6 sept 2016

La Mirada Interna


I. La meditación
1. Aquí se cuenta cómo al sin-sentido de la vida se lo convierte en sentido y plenitud.
2. Aquí hay alegría, amor al cuerpo, a la naturaleza, a la humanidad y al espíritu.
3. Aquí se reniega de los sacrificios, del sentimiento de culpa y de las amenazas de ultratumba.
4. Aquí no se opone lo terreno a lo eterno.
5. Aquí se habla de la revelación interior a la que llega todo aquel que cuidadosamente medita en humilde búsqueda.
II. Disposicion para comprender
1. Sé cómo te sientes porque a tu estado puedo experimentarlo pero tú no sabes cómo se experimenta lo que digo. Por consiguiente, si te hablo con desinterés de aquello que hace feliz y libre al ser humano, vale la pena que intentes comprender.
2. No pienses que vas a comprender discutiendo conmigo. Si crees que contrariando esto tu entendimiento se aclara puedes hacerlo pero no es ése el camino que corresponde en este caso.
3. Si me preguntas cuál es la actitud que conviene, te diré que es la de meditar en profundidad y sin apuro lo que te explico aquí.
4. Si replicas que tienes cosas más urgentes en qué ocuparte, responderé que siendo tu deseo dormir o morir, no haré nada para oponerme.
5. No argumentes tampoco que te desagrada mi modo de presentar las cosas porque eso no dices de la cáscara cuando te agrada el fruto.
6. Expongo del modo que me parece conveniente no del que fuera deseable para quienes aspiran a cosas alejadas de la verdad interior.
III. El sin-sentido
En muchos días descubrí esta gran paradoja: aquellos que llevaron el fracaso en su corazón pudieron alumbrar el último triunfo, aquellos que se sintieron triunfadores quedaron en el camino como vegetales de vida difusa y apagada. En muchos días llegué yo a la luz desde las oscuridades más oscuras guiado no por enseñanza sino por meditación.
Así me dije el primer día:
1. No hay sentido en la vida si todo termina con la muerte.
2. Toda justificación de las acciones, sean éstas despreciables o excelentes, es siempre un nuevo sueño que deja el vacío por delante.
3. Dios es algo no seguro.
4. La fe es algo tan variable como la razón y el sueño.
5. “Lo que uno debe hacer” puede discutirse totalmente y nada viene definitivamente en apoyo de las explicaciones.
6. “La responsabilidad” del que se compromete con algo no es mayor que la responsabilidad de aquel que no se compromete.
7. Me muevo según mis intereses y esto no me convierte en cobarde pero tampoco en héroe.
8. “Mis intereses” no justifican ni desacreditan nada.
9. “Mis razones” no son mejores ni peores que las razones de otros.
10. La crueldad me horroriza pero no por ello y en sí misma es peor o mejor que la bondad.
11. Lo dicho hoy por mí o por otros, no vale mañana.
  1. Morir no es mejor que vivir o no haber nacido, pero tampoco es peor.
  2. Descubrí no por enseñanza, sino por experiencia y meditación, que no hay sentido en la vida si todo termina con la muerte.
IV. La dependencia
El día segundo.
1. Todo lo que hago, siento y pienso, no depende de mí.
2. Soy variable y dependo de la acción del medio. Cuando quiero cambiar al medio o a mi “yo”, es el medio el que me cambia. Entonces busco la ciudad o la naturaleza, la redención social o una nueva lucha que justifique mi existencia... En cada uno de esos casos el medio me lleva a decidir por una u otra actitud. De tal manera mis intereses y el medio aquí me dejan.
3. Digo entonces que no importa qué o quién decide. Digo en esas ocasiones que tengo que vivir, ya que estoy en situación de vivir. Digo todo esto pero no hay nada que lo justifique. Puedo decidirme, vacilar o permanecer. De todas maneras una cosa es mejor que otra, provisoriamente, pero no hay “mejor” ni “peor” en definitiva.
4. Si alguien me dice que aquél que no come muere le responderé que así es, en efecto, y que está obligado a comer aguijoneado por sus necesidades pero no agregaré a esto que su lucha por comer justifica su existencia. Tampoco diré que ello sea malo. Diré, con sencillez, que se trata de un hecho individual o colectivamente necesario para la subsistencia pero sin sentido en el momento en que se pierde la última batalla.
5. Diré, además, que me solidarizo con la lucha del pobre y del explotado y del perseguido. Diré que me siento “realizado” con tal identificación pero comprenderé que nada justifico.
V. Sospecha del sentido
El día tercero.
1. A veces me he adelantado a hechos que luego sucedieron.
2. A veces he captado un pensamiento lejano.
3. A veces he descrito lugares que nunca visité.
4. A veces he contado con exactitud lo sucedido en mi ausencia.
5. A veces una alegría inmensa me ha sobrecogido.
6. A veces una comprensión total me ha invadido.
7. A veces una comunión perfecta con todo me ha extasiado.
8. A veces he roto mis ensueños y he visto la realidad de un modo nuevo.
9. A veces he reconocido como visto nuevamente algo que veía por primera vez.
...Y todo ello me ha dado que pensar. Buena cuenta me doy que, sin esas experiencias, no podría haber salido del sin-sentido.
VI. Sueño y despertar
El día cuarto.
1. No puedo tomar por real lo que veo en mis sueños, tampoco lo que veo en semisueño, tampoco lo que veo despierto pero ensoñando.
2. Puedo tomar por real lo que veo despierto y sin ensueño. Ello no habla de lo que registran mis sentidos sino de las actividades de mi mente cuando se refieren a los “datos” pensados. Porque los datos ingenuos y dudosos los entregan los sentidos externos y también los internos y también la memoria. Lo válido es que mi mente lo sabe cuando está despierta y lo cree cuando está dormida. Rara vez percibo lo real de un modo nuevo y entonces comprendo que lo visto normalmente se parece al sueño o se parece al semisueño.
Hay una forma real de estar despierto: es la que me ha llevado a meditar profundamente sobre lo dicho hasta aquí y es, además, la que me abrió la puerta para descubrir el sentido de todo lo existente.
VII. Presencia de la fuerza
El día quinto.
1. Cuando estaba realmente despierto iba escalando de comprensión en comprensión.
2. Cuando estaba realmente despierto y me faltaba vigor para continuar en el ascenso podía extraer la Fuerza de mí mismo. Ella estaba en todo mi cuerpo. Toda la energía estaba hasta en las más pequeñas células de mi cuerpo. Esta energía circulaba y era más veloz e intensa que la sangre.
3. Descubrí que la energía se concentraba en los puntos de mi cuerpo cuando éstos actuaban y se ausentaba cuando en ellos no había acción.
4. Durante las enfermedades la energía faltaba o se acumulaba exactamente en los puntos afectados. Pero si lograba restablecer su pasaje normal muchas enfermedades empezaban a retroceder.
Algunos pueblos conocieron esto y actuaron restableciendo la energía mediante diversos procedimientos hoy extraños a nosotros.
Algunos pueblos conocieron esto y actuaron comunicando esa energía a otros. Entonces se produjeron “iluminaciones” de comprensión y hasta “milagros” físicos.
VIII. Control de la fuerza
El día sexto.
1. Hay una forma de dirigir y concentrar la Fuerza que circula por el cuerpo.
2. Hay puntos de control en el cuerpo. De ellos depende lo que conocemos como movimiento, emoción e idea. Cuando la energía actúa en esos puntos se producen las manifestaciones motrices, emotivas e intelectuales.
3. Según la energía actúe más interna o superficialmente en el cuerpo surge el sueño profundo, el semisueño, o el estado de despierto... Seguramente las aureolas que rodean el cuerpo o la cabeza de los santos (o de los grandes despiertos), en las pinturas de las religiones, aluden a ese fenómeno de la energía que, en ocasiones, se manifiesta más externamente.
4. Hay un punto de control del estar-despierto-verdadero y hay una forma de llevar la Fuerza hasta él.
5. Cuando se lleva la energía a ese lugar todos los otros puntos de control se mueven alteradamente.
Al entender esto y lanzar la Fuerza a ese punto superior, todo mi cuerpo sintió el impacto de una energía enorme y ella golpeó fuertemente en mi conciencia y ascendí de comprensión en comprensión. Pero también observé que podía bajar hacia las profundidades de la mente si perdía el control de la energía. Recordé entonces las leyendas sobre los “cielos” y los “infiernos” viendo la línea divisoria entre ambos estados mentales.
IX. Manifestaciones de la energía
El día séptimo.
1. Esta energía en movimiento podía “independizarse” del cuerpo manteniendo su unidad.
2. Esta energía unida era una suerte de “doble cuerpo” que correspondía a la representación cenestésica del propio cuerpo en el interior del espacio de representación. De la existencia de este espacio, así como de las representaciones que correspondían a las sensaciones internas del cuerpo, las ciencias que trataban sobre los fenómenos mentales no daban noticia suficiente.
3. La energía desdoblada (es decir: imaginada como “afuera” del cuerpo o “separada” de su base material), se disolvía como imagen o se representaba correctamente dependiendo de la unidad interna que tuviera quien operaba así.
4. Pude comprobar que la “exteriorización” de esa energía que representaba al propio cuerpo como “afuera” del cuerpo, se producía ya desde los niveles más bajos de la mente. En esos casos sucedía que el atentado contra la unidad más primaria de la vida provocaba esa respuesta como salvaguardia de lo amenazado. Por ello, en el trance de algunos médiums cuyo nivel de conciencia era bajo y cuya unidad interna estaba en peligro, estas respuestas eran involuntarias y no reconocidas como producidas por ellos mismos sino atribuidas a otras entidades.
Los “fantasmas” o “espíritus” de algunos pueblos o de algunos adivinos no eran sino los propios “dobles” (las propias representaciones), de aquellas personas que se sentían tomadas por ellos. Como su estado mental estaba oscurecido (en trance), por haber perdido control de la Fuerza, se sentían manejadas por seres extraños que a veces producían fenómenos notables. Sin duda que muchos “endemoniados” sufrieron tales efectos. Lo decisivo era, entonces, el control de la Fuerza.
Esto variaba por completo tanto mi concepción de la vida corriente como de la vida posterior a la muerte. Mediante estos pensamientos y experiencias fui perdiendo fe en la muerte y desde entonces no creo en ella, como no creo en el sin-sentido de la vida.
X. Evidencia del sentido
El día octavo.
1. La real importancia de la vida despierta se me hizo patente.
2. La real importancia de destruir las contradicciones internas me convenció.
3. La real importancia de manejar la Fuerza, a fin de lograr unidad y continuidad, me llenó de un alegre sentido.
XI. El centro luminoso
El día noveno.
1. En la Fuerza estaba la “luz” que provenía de un “centro”.
2. En la disolución de la energía había un alejamiento del centro y en su unificación y evolución, un correspondiente funcionamiento del centro luminoso.
No me extrañó encontrar en antiguos pueblos la devoción por el dios-Sol y comprendí que si algunos adoraron al astro porque daba vida a su tierra y a la naturaleza, otros advirtieron en ese cuerpo majestuoso el símbolo de una realidad mayor.
Hubo quienes fueron más lejos aún y recibieron de ese centro incontables dones que a veces “descendieron” como lenguas de fuego sobre los inspirados, a veces como esferas luminosas, a veces como zarzas ardientes que se presentaron ante el temeroso creyente.
XII. Los descubrimientos
El día décimo.
Pocos pero importantes fueron mis descubrimientos, que resumo de este modo:
1. La Fuerza circula por el cuerpo involuntariamente pero puede ser orientada por un esfuerzo consciente. El logro de un cambio dirigido, en el nivel de conciencia, brinda al ser humano un importante atisbo de liberación de las condiciones “naturales” que parecen imponerse a la conciencia.
2. En el cuerpo existen puntos de control de sus diversas actividades.
3. Hay diferencias entre el estado de despierto-verdadero y otros niveles de conciencia.
4. Puede conducirse la Fuerza al punto del real despertar (entendiendo por “Fuerza” a la energía mental que acompaña a determinadas imágenes y por “punto” a la ubicación de una imagen en un “lugar” del espacio de representación).
Estas conclusiones me hicieron reconocer en las oraciones de los pueblos antiguos, el germen de una gran verdad que se oscureció en los ritos y prácticas externas no alcanzando ellos a desarrollar el trabajo interno que, realizado con perfección, pone al hombre en contacto con su fuente luminosa. Finalmente, advertí que mis “descubrimientos” no eran tales sino que se debían a la revelación interior a la que accede todo aquel que, sin contradicciones, busca la luz en su propio corazón.
XIII. Los principios
Distinta es la actitud frente a la vida y a las cosas cuando la revelación interna hiere como el rayo.
Siguiendo los pasos lentamente, meditando lo dicho y lo por decir aún, puedes convertir el sin-sentido en sentido. No es indiferente lo que hagas con tu vida. Tu vida, sometida a leyes, está expuesta ante posibilidades a escoger. Yo no te hablo de libertad. Te hablo de liberación, de movimiento, de proceso. No te hablo de libertad como algo quieto, sino de liberarse paso a paso como se va liberando del necesario camino recorrido el que se acerca a su ciudad. Entonces, “lo que se debe hacer” no depende de una moral lejana, incomprensible y convencional, sino de leyes: leyes de vida, de luz, de evolución.
He aquí los llamados “Principios” que pueden ayudar en la búsqueda de la unidad interior.
1. Ir contra la evolución de las cosas es ir contra uno mismo.
2. Cuando fuerzas algo hacia un fin produces lo contrario.
3. No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que aquella se debilite, entonces avanza con resolución.
4. Las cosas están bien cuando marchan en conjunto no aisladamente.
5. Si para ti están bien el día y la noche, el verano y el invierno, has superado las contradicciones.
6. Si persigues el placer te encadenas al sufrimiento. Pero, en tanto no perjudiques tu salud, goza sin inhibición cuando la oportunidad se presente.
7. Si persigues un fin, te encadenas. Si todo lo que haces lo realizas como si fuera un fin en sí mismo, te liberas.
8. Harás desaparecer tus conflictos cuando los entiendas en su última raíz no cuando quieras resolverlos.
9. Cuando perjudicas a los demás quedas encadenado. Pero si no perjudicas a otros puedes hacer cuanto quieras con libertad.
10. Cuando tratas a los demás como quieres que te traten te liberas.
11. No importa en qué bando te hayan puesto los acontecimientos, lo que importa es que comprendas que tú no has elegido ningún bando.
12. Los actos contradictorios o unitivos se acumulan en ti. Si repites tus actos de unidad interna ya nada podrá detenerte.
Serás como una fuerza de la Naturaleza cuando a su paso no encuentra resistencia. Aprende a distinguir aquello que es dificultad, problema, inconveniente, de esto que es contradicción. Si aquellos te mueven o te incitan, ésta te inmoviliza en círculo cerrado.
Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón, o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior. Cuando te suceda lo contrario pide con fe y aquel agradecimiento que acumulaste volverá convertido y ampliado en beneficio.
XIV. La guía del camino interno
Si has comprendido lo explicado hasta aquí bien puedes experimentar, mediante un simple trabajo, la manifestación de la Fuerza. Ahora bien, no es igual que observes una posición mental más o menos correcta (como si se tratara de una disposición al quehacer técnico), a que asumas un tono y una apertura emotiva próxima a la que inspiran los poemas. Es por ello que el lenguaje usado para trasmitir estas verdades tiende a facilitar esa postura que pone con mayor facilidad en presencia de la percepción interna y no de una idea acerca de la “percepción interna”.
Ahora sigue con atención lo que voy a explicarte ya que trata acerca del paisaje interior que puedes encontrar al trabajar con la Fuerza y de las direcciones que puedes imprimir a tus movimientos mentales:
“Por el camino interno puedes andar oscurecido o luminoso. Atiende a las dos vías que se abren ante ti.
Si dejas que tu ser se lance hacia regiones oscuras, tu cuerpo gana la batalla y él domina. Entonces brotarán sensaciones y apariencias de espíritus, de fuerzas, de recuerdos. Por allí se desciende más y más. Allí están el Odio, la Venganza, la Extrañeza, la Posesión, los Celos, el Deseo de Permanecer. Si desciendes más aún, te invadirá la Frustración, el Resentimiento y todos aquellos ensueños y deseos que han provocado ruina y muerte a la humanidad.
Si impulsas a tu ser en dirección luminosa, encontrarás resistencia y fatiga a cada paso. Esta fatiga del ascenso tiene culpables. Tu vida pesa, tus recuerdos pesan, tus acciones anteriores impiden el ascenso. Esta escalada es difícil por acción de tu cuerpo que tiende a dominar.
En los pasos del ascenso se encuentran regiones extrañas de colores puros y de sonidos no conocidos.
No huyas de la purificación que actúa como el fuego y que horroriza con sus fantasmas.
Rechaza el sobresalto y el descorazonamiento.
Rechaza el deseo de huir hacia regiones bajas y oscuras.
Rechaza el apego a los recuerdos.
Queda en libertad interior con indiferencia hacia el ensueño del paisaje, con resolución en el ascenso.
La luz pura clarea en las cumbres de las altas cadenas montañosas y las aguas de los mil-colores bajan entre melodías irreconocibles hacia mesetas y praderas cristalinas.
No temas la presión de la luz que te aleja de su centro cada vez más fuertemente. Absórbela como si fuera un líquido o un viento porque en ella, ciertamente, está la vida.
Cuando en la gran cadena montañosa encuentres la ciudad escondida debes conocer la entrada. Pero esto lo sabrás en el momento en que tu vida sea transformada. Sus enormes murallas están escritas en figuras, están escritas en colores, están ‘sentidas’. En esta ciudad se guarda lo hecho y lo por hacer... Pero a tu ojo interno es opaco lo transparente. Sí, ¡los muros te son impenetrables!
Toma la Fuerza de la ciudad escondida. Vuelve al mundo de la vida densa con tu frente y tus manos luminosas.”
XV. La experiencia de paz y el pasaje de la fuerza
1. Relaja plenamente tu cuerpo y aquieta la mente. Entonces imagina una esfera transparente y luminosa que, bajando hacia ti, termina por alojarse en tu corazón. Reconocerás al momento que la esfera deja de aparecerse como imagen para transformarse en sensación dentro del pecho.
2. Observa cómo la sensación de la esfera se expande lentamente desde tu corazón hacia fuera del cuerpo al tiempo que tu respiración se hace más amplia y profunda. Al llegar la sensación a los límites del cuerpo puedes detener allí toda operación y registrar la experiencia de paz interior. En ella puedes permanecer el tiempo que te parezca adecuado. Entonces haz retroceder esa expansión anterior (llegando, como al comienzo, al corazón) para desprenderte de tu esfera y concluir el ejercicio calmo y reconfortado. A este trabajo se le llama “experiencia de paz”.
3. Pero, en cambio, si quisieras experimentar el pasaje de la Fuerza, en lugar de retroceder en la expansión deberías aumentarla dejando que tus emociones y todo tu ser la sigan. No trates de poner tu atención en la respiración. Deja que ella actúe por sí sola mientras sigues la expansión fuera de tu cuerpo.
4. Debo repetirte esto: tu atención, en tales momentos, debe estar en la sensación de la esfera que se expande. Si no puedes lograr esto conviene que te detengas y lo intentes en otra oportunidad. De todas maneras, si no produces el pasaje podrás experimentar una interesante sensación de paz.
5. Si, en cambio has ido más lejos, comenzarás a experimentar el pasaje. Desde tus manos y otras zonas del cuerpo te llegará un tono de sensación diferente al habitual. Luego percibirás ondulaciones progresivas y al poco tiempo brotarán con vigor imágenes y emociones. Deja entonces que se produzca el pasaje...
6. Al recibir la Fuerza percibirás la luz o extraños sonidos dependientes de tu particular modo de representación habitual. En todo caso importante será la experimentación de la ampliación de la conciencia uno de cuyos indicadores deberá ser una mayor lucidez y disposición para comprender lo que ocurre.
7. Cuando lo desees puedes terminar con ese singular estado (si es que antes no fue diluyéndose por el simple transcurrir), imaginando o sintiendo que la esfera se contrae y luego sale de ti del modo en que había llegado al comenzar con todo aquello.
8. Interesa comprender que numerosos estados alterados de conciencia han sido y son logrados, casi siempre, poniendo en marcha mecanismos similares a los descriptos. Desde luego que revestidos de extraños rituales o a veces reforzados por prácticas de agotamiento, desenfreno motriz, repetición y posturas que, en todos los casos, alteran la respiración y distorsionan la sensación general del intracuerpo. Debes reconocer en ese campo a la hipnosis, la mediumnidad y también la acción de droga que, actuando por otra vía, produce similares alteraciones. Y, por cierto, todos los casos mencionados tienen por signo el no control y el desconocimiento de lo que ocurre. Desconfía de tales manifestaciones y considéralas como simples “trances” por los que han pasado los ignorantes, los experimentadores y aún los “santos”, según cuentan las leyendas.
9. Si has trabajado observando lo recomendado puede suceder, no obstante, que no hayas logrado el pasaje. Ello no puede convertirse en foco de preocupación sino en indicador de falta de “soltura” interior, lo que podría reflejar mucha tensión, problemas en la dinámica de imagen y, en suma, fragmentación en el comportamiento emotivo... Cosa que, por otra parte, estará presente en tu vida cotidiana.
 
XVI. Proyección de la fuerza
1. Si has experimentado el pasaje de la Fuerza podrás comprender cómo, basándose en fenómenos similares pero sin ninguna comprensión, distintos pueblos pusieron en marcha ritos y cultos que luego se multiplicaron sin cesar. Por medio de experiencias del tipo ya comentado, muchas personas sintieron a sus cuerpos “desdoblados”. La experiencia de la Fuerza les dio la sensación de que a esta energía podían proyectarla fuera de sí.
2. La Fuerza fue “proyectada” a otros y también a objetos particularmente “aptos” para recibirla y conservarla. Confío en que no te será difícil entender la función con que cumplieron ciertos sacramentos en distintas religiones e, igualmente, el significado de lugares sagrados y de sacerdotes supuestamente “cargados” con la Fuerza. Cuando algunos objetos fueron adorados con fe en los templos y se los rodeó de ceremonia y rito, seguramente “devolvieron” a los creyentes la energía acumulada por oración repetida. Es una limitación al conocimiento del hecho humano, el que casi siempre se haya visto estas cosas por la explicación externa según cultura, espacio, historia y tradición, cuando la experiencia interna básica es un dato esencial para entender todo esto.
3. Este “proyectar”, “cargar” y “restituir” la Fuerza, volverá a ocuparnos más adelante. Pero desde ya te digo que el mismo mecanismo sigue operando aún en sociedades desacralizadas donde los líderes y los hombres de prestigio están nimbados de una especial representación para aquél que los ve y quisiera hasta “tocarlos”, o apoderarse de un fragmento de sus ropas, o de sus utensilios.
4. Porque toda representación de lo “alto” va desde el ojo hacia arriba de la línea normal de la mirada. Y “altas” son las personalidades que “poseen” la bondad, la sabiduría y la fuerza. Y en lo “alto” están las jerarquías y los poderes y las banderas y el Estado. Y nosotros, comunes mortales, debemos “ascender” en la escala social y acercarnos al poder a todo coste. Qué mal estamos, manejados aún por esos mecanismos que coinciden con la representación interna, con nuestra cabeza en lo “alto” y nuestros pies pegados a la tierra. Qué mal estamos, cuando se cree en esas cosas (y se cree porque tienen su “realidad” en la representación interna). Qué mal estamos, cuando nuestra mirada externa no es sino proyección ignorada de la interna.
XVII. Pérdida y represión de la fuerza
1. Las mayores descargas de energía se producen por actos descontrolados. Estos son: la imaginación sin freno, la curiosidad sin control, la charla desmedida, la sexualidad excesiva y la percepción exagerada (el mirar, oír, gustar, etc., de manera desbordada y sin objetivo). Pero debes reconocer también que muchos proceden de ese modo porque descargan sus tensiones que de otro modo serían dolorosas. Considerando esto y viendo la función con que cumplen tales descargas convendrás conmigo en que no es razonable reprimirlas sino más bien ordenarlas.
2. En cuanto a la sexualidad debes interpretar correctamente esto: tal función no debe ser reprimida porque en este caso crea efectos mortificantes y contradicción interna. La sexualidad se orienta y concluye en su acto pero no es conveniente que siga afectando la imaginación o buscando nuevo objeto de posesión de modo obsesivo.
3. El control del sexo por una determinada “moral” social o religiosa sirvió a designios que nada tenían que ver con la evolución sino más bien con lo contrario.
4. La Fuerza (la energía de la representación de la sensación del intracuerpo), se desdobló hacia lo crepuscular en las sociedades reprimidas y allí se multiplicaron los casos de “endemoniados”, “brujos”, sacrílegos y criminales de toda laya, que gozaron con el sufrimiento y la destrucción de la vida y la belleza. En algunas tribus y civilizaciones los criminales estuvieron repartidos entre los que ajusticiaron y los ajusticiados. En otros casos se persiguió a todo lo que era ciencia y progreso porque se oponía a lo irracional, a lo crepuscular y a lo reprimido.
5. En ciertos pueblos primitivos existe aún la represión del sexo así como en otros considerados de “civilización avanzada”. Es evidente que, en unos y otros, el signo destructivo es grande aunque en los dos casos el origen de tal situación sea distinto.
6. Si me pides más explicaciones te diré que el sexo es en realidad santo y es el centro desde el cual se impulsa la vida y toda creatividad. Así como desde allí también se impulsa toda destrucción cuando su funcionamiento no está resuelto.
7. Jamás creas las mentiras de los envenenadores de la vida cuando se refieren al sexo como algo despreciable. Por el contrario en él hay belleza y no en vano está relacionado con los mejores sentimientos del amor.
8. Sé cuidadoso entonces y considéralo como una gran maravilla que debe tratarse con delicadeza sin convertirlo en fuente de contradicción o desintegración de la energía vital.
XVIII. Acción y reacción de la fuerza
Te expliqué anteriormente: “Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón, o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior”.
1. “Agradecer”, significa concentrar los estados de ánimo positivos asociados a una imagen, a una representación. Ese estado positivo así ligado permite que en situaciones desfavorables, por evocar una cosa, surja aquella que la acompañó en momentos anteriores. Como, además, esta “carga” mental puede estar elevada por repeticiones anteriores ella es capaz de desalojar emociones negativas que determinadas circunstancias pudieran imponer.
2. Por todo ello, desde tu interior volverá ampliado en beneficio aquello que pidieras siempre que hubieras acumulado en ti numerosos estados positivos. Y ya no necesito repetir que este mecanismo sirvió (confusamente) para “cargar afuera” objetos o personas, o bien entidades internas que se “proyectaron”, creyéndose que atenderían ruegos y pedidos.
 
XIX. Los estados internos
Debes adquirir ahora suficiente percepción de los estados internos en los que te puedes encontrar a lo largo de tu vida y, particularmente, a lo largo de tu trabajo evolutivo. No tengo otra manera de hacer la descripción, que con imágenes (en este caso, alegorías). Éstas, según me parece, tienen por virtud concentrar “visualmente” estados de ánimo complejos. Por otra parte la singularidad de encadenar tales estados, como si fueran distintos momentos de un mismo proceso, introduce una variante en las descripciones siempre fragmentadas a que nos han acostumbrado aquellos que se ocupan de estas cosas.
1. El primer estado, en el que prevalece el sin-sentido (aquel que mencionamos al comienzo), será llamado “vitalidad difusa”. Todo se orienta por las necesidades físicas pero estas son confundidas, a menudo, con deseos e imágenes contradictorias. Allí hay oscuridad en los motivos y los quehaceres. Se permanece en ese estado vegetando, perdido entre formas variables. Desde ese punto se puede evolucionar sólo por dos vías: la vía de la muerte o la de mutación.
2. La vía de la muerte te pone en presencia de un paisaje caótico y oscuro. Los antiguos conocieron este pasaje y casi siempre lo ubicaron “bajo tierra”, o en las profundidades abisales. También algunos visitaron ese reino para luego “resucitar” en niveles luminosos. Capta bien esto de que “abajo” de la muerte existe la vitalidad difusa. Tal vez la mente humana relacione la desintegración mortal con posteriores fenómenos de transformación y, también, tal vez asocie el movimiento difuso con lo previo al nacimiento. Si tu dirección es de ascenso la “muerte” significa un rompimiento con tu etapa anterior. Por la vía de la muerte se asciende hacia otro estado.
3. Llegando a él se encuentra el refugio de la regresión. Desde allí se abren dos caminos: el del arrepentimiento y aquel otro que sirvió para el ascenso, es decir: el camino de la muerte. Si tomas el primero es porque tu decisión tiende a romper con tu vida pasada. Si regresas por el camino de la muerte recaes en los abismos con esa sensación de círculo cerrado.
4. Ahora bien, te dije que había otro sendero para escapar de la vitalidad abismal, ese era el de la mutación. Si eliges esa vía es porque quieres emerger de tu penoso estado pero sin estar dispuesto a abandonar algunos de sus aparentes beneficios. Es pues un falso camino conocido como de la “mano torcida”. Muchos monstruos han salido de las profundidades de ese tortuoso pasadizo. Ellos han querido tomar los cielos por asalto sin abandonar los infiernos y, por tanto, han proyectado en el mundo medio infinita contradicción.
5. Supongo que, ascendiendo desde el reino de la muerte y por tu consciente arrepentimiento, has arribado ya a la morada de la tendencia. Dos delgadas cornisas sostienen tu morada: la conservación y la frustración. La conservación es falsa e inestable. Caminando por ella te ilusionas con la idea de permanencia pero en realidad desciendes velozmente. Si tomas el camino de la frustración tu subida es penosa, aunque única-no-falsa.
6. De fracaso en fracaso puedes llegar al próximo descanso al que se llama “morada del desvío”. Cuidado con las dos vías que tienes ahora por delante: o tomas el camino de la resolución, que te lleva a la generación, o tomas el del resentimiento que te hace descender nuevamente hacia la regresión. Allí estás plantado frente al dilema: o te decides por el laberinto de la vida consciente (y lo haces con resolución), o regresas resentido a tu vida anterior. Son numerosos los que no habiendo logrado superarse cortan allí sus posibilidades.
7. Pero tú que has ascendido con resolución te encuentras ahora en la posada conocida como “generación”. Allí tienes tres puertas: una se llama “Caída”, otra “Intento” y la tercera “Degradación”. La Caída te lleva directamente a las profundidades y sólo un accidente externo podría empujarte hacia ella. Es difícil que elijas esa puerta. Mientras que aquella de la Degradación te lleva indirectamente a los abismos, desandando caminos, en una suerte de espiral turbulento en el que reconsideras de continuo todo lo perdido y todo lo sacrificado. Este examen de conciencia que lleva a la Degradación es, por cierto, un falso examen en el que subestimas y desproporcionas algunas cosas que comparas. Tú cotejas el esfuerzo del ascenso con aquellos “beneficios” que has abandonado. Pero, si miras las cosas más de cerca, verás que no has abandonado nada por este motivo sino por otros. La Degradación comienza pues falseando los motivos que, al parecer, fueron ajenos al ascenso. Yo pregunto ahora: ¿Qué traiciona a la mente? ¿Acaso los falsos motivos de un entusiasmo inicial? ¿Acaso la dificultad de la empresa? ¿Acaso el falso recuerdo de sacrificios que no existieron, o que fueron impulsados por otros motivos? Yo te digo y te pregunto ahora: tu casa se incendió hace tiempo. Por ello decidiste el ascenso, ¿o ahora piensas que por ascender aquella se incendió? ¿Acaso has mirado un poco lo que sucedió a otras casas de los alrededores?... No cabe duda que debes elegir la puerta media.
8. Sube por la escalinata del Intento y llegarás a una cúpula inestable. Desde allí, desplázate por un pasillo estrecho y sinuoso que conocerás como la “volubilidad”, hasta llegar a un espacio amplio y vacío (como una plataforma), que lleva por nombre: “espacio-abierto-de-la-energía”.
9. En ese espacio puedes espantarte por el paisaje desierto e inmenso y por el aterrador silencio de esa noche transfigurada por enormes estrellas inmóviles. Allí, exactamente sobre tu cabeza, verás clavada en el firmamento la insinuante forma de la Luna Negra... una extraña luna eclipsada que se opone exactamente al Sol. Allí debes esperar la alborada, paciente y con fe, pues nada malo puede ocurrir si te mantienes calmo.
10. Podría suceder en tal situación que quisieras arreglar una salida inmediata de allí. Si tal ocurre, podrías a tientas encaminarte a cualquier lugar con tal de no esperar el día prudentemente. Debes recordar que todo movimiento allí (en la oscuridad), es falso y genéricamente es llamado “improvisación”. Si, olvidándote de lo que ahora menciono, comenzaras a improvisar movimientos ten la certeza que serías arrastrado por un torbellino entre senderos y moradas hasta el fondo más oscuro de la disolución.
11. ¡Qué difícil resulta comprender que los estados internos están encadenados unos a otros! Si vieras qué lógica inflexible tiene la conciencia, advertirías que en la situación descripta quien improvisa a ciegas fatalmente comienza a degradar y a degradarse; surgen después en él los sentimientos de frustración y va cayendo luego en el resentimiento y en la muerte, sobreviniendo el olvido de todo lo que algún día alcanzó a percibir.
12. Si en la explanada logras alcanzar el día surgirá ante tus ojos el radiante Sol que ha de alumbrarte por vez primera la realidad. Entonces verás que en todo lo existente vive un Plan.
13. Es difícil que caigas desde allí salvo que voluntariamente quieras descender hacia regiones más oscuras para llevar la luz a las tinieblas.
No es valioso desarrollar más estos temas porque sin experiencia engañan, trasladando al campo de lo imaginario lo realizable. Que sirva lo dicho hasta aquí. Si lo explicado no te fuera útil qué podrías objetar, ya que nada tiene fundamento y razón para el escepticismo, próximo a la imagen de un espejo, al sonido de un eco, a la sombra de una sombra.
XX. La realidad interior
1. Repara en mis consideraciones. En ellas no habrás de intuir sino alegóricos fenómenos y paisajes del mundo externo. Pero también en ellas hay descripciones reales del mundo mental.
2. Tampoco debes creer que los “lugares” por donde pasas en tu andar, tengan algún tipo de existencia independiente. Semejante confusión hizo a menudo oscurecer profundas enseñanzas y así hasta hoy algunos creen que cielos, infiernos, ángeles, demonios, monstruos, castillos encantados, ciudades remotas y demás, tienen realidad visible para los “iluminados”. El mismo prejuicio, pero con interpretación inversa, ha hecho presa de escépticos sin sabiduría que tomaron esas cosas por simples ilusiones o alucinaciones padecidas por mentes afiebradas.
3. Debo repetir, entonces, que en todo esto debes comprender que se trata de verdaderos estados mentales, aunque simbolizados con objetos propios del mundo externo.
4. Toma en cuenta lo dicho y aprende a descubrir la verdad tras las alegorías que en ocasiones desvían a la mente, pero que en otras traducen realidades imposibles de captar sin representación.
Cuando se habló de las ciudades de los dioses adonde quisieron arribar numerosos héroes de distintos pueblos; cuando se habló de paraísos en que dioses y hombres convivían en original naturaleza transfigurada; cuando se habló de caídas y diluvios, se dijo gran verdad interior.
Luego los redentores trajeron sus mensajes y llegaron a nosotros en doble naturaleza, para restablecer aquella nostálgica unidad perdida. También entonces se dijo gran verdad interior.
Sin embargo, cuando se dijo todo aquello colocándolo fuera de la mente, se erró o se mintió.
Inversamente, el mundo externo confundido con la interna mirada obliga a ésta a recorrer nuevos caminos.
Así, hoy vuela hacia las estrellas el héroe de esta edad. Vuela a través de regiones antes ignoradas. Vuela hacia afuera de su mundo y, sin saberlo, va impulsado hasta el interno y luminoso centro.

Fuente: www.silo.net

3 sept 2016

Estados de conciencia lúcida . Silo 1997

Hay ciertos fenómenos de conciencia en donde las cosas se complican de modo interesante y le podemos llamar, “estado de conciencia lúcida” ¿Alguien conoce los estados de conciencia lúcida? Por ejemplo, con una puesta de sol… eso no es un estado de conciencia lúcida, eso es una postal; o, cuando niño y algunos iban al templo y les daba un ahogo… ¡eso!, tampoco es. ¿Se han enamorado alguna vez y les ha dado el ahogo, esa cosa algodonosa, táctil, livianita y como con un tiempo paralizado? En esos casos, la imagen de la persona amada, asciende en el espacio de representación adquiriendo características de luminosidad por su asociación a las localizaciones ópticas. Eso tampoco es.
Con los estados de conciencia lúcida, que no son frecuentes, sucede que la cosa se queda como silenciosa, y el transcurrir es diferente, muy difícil de apresar, de estructurar. Uno piensa: como soy medio bestia, no alcanzo a comprender los límites. La cosa se hace amplia, lúcida, se comprende todo en ese momento pero no se sabe qué está pasando. Este es un punto de vista.
Otro punto de vista dice que no hay dificultades en la conciencia sino que es la naturaleza misma de ese fenómeno la que es inapresable. Cuando uno entra en esa franja, en ese nivel, es como si uno estuviera navegando en otra corriente. Es un fenómeno que no es abarcable. Son fenómenos totalizadores, no son fáciles de describir psicológicamente. Si esto se investiga con profundidad, se llega a la conclusión de que son fenómenos de otro nivel, de otro plano. Hay que investigar. Esto interesa a los que buscan algo más allá de lo cotidiano. Son fenómenos ocasionales y amplios que nos dan la oportunidad de comprender la existencia de otro sistema de pensamiento diferente al ordinario, cuya naturaleza lo hace imposible de describir. Esto es sánscrito básico y ya está.
Es una experiencia muy interesante, muy alentadora

11 ago 2016

La revolución humana necesaria

V Simposio Internacional del Centro Mundial de Estudios Humanistas
En el transcurso de la historia, el Ser Humano ha protagonizado múltiples revoluciones en numerosos campos. Estos saltos no lineales se han producido en momentos en los cuales la organización social y los valores vigentes ya no dan respuesta a las necesidades de conjuntos humanos en crecimiento. Esa es la situación en el momento actual a nivel mundial. El tema de la Revolución adquiere entonces una relevancia central. Así es que, en todas las latitudes, se levanta el clamor por transformaciones profundas, al tiempo que surgen experiencias novedosas que anuncian futuros posibles.
De este modo, mientras la violencia en sus distintas expresiones física, económica, racial, religiosa, sexual, psicológica o moral continúa derramando dolor y sufrimiento, también emerge una nueva sensibilidad que afirma la compasión, la libertad, la diversidad, la creatividad, la convergencia, la conciencia ambiental, tomando el bienestar y la evolución del ser humano como eje central y a la noviolencia como metodología de acción y estilo de vida.
Estamos situados ante opciones claras: podemos dejarnos llevar por el transcurso mecánico de los acontecimientos, con la perspectiva probable de que crezca el absurdo y la destrucción, o podemos buscar darle un nuevo sentido intencional a los eventos, afirmando la posibilidad de construir un entorno social e interpersonal no violento. En esta elección intervendrá necesariamente la reflexión sobre las características de la conciencia activa e intencional del Ser Humano, para decidir entre determinismo y libertad, entre venganza o reconciliación, entre deshumanización o humanización crecientes, entre conservación o revolución.
Ante la manipulación y la censura que hoy aparecen ligadas a este término por parte de los formadores de opinión al servicio del poder, sostenemos la necesidad de una revolución social que modifique sustancialmente las condiciones de vida de los pueblos, una revolución política que transforme la estructura de poder vigente, una revolución cultural que valore las diversidades y afirme su convergencia entorno a una nueva escala de valores en la que el ser humano sea el valor central, una revolución interpersonal que permita un nuevo modo de relacionarse entre los seres humanos y una revolución espiritual que abra el horizonte de una renovada reflexión y experiencia sobre el sentido de la vida.
Esta revolución mundializada, noviolenta, inclusiva y abierta, donde lo diverso converge buscando lo común, parece hoy ya estar en marcha en el corazón, la imaginación y la acción de muchas personas y colectivos. Sus protagonistas somos los seres humanos, quienes transformando también nos transformamos.
El V Simposio del Centro Mundial de Estudios Humanistas nos convoca a reflexionar, a intercambiar visiones, a compartir experiencias sobre esta revolución necesaria y urgente.
Una revolución que, por propósito, por actor y a la vez por destinatario, podemos llamar “LA REVOLUCIÓN HUMANA NECESARIA”.

10 ago 2016

Tercera parte de “El Mensaje de Silo” - Comentarios


En esta tercera parte se presentan 17 temas de meditación que se refieren al logro de la coherencia en el pensar, el sentir y el hacer. Se llama “El Camino” a este trabajo que se sigue para avanzar hacia la coherencia, hacia la unidad de la vida y para evitar la contradicción, la desintegración de la vida. A los 17 temas los agrupamos en 2 bloques:
En el bloque de los primeros 8 temas, se indica la situación en que está ubicado quien busca coherencia y también el camino a seguir para avanzar hacia la coherencia.
En el bloque de los 9 temas finales, se indica las dificultades que se deben eludir para avanzar hacia la coherencia.
1. “Si crees que tu vida termina con la muerte, lo que piensas, sientes y haces no tiene sentido. Todo concluye en la incoherencia, en la desintegración”.
    Aquí se afirma que ninguna justificación es posible si se la coloca en la perspectiva de la muerte. Por otra parte, hacemos nuestra vida llevados por las necesidades vitales. Comer, beber, defenderse de las agresiones naturales y buscar el placer, son grandes impulsos que permiten la continuidad de la vida en el corto plazo. Gracias a la ilusión de la permanencia vital se pueden sostener todas las actividades, pero no se las puede justificar fuera de la ilusión de la permanencia.
2. “Si crees que tu vida no termina con la muerte, debe coincidir lo que piensas con lo que sientes y con lo que haces. Todo debe avanzar hacia la coherencia, hacia la unidad”.
      Se afirma que en el caso de creer en la permanencia o proyección de la vida más allá de la muerte, esto se debe justificar por la coincidencia del pensar, el sentir y el actuar en la misma dirección. La vida puede permanecer o proyectarse por un tipo de unidad dinámica y en ningún caso por la contradicción.
3. “Si eres indiferente al dolor y el sufrimiento de los demás, toda ayuda que pidas no encontrará justificación”.
      En el mundo de las relaciones no se pueden justificar las propias necesidades negando las de los otros.
4. “Si no eres indiferente al dolor y sufrimiento de los demás, debes hacer que coincida lo que sientas con lo que pienses y hagas para ayudar a otros”.
     Una posición coherente frente al dolor y el sufrimiento de los demás exige que lo que se piense, sienta y haga, tengan la misma dirección.
5. “Aprende a tratar a los demás, del modo en que quieres ser tratado”.
     Todo nuestro mundo de las relaciones, si pretende coherencia, se ha de regir por la reciprocidad de las acciones. Esta postura no está “naturalmente dada” en el comportamiento sino que se considera como algo en crecimiento, algo que debe ser aprendido. Es conocida esta conducta como “la Regla de Oro”. Dicha conducta se educa y perfecciona a lo largo del tiempo y de la experiencia en el mundo de las relaciones.
6. “Aprende a superar el dolor y el sufrimiento en ti, en tu prójimo y en la sociedad humana”.
     También aquí es posible el aprendizaje, no el abandono a una supuesta “naturaleza” humana. Dicho aprendizaje se extiende a los demás como consecuencia de lo aprendido en la superación del propio sufrimiento.
7. “Aprende a resistir la violencia que hay en ti y fuera de ti”.
     Como la base de todo aprendizaje de superación y coherencia.
8. “Aprende a reconocer los signos de lo Sagrado en ti y fuera de ti”.
     Esta intuición de lo “Sagrado”, de lo no reemplazable, crece y se va extendiendo a distintos campos hasta llegar a orientar la vida (lo Sagrado en uno) y las acciones en la vida (lo Sagrado afuera de uno).
9. “No dejes pasar tu vida sin preguntarte: ´¿quién soy?´”
     En el sentido de los significados de uno mismo y de lo que distorsiona lo que se refiere a “uno mismo”.

10. “No dejes pasar tu vida sin preguntarte: ‘¿hacia dónde voy?’”
     En el sentido de la dirección y los objetivos de la vida.
11. “No dejes pasar un día sin responderte quién eres”.
     En el recuerdo cotidiano de uno mismo relacionado con la finitud.
12. “No dejes pasar un día sin responderte hacia dónde vas”.
     Es el recuerdo cotidiano de uno mismo, relacionado con los objetivos y la dirección de la propia vida.
13. “No dejes pasar una gran alegría sin agradecer en tu interior”.
     No solamente por la importancia que tiene reconocer una gran alegría, sino por la disposición positiva que se acentúa al “agradecer”, reforzando la importancia de esto que se experimenta.
14. “No dejes pasar una gran tristeza sin reclamar en tu interior aquella alegría que quedó ´guardada´”.
     Precisamente, si en su momento se hicieron conscientes las experiencias de alegría, al evocarlas en los momentos difíciles, se apela a la memoria (“cargada” de afectos positivos). Se podría pensar que en esa “comparación” sale perdiendo la situación positiva, pero no es así porque esa “comparación” permite modificar la inercia afectiva de los estados negativos.
15. “No imagines que estás solo en tu pueblo, en tu ciudad, en la Tierra y en los infinitos mundos”.
     Esta “soledad” es una experiencia que sufrimos como “abandono” de otras intenciones y, en definitiva, como “abandono” del futuro. Hablar de “tu pueblo, tu ciudad, la Tierra y los infinitos mundos” pone a todo y cada uno de los lugares pequeños y grandes, despoblados y poblados, frente a la soledad y a la nada de toda posible intención. La posición opuesta parte de la propia intención y se extiende fuera del tiempo y el espacio en que transcurre nuestra percepción y nuestra memoria. Estamos acompañados por diversas intenciones y aun en la aparente soledad cósmica existe “algo”. Hay algo que muestra su presencia.
16. “No imagines que estás encadenado a este tiempo y a este espacio”.
     Si no puedes imaginar ni percibir otro tiempo y otro espacio, puedes intuir un espacio y un tiempo internos en los que operan las experiencias de otros “paisajes”. En esas intuiciones se superan los determinismos del tiempo y el espacio. Se trata de experiencias no ligadas a la percepción, ni a la memoria. Dichas experiencias se reconocen indirectamente y únicamente al “entrar” o “salir” de esos espacios y esos tiempos. Esas intuiciones ocurren por desplazamiento del “yo” y se reconoce su comienzo y su fin por una nueva acomodación del “yo”. Las intuiciones directas de esos “paisajes” (en esos espacios Profundos), son obscuramente recordadas por contextos temporales, nunca por “objetos” de percepción o representación.
17. “No imagines que en tu muerte se eterniza la soledad”.
     Considerando a la muerte como “nada” o como soledad total, es claro que no subsiste el “antes” y el “después” de esa experiencia Profunda. La Mente trasciende la conciencia ligada al “yo” y a los espacios y tiempos de percepción y representación. Sin embargo, nada que ocurra en los Espacios Profundos se puede hacer patente a la experiencia.

Silo - 
Comentarios al Mensaje de Silo
Centro de Estudios de Punta de Vacas, 03/03/2009.

5 ago 2016

Silo, Lo Profundo (Santiago 08-09-2002)

El Mensaje va a lo esencial, a lo que hace a la vida de las personas. Gracias a las experiencias guiadas y los mitos se puede entender mejor El Mensaje. “No dejes pasar un día sin preguntarte: ¿Quién soy? ¿A dónde voy?”

Si alguien lo hace, al poco tiempo empieza a hacer descubrimientos muy insólitos.
Siempre estás encontrando a otro. ¿Eso no te dice nada? ... Si avanzas vas a descubrir que el yo es totalmente ilusorio, que es un compuesto de recuerdos, sensaciones y representaciones y que si le varías ciertos recuerdos, o sensaciones o representaciones el yo se altera, se enrarece, te sientes otro. Esto tan útil que es el yo es muy variable, pero nos damos cuenta de su variabilidad cuando nos preguntamos todos los días.

Usted padece de la ilusión del yo, su yo es permanente y esa permanencia es ilusoria. Dicen algunos por ahí: ¿Hay que superar el yo, trascender el yo? ¡Eso no es posible! El yo es lo que opera en el entrecruzamiento de esas vivencias y si
algún procedimiento desarticula el yo no puedes ni pasar la calle. El yo te permite insertarte en el tiempo y espacio en el que estamos; gracias a los sensores de los sentidos, tomando de la memoria..., mientras te vas muriendo vas tirando. Pero cuando mueres, el yo no permanece, ¡se acaba!

¿Qué puedo hacer? ¡Nada! Descubres que lo que creías antes era ilusorio. En escasísimas situaciones, muy provisoriamente...., y muy a chispazos, se sale de la correntada del yo y se entra en otro espacio y tiempo, un espacio mental profundo que no es el que nos entrega la percepción, Hay un espacio profundo en la conciencia y que puedo encontrar y un tiempo que no es el secuencial en el que vivo.

Hay niveles de profundización de los espacios internos en los que las cosas se pueden hacer interesantísimas. Ahí han llegado las distintas místicas en las culturas de las que tenemos noticias: yantras que llevan a la interioridad de esos espacios, oraciones repetidas que llevan a esos espacios internos, danzas derviches, tambores chamánicos, los indígenas de Puebla con sus tejidos... Las Experiencias Guiadas y los Mitos abren un espacio de investigación interesante
quienes quieran investigar. Los mitos nos presentan dioses y seres que solo tienen existencia en esos espacios internos.

Cuando se alteran los espacios y los tiempos históricos esas napas se rompen y vas a los espacios profundos.
Podrías avanzar en la pregunta; te quedas ahí y te jodes o avanzas hacia nuevas preguntas que te permitan lograr más profundidad mental. Buda: debajo del árbol descubrió que el yo era un compuesto ilusorio, luego trabajo por descarte y no por sumatoria: al ir sacando percepción, memoria..., va entrando a un mundo mental profundo y llega a la iluminación.

En todas las civilizaciones están esas técnicas para entrar a los espacios profundos, estas técnicas lo hacen pasar por estado de trance que producen horror a la gente. Se desconectan del mundo fenoménico, entran en trance y ¿qué hacen? En todas las civilizaciones se pasa por ese trance para entrar.

Si te preguntas quien soy, puedes descubrir la provisoriedad de tu yo y la ilusión de todo lo que eres en este momento. Quiero decir con esto que el que se pregunta eso tal vez le permite seguir creciendo internamente, y es a partir de ahí donde se puede avanzar hacia la interioridad profunda. ¿Quién soy y hacia dónde voy?

Si ni siquiera yo soy con permanencia, a donde voy. El yo no repite mecanismos propios de otro momento. La expresión de los fenómenos de la fuerza, la circulación de la energía, la energía en los seres vivos y las personas, la forma en que actúan estructurando los espacios internos. Todo empieza con el quien soy sacando consecuencias sobre estas preguntas, por ahí empieza ese caminito. Eso es lo que estamos diciendo en esta época, que la forma de entrar es por ese
caminito. Los elementos del Mensaje que se formalizan en él vienen de allí, vienen de esos espacios, vienen de adentro y se formalizan en El Mensaje.

Los momentos históricos no tienen que ver con ese espacio tampoco. Como los mitos influyen en un momento histórico factores que producen surgimientos de ese tipo que vienen de los tiempos y espacios profundos, son cosas antiguas.

Apelaremos a lo profundo en los seres humanos y si la gente está haciendo fuerza en esa dirección, se va a prender de ahí. Si eso está trabajando en las personas y hay una correntada creciente en las personas, en las sociedades, eso irá, por eso es que no nos importa nada, si hay condiciones para que eso ocurra ¿quién puede ayudar, parar, detener eso? Son condiciones profundas.

Habrá un libro, experiencia, un camino. Eso hemos hecho, no apelaremos a los medios ni a las estructuras, y eso irá o no, porque es o no es su momento y este largo periplo acerca de los espacios internos, los hechos místicos, la confluencia de factores. Estamos en el ámbito de los mitos, estamos en cosas serias no en idioteces, no en los %s estadísticos.

27 jul 2016

Se busca autor de una pintura

Quien es el autor de esta pintura? 
Yo le llamaría "hombre que mira a la luna", Es todo un llamado a ir mas allá, a elevarse sobre la estrechez de lo cotidiano y volar, y preguntarse por la inmensidad.
...O tal vez no es la luna, o tal vez Alguien nos mira! y ese alguien, colosal, observa la tierra y a los terricolas, preguntandose cuando es que por fin nos vamos a poner de acuerdo para vivir en paz y poder así volar a otras dimensiones al encuentro de Los otros!

26 jul 2016

La preocupación no está en adquirir cosas sino en dejar mentalmente cosas. SILO 1975

SOBRE LA BÚSQUEDA DEL OBJETO. Yo creo que nuestro problema mayor es que todos buscamos objetos, y que algunos pueden no buscar objetos pero pueden buscar completarse internamente. Esta búsqueda también trae contradicciones: hay quien se considera incompleto internamente entonces hace fuerza por integrarse internamente, por ser completo en sí mismo. Sea que alguien busque objetos afuera o sea que busque completarse internamente, de los dos modos sufre contradicción.

En general los buscadores de cosas espirituales buscan o “la conciencia mística”, o buscan un dios, o buscan estar completos, iluminados. El Buda planteó ese mismo problema y explicó que para lograr la iluminación no había que buscar la iluminación. Pero, entonces, ¿cómo se va a lograr una cosa si no se la busca? Es que nosotros no buscamos lograr una cosa, nosotros no planteamos esto en sentido posesivo. Nosotros no decimos que haya que tomar algo para integrarlo, que haya que tomar objetos para tenerlos; nosotros decimos otra cosa: que hay que suprimir las contradicciones, suprimir el sufrimiento.
Nosotros definimos nuestro trabajo no como de “mano llena”, sino como de “mano vacía”. Ustedes saben cómo se cazan algunos monos: se coloca arroz en un tronco de un árbol, en un orificio pequeño; entonces el mono mete la mano en el agujero, toma el arroz y no puede sacar la mano; el mono ve que lo van a cazar ¡pero tampoco quiere soltar lo que tiene en la mano! ¡El mono sufre una gran contradicción!
Nosotros decimos que no se trata de lograr cosas ni de lograr estados superiores de conciencia tampoco; nosotros hablamos de la mano vacía, nosotros hablamos de suprimir el sufrimiento interno, nosotros decimos de soltar las búsquedas internas. Nosotros no nos rendimos frente al dolor, a nosotros nos preocupa salir de la contradicción, entonces esa preocupación no está en adquirir cosas sino en dejar mentalmente cosas. Tú puedes tener cosas en la vida cotidiana, pero tú no estás buscando llenarte de cosas. Te pueden interesar mucho los estados superiores de conciencia, pero te creas mucho dolor interno. Parece que se lograran cosas haciendo el vacío y no llenándolo. Tú lograrás más atención cuando trates de lograr un vacío en tu mente y no cuando la contemplas sobre un objeto; así sucede con muchos fenómenos.
En general, nosotros estamos habituados y educados a lo opuesto; estamos acostumbrados a tomar no sólo objetos sino personas. Nosotros queremos tomar a los sentimientos de las personas, queremos ser queridos, queremos ser reconocidos, queremos ser amados. La misma forma nuestra de amar es una forma posesiva. Nosotros amamos con violencia; no se nos ocurre cómo pudiéramos amar sin cierta violencia, pero para todo hay formas.
Está bien que nosotros conozcamos cosas, que nos informemos acerca de cosas, uno puede informarse de muchas cosas, pero no puede imponerse la creencia de que nuestra información soluciona los problemas. En general, la gente de formación intelectual cree que el acumular datos soluciona sus problemas internos. En realidad, solucionan muchos problemas de la vida diaria; es gracias a la experiencia acumulada, es gracias a la gente que ha ido trabajando con datos, con técnicas, que la humanidad ha ido resolviendo muchos problemas. Nosotros no podríamos estar acá hablando si muchas generaciones no se hubieran esforzado en elaborar un lenguaje, en elaborar, por último, la ropa que usamos. De ninguna manera descalificamos el esfuerzo humano para solucionar problemas inmediatos. Nosotros estamos diciendo simplemente que el trabajo interno puede no ser similar al trabajo que se hace en la naturaleza, en el sentido que nosotros estamos acostumbrados a la lucha con la naturaleza, con las leyes naturales; y está bien, así se mueve la humanidad. Pero puede ser que esta forma no sea adecuada para el trabajo interno. Entonces, nosotros distinguimos muy bien entre el trabajo que se hace en la naturaleza, en la vida diaria, y la actitud mental que se tiene sobre las propias contradicciones. Si la naturaleza nos impone lucha y todo ese fenómeno de alteración, tal vez la compensación de todo eso debe buscarse en la quietud interna.

Nosotros somos muy amigos de generalizar y creer que las leyes son iguales para todos los fenómenos universales, pero tienen distintos planos de aplicación. En el plano de lo interno no parece válido el sentimiento de posesión; en la lucha con la naturaleza parece imprescindible la posesión. Lógicamente que el sentimiento de posesión puede tener un carácter más individual que social, pero a medida que las sociedades avanzan el sentimiento se va haciendo más social que individual. Pero en materia de trabajo interno no vemos este progreso, no vemos esta evolución.

Nosotros con nuestra conciencia individual, con nuestro “yo” individual, filtramos todos los datos que vienen del mundo o interpretamos al mundo según ese filtro, y las cosas pueden ser muy diferentes a las que filtra nuestro yo. Hay algunos que han llegado más lejos todavía y han creído que ese yo debe ser inmortal. ¡Imagínense qué aburrido puede ser vivir millones de años con ese mismo yo, con ese yo individual, si para el colmo es un yo en contradicción y sufrimiento!
Cuando por algún accidente han experimentado una alegría muy grande, súbita, o han experimentado una comprensión de las cosas también muy grande, o esos fenómenos súbitos de gran emoción, observen ustedes que en esos casos no han pensado en su yo; da la impresión de que hubiera sucedido otra cosa: que el yo hubiera desaparecido. No se han dicho en ese momento: ¿qué me está pasando?; ustedes más bien han contemplado y han sentido esa experiencia, y cuando se han puesto a pensar sobre lo que les está pasando tal fenómeno ha desaparecido. No se sabe si el fenómeno desaparece porque aparece el yo o a la inversa, lo cierto es que ese fenómeno es incompatible con el yo sicológico. Ustedes, sin embargo, pueden decir que han tenido esa experiencia, pero saben que esa experiencia no es la misma que tienen con el yo sicológico. Esa experiencia no es posesiva, esa experiencia es muy amplia, como universal; esa experiencia ni siquiera la atribuyen a ustedes y tienen la emoción que debería ser comunicada a toda la humanidad. Estamos hablando, entonces, de un fenómeno notable para la conciencia humana, en donde el yo posesivo no aparece, en donde no aparece la búsqueda y algo se produce, y cuando queremos producirlo no funciona; tampoco se logra eso por buscarlo.

Si buscamos sentirnos bien es probable que no lo logremos. Si, en cambio, a esa tensión emotiva que tenemos por estar juntos varias personas tratamos de dispersarla internamente, de relajarla, de aflojarla, en realidad no estamos tratando de adquirir cosas, en realidad no estamos pensando en sentirnos bien, estamos pensando simplemente en soltar las tensiones emotivas; y si podemos trabajar en eso de soltar las tensiones emotivas, entonces nos sentimos bien. De manera que procedemos con la mano vacía: nosotros no buscamos sentirnos bien, buscamos aflojar esta tensión, entonces nos sentimos bien por añadidura. Ese es el sentido del trabajo y no es un renunciamiento ni un sacrificio ni una autoeliminación. ¿Entienden aproximadamente la idea?

LONDRES 1975

18 jul 2016

Sobre el sentimiento religioso

Ernesto H de Casas.

"Antes, me era totalmente incomprensible porque existían las religiones con toda su parafernalia de edificios, boatos, vestimentas, rituales y seguidores de las más diversas índoles; donde se entremezclan creencias con tradiciones, a veces parte del folclor de un pueblo, a veces tan vigentes que convoca muchedumbres  . Claro está que eso es la externalización de algo interno, algo intangible como lo es un sentimiento, que cuando surge, se hace sentir, se comunica a otros y se va haciendo interpersonal. Seguramente con unos significados importantes que con el correr del tiempo se desvanecen y queda solo la mera costumbre y las tradiciones.
….
Entonces, el sentimiento religioso nos lleva a la búsqueda de lo trascendente. Es como un hilo conductor que nos conduce a lo verdaderamente importante. Que también nos mueve hacia la búsqueda de sentido. Búsqueda que es inherente al ser humano, como ese sentimiento, como esa espiritualidad de que hablamos, y que hoy - en este momento y época - se pueden dar mejor estas experiencias internas significativas, puesto que esta disposición permite realizar con eficacia tal búsqueda y labor interior, sin necesidad de ornatos externos.

La experiencia interna importante no se limita a momentos de praxis, o de reunión para compartir similares experiencias. Este sentir Interior es lo que nos re-liga con todo lo substancial y que puede darse en cualquier instante.
                 
Entonces, al ser permanente la actitud de disposición hacia lo elevado, o profundo, lleva a modelar el encuentro con un nuevo espíritu, con alegría y calma, fortaleciendo actitudes bondadosas y conscientes para con nosotros mismos y para con los demás. Hay ahí crecimiento, dándose una toma de contacto con un sentido en la existencia. Y así el sentido de todo lo existente se nos va revelando con la propia dedicación y constancia.

Además, este asunto de la revelación del sentido, puede darse con frecuencia y en nuestras más diversas actividades. Tanto en momentos especiales como en plena vida cotidiana. En especial si se insiste, en seguir el hilo de ese sentimiento religioso que nos lleva a la experiencia importante, que se da en nuestro avance hacia la apertura a lo trascendental. Según cada uno lo intente.

Todo queda reducido a un problema de experiencia interna donde lo sagrado se expresa con mayor o menor evidencia. Algo que solo surge como experiencia interna y es la que permite después encontrar en todas las cosas el mismo reflejo del espíritu. “Se trata de ir experimentado y construyendo el sentido en el silencio de nuestra búsqueda alegre, humilde y cuidadosa. Porque uno puede necesitar de los demás, sin depender, ni necesitarlos desesperadamente. Se trata de que uno se necesite a sí mismo” .

Pues, en la religiosidad Interior, este nuevo horizonte espiritual es un umbral abierto a toda la humanidad"

15 jul 2016

Las religiones han ayudado a ganar o perder libertad, interna y externa.

Tomado de: Estudio sobre el Sentimiento Religioso.
Ernesto H de Casas, 
Mendoza, Junio 2016. Parque Punta de Vacas.

"Expliquemos: cuando la religiosidad humana se encauza por patrones y moldes represivos,
la libertad interna decrece hasta grados de verdadera esclavitud con el culto. No por nada se ha hablado del "opio de los pueblos", aludiendo al culto como un adormecedor de la conciencia. Pero bien puede ser un acelerador de la libertad interna y externa. Un factor de desarrollo de decisiva importancia para ir ganando y expandiendo la libertad.

Una cosa es el sentimiento religioso. en sí, que es positivo para el desarrollo humano y que   por ello no puede ser un factor de retraso. Pero el culto se organiza con cierto personal, y éste suele montar un aparato organizativo que luego tiende a su conservación y se niega, en un momento de su consolidación, a cambiar sus estructuras para proseguir su desarrollo.

Esto se ha visto varias veces en la historia, una de las primeras fue la estrepitosa situación del faraón que cambió a los egipcios el dios Amón por Atón (el sol)[1] y fue tal la resistencia a ese cambio progresivo por parte de la casta sacerdotal, que duró muy poco la reforma. Por su parte, el surgimiento del budismo es una reacción contra el sistema de castas brahmánico y otras ideas corno la limitante reencarnación.
También fue tal la resistencia de la casta brahmánica, que lo consideran herejía (o heterodoxo contemporáneamente) y con los siglos logran sacarlo del suelo natal, pero ha confirmado su universalidad, a diferencia de las formas hinduistas que solo existen en la  India[2].

Sin embargo, en ambos casos, el credo oficial de entonces incorpora numerosos elementos progresivos de las expresiones más revolucionarias de la religiosidad. El problema está en la dificultad de combinar los intereses terrenos y los religiosos propiamente dichos.

La cosa ha llegado a tal punto de confusión, que en la actualidad la palabra religión tiene una carga que es sinónimo de "represión", oscurantismo, etc. y a la cual el hombre contemporáneo biempensante rechaza de cuajo y las grandes religiones, en su estadio contemporáneo, acusan "crisis de vocaciones"; es decir: se manifiesta la falta total de adeptos y aspirante a sacerdotes.

Sin embargo, sin ser idealistas exagerados, el s.r. ha impulsado progresivamente a la humanidad de modo constante. Se han formado pueblos enteros, consolidado imperios, continuado investigaciones, se ha recolectado y protegido conocimiento y un largo etcétera de cosas positivas, mezcladas con supersticiones, inquisiciones e intrigas de palacio, cuando el s.r. fue sustituido por los más bajos sentimientos mundanos.

Pero es obvio que en materia de experiencia religiosa progresiva no está dicha la última palabra.

[1]  El culto a Atón (Atjon) es antiguo, simbolizado por el disco solar que muta a un dios de bondad infinita, en su apogeo cuando lo establece Akenatón - cambiándose de nombre- (que quiere decir Resplandor de A, o Útil a A) en el siglo XIV a.n.e... Al estudiar este episodio se advierte una obstinación por desplazar al clero vigente, al punto que es el Faraón mismo que se consagra sumo sacerdote. Esto, claramente, producirá una reacción adversa. Pero el monoteísmo ha sentado su precedente (y pasaría con Moisés al judaísmo).

[2]  Esto de limitarse a un pueblo y/o zona geográfica se observa en el Hinduismo (Jainismo incluido), en el    Zoroastrismo, en el Judaísmo y en el Egipto antiguo. La universalización de un credo la hacen los budistas al   expandirse por Asia (Hinayana y Mahayana) y el cristianismo al referirse a los gentiles (no judíos).