados de video juego despotrican contra el mundo; cuando amenazan en la peor muestra de matonaje; cuando, finalmente, envían a sus muchachos a invadir, a matar y a morir en tierras lejanas. Este no es un buen camino ni un buen ejemplo.

Tal vez piensen que volver a las primitivas prácticas de la pena de muerte, será un gran ejemplo social.

Tal vez piensen que penalizando progresivamente el delito cometido por niños, desaparecerá el delito... ¡ o desaparecerán los niños !

Tal vez crean que trasladando la práctica de la “mano dura” a las calles, las calles serán seguras.

Por cierto que estos problemas existen y se multiplican en el momento actual, pero con un enfoque violento de la violencia no resultará la paz.

No resultará la paz desde esta visión zoológica de la vida que propicia la lucha por la supervivencia, la lucha por el predominio del más apto. No resultará este mito. No resultará la paz manipulando las palabras o censurando las genuinas denuncias que se hacen contra todo atropello y toda atrocidad que se comete contra los seres humanos. A esta alturas me cuidaré de no mencionar los “derechos humanos” porque también han sido vaciados de contenido y falseados en su significado. Ahora sucede que se bombardea a las poblaciones indefensas para proteger sus derechos humanos...

No resultará la paz de esa visión zoológica de la vida que propicia un orden social en base a premios y castigos trsladando la domesticación animal al honorable ciudadano que comienza a entrenarse en la desconfianza, la delación y el mercadeo de sus afectos.

“Algo hay que hacer”, se escucha en todas partes. Pues bien, yo diré que hay que hacer, pero de nada valdrá decirlo porque nadie lo escuchará.

Yo digo que en el orden internacional, todos los que están invadiendo territorios deberían retirarse de inmediato y acatar las resoluciones y recomendaciones de las Nacione Unidas.

Digo que en el orden interno de las naciones se debería trabajar por hacer funcionar la ley y la justicia por imperfectas que sean, antes que endurecer leyes y disposiciones represivas que caerán en las mismas manos de los que entorpecen la ley y la justicia.

Digo que en el orden doméstico la gente debería cumplir lo que predica saliendo de su retórica hipócrita que envenena a las nuevas generaciones.

Digo que en el orden personal cada uno debería esforzarse por lograr que coincidiera lo que se piensa con lo que se siente y lo que se hace, modelando un vida coherente y escapando a la contradicción que genera violencia.

Pero nada de lo que se diga será escuchado. Sin embargo, los mismos acontecimientos lograrán que los invasores se retiren; que los duros sean repudiados por las poblaciones que exigirán el simple cumplimiento de la ley; que los hijos recriminen a sus padres su hipocresía; que cada uno se recrimine a sí mismo por la contradicción que genera en sí  y en los que lo rodean.

Estamos al final de un obscuro período histórico y ya nada será igual que antes. Poco a poco comenzará a clarear el alba de un nuevo día; las culturas empezarán a entenderse; los pueblos experimentarán un ansia creciente de progreso para todos entendiendo que el progreso de unos pocos termina en progreso de nadie. Si, habrá paz y por necesidad se comprenderá que se comienza a perfilar una nación humana universal.


Entre tanto, los que no somos escuchados trabajaremos a partir de hoy en todas partes del mundo para presionar a los que deciden, para difundir los ideales de paz en base a la metodología de la no- violencia, para preparar el camino de los nuevos tiempos..."

16 nov 2015

La violencia es el problema, no la solución


16.11.2015 Mundo sin Guerras y sin Violencia
Este artículo también está disponible en: Inglés
La violencia es el problema, no la solución
El ataque terrorista que tuvo lugar el 13 de noviembre en París, es otro acto de violencia contra la población civil, otro acto de violencia contra toda la Humanidad. Muestra claramente que cualquier persona y en cualquier lugar del mundo, puede ser víctima de la violencia brutal, alimentada por el odio, la intolerancia, la discriminación, el fanatismo y la venganza.
Esta nueva masacre no puede verse de manera aislada, pues tiene relación con otras de similar factura llevadas a cabo años atrás en Nueva York, Londres, Madrid, entre otros, ni tampoco puede decirse que todas ellas no tienen ninguna relación con las invasiones y guerras en Irak, Afganistán, Libia, Siria… donde los muertos y afectados se han ido contando por centenas de miles. Hoy se está demostrando que las respuestas a esas guerras, provocadas principalmente por países occidentales, no pueden ser ya controladas en las mismas zonas de conflicto; sino que la globalización hace que las respuestas pueden surgir en cualquier punto del planeta. Ya no hay “lugar seguro” frente a esa escalada de violencia.
Denunciamos de forma contundente la hipócrita actuación de los que alimentan la cultura de la guerra y la violencia. Esos mismos que por un lado venden armas e invaden países, y por otro invitan a apoyar a las víctimas de los actos terroristas que ellos mismos financian, aunque sea de forma indirecta. Esos que prestan más atención a las víctimas de su mundo, y se olvidan de las que provocan en tierras lejanas…
La violencia nunca podrá ser la solución a la violencia. La violencia es el problema, y ​​solo hay una manera de resolverlo: situar al ser humano y sus necesidades básicas (educación, cultura, igualdad de oportunidades, un justo reparto de las riquezas)  en el centro de nuestras acciones y nuestra política.
Es más que evidente que la humanidad no puede soportar más violencia y necesita de una real cultura de paz y no violencia.
Por eso, desde MSGySV nos solidarizamos no solamente con las familias y amigos de las víctimas de los atentados terroristas en París, sino también con las familias de esos terroristas, de esos jóvenes que se ven sin futuro y se convierten en marionetas en manos de oscuros intereses.
Llamamos a todos los seres humanos a aprender a resistir la violencia en uno mismo y en la sociedad humana, practicando la no-violencia activa, de cualquier manera. Desde MSGySV seguiremos, por ello, impulsando foros, eventos, talleres de sensibilización y capacitación en todos los puntos posibles del planeta y en todas la culturas para ayudar a crear una conciencia no-violenta.
Llamamos a los gobiernos a que cesen su escalada de violencia institucional, que está fuera desde hace tiempo de las leyes y del derecho internacional, provocando, invadiendo, interfiriendo y promoviendo golpes de estado en otros países con posturas cínicas en defensa de la “libertad”, la “democracia” o de los “derechos humanos”.
La tentación de entrar en una espiral de acciones/reacciones cada más duras, irá abriendo el camino hacia el desastre. Por varios lugares se escucha hablar que la tercera guerra mundial está en marcha. Si tenemos gobiernos tan estúpidos e irresponsables para ir echando leña al fuego, tendremos que ser nosotros, los ciudadanos, quienes los hagamos entrar en razón.
¡Para el ser humano es hora ya de salir de la prehistoria para emprender su verdadera humanización, y el único camino es la no-violencia!
¡Nuestro apoyo y solidaridad a todas las víctimas inocentes de París!
¡También nuestro apoyo a todas las otras víctimas inocentes de la barbarie del terrorismo y las guerras en el mundo!
Mundo Sin Guerra y Sin Violencia
Equipo de Coordinación Mundial
14 de Noviembre de 2015

Los atentados en París, la guerra y el sentido de la no violencia

15.11.2015 - París Domenico Musella

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Los atentados en París, la guerra y el sentido de la no violencia
Sara Sgro, "Abrazo de vida", París, 13 de Noviembre de 2015

El cielo sobre París está lívido esta mañana. La noche que precedió fue terrible, probablemente, entre aquellas que la historia recordará.
Estoy escribiendo – no sin dificultad, lo admito – en una ciudad en guerra, en un país en guerra. Y el problema es que de esta guerra, en Francia y en Europa, nos estamos dando cuenta recién ahora. Para entenderlo, hemos tenido que esperar a verla frente a nuestros propios, con la ciudad en medio de fierros y fuego, y otras 120 víctimas inocentes (éste es el número, de acuerdo a los últimos datos que han llegado). Hemos tenido que esperar a tener “nuestros” muertos, sin preocuparnos de la gente que, cotidianamente, ayudamos a matar en el resto del mundo: por medio de las intervenciones militares, el comercio de armas, la explotación humana y del medio ambiente, en general, con el apoyo moral y financiero a un sistema que es inherentemente violento.
La conmoción y el dolor siguen aún muy fuertes, todavía me resulta difícil creerlo. El primer pensamiento anoche, cuando llegaron las primeras noticias y conversé telefónicamente con los amigos, tal vez trivial y un poco de “egoístamente”, fue: “Tengo suerte, menos mal que yo estaba en casa”. No es bonito darse cuenta de que, a poca distancia de donde uno vive, en una sala de conciertos por la que uno pasa habitualmente, en un bar en el que puedes haberte tomado una cerveza, en una calle en la que has estado millones de veces, alguien ha perdido la vida. Entonces el pensamiento trató de extenderse, llegando a incluir a los amigos que estaban por los alrededores y regresaron rápidamente a sus casas con miedo; a aquellos que trabajan en un restaurante muy concurrido en un viernes por la noche, y tuvieron que permanecer atrincherados en el interior con los clientes; a aquellos aún más cerca que yo del caos de un Viernes 13 parisino, más desafortunado de lo habitual. Entonces, le dediqué un fuerte pensamiento y una oración laica a las víctimas y a sus seres queridos, y a la humanidad que aún resiste, con todos los que han ayudado en medio del caos, abriendo sus puertas a los que escapaban de los lugares de la tragedia.
La mente siguió vagando para acabar pensando en los que viven este estado de angustia todos los días, mucho más que yo, pero que sin embargo conservan la dignidad y continúan viviendo. Pienso en la realidad que he visto en Palestina hace algunos meses; pienso en la turbulenta historia de los kurdos y sirios, en los que inocentemente se encuentran en medio de la guerra en el África subsahariana, en el bombardeo en el barrio chií de Beirut de hace dos días… y en los que tratan de escapar de esta “tercera guerra mundial difusa”, y que tiene dificultades para encontrar hospitalidad.
Pensaba en todo esto, en las condiciones inhumanas en las que muchos seres humanos viven en el planeta, cuando volvió a cobrar sentido, en mi pequeña vida, el compromiso con la no violencia. Cuando la gente me pregunta por qué me importa tanto las batallas por la paz y el renacimiento de un fuerte movimiento por la paz, a quién me pregunta por qué insisto en hablar de la no violencia frente a la mirada de “ya es suficiente” de mis interlocutores (que me consideran, en el mejor de los casos, un utópico y, en el peor, un ingenuo)… mi respuesta es simple: No quiero volver a vivir las sensaciones que tuve anoche (impactante, aunque muy atenuada y en una situación “privilegiada”). Y no quiero que nadie más en el mundo vuelva a vivirlas.
No quiero ver más al mundo totalmente en las garras de la violencia. No solo de aquella brutal, armada, evidente… sino también aquella del capital y de los estados, y aquella de todos los días, que reproducimos en las relaciones humanas, que no nos hacen ver a los demás como seres humanos pares nuestros, que nos divide, que no nos hace cooperar, la que nos lleva a destruir la casa que compartimos: el planeta Tierra. Mire a su alrededor con un poco más de profundidad y encontrará a su alrededor muchos ejemplos de la violencia. Probablemente, en los próximos días encontrará aún más: los chacales ya han comenzado a hacer su trabajo sembrando el odio y el miedo, culpando al chivo expiatorio más cercano – los musulmanes -, endureciendo aún más el control de fronteras hacia los migrantes y refugiados, militarizando y limitando las protestas, creando un clima de terror.
Frente a la crisis y a la deshumanización que vivimos, la respuesta violenta ya empezó por medio de la espiral clásica del “ojo por ojo y quedará el mundo ciego”, bien explicado por Gandhi. Ahora de lo que todo el mundo, y no solo París, tiene necesidad, es de una verdadera cultura de paz y no violencia. No una hipócrita, sino una concreta, activa, cotidiana. Creo que esta es la mejor manera de estar cerca de los que sufren en estos momentos, para evitar lo peor: esforzarnos por “Seguir siendo humanos”, como escribió Vittorio Arrigoni.
No nos quedemos atrapados en el miedo y el odio. Comprometámonos cada uno en contra de la militarización de los territorios, contra la guerra y contra las alianzas destructivas y mortíferas, como la OTAN, luchemos por la reducción drástica de los gastos militares y por formas alternativas de defensa, elijamos boicotear a los bancos que hacen ganancias con las armas y a las empresas que abusan de los trabajadores y del medio ambiente. Cuidemos nuestras vidas y lo que nos rodea, fijémonos un poco más en los demás y no solo en nosotros mismos. Construyamos de esta manera, con la no-violencia activa y organizada, un mundo en el que valga la pena vivir.
No violencia o barbarie“, nos han recordado los amigos del Movimiento No Violenta italiano con ocasión de la celebración del 2 de octubre. En este momento, más que nunca, con la barbarie frente a uno, es necesario tratar de invertir la tendencia.
(Gracias a Sara Sgro´ por el gentil permiso para usar su obra “Abrazo de vida”, dedicada a los hechos recientes en París, para ilustrar este artículo)

3 nov 2015

Sergio Huneeus expone sobre la psicologia de Silo


La psicología de Silo llega a la Universidad del Pacífico
29.10.2015 - Santiago de Chile - Redacción Chile

El profesor de Psicología Sergio Huneeus expuso la concepción del psiquismo humano, desarrollada por el pensador argentino Silo, seudónimo literario de Mario Rodríguez Cobos.

La presentación se desarrolló durante la semana de actividades extraprogramáticas que organizó el Centro de Alumnos de la Universidad de la Universidad del Pacífico.

El pensamiento de Silo puede encontrarse abarcando diferentes ramas de las ciencias sociales e incluyen un profundo estudio sobre el funcionamiento del psiquismo humano. Para consultar su obra se puede visitar la página Silo.net.
tomado de: Pressenza
Vinculo para ir al texto completo

17 oct 2015

Silo. Contestación a cuestionario


Estas son las respuestas de Silo a un cuestionario enviado por una periodista de revista Paula de Chile,
para un reportaje que están preparando sobre las corrientes de fines de los ´60
Estimada Señora/ita V. Durruty: trataré de responder a su cuestionario de un modo muy breve, de acuerdo a su pedido. Espero que el presente material esté en sus manos antes del 05/02.
1.- Aspectos más relevantes de su núcleo familiar:
Mi padre, industrial (fallecido hace 10 años); mi madre, profesora de música (fallecida hace 8 años); mi hermana, profesora de Bellas Artes (76 años); mi hermano, publicista (74 años).
2.- ¿De dónde proviene esta pasión de querer transformar el mundo?
De lo que siempre he creído percibir como una necesidad del mundo: la necesidad de superar el dolor y el sufrimiento.
3.- ¿Qué cualidades de su personalidad considera usted lo llevaron a ser líder del Movimiento?
Creo que el liderazgo fue producto del azar.
4.- Emocionalmente hablando, ¿cómo describiría el día en que se paró a hablar en Punta de Vacas?
El día era radiante, la gente esperaba curiosa y divertida. Los nidos de ametralladoras emplazados alrededor del acto, no alcanzaban a tener la “realidad” psicológica que algunos hubieran deseado. Mis emociones eran muy positivas.
5.- ¿Cómo y qué se siente ser considerado un maestro por tantas personas; cómo se vive esa responsabilidad?
Mientras permanecí en el Movimiento, no me consideré un maestro. Ahora que estoy afuera de esa organización, me siento Maestro y vivo esa responsabilidad con total irresponsabilidad.
6.- Hasta aquí los aspectos más personales. Ahora pasamos al Movimiento propiamente tal. Tengo entendido que dentro de los grupos que se formaron, hubo algunos guías que no dirigieron bien a su gente, tanto que muchos de ellos desertaron del Movimiento y dicen haberlo pasado mal. En concreto: ¿Es esto real? ¿Qué fue lo que pasó?
No hay grupo que no tenga sus “ex”. Por lo que sé, actualmente el Movimiento cuenta con un millón de militantes en los cinco continentes y con varios millones de adherentes. Tal vez alguien la “haya pasado mal” pero creo que esos números son proporcionalmente irrelevantes al lado de cualquier otra organización humana. Si vamos al tipo de gente que ha resultado de este proceso de 35 años (y poniéndolo en términos dramáticos), dudo que se pueda encontrar una agrupación con una tasa menor de delincuencia, perversidad, crueldad, drogadicción, ebriedad y suicidio, que el Movimiento.
7.- ¿Qué Edad tenía cuando inició el movimiento y qué edad tiene actualmente?
Tenía algo de 30 años y cuento con 66.
8.- Datos personales:
a. Casado con:
Estoy casado desde hace más de 30 años con Ana Luisa Cremaschi (60 años).
b.- Estudios oficiales y no oficiales:
Mis estudios no pasaron de la escuela secundaria y no cuento con estudios no oficiales.
c. Trabajos laborales realizados:
Mis trabajos fueron diversos (primeramente, en empresas familiares, luego en actividades vitivinícolas y en alcoholeras). Hoy conservo alguna tierra y negocio en Mendoza, donde siempre estuve radicado.
d. Nacionalidad de su señora y número de hijos:
Mi mujer, yo y mis dos hijos, somos nacidos en Mendoza.
e. Área laboral en la cual ella se desempeña hoy y al principio del matrimonio
Mi mujer tiene sus propiedades agrícolas y siempre se dedicó a ellas.
f. Pasión por:
No tengo una pasión deportiva, ni literaria, ni política, ni religiosa.
g. Lugar favorito y actividad favorita:
No tengo un lugar favorito, ni una actividad favorita.
h. Frustración cuándo:
No tengo una frustración, aunque a veces tenga que fingirla para no desairar a mi interlocutor.

"Nuestra actividad en el mundo"

Dentro del campo de la ciencia, dentro del campo de la política, hay gente inteligente y bien intencionada, preocupada por parar una catástrofe. Tal cosa a nosotros no nos importa, porque estas gentes bien intencionadas hoy piensan de un modo y mañana piensan de otro. Es cierto que los grandes conjuntos humanos están un poco a expensas de la buena voluntad o no de estas minorías, de estas gentes que a veces resultan bien intencionadas. Los grandes grupos humanos dependen en gran medida de lo que pase en esas cortezas o subcortezas cerebrales.
Pero sucede que a nosotros no nos interesa movernos como los grandes conjuntos humanos. A nosotros nos importa decidir en cuanto a procesos. No nos importa estar en el torbellino del proceso. Se dice por ahí, muy livianamente, que hay que definir posturas. Y, ¿quién dice que hay que definir posturas? Aquel que no inventó ninguna postura. Aquel que nació en un medio en que las posturas ya estaban tomadas. Resulta que hay señores que están siguiendo una postura que nació posiblemente miles de años antes de que él naciera. De manera que hay que decidir por una postura. Ellos no han decidido ni siquiera nacer. Ellos se han encontrado con un medio en el que las cosas ya están decididas de antemano. A eso le llaman libertad, elegir entre dos posturas. El émbolo, el pistón de un motor. Tiene opciones para ir hacia delante o hacia atrás, accionar o reaccionar. De tal manera que puede asumir dos posturas, solo dos posturas posibles, para eso está armado, para eso está condicionado.
Y bien, hoy en distintas latitudes nos encontramos con gente en conversaciones muy informales, claro está. Claro, al dialogar con estas gentes nos hablan de cosas como el compromiso social, por ejemplo. Por cierto que ellos no asumen ningún compromiso social, ellos hablan de un compromiso social. Incluso hay unos pocos, esos sí que se comprometen socialmente, que se arriesgan de algún modo. Pero qué curioso, son esos que se arriesgan los que no nos hacen esos planteos a nosotros. Son justamente los que no se arriesgan los que nos hacen esos planteos. Porque los pocos que se arriesgan son los que van a las cárceles y en las cárceles encuentran a los nuestros. Y qué cosa tan extraordinaria esta, que aquellos que se arriesgan por lo menos van a las cárceles porque se han dado el gusto de hacer alguna cosa. Pero sucede que los nuestros van a las cárceles sin haber hecho siquiera ninguna cosa. Eso es mucho más extraordinario todavía. Es mucho más comprometido todavía. Es extraordinariamente comprometido que asesinen a nuestros amigos y que los encarcelen, cuando ellos no toman postura en ningún bando de salvajes.
Nosotros no tenemos ningún interés en tomar bandos por esta guerra que se sucede entre ‘pigmeos y watusis’. Nosotros hemos caído en paracaídas en medio de este problema y de pronto un pigmeo nos exige que nos definamos por una u otra posición. Nosotros estamos absolutamente definidos por una posición totalmente diferente a la de ellos. Nos da la impresión que la cosa es al revés. Nos da la impresión de que ellos deben definirse con claridad en cuanto a la postura que toman con nosotros. Esto hoy suena insólito, pero a medida que pase el tiempo va a sonar cada vez más razonable y ellos van a tener que definirse en torno a si está con nosotros o están contra nosotros. No somos nosotros los que tenemos que definirnos en torno al problema de los ‘watusis o de los pigmeos’. Son ellos los que van a tener que definir su postura en torno a la violencia o en contra de la violencia.
Nosotros tenemos posturas muy definidas en torno al problema de la violencia. Ellos no lo tienen muy claro todavía. A veces son violentos y a veces no. Ellos son demasiado elásticos en esto de la violencia. No son definidos, salvo algunas minorías, que hoy discuten con nosotros porque precisamente se encuentran en las cárceles con nosotros. Esto, por cierto, sucede de modo desigual en este planetoide.
Es lógico que esto suceda con más virulencia allí donde nosotros somos más antiguos. Por allá, lejos, en el cono sur de América somos más antiguos que en el Asia. Entonces, es claro, allí es donde nos dan de tiros y de cárceles. Pero claro, con el tiempo eso va a pasar en distintas latitudes hasta que todos ellos se derrumben. Entre tanto va a haber problemas, problemas crecientes.
Parece que algo estuviera pasando en sus mentes. Parece que no se dieran cuenta de lo que está pasando en sus mentes. Con las enfermedades físicas la cosa es más fácil. Hay ciertos síntomas físicos fáciles de apreciar. Hubo una época en que la mita de la población, de Europa por ejemplo, quedaba barrida por una peste. Eso sí que se veía. La cosa era grave y hubo grandes benefactores de la humanidad que trabajaron por lograr vacunas o lograr formas de impedir estos estragos. Claro, muchas de estas enfermedades fueron arrinconadas porque se veían sus efectos externamente, porque la gente que sentía estas enfermedades pensaba que estaba enferma. Veía a otros y se daba cuenta de que los otros también estaban enfermos. Y ¿qué pasa cuando no es el cuerpo el que se enferma? ¿Qué pasa cuando el que se da cuenta de la enfermedad tiene la enfermedad precisamente en el darse cuenta, en la mente? ¿Cómo hace el que está enfermo mentalmente para darse cuenta que lo está? Las enfermedades físicas por sus manifestaciones, son fáciles de detectar. Pero ¿qué pasa cuando la mente está enferma, cuando no se da cuenta uno que está enfermo? ¿Cuando, además, forma parte del consenso general esta plaga psíquica? Cuando todos están muy de acuerdo que están muy sanos y discuten simplemente en materia de posturas ideológicas. Ellos no creen que padecen la misma enfermedad. Ellos creen que se matan por razones ideológicas. Algunos otros pueden decir, por intereses o por cualquier otro tipo de ilusión que salga al paso.
Antes lo hacían por un sepulcro, en otros momentos lo hicieron por otros tipo de prestigio. Ahora lo hacen por algo más sólido, nos parece a nosotros. A nosotros nos parece ahora que es más sólido el petróleo. Es mucho más sólido este problema que el de una Cruzada, por ejemplo. En la época de las Cruzadas creían que era un sólido motivo, y así siguiendo.
Así que nuestros amigos ahora parece que no estuvieran en muy buenas condiciones ya que lo que está fallando es el darse cuenta de lo que sucede. Bien, y ¿qué vacunas hay contra eso? Parece que tampoco hubiera vacunas adecuadas. Es una curiosa situación.
Bueno pues, parece que ellos deciden. No nos interesa estar dentro del área de sus decisiones. Eso y otros motivos nos hacen pensar que debemos pensar por cuenta propia y no por cuenta de ellos. La mente ya ha crecido en el planeta, está haciendo nuevos planteos, quiere pensar por cuenta propia. Ya se ha alargado un poco en su cuerpo. Ha tenido que cambiar de ropa. Ha cambiado de voz, también la mente. Está entrando en otra etapa. Quiere comenzar a pensar sin tutela. Pues bien, eso estamos haciendo nosotros. No nos interesan ya las posturas grabadas, hace miles de años, o las aparentes posturas recientes, que en realidad son herederas de posturas de hace miles de años. De manera que aquí estamos nosotros planteándonos estas cuestiones.
Vemos que algo no funciona bien en la mente colectiva y algo no funciona bien en la mente de las minorías que manejan a esas multitudes. No vamos a esperar que ellos decidan acertadamente, podrían no hacerlo. Por consiguiente, haremos las cosas como nos parece a nosotros, independiente de lo que les parezca a ellos. Es claro entonces que no les va a gustar. ¿Cómo podría gustarles? Bien, ese es el problema.
Nosotros hemos visto caer numerosos gobiernos, sobre todo en esos pequeños países de América del Sur. Es un poco insólito hablarles a los europeos, por ejemplo, o a gente de los EE.UU. o de otros puntos, acerca de estos pequeños países desconocidos de América del Sur. Países con gobernantes llenos de soberbia. Es un poco extraño todo esto que pasa. Bien, tenemos problemas ahí y vamos a tener problemas en otros lados. Hemos visto caer gobiernos ahí y vamos a ver caer gobiernos en otras partes. Gobiernos que nos persiguen ahí abajo y gobiernos que nos van a perseguir allá arriba. Seguramente vamos a ver caer muchos gobiernos. Esos gobiernos van a pasar y nosotros no vamos a pasar.
Yo recuerdo hace unos diez años o más a un pequeño salvaje. La situación era más o menos esta. Estábamos metidos en medio de la selva en uno de estos países y entonces aparecieron estos pequeños salvajes con sus juguetes belicosos. Ahí aparecieron ellos jugando entre los matorrales, y claro, comenzaron por disparar contra unas construcciones que habíamos levantado en la selva. Ellos ametrallaban esas construcciones y después de hacer esa maravilla, esa enorme demostración de poderío, decidieron, es decir decidió este pequeño salvaje, que después de esto habíamos desaparecido. Él decretó nuestra desaparición. Desde luego él ahora ha desaparecido.
Hubo también una especie de gobernadora, alguien femenino que dirigía uno de esos países del sur, que decidió con su firma, decidió que el centro de Religión Interior había desaparecido. Por un original procedimiento, con su firma, decidió que habíamos desaparecido. Es probable que haya desaparecido esta gobernadora antes de que estas cintas grabadas lleguen por esos países. Y así seguirá pasando, claro. Pasan cosa extrañas, pero nosotros no pasamos.
Bien, ese es el aspecto externo y profano de la situación. Porque aunque nosotros vayamos más lejos, como proceso, como anécdota, estamos viviendo en un espacio y en un tiempo anecdótico, profano. Ese tiempo que se cuenta con los calendarios. Aquí por ejemplo se dice, que estamos leyendo una comunicación del 15 de julio de 1975, de la era vulgar. Es decir, se especifica con cierta acumulación de tiempos anecdóticos, de tiempos profanos, allí donde suceden las cosas. Ese no es nuestro tiempo, tampoco es nuestro espacio. Nuestro tiempo y nuestro espacio no son tiempos y espacios profanos, son tiempos y espacios que se miden de otro modo. Son otras latitudes y longitudes, son épocas más largas, son procesos que no se miden en términos de épocas vulgares.
Pero claro, todo lo que se manifiesta, se manifiesta como anécdota. Y en el tiempo anecdótico tenemos algunos pequeños problemas, que son hasta divertidos. De manera que nuestras preocupaciones, más allá de estas pequeñeces, son preocupaciones a largo plazo. A nosotros nos preocupa el desarrollo de la conciencia, nos preocupa el desarrollo de la inteligencia. No nos preocupan los reflejos epocales. Nuestros planteos, claro, se hacen en una lengua determinada. Se usan giros lingüísticos determinados, se usa un sistema sígnico epocal. De algún modo tenemos que expresarnos en la época y así lo hacemos. Nosotros tenemos en cuenta de algún modo lo epocal, pero esta no es nuestra preocupación ni nuestra post ocupación, de ninguna manera lo es.
¿Qué preocupaciones tenemos nosotros? Nosotros tenemos preocupaciones de tipo religioso. Cuando nosotros hablamos de religión, no hablamos de conciencia emocionada. Nosotros no estamos hablando de superstición. No estamos hablando de ignorancia. No estamos hablando de alineación ni de falta de centro de gravedad. No estamos hablando de la moda epocal, de los gurúes, de los demonólogos y de cosas semejantes. Nuestra preocupación por lo religioso va bastante mas allá de la conciencia alterada, de la conciencia mágica.
Por consiguiente, para hablar de estas cosas, para hablar de lo religioso en sentido profundo es que tomamos muchos recaudos y muchas precauciones. Comenzamos, por ejemplo, a definir qué no es lo religioso, qué no es el sentimiento religioso profundo.
Claro, lo definimos y lo estudiamos, así como estudiamos las alucinaciones y estudiamos las ilusiones. Nos hacemos expertos en estos trucos de la mente y entonces vamos despejando el terreno. Eso es muy importante para nosotros como método de trabajo, despejar el terreno.
Nuestra preocupación no es psicológica. Nosotros estudiamos psicología, pero utilizamos la psicología, por lo menos en sus aspectos más primarios, en sus aspectos más elementales, en una psicología que no alcanza siquiera la categoría de trascendental.
En los niveles de psicología animal, estudiamos todos aquellos problemas que se crean en la conciencia alterada y entonces tratamos de despejar esos problemas. ¿Para qué tratamos de despejar esos problemas? Para que entonces surja lo que realmente importa.
Claro, vamos diciendo por ejemplo, ahora vamos a preocuparnos solo de normalizar la vigilia. Ahora vamos a tomarnos tiempo sólo para quitar todas estas perturbaciones, estos ruidos, estos ruidos que giran alrededor nuestro y también en nosotros, estos ruidos que van a ser cada día más intensos.
Nosotros vamos a equilibrar este desequilibrio. Debemos darnos cuenta en qué nos parecemos a nuestro medio, advertir que es muy parecido el ruido de nuestra mente al ruido de ese medio, padecemos la misma enfermedad que el medio. Comprender muy bien qué es lo que está pasando en esa mente, que es también la nuestra. Y de ese modo, comprendiendo la alucinación y el error de la mente, comprendiendo los mecanismos animales, entonces podremos ir regulando, haciendo disponible nuestra mente. Entonces podemos establecer recién diferencias entre lo que es esa anormalidad y lo que es esta normalidad de la mente equilibrada, sin tensiones, sin ruido. Esa es la condición básica de nuestro trabajo por ahora.
Estamos preocupados no por grandes maravillas ahora. Estamos preocupados por cosas muy simples. Estamos preocupados por vacunarnos frente a la enfermedad mental que nos rodea. Necesitamos un tiempo para estar inmunizados frente a la plaga psíquica. A eso le llamamos normalización de la vigilia, mente sin ruidos, sin tensiones, sin alteraciones, sin superstición, sin religión externa. Mente disponible. A eso le llamamos vacunarnos contra la plaga psíquica. Vigilia normalizada. No es más difícil que eso.
...
Está muy bien, así hacemos en el mundo. Y, ¿qué hacemos con la mente? La normalizamos. Eso ya es más interesante. ¿Cuándo? En todo momento. Mientras hacemos nuestras cosas, y no es más difícil que eso, no en momentos especiales sino en los momentos en que estamos en nuestras cosas, en estas cosas que no hemos elegido, ahí en esas cosas, ejercitamos lo que hemos elegido. Eso es mucho más interesante.

Cine humanizarnte: La cancion del mar, de Tomm Moore (2014)


Resultado de imagen para la cancion del mar

Tomm Moore, animador irlander, el mismo creador de El secretro del libro de Kells, nos deleita con a magia del dibujo animado recreando una leyenda irlandesa-islandesa.
La pelicula invita a varios niveles de lectura: la fantasia del conjuro bienintencionado pero paralizante hecho por la madre buho a su hijo, el dios del mar, y la lectura simbolica del efecto doloroso de no aceptar los cambios evolutivos y la importancia de aceptar y superar las perdidas de seres queridos. 
Todo ello narrado con una sutileza y poesia visual, alejada de la pompa ruidosa del cine holliwoodence al que estamos acostumbrados: hay otras formas de narrar y otras sensibilidades que necesitamos explorar y que evocan (despetrifican?) facetas emotivas humanas que hay en nosotros y que nos puedes salvar de la anomia.
Para ver la pelicula: http://www.peliculas4.com/ver-la-cancion-del-mar-2014-online-2-9880.html

30 sept 2015

Sobre las experiencias extraordinarias

(el resaltado no hace parte del texto original)
.."Así pues, ¿qué problema hay con que una persona crea en determinadas formas de los dioses, crea en otra forma de los dioses, o por último, no crea en los dioses? Desde el punto de vista del registro importa el Sentimiento Religioso que impulsa a la vida en la búsqueda de una dirección. Por consiguiente, creer o no creer en Dios, creer o no creer en la Divinidad, no quita ni pone nada en torno al registro del Sentimiento Religioso.
Las gentes suelen discutir mucho entre ellas tratando unos de imponer a otros sus paisajes, sus paisajes internos. Los dioses deben ser de un modo o deben de ser de otro modo y la inmortalidad, hay que ver! ¿Qué tal un paraíso módico? (Risas) ¿Qué tal otro tipo de paraíso? Parece que el mío es mejor que el otro (Risas) y ahí andan unos tratando de convertir a otros y hay otros también que quieren poner en el paraíso, por decreto, una especie de cartel que diga algo así como "Rematado" es decir, "cerrado el paraíso de ahora en adelante" (Risas) 
Estas discusiones un tanto peregrinas, no tienen tanto que ver con los registros sino más bien con otro tipo de intereses, de esas pequeñeces que pasan rápido. Ayer decretaron la muerte de Dios, Dios apareció por otro lado. Las civilizaciones primitivas, claro, eran crédulas, pero... en estas épocas, mi amigo! (Risas) Sí, claro, pero los hijos de estos señores de estas épocas, es decir, los más modernos, andan por ahí buscando otras cosas. De manera que este primitivismo evolucionista, está sufriendo ciertos problemas.
No es pertinente la discusión en torno a la unidad, la multiplicidad de Dios o de los dioses, y en torno a las formas con que los dioses se presentan. Si es pertinente en cambio, la experiencia de este sentimiento que impulsa al ser humano en una dirección de búsqueda. El ser humano quiere eternidad. El ser humano aspira a la perfección. Lo va resolviendo a su modo, pero sin duda que está fuertemente impulsado en esa dirección. Esto nos lleva al problema de la experiencia, más que al problema de la explicación en torno a estas formas un tanto externas con que se expresa el Sentimiento Religioso. Y este punto de la experiencia merece algunas consideraciones y algunos cuidados.
Hemos hablado en algún momento, de los estados alterados de conciencia, y ustedes saben que estos estados alterados pueden darse en distintos niveles, aun por supuesto en el nivel vigílico. Cuando uno se encoleriza, se produce en vigilia un estado alterado. Cuando uno de pronto siente euforia y una gran alegría, también está en presencia de un estado alterado de conciencia. La palabra estado alterado está mal cargada. Cuando se habla de estado alterado, se piensa que algo desastroso está sucediendo. Y los estados alterados de conciencia son frecuentes, suceden a cada rato, pero claro, en distinto grado y con distinta calidad.
Estos estados alterados siempre suponen el bloqueo de la reversibilidad en algunos de sus aspectos. Hay estados alterados de conciencia aún en vigilia, más notables, como son los estados producidos por la susceptibilidad. Todo el mundo está más o menos sugestionado, todo el mundo cree más o menos, en los artículos que repetidamente se le han ido proponiendo... Estos artículos pueden ser objetos de consumo, valores, puntos de vista sobre el mundo... ustedes saben...De modo que esta suerte de estado alterado de conciencia está presente en cada uno de nosotros y a cada momento.
(...)
Están los estados alterados de conciencia patológicos, de disociación de las funciones de la conciencia, pero también hay estados no patológicos en los que provisoriamente se pueden escindir, dividir las funciones. Ustedes saben, por ejemplo, que en ciertas sesiones espiritistas se puede estar conversando, y al mismo tiempo la mano, por escritura automática, comenzar a pasar mensajes sin que el sujeto advierta lo que la mano va haciendo. Se pueden dividir las funciones. Puede haber escisiones de personalidad, también. Todos ellos son estados alterados de conciencia.
También por acción química y por acción de supresión sensorial, se pueden producir estados alterados de conciencia. Es una lista enorme la de los estados alterados. Muchos estados alterados son utilísimos. Por ejemplo, todos los que disparan el instinto de conservación frente al peligro. Producen modificaciones serias, alteraciones serias en la conciencia, estos estímulos que permiten al sujeto huir del peligro. Después se piensa por qué se huyó y todo aquello. Y así como hay fenómenos muy útiles en esto de la alteración, hay fenómenos muy negativos también en esto de la alteración. Por vía química, por vía de supresión sensorial, se pueden producir estados alterados de conciencia.
También por procedimientos más o menos rituales; por una suerte de puesta en ámbito mental, por una suerte de puesta en situación, con determinadas condiciones de música, con determinados bailes, con determinadas operaciones devocionales, se pueden crear estados alterados de conciencia. Y así pues, los ritos en general, de las llamadas religiones primitivas, o de las llamadas religiones avanzadas, todos estos ritos tienden a crear un estado de conciencia especial. En general, las religiones, así como cuentan en ocasiones con su teología, por así llamar, cuerpo doctrinario, así como cuentan con su moral, sus preceptos, cuentan también con su liturgia, su sistema operacional. Y este sistema operacional tiene que ver, a veces, con rituales que crean condiciones de conciencia alterada. Al decir conciencia alterada, nada se quita ni se saca acerca de las posibilidades que esta conciencia tiene en materia de contacto, por ejemplo.
Y bien, ¿qué sucede con la experiencia?. Las gentes más especializadas, conocen los llamados estados crepusculares de conciencia. En los estados crepusculares hay bloqueo de la reversibilidad en general y además, y posteriormente, se asiste al registro de desintegración interna, de que algo funcionó mal. La sensación es de desazón interna, aún cuando se haya producido algún fenómeno extraordinario. Podríamos decir que no se ha tratado exactamente de un fenómeno que haya producido integración de contenidos. Los fenómenos crepusculares de conciencia se caracterizan por una no-integración de esa experiencia, por no-integración de contenidos.
Las manifestaciones externas que puede tener un fenómeno crepuscular, pueden ser similares a las de otro tipo de fenómeno, pero el registro interno de un fenómeno crepuscular es un registro de falta de unidad y de desintegración. Por eso es que siempre, en materia de experiencia de este tipo, se recomienda trabajar con un estado de conciencia mínimamente normal. Nosotros hablamos de la normalización de la vigilia. Nuestros amigos han pasado algunos años en esto de regularizar la vigilia.
No se le ha dado rienda suelta a un despliegue de experiencias extraordinarias, a una suerte de carrera de disloque experiencial, sino más bien se ha tratado de trabajar equilibrándose, y se ha ganado mucho en esto. Así pues, trabajando de este modo, gentes más antiguas han distinguido bien entre lo que es un fenómeno de tipo crepuscular y un fenómeno interesante, integrador, de crecimiento interno y de sentido.
Hace muchos años, quienes se acercaban por primera vez a estos trabajos lo hacían con gran avidez, buscando experiencias. Y, claro, no sucedían muchas experiencias. A medida que fue pasando el tiempo, y casi sin buscarlas, fueron surgiendo experiencias interesantes, y empezaron a distinguirlas de las experiencias crepusculares. También sucede que estas experiencias pueden de pronto cobrar gran vigor, y al cobrar gran vigor estimular a nuestro amigo a buscar nuevas experiencias, sin que asimilara previamente lo que sucedió. Y este es un punto sobre el que yo pondría especial atención.
Dada una experiencia de este tipo, importante, la reacomodación no es avanzar hacia otra y de esta a una siguiente en una suerte de anfetaminización de la experiencia (risas), en una aceleración y en una reacción en cadena, que termina con problemas y hay que desandar todo el camino recorrido. Frente a una experiencia de interés se toma esa experiencia, se la estudia convenientemente, se la da vuelta por un lado, por otro, hasta que se la puede digerir, integrar, comprender cabalmente, hasta que se tiene el registro de encaje, como ustedes conocen, de esa experiencia. Y nunca se suelta la experiencia en una reacción en cadena, que termina al revés, frenando el desarrollo. Este punto es de mucha importancia.
Uno de los recursos interesantes que hay para detectar esta aceleración de la experiencias, un recurso que permita detectarlo y al mismo tiempo parar la reacción en cadena -como aquellas barras de grafito de las primeras centrales nucleares, que paraban la reacción- es la técnica del silencio. Esta técnica es muy útil no solo para ver en qué estado se encuentra la situación. Es muy útil no sólo para parar una reacción de experiencias, sino que es muy útil también en la vida diaria en general. A veces por la gran cantidad de actividades que debemos desplegar -ustedes lo saben sin hablar de experiencias extraordinarias-, por la gran cantidad de actividades, empezamos también a acelerarnos internamente. Entonces, claro, hay que hacer esto y lo otro y lo de más allá. 
Ustedes saben que si a eso le agregan cierto sobresalto emotivo, se van creando condiciones de aceleración que les predispone, claro está, a numerosos accidentes. Es muchísima la gente que se accidenta por aceleración, sin hablar de experiencias extraordinarias. En esas situaciones, poder apelar al recurso del silencio interno es de mucho interés porque, de manejarlo, frena las aceleraciones y además porque les da a ustedes una muestra de cómo anda el control mismo de las experiencias.
En una situación cotidiana y nada extraordinaria, vean ustedes cuando están como sobresaltados, o inquietos, o con muchas actividades por realizar, vean ustedes de continuar haciendo aquello que hacen pero como sin escuchar el pensamiento. Es una forma de decir, "escuchar el pensamiento", como haciendo una especie de vacío. Imagínense ustedes inquietos por esto que van a hacer o tienen que hacer. Imagínense que de pronto paran y tratan de experimentar una especie de silencio, como si nada escucharan y nada vieran. Fíjense si lo pueden hacer en este mismo instante. Una suerte de gran calma interna. Es claro, pueden escuchar el estímulo sonoro que llega a los oídos de ustedes; pueden escucharlo de un modo tenso, pueden escucharlo de un modo flojo, relajado, pueden escucharlo sin inquietud.
Pueden escucharlo sin medir el tiempo. ¿cuánto hace que estamos acá? ¿Cuanto tiempo más vamos a estar acá? ¿Qué pasará si aumenta la temperatura y somos muchos? ¿qué pasará si falta refrigeración? ¿Qué pasará si, bueno...tengo que levantarme? Hay mucha gente atrás y así siguiendo. Todo eso sáquenlo y simplemente tengan la experiencia de calma. Imagínense que hay muchas preocupaciones en ustedes. Paren la máquina y fíjense si pueden detener la velocidad del pensar.
Esto en la vida cotidiana es interesante, pero sobretodo es interesante, y para eso nos importa, sobre todo es interesante cuando se refiere al detenimiento de las experiencias que se han puesto en marcha. Cuando ustedes encuentran a una persona que ha tenido una experiencia emocionante y ven que esa persona no puede parar ni su explicación ni su avidez por nuevas experiencias, ustedes deberían recomendarle una suerte de silencio, como de calma. Si están ustedes en esa situación y no pueden hacer ese silencio, no pueden detener ese proceso. Pero si ustedes están acelerando en la experiencia pueden detener ese proceso con esa simples técnicas de silencio; hechar atrás la máquina y reconsiderar la experiencia a la que asistieron, integrar esa experiencia y seguir nuevamente adelante.
Nadie tiene problemas con esto de las experiencias. No es tan grave ni tan dramático. Simplemente les muestro un camino, un corte de camino, para no perder tanto tiempo con investigaciones y búsquedas. Es más fácil y puede ir mejor la cosa si cuando ustedes noten el surgimiento de alguna experiencia importante, en lugar de buscar nuevas y nuevas experiencias, ustedes frenan la máquina, reconsideran su estado, ponen en marcha la reversibilidad, ponen en marcha sus conocimientos, estudian qué pasó, lo entienden y lo integran. Y si lo integran construyen y de ahí en más, mas interesantes pueden ser las futuras experiencias. Pero estas aceleradas hacen que tenga que volver en el camino e iniciar nuevamente... bueno, la senda de la que estamos hablando.
Así es que para evitar pérdida de tiempo. Si; decimos que hace muchos años, pues, todo el mundo buscaba experiencias y nadie asistía a ellas, y a medida que pasó el tiempo fueron surgiendo experiencias. Pero también surgieron experiencias de este tipo, del tipo de la aceleración, y por eso estamos hablando ahora acerca de esto. En ningún caso hay ningún peligro. Es todo un problema de tiempo. Hay muchos procedimientos para provocar el acceso a determinadas experiencias.
Bueno, el producir estas experiencias de todos modos puede darle una orientación de su vida en un sentido positivo. Esas experiencias pueden orientar a las gentes en una dirección interesante. Las gentes más especializadas, en cambio, será bueno que distingan. Ya hemos estado distinguiendo entre lo que llamamos estados crepusculares de conciencia y otros estados interesantes.
Fíjense que curioso: hace algunos siglos, un místico occidental tenía problemas para detectar de dónde venían ciertos estímulos -por darle un nombre- , que lo impulsaban a este místico en una dirección mental o en otra, o que en ocasiones lo hacían realizar ciertos actos u otro tipo de actos. Decía él que las incitaciones podían venir tanto de Dios como del Demonio. Y entonces él estaba buscando el sistema de registros. El quería saber qué venía de Dios y qué venía del demonio. Porque, claro, el demonio es una especie de Dios inverso. Se parece mucho (risas) y parece que tiene la virtud de engañar al pobre Homo Sapiens (risas), que hace sólo dos millones de años que anda por el planeta. Y parece que el diablo es muy antiguo, igual que Dios, tal vez menos antiguos que Dios. En todo caso es muy sabio este diablo. Y entonces imagínenlo ahí nada menos.
Una desproporción. Entonces este pobre estaba ahí preocupado por detectar si la cosa venía de Dios o venía del Diablo. Y claro, con cálculos matemáticos la cosa no iba. Finalmente determinó que aquello que podía entrar en el campo de la tentación o de la falsedad, en fin, aquello que era una incitación proveniente del Demonio, siempre tenía un carácter de violencia interna; mientras que otro tipo de sugerencia, por así decir, siempre daba a este señor el registro de paz. A su modo este señor estaba armando un sistema de registros prácticos, para bien orientarse en su experiencia. Toda experiencia que generara en él una suerte de violencia, era una mala señal. Toda experiencia que hiciera en él un registro de paz, era una buena experiencia.
Es claro, él estaba distinguiendo entre los estados crepusculares de conciencia, que no permite integrar contenidos, sino más bien producen división, y otras experiencias interesantes que precisamente lo que permiten es la integración de contenidos y la dirección creciente de la energía síquica. A su modo, y con otras palabras, estaba él detectando esos registros, y para que sus cosas seguramente debe haber sido muy útil porque este místico siguió avanzando en su producción, y siguió avanzando en su desarrollo.
Nosotros distinguimos también, aparte de los estados crepusculares, distinguimos entre estados que pueden ser ocasionales, de estados que bien podríamos llamar superiores de conciencia. Los estados superiores de conciencia los hemos clasificado desde hace mucho en estados de éxtasis, arrebato y reconocimientoQuien se introduce en la experiencia, muy a menudo comienza por los estados más primarios, es decir los estados de éxtasis. Estos estados de éxtasis, suelen tener concomitancias motrices; una cierta agitación, un cierto movimiento del cuerpo. Los estados de arrebato más bien tienen concomitancias emotivas. De pronto una súbita alegría invade al sujeto; de pronto un inefable estado positivo invade al sujeto.
Los estados superiores de reconocimiento podríamos decir que son más bien intelectuales, en el sentido que el sujeto cree, en un instante, comprenderlo todo. En un instante cree no tener diferencias entre lo que es él y lo que es el mundo. Como si el yo hubiera desaparecido y nuestro amigo ahora no se estuviera preocupando por su número de identificación, peso, estatura, todo aquello que le hace sentir a él: "yo ahora tengo un estado interesante", sino más bien esto del yo haber desaparecido totalmente, y simplemente ser presencia, como en algunas representaciones de algunas religiones una especie de gran ojo, y no un señor que anda mirando detrás de los ojos de las cerraduras. Estos estados superiores de conciencia pues, pueden tener sus concomitancias motrices, emotivas e intelectuales.
Y, es claro, sin llegar a cosas tan extraordinarias, ¿a quién no le ha pasado de pronto una alegría enorme porque sí, una alegría súbita y creciente y extraña, pero alegría al fin? ¿A quién no le ha pasado porque sí, haber caído en cuenta de que... de que así son las cosas, por ejemplo, pero haber caído en cuenta en profundidad, con significado? Imaginen esto mismo, pero más. (Risas)
El trabajo con la experiencia puede muy bien ser hecho y puede seguirse con calma, desarrollándolo poco a poco, sin apuro, sin inquietud, porque después de todo no se está buscando a esas experiencias como un fin, sino que se está buscando a esas experiencias como referencias capaces de orientar a la conciencia en una dirección creciente. Observen que es muy distinto esto de lanzarse a la experiencia en una suerte de hedonismo espiritual, para tener más experiencias digamos, como para comer más fresas (risas). 
Si ustedes quieren sumar experiencias van a encontrar cada cosa! (Risas) No se trata, parece, de eso, sino más bien... Les digo porque nuestra época es muy amiga -claro, mercado de consumo-, entonces muchas experiencias (Risas) No parece que se tratara de esto de sumar experiencias, -"hombre de muchas experiencias, este"- sino más bien de conseguir algunas experiencias capaces de orientar en un sentido interesante. Se puede trabajar con estas experiencias lentamente, sin mayores apuros, comprendiendo que lo que se está buscando en el fondo de todo, es un sentido más que una experiencia. ¿Y qué es la experiencia? Es una suerte de intermediario con el sentido.
Hasta los fenómenos paranormales han sido por ahí tomados como capaces de dar sentido. Los fenómenos paranormales son en todo caso sugestivos, pero no parece que dieran ningún sentido. Es más: hay insectos con un ganglio nervioso que parecen capaces de producir ciertos fenómenos paranormales. No digo yo que esos insectos de un ganglio nervioso sean seres despreciables... Digo que un ganglio es poco (risas) y no parece corresponder, - tal vez, si - y no parece corresponder a la manera adecuada de la mente esa construcción neurológica. Bueno pues, que esto de los fenómenos paranormales no necesariamente corresponden con niveles altos de conciencia.
Por ahí dicen que también los santos, como llaman en las religiones, o las grandes mentes, como llaman otros, son capaces de producir no sé qué fenómenos extraordinarios. Pero bueno, también los insectos. No parece ser esto garantía de desarrollo, aunque desde el punto de vista de la investigación sea una cosa interesante; como los hay en todos los campos, claro que sí, pero no es este el mejor indicador de que estemos en presencia de fenómenos superiores. Así que no es esta la vía para encontrar una referencia y un sentido. No es la vía entrar por la investigación de lo paranormal. La investigación de eso no es para encontrar la vía del sentido.
Este punto de mira, esta conciencia móvil, este yo que observa los contenidos de conciencia en su pantalla, este yo de pronto puede quedar en silencio. Este yo, sumatoria de sensación y de memoria, puede de pronto silenciarse. Esto es posible porque memoria puede dejar de entregar datos, y sentidos -por lo menos externos-, puede dejar de entregar datos. Conciencia puede encontrarse en un momento dado sin la presencia de ese yo, en una suerte de gran vacío, y puede ser que en ese momento conciencia registre una presencia diferente a la que se registra con la presencia del yo.[i]
Nosotros no identificamos la mente con el yo, ni identificamos la mente con la conciencia. Nosotros conocemos unos cuantos mecanismos. Nosotros conocemos la parte mecánica de la conciencia -ustedes saben, impulsos que van y vienen y todo aquello-. Nosotros conocemos la mecánica de la conciencia, que es mecánica.
Así como esta conciencia se nutre de los impulsos que llegan del intracuerpo, del exterior del cuerpo, de memoria, se nutre de sus propios impulsos de retroalimentación, se nutre de las respuestas que da al mundo y que realimentan nuevamente la entrada al circuito y así siguiendo, así también nosotros detectamos ciertos fenómenos que se producen cuando la conciencia es capaz de internalizarse hacia lo que hemos llamado en autotransferencia, por ejemplo el si-mismo. Ese si-mismo, que se usa también en alguna sicología profunda contemporánea, no es exactamente un contenido de conciencia.
La conciencia puede llegar a ese si-mismo por un especial trabajo de internalización, pero no vayamos a creer que encuentra un objeto adentro de ella como si la conciencia fuera una bolsa donde se va metiendo la mano y finalmente saca la última manzana. No es el caso. Es la mecánica de la internalización, irrumpe esto que siempre está escondido esto que nunca es presente, para el ser humano en general, porque está cubierto precisamente por el ruido de los engranajes de la conciencia.
Tanto ruido mete esta conciencia en su accionar, tanto pensamiento va y viene, tanto trabaja este yo que, claro, no advierte la presencia de la mente. Esta mente está cubierta por el ruido. Esta mente no se hace presente. No hay mente en el trabajo mecánico de la conciencia. Es necesario que la conciencia paralice su actividad.
Pero este es un caso; esto es difícil. Hagámoslo más fácil, utilicemos la mecánica de la conciencia. ¿Para qué ir contra una gran fuerza? Utilicemos la dirección natural de la conciencia, utilicemos el trabajo de las imágenes de la conciencia, utilicemos los impulsos para guiar a la conciencia en una dirección que sea interesante. Así pues, guiando a la conciencia mediante sistemas que ustedes conocen, tales como los sistemas transferenciales, guiando a la conciencia en una dirección u otra, vamos haciendo cosas prácticas, inmediatas, interesantes, por ejemplo reconciliarnos con nosotros mismos, resolviendo problemas biográficos, ¿verdad? Eso se entiende en el comercio (Risas). Sirve, es útil; es útil, se logran beneficios. No tanta neurosis, no tanto problema. Entonces, claro, vamos guiando a la conciencia, resolviendo problemas biográficos, problemas de ansiedad por el futuro, problemas de stress. Vamos resolviendo todo esto porque, claro, vamos produciendo distensiones profundas, vamos integrando contenidos que están mal integrados, que han llegado a nuestra vida, que se han producido en nuestra vida y que, claro, nos provocan gran contradicción.
Merced a estos trabajos de dirección de la conciencia, vamos avanzando. Pero, es claro, la ambición de estos métodos no es terapéutica. No es ese su interés, como hemos destacado tantas veces. Debe ser un instrumento para el desarrollo. Y claro, las cosas van a estar bien si vamos trabajando aunque sea lentamente, en esto de integrar contenidos, y en esto de impulsar a la conciencia en direcciones más altas hacia esos centros raros de si mismo, esos centros de Luz, esas representaciones altas de la conciencia que de pronto ponen en marcha esa fuerte energía. 
Estos impulsos de la conciencia en direcciones altas en donde, efectivamente, en algún momento se toma contacto con aquello que, cuando irrumpe, polariza a toda la conciencia en esa dirección, sencillamente que la vida misma se orienta en sentido diferente al que tenía. Porque antes de tal experiencia todos son intentos, todas son tendencias. Claro, es Sentimiento Religioso del que hablábamos al principio. En el ser humano hay un sentimiento, hay una búsqueda, pero hay tanto problema biográfico y hay tal falta de integración de contenidos y tal contradicción y tal falta de armonía, que bueno, las direcciones van en cualquier lado y de pronto, como si se tratara de una enorme transferencia, todos los contenidos se ordenan y se integran y se polarizan en una dirección y surge entonces un sentido en la vida.
Se dirá que tales experiencias se pierden y es cierto, se pierden las experiencias. Si nuestro problema no es tanto el adquirir una experiencia de modo definitivo, sino más bien utilizar esta experiencia para lograr un sentido. Se pierde esta experiencia, claro que sí, pero ya la conciencia tiene otras referencias, ya no es como antes. Antes podía ser o no ser. Ahora sucede que ¿quién puede discutirle a uno el registro de semejante experiencia? Tal experiencia es difícil de explicar a otros. El lenguaje, en general, no está armado para describir ese tipo de fenómenos.
Desde luego que haciendo un esfuerzo se podría también hacer descripciones de esos registros, ¿por qué no? A veces esto de que no se puede hablar de ciertas cosas es un bonito expediente para salir del paso. Ustedes deben haber escuchado a mucha gente que dice "Ah!, (risas)... de eso no se puede hablar porque, claro, no hay palabras". Claro que hay palabras que lo reflejan más o menos bien, más o menos mal. En todo caso se trata de experiencias. Al tratarse de experiencias habrá palabras que más o menos puedan describir.
Bien, el caso es que hay dificultades si no se está en presencia de ellas. Pero, bueno, quien en todo caso conoce esa experiencia, sabe que su vida cambia. Y aunque no está en presencia posteriormente, de tal experiencia, ya tiene una marca y tiene una dirección, y tiene un sentido. Ese es el punto y para eso importa la experiencia.
Y bueno, parece que se ha logrado bastante con ese tipo de experiencia. Se ha logrado bastante porque ese paisaje de compensación, esto de que, claro, el ser humano busque un tiempo eterno que compense al tiempo finito de su vida, el ser humano busca otro espacio, -llámenle paraíso o como quieran-, distinto a este espacio cotidiano, esa estructura en presencia de fenómenos interesantes parece, efectivamente, modificarse. No se sabe cuanto tiempo puede durar esa experiencia. Se sabe que en el tiempo cronológico según están ajustados nuestros relojes, podría durar un segundo o medio minuto, pero el registro que se tiene de tal experiencia podría ser sencillamente de eternidad.
En lo que hace a la representación, numerosas representaciones pueden surgir tales como las de la Luz. También representaciones de comunicación no exactamente con palabras, sino como dicen aquellos que se comunican con seres extraterrestres, casi de modo telepático. Bien, ellos están hablando de una suerte de comunicación significativa; de significancias están hablando más bien que de palabras, o de que nuestro amigo esté escuchando palabras que alguien le dice. 
Bueno pues, estas experiencias de Luz, estas experiencias de significado y todo aquello, parecen ser traducciones a la mecánica de la conciencia, de fenómenos mentales. Es poco probable que estos fenómenos sean Luz o sean significancia, pero ¿cómo va a percibirlo la conciencia mecánica, con las traducciones que siempre observamos en su circuito? Es claro, si le apretamos el globo ocular a una persona, va a ver Luz. Y ustedes se dan cuenta de que no es que esté viendo luz, sino que está traduciendo ciertos impulsos nerviosos. Así pues, puede recibir impulsos o tomar contactos profundos, y traducir este contacto como luz o como significado o significancia.
En todo caso también puede accederse a experiencias interesantes de un modo más directo, sin tanto trámite. Puede accederse a esas experiencias de un modo más o menos simple, con procedimientos simples, y al acceso de personas comunes. Si esto es así y cualquier persona puede acceder a estas experiencias capaces de convertir el sentido de su vida, entonces quienes más conocen de estas cosas podrán informar cuando estos fenómenos surgen, y no antes, cuando una persona cualquiera produce en ella ese fenómeno, quienes más saben podrán informarla acerca del significado de este fenómeno y podrán esclarecerle en cuanto a esto y colaborar con esa persona orientándola en el nuevo sentido que ha descubierto. 
Pero claro que sí, que muchas personas pueden tener acceso a experiencias de importancia sin tener ningún conocimiento... Bastan pequeñas técnicas, basta ponerse en un estado adecuado para que logren ciertos contactos, y al lograr esos contactos se polarice su siquismo, y al polarizarse surja un sentido y surja un sentido que barra con una de las fuentes más grandes del sufrimiento, barra, por ejemplo, con el temor a la muerte.
Imaginen ustedes que si una de las fuentes más grandes del sufrimiento, así como el temor a la soledad, el temor a la enfermedad, es esta, la del temor a la muerte, imaginen ustedes la importancia que puede tener para el ser humano esto de lograr una experiencia tal que dé al ser humano sentido, que dé al ser humano un sentido trascendente tal que la muerte no pueda detener su mente.
Imaginen el significado que puede tener para el ser humano el por experiencia captar la posibilidad de que la muerte física es, simplemente, la desaparición de la conciencia mecánica, pero de que la mente es registrable y la mente no termina ni comienza con la muerte física o con el nacimiento. Si una de las fuentes más importantes del sufrimiento para el ser humano es esta, el temor a la muerte, toda experiencia trascendental que ponga al ser humano en presencia de ese sí-mismo, de esa mente, esa experiencia es una de las más importantes que puedan existir.
Si un ser humano, aun cuando pierda la experiencia luego de haberla tenido, luego de haberla tenido, ya tiene una referencia sin duda, sin duda, que ha barrido con una de las fuentes principales de sufrimiento."
SILO 5to dia. Canarias
(02-10-78)
PUBLICADO POR ESTHER BASS EN 15:14 http://www.blogger.com/img/icon18_email.gif





[i] Gvl: Tener en cuenta para una comprension de las experiencias de muerte inminente