25 mar 2018

Sobre shockeo del centro emotivo superior

Podemos apelar a distintas formas de shockeo. De todas ellas, vamos a apelar a la mejor. Pero esta forma mejor, de todas maneras podría ser más violenta, tal que cubriera la conciencia del experimentador, impidiendo que tomara una línea adecuada. Parece ser que deberíamos nosotros, ir manejando esa fuerza, a fin de que el experimentador se fuera familiarizando con ella y no quedara
sobrepasado por ella.
Cuando nosotros estemos en ese manejo de Fuerza, vamos a considerar, por ahora, nada más que a nivel psicológico. Y aunque vayamos a shockear al emotivo superior, siempre va a seguir operando a nivel psicológico.
Y no vamos a considerar la acción de ninguna fuerza externa de tipo trascendental o como quieran llamarla.
Vamos a considerarlo todo dentro del bio-psiquismo del sujeto. El, trabajando con su propia energía interna, va a terminar shockeando allá arriba.
Pero ésto, como les digo, conviene ir trabajándolo controladamente, con un volumen adecuado a fin de que no se suelte y sobrepase al sujeto. ¿Estamos en claro?
Vamos a usar el método más adecuado para todo ésto. Y el método más adecuado va a consistir en: Trabajar con las esferas mentales que conocemos. En tres o cuatro reuniones en total, vamos a terminar produciendo la ruptura de nivel. Y si algunos rompen el nivel antes de cuenta, antes de tiempo, nosotros vamos a impedir que continúe ese proceso porque no van a poder manejarlo.
Paulatinamente vamos a ir aumentando el volumen. 
Esto tiene que quedar bien claro. El trabajo es con las esferas mentales, en pasos bien simples.
El primer paso consiste en: una posición corporal normal, sin acción de ningún estímulo externo. No hablamos de humos, ni de luces, ni de cosas raras... Con relativo silencio.

1° Tomamos la esfera mental. ¿Qué es ésto? Recordamos una esfera cristalina transparente y la colocamos mentalmente fuera de nosotros y en lo alto. No importa a qué altura.
2° En el otro paso, la vamos a ir bajando hasta co locarla a la altura de los ojos. Ahora es mejor visualizada que en el primer paso.
3° A esa esfera, la vamos a tratar de "meter" en l a cabeza. La seguiremos viendo y la vemos con claridad en el interior de la cabeza.
4° A esa esfera la "bajamos" desde la cabeza por e l interior del cuello hasta el centro del pecho, al medio de los pulmones, a nivel del corazón si les gusta. En ese cuarto paso, se comprueba que la imagen ha perdido su poder de representación visual y ahora tenemos una sensación interna. La sensación de que está trabajando ahí una esfera. Pero no vemos ya la esfera. Representarnos la esfera a nivel de los pulmones es tan difícil como representarla en lo alto. De manera que, tanto en lo alto como en los pulmones, la esfera se diluye. Pero se la ve bien a la altura de los ojos, en el interior de la cabeza, y cuando baja.

En ese cuarto paso, la esfera tiende (si se la observa con tranquilidad, sin forzar nada, si se la siente con tranquilidad) a aumentar de "volumen", como sensación interna.
La esfera va aumentando de "volumen" desde los pulmones hacia afuera. De tal manera que se produce una concomitancia bien mecánica entre representación y respiración.

Esta esfera al ir aumentando de "volumen", es como si comprimiera los pulmones por dentro. La respiración entonces se hace profunda y nosotros no nos preocupamos por parar tal fenómeno, sino que dejamos que la respiración se profundice.

Todo el manejo mental, en ese momento, está puesto exclusivamente en esa sensación de la esfera interna que se dilata.
Y de ese modo nosotros podemos terminar shockeando arriba. ¿No les parece increíblemente simple la mecánica del shockeo?

Ustedes no se preocupen por el problema de que si esa mecánica puede producir tales fenómenos, o si
esa mecánica los pone en resonancia a ustedes con un Trabajo que puede venir de otro lugar. El hecho es que trabajando de ese modo, podemos producir el shockeo del emotivo superior, en alrededor de veinte minutos.
Y aquí paramos hasta que pueda ser controlado. Y eso es todo. Posteriormente se verá cómo en esa ruptura (cuando surgen las imágenes y las concomitancias físicas y emotivas) se puede ir canalizando en una adecuada dirección, la energía psíquica. 
Si nosotros dejáramos el planteo en ese punto, lograríamos simplemente el shockeo del emotivo superior. Lograríamos el control de una determinada línea que nos hace manejar la mente a otro nivel.
Pero resulta que a nosotros nos interesa producir otro tipo de fenómenos, para disponer de esa fuerza psíquica. No sólo que esa fuerza psíquica se libere y pueda ser dirigida, sino disponer de una carga energética considerable. Esta carga energética que se registra como una electrificación total del cuerpo, comienza por las manos, sigue por los brazos, se extiende por todos los miembros y termina energetizando el cuerpo hasta límites de lo tolerable.
Esta energía cuasi-eléctrica, no proviene estrictamente del campo del psiquismo personal, sino que proviene de otra parte que no vamos a estudiar acá.
Pero por ahora, nosotros vamos a decir que este trabajo es interno, de cada sujeto que va haciendo su shockeo y el shockeo sí es personal.
En el momento de ruptura no obstante, vamos a sentir la entrada de fuerzas energetizantes que no son personales. En ningún caso de fenómenos crepusculares, ni en ningún caso de fenómenos mediumnímicos, o como quieran llamarlos, se produce la energetización que hay en esta ocasión. Pero ésto habrá que experimentarlo, como hay que experimentar los estados de conciencia consecuentes. Nos interesa, entonces, disponer de esa energía, para poder luego trabajar con ella.
Pero la mecánica es bien simple en los cuatro pasos que dijimos.
Habitualmente, la gente se pone de espaldas para no ser molestados por la posible mirada de los que tienen en frente. Hace círculos. 
Si ustedes en ese estado trabajan bloqueando, entonces no van a poder shockear. Basta que ustedes no
quieran, basta que no hagan alguno de los pasos para que no se produzca el fenómeno. Si ustedes están forzando también la idea de semejante cosa, tampoco shockean. De manera que la simple mecánica que les he dicho como entrada del shockeo en lo crepuscular, es un "dejarse-ir". Que actúe eso sólo por sí.
¿Está claro? No es más difícil que eso.

19 mar 2018

La Muerte - La Función Opresora del Sistema

El Sistema encadena hacia la muerte. 

Cada muerte, para el Sistema, es una alegría porque es un luchador menos. Pero no es necesario referirnos a la muerte física, que no es otra cosa que la finalización del corto ciclo de vida. Hay otros tipos de muerte, que se suceden dentro de la vida. El fin de la posible concreción de ideales, o el fin de añejos anhelos, de asir verdades irrefutables, es también morir. Sin olvidar que para muchos, la muerte significa la fuga final, la evasión última, la abolición de los tormentos. 

El Sistema propone dos trampas, y dice: “O bien más allá de la muerte no hay nada, o bien desde antes de nacer ya se tiene alma, en cuyo caso habrá que conservarla en buen estado” -es decir, hacer lo que él dictamine- para que luego pueda "beber de la eternidad". Además, es tan oculto este tema que cualquier cosa que se diga ofendería seriamente. 

Es evidente que no puede haber una modificación si se piensa en esa dirección. 

La muerte es el correlato de la violencia. Cuanta más violencia haya, más cercana estará la muerte. 

¿Por qué hoy hay tanta violencia? ¿Es que nadie puede sacarse de encima ese temor, esa incertidumbre que puede ser una magnífica justificación al decirse: "¿a qué hacer algo, si puedo morir mañana, y si lo hago no estaré para verlo?"? 

Pero si se emprende la tarea de asumir la existencia, no de postergarla; de llevar adelante un joven vitalismo poderoso, de mantenerse en la voluntad de ser, ¿a dónde van a parar los temores y las angustias frente a la muerte? Si de repente se comienza a crear un mundo paralelo, un intramundo dentro del mundo que decae, un "alma" egregia dentro de los cuerpos vacíos; ¿qué queda de esa incertidumbre agobiante frente a la evidencia de la brevedad de la vida, cuando cada momento puede ser trascendente de la ordinaria decadencia? 

El temor a la muerte en un hombre joven es aparentemente inexplicable, pero internamente sí se entiende. Hay temor y angustia porque hay vacío, porque todo lo que había en pie ha decaído; han decaído los mitos, la fe, ha muerto Dios. Ha decaído la significación del lenguaje, no se tienen coincidencias, no hay nada en común; hay un vacío, una soledad, un desierto que de vez en cuando ofrece un espejismo. Por eso hay jóvenes que han perdido el tono vital y transitan desganados por las ciudades llenas de reflejos, de brillos ajenos. Por eso a este joven le preocupa la muerte; pero que no se engañe, que no es la vida más allá de la muerte lo que le preocupa, sino la vida más acá de la muerte, la vida que cree que tiene por su organismo, pero que no tiene en su alma, que está desilusionada y por ello enferma y débil. A este hombre, en este punto, le urge crear algo sincero y real, no para mañana sino para hoy. ¡Para ya! 

Debe recoger las escasas fuerzas que le quedan para empezar, empezar esperanzado y con miedo a fracasar, porque lo ha conocido numerosas veces y ya está cansado, cansado de engaños y de mentiras. Este joven hombre quiere un alma, un alma nueva, egregia, construida con su propio esfuerzo y con ayuda de sus semejantes, esta alma de la que ha oído hablar pero de la cual no tiene ni idea. Pero supongamos que el alma es aquella que da coherencia y sensatez, que da poder y fuerzas, que es individual y a su vez el centro del Universo, que pertenece al espíritu inmortal del hombre. Para esa alma saldrá el Sol. Para esa alma se trabajará desde el amanecer. Para esa alma vendrá todo lo demás.
 Ver tambien: 

Silo

4 mar 2018

Cultura actual: obstáculo a la espiritualidad. Juan José Pescio




Ponencia de Juan José Pescio en la mesa de Cultura y Espiritualidad
2010 - Parque La Reja, Buenos Aires

En esta ponencia partimos de la siguiente hipótesis: Esta cultura violenta en la que estamos inmersos es consecuencia del proyecto de vida individualista y posesivo que orienta la vida. Este tipo de proyecto es el obstáculo que impide ponerse en el lugar del otro y registrar las señales de lo profundo.
Este proyecto de vida está hoy globalizado y se basa en el supuesto erróneo de que es el camino hacia la felicidad. Las diferentes culturas han adoptado esta dirección como si fuera la correcta sin advertir que como consecuencia de ella, es que vivimos en un mundo cada vez más violento.
Hoy a nivel mundial, las autoridades políticas y los medios de difusión, (salvo algunas excepciones)sostienen de forma directa o larvada que:
“La actitud posesiva es positiva, porque impulsa a acumular bienes intangibles y tangibles en forma creciente, en el interior de esa entidad a la que llamamos “el yo y lo mío”. Por ese camino, se sostiene, vamos a llegar a la felicidad como individuos y también como conjunto social, como consecuencia del “derrame”.
La actual economía a nivel mundial se apoya además en la teoría psicológica que afirma que este impulso egocéntrico, es el que mueve todo comportamiento humano individual y social y se afirma que este impulso tiene sus raíces en el cuerpo, es decir en la animalidad, en lo instintivo.
Desde al Nuevo Humanismo, decimos que este impulso egocéntrico surge sólo cuando estamos instalados en la parte más periférica de nuestra interioridad, pero en la medida en que nos conectamos con nuestro sentimientos y tratamos de acercarnos a nuestras aspiraciones profundas, aparecen los impulsos solidarios que tenemos bloqueados y el deseo de ayudar al que lo necesita. Los niños por ejemplo, no sólo necesitan recibir afecto y ayuda sino darla y esto es algo que se puede aprender a hacer, si se crean los ámbitos adecuados.
También puede comprender cualquier persona, basándose en su propia experiencia cotidiana, que al instalarnos en el proyecto de vida posesivo individualista, las demás personas, pasan a ser amenazas en la competencia para lograr la propia felicidad y otras veces se convierten en obstáculos o en aliados poco confiables, lo que desencadena nuestro temor o nuestra violencia.
No es difícil observar también, que la dirección mental individualista y esta actitud posesiva, empujan a la lucha con los demás por llegar a la “cima” del poder económico, del conocimiento, del reconocimiento y afecto, de la posición en cualquier pirámide organizativa, llámese empresa, partido, movimiento social, iglesia, etc.
Es claro que para considerarse en la cima, todos los demás deben quedar por debajo. Sin embargo, a pesar de las declamaciones de solidaridad que se escuchan continuamente, este es el paradigma de felicidad del mundo actual que se expresa en el deporte, en la economía, en la política, etc.
Planteamos desde nuestro punto de vista, que cuando aspiramos a esta cima, es porque creemos que tendremos al llegar a ella, la suma de nuestros registros placenteros y ponemos entonces en el futuro, lo que creemos que será esta experiencia.
Este proyecto de felicidad está centrado, prioriza, el obtener estos registros sólo para uno mismo y esto lleva a dar la espalda al dolor y sufrimiento de los demás. Crea además la condición de la desconfianza, el temor y la soledad y sobre todo nos impide escuchar las señales internas más profundas de aquello que realmente necesitamos.
Esa tensión de temor y violencia cotidiana, es llamada habitualmente “ambición personal”. A las nuevas generaciones se les aconseja tenerla, para triunfar en la competencia con los demás. De ese modo, se los quiere preparar para lo que llaman “realidad de la vida”.
Pero sin embargo, muchísima gente, que va experimentando esa sensación de temor y violencia en su interior, no está dispuesta a aceptarla como natural e inevitable y decide intentar cambiar de dirección.
Pero ocurre, que en los ámbitos en los que convivimos y en la sociedad en general, ya existen de hecho estos valores, estos proyectos de vida individualistas, posesivos y competitivos, objetivados en leyes, en instituciones, en personas que se mueven por ellos y justificados por estas ideas dominantes y los poderes que las promueven, etc.
Es que cuando venimos al mundo, nos encontramos con generaciones anteriores impulsadas por este proyecto, nos rodean millones de trepadores de pirámides, programados para la lucha por llegar a ser los primeros en algún campo. Ellos son el principal componente de esta “realidad” que pretende moldear a las nuevas generaciones a su semejanza.
Desde niños nos premian en la escuela, en la familia y luego cuando somos mayores, en el trabajo, si nos destacarnos sobre los demás, cuando ganamos en las competencias, ya que son parte fundamental de nuestra “formación”, pero extrañamente para quienes piensan que eso es lo mejor que nos pueden ofrecer, muchos jóvenes no quieren entrar en el molde, no quieren competir y ganarle a los otros, sino cooperar con los demás y ofrecer su ayuda solidaria a los que la necesitan.
El discurso solidario queda vacío en las instituciones, cuando las prácticas cotidianas están montadas sobre la idea de rivalizar con otros por alcanzar una meta, de la que los perdedores van a quedar excluidos.
No es difícil hoy para nadie, entender que el proyecto individualista posesivo, está en la base del vínculo dominador-dominado entre los seres humanos, logrado y mantenido por medio de las armas, el dinero o el conocimiento y que el dominador, sigue tratando de aumentar sus dominios sin límite, aunque quiera disfrazar sus intenciones con argumentos humanitarios.
Aún las personas bienintencionadas al tratar de ayudar a los jóvenes (padres, docentes), creen que si se apoyan en estas motivaciones centradas en uno mismo y en los míos, van a lograr formar un tipo de persona solidaria y un ciudadano comprometido con el bienestar general.
Es muy claro para la gran mayoría de la gente, que el vínculo opresor-oprimido está condicionando las relaciones internacionales en la economía, en la política, pero quizás no es tan evidente, que estos poderes están tratando de promover e imponer este proyecto de vida centrado en uno mismo, como camino a la felicidad. Puede ser que esto que hacen sea en parte por no comprender las verdaderas necesidades de los seres humanos y por otra como una forma masiva de movilizar la maquinaria de la producción y el consumismo y disolver toda forma de organización colectiva posible.
Vemos hoy en China, por ejemplo, donde hay casi 1.000.000 de nuevos millonarios menores de 40 años, como la “ambición por progresar económicamente” en los jóvenes, va mucho más allá de la satisfacción de sus necesidades básicas.
Vemos que este mismo impulso hoy, al propagase intencionadamente como el ideal que unifica esta cultura global, va borrando las diferencias entre las antiguas culturas y los jóvenes de China, India, Brasil, Europa o USA comparten el mismo proyecto de vida individualista acumulativo como camino a la felicidad. Este proyecto ilusorio, va barriendo las tradiciones de colaboración y ayuda mutua o la búsqueda de lo sagrado.
Este barrido que hacen a los otros caminos a la felicidad que pudieran elegir las poblaciones, puede ser en forma violenta como en China o simplemente haciéndoles vacío.
En este punto de esta presentación, en el que la mirada se amplía hasta el ámbito que corresponde al planeta y a la especie, vamos a enmarcar el tema con una cita de Silo, que en su exposición del año 76 en Canarias dice:
…”¿Y qué hay más abajo del deseo, y qué hay más abajo de la necesidad? Algo, que de ningún modo desaparece. Detrás del deseo y detrás de la necesidad está sin duda, la posesión…
…Y basta ver cómo se comporta una persona cuando no tiene deseo por un objeto, pero alguien pone en peligro su posesión. Resulta que ahora la relación es con otra persona y ya no experimenta por esa otra persona ningún deseo, pero sigue experimentando por esa otra persona, posesión.
Y la posesión se traslada y no se trata sólo de posesiones físicas; hay posesiones morales; hay posesiones mentales; hay posesiones ideológicas; hay posesiones gésticas; hay posesiones rituales. Hay posesiones de todo tipo y todo aquello está, siempre, comprometiéndome con los objetos. De tal modo que basta que algo entre en el campo de la posesión de esos objetos que detento, para que mi posesión, que siempre está trabajando, se active con más fuerza. La posesión no cesa, y sí puede cesar el deseo.
El deseo tiene características no tan corporales, no tan físicas como la posesión. Uno puede desear lograr algunas cuestiones espirituales, diferente al registro físico de querer poseer algo espiritual. Observen qué sucede en el propio cuerpo cuando se desea simplemente, o cuando se posee, o cuando el deseo es por poseer. Y siempre el deseo tiene que ver con la posesión, que es su raíz.
Más abajo del deseo está esta posesión y tiene fuertes connotaciones físicas y fuertes registros físicos. Y este registro de la posesión tiene que ver con la tensión. Y se sabe que se está deseando poseer algo porque se registra una particular tensión. Y cuanto más fuerte es ese deseo de posesión, más fuerte es la tensión.
Y claro, uno se agarra a los objetos, uno se agarra a la vida, uno se agarra a las cosas; y se agarra con las garras, con las manos. De tal manera que no suelta uno esas cosas, y esto de no soltar cosas, esto, trae registros de tensión…
Seguramente el hombre, y ésta es la diferencia fundamental, tiene esa aptitud sobre las otras especies para soltar; tiene aptitud para alejarse de los objetos; tiene aptitud para desposeerse.
Hay algo en la estructura de la mente ya a nivel humano, algo que está preparado para que esta mente se libere de la posesión objetal. Y esta diferencia es grande ya, entre el ser humano y el mono….
La mente humana seguramente es muy joven y todavía está muy ligada a la posesión. Pero según se ve en estos procesos y según se ve en el avance mismo de la mente individual, se avanza sobre todo cuando la mente es apta o es capaz para desposeerse.
Entonces sucede que la mente no registra tensión, entonces sucede que no hay registro físico de tensión, entonces sucede que los músculos no son necesarios con respecto a los objetos en el sentido de la posesión.” (Silo)
Volviendo humildemente a nuestro planteo inicial sobre el condicionamiento cultural individualista y competitivo, podemos simplemente decir ahora en este marco, que esta cultura actual refuerza la actitud posesiva y bloquea el impulso opuesto de soltar, de dar.
Entonces estos dos factores: el proyecto posesivo personal que se fue internalizando en nuestra subjetividad a lo largo de la vida y los ámbitos externos condicionantes que lo siguen reforzando, bloquean los impulsos a ponerse en el lugar del otro, a la compasión, los que son tomados como debilidad.
Y aunque los sentimientos profundos nos impulsen en dirección de ayudar y de construir para otros, nuestra cabeza, acostumbrada al cálculo de la ganancia personal, pone resistencia para aceptarlo como proyecto de vida.
Sin embargo la nueva sensibilidad que comienza a nacer, abre la posibilidad de tomar contacto con nuestros propios impulsos solidarios y con las señales internas de lo sagrado.
Los que vivimos en esta época, experimentamos más o menos claramente, que esta dirección individualista de la vida nos queda chica, como si fuera un ropaje que nos aprieta, porque hay algo que en interior del ser humano que está creciendo y que los Humanistas podemos contribuir a que se acelere este proceso.
Estamos actualmente en esa transición.
Cuando los hombres y mujeres que hemos sido formados en esta cultura nos colocamos mas cerca de la profundidad de nuestros corazón y registramos que preferimos aquellas acciones que terminan en la mejora de otros, necesitamos saber que no estamos equivocados, que nos estamos siendo menos “realistas”, sino que por el contrario, estamos más cerca que nunca de la verdadera realidad del otro y de la propia.
Para sostenernos en esa dirección, necesitamos de un marco conceptual que permita comprender ese registro y un ámbito humano solidario con el que interactuar para expresarlo en acciones hacia el mundo.
Una nueva cultura solidaria y no violenta será la consecuencia de este impulso profundo que busca expresarse en el mundo y plasmarse en nuevas formas de convivencia a nivel mundial
Nuestra espiritualidad está en la dirección interior que nos señalan nuestras aspiraciones más profundas de convivencia solidaria, en la que la dirección de nuestros actos terminan en otros, sin censura externa y sin autocensura. La propuesta de felicidad individualista con la que nos quieren dividir los opresores, va llegando a su fin como pretendido fundamente para la primera civilización planetaria.
Se hace necesario entonces convertir definitivamente el proyecto de vida equivocado, tanto en el mundo externo como dentro de nosotros mismos, para que el ser humano sea libre de tomar contacto con lo sagrado en su interior, ya que este proyecto de vida equivocado es el principal obstáculo para el desarrollo de la espiritualidad.
Estos impulsos profundos son los que pueden formar una comunidad solidaria y abrir el corazón y la mente.
No pueden ser impuestos por una moral externa.
Surgen del interior cuando se puede salir del encierro en lo mío. Es entonces cuando el otro aparece como intencional y libre, cuando surgen deseos de dar lo necesario desde el corazón, sin especulación.
Sería conveniente entonces ofrecer a cada conciencia, ámbitos para conocer y practicar esta nueva opción de “dar en lugar de tener”, “soltar en lugar de acumular”,” acercarse a la profundidad del sentimiento, en lugar de ir hacia la exterioridad”, para que cada persona pueda concretar como resultado de su reflexión, la elección intencional para su vida, de abrazar aquella dirección mental que permite tomar contacto con ese otro tiempo y otro espacio y con aquella actitud abierta hacia los demás, que hacen verdaderamente feliz y libre al ser humano.

26 feb 2018

Una carta de Laurence Freeman, OSB. Diciembre 2017

Extractos del Boletín Meditatio – Diciembre 2017 www.wccm.org

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« Antonio del Desierto habla hoy a jóvenes y adultos a lo largo de diecisiete siglos de evolución humana. "Se acerca el momento", dijo, "cuando las personas se vuelven locas y cuando ven a alguien que no está enojado lo atacan diciendo "estás loco, no eres como nosotros'". Antonio pronunció estas palabras no muy lejos de la mezquita en el Sinaí, donde 305 devotos fueron masacrados recientemente por militantes islamistas. Las víctimas eran sufíes, los contemplativos del Islam, los más pacíficos y gentiles en sus enseñanzas y vidas. Las palabras de Antonio y la locura de nuestro tiempo nos recuerdan cuán urgente es la necesidad de recuperar la perspectiva contemplativa que tenemos en algún lugar perdido en nuestra marcha global de progreso.
John Main dijo que la cordura y el equilibrio significan "conocer el contexto en el que vivimos". Es por eso que estamos obligados a saber lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Como muchos quizás, hace poco me sentí tentado de dejar de escuchar las noticias, los fracasos de los políticos egoístas, el lado oscuro de la humanidad derramando su furiosa oscuridad sobre los inocentes, la avaricia y la corrupción de las corporaciones, los cárteles mexicanos que dan escuelas y servicios sociales a aldeas y pueblos pobres y asesinan despiadadamente a aquellos y sus familias que se resisten a ellos. Pero, para estar cuerdos, debemos reconocer y enfrentar nuestra propia locura y la del mundo. Comprender la contemplación nos ayuda a ver esto en términos más inmediatos y experienciales. Si vamos a estar atentos a la realidad, tenemos que ver, ser conscientes de nuestra falta de atención y de todo el desorden que crea a nuestro alrededor y entre nosotros. Esto ayuda a traer la idea de Dios a la tierra.
"Buscar a Dios", como dice San Benito, significa más que pensar o imaginar a Dios. Significa, más pura y simplemente, prestar atención. La vida de atención es una vida piadosa. Revierte el desorden y restablece el orden y la armonía en nosotros mismos y en las relaciones que nos componen. Ser desprovistos de atención, ignorantes de nuestra egoísta falta de atención, es un estado de pecado del cual somos redimidos por la experiencia del amor, que nos golpea cuando somos despertados por una fuente de atención dirigida hacia nosotros en toda nuestra indignidad y demencia. El despertar a una vida más atenta y consciente es una iniciación en el autoconocimiento y así en el conocimiento de Dios. El autoconocimiento, la tradición contemplativa nos enseña, es más que autoestima o simplemente sentirse bien con nosotros mismos.
Un estudiante de una Maestría en Administración de Empresas que aprendió meditación, que me dijo que no tenía "un hueso religioso en mi cuerpo", me preguntó si podía escribir su primer ensayo sobre la Noche Oscura. Me pregunté por qué y dónde una persona irreligiosa podría enterarse de este término, y mucho menos interesarse en comprenderlo. La meditación lo había enseñado rápidamente por experiencia directa. Su conclusión, comparando la atención plena (Mindfulness) y la meditación, era que la atención plena no lo llevaría a la noche oscura, pero seguramente la meditación lo haría.
Allí descubrimos que la pobreza radical de espíritu que ingresamos a través de la pérdida de "todas las riquezas del pensamiento y la imaginación", como lo llamaban los monjes del desierto, nos permite despertar a la nueva dimensión que Jesús llamó simplemente el "reino".
El reino, como el ser humano, es inobservable. Se encuentra en una dimensión de realidad más allá de los confines de la autoconciencia ordinaria y nuestra ilusión persistente de "objetividad". Aunque esto puede parecer abstracto y sutil, sin duda los niños lo experimentan e incluso pueden entenderlo más fácilmente que nosotros con nuestras mentes orientadas a los negocios.
Metanoia es el camino estrecho hacia el reino, un giro de nuestra atención y, por lo tanto, de todos los estados mentales. Este pivote es continuo. Exige una fuerte autoconciencia de nuestras faltas y fallas, pero nos libera de la culpa persistente o el auto rechazo. De la autocrítica surge un sentido más verdadero de nuestro potencial y valor esencial. Venimos a ver nuestro potencial real a la luz de nuestros fracasos aceptados y no a la luz de la fantasía. Sin una gran capacidad de atención, el centro se pierde y las cosas comienzan a desmoronarse. Se necesita más y más energía para mantener unidos los elementos de desintegración. La vida comienza a sentirse, como lo hace hoy en día, como una lucha interminable sin significado válido. Sin embargo, la atención cambia todo esto rápidamente. Despierta la experiencia del ser no diluida y no distraída.
Para la persona distraída, esta experiencia se siente al principio como si nada llevara a ninguna parte. En cierto sentido, lo es. Pero tomará tiempo para apreciar el significado de la experiencia: y luego uno ve que no hay ningún lugar aquí. Entonces, podemos volvernos sensatos y ayudar a otros a hacerlo. Incluso con el mundo continuando en la locura, las personas cuerdas pueden marcar la diferencia, especialmente si recuerdan lo que era estar loco. En la sabiduría cristiana, la contemplación se siente como un don o una gracia, no como el resultado de la fuerza de voluntad, la erudición, la imaginación o la tecnología espiritual. Sin embargo, debido a que la contemplación implica una participación cada vez más plena en la realidad, no la distancia de un observador, sí pide un "esfuerzo correcto". Necesitamos hacer algo para aprender lo que es ser. Entonces el ser se muestra como una acción pura y volvemos al mundo mundano del trabajo con una nueva motivación y perspicacia.
La amplitud es el Espíritu y, cuando estamos en él, nos separamos de cualquier estructura física o conceptual que ocupe el espacio por el momento. Siempre hay una tensión incorporada entre una estructura y el espacio que ocupa. Entonces, hay una tensión eterna entre la contemplación y la religión. Cuando está en equilibrio, esta tensión protege la cordura. Su olapso presagia la locura. La capacidad de contemplación es innatamente humana. Incluso aquellos que se convencen a sí mismos "No puedo meditar" tienen el don de esta capacidad tanto para disfrutar el presente como para trascender. Los niños y los ateos dan testimonio de la universalidad e incondicionalidad del don de la contemplación. Es, lo sabía Jesús, una verdad a menudo oculta de los sabios y los inteligentes y revelada a meros niños. Nunca es posesión de los religiosos. En un mundo enloquecido, tal recurso tiene una importancia inconmensurable.
La persona contemplativa canaliza la ira hacia la acción curativa y reconstructiva. Purifica y reforma la religión y nos ayuda a ver qué papel nuevo debe jugar la religión en el futuro. Corrige y sana; no, como muchos remedios que se ofrecen hoy, que nos hacen enojar más. Apreciar el don de la práctica contemplativa (como la meditación) en la propia vida eventualmente lo hará a uno consciente de su valor social también.
Una mente liberada de sus propias estructuras y sus ilusiones mira a otras personas con amor fraterno y fraternal. A quienes amamos atribuimos valor e importancia igual a la nuestra. Las familias y las comunidades son el laboratorio y el candelabro de esta experiencia del reino. Y a pesar de que pueden generar muchos fracasos y tener todas las fallas de lo común, la sociedad necesita estos grupos sociales seminales para atestiguar una esperanza redentora necesaria incluso en la sombría faz de la locura colectiva.
En la bendición de Bonnevaux, hace unas semanas, sentí que ya estábamos embarcados en una nueva fase de este largo viaje.… ...Bonnevaux no puede salvar el mundo. Pero es una manifestación parcial de algo, un movimiento de conciencia, una ola de contemplación, que está barriendo el mundo y que podemos afirmar con confianza puede sacarnos de la locura en una nueva cordura y un nuevo tipo de santidad.
El trabajo humilde e imperfecto de la contemplación, tan ordinario como la meditación diaria, despierta y transforma nuestro sentido del yo. Arroja una luz iluminadora sobre las escrituras de nuestra propia tradición, así como sobre los textos de sabiduría de los demás. Renueva el lenguaje que necesitamos para expresar y compartir nuestro viaje humano de fe.
Cristo, como han enseñado los místicos a través de las edades, renace continuamente en nosotros. Se forma a sí mismo en el útero de la conciencia a través del trabajo de reconocimiento y aceptación. Saber que somos reconocidos y conocidos despierta nuestra capacidad de reconocer y conocer. Mientras más crecemos en atención, más humilde se vuelve nuestro deseo de ser conscientes. La auto-formación de Cristo en nosotros es nuestra transformación y nuestro progreso hacia la divinización. A medida que nos volvemos verdaderamente nosotros mismos, podemos entender por qué el cristiano dice: "No vivo más, sino que Cristo vive en mí". El yo que ya no vive es el viejo yo, Gilgamesh antes que Enkidu. El yo que puede decir esto sabe que nunca está solo, pero ahora vive continuamente en la soledad cada vez más profunda de su singularidad. »

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Comentario personal : Creo que si no tuviese la referencia siloista, practicaria el budismo o tal vez participaria de grupos cristianos de meditacion. He aqui un vivo ejemplo de las busquedas que esta haciendo una de las ramas mas « sintonizadas » del cristianismo desde la vida contemplativa para adaptarse a los nuevos tiempos, pues de lo contrario esta y otras religiones, tenderó a ser barrida por las nuevas realidades psicosociales. Como lo dijo el Maestro en la conferfencia sobre la religiosidad en el momento actual :

«... Nosotros, por nuestra parte, ya no nos hacemos esa pregunta. Nos parece claro que la religiosidad está en avance. Aquí, en Estados Unidos, en Japón, en el mundo árabe y en el campo socialista: se trate de Cuba, Afganistán, Polonia o la U.R.S.S. La duda que tenemos es mas bien, si las religiones oficiales podrán adaptar este fenómeno sicosocial al nuevo paisaje urbano, o si serán desbordadas. Podría ocurrir que una religiosidad difusa fuera creciendo en pequeñas y caóticas agrupaciones sin constituír una iglesia formal, de manera que no fuera fácil comprender el fenómeno en su real magnitud. Aunque la comparación no sea del todo legítima, me permito recordar un antecedente lejano: a la Roma Imperial comenzó a llegar todo tipo de culto y toda superstición de los alrededores, al tiempo que la religión oficial perdía convicción. Y uno de esos insignificantes grupos, terminó luego convirtiendose en iglesia universal... Hoy es claro que esta difusa religiosidad para avanzar deberá combinar el paisaje y el lenguaje de la época (un lenguaje de programación, de tecnología, de viajes espaciales), con un nuevo Evangelio social. » Silo : Sobre la religiosidad en el momento actual.

25 feb 2018

Sobre la trascendencia en vida. Conversación con Eduardo Gozalo

Octubre 2017
Día 1



Vinimos a preguntarle acerca de que habíamos escuchado que él se había puesto un propósito a 4000 años:

Eduardo: Alguien le pregunta el negro ¿cuándo vendrá otro como tú? , tal vez dentro de 5000 años venga otro como yo  respondió…

El proyecto que él ha largado es para mucho tiempo. El negro contaba que era interesante armar un plan para 4000 o 5000 años. Él ha hecho una doctrina para mucho tiempo.

Yo no voy a estar 5000 años en este formato, creo, porque se puede encontrar un cambio genético. Imagínate que puedes vivir 1000 años te cambia tu horizonte Tienes que preguntarte qué quisieras hacer en estos años,  qué plan voy hacer si quiero pasar al formato espiritual.  
Si tienes comprobado que tu espíritu está configurado el tema del tiempo ya no tiene sentido: Viva lo que viva el tema es como hago para desarrollar este Espíritu. Y el tema es como tomo contacto con lo otro en vida.  Quien muere antes de morir no morirás jamás.  Y la segunda cuaterna va produciéndose un vaciado que en realidad es un morir.  Es un vaciamiento.  Que produce una desvitalización  y en el noveno paso se produce la resucitación. Vas entrando a otro mundo de inspiración, de rapto, ves cosas que no veías.

Si uno va a las zonas profundas encontrarás a esos dioses profundos. El valor principal es la búsqueda de eso profundo. Y para eso hay que sacarse las limitaciones, las contradicciones, la mala memoria. En esas zonas profundas ya no hablas de 4000 años, sino que es otro nivel.
Medita: ¿qué pasa después de morir? 
Meditar acerca del ciclo del espíritu individual: 

Ciclo individual: 

el espíritu que tenemos no en todos los casos está en el mismo nivel de evolución.  Entonces necesita tiempo.  Lo he asociado con el purgatorio.  Donde los espíritus que están en el purgar, en el perfeccionamiento. Es como que uno fuera un cohete, y va soltando partes, uno va soltando cajas pesadas hasta cumplir nuestro propósito. Ya venimos con un propósito, pero hay que reconocerlo.  En la medida que lo reconoces tu vida tiene sentido.  Reconocer que tienes un propósito para el que fuiste lanzado. Nuestra vida es un continuo de algo que venía de atrás.

Yo tenía un sueño donde estaba en una isla y veía el mar Y en las profundidades estaba el mundo, veía gente,  me daba cuenta de mis errores,  tengo que volver ahí y hacer lo que no hice.  Pero al lanzarme al agua me olvidaba de donde venía y me despistaba. Entonces me olvidaba de para lo que había ido. Salvatore me dijo que era el cuento de la perla, un cuento persa.  Qué también esta explicado en las ideas de platón.

Las trazas:
¿Cómo lo mortal puede derivar en la inmortal? La cosa es como lo inmortal deviene en la ilusión de una cosa mortal. 
Planificar en este contexto es más atemporal.  El tiempo que estás acá aprovéchalo en una cosa interesante. 
El reconocimiento es un estado superior de conciencia.  Puedes reconocer porque ya lo conoces, viene con el equipo completo.
El espíritu se alimenta de las acciones válidas y para eso hay que poder atender. Desde el nivel de conciencia de sí, se puede.  Si no es puro accidente.
A partir de la conciencia de sí aparece la inspiración de un modo dirigido.  Uno quiere dirigir eso, no quiere que sea accidental.

Conciencia de sí, más acciones válidas, más trabajo con la energía para dirigirla a zonas donde se activa.  Hay un registro cenestésico del punto del darse cuenta. Es como un observador que observa. La energía hay que ponerla en ese punto. Y ahí surgen cosas inspiradas Y vienen respuestas.  El silencio es también ese punto.  Ahí permite que el universo penetre. Al generar el vacío, hay que ponerse en disposición de recibir el dios.  Es un modo de silenciar el yo, que también sucede en los fracasos.
El vacío es la puerta de entrada a lo profundo.  Ojo con quien eres y adónde vas.  Si sé dónde voy es porque ya he tomado contacto con eso cuando muera.
Lo profundo da señales, acá hay un plan, uno no sabe bien cuál es,  pero hay una dirección.  Hay una tendencia hacia el desarrollo y la complejidad. 
El libro egipcio de los muertos realmente se llama libro de la salida de la luz del día. Es una guía del camino interno


Día 2 

La estética es una especie de ceremonia para entrar en ciertos registros. 

Eduardo hace bonsái y va sintonizando con su bonsái como si fuera él.  Eso hacen los monjes Zen

Ocurrencias significativas: 

Yo le llamo ocurrencias significativas a aquellas que están relacionadas con lo profundo.  Aquellas que develan quien soy y de dónde vengo. Esas experiencias están mostrando un propósito (la dirección mental que veo).  Algo que te llama la atención tiene que ver con tu mirada con tu intención;  el modo de estructurar y en lo que te fijas.  Empiezas a observar las cosas de otro modo porque tu interés ha cambiado
Aprendes porque estás buscando una solución a cosas que te estás planteando.

Están presionando ciertas búsquedas de uno, no sucede por accidente,  ya había algo de antes que se prepara. En ciertos momentos hay más intensidad en la búsqueda. Puedo hacer un pedido e irme a dormir y pido no olvidarme de mí mismo.  Esto no es lineal, tiene que ver con acumulación y distensión.  El aumento de la necesidad de la búsqueda hace que surja.  Es como si fuera un llamado, un pedido.

Con respecto al temor de volverse New Age o estar en conciencia emocionada, que Rosita preguntó,  nos dijo no importa, lo importante es el registro,  lo importante es si estás más en paz y más reconciliado .  Si vives más feliz y contento en el tiempo está OK, Y viendo también lo que se genera alrededor. Uno percibe se salvó hueco si es una cosa coherente.  Hay que ver las cosas en proceso.  “Si crece en ti y a tu alrededor la sabiduría y la felicidad seguiré tu ejemplo”


Lo importante es el registro que tengo y que mi alrededor esté cada día mejor. 

Cada uno que lo haga como quiera.

La ocurrencia acompañada de sueños, de caídas en cuenta.  Es bueno ver todo el conjunto.
Si quieres ir hacia arriba también tienes que arreglar las cosas que están pendientes


Robby comenta que quiere profundizar en la acción unitiva y  en la relación de eso con  la trascendencia…

Uno separa la trascendencia de la vida actual como si fueran cosas distintas, como algo lineal.  Estamos en la trascendencia simplemente hay que captarla.  Los actos válidos corresponden a la trascendencia.  Tú puedes vivir en la gracia de Dios, estás viviendo en  la trascendencia.  No tienes que morir para pasar a la trascendencia.  El secreto de la vida es captar la trascendencia en vida; por qué captarla después de muerto, eso lo hacen hasta los burros al morir. Lo Importante captar la inmortalidad en vida.  No hace falta que te mueras para ser inmortal.  Puedes ser inmortal ya. Los actos unitivos corresponden a otro plano, que ya está actuando.  Cuando se desarma el cuerpo pierdo aquello con lo que no puedo progresar más. Cuando uno está en la fuerza o en la acción unitiva uno no tiene temor a la muerte. Pero todavía no es nuestro tiempo, uno está rozando otros planos en vida. Uno está viviendo ya, en lo que va a pasar después.  Simultaneidad, es una estructura.  Uno cree que las cosas son lineales

Robby pregunta Como haces con los líos entre los nuestros.  Y él responde yo trato de sumar, de aportar.  No es la discusión de si tienes o no razón.  Puedo aportar con una buena relación, con producciones.  No me interesa la discusión, O tener malas relaciones.  Lo considero como mal alimento para mí. Los ámbitos y las relaciones que dan buena sintonía, eso me suma. Me muevo con aforismos positivos.  Trato de aportar.  Puedes tener distintos puntos de vista, pero sin tensiones.  Lo otro por procesos se va a ir modificando, va ir decantando lo que funciona y lo que no.  Todo está en dinámica a nivel personal y grupal.  Importante es ir con la evolución de las cosas, lo otro es muy circunstancial. Es como poner algo secundario como algo primario, entonces te agarran la vida. Hay que crear ámbitos que generen eso.  Si eso no funciona, aunque estés en el parque no es el camino. El sufrimiento te indica que por ahí no es. Las formas problemáticas te dejan enganchado en tu propia red de sombras. Las buenas atmósferas hay que potenciarlas.  Crear alrededor de uno buena atmósfera, buena sintonía así que acercas a la trascendencia. 


El negro decía que uno quieres ser feliz como algo creciente, no coyuntural.  Ese es el objetivo.  Lo que me distrae de eso son tensiones. Qué la gente haga lo que quiera tratando de crear buenas atmósferas.  Uno lo que hace es ser coherente con lo que uno piensa.  Uno tiene que ser refractario al sufrimiento. Es como que te crearás heridas a ti mismo. Mejor poner atención.  Protégete un poquito, porque si no,  la falta de atención hace  que tengas  accidentes. Hay que ir con cuidado.
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Sobre el mismo tema, ver tambien: 

Apuntes de una conversación de Salvatore Puledda en Milán sobre la muerte.

(Hemos omitido los nombres completos de las personas que aparecen en ella y dejamos el contenido de este material a quién pueda servirle).

"Los muertos siguen viviendo, pero en otro mundo, en el mundo intermedio, que es un mundo psíquico. No está en un lugar lejano, esta acá mismo. Es como una otra dimensión. Hay infinitos mundos. Este es un mundo complejo, más complejo del nuestro, con flora y fauna también. Los muertos están allí, y (si he comprendido bien) allí mismo están otras entidades intencionales (¿serán los dioses? no sé).
En el momento de la muerte no hay dolor, pero es un momento delicado porque el muerto se confunde, no sabe si está adentro del cuerpo (como le parecería normal porque así está acostumbrado) o fuera y no sabe muy bien adonde ir.
Muchas veces el muerto se queda cerca del cuerpo (y por eso en todas las culturas hay cuidado de los cuerpos de los muertos, no se los tira, se les da mucha atención), está como desorientado.

El tránsito puede ser fácil o difícil y eso depende del estado en que estaba la persona al momento de su muerte. Por eso el N. ha escrito que morir en un momento bueno puede ser un arrebato bendito.
Los muertos, cuando alguien los ve en su mundo, "caminan". Esta es una imagen configurada por los vivos, que probablemente no corresponde a la realidad sino es una configuración hecha por los que miran y que no pueden representarse el otro mundo así como es, tienen que representarlo según elementos de espacio y tiempo que corresponden a su experiencia en este mundo. Parece que esta imagen quiera decir que los muertos están en algún proceso.
Los muertos se comunican con los vivos y los momentos más aptos son el sueño y los trabajos transferenciales. El contacto se basa sobre un vínculo emocional, es decir que se da entre personas queridas.
No es conveniente buscar este contacto, para no molestar, pero a veces se da porque los dos quieren tenerlo.
La primera cosa que me pregunto Salva era si alguien había soñado con Anna, la chica que murió. Yo le dije que no, pero que A.P, la había visto en un trabajo transferencial hecha dos días después de su muerte. Ella estaba en la luz, muy feliz, y dijo: "Yo ya he llegado acá y les espero. No era un rayo, era un puente". Yo misma la vi, la noche del accidente; no estaba durmiendo, pero estaba en un estado totalmente alterado, llorando, cuando se me apareció ella, reía y me dijo: "No llores, Gio, ¡yo estoy bien!". Yo no le había dado mucha importancia a esta cosa, pensando que era una proyección mía para compensarme en un momento de total desesperación; pero Salva la considero como un contacto (y el N. también, porque lo ha escrito ayer):
"Salva,Excelente tu intervención en Milán. Creo que ha sido de gran utilidad. Me pareció muy adecuada tu explicación y me llamó la atención la transferencia de A.P y el semisueño de Gio,.
Los acontecimientos psicológicos que han rodeado a este hecho desafortunado, han servido (y creo que servirán) a mucha gente para poner su cabeza en una dimensión más interesante que la cotidiana.
Muchas gracias, Salva, y un gran abrazo.
Mario".

Salva dió importancia también a otras señales, como por ej. El walkman de la hermana de Anna que se prendió dos veces solo.
A otra chica nuestra le paso eso: estaba manejando, alterada, y de pronto perdió la visión de la calle y le apareció Anna contenta, diciendo: "¿Viste lo que hice?". Salvatore se cagaba de risa... decía que Anna tenía algo particular...
Digamos, todas las cosas que habían pasado Salva las valororó, mucho, como contactos que ella hacia. En los trabajos de transferencias, algunas veces se han tomado contacto con muertos queridos y una vez ellos dijeron. "Nosotros estamos vivos, nuestro problema es que no podemos hacerlo creer a ustedes".

Tenemos tres cuerpos. El cuerpo físico, otro cuerpo con que tomamos contacto durante la experiencia de fuerza (el doble) y otro que se puede llamar el espíritu. Cuando muere el cuerpo físico, sigue viviendo el doble y ese doble se lleva el tercer cuerpo. Durante el proceso sucesivo el espíritu se libera y llega a la ciudad escondida. "La Guía del camino interno" explica este proceso. Parece que no todos llegan a liberar el espíritu. Parece que eso depende de la unidad interna. Entonces, la unidad interna determina las posibilidades de desarrollo después de la muerte. Salva me dijo que la mayoría de la gente logra llegar al mundo intermedio, pero que no todos después llegan a la ciudad escondida. Eso porque el doble, que contiene, o protege, o lleva (no se) el tercer cuerpo, puede ser fuerte o débil y eso depende de la unidad interna. Si es débil, se desarma antes que el espíritu esté listo para liberarse. Él no nos dijo que pasa con los dobles débiles que se disuelven sin haber podido contener el espíritu hasta su salida; dijo solo que no les pasa nada malo.

Pero ahora entiendo porque hay que ayudar a la gente a morir en unidad. Antes pensaba que era para tratar que trascendieran; ahora creo que sea para ayudar el tránsito y también para ayudar a su desarrollo futuro. Y entiendo también porque hay que vivir en unidad interna...
Salva habló mucho también de la cultura actual. Dijo que el cristianismo ya ha fracasado, no porque su enseñanza sea equivocada sino porque utiliza alegorías antiguas que ya no van en esta sociedad tecnológica.

Así que la gente se queda sin una dirección para arriba y conserva solo la dirección para abajo (de ahí, todas las películas de zombis, de Drácula, que son alegorías de lo que pasa después de la muerte sin tener una opción para arriba o, en todo caso, alegorías de la desesperación frente a la falta de otra dirección para arriba). La moda dark está adentro de ese mismo fenómeno.
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Sobre el mismo tema, ver tambien: 




7 feb 2018

Una nueva espiritualidad: única manera de salir de la crisis por la que el mundo está pasando

Apartes del articulo "Una mirada a nuestro proceso conjunto", de Fernando Alberto García. Publicado  en Pressenza, 12.09.2010 - Buenos Aires.
...Desde el alba de la historia humana, las civilizaciones surgieron, se desarrollaron y declinaron en un relativo aislamiento. A lo largo del tiempo los contactos entre ellas fueron aumentando gradualmente. Así los pueblos y sus culturas se relacionaron entre sí básicamente por el comercio, la guerra, la conquista y la migración.
La tecnología fue impulsando tal comunicación e interacción de manera lenta pero incesante, y esto se fue acumulando y acelerando en el transcurso de los siglos. En este ultimo siglo ya no queda pueblo o cultura que pueda quedar aislado del resto en este proceso de mundialización. El mundo se está haciendo uno. Todos los pueblos y culturas están interrelacionados e interconectados en una red planetaria. Esta condición única en la historia de la humanidad, y su correlato en la conciencia, hace que estemos cerca de un salto hacia un nuevo paso evolutivo del ser humano.
Pero esto no está ocurriendo sin problemas. Las crisis de cambio también pueden estar acompañadas por erupciones de violencia de distinto tipo. Las guerras convencionales, los accidentes nucleares, los desbordes sociales, las guerras civiles, las secesiones, el colapso de sistemas financieros y productivos, interrupción de los servicios básicos (agua, electricidad, transporte, etc.), y mucho desequilibrio mental e incluso suicidios: nada puede ser descartado en una situación mundial inestable que nadie controla.
¿Qué podemos hacer nosotros para evitar esto? Casi nada. No tenemos ni los medios ni el poder de evitar estos desafortunados eventos. Son parte integral de la agonía de un mundo deshumanizado. Sin embargo, dentro de condiciones limitadas, podríamos tener una cierta influencia que puede impedir o disminuir casos de violencia. De todos modos, nuestro objetivo principal no es sostener o emparchar un sistema violento que se cae por sí solo, sino intentar convertirnos en guías positivos en la transición hacia un nuevo mundo.
Los individuos en su ciclo vital van creciendo, pasando de una etapa vital a otra, y cada cambio de etapa vital es acompañado por una crisis. Esto se debe a que hay un cambio de necesidades de desarrollo. Lo viejo ya no funciona, mientras que lo nuevo aún no está consolidado. La transición de una etapa a otra es en cierta medida dolorosa, porque mientras lo antiguo ya no nos resulta atractivo o ya no funciona como antes, lo nuevo todavía es incierto o incipiente. Aun cuando se estuviera apegado a lo antiguo, el cambio es inevitable. El ser humano en esa transición tiene un pie apoyado sobre cada etapa, la vieja y la nueva. Esta posición es inestable ya que la brecha entre las dos etapas tiende a crecer inevitablemente, no dejando más alternativa que abandonar el pasado.
Hoy en día, así como sucede con los individuos, también los pueblos y las culturas están atravesando un proceso de cambio global y acelerado. Van perdiendo su identidad original al incorporar modelos, productos y usanzas que se originaron en paisajes ajenos. Lo viejo ya no funciona, mientras que lo nuevo es aún imperceptible o dudoso. El mundo viejo ha desaparecido, mientras que el nuevo sólo puede ser entrevisto o anhelado. Nada de lo viejo puede dar una respuesta mundial para construir el futuro que se avecina, ya que lo viejo fue formado en el pasado y fue parte integral del mismo.
Como ocurre con los cambios sistémicos, será inútil pretender que se produzca el cambio emparchando lo viejo, o por un humanitarismo que no acomete la raíz congénita de la violencia, o por reciclar lo viejo presentándolo como si fuera nuevo. También será inútil la ilusión de que una organización, partido o gobierno del mismo sistema pueda cambiarlo integralmente en su raíz. El sistema violento deberá necesariamente desarticularse para dar lugar a lo nuevo que se diferencia esencialmente de él.
No se logrará gestar lo nuevo a partir de una sensibilidad vieja, de una forma mental o mentalidad obsoletas, que han sido la esencia de lo viejo y que, precisamente, son las que llevaron al sistema a su necesaria etapa de agotamiento y fracaso, no sólo en la organización social sino, y sobre todo, en el corazón de los hombres y mujeres buenos.
Como ocurrió antes en la historia de la humanidad, una nueva civilización será preanunciada por el alba de una nueva espiritualidad. Esta nueva espiritualidad será el germen del nuevo mundo que luego empezará a percibirse y tomar forma. Pero para que este germen crezca y fructifique deberá ser una verdadera espiritualidad.
¿Qué es la verdadera espiritualidad? La verdadera espiritualidad, como el sentimiento religioso, no depende de templos y sacerdotes, de los dioses y sus estatuas. Una persona puede ser espiritual sea que crea o no crea en dios, sea que adhiera a un credo en particular o no. Como explicó Silo, la verdadera espiritualidad “no es la espiritualidad de la superstición, no es la espiritualidad de la intolerancia, no es la espiritualidad del dogma, no es la espiritualidad de la violencia religiosa, no es la pesada espiritualidad de las viejas tablas ni de los desgastados valores”.
La verdadera espiritualidad es tratar de mejorar como seres humanos, al tiempo que ayudamos a que otros mejoren como tales. Mejorar como seres humanos significa, en primer lugar, superar el dolor y el sufrimiento en nosotros mismos y en los demás; significa superar la propia violencia y rebelarse ante la violencia que nos rodea. Pero no se agota con esto. Mejorar como seres humanos significa también aprender sin límites, es amar la realidad que construimos: es humanizarnos y humanizar, develando el Sentido más elevado de la vida. Y la fuente de la sabiduría y la inspiración para todo esto, no está alejada de nosotros; sino que está en la profundidad más íntima de nuestra propia conciencia.
Esta nueva espiritualidad es la única manera de salir de la crisis por la que el mundo está pasando. El cambio del que hablamos no podrá surgir de ningún movimiento u organización sin una nueva mística social, sin una nueva espiritualidad que aliente e inspire un cambio esencial y verdadero. En otras palabras, el cambio sólo podrá surgir de lo que no es sistema.

¿Pero de quiénes surgirá esta nueva espiritualidad? Solamente de los seres humanos espirituales que puedan mostrar un nuevo rumbo después que el sistema deje de funcionar y deje lugar a algo nuevo. Y nuestra Obra común, lo que también estamos haciendo en conjunto, es convocar a todos esos seres humanos espirituales de todos los pueblos y culturas, de todas las ocupaciones, de todas edades y géneros, etc. Son quienes ya resuenan con la nueva sensibilidad naciente...
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Arquitecto, estudioso y militante de la corriente de pensamiento llamada “Nuevo Humanismo” o “Humanismo Universalista” basada en la obra de Silo. Participa activamente en el Movimiento Humanista dentro del organismo social y cultural “La Comunidad para el Desarrollo Humano”, y adhiere a “El Mensaje de Silo” –una nueva forma de espiritualidad naciente.

5 feb 2018

El espíritu humanista

Fragmento de: El espiritu humanista

"El Nuevo Humanismo estudia los procesos de violencia en la conciencia y en el mundo. ¿Para qué? Para entenderlos y poder actuar en una dirección distinta, amigable, evolutiva, humanizadora. Comprender la violencia contra uno mismo, contra otro y contra el medio ambiente lleva a reflexionar sobre la propia vida en relación con la circunstancia y el momento histórico que nos toca vivir. No podría ser de otra manera, porque es del medio social que uno recibe las principales influencias para afirmar un camino de violencia o de paz.
Todos sabemos de la crisis brutal que asola al planeta y de esa pobreza atávica que todavía no logramos superar. Padecemos la pérdida de valores, de orientación y de rumbo. Nos indigna y desafía la enorme concentración de poder del antihumanismo. Nos repugnan los fanatismos de todo tipo, incluido el del dinero. Intentamos superar el estrés, la inseguridad, el consumismo y el sinsentido. Bregamos por salvar esa naturaleza que no puede aguantar mucho más la violencia que se ejerce contra ella, depredando los recursos y contaminando el aire que respiramos, el agua que bebemos, los alimentos que comemos.
No enturbiaremos esta reflexión señalando a los responsables del desastre. Mucha gente ya los ha identificado y la semilla de una nueva conciencia social emerge en el planeta como hermosa posibilidad. Es una conciencia que valora la diversidad humana. Que siente en la crisis una oportunidad para aprender del fracaso y fijar el nuevo rumbo. En fin, una conciencia que constantemente se supera a sí misma y se abre al espíritu humanista para meditar nuevamente bajo la sombra fresca del árbol de la vida y de la amistad.
Un amigo muy querido y sabio – el mismo que dio nacimiento a la corriente de pensamiento y acción llamada Nuevo Humanismo – dijo premonitoriamente hace ya casi medio siglo, el 4 de mayo de 1969, cerca del Aconcagua: ¡Este mundo está por estallar y no hay forma de acabar con la violencia! No hay política que pueda solucionar este afán de violencia enloquecido. No hay partido ni movimiento en el planeta que pueda acabar con la violencia. No hay falsas salidas para la violencia en el mundo”. Y también propuso la solución cuando dijo: “Únicamente puedes acabar con la violencia en ti, en los demás y en el mundo que te rodea, por la fe interna y la meditación interna”, porque “la real sabiduría está en el fondo de tu conciencia, así como el amor verdadero está en el fondo de tu corazón”.[1]
De ahí el llamado a todos los que sientan la importancia de superar la violencia con la práctica de la meditación profunda, de la reflexión metódica, de la comunicación sincera, de la acción válida, de la no violencia activa, de la recuperación definitiva del espíritu humanista. Para eso nos reunimos, para forjarlo a punta de coherencia. Para aprender a amar en un nuevo estado de conciencia. Para inspirarnos, proyectar y ejecutar esa acción personal y colectiva no violenta que transforma el mundo interno y externo, humanizando el momento histórico que nos toca vivir.
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Javier Zorrilla Eguren, nació en Lima-Perú, en 1948. Obtuvo el grado de Magíster en Ciencias Sociales en la Pontificia Universidad Católica. Ha realizado labor docente universitaria y colaborado con el Estado peruano en temas de desarrollo social. Ha publicado diversidad de artículos, ensayos e informes en temas relacionados con la cultura andina, la violencia y el desarrollo humano. Actualmente está dedicado a la formación del Centro de Estudios Humanistas en su país.