https://archive.org/details/humanizar-la-tierra-Silo/Humanizar+la+Tierra+04.mp3
Presentación del libro por parte del autor:
Ver grabación número 58
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Este artículo también está disponible en: Inglés, Francés, Italiano, 
Ante la alarmante situación de violencia que cunde en el planeta y amenaza con desatar un conflicto bélico a escala mundial, incluso con la utilización de armamento nuclear, el Foro Humanista Mundial invita a un diálogo en profundidad, que sirva a la ciudadanía para acometer con decisión acciones que permitan transformar el escenario.
Mientras multitudes salen a las calles a denunciar la estupidez, la sordera y el cinismo de gobiernos criminales los medios y las redes sociales corporativas se esfuerzan por silenciar el clamor de los pueblos a favor de la paz y de un mundo digno para la humanidad.
La iniciativa tiene el propósito de amplificar la voz de aquellos que trabajan a diario por un mundo diferente y forma parte de una serie de encuentros virtuales promovidos por el Foro Humanista Mundial, en los que se abordarán distintas aristas de un cuadro signado por un sistema a todas luces incompatible con las mejores aspiraciones de la especie humana.
El primer conversatorio, bajo el título “¿Qué puede hacer la ciudadanía para prevenir una guerra mundial?”, tendrá lugar el próximo 19 de Mayo (11 h Chile; 14 h UTC; 16 h Mozambique; 17 h Palestina; 19.30 h India) y contará como invitados a Rafael de la Rubia, impulsor de la Tercera Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia y a Gerardo Fémina, activista de Europe for Peace.
El diálogo se desarrollará en español con interpretación al inglés y el enlace para acceder es https://us02web.zoom.us/j/82776306022?pwd=OFJvOERhRnp2NDllYVRuc2ltZUltQT09
Con estos Encuentros, el Foro Humanista Mundial pretende animar a colectivos y organizaciones a facilitar los acercamientos, a impulsar un debate desprejuiciado sobre los rumbos a tomar, a fortalecer los factores de cambio y a sumar esfuerzos para superar las resistencias retrógradas que lo dificultan. En definitiva, a franquear las fronteras de lo posible hacia una realidad distinta.
El Foro Humanista Mundial
El Foro Humanista Mundial aspira a convertirse en un instrumento permanente de información, intercambio de ideas y acción conjunta entre personas e instituciones de las distintas culturas del mundo.
Su principal objetivo es desarrollar una clara comprensión de los importantes retos que afronta la humanidad y encontrar las mejores fórmulas prácticas para la acción común.
El Foro Humanista tuvo su origen en Moscú en 1993. En aquella oportunidad, Silo, fundador de la corriente del Nuevo Humanismo, quien recibiera de la Academia de Ciencias de Rusia el día anterior la distinción de Doctor honoris causa, señaló: “El Foro Humanista pretende fundar las bases de una discusión global futura. Pero no debe descalificar a priori los aportes hechos hasta hoy por diferentes corrientes de pensamiento y de acción, independientemente del éxito o fracaso práctico que estas hayan tenido. De mayor interés será tener en cuenta a diversas posturas y comprender que en esta civilización planetaria que comienza a gestarse, la diversidad de posiciones, valoraciones y estilos de vida prevalecerá en el futuro a pesar de los embates de las corrientes uniformantes. En este sentido, nosotros aspiramos a una nación humana universal, posible únicamente si existe la diversidad.”
A partir de entonces, se sucedieron numerosos foros locales, nacionales y regionales. Dando continuidad a ese proceso, el Foro Humanista Mundial se apresta a reavivar los debates con el espíritu de acercar a las distintas culturas y enfatizar en que son los individuos y los pueblos los verdaderos actores de toda transformación.
De vital importancia, precisan los promotores de la iniciativa, es superar la fragmentación y favorecer el diálogo con las nuevas generaciones, sedientas de horizontes de futuro.
Al mismo tiempo, el Foro se propone actuar como caja de resonancia para potenciar todo efecto demostración que apunte a nuevas propuestas de organización social en reemplazo de las asfixiantes estructuras actuales.
El Foro Humanista Mundial trabajará de modo permanente, favoreciendo la circulación de información e iniciativas de acción entre sus miembros, organizando ocasionalmente eventos presenciales, como los previstos para este año y el siguiente en África y Asia.
Entre los ejes de trabajo propuestos están la necesidad de acabar con los conflictos armados y proceder a la desnuclearización y al desarme, superar el racismo y la discriminación, contrarrestar el aumento de la pobreza, el hambre y la explotación, detener el deterioro progresivo de la salud y la educación; desenmascarar la manipulación de los derechos humanos como pretexto de intervención en los asuntos de otras naciones.
Otras cuestiones de vital importancia a abordar son la persecución religiosa o ideológica y la radicalización fundamentalista, el derecho humano a migrar y la situación de los migrantes, los fenómenos sicosociales de alteración y violencia, los peligros reales, debidamente priorizados, de la destrucción ambiental, el accionar de grupos secesionistas, el aumento de la drogadicción, el suicidio y las afecciones mentales, la monopolización de los medios de comunicación y los entornos digitales, las plagas de la desinformación y el discurso de odio.
Especial atención se prestará a la investigación sobre el fenómeno de desestructuración que comenzando en las agrupaciones sociales y políticas termina comprometiendo la relación interpersonal, la articulación de la cultura y todo proyecto de acción común de los conjuntos humanos.
Finalmente, un aspecto estratégico, indispensable y decisivo para avanzar en la dirección proyectada -señalan los impulsores del Foro- será brindar herramientas educativas para erradicar progresiva- pero crecientemente y ojalá de modo definitivo la violencia alojada en la interioridad humana.
El contacto con nuestro campo energético. Hablar de campo energético es bastante común, lo leemos por todas partes referido al cosmos y a la naturaleza. Pero nos resulta más difícil identificar ese campo en nosotros mismos. Tal vez lo sabemos teóricamente pero no tenemos la experiencia habitual de sabernos campos energéticos. Hemos visto las imágenes de los santos o los grandes despiertos que son representados con una aureola de luz alrededor de su cabeza. Esas imágenes aluden a la energía que en algunas ocasiones se manifiesta más externamente. También es posible que en algunas situaciones de peligro o de grandes emociones uno haya experimentado “la piel de gallina” o los “pelos erizados”. Ese fenómeno responde a la energía del cuerpo que, al tocar un punto sensible del espacio de representación o pantalla mental, se exterioriza produciendo escalofríos.
Pero en la vida cotidiana cuando uno se mira en el espejo, ve una imagen plana, sin profundidad. Las experiencias en las que uno se sintió muy energético, tienen que ver con el sexo, el enamoramiento o situaciones de peligro. Motivo por el cual están tan de moda los deportes extremos, pues ahí se logra un contacto directo con el campo en donde no puedes distraerte (Atención) porque pondrías en riesgo tu vida. También en situaciones inesperadas como accidentes, o situaciones de violencia, como por ejemplo un asalto, coloca a la conciencia en situación de shock y por lo tanto de silencio absoluto al tiempo que, por la amenaza a la vida, se manifiesta y se registra el propio campo. Tomar contacto con ese campo energético es posible, pero requiere una cierta dedicación y permanencia en el tiempo. Existe una forma bastante simple y fácil de tomar contacto con el campo a través de una imagen y de la propia respiración.
En este trabajo al igual que en la relajación interviene la atención dirigida a las sensaciones del cuerpo, y en particular a las sensaciones del intracuerpo. Allí en el interior de nuestros órganos hay mucha energía acumulada que ni siquiera sabemos que existe. Cuando la energía se ausenta o se concentra en algún órgano del cuerpo generalmente ese órgano se enferma, razón por la cual lograr la circulación de la energía intra corpórea es por demás saludable y energizante. La clave del contacto con este campo energético es la relajación completa (cuerpo, intra cuerpo y mente) y la respiración sostenida e intensa, con la atención puesta en las sensaciones corporales que produce ese ritmo respiratorio.
Nuevamente vamos a ubicarnos en un lugar tranquilo, sentado y sin apoyarse en el respaldo. Esta posición de equilibrio inestable permite no dormirse. Si ya has realizado la relajación del cuerpo, el intracuerpo y la mente, habrás advertido que al inicio del trabajo es difícil mantener la atención en el ejercicio, ya que aparecen en la pantalla diferentes imágenes de la vida cotidiana o de los conflictos o actividades pendientes. Es normal y la actitud aquí es regresar al trabajo sin subirse a esos trenes de imágenes que aparecen. De una manera indirecta estos son ejercicios atencionales. El tema de la atención lo desarrollaremos más adelante con detenimiento ya que constituye uno de los pilares del trabajo sobre uno mismo. Antes tomar contacto con tu campo energético es recomendable realizar un relax completo. Los asteriscos indican una breve pausa para realizar lo propuesto.
Experiencia:
*Haz una pausa en cada asterisco
Imagina una esfera trasparente y luminosa que se emplaza en lo alto de tu espacio, en lo alto del cielo. * Esa esfera trasparente y luminosa comienza a descender, siendo observada por mí y creada por mí. Proviene de ese espacio alto cargado de energía. *
Desciende, va descendiendo lentamente hasta ubicarse al frente de mis ojos a cierta distancia, * Ahora que ubicamos nuestra esfera frente a nosotros, la acercamos hasta permitirle penetrar en nuestro cuerpo físico, sensaciones energéticas, y allí se va fundir esa forma mental con mi forma física. La ubico en el centro de mi cabeza. *
Una vez ubicada en el centro, la vamos a hacer descender y al mismo tiempo vamos sintiendo como pasa desde la cabeza por el interior de nuestra garganta. * Ahora vamos sintiendo como entra, en esa zona amplia del pecho y como se va desplazando, relajando todo a su paso, hasta ubicarse en el centro mismo del pecho. * Ahora la sentimos más que verla. * Mantenemos su presencia en el interior de nuestro pecho y en un momento esa esfera mental por si sola comenzará a expandirse, al igual que la sensación que produce en nuestro cuerpo. *
Solo estamos atentos a la presencia de la esfera y a la natural expansión y contracción de nuestra respiración. *Dejamos que se expanda hasta los límites de nuestro cuerpo. Continuamos atentos. * La mantenemos unos segundos en los límites del cuerpo y comenzamos la contracción hacia el centro del pecho. Es una contracción que arrastra todas las tensiones existentes y que nos permite energetizar esa región central. Y desde allí como flotando comienza a ascender desde el pecho pasando por la garganta y hacia la cabeza. Una vez ubicada en la cabeza sale de ella por nuestros ojos hacia el lugar de donde vino. Nos tomamos unos segundos para que ella ascienda hasta perderse en lo infinito. A veces la respiración se hace amplia, y aparecen emociones positivas emociones agradables e inspiradoras. Otras veces aparecen recuerdos muy nítidos. Pero tú te apoyas en la sensación de paz creciente que te queda.
fuente: El conocimiento de si mismo, de Graciela Romero Udabe
Nosotros trabajamos de una manera precisa con la energía. Sin embargo, hay diferentes formas de hacerlo. Antes de entrar en las diferentes formas de trabajar con la energía, les pediré que imaginen lo siguiente. Imaginen que todos los objetos materiales no son otra cosa que energía comprimida. Imaginen que todas las cosas están rodeadas por energía. En lugar de imaginarse que lo que nos rodea es aire, imaginen que todo es energía. Nosotros estamos sumergidos en esa energía. Imaginen que dentro de este vasto océano de energía, por algunas circunstancias, esta energía está concentrada en algunos puntos. Por la concentración de esa energía, formas materiales, formas comprimidas de energía aparecen. Imaginen que el universo entero es energía, y nosotros entonces seremos capaces de comprender cómo la creación no está terminada. Pero la materia continúa siendo creada de algo. Nadie puede explicarse cómo la materia está creada de la nada, porque nadie puede descubrir que todo en un cierto momento puede llegar a ser energía concentrada.
"Este trabajo es una reflexión sobre el modo de acción humana que se describe como un modo de acción histórica y cultural. Se precisa la esencialidad humana en su capacidad de desplazamiento temporal hacia el pasado, el futuro y la modificación del pasado para construir futuros queridos y también futuros trascendentes.
Se concibe al cuerpo, conciencia y mundo como una estructura en que se determinan mutuamente en la interacción. Es la conducta la que configura el mundo sobre el que actuamos, y ese “mundo” actuado por la conciencia, modifica a su vez, los estados de ésta. El cuerpo es visto por la conciencia como parte del mundo y por tanto susceptible a ser modificado.
La conciencia traduce las necesidades vitales, el impulso trascendente, el muro de la muerte y las creencias culturales en ensueños, deseos y proyectos que impulsan el cuerpo a la acción gracias a la representación. La experiencia de la acción va fortaleciendo o desgastando el ensueño y las creencias. La frustración o desilusión del ensueño y el fracaso de las creencias, introduce la posibilidad: nuevos intentos que modifican la estructura conciencia-mundo.
Los otros, son el sí mismo, la autonomía y la libertad frente a mí. Fijar al otro en mi representación es deshumanizarlo, es apresar su libertad y quedar yo mismo prisionero de mi representación. El otro también me constituye y lo constituyo en la interacción. Pero a diferencia de los objetos que construyo con mi acción, el otro no es un objeto, sino una libertad, que se escurrirá en cada instante y me desestabilizará. El otro es también un propósito trascendente que se manifestará en mí de acuerdo a mi acción (de acuerdo a mi acción, no a la del otro).
Para leer el texto completo:
02-Un-posible-esquema-de-la-accion-humana.pdf (darioergas.org)
En: presentación del libro Mitos Raíces Universales. Silo
Las débiles creencias con las que nos movemos en la vida diaria, son fácilmente reemplazables a poco de comprobar que nuestra percepción de los hechos fue equivocada. En cambio, cuando hablamos de fuertes creencias sobre las que montamos nuestra interpretación global de las cosas, nuestros gustos y rechazos más generales, nuestra irracional escala de valores, estamos tocando la estructura del mito que no estamos dispuestos a discutir en profundidad porque nos compromete totalmente. Es más, cuando uno de estos mitos cae, sobreviene una profunda crisis en las que nos sentimos como hojas arrastradas por el viento. Estos mitos privados o colectivos orientan nuestra conducta y de su acción profunda sólo podemos advertir ciertas imágenes que nos guían en una determinada dirección.
Cada momento histórico cuenta con creencias básicas fuertes, con una estructura mítica colectiva, sacralizada o no, que sirve a la cohesión de los conjuntos humanos, que les da identidad y participación en un ámbito común. Discutir los mitos básicos de época significa exponerse a una reacción irracional de diferente intensidad conforme sea la potencia de la crítica y el arraigo de la creencia afectada. Pero, lógicamente, las generaciones se suceden y los momentos históricos cambian y así, lo que en un tiempo anterior era repelido, comienza a ser aceptado con naturalidad como si fuera la verdad más plena. Discutir en el momento actual el gran mito del dinero implica suscitar una reacción que impide el diálogo.
Este mito desacralizado muchas veces operó cerca de los dioses. Así, todos sabemos que la palabra «moneda» deriva de Juno Moneta, Juno Avisadora, al lado de cuyo templo los romanos acuñaban, precisamente, la moneda. A Juno Moneta se pedía abundancia de bienes, pero para los creyentes era más importante Juno que el dinero de cuya buena voluntad éste derivaba. Los verdaderos creyentes hoy piden a su dioses diferentes bienes y, por tanto, también dinero. Pero si verdaderamente creen en su divinidad ésta se mantiene en la cúspide de su escala de valores. El dinero como fetiche ha sufrido transformaciones. Por lo menos en Occidente, durante mucho tiempo tuvo como respaldo al oro, ese metal misterioso, escaso y atractivo por sus especiales cualidades. La Alquimia Medieval se ocupó de producirlo artificialmente. Era un oro todavía sacralizado al que se atribuía el poder de multiplicarse sin límite, que servía como medicamento universal y que daba la longevidad además de la riqueza. También ese oro movió afanosas búsquedas en las tierras de América. No me refiero solamente a la llamada «fiebre del oro» que impulsó a aventureros y colonizadores en Estados Unidos, más bien hablo de El Dorado que buscaban algunos conquistadores y que también estuvo asociado con mitos menores como la fuente de juventud.
Rápidamente nuestro interlocutor se defiende afirmando por ejemplo: «¡cómo que el dinero es un mito, si es necesario para vivir!»; o bien: «un mito es algo falso, algo que no se ve; en cambio el dinero es una realidad tangible mediante la cual se mueven las cosas», etc, etc, etc. De nada valdrá que expliquemos la diferencia entre lo tangible del dinero y lo intangible que se cree puede lograr el dinero; no servirá que observemos la distancia entre un signo representativo del valor que se atribuye a las cosas y la carga sicológica que ese signo tiene. Ya nos habremos convertidos en sospechosos. Inmediatamente nuestro oponente comienza a observarnos con una mirada fría que pasea por nuestra vestimenta, exorcizando la herejía mientras calcula los precios de nuestra ropa, ropa que indudablemente, ha costado dinero…, reflexiona en torno a nuestro peso y las calorías diarias que consumimos, piensa en el lugar en que vivimos y así siguiendo. En ese momento podríamos ablandar nuestro discurso diciendo algo así: «En verdad hay que distinguir entre el dinero que se necesita para vivir y el dinero innecesario»… pero esa concesión ha llegado a destiempo. Después de todo, allí están los bancos, las instituciones de crédito, la moneda en sus diferentes formas. Es decir, distintas «realidades» que atestiguan una eficacia que aparentemente nosotros negamos. Bien vistas las cosas, en esta ficción pintoresca, no hemos negado la eficacia instrumental del dinero, es más, lo hemos dotado de un gran poder sicológico al comprender que a ese objeto se le atribuye más magia que la que realmente tiene. El nos dará la felicidad y de alguna manera la inmortalidad, en la medida que impida que nos preocupemos por el problema de la muerte.
Pero un mito de fuerte arraigo, hace girar en torno a su núcleo a los mitos menores. Así, en el ejemplo que nos ocupa, numerosos objetos están nimbados por cargas transferidas del núcleo central. El automóvil que nos presta utilidad es también un símbolo del dinero, del «estatus» que nos abre las puertas a más dinero. Sobre ese particular Greeley dice: «Basta con visitar el salón anual del automóvil para reconocer una manifestación religiosa profundamente ritualizada. Los colores, las luces, la música, la reverencia de los adoradores, la presencia de las sacerdotisas del templo (las modelos), la pompa y el lujo, el derroche de dinero, la masa compacta (todo esto constituiría en otra civilización un oficio auténticamente religioso). El culto del automóvil sagrado tiene sus fieles y sus iniciados. El gnóstico no esperaba con más impaciencia la revelación oracular, que el adorador del automóvil los primeros rumores sobre los nuevos modelos. Es en ese momento del ciclo periódico anual cuando los pontífices del culto (los vendedores de automóviles), cobran una importancia nueva, al mismo tiempo que una multitud ansiosa espera impacientemente el advenimiento de una nueva forma de salvación».
Por supuesto no estoy de acuerdo con la dimensión, con la dimensión que ese autor atribuye a la devoción hacia el fetiche automóvil. Pero de todas maneras tiene la virtud de acercarse a la comprensión del tema mítico en un objeto contemporáneo. En verdad se trata de un mito desacralizado y, por tanto, tal vez pueda verse en él una estructura similar a la del mito sagrado pero justamente sin su característica fundamental de fuerza autónoma, pensante e independiente. Si el autor tiene en cuenta los ritos de la periodicidad anual, también vale su descripción para la celebraciones de los cumpleaños, Año nuevo, entrega del Oscar o ritos civiles semejantes que no implican una atmósfera religiosa como ocurre en los mitos sacralizados.
Para ir al vídeo: https://m.youtube.com/watch?v=PraYRHZj8Bk&pp=ygUbU2lsbyBwcmVzZW50YWNpb24gZGUgbWl0b3Mg
El 14 de mayo se cumplieron los 25 años de una reunión en pleno campo, en Punta de Vaca, cuando Argentina ya vivía bajo régimen militar. Allí, rodeados por la policía, se juntaron jóvenes argentinos y también chilenos, para debatir sobre los problemas de los convulsionados años sesenta. Sería la cuna del Movimiento Humanista. Protagonista de aquel encuentro y su mentor principal, Mario Rodríguez, más conocido como Silo, está de visita en nuestro país para presentar su último libro, «Cartas a mis Amigos». Muchas cosas han ocurrido en este cuarto de siglo que media entre la reunión de Punta de Vaca. Sobre muchas de ellas reflexiona en esta obra, donde expone su teoría social: sobre la revolución, el capitalismo, las fuerzas armadas, la caída de los socialismos reales.
Se le ve optimista y ríe de buena gana cuando se acuerda de la entrevista que le hiciera un canal de televisión chileno, la noche anterior:
«El periodista me dijo que el Movimiento Humanista se había formado en la clase alta y esbozó la teoría de que estábamos en convivencia con el Partido Comunista. A nosotros se nos habría asignado la tarea de destruir a la clase alta. Una teoría folklórica extraordinaria».
Poniéndose serio, decide abordar el tema, sin embargo.
«La verdad de las cosas es que el Movimiento estuvo conformado por clases medias y clases bajas. Que hubiera elementos de las clases altas, bueno, bienvenidos, pero no fue un movimiento elitista en ningún momento. De hecho, nos encontramos con los compañeros comunistas, del MIR».
Silo: No, no. Qué iba a ser de masas. No estábamos en condiciones, recién estábamos en el huevo.
Silo: Antes de eso fue necesaria una acumulación, la que está teñida por la persecución de los regímenes militares en Chile y en Argentina. La gente va a la cárcel, nos ametrallan compañeros, algunos caen en prisión y se les da la alternativa de salir al exilio. Esa gente que sale de estos dos países es la que va a Europa, básicamente Italia y España. Allí se abren en un activismo muy grande para tratar de conectar con la gente de allá. Así empieza a crecer el movimiento.
Silo: Era una catástrofe. Había pasado en Chile, pero en ese tiempo ya se veía un aluvión de signo militar en toda América Latina. Al Departamento de Estado norteamericano no le daba para enfrentar la protesta, el guerrillerismo, los cambios en las estructuras económicas. En Argentina existía un poderoso movimiento obrero, los llamados gremios combativos, y empezaron a barrerlos, a desarticularlos. No estoy hablando de los sindicatos domesticados, amarillos, que por supuesto respondían al régimen. La catástrofe que se dio en Chile, la entendíamos en el contexto de América Latina.
Silo: Con el guerrillerismo nosotros teníamos la siguiente tesis: al mismo sistema le interesa canalizar a ciertas fuerzas en la acción directa para luego justificar su represión y el asentamiento de regímenes militares. Por eso, desde un comienzo estuvimos por la no violencia. Por supuesto, la gente de los grupos guerrilleros nos consideraban desviacionistas o pacifistas estúpidos.
Silo: Francamente lo veíamos jaqueado. Era una experiencia muy interesante, de democracia plena. A través de las urnas se había logrado crear pre-condiciones para un cambio. No se pudo. Pero francamente creíamos que habría un golpe militar.
Silo: A nosotros nos parecía inevitable. De todos modos, la consecuencia de Allende, conceptual y humana, es meritoria y no se puede descartar. Pero no le veíamos salida. Son esas situaciones históricas donde igual se da un paso hacia adelante. Además, los procesos históricos no terminan con la anécdota, en este caso adversa. ¿Qué hubiéramos hecho nosotros? Creo que nada mejor que lo que hizo Allende. Y al decir Allende digo toda la U.P.
Silo: Ah, sin duda habríamos pertenecido a la U.P. Aún con la conciencia de que habríamos tenido problemas. Sin duda.
Silo: Creo que el mundo está llegando a un cuello de botella. Este sistema se abalanza hacia una crisis que no será sólo de este sistema sino que nos arrastrará a todos. Ese es el problema. Acá se ha instalado un sistema, el neoliberal, que sigue extremando sus medidas, sigue empobreciendo a los pueblos y a regiones completas. No se trata de que el sistema vaya a sufrir un colapso y nosotros, felices, nos haremos cargo de la situación. No, esta crisis compromete a todos.
Silo: El Movimiento Humanista consideró siempre el cambio como algo importante y a lo cual siempre se aspiró. Nunca tuvimos la pretensión de mantenernos en un mismo estilo, sino que aspiramos a transformarnos de acuerdo a los cambios sociales. No cabe duda que nos estamos transformando.
Silo: Estamos entre amigos así que lo puedo decir con toda honestidad y sin ningún tipo de cálculos: nosotros creíamos que se iba a producir un colapsos en el Este. No por el modelo económico que planteaba el socialismo, sino básicamente por un problema estructural. Veíamos que las estructuras de poder montadas por el socialismo real eran rígidas y había que modificarlas urgentemente. Segunda cosa: en su ánimo por lograr un mundo mejor y con posibilidades para todos, en muchos caso se había llegado a suprimir la diversidad, que se aplanaran el tema de las etnias, la religiosidad, las colectividades, las diferencias culturales, en pos de lograr una nueva sociedad. Pero nos parecía que eso traía muchas dificultades. Nosotros no consideramos la diversidad como un elemento antagónico con ese objetivo. Lo importante es que la diversidad sea convergente. Ahora, la experiencia dolorosa del fracaso de ese modelo ha liberado enormes posibilidades para un nuevo paso. Los movimientos progresistas están en este momento en condiciones de comprender y encarar una nueva política de convergencia de lo diverso, alejándose de la idea de uniformar las cosas. No creo que la gente progresista esté considerando al que es diferente como antagónico. Eso es muy importante. Es lo que abre un diálogo hermoso y fecundo con distintas corrientes. Por ejemplo, si la vieja idea de los frentes populares no tiene un trasfondo hegemonista, sino que, efectivamente como método, como acción, hagamos una convergencia de fuerzas, en que ojalá exista la diversidad, vamos a enriquecer al movimiento popular. En este tiempo creo que las cosas se están sintiendo genuinamente en este sentido, y no como una mera especulación táctica.
Silo: Eso está funcionando bien en distintas partes del mundo. Los humanistas estamos aprendiendo, recuerde que somos un movimiento joven y tenemos mucho que aprender. Pero el encuentro con los marxistas es absolutamente fecundo. Nosotros hemos tenido diferencias teóricas con el marxismo y eso no nos parece mal. Que estemos equivocados o no, ese es otro problema. Pero postergamos esas diferencias porque es más lo que nos une que lo que nos separa.
Silo: Apocalipsis de fin de siglo, dicen…
Silo: Yo creo que hay que producir una acumulación de fuerzas y poner al centro el tema de la supervivencia. Ya no es el problema de una clase, no es el problema de una burguesía dominante que hay que excluir para hacerse cargo de la situación. Es un problema que nos arrastra a todos. La suma de fuerzas hay que hacerla sin discriminación de ninguna especie. Por otra parte, reconozcámoslo, las condiciones en el proletariado han cambiado, un tema que el movimiento popular quizás no analizó a tiempo. No estamos en un cuadro donde el proletariado esté en las industrias básicas. La base del proletariado está en una situación de rombo, porque dentro de ella han surgido diferencias de estrato que le han hacho perder toda homogeneidad. El movimiento sindical está fragmentado, con el amarillerismo de las cúpulas, donde la gente no se siente representada en absoluto.
Silo: Creo que sí, no estamos en desacuerdo.
Silo: No se contradice el hecho de que los más necesitados vayan a la delantera. Hay sí diferencias en el análisis de cómo se abordan estos fenómenos. En lo cual no queremos colisionar ni abundar, porque no ayuda. Pero en cuanto a que son los oprimidos los más interesados en cambiar las actuales condiciones, de eso no nos cabe la menor duda. Por eso creemos que debemos reconstruir el tejido social en la base y no andarse preocupando tanto de quién va a ser senador o diputado. Todas estas estructuras, que no son controladas ni por los presidentes, ni los diputados, ni los senadores, porque ellos están siendo empleados de la banca internacional. Creo que desde la base vecinal, laboral, estudiantil, debemos iniciar la reconstrucción del armado social. Sé que hay ciertas corrientes que no han perdido ese impulso, pero otras sí, se han alejado absolutamente de su base social, hay sectores que han desertado y se han hecho cada vez más cupulares. Eso es lo que le ha pasado al Partido Socialista Obrero Español.
Silo: Conquistar básicamente la comuna. Se dirá que éste es un planteamiento muy mínimo, pero es la estructuración de la base social la que va a decidir a la hora del colapso del sistema. Además, creo en la potencia del efecto demostración en una sociedad de masas. Allí donde se produzca una experiencia exitosa, que la gente vea que es un paso adelante, creo que tiene capacidad de contaminación a otros lugares. No se trata de esa cosa laboriosa, de siglos, sino que se pueden precipitar situaciones de desestructuración muy grandes pronto.
Silo: Es que ahí estás pensando que esa experiencia exitosa se da mientras el sistema sigue incólume. No creemos en el voluntarismo de un pequeño fenómeno, sino en la medida que se desestructure el sistema, pueden hacerse más potentes y ser una referencia a los conjuntos sociales. Son procesos simultáneos. La unión de las fuerzas progresistas debe empezar por el encuentro y la acción común en la base.
Silo: De ninguna manera. No hay que desaprovechar nada. Pero la mirada del militante debe estar en la organización de base.
Silo: Antes la gente tenía dos alternativas. Una de ellas, el socialismo, sufrió un serio revés. ¿Y qué va a pasar cuando falle la alternativa capitalista? Se le está diciendo chantajistamente a la gente: «apoyen nuestro sistema neoliberal, porque no hay otra alternativa». Pero al sucumbir una de las alternativas, existen todas las posibilidades para que surja algo nuevo. Si sucumbe el capitalismo, no es el fin, sino el comienzo. También están con la idea de que este sistema es perfectible: si usted no está de acuerdo, participe porque esas cosas irán cambiando. Nosotros creemos que este sistema no es perfectible, no se trata de luchar desde adentro, sino desde la base del pueblo.
Silo: Es una consecuencia del planteamiento del Partido Humanista. No es que le tenga miedo a la palabra, pero se trata de un fenómeno al que se le pueda seguir muy bien su línea en nuestros planteamientos.
Silo: Hay que considerar que el empresario está en jaque. Hoy todo lo está controlando el gran capital financiero, la banca. Cualquier empresario tiene que ir de rodillas al banco a pedir crédito. La mayoría está convertido en subsidiario del gran capital financiero. Aquí se tienen que establecer nuevas relaciones entre el capital y el trabajo, que debe ir en beneficio de ambos. No lo planteamos como una lucha frontal entre todo el capital y todas las fuerzas del trabajo, sino que le decimos: a ustedes también los van a liquidar.
Silo: Nosotros no lo planteamos desde dentro del capitalismo sino desde las condiciones que se van dando hoy. Si el pequeño productor, el pequeño empresario va tomando conciencia, entonces bienvenidos sean.
Silo: Todas estas etapas son de transición, no de finalismo histórico. Debemos transitar por esas etapas imperfectas. No creemos que ése sea el ideal de una sociedad humana universal.
Silo: Sin duda. Nos estamos animando en esa dirección. Y también estamos animando a los que vienen de otras corrientes de pensamiento a construir un nuevo modelo teórico.
Silo: Absolutamente positiva. Hay que fortalecerla, lo que me parece está en el ánimo de todos. Pero también hay que desarrollarla a nivel de base y de la acción social. Eso crea una corriente de confianza enorme, al verse las militancias trabajando de conjunto en la base social. Eso crea buenos compañeros.
Silo: No me imaginé estar sentado con los comunistas pero sí lo aspiré. Qué bueno que pudimos entendernos, ahora se trata de decir qué bueno que estemos juntos.